La ideología científica del proletariado (la ciencia de la revolución proletaria) es la síntesis teórica de la experiencia acumulada en la lucha de clase contra la burguesía y recoge también los aportes fundamentales de la lucha revolucionaria de las masas y pueblos oprimidos del mundo. La concepción proletaria, la ideología marxista-leninista-maoísta es distinta y opuesta a la ideología de la burguesía. Son dos concepciones ideológicas excluyentes e inconciliables. La ideología burguesa es la concepción del mundo de los opresores, y con esta concepción el proletariado no puede tener ninguna contemplación.
Desde este punto de vista, el revisionismo es la expresión más engañosa y sutil de la ideología burguesa. Parecen marxistas, por su fraseología; apelan formalmente a las masas e incluso en determinadas circunstancias políticas están dispuestos no sólo a tomar las armas, sino que también iniciar la lucha armada (aunque jamás para conquistar el poder para la clase y el pueblo y establecer la dictadura omnímoda del proletariado).
Los revisionistas pueden organizar a las masas, dirigir sus luchas, preparar su resistencia frente a algún enemigo común. Sin embargo, el revisionismo antepone siempre sus propios intereses por sobre los de las masas. Teme a las masas, teme a la politización revolucionaria de éstas, teme a que ellas eleven su nivel ideológico porque sabe que al ocurrir esto corren el riesgo de que su oportunismo quede en evidencia.
Lo paradójico es que el revisionismo necesita de las masas, el mismo partido revisionista está compuesto por masas, pero las necesita para cabalgar sobre ellas. Las utiliza para maniobrar y arrancar algunas conquistas políticas, como algún cupo senatorial o en la administración del Estado burgués. Una vez alcanzada su meta tiene que tirar las riendas, frenar el movimiento de masas, o en su defecto, desviarlo si ya no puede contenerlo.
No importa si los revisionistas se llamen marxistas o marxistas-leninistas e incluso marxistas-leninistas-maoístas, es en su práctica política (con armas o sin ellas) donde quedan en evidencia su ideología burguesa y sus verdaderos intereses de clase
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Cambian la filosofía marxista por filosofía burguesa, la dialéctica revolucionaria por el evolucionismo vulgar. Cambian la economía marxista por la economía burguesa, el socialismo científico por socialismo burgués, la dictadura proletaria por dictadura burguesa, el partido proletario por un partido obrero burgués; la guerra popular por la línea militar burguesa. Adulteran el marxismo, lo convierten en una doctrina aceptable para el sistema de dominación y viven eternamente señalando que la revolución y la dictadura del proletariado se alcanzarán en un futuro que nunca determinan; embaucan diciendo que una vez que las contradicciones de clases se agudicen, surjan en respuesta regímenes fascistas, y las masas no toleren esto, se desencadenará como un relámpago la insurrección y se conquistara el poder.
Mientras tanto “cuidémonos de no provocar a la burguesía, conquistemos las mayorías parlamentarias, ganemos para el pueblo al ejército y las fuerzas del orden, así alcanzaremos una correlación de fuerzas favorables en el Estado y se impondrán los términos políticos que se quieran a la burguesía”; la democracia derrotará al neoliberalismo. Esto es el máximo posible, es la doctrina del mal menor, es “táctica, táctica”. No caracterizan ni explican que significa para ellos “democracia” más que la conquista de un conjunto de libertades públicas, que pueden ser concedidas mientras no alteren en lo fundamental el orden de clase.




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