*JUAN MARTORANO
Los sucesos ocurridos el pasado domingo 24 de mayo en el Internado Judicial de Barinas (INJUBA) – que incluyeron protestas de reclusos en los techos, denuncias de torturas, uso de gases lacrimógenos y el traslado de más de 100 reclusas con la posterior destitución del director del penal- tocan una fibra muy sensible sobre los derechos humanos y el sistema penitenciario En Venezuela. Sin embargo, en nuestro rol de activistas de derechos humanos, debemos asumirlo sin cortapisas.
El pasado domingo, el Internado Judicial de Barinas (INJUBA) se convirtió, una vez más, en el reflejo de una realidad que las paredes de concreto intentan silenciar. Las imágenes de los reclusos en los techos, el humo de las colchonetas quemadas y los ecos de detonaciones no fueron un hecho aislado; fueron el síntoma de un sistema penitenciario que sigue operando al límite de la dignidad humana.
La protesta en el INJUBA estalló tras la designación de una nueva directiva y las graves denuncias de la población penal por requisas violentas, golpizas, aislamientos prolongados y la suspensión de las visitas a los familiares de los reclusos. Cuando la desesperación lleva a los internos a gritar desde los techos “nos están matando lentamente”, la sociedad y las instituciones no pueden simplemente mirar a otro lado o asumir que estas personas por estar privadas de su libertad, carecen de derechos elementales.
La respuesta de la directiva del penal (la cual nos parece acertado que el Ministerio Público dirigido por Larry Devoe haya decidido abrir una investigación sobre lo sucedido) con gases lacrimógenos que afectaron incluso el pabellón femenino y el traslado intempestivo de más de 100 reclusas hacia rumbos inciertos. Si bien la posterior destitución del director del penal y la investigación que ha sido ordenada son pasos necesarios, también la admisión tácita de que algo andaba profundamente mal es importante reconocerlo de una situación que perfectamente pudo haberse evitado.
Consideramos que no es necesario un motín o una huelga de hambre para que los organismos de control actúen. La labor de la Defensoría del Pueblo y del Ministerio Público como instituciones con marcos constitucionales y legales en estos casos debe ser preventiva, constante y rigurosa y no reactiva ante el estallido de la violencia (aunque a algunos no les gusta, también hay muchos interesados e interesadas en artificialmente crear crisis de esta naturaleza con el claro objetivo de capitalizar políticamente estas situaciones, a través de la instrumentalización del tema de los Derechos Humanos, esto no es nada nuevo).
Los sucesos de Barinas nos recuerdan que las cárceles no deben ser agujeros negros de opacidad y castigo (producto del viejo modelo que aun no hemos podido erradicar y eso lo ha reconocido hasta la propia Presidenta Encargada, Delcy Rodríguez) sino centros donde se respete la ley que el propio Estado profesa defender, además de propender por la regeneración y reinserción de los individuos en la sociedad y no que allí sean revictimizados. Mientras los familiares sigan pernoctando en las aceras, con la angustia de no saber si sus hijos e hijas, esposos o esposas están heridos o heridas o fueron trasladados o trasladadas a cientos de kilómetros, la herida social seguirá abierta.
La verdadera reforma del sistema judicial penal, cuya consulta arranca a partir del 2 de junio no se mide en el cambio de nombres de una oficina directiva, sino en la garantía absoluta de los derechos humanos tras los barrotes, la garantía de los derechos humanos cuando se combate a las mafias de custodios de la Guardia Nacional Bolivariana o la Policía Nacional Bolivariana para al traslado de los reclusos a sus audiencias, cuando se combate a las mafias de fiscales que no cobran 10 mil dólares o más por las causas que manejan, en fin, cuando el sistema de justicia sea realmente saneado.
Esta es una tarea pendiente que tenemos que asumir sin cortapisas
¡Bolívar y Chávez Viven. Sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Independencia y Patria
Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
¡Leales siempre: Traidores Nunca!
* Abogado, Defensor de Derechos Humanos,
Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras
Socialistas. , jmartoranoster@gmail.com, j_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta
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