*JUAN MARTORANO
En ediciones anteriores de nuestra columna
señalamos el rol que a nuestro juicio debe jugar el Gobierno Bolivariano hoy
liderado por la Presidenta Encargada, Delcy Rodríguez. Hoy trataremos de
hacerlo en el caso del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y el resto
de organizaciones políticas o partidos que hacen vida en el Gran Polo
Patriótico “Simón Bolívar”.
Los próximos dos
años serán cruciales para la Revolución Bolivariana. Y así debe asumirlo la
militancia y la dirigencia del PSUV y demás organizaciones aliadas. Lo que está
en juego se trata de la posibilidad de avanzar en la profundización democrática
de la sociedad venezolana para seguir abriendo caminos hacia el horizonte socialista
o retrogradar al pasado del oscurantismo capitalista que impusieron el imperio
y la burguesía al pueblo de Simón Bolívar.
En este instante, el imperio y sus lacayos trabajan
por restituir el orden neocolonial y de dominación. Nuestra Revolución Bolivariana
y los gobiernos democráticos y populares que hacemos vida en la Alianza
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) nos encontramos
amenazados directamente por las fuerzas de la ultraderecha estadounidense y a
nivel mundial y por terroristas del fascismo latinoamericano. Pero esto no es
nuevo. Esto comenzó hace un poco más de dieciséis años a raíz del encuentro
denominado “Peligro En Los Andes” realizado en el año 2010 en el Capitolio
Federal de los Estados Unidos de Norteamérica y hoy con el despliegue de la
Operación “Lanza del Sur” con el despliegue militar del Comando Sur en nuestros
mares.
El hilo histórico
de la Revolución Bolivariana ha estado marcado por la constante tensión entre
la teoría de organización política y los embates de la geopolítica global. En
enero de 2011, el entonces presidente Hugo Chávez Frías presentó al Partido
Socialista Unido de Venezuela (PSUV) un documento medular: Las Cinco Líneas Estratégicas de Acción Política. Diseñadas
originalmente para sanar las contradicciones internas tras los comicios
parlamentarios de 2010 y preparar la maquinaria de cara al 2012, hoy estas
líneas adquieren un matiz de supervivencia institucional tras los
acontecimientos recientes que han sacudido al país, incluyendo la muerte Chávez
debido y a la incertidumbre que rodea la
retención ilegal de Nicolás Maduro y Cilia Flores.
En ese sentido
haremos un desglose analítico que contrasta el diseño
estratégico de 2011 con las realidades tácticas y de resistencia que asume el
chavismo en 2026 bajo la gestión de figuras como Delcy Rodríguez y Diosdado
Cabello en el aparato estatal.
|
Líneas de Acción Política 2011 |
Enfoque Original de Chávez |
Aplicación Contexto 2026 |
|
1.- De “La cultura política capitalista a la
militancia socialista” |
Combatir el Burocratismo, el individualismo,
el sectarismo y el uso del partido como trampolín de ascenso social |
Economía de resistencia. Discurso muta de la
pureza teórica a la adaptación económica frente a las sanciones. La militancia
se define hoy por la lealtad absoluta ante la fragmentación de la cúpula. |
|
2.- Convertir la maquinaria en un
Partido-Movimiento |
Trascender el carácter meramente electoral
de la organización para servir diariamente a las luchas y necesidades del
pueblo |
Estructura de contingencia: Ante la ausencia
de elecciones y una posible reestructuración CNE, el partido debe funcionar
como contención social y distribuidor de recursos críticos. |
|
3.- El Partido como medio de propaganda,
agitación y comunicación |
Crear sistemas de comunicación comunitarios
y alternativos para “preparar la opinión” y desmontar matrices de opinión
enemigas |
Guerra contra las Psyops y Fake News: Evolución
hacia una ofensiva digital agresiva (Plan de Batalla Comunicacional 2026)
destinada a contrarrestar las versiones internacionales sobre el quiebre del Ejecutivo. |
|
4.- Plataforma del Poder Popular (Gobierno
Comunal) |
Pasar de la inercia de la maquinaria a
liderar las bases y transferir competencias directamente a las comunidades
organizadas. |
El “Plan 2026” y las Milicias. LA Presidenta
Encargada debe profundizar en los Circuitos Comunales y la Milicia
Bolivariana asegurar el control territorial interno. |
|
5.- Constitutución del Gran Polo Patriótico
(GPP) |
Política audaz de repolarización para
reunificar corrientes populares, progresistas más allá del PSUV |
Cierre de filas jerárquico: Más que una apertura a la crítica, la
dinámica actual exige un bloque monolítico sobre todo en el aparato de
seguridad del Estado para evitar
diezmar las fuerzas, dividir y debilitar pero sobre todo evitar fugas
internas- |
.
Dentro de este
cuadro comparativo, a su vez hay recomendaciones y sugerencias que sometemos a
la consideración y al debate de la militancia psuvista y del movimiento
revolucionario en general.
Análisis de la Coyuntura. El choque entre la teoría y la contingencia
1.- La Batalla de
las ideas versus la Batalla Comunicacional:
En 2011, la tercera línea estratégica proponía democratizar la información
mediante métodos tradicionales como asambleas y el debate directo. En el
escenario actual, la comunicación ha pasado de ser una herramienta formativa a
un escudo de seguridad nacional. Tras las fuertes campañas digitales
internacionales respecto a la detención y los procesos judiciales externos que
pesan sobre Nicolás Maduro, la dirigencia interina en Caracas se ha visto
obligada a activar planes de choque comunicacional orientados a mitigar la
incertidumbre interna de las bases y unificar el discurso sobre una
"agresión armada indirecta" por parte de potencias extranjeras.
2.-
Del Partido-Movimiento al Control Comunal y Militar: La cuarta línea exigía que
el PSUV empujara el nacimiento del "Estado Comunal". En 2026, el
denominado "Plan 2026"
lanzado meses atrás por el Ejecutivo ha tenido que acelerar la vinculación
entre los circuitos comunales y los cuerpos de defensa (Milicia Nacional). Lo
que en 2011 se concebía como una transferencia de poder idílica para la
autogestión, en la actualidad representa una red de seguridad capilar
indispensable para mantener la estabilidad civil y vigilar focos de protesta
social en un entorno donde la legitimidad institucional se encuentra bajo
severo cuestionamiento internacional.
3.-
El Desafío de la Unidad Interna y Reinstitucionalización: La quinta línea (Gran
Polo Patriótico) llamaba en su momento a aceptar corrientes críticas:
*"Mientras más críticos, más me gusta"*, afirmaba Chávez en 2011. Sin
embargo, el momento político de 2026 deja muy poco margen para el disenso
interno. La detención de la principal figura presidencial ha forzado un
reordenamiento donde la vicepresidenta y hoy Presidenta Encargada, Delcy
Rodríguez asume roles ejecutivos de alta exposición, mientras factores
históricos del chavismo, alineados con el aparato de seguridad, mantienen una
postura hermética frente a las demandas de la Plataforma Unitaria y la
comunidad internacional para un calendario de elecciones generales inmediato.
La premisa actual no es la expansión ideológica, sino la preservación de la
estructura del Estado frente a posibles "cambios gatopardianos".
Conclusiones: El Prisma de la
Resistencia: Las Líneas Estratégicas del PSUV de 2011
fueron redactadas desde una posición de ofensiva política y holgura económica
basada en el ingreso petrolero de la época. Hoy, quince años después, el
partido de gobierno aplica esas mismas directrices pero en un sentido estrictamente defensivo. (Resaltado y
subrayado del articulista).
El paso de una
maquinaria electoral a un esquema de control comunal y militarizado demuestra
que la organización ha priorizado su capacidad de resiliencia territorial por
encima de sus promesas originarias de democratización interna. Frente al vacío
que supone el confinamiento de su principal líder en la esfera geopolítica
exterior, el PSUV sobrevive utilizando la estructura celular heredada de
aquellos debates de 2011, demostrando que su arquitectura organizativa sigue
siendo el principal muro de contención del proyecto bolivariano.
Pero, como hemos
dicho, estos son ideas y que de acuerdo a los roles a jugar, debe asumir cada
uno en el marco del nuevo momento que vive el país.
Próximamente
esperamos poder hacer una aproximación sobre lo que debe hacer el movimiento
popular y organizaciones sociales, en el marco de los roles y de una estrategia
articulada de resistencia al imperialismo.
Es fundamental, en
esta etapa, recuperar, reagrupar, rearticular las fuerzas dispersas,
desmovilizadas, desmoralizadas o confundidas por el adversario o por nuestros
errores.
Nuestros adversarios
nos prefieren dispersos, desunidos y enfrentados en diatribas estériles, porque
saben que ése es el camino más expedito para intentar poner freno al avance de
las fuerzas democráticas revolucionarias.
Nuestro trabajo
como organización debe partir del principio estratégico de una profundización
democrática de la sociedad venezolana, que nos permita el debilitamiento
progresivo de las fuerzas antidemocráticas, reaccionarias y apátridas de la
contrarrevolución. Para ello, es necesaria la combinación de un conjunto de
políticas y tácticas, que neutralicen la reproducción de su ideología y logren
para nosotros la recuperación de los espacios territoriales perdidos, así como
consolidar, reforzar y ampliar los terrenos y posiciones ya tomados, incrementando
nuestra base social de apoyo para la consolidación estratégica de la Revolución
Bolivariana.
La fortaleza de la
Revolución Bolivariana se sustenta, en buena medida, en la voluntad del máximo
liderazgo de la Revolución, de enfrentar esta “cultura capitalista”,
favoreciendo el contacto directo con el pueblo, interpelándolo, pero sobre todo
dejándose interpelar por él, convirtiéndose en una suerte de intérprete de las
demandas y las aspiraciones populares, dándole voz a los que nunca la tuvieron
y haciendo visibles a los invisibles, a los marginados, a los olvidados y
explotados.
Sin embargo,
debemos reconocer fallas en el funcionamiento del PSUV y su vinculación con la
base social de apoyo a la Revolución.
Entre las posibles
causas de esta situación, podemos verificar, en mayor o menor medida, algunas
actitudes o desviaciones características de los partidos tradicionales, tales
como el burocratismo, el oportunismo, el sectarismo, el nepotismo y el gradual
alejamiento de la base social bolivariana, resultantes de la persistencia de la
“cultura capitalista” en el seno de la sociedad.
Esta cultura es
reproducida a lo interno del Partido, y se expresa en que algunos sectores lo
conciben como un medio para el “ascenso social” de los y las militantes con
responsabilidades de dirección a distintos niveles. Algunos camaradas se
consideran líderes absolutos e indiscutibles en sus espacios, y asumen la
discrecionalidad de excluir del Partido, y hasta de la Revolución, a quienes se
atrevan a diferir o a disentir de ellos y ellas.
De acentuarse este
tipo de comportamiento, el PSUV podría terminar convertido en un
partido/iglesia, una suerte de “guía de las masas incultas”, que considera a
sus militantes y a las diversas formas de organización popular como simples
correas de transmisión de la línea indiscutible de los nuevos “sacerdotes”. De
seguirse este camino, estas prácticas debilitarán la base social de apoyo a la
Revolución Bolivariana. Ojo con esto.
Porque las
verdaderas protagonistas de la rectificación, de la ofensiva y de la
resistencia antiimperialista deben ser las bases psuvistas obviamente bajo una
clara orientación de la actual dirigencia política del partido. Pero esas
líneas no deben surgir “desde arriba” sino fundamentalmente de un amplio debate
y dialogo desde las bases.
Ahí se la dejamos.
¡Bolívar y Chávez Viven.
Sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Independencia y
Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
¡Leales siempre: Traidores Nunca!
* Abogado, Defensor de Derechos Humanos,
Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras
Socialistas. , jmartoranoster@gmail.com, j_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta
tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo.
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