viernes, 29 de mayo de 2026
Diosdado Cabello en peregrinación en el estado Falcón, 28 de mayo de 2026
Trinchera de Ideas Jueves 28 de mayo
Comandante Chávez: Me pongo al frente del esfuerzo por el diálogo
Columna de Juan Martorano 551: ¿Mensaje oculto del Capitán Diosdado Cabello al inicio de su programa “Con El Mazo Dando” edición 572?
*JUAN MARTORANO
El inicio del programa “Con el Mazo Dando” número 572 tuvo un tono inusual, donde Diosdado Cabello dedicó un largo segmento (más de 30 minutos y al inicio) a relatar con mucho detalle un "sueño" de carácter místico y premonitorio, vinculado a una experiencia real que acababa de vivir (la enfermedad de la Covid 19).
Lejos de los tradicionales códigos cifrados de la política puramente electoral o militar, el "mensaje oculto" o la narrativa que se manejó allí se estructuró bajo varios hilos conductores bien definidos:
1. La experiencia cercana a la muerte (2020) y la Laguna: Cabello narró que el origen de todo proviene de julio de 2020, la época en la que estuvo gravemente enfermo de COVID-19. Recordó que en su delirio o inconsciencia (cuando "creyó que se había muerto") se vio a sí mismo siendo transportado en una tabla a la orilla de una laguna rodeada de Enea (una planta alta de humedales). En el sueño, alguien decía *"Este está respirando, mi capitán", antes de rescatarlo.
2. La coincidencia en el cementerio de Paraguayipoa: El núcleo del relato actual ocurre porque Cabello estuvo recientemente de visita en **Paraguayipoa** (Zulia) como parte de los eventos de la "peregrinación" del PSUV. Explicó que mientras manejaba sintió un fuerte impacto al ver el cementerio local:
a) Encontró una choza y un mesón de cemento pulido que eran exactamente iguales a los lugares de su sueño de 2020.
b) Al revisar las tumbas del lugar, descubrió que la primera fosa pertenecía a una persona que falleció exactamente el 28 de julio de 2020, el mismo día en que él despertó y se recuperó de su enfermedad.
¿Cuál es el mensaje que busca transmitir?
El discurso del chavismo suele utilizar este tipo de narrativas místicas —muy similares a las que en su momento se construyeron en torno a la salud de Hugo Chávez— para proyectar varios mensajes políticos y de control interno:
Destino y Protección Divina: Al insistir en las coincidencias matemáticas y visuales, el mensaje central es el de la "predestinación". Busca reforzar la idea de que su supervivencia en 2020 no fue casualidad, sino que tiene un propósito político y espiritual vigente que cumplir.
Contraste con la oposición: Cabello usó la historia del sueño como puente para arremeter contra la oposición, tildándolos de "malos seres humanos" que los consideran "inferiores". El relato místico sirve para blindar su figura moral frente a sus adversarios.
El factor de la despedida: Este relato coincidió en el mismo programa con comentarios donde asomó la posibilidad de que Con el Mazo Dando pueda llegar a su fin en el futuro cercano ("el próximo quizás no lo haga... anoten ahí para que hagan sus editoriales"), sumando una atmósfera de nostalgia y cierre de ciclos dentro de la directiva del PSUV. (¿O una eventual “extracción” o que por resistirse, pueda ser asesinado por los gringos? Por inquietudes que nos surgen).
Ahí se la dejamos.
¡Hasta la ternura siempre!
¡Bolívar y Chávez Viven. Sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Independencia y
Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
¡Leales siempre: Traidores Nunca!
* Abogado, Defensor de Derechos Humanos,
Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras
Socialistas. , jmartoranoster@gmail.com, j_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta
tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo.
Canal de Telegram: El Canal de Martorano
Letra desatada | Certezas
Por Mercedes Chacín Díaz
Desde que la fuerza militar gringa invadió nuestro cielo y nuestro suelo el 3 de enero de 2026, la guerra cognitiva en Venezuela pasó a una fase de confirmación en la realidad: más de 100 misiles impactaron, más de cien víctimas, el secuestro del presidente Maduro y de Cilia, decenas de edificaciones destruidas y… varias certezas.
La primera es la capacidad del imperio gringo para hacer del amedrentamiento y las operaciones psicológicas un espectáculo noticioso: “Estados Unidos bombardeó Caracas”. Esta invasión fue precedida de múltiples tensiones, incluyendo la ruptura de relaciones diplomáticas por iniciativa de Nicolás Maduro el 23 de enero de 2019. Antes, en 2004, el comandante Chávez ordenó la salida de la representación militar estadounidense en el Fuerte Tiuna en mayo de 2004.
La ruptura de las relaciones diplomáticas tuvo un antecedente importante. En abril de 2015, el gobierno de Barack Obama firmó un decreto ejecutivo en el que se declaró a Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria” para Estados Unidos. A estas alturas, esta aparente ambigüedad, que trajo no pocos análisis, nos confirma otra certeza: lo que se decretó fue que en el futuro esa amenaza debía terminar.
Para sorpresa del mundo y por razones de distinta índole, el pueblo venezolano resiste hasta hoy una política exterior estadounidense que incluyó distintos ataques. El más feroz: cortar todo tipo de ingreso de alimentos al país, con la colaboración sistemática de una oposición que nunca pudo actuar sin la ayuda extranjera. Varios líderes de la derecha y la ultraderecha destacaron en este conciliábulo: Antonio Ledezma, Leopoldo López, Juan Guaidó, Julio Borges y María Corina Machado. Seguiremos sumando certezas.
Acidez estomacal
La invasión del 3 de enero dejó al país (y creo que a buena parte de nuestros enemigos y amigos) en estado de shock postraumático. Desde entonces, los acontecimientos y la narrativa gringa —no olvidemos la guerra cognitiva porque es la clave de lo que nos ha sucedido en 27 años— nos han hecho consumir todo tipo de basura que algunos engullen sin darse cuenta y les gusta; otros la usan para beneficio propio; a muchos les causa vómitos e infartos estomacales, pero de cualquier modo ingerida porque el país hegemón no solo hegemoniza, valga la redundancia, por ser imperio y poseer un gigantesco complejo industrial militar, sino porque con su dominio casi absoluto de la industria cultural maneja las mentes de miles de millones de personas.
Si usted llegó hasta aquí, me alegra. Porque viene tal vez la más compleja de explicar de las certezas.
Narrativas a la carta
El pueblo venezolano, el que está adentro y el que está afuera, tal vez nunca sepa la verdad de todo este peligroso embrollo. A partir del 3 de enero, la narrativa gringa se ha visto afectada por sus propios engendros comunicacionales. Y a lo interno de nuestra patria, porque tenemos patria, aunque nuestra soberanía esté verdaderamente herida por el ejército invasor, las consignas envueltas siempre entre la lealtad y la traición, la patria ha pasado por varias etapas.
La primera empezó el mismo 3 de enero cuando, producto de la gestión diplomática que siguió a la barbarie gringa, nuestro pueblo y el presidente del ejército invasor aceptaron la legitimidad de la encargaduría presidencial. Esa certeza nos permitió y nos permite disfrutar de esta “paz”.
Siendo que veníamos de una invasión donde la traición puede ser una sospecha o, de nuevo, una certeza, la presidenta encargada, Delcy Eloína Rodríguez Gómez, cambió personajes claves para su gestión temporal que siempre ha tenido como objetivo, en primer lugar, el regreso de la pareja presidencial. Debido a la toma de decisiones que en sí mismas no han traído cambios sustanciales, algunos dirigentes del chavismo y más allá han insistido en que la presidenta encargada de Venezuela ha destruido la soberanía y la independencia, traicionando con ello al presidente Nicolás Maduro. Obviando si lo digerido no pasa de un leve retorcijón o es un infarto intestinal, la estrategia de la paz ha sido puesta en entredicho. Y con ella la libertad de Nicolás y Cilia.
La paz en la mira
Hay dos enemigos fuertes de la paz: el negocio de la guerra y la justicia. Ambos son autoexcluyentes en nuestra realidad. O se es perro de la guerra o se hace justicia. El gobierno encargado de Delcy Rodríguez Gómez tomó la iniciativa al proponer la Ley de Amnistía. En las guerras, aunque sean cognitivas, se cometen injusticias. La reforma de la Ley del TSJ y la Comisión de la Revolución Judicial son molestas para muchos. Los primeros aterrados deben ser los jueces. Muerto el perro, la rabia no es certeza.
Lo hemos dicho y escrito otras veces. El único poder intocado en la Revolución Bolivariana ha sido el Poder Judicial. Desde la decisión “plasta” que acuñó Chávez cuando el TSJ dijo que en Venezuela hubo un “vacío de poder” el 11 de abril de 2002, en lugar de un golpe de Estado, no solo los medios de comunicación quedaron en entredicho, también los magistrados de la época. La justicia penal a consulta popular.
Amnistía invisibilizada
No hay neutralidad en los medios de comunicación, tampoco en los contenidos de Hollywood, la poderosa industria cultural imperialista. Veamos qué ha sucedido con la Ley de Amnistía, impulsada por el gobierno de Delcy. Se difundió este titular: 8.740 beneficiados con la Ley de Amnistía. Ese número se tradujo en: “La dictadura confiesa que van a soltar a casi nueve mil presos políticos”. Y la verdad es que fueron excarcelados 314 desde febrero hasta hoy por distintos delitos. El resto estaba siendo “juzgado” en libertad. ¿Por qué tantos? Por el retardo procesal. ¿Por qué hay retardo procesal? Porque nuestro sistema judicial no sirve. Está corrupto. Quien tiene plata sale libre. El pobre paga la cana. Los invito a leer la infografía que acompaña este texto. Con ella, según el color de su corazón, puede construir un titular. A mí me gusta este: “Miles de venezolanos obtienen la libertad plena con la Ley de Amnistía”. Otra certeza.

Perros y justicia
Decíamos que la paz tiene enemigos: los negocios y la justicia. De los negocios o negociantes no hay que hablar mucho. Son públicos, notorios y comunicacionales. El perro mayor saliva, enseña los dientes y muerde. De la justicia sí hay que hablar, porque hay personas que no pueden ser amnistiadas. Hay que tratar de ser imparciales. Se trata de la justicia.
Tal vez la decisión (o certeza) más polémica ha sido la deportación de Alex Saab. “Nos siguen pegando abajo”. Rescato un recuerdo, que ya mencionó Jorge Rodríguez en la Asamblea Nacional, cuando hizo el balance de su trabajo para liberar a gente secuestrada, apresada sin juicio por los gringos. Fidel justificó el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa porque sus conexiones con el narcotráfico (el Cartel de Medellín, muy poderoso en la época) ponían en peligro la supervivencia de la Revolución Cubana y dañaban gravemente la moral del país. Ochoa confesó en un juicio televisado sus crímenes (1989) y exoneró a Fidel. Sí, a Saab se le colocó en un afiche comparándolo con el Che Guevara (un despropósito propagandístico, sin duda) y fue deportado a Estados Unidos.
El pueblo venezolano
El pueblo venezolano está conmovido, preocupado y en ascuas. La paz y la guerra en eterna confrontación. No se puede decir lo mismo de algunos líderes que se han dedicado a cuestionar casi todas las decisiones del gobierno de Delcy Rodríguez. No dudan. Su verdad es su estandarte. ¿La nuestra? Diplomacia bolivariana de paz, los esfuerzos que se hacen por mejorar nuestra situación socioeconómica y los queremos de vuelta. Certezas.
