lunes, 31 de agosto de 2015

Nicolás Maduro: Vengo a Vietnam a relanzar nuestra alianza estratégica.

Maniobras Militares Venezolanas – Rechazo de Invasión.

Mario Silva: Señor Capriles, usted se abrazó con Álvaro Uribe Vélez ¿o no?

“Detrás de la Noticia” con Eva Golinger: Recetas contra el caos.

07 Chávez Invicto: El colectivo despertó.

Chávez Invicto: “No habrá imperio que detenga la independencia nacional”

Siguen subestimando a Nicolás y a nuestro pueblo.

Ayer señalaba e instaba al Presidente Maduro a seguir apretando, porque Venezuela, la Patria de Bolívar y Chávez se respeta, y como lo escribía en tuiter en el día de ayer, luego de la movilización del día viernes, algunos pudieran pensar que las medidas anunciadas por el Primer Mandatario Nacional no cubrieron las expectativas, pero como lo señalo Mario Silva en su Hojilla del sábado 29 de agosto, el cierre de la frontera debe darse por etapas, y cumplir unas fases.
Como lo expresé en mi cuenta tuiter, echándole "coco", pensando con la cabeza un poco más en frío, creo que el manejo internacional por parte del Presidente Maduro en este incidente y escalada de conflictos con el Gobierno y el Estado Paramilitar y Narcotraficante colombiano, ha sido acertado. Creo que el momento nos llama a ser críticos y señalar los errores cuando haya que hacerlo, con sus propuestas y soluciones para superarlos, pero también hacer los reconocimientos y manifestar los apoyos cuando se toman las acciones correctas, como lo es en este caso.
Tsun Tzu, ese gran estratega militar que escribió "El Arte de la Guerra", recomienda que al enemigo no hay que arrinconarlo ni acorralarlo. Esto, porque una fiera herida y acorralada combatirá deseperadamente y con todas sus fuerzas. Siempre hay que ofrecerle al adversario una vía de escape. Si esa estrategia militar la llevamos a la estrategia que está siguiendo Nicolás Maduro, cumple con los cánones y con las sugerencias de Tsun Tzu. Chávez hubiese actuado de una manera similar.
Tal vez la medida de cierre de la frontera y el posterior decreto de emergencia económica como una de las modalidades de estado de excepción constitucional ampliamente explicado en anteriores artículos debió haberse tomado con anterioridad. Pero, en este momento complejo y difícil que sin duda vive nuestra Patria, ante los peligros que corremos, creo que no podemos ni debemos darle la espalda al Presidente Maduro cuando más nos necesita. Desde estas trincheras, seguiré siendo irreverente y crítico cuando haya que hacerlo, pero seré mucho más leal en la acción como uno de los millones de garantes del legado del Comandante Eterno y Supremo, Hugo Chávez Frías.
Sin duda, nos ha tocado un momento complejo, duro y no exento de dificultades. Nos ha tocado afrontar una época de "vacas flacas" y nos tocará afrontarlo por mucho tiempo. No niego las dificultades, las duras pruebas, el descontento que hay en nuestro pueblo, sobre todo el chavista, pero lo que si nos muestra este pueblo, es que no va para atrás, que a la derecha ni tantico así, y que está dispuesto a defender los logros y conquistas obtenidos por Hugo Chávez, y continuados por Nicolás Maduro.
Y es en este caso, donde la derecha comete el error de subestimar a Maduro, tal y como lo hicieron con Hugo Chávez, y peor aún, subestimar al bravo pueblo venezolano, que por millones desbordó las calles de Caracas. Pudiéramos señalar, y no estaría exagerando con ello, que la conexión amorosa del pueblo con el comandante sigue intacta, contra todo pronóstico, contra la guerra económica, contra la guerra psicológica, contra la guerra total que nos ha golpeado muy duro a todas y a todos, pero aún el pueblo sigue diciéndole a Chávez que estamos con él, manifestando nuestro respaldo y acompañamiento a Nicolás Maduro y al Alto Mando Político y Militar de nuestra Revolución.
Maduro anunció hace algunos días que la Revolución pasará a un nuevo estadio, y a una nueva fase, y hacemos votos y le pedimos que así sea, e incluso que la acelere. Pese a las grandes dificultades que afrontamos, sin embargo, no podemos negar que Nicolás,y me disculpa que lo tutée, ha sabido conducir grupos de trabajo y las situaciones difíciles que hemos vivido, y estoy seguro que así seguirá. Con más razón para no dejarlo solo, para acompañarlo.
