jueves, 7 de diciembre de 2017

Presidente venezolano Nicolás Maduro hace encuentro con trabajadores del Arco Minero

Con el Mazo Dando 06/12/2017

Cuba: Construirán nueva fábrica de Nestlé en Zona Económica Mariel

Susana Khalil sobre Jerusalén: un ario decide cual es la capital de un pueblo semita

Las diferencias políticas deben manejarse con profundidad dialéctica

No puede haber aspiraciones individuales, importante es ser útiles

Análisis pre electoral del estado Nueva Esparta de cara a los comicios municipales del 10-D.

*JUAN MARTORANO.
En este trabajo, realizaremos una aproximación y resaltaremos la importancia estratégica del estado Nueva Esparta de cara a los comicios municipales a escenificarse dentro el próximo 10 de diciembre en nuestro país.
El estado Nueva Esparta,  es uno de los veintitrés estados que conforman la República Bolivariana de Venezuela junto al Distrito Capital y las dependencias federales. Es un archipiélago formado por tres islas: Margarita, Coche y Cubagua. Su capital es la ciudad de La Asunción y su ciudad más poblada es Porlamar. Está ubicado en la región insular al noreste del país. Limita al norte con el mar caribe en sus cuatro puntos cardinales. Con 1.150 kilómetros cuadrados, es el menos extenso del país, y con 490.500 habitantes, de acuerdo al censo del año 2011, es el sexto estado menos poblado, por delante de Apure, Vargas, Cojedes, Delta Amacuro y Amazonas, y con 480 habitantes por kilómetro cuadrado, es el segundo más densamente poblado por detrás del estado Carabobo.
Se encuentra al norte de la península de Araya. Posee 11 municipios y 23 parroquias. Sus principales ciudades son La Asunción, Porlamar, Juan Griego, Punta de Piedras, Pampatar, San Juan Bautista y el Valle de Espíritu Santo.
Margarita fue descubierta el 15 de agosto de 1498 en el tercer viaje de Cristóbal Colón, donde este descubriría a Venezuela, su tierra firme. Aquel día de agosto Colón divisó tres islas, dos de ellas pequeñas, bajas y áridas (las actuales islas de Coche y Cubagua), separadas por un canal por una tercera, mayor, cubierta de vegetación, y poblada de indígenas que la llamaban Paraguachoa, vocablo que significa según los historiadores “peces en abundancia”, y según otros: “gente de mar”.
Colón bautizó la isla con el nombre de La Asunción, por haber sido descubierta en la fecha religiosa de la Virgen que lleva su nombre. Al año siguiente, en 1499, Pedro Alonso Niño y Cristóbal Guerra, la rebautizó con el nombre de La Margarita, debido a la abundancia de perlas encontrada en la región. Otras hipótesis sugieren que el nombre de Margarita es referida por la reina Margarita de Austria- Estiria.
En 1676, el marqués de Maitenon con una flota de 10 buques y 800 bucaneros franceses ataca la isla de Margarita y la provincia de Cumaná. Esta audaz acción motivó a los españoles a construir varios fuertes en la isla.
La provincia de Margarita es la más antigua de las que en 1777 formó la Capitanía General de Venezuela. Había dependido de la Real Audiencia de Santo Domingo hasta 1739, cuando fue anexada al Virreinato de Nueva Granada, junto con otras entidades; y en 1830 al surgir la República de Venezuela, fue una de sus 13 provincias originales. En 1864, al dividirse el país en 20 estados y un Distrito Federal, Margarita tomó el nombre de estado Nueva Esparta, ello en honor al valeroso comportamiento de sus habitantes durante las heroicas acciones de la gesta independentista. La naciente República otorga el título de “Nueva Esparta” por su semejanza con la Esparta griega, desde el 12 de mayo de 1817 por su heroísmo antes mencionado. En 1881, pasó a ser la sección del estado Guzmán Blanco (llamado Miranda desde 1889 hasta 1898). En 1901, dos años después que se restituyera la autonomía de los estados, retomó el nombre de Nueva Esparta, pero lo pierde otra vez entre 1904 y 1909, período en el cual es incluido en el Distrito Federal como sección oriental. Finalmente en 1909 recupera su condición de estado y en 1948 se anexa su territorio la isla de Cubagua
El pasado 15 de octubre, con la realización de los comicios regionales en el país, fue electo en dicha entidad federal  Alfredo Díaz  como nuevo   gobernador. Dicho resultado electoral quebró el mandato del General en Jefe ( r ), Carlos Mata Figueroa, quien a su vez había derrotado al gobernador adeco Morel Rodríguez, en los comicios regionales del 16 de diciembre de 2012.
Como el presente trabajo pretende ser de análisis pre electoral de cara a los comicios municipales en dicha entidad federal, me permito socializar algunos datos de interés. En la pasada elección regional el padrón electoral del estado Nueva Esparta es de 350.093 electores y electoras, la abstención se ubicó en 123.701 personas que no acudieron a ejercer su derecho al sufragio (35, 33%). El actual gobernador, Alfredo Díaz, de AD/MUD obtuvo 117.430  votos (51,87%), versus los 107.316 votos del candidato de PSUV/GPP, General en Jefe (r ) Carlos Mata Figueroa, que se traducen en un 47,40% de los votos válidos de dicha elección.
De acuerdo con esos resultados electorales, la oposición ganó en cinco municipios de los once que conforman la geografía neoespartana, arrebatándole al chavismo la península de Macanao y Tubores, y el chavismo ganó en seis municipios, arrebatándole a la oposición el municipio Marcano.
Sin embargo y pese a la derrota electoral del pasado 15 de octubre en las elecciones regionales, y de acuerdo a estos resultados electorales, el PSUV sigue siendo la primera fuerza política del estado (92.318 votos obtenidos, lo que representa el 40,78% de los mismos, seguido por AD con 46. 370 votos lo que representa el 20,48% de los votos válidos) y en los 11 municipios que conforman la referida entidad federal.
Como una primera conclusión, se puede señalar un equilibrio de fuerzas entre los factores de la derecha y la izquierda en dicha entidad federal, por el control de áreas pesqueras, comerciales, ganaderas, turísticas, artesanales y de dominación de las actividades de las salinas.
No obstante, la oposición controla el municipio con la principal actividad comercial de la isla y del principal puerto del estado Nueva Esparta que puede plantear a la larga, conflictos atinentes a la seguridad y defensa de la Nación.
A su vez, el territorio del estado Nueva Esparta puede ser utilizado como cabeza de playa ante un eventual gobierno de transición que pueda impulsar las potencias enemigas de Venezuela en un futuro. Elemento este nada despreciable en cualquier análisis que se formule.
Por ahora lo dejaremos hasta aquí, pero seguiremos con estos análisis que se irán tornando más interesantes de acuerdo a las entidades federales y municipios a evaluar.
¡Bolívar y Chávez viven, y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
¡Hasta la Victoria Siempre!

*Abogado,Activista por los DerHumanos,Militante Revolu y dela Red Nacional  Tuiter@s Socialistas ( http://.juanmartorano.blogspot com /http:juanmartorano.worpress.com).jmartoranoster@g mail  ,j_martorano@hotmail.com , _. a . @juanmartorano ( en Tuiter)

Golpe a Nasralla en Honduras

Ilka Oliva Corado


El 28 de junio del año 2009, cuando Honduras iniciaba un camino propio, alejada del neoliberalismo y se hermanaba con el progresismo latinoamericano que emergía en Suramérica, el presidente Manuel Zelaya sufre un golpe de Estado. Un golpe de Estado ordenado desde Estados Unidos y ejecutado por la oligarquía, tal como sucedió en Paraguay y en Brasil; llevados a cabo por el Congreso y la Corte Suprema de Justicia.
 
Buitres afines al poder del capital, dictaduras que se imponen con nuevos modelos operacionales, que tienen el centro de la logística en el Congreso, en la Corte Suprema de Justicia y en el Tribunal Supremo Electoral y; que son manipuladas por los medios de comunicación corporativos que son base para mantener vigente el sistema actual, engañando a la población.
 
 
Honduras, ubicado en el triángulo norte de Centroamérica, tal como Guatemala y El Salvador, es uno de los tres países más explotados de Latinoamérica, en las últimas décadas. El negocio de las multinacionales ha realizado ecocidios que han terminado con pueblos enteros. Comunidades que se ven obligadas a emigrar de forma irregular hacia Estados Unidos porque el país los obliga.  En Honduras, las muertes de defensores de Derechos Humanos y del medio ambiente, se igualan a las de Colombia. Las cifras de los feminicidios son abrumantes.
 
País base en el tráfico de droga desde Colombia hasta Estados Unidos, y nos han contado el cuento al revés, cuando nos dicen que Estados Unidos firmó un convenio para la erradicación de la misma en el triángulo norte de Centroamérica con el Plan Alianza para la Prosperidad: no, esto lo único que busca es militarizar la zona y dejarla al mando de las clicas criminales del gobierno, para dar paso al tráfico de droga, de personas y a la explotación minera; desapareciendo y asesinando a cuanta persona se ponga en contra, tal como sucede en Colombia con el Plan Colombia y en México con el Plan Mérida y el Plan Frontera Sur.
 
Y entonces entra al ataque la mediatización acusando de estas muertes a las maras, cuando es violencia institucional, y manipulan a la población que angustiada y sin entender nada pide la pena de muerte para los parias. Y se sube el telón y se baja el telón y se lleva a cabo la obra de teatro que mantiene lejos a la población de las transacciones del gobierno, el ejército y la oligarquía. Y poniendo como excusa la violencia de las maras y del tráfico de drogas, crean bases militares estadounidenses en territorio latinoamericano, con la única finalidad de cercar a quienes en amor patrio buscan liberar a su tierra de toda opresión. Y así nos han convertido en colonias estadounidenses, vencidas e indefensas.
 
Honduras, Guatemala y El Salvador, después de México, son los países que más exportan mano de obra barata a Estados Unidos, poblaciones enteras se ven obligadas a emigrar: por la violencia, por falta de oportunidades y porque buscan salvar sus vidas y desarrollarse. Migración que realizan sin documentos y que las convierte en presas fáciles para el crimen organizado.
 
En Guatemala la destitución de Pérez Molina tuvo como resultado la elección de otro capo llamado Jimmy Morales, la población votó a favor de otro verdugo. Solo sirvió de espectáculo para la prensa internacional y de excusa para que quienes en realidad controlan la zona, cambiaran a un títere y pusieran a otro.  En Honduras las cosas están siendo distintas, la población votó a favor de Salvador Nasralla y debe defender ese voto, saliendo a las calles y exigiendo que se respete su decisión.
 
No se puede dejar robar su soberanía, el pueblo hondureño debe defender ese voto y no permitir otro golpe como el de Zelaya. Hay mucho en juego, el pueblo hondureño no puede dejarse vencer, ya trazó un camino, debe seguirlo, es el camino del progreso.
 
Hace dos años, Honduras se llenaba de indignados manifestando con antorchas, la larga noche hondureña se llenaba de luz, de resistencia, de pueblo despierto, de utopías y albedrío.
 
No deben dejarse vencer, el pueblo hondureño tiene la fuerza, la dignidad, la entereza y el amor para resistir y no permitir que buitres afines a la explotación, a la manipulación y al exterminio, sean quienes los gobiernen.
 
Deben demostrarle al gobierno actual, que su tiempo terminó, que Honduras despertó y van a defender su derecho constitucional a como dé lugar. Por los que ya no están, por los que están y por los que vienen. Es ahora, el tiempo es hoy.
 
Blog de la autora:
 
Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado contacto@cronicasdeunainquilina.com

Resultado de imagen para salvador nasralla

Encuesta opositora confiesa que la popularidad de Maduro ha aumentado

Un sondeo publicado por la empresa encuestadora Venebarómetro sobre el venidero escenario presidencial de 2018 ha generado un importante revuelo en la opinión pública nacional.


Lectura política de un dato estremecedor para el antichavismo

Una de estas razones es que el presidente Nicolás Maduro muestra un aumento en su imagen positiva en los últimos meses, que se ubica en el 31,1%, colocándose muy por encima de líderes opositores como Henry Ramos Allup, Henrique Capriles o Leopoldo López.
Aunque analistas de tendencia opositora han intentado minimizar el dato de Venebarómetro, lo cierto es que si se extiende la comparación -en términos de aceptación o popularidad- hacia otros mandatarios de la región y el mundo, encontramos que Maduro está por encima de Juan Manuel Santos (18%), Enrique Peña Nieto (22%), Pedro Pablo Kuczynski (23%) y de Mariano Rajoy (29%). Todos gobernantes que en mayor o menor medida cuentan con un fuerte respaldo de medios de comunicación influyentes y de las élites financieras.
La curva ascendente de Maduro, según el sondeo, tiene su punto de inflexión en la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) realizada en el mes de mayo de 2017, en medio de las violentas protestas convocadas y dirigidas por la oposición que dejaron cientos de muertos, heridos e incuantificables daños patrimoniales a la nación.
En 2017 buena parte de los recursos de guerra no convencional contra Venezuela estuvieron concentrados en la propaganda, la guerra sucia (denominadas "guarimbas") y la economía, con el fin de trasladar los costos sociales y humanos de la agenda de sanciones financieras de la oposición y Estados Unidos hacia la figura de Maduro.
Aunque esta estrategia persiste y tiene en la inflación inducida vía Dolar Today uno de sus activos más nocivos, una lectura del dato muestra que la población reconoció en Maduro un factor de estabilidad y orden político en perjuicio de la violencia y el caos propiciado por dirigentes antichavistas.
Las políticas de seguridad alimentaria tomadas por el Gobierno venezolano para enfrentar el aumento de los precios y la escasez de medicamentos (CLAP, 0800-salud, aumentos de salario y bonos canalizados a través del Carnet de la Patria), asociadas a la contundente victoria electoral del chavismo en las elecciones regionales del 15 de octubre y al descalabro de la oposición, también son elementos que influyen en el aumento de la percepción positiva de Maduro.
Luego de la instalación de la ANC, la economía y el salario de la población han sido colocadas bajo ataque, como forma de retaliación política a las victorias del chavismo en el campo electoral. Aunque la situación se traduce en un descontento lógico, lo que habría que privilegiar del dato es la confianza de la población más vulnerable en las medidas tomadas por el presidente Maduro para reducir los impactos de la guerra económica.
Creer que la economía (únicamente vista desde el crecimiento del PIB) es el único factor que determina la imagen positiva de un presidente, es caer en una trampa, pues lo que es bueno para la economía no siempre lo es para la mayoría de la población. Existen otras variables de tipo social y psicológico que influyen en cómo la sociedad representa su cotidianidad, la situación del país y el comportamiento de sus gobernantes en función de ello.
Aunque Colombia, México, Perú o España no tengan problemas de inflación y desabastecimiento puntual de medicinas como Venezuela, la acumulación de problemas sociales relacionados con el desempleo, el narcotráfico y la privatización de la seguridad social, juegan en contra de la popularidad de sus primeros mandatarios.
El aumento de la imagen positiva de Maduro también expresa el significado que buena parte de la población le está dando a este complicado momento económico y social (inducido por factores especulativos), en el cual el Presidente se ha colocado como único actor de respuesta.

El diluvio no cesa para el antichavismo

Venebarómetro también indica que Maduro lidera la intención de voto (28,6%) para las elecciones presidenciales de 2018, en segundo lugar ubica a Leopoldo López, hoy en casa por cárcel producto de un beneficio en su proceso, de tercero a Henrique Capriles y de último a Henry Ramos Allup y Henri Falcón. La diferencia entre Maduro y López es de más de 10%.
Actualmente ni Leopoldo López ni Henrique Capriles, este último inhabilitado por hechos de corrupción, pueden aspirar a la presidencia de la República, lo que dejaría a un impopular Henry Ramos Allup (6,6% de intención de voto) como única ficha válida para enfrentar a Maduro en 2018, junto a Henri Falcón que tiene casi la misma intención de voto.
Los conflictos y traiciones de lado y lado entre Voluntad Popular (partido de López), Primero Justicia (partido de Capriles) y Acción Democrática (partido de Ramos Allup), luego de la juramentación de cuatro gobernadores adecos ante la ANC, amenazan la posibilidad de una migración efectiva de votos hacia Henry Ramos Allup o Henri Falcón como candidato presidencial por parte de los seguidores de Voluntad Popular y Primero Justicia. Por ende Nicolás Maduro tendría altas probabilidades de resultar reelecto.
Las promesas incumplidas sobre la salida violenta de Maduro para 2017 y la acusación permanente hacia factores "moderados" de la oposición por negociar bajo cuerdas con el Gobierno, hoy dan como resultado una división que permea a la propia base electoral del antichavismo: un bando de abstencionistas y otro de "colaboracionistas" (votantes).

El dolor de cabeza de las primarias

Los seguidores de Voluntad Popular y Primero Justicia tienen una imagen homologada de Nicolás Maduro y Henry Ramos Allup "como parte de lo mismo", por lo que votar por el líder de Acción Democrática es igual de malo que hacerlo por Nicolás Maduro. Un escenario electoral que refuerza aún más la abstención y por ende aumentaría las probabilidades de triunfo del chavismo.
A la inversa ocurre lo mismo: votar hipotéticamente por Henrique Capriles (dos veces derrotado en elecciones presidenciales) o Leopoldo López encarna el rechazo de quienes se sienten estafados y traicionados por no haber logrado sacar a Maduro de la presidencia.
Distintos sectores de la oposición pujan por la realización de unas primarias internas que dictaminen un abanderado unitario para las presidenciales. El eco relativo hacia esta propuesta, justo cuando transcurren las negociaciones de la Mesa de Diálogo, ponen de manifiesto la poca confianza entre los dirigentes para subordinarse a un resultado en primarias adverso a sus intereses particulares.
Es necesario recordar que durante las primarias internas para las elecciones regionales, los partidos Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y Acción Democrática, se acusaron mutuamente de cometer fraudes electorales y no reconocer resultados entre golpizas y amedrentamiento armado. La crisis actual del antichavismo pone en primer plano que esas heridas siguen abiertas y con el peligro de profundizarse en unas primarias para las presidenciales.
La encuesta Venebarómetro sirve a modo de ilustrar las condiciones políticas y electorales (tanto del chavismo como de la oposición) con las cuales afrontarán las presidenciales. Al aumento de la imagen positiva de Maduro se suma la unidad del chavismo como factor de respaldo, mientras que el desastre opositor y el conflicto entre sus dirigentes acerca aún más las probabilidades de un nuevo mandato de Maduro a partir de 2018.
No debe perderse de vista el factor psicológico y cómo una previsible victoria por nocaut en los comicios municipales del 10 de diciembre contribuirá a esa proyección
.

Encuesta opositora confiesa que la popularidad de Maduro ha aumentado

Un sondeo publicado por la empresa encuestadora Venebarómetro sobre el venidero escenario presidencial de 2018 ha generado un importante revuelo en la opinión pública nacional.


Lectura política de un dato estremecedor para el antichavismo

Una de estas razones es que el presidente Nicolás Maduro muestra un aumento en su imagen positiva en los últimos meses, que se ubica en el 31,1%, colocándose muy por encima de líderes opositores como Henry Ramos Allup, Henrique Capriles o Leopoldo López.
Aunque analistas de tendencia opositora han intentado minimizar el dato de Venebarómetro, lo cierto es que si se extiende la comparación -en términos de aceptación o popularidad- hacia otros mandatarios de la región y el mundo, encontramos que Maduro está por encima de Juan Manuel Santos (18%), Enrique Peña Nieto (22%), Pedro Pablo Kuczynski (23%) y de Mariano Rajoy (29%). Todos gobernantes que en mayor o menor medida cuentan con un fuerte respaldo de medios de comunicación influyentes y de las élites financieras.
La curva ascendente de Maduro, según el sondeo, tiene su punto de inflexión en la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) realizada en el mes de mayo de 2017, en medio de las violentas protestas convocadas y dirigidas por la oposición que dejaron cientos de muertos, heridos e incuantificables daños patrimoniales a la nación.
En 2017 buena parte de los recursos de guerra no convencional contra Venezuela estuvieron concentrados en la propaganda, la guerra sucia (denominadas "guarimbas") y la economía, con el fin de trasladar los costos sociales y humanos de la agenda de sanciones financieras de la oposición y Estados Unidos hacia la figura de Maduro.
Aunque esta estrategia persiste y tiene en la inflación inducida vía Dolar Today uno de sus activos más nocivos, una lectura del dato muestra que la población reconoció en Maduro un factor de estabilidad y orden político en perjuicio de la violencia y el caos propiciado por dirigentes antichavistas.
Las políticas de seguridad alimentaria tomadas por el Gobierno venezolano para enfrentar el aumento de los precios y la escasez de medicamentos (CLAP, 0800-salud, aumentos de salario y bonos canalizados a través del Carnet de la Patria), asociadas a la contundente victoria electoral del chavismo en las elecciones regionales del 15 de octubre y al descalabro de la oposición, también son elementos que influyen en el aumento de la percepción positiva de Maduro.
Luego de la instalación de la ANC, la economía y el salario de la población han sido colocadas bajo ataque, como forma de retaliación política a las victorias del chavismo en el campo electoral. Aunque la situación se traduce en un descontento lógico, lo que habría que privilegiar del dato es la confianza de la población más vulnerable en las medidas tomadas por el presidente Maduro para reducir los impactos de la guerra económica.
Creer que la economía (únicamente vista desde el crecimiento del PIB) es el único factor que determina la imagen positiva de un presidente, es caer en una trampa, pues lo que es bueno para la economía no siempre lo es para la mayoría de la población. Existen otras variables de tipo social y psicológico que influyen en cómo la sociedad representa su cotidianidad, la situación del país y el comportamiento de sus gobernantes en función de ello.
Aunque Colombia, México, Perú o España no tengan problemas de inflación y desabastecimiento puntual de medicinas como Venezuela, la acumulación de problemas sociales relacionados con el desempleo, el narcotráfico y la privatización de la seguridad social, juegan en contra de la popularidad de sus primeros mandatarios.
El aumento de la imagen positiva de Maduro también expresa el significado que buena parte de la población le está dando a este complicado momento económico y social (inducido por factores especulativos), en el cual el Presidente se ha colocado como único actor de respuesta.

El diluvio no cesa para el antichavismo

Venebarómetro también indica que Maduro lidera la intención de voto (28,6%) para las elecciones presidenciales de 2018, en segundo lugar ubica a Leopoldo López, hoy en casa por cárcel producto de un beneficio en su proceso, de tercero a Henrique Capriles y de último a Henry Ramos Allup y Henri Falcón. La diferencia entre Maduro y López es de más de 10%.
Actualmente ni Leopoldo López ni Henrique Capriles, este último inhabilitado por hechos de corrupción, pueden aspirar a la presidencia de la República, lo que dejaría a un impopular Henry Ramos Allup (6,6% de intención de voto) como única ficha válida para enfrentar a Maduro en 2018, junto a Henri Falcón que tiene casi la misma intención de voto.
Los conflictos y traiciones de lado y lado entre Voluntad Popular (partido de López), Primero Justicia (partido de Capriles) y Acción Democrática (partido de Ramos Allup), luego de la juramentación de cuatro gobernadores adecos ante la ANC, amenazan la posibilidad de una migración efectiva de votos hacia Henry Ramos Allup o Henri Falcón como candidato presidencial por parte de los seguidores de Voluntad Popular y Primero Justicia. Por ende Nicolás Maduro tendría altas probabilidades de resultar reelecto.
Las promesas incumplidas sobre la salida violenta de Maduro para 2017 y la acusación permanente hacia factores "moderados" de la oposición por negociar bajo cuerdas con el Gobierno, hoy dan como resultado una división que permea a la propia base electoral del antichavismo: un bando de abstencionistas y otro de "colaboracionistas" (votantes).

El dolor de cabeza de las primarias

Los seguidores de Voluntad Popular y Primero Justicia tienen una imagen homologada de Nicolás Maduro y Henry Ramos Allup "como parte de lo mismo", por lo que votar por el líder de Acción Democrática es igual de malo que hacerlo por Nicolás Maduro. Un escenario electoral que refuerza aún más la abstención y por ende aumentaría las probabilidades de triunfo del chavismo.
A la inversa ocurre lo mismo: votar hipotéticamente por Henrique Capriles (dos veces derrotado en elecciones presidenciales) o Leopoldo López encarna el rechazo de quienes se sienten estafados y traicionados por no haber logrado sacar a Maduro de la presidencia.
Distintos sectores de la oposición pujan por la realización de unas primarias internas que dictaminen un abanderado unitario para las presidenciales. El eco relativo hacia esta propuesta, justo cuando transcurren las negociaciones de la Mesa de Diálogo, ponen de manifiesto la poca confianza entre los dirigentes para subordinarse a un resultado en primarias adverso a sus intereses particulares.
Es necesario recordar que durante las primarias internas para las elecciones regionales, los partidos Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y Acción Democrática, se acusaron mutuamente de cometer fraudes electorales y no reconocer resultados entre golpizas y amedrentamiento armado. La crisis actual del antichavismo pone en primer plano que esas heridas siguen abiertas y con el peligro de profundizarse en unas primarias para las presidenciales.
La encuesta Venebarómetro sirve a modo de ilustrar las condiciones políticas y electorales (tanto del chavismo como de la oposición) con las cuales afrontarán las presidenciales. Al aumento de la imagen positiva de Maduro se suma la unidad del chavismo como factor de respaldo, mientras que el desastre opositor y el conflicto entre sus dirigentes acerca aún más las probabilidades de un nuevo mandato de Maduro a partir de 2018.
No debe perderse de vista el factor psicológico y cómo una previsible victoria por nocaut en los comicios municipales del 10 de diciembre contribuirá a esa proyección
.