Nos movemos entre dos consignas: dudar es traición y prohibido olvidar. Dudar es de humanos y de humanas, por eso se me antoja que es una de las peores consignas con las que me ha tocado bregar. Olvidar es un mecanismo de defensa del ser humano para aguantar lo difícil que es vivir. La unidad se erige como estrategia para no perdernos en el laberinto que nos construyó el imperio. El desmontaje del Estado de bienestar que logramos con el comandante Chávez fue destruido por el bloqueo, no por Nicolás ni por Delcy. "Pregunto, pregunto: ¿por qué nos dividimos, si solo alegramos a nuestros enemigos? ¿Por qué nos empeñamos en aislar nuestras luchas? Las luchas que nos deben llevar a la victoria final”. Cuidado. “La patria lo reclama, la lucha es de todo el que la quiere liberada”. Se lo debemos a Chávez, a Martí y a Bolívar. En la guerra cognitiva el triunfo de la paz es una certeza. Sigamos.
El espejo distorsionado, reflexiones sobre «Piel negra, máscaras blancas» de Frantz Fanon

Foto: Cortesía
Por: Freddy Gutiérrez.
Saludos compatriotas, luego de tomarme una pausa obligada, retorno con ustedes en este 2026. Hoy quiero volver sobre un tema recurrente en otras de mis publicaciones, el racismo, pero desde una arista diferente, la de la psiquiatría, para poder advertir el peso del descubrimiento de un trauma invisible. Me explico…
A menudo podemos pensar que la colonización es un evento puramente histórico, un asunto de fronteras modificadas, recursos saqueados y tratados firmados en habitaciones distantes. Sin embargo, cuando me adentré por primera vez en las páginas de Piel negra, máscaras blancas, la obra cumbre de Frantz Fanon (publicada en 1952), comprendí que el verdadero estrago del colonialismo no se limita a la geografía física. Existe una colonización mucho más sutil, persistente y devastadora: la de la mente.
Frantz Omar Fanon, también conocido como Ibrahim Frantz Fanon fue un revolucionario, psiquiatra, filósofo y escritor francés-caribeño, de origen martiniqués. Su obra fue de gran influencia en los movimientos y pensadores revolucionarios de los años 1960 y 1970.
Al leer a Fanon, no pude evitar sentir un vuelco en el estómago. El autor, un psiquiatra martiniqués que vivió en carne propia el racismo de la sociedad francesa, no escribe desde la frialdad de la academia tradicional. Escribe con la urgencia de quien diagnostica una herida abierta. Su tesis central resuena con una fuerza que desborda el tiempo: el hombre negro, atrapado en un sistema colonial, se ve obligado a vestirse con una «máscara blanca» para ser considerado humano. A lo largo de estas páginas, quiero desmenuzar cómo esta idea transformó mi manera de entender la identidad, el lenguaje (como primera prisión) y el trauma psicológico del racismo.
El viaje de Fanon comienza con algo tan cotidiano pero tan crucial como el habla. Yo recuerdo haber pensado que hablar un idioma es simplemente una herramienta de comunicación, pero, este autor, me brindó una nueva perspectiva. Adoptar una lengua significa asumir una cultura y, en el contexto colonial, el idioma del colonizador es el estándar de la civilización.
Es decir, cuando el colonizado aprende el francés -o el español, en nuestro contexto hispanoamericano-, no solo está aprendiendo vocabulario; está internalizando la idea de que su lengua nativa, su acento o su dialecto son sinónimos de salvajismo o inferioridad. El negro que habla bien el francés es visto como «más humano» por el blanco, pero al mismo tiempo es percibido con sospecha por sus iguales, como si estuviera traicionando su esencia. Y Fanon (1952/2009) lo sintetiza de una manera brillantemente dolorosa en el primer capítulo del libro: “Hablar un idioma es asumir un mundo, una cultura. El antillano que quiere ser blanco será tanto más blanco cuanto más haya hecho suyo el instrumento cultural que es el lenguaje” (p. 42).
Entonces, esta cita me hizo reflexionar sobre nuestras propias sociedades. ¿Cuántas veces nos hemos burlado de un acento indígena o rural? ¿O cuántas hemos asumido que alguien que habla con un español «perfecto» y académico es intrínsecamente más inteligente que alguien que no lo hace? Así, veo que la máscara blanca empieza en la lengua. Nos obligamos a modular la voz, a enterrar nuestros modismos, a sonar como el opresor para que se nos abran las puertas del reconocimiento. Pero el precio de esa entrada es la alienación de nuestro propio ser.
Por demás, uno de los conceptos que más me impactó del análisis psiquiátrico de Fanon es el de la «epidermización». Él explica que la inferioridad no es una realidad biológica; nadie nace sintiéndose menos que los demás por el color de su piel, es decir, la inferioridad es un producto social, una neurosis creada por el entorno colonial que se incrusta directamente debajo de la piel del individuo.
Al avanzar en la lectura, entendí que el drama del hombre negro es que está condenado a mirarse a través de los ojos del blanco. No tiene una mirada propia que lo valide. Si el blanco decide que lo negro es feo, pecaminoso, violento o exótico, el negro termina por creerlo y por odiar su propio reflejo. Se trata de un conflicto existencial insoportable: a decir de, querer ser blanco (porque el blanco representa el bien, la belleza y la razón) y de paso, saber que nunca se podrá serlo (debido a la inmutabilidad de la melanina). Aunque Michael Jackson logró resolver esto en vida, no es algo que pudiera replicarse en masa.
Prosiguiendo, ocurre que, Fanon describe este choque cultural y psicológico como una verdadera amputación del yo. El sujeto colonizado vive en una constante tensión interna, intentando borrar sus huellas, aclararse la piel (metafórica y a veces, físicamente) y renegar de sus ancestros para ser aceptado en un club que, por definición, siempre lo mantendrá en la sala de espera.
Y es que, este libro dedica capítulos sumamente polémicos pero lúcidos a las relaciones afectivas entre hombres negros y mujeres blancas, y viceversa, analizando cómo el amor y el deseo sexual también están contaminados por la ideología colonial. Cuando una mujer negra busca a un hombre blanco, o cuando un hombre negro busca a una mujer blanca, Fanon nos invita a mirar más allá del romance idílico, es decir que, en muchos casos, lo que se busca no es a la persona, sino la «salvación» que esa persona representa. Casarse con alguien blanco es una forma de «blanquear la raza», de asegurar que los hijos sufran menos, de comprar un boleto de salida de la zona del «no-ser».
Por lo tanto, lo vi como un análisis crudo que me obligó a cuestionar los estándares de belleza actuales. Las industrias cosméticas millonarias basadas en cremas blanqueadoras, el alisado del cabello rizado afro como sinónimo de «cabello formal o limpio», y la preferencia sistemática por rasgos eurocéntricos en los medios de comunicación nos demuestran que las máscaras afectivas de las que hablaba Fanon en 1952 siguen estando completamente vigentes. En otras palabras, el deseo ha sido colonizado.
Pude apreciar también, una suerte de trampa del reconocimiento y la deshumanización, ya que, hacia el final de mi lectura, me topé con la sección donde Fanon dialoga con la filosofía de Hegel y su famosa dialéctica del amo y el esclavo. Aquí, él introduce una diferencia fundamental: en el sistema colonial transatlántico, el amo blanco no quiere el reconocimiento del esclavo negro; solo quiere su trabajo, su sumisión y su silencio, pues, al blanco no le importa lo que el negro piense de él. Esto crea un vacío existencial absoluto para el colonizado, ya que, al no ser reconocido como un igual, el negro cae en lo que este autor denominó la «zona del no-ser», un limbo donde sus quejas son desvaríos, su dolor es invisible y su humanidad es cuestionada. Como bien señaló Fanon (1952/2009) en las conclusiones de su obra: “El negro no es. No más que el blanco. Todos estos hombres que se buscan, que se interrogan, que se descubren, quieren que se les reconozca su cualidad de hombres” (p. 189).
Esa frase me pareció un grito desgarrador por la dignidad. No se trata de invertir los roles de opresión; no se trata de que el negro se convierta en el nuevo amo; puesto que, el objetivo final de Fanon no es perpetuar el resentimiento, sino destruir las categorías mismas de «negro» y «blanco» que desde el racismo se inventó para dividirnos… así que, él termina haciendo un llamado a la desalienación universal.
Y es que, terminar de leer Piel negra, máscaras blancas no me dejó indiferente. Me dejó con la firme convicción de que la descolonización política fue solo el primer paso de un proceso que aún no ha terminado. Así, mientras sigamos midiendo el valor de un ser humano por su proximidad a los estándares estéticos, económicos y culturales de las antiguas potencias coloniales, seguiremos llevando las máscaras puestas.
Este autor me enseñó que la verdadera libertad no consiste en que nos den permiso para entrar en “el mundo del blanco”, sino en tener el poder y la autonomía de construir un mundo nuevo donde la piel sea solo piel, y no una sentencia de inferioridad o superioridad. Es un libro que duele, que incomoda, pero que resulta vital si realmente aspiramos a sanar las heridas psicológicas que la historia ha dejado en nuestras mentes.
Antes de irme, les cuento que conversaba sobre este tema con un abuelo de Chacao y me dijo: “mijo, pero si hay una bella canción que habla sobre racismo, de cantante Basilio de Panamá, que no deja indiferente a quién la escucha”. Pues, la busqué en YouTube y… terminé estremecido. Les invito a escucharla, pero, mientras tanto, les dejo la letra:
Cisne cuello negro, Cisne cuello blanco
No hay un lago negro y un lago blanco, y un lago blanco
Hay un lago inmenso lleno de fango, lleno de fango
No hay silencio negro, ni llanto blanco, ni llanto blanco
Hay solamente silencio y llanto, silencio y llanto
No hay un campo negro y campo blanco, y un campo blanco
Hay un campo inmenso para sembrarlo, para sembrarlo
No hay quejido negro, ni canto blanco, ni canto blanco
Hay solamente quejido y canto, quejido y canto, laralaaa
Cisne cuello negro
Cisne cuello blanco
Que se van hiriendo
Que se van besando
Alegría y llanto
No hay un cielo negro y un cielo blanco, y un cielo blanco
Hay un cielo inmenso para mirarlo, para mirarlo
No hay sendero negro, ni llano blanco, ni llano blanco
Hay solamente sendero y llano, sendero y llano
No hay un mundo negro y un mundo blanco y un mundo blanco
Hay un mundo inmenso que hay que cuidarlo, que hay que cuidarlo
No hay camino negro, ni paso blanco, ni paso blanco
Hay solamente camino y paso, camino y paso, larala
Cisne cuello negro, Cisne cuello blanco
Que se van queriendo
Que se van negando
Alegría y llanto
Cisne cuello negro, Cisne cuello blanco
Espero que podamos conseguir pronto el camino hacia una verdadera liberación de estos estigmas.
PD: Y según Darwin, recuerden que decía: “TODOS SOMOS MONOS”.
Escríbanme, siempre los leo. Un abrazo fraterno camaradas,
¡Hasta el próximo artículo!
Freddy J. Gutiérrez González
@freddygutierrezgonzalez
Vuelve el perro arrepentido (2026)

Foto: Referencia
Por Carola Chávez
Este artículo seguramente ya lo escribí en 2014. Casi que podría copiar y pegar cualquiera de mis textos de esos tiempos, cambiar el nombre de Nicolás por el de Delcy y estaría todo dicho.
Es que volvimos a 2013, 14, 15, 16… Volvimos a aquel tiempo fastidioso en el que la siempre inoperante izquierda perfecta, de lejitos, con asquito, se cree con derecho a juzgarnos. Volvimos a los legadólogos, los que entonces afirmaban entre indignados y compungidos que Maduro traicionó el legado de Chávez y que hoy, sin tapujos aseguran que Delcy traicionó el legado de Maduro. Vuelven los mismos con su triste cantaleta-pataleta-pantaleta, impoluta pero siempre hediondita a ego. Vuelven a medirnos, a descepcionarse de nosotros, a tratar de convencernos de que desviamos el camino porque su librito dice que las cosas no se hacen así como las hacemos. Dan sueño.
Opinadores distanciándose de nosotros en nombre de sus principios. La distancia siempre estuvo. El aire de superioridad también. Si alguien traicionó a la revolución venezolana fue esa izquierda, esos progres pendejos que jamás aceptaron a Chávez hasta que Fidel lo bendijo. Esos que en cada uno de nuestros momentos difíciles, y miren que han sido tantos, en lugar de ver cómo apoyarnos, se dedican a buscar una pelusa, un gesto, un detalle que les sirva de pretexto para echarnos en el charco del enemigo.
Esos que reducen la virtud revolucionaria a que un presidente gobierne en chancletas, legalice la marihuana, o se declare vegano porque pobrecitas las vacas. Ya lo hemos vivido.
La mezquindad contra la Revolución Chavista no nació en tiempos de Nicolás. El mismísimo Chávez les resultaba tan imperfecto: era brillante, sí, pero era «milico», y negro, alzao y jodedor, -¡qué falta de seriedad!- Pero lo peor es que no se dejaba tumbar. Chávez, para el relato de esa izquierda, que más que relato es lamento, tenía un defecto imperdonable: vocación de poder. en lugar de la tan deseable y rentable (para el relato) vocación de martirio. Y como Chávez, Nicolás.
A Nicolás lo atacaron desde el mismo día que Chávez nos dijo que era él. Si a Chávez le tiraban por los tobillos, a Nicolás le tiraron por el pecho. No le dieron ni un segundo de beneficio de la duda. Tampoco se sentaron, como nunca lo hacen, a entender el tiempo histórico que le tocó enfrentar. La izquierda regional, ciega, sorda y nunca muda, le dio la espalda a un hombre que luchaba. Nos dio la espalda al pueblo que luchaba con él, y ayudó con su asquito y su «pureza» a construir el relato contra Venezuela, contra nuestra democracia, contra nuestra lucha.
«Jalabolas, justificadores seriales, traidores del legado» nos decían, entre otras. Nos singularizaban y señalaban para hacernos sentir vergüenza de hacer lo que Chávez nos dijo que hiciéramos. «Que así no es». Pero es que para ellos nunca fue.
Venezuela sufre del síndrome de la buena hija que siempre lleva los coñazos. Campeones mundiales en solidaridad y poca solidaridad recibimos a cambio. Cada vez que hemos sido agredidos, en lugar de recibir apoyo con denuncias y movilizaciones contra el agresor, esa izquierda, cuidando un prestigio que no tiene, se ensaña contra el agredido con cobardes señalamientos y culpabilización. La culpa es de la muchacha que fue violada por llevar minifalda, pues.
jueves, 28 de mayo de 2026
Columna de Juan Martorano 550 Análisis del momento político de la Venezuela actual
Juan Martorano
Si son un poco inteligentes los analistas de la CIA o de las otras 18 agencias de la comunidad de inteligencia que rodean a Donald Trump, deberían pensar en la fábula o cuento de la gallina de los huevos de oro.
Que es referido a una pareja de campesinos que, tenían una gallina que todos los días ponía un huevo de oro. Entonces en vez de adaptarse y conformarse con obtener todos los días su correspondiente huevo de oro, pues se dijeron, la matamos, le abrimos el estómago y ahí tenemos todos los huevos de oro.
Pero resulta que al momento de matarla y abrirle el estómago, no había ni un solo huevo de oro.
Con esto queremos señalar que la avaricia imperial rompe sacos, crea impaciencia depredadora que no es buena consejera, por lo que los gringos deberían de analizar muy bien lo que les ha pasado en otras latitudes en el mundo.
En Venezuela, deberían negociar civilizadamente, la compra a precios razonables de lo que necesitan de forma imprescindible en Estados Unidos para seguir funcionando, pero lo quieren hacer por otros caminos.
Pero, el tema es que en el cielo manda Trump, pero en la patria de Bolívar mandamos los bolivarianos y las bolivarianas. Es decir, por aire sin duda podrían hacernos daño, pero el dominio territorial lo tenemos nosotros y nosotras, por lo que les resultaría complicado a EEUU ocupar y dominar a Venezuela.
Por eso es que el intento de subyugar y doblegar a Venezuela lo están haciendo los yanquis a través de otros medios.
De ahí la importancia de que no se rompa la unidad de mando y de comando del chavismo. Si eso ocurre y la Revolución Bolivariana es desplazada del poder político, no hay estabilidad política ni económica que garantice que el flujo de petróleo, minerales y tierras raras hacia Estados Unidos (con todo y la implementación del Corolario Domroe o Nueva Doctrina de Seguridad Nacional desde diciembre de 2025) y las riquezas de Venezuela vayan a llegar tan fácil a ese país.
Con lo cual deberían pensar muy bien los gringos y lo que más debería interesarle a los gringos es seguir por un camino que sea sostenible, por una parte y por la otra.
Su impaciencia depredadora y psicópata les puede jugar una muy mala pasada con consecuencias lamentables para todas las partes involucradas en el actual conflicto geopolítico.
Y el chavismo de base también tiene impaciencia, pero en este caso es de carácter revolucionaria, porque evidentemente no se entienden algunas cosas, decisiones que están pasando en un contexto enrevesado y complejo. En un contexto de pistola en la sien, ampliamente conocido en Venezuela y el mundo.
La cuestión es o el dilema parecido al del prisionero que se encuentra en un campo de concentración nazi en el que hay gente que está dentro que si se alteran demasiado en el primer día o a la primera semana, te matan y punto, e incluso por represalia matan a más gente para que sirva de escarmiento.
O bien hacen arte dramático, colaboras, pero clandestinamente estás preparando una insurrección o una fuga o la respuesta que vas a dar. Y en ese sentido, como la serie muy famosa española “La Casa de Papel”, vas ganando tiempo.
Pero también debemos tener claro que EEUU intenta ganar tiempo para conseguir su objetivo que es el cambio de régimen (su palabra favorita).
Pero el chavismo debe ganar tiempo para esperar a ver si mejoran las circunstancias y el escenario interno dentro de Estados Unidos que le permitan dar esa respuesta a la agresión que sufrimos hace ya casi cinco meses.
Y ello implica la caída de Trump y que se den condiciones más favorables para las negociaciones que deban hacerse. Y que este tema ya ha sido planteado por 30 profesionales importantes de salud mental dentro del propio EEUU, que alegan que el Presidente está para hacer relevado de su cargo, aplicando la enmienda 25 de la Constitución estadounidense por incapacidad mental.
Si los analistas de inteligencia, valga la redundancia, son inteligentes, y ponen por encima su profesionalismo en lugar de la distorsión ideológica en el análisis, o su odio contra el socialismo y no sé cuantas cosas más, deberían sacar la conclusión que es mejor que el chavismo siga conduciendo y garantice la estabilidad para que sigan los flujos de materias primas que necesitan en lugar de buscar generar escenarios que no son buenos ni para nosotros, pero tampoco son buenos para ellos en sus actuales circunstancias.
Evidentemente esto no puede ser declarado abiertamente por la Presidenta Encargada Delcy Rodríguez, ni por el Capitán Diosdado Cabello ni el Presidente de la Asamblea Nacional Jorge Rodríguez. Pero, en fin, lo ocurrido el sábado en Caracas forma parte de la guerra multifactorial que otras cosas.
Lo que sucede es que tenemos que ver como acumulamos y estructuramos las fuerzas para revertir la situación y fortalecer la resistencia.
Y obviamente estos detalles no se pueden publicar a través de artículos como este. En eso debemos ser muy inteligentes y tenemos conciencia de lo que está en juego ni vamos a revelar a nuestros enemigos de clase e históricos informaciones y datos de nuestra estrategia.
Hay que ver como algo positivo que sectores del chavismo metan presión desde la radicalidad, como las manifestaciones del sábado en rechazo al ejercicio militar yanqui. Los gringos podrían creer y hacer erorres de cálculo al creer que se está rompiendo un poco la monolítica unidad interna pero eso no es bueno para Estados Unidos, porque el pueblo está reaccionando y despertando y está presto y dispuesto a dar la pelea.
Son algunos aportes que hacemos bajo el espíritu de los libertadores y libertadoras de América, de Bolívar, de Martí, de Fidel, de Chávez.
Y como dice nuestro camarada Vicente Cervantes: ¡Hasta la ternura siempre!
¡Bolívar y Chávez Viven. Sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
¡Leales siempre: Traidores Nunca!
Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tutiteras Socialistas. Www.juanmartorano.blogspot.com , www.juanmartorano.wordpress.com , jmartoranoster@gmail.com, j_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de Telegram: El Canal de Martorano.
jmartoranoster@gmail.com @juanmartorano¡Comprobado! Poder Popular y unidad fortalecen a la Revolución Bolivariana y por ende al mismo Pueblo

internet

Publicado: 22/05/2026 06:11 PM
Una vez más, a pesar de los múltiples ataques a los que Venezuela está siendo sometida, la presidenta encargada Delcy Rodríguez hizo un llamado a la participación masiva en la Consulta Popular Nacional para la aprobación de proyectos comunitarios; lo que representa el ejercicio más directo de soberanía y organización con el fin de avanzar frente a las dificultades actuales.
La importancia que supone la participación en la Consulta Popular, convocada para el 12 de julio en todo el territorio nacional, brinda la legitimidad necesaria para fortalecer al Poder Popular como la base fundamental de la construcción del socialismo, en un país que a través de la Revolución Bolivariana impulsa el protagonismo del Pueblo en la toma de decisiones.
La psicóloga venezolana Maritza Montero, en 2013 escribió una investigación llamada “El liderazgo comunitario y su importancia en la intervención social”, publicado en la revista Psicología para América Latina, en la que explicó que “el voto directo en asambleas o centros electorales valida las decisiones frente a entes externos, impidiendo que se impongan proyectos ajenos a las prioridades reales de cada territorio, además, permite que el presupuesto público sea administrado directamente por las Comunas y Consejos Comunales, debilitando las cadenas de intermediación corruptas o clientelares”.
Montero hizo mención a la importancia de la participación popular cuando explicó que “convocar a elecciones moviliza la conciencia colectiva, demostrando que la organización vecinal puede resolver problemas concretos, donde las macroestructuras fallan; y al elegir democráticamente qué proyecto financiar, la comunidad ejerce una contraloría social natural, esto minimiza el desvío de fondos y fortalece la confianza interna”.
El ejercicio del Poder Popular permite la confluencia de voluntades en el espacio local y funciona como un contrapeso ante dinámicas verticales o centralizadoras de poder, esto fortalece los espacios comunales como una trinchera de lucha y defensa revolucionaria.
La detección de problemas comunales y la unidad frente a la resolución de estos, en torno a objetivos materiales tangibles como, por ejemplo, reparar una escuela o reactivar un pozo de agua, unifica a todos los vecinos de distintas posturas políticas bajo una identidad común: el bienestar del hábitat.
La Consulta Popular permite la organización y la concreción del autogobierno territorial, ya que las elecciones comunitarias refuerzan el modelo de gestión autónoma donde la toma de decisiones no depende de la voluntad de un funcionario, sino del mandato directo de la asamblea ciudadana.
El Poder Popular y la unidad como herramienta frente a la opresión:
La opresión, vista desde el sistema capitalista, se manifiesta a través de estructuras autocráticas, asimetrías socioeconómicas y mecanismos de control totalitario, e históricamente ha buscado fracturar el tejido social para neutralizar cualquier asomo de resistencia. Frente a este panorama, el poder popular y la unidad colectiva no surgen meramente como conceptos teóricos, sino como las herramientas estratégicas más efectivas de emancipación sociopolítica.
La Ley Orgánica del Poder Popular expresa en su primer artículo: "La presente Ley tiene por objeto desarrollar y consolidar el Poder Popular, generando condiciones objetivas a través de los diversos medios de participación y organización establecidos en la Constitución de la República, en la ley y los que surjan de la iniciativa popular, para que los ciudadanos y ciudadanas ejerzan el pleno derecho a la soberanía, la democracia participativa, protagónica y corresponsable, así como a la constitución de formas de autogobierno comunitarias y comunales, para el ejercicio directo del poder".
De acuerdo a esta Ley, reafirmar el ejercicio del Poder Popular no radica en la réplica de la violencia simétrica, sino en su capacidad de autoorganización, articulación horizontal y unidad identitaria. Sin embargo, la movilización de masas es efímera si carece de una base sólida: el liderazgo local. El presente artículo analiza cómo el Poder Popular y la unidad operan como antídotos frente a la opresión y examina las metodologías específicas necesarias para formar líderes comunitarios capaces de sostener los procesos de transformación social.
El Poder Popular puede definirse como el ejercicio democrático, directo y protagónico de las comunidades organizadas en la toma de decisiones que afectan su territorio y su destino político.
Históricamente, el sistema capitalista, solapado en procesos democráticos, mantiene herramientas opresoras que basan su permanencia en la fragmentación ciudadana y en la imposición del miedo. Es por esto que la Revolución Bolivariana rompe el aislamiento individual e integra redes colectivas, para que se mantenga el cambio cualitativo en la correlación de fuerzas dentro de las estructuras de poder.
El Poder Popular y la unidad constituyen la respuesta más robusta y orgánica contra los sistemas de opresión, y para que esta forma de gobierno sea fuerte, es importante garantizar que ese poder permanezca democratizado en la base. Es por esto que, fortalecer el liderazgo local no es solo una estrategia de resistencia; es la configuración de una sociedad nueva, libre, autogestionada y profundamente democrática.
AMELYREN BASABE/REDACCIÓN MAZO
Los que van primero
Uno se pregunta qué se harán los amigos que parten primero, aunque sigan en este territorio digital. Una vez le escuché decir a mi antigua amiga Daniela Triay esta pregunta con un dejo dejo de nostalgia anticipada. Yo los he oído hablar desde las grietas que van dejando en el viaje y a través de sus letras y memorias hacen constar que se reúnen, sentencian cosas y se retiran dejando rastros indelebles.
¿Qué son esas sombras, esos destellos que nos despiertan de madrugada? Para mí son sus sombras que desbaratan las cifras añadidas a los contrafuertes de esos Arcanos que más allá de la vida silvestre, existen alrededor de las pátinas que pueblan las cenizas o los huesos nacientes.
Son enunciados de la literatura muchos de quejidos o disparates, los esotéricos signos de la cultura universal que algunos sabios conocen o interpretan para darle sentido a la poesía y el arte.
Algunos son poetas, Blas Perozo Naveda, Eddy Pérez, el pintor, Luis Moros; otro, periodistas, historiadores, campesinos que hablan solos y de vez en cuando con piedras e interpretan petroglifos, y también viajan sin tantos protocolos.
Uno de ellos me preguntaba por mi padre que aún permanece en fotos, palabras, pinturas comentarios y todo lo guarda este espacio cibernético, lo que quiere decir que ya no es posible imaginar que la muerte sea un un viaje exclusivamente eterno.
Dicen que se fue Manolo Silva. Ayer temprano, el 25 de mayo, el mismo día de su nacimiento hace 74 años. Vuelvo a recordar lo que escribió mi querida Danielle Triay en su feisbu que evocaba a Kloriamel Yépez Oliveros y a Hugo Chávez.
Ese mismo día, Manolo Silva, entrañable amigo mío, lanzó una recordación que a los camaradas de Kloramiel Yépez Oliveros, como yo, nos conmovió, no solo porque en esa fecha la inolvidable Mafalda (como se le decía a Kloriamel con afecto y animosidad, estaba de cumpleaños de nacimiento), sino porque desde que partió hacia el infinito, regresa de sorpresa como un recuerdo sonoro y un silabario de huesos, de protestas («hormonales», como ella decía que era de la banda de comunistas que dirigió Saramago) y de rabietas que a ella misma le causaban risa. Manolo Silva se ofuscaba porque la diáspora de la izquierda venezolana andaba siempre cómo la banda de la canción, borracha. Se le salían unas insolencias galletas de vez en cuando, pero un hombre culto y un cronista de lujo.
Manolo recordó a Mafalda diciendo que esa genial mujer ya no estaba entre nosotros. Y yo recuerdo y huelo las palabras de Manolo que se fue ayer al carajo viejo.
¿Cómo pueden estar ausentes una mujer y un guaro cuyos pensamientos y escritura eran y siguen siendo armas nada convencionales?, me digo.
A mi me ocurre con Kloramiel lo que a Danielle con sus amigos que lucen vivos en ese aposento invisible del parnaso sideral. Manolo todavía está bailando con Natalia.
En un sentido aleccionador para ambos, el Elefante Bocarriba, aquél blog personal que permanece enconchado, sin su mirada, e incluso con su silencio, no hubiera podido llegar hasta donde llegó sin Manolo Silva y sin Mafalda.
Una vez me envió un artículo muy pugnaz y por lo tanto muy bueno abordando la burocracia e indolencia del INTI y el tema de la «burguesía revolucionaria» de Castro Soteldo y yo le dije: «Yo escribí algo ya, vamos a dejarlo para luego, que la masa no tapa bollo ni tapa nada».
Lo entendió. Del otro lado del teléfono no me pidió explicación, pero tampoco hizo silencio: ya se sabe que cierto modo de exhalación del acto de respirar es un modo de decir, de expresar sentimientos y hasta argumentos lógicos y de aceptación compartida.
A Manolo lo extraño tanto hoy, cuando este país ocupado por los gringos.
Un frasco de Cocuy que le había regalado un catador de la Sierra, que estuvo en las montañas colombianas combatiendo en filas de la FARC, ayudó en lo sucesivo a conocernos más a fondo de lo que siempre creímos.
Ese día del Cocuy hablamos en Guachirongo y se lo dedicamos al tema de los intelectuales de pacotilla, y a Alfredo Maneiro y a Hugo Chávez, como pensadores del siglo XXI.
Manolo se lleva su temperatura: esa de ser ateo, de los rebeldes, los del filo de la palabra sincera, pero su corazón se queda como una hortaliza en el huerto de los amigos y de su hermosa familia.
Tortillas de loroco
Ilka Oliva Corado
La gallina murusha[1] se le atravesó de nuevo en los sueños. La vio corriendo despavorida junto a la bandada buscando las hojas de repollo que les acaba de tirar en el patio para que coman. La nombró Murushona, desde que la pollita nació. Su abuela Tiba le regaló dos huevos de su gallina inglesa, una miniatura de gallina con las plumas colochas[2], mismos que Emelda puso junto a los otros cuando una de las gallinas de la casa se quedó. Durante las tres semanas de incubación estuvo atenta al nacimiento de las crías y fue todo un festejo cuando sus dos pollitas nacieron.
Pero a los días una murió y quedó entonces la única murusha en medio de las manadas de pollos que abarrotaban el patio cuando se les tiraba comida. Realmente nunca supo cuántas gallinas llegaron a tener, el terreno donde vivían era grande. Sus papás cuidaban a las afueras de la capital una cochiquera de unos veterinarios adinerados que tenían negocios por todos lados en Guatemala. En los terrenos de la gente adinerada Emelda comenzó a ver los cercos de bloques con alambre de púas en la última hilera, una hilera de úes que las llenaban de cemento con pedazos de botellas de vidrio que quebraban específicamente para ese tipo de seguridad. Un mundo distinto al del campo.
Los hijos del sol, les llamaban los trabajadores porque eran albinos, hijos de alemanes emigrados. De lo que llegó a saber su padre, ellos contaban con parcelas con siembras de verduras en Patzún, Chimaltenago, ganado en Jalapa, fincas de árboles de mango Tommy, en Chiquimula. Cafetales en Alta Verapaz. En tierra fría colindando con México compraron a saber cuántas manzanas de terreno, le escuchó decir a su papá cuando le contó a su mamá sobre la nueva compra de los terratenientes. A su padre le ofrecieron ir a cuidar las fincas de coco que tenían en Izabal, pero su mamá dijo que el clima era infernal y que para allá se fuera el diablo. Y en la casa como se hacía lo que decía su mamá, entonces el diablo de seguro se fue para allá, pero ellos no.
Su abuela le contó en unas de las tantas conversaciones que tuvieron cuando iba de visita a Teculután, que cuando era niña las gallinas crecían en el monte, ponían los huevos en nidos que improvisaban en el zacate. En ese entonces nadie se preocupaba por cuántas gallinas tenían y si los huevos se los iba a comer la zarigüeya o cualquier otro animal porque había en abundancia.
Emelda conoció la abundancia cuando fue a visitar la casa de los abuelos paternos por primera vez, con los años comprendió que abundancia no significa tener de más para desperdiciar y que tampoco tiene nada que ver con el dinero. Siempre sintió fascinación por las manos creadoras de su abuela, que le enseñó a hacer queso fresco y mantequilla de costal, las quesadillas más deliciosas que comió fueron las que hizo su abuela.
Le enseñó a trabajar el barro, a hacer sus propios comales, ollas y jarros. El bordado de las mantas para las tortillas y el de las almohadas. Aprendió a cómo medir la intensidad del fuego en el polletón[3] para no desperdiciar la leña y no quemar las tortillas. El café lo aprendió a hervir en las brasas a un lado del comal sin que se le tumbara y los bananos majunches los asó siempre en el rescoldo, como tostaba los pishtones[4].
En la capital todo era distinto, aun estando a las afueras todo lo tenían que comprar. El pago se lo daban a su padre con atraso de tres meses y jamás le pagaron por el trabajo de toda la familia que también hacía, pero para los dueños eso era obligación que no merecía remuneración económica. Cuando su padre les pedía aumento le salían con que un favor le estaban haciendo con tener a toda la familia ahí sin pagar renta.
Un trabajo sin horario de lunes a domingo, sin permiso de enfermedad y sin vacaciones. Vacaciones, le contestaba cualquiera de los albinos, vacaciones son las que les damos nosotros dejándolos vivir aquí. Emelda comenzó a cuidar cerdos a la edad de tres años y a los cinco ya sabía cómo caparlos, lo que nunca hizo y sintió una asquerosidad fue comerse las criadillas. Sus papás, al contrario, así recién cortadas, sólo les lavaban la sangre y se las metían a la boca.
Emelda ve a la Murushona correr, ha retrocedido en el tiempo, no tiene los sesenta años de ahora, es apenas una niña de siete, aún no sabe que tendrá hijas y que emigrarán de indocumentadas a Estados Unidos y mucho menos que sus nietas nacerán en ese país y que hablarán inglés y que rechazarán el español, avergonzadas. Que no querrán saber nada de Guatemala y mucho menos del lujo y del honor de comer tortillas con loroco y queso hechas por la abuela, como lo tuvo ella.
Notas:
[1] Murusha: Persona de pelo rizado, de herencia afrodescendiente.
[2] Colocha: Persona con el cabello rizado o crespo.
[3] Polletón: Mesa grande de barro para cocinar con fuego, donde se coloca el comal y la hornilla.
[4] Pishtón: Tortilla gruesa.
Escritora y poetisa guatemalteca. Se graduó de maestra de Educación Física para luego dedicarse al arbitraje profesional de fútbol. Hizo estudios de Psicología en la Universidad de San Carlos de Guatemala, carrera interrumpida por su decisión de emigrar a Estados Unidos en 2003, travesía que realizó como indocumentada cruzando el desierto de Sonora-Arizona.
Es autora de doce libros: Historia de una indocumentada. Travesía en el desierto de Sonora-Arizona; Post Frontera; Poemario de luz de faro; En la melodía de un fonema; Niña de arrabal; Destierro; Nostalgia; Agosto; Ocre y desarraigo; Relatos; Crónicas de una inquilina y Transgredidas, publicados en Ilka Editorial.
Una nube pasajera que bajó a su ladera la bautizó como “inmigrante indocumentada con maestría en discriminación y racismo”.
Sitio web: https://cronicasdeunainquilina.com/
cronicasdeunainquilina@gmail.com @ilkaolivacorado