Y a este pueblo, que sigue dando lecciones. Chávez, parafraseando a Bolívar siempre nos lo dijo: Confío en la voz del pueblo antes que en el consejo de los sabios. Ha resultado sorprendente, y fuera de todo pronóstico, que pese a todas estas dificultades, 3 millones y medio de compatriotas participarán en las internas del PSUV, que vayamos en una alianza perfecta en las regiones (Pero, y desde mi punto de vista, parafraseando a Chávez, yéndonos hacia otras organizaciones que estén más allá del Gran Polo Patriótico Simón Bolívar) y que el día viernes, un pueblo atendió al llamado de su dirigencia política revolucionaria, y marchó contra el paramilitarismo y ratificando nuestra hermandad con el pueblo colombiano, principal víctima de las acciones del narcotráfico y del paramilitarismo.
El pueblo que cantó Alí Primera, y que hoy pretende ser manipulado, como lo señala en su tema "La Guerra del Petróleo": "Quieren engañar al pueblo de tu tierra y de mi país, quieren esconder el hambre con la guerra, este pedazo de tierra no alcanzará para enterrar nuestros muertos". "Ven amigo colombiano vamos juntos a cantar, por segunda independencia vamos juntos a luchar". "El Orinoco y el Magdalena se abrazarán entre canciones de selva, y tus niños y mis niños le sonreirán a la paz". A Colombia, concepto mirandino tomado por Simón Bolívar, son nuestros hermanos, somos el mismo pueblo en dos Repúblicas distintas, con modelos políticos distintos y conformaciones de Estado distintas, pero unidos por la hermandad bolivariana, seguiremos unidos hasta más allá de esta vida.
Bien válido el debate de algunos camaradas y compatriotas, a quienes respeto y no considero mis enemigos. Creo que en este tema con Colombia, enmarcado en la estrategia de la Operación Tenaza y de las tesis del Estado Forajido que justifique una intervención extranjera en nuestro país, les preguntó: ¿Cómo hubiesen ellos manejado esta situación? Y esto se los señalo no para condenar sus argumentaciones y planteamientos, sino para llamarlos a la reflexión.
Los acontecimientos están en pleno desarrollo, y debemos mantener los ojos bien abiertos. Hemos entrado en la antesala del último trimestre de este año 2015, pienso que vienen momentos más duros y difíciles, pero también oportunidades extraordinarias para profundizar la Revolución y transformar nuestra realidad. Esperemos que aprovechando los errores de la derecha que subestima al Presidente Maduro y a este pueblo, nos pongamos a la altura de las circunstancias y sigamos escribiendo páginas doradas y gloriosas de esta nueva historia.
Concluyó estas líneas agradeciendo las líneas dedicadas por el compañero Julio Escotet, sobre las propuestas presentadas por el Consejo Nacional Bolivariano de los Derechos Humanos (CONABDH), las cuales espero poder referirme en próximos artículos; a su vez, permitirme advertir y alertar tanto al Alto Mando Político y Militar de nuestra Revolución y nuestro pueblo, sobre una batalla que pienso la estamos perdiendo, y eso tenemos que revertirlo y aún estamos a tiempo para ello: Y es la batalla de la moral, la batalla del espíritu, la batalla de la mente, la batalla de la conciencia. Pero de ello me referiré en próximos artículos, presentando propuestas para detener este ataque y contribuir a conducir nuestra Revolución Bolivariana por la senda del no retorno, de contribuir en nuestra transición hacia el socialismo.
 
 
¡Bolívar y Chávez viven, y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Maduro aprieta, Venezuela se respeta!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
 
*Abogado,Activista por los Derechos Humanos,Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC). http://juanmartorano.blogspot. com /http://juanmartorano.wordpress.com/.jmartoranoster@g mail .com ,j_martorano@hotmail.com ,juan _martoranocastillo@yahoo. com. ar . @juanmartorano (Cuenta en Tuiter).

Resultado de imagen para Nicolás Maduro en marcha contra el paramilitarismo

Violencia: vivida, temida y percibida.

Niveles de inseguridad, escalada de crímenes y colapso de los organismos de seguridad; desmembramientos, plagios, sicariato, y paramilitarismo; subasta de asesinatos, hampa organizada con fines políticos y "policías que fusilan"; conmoción social, caos y cultura de la muerte; impunidad, corrupción y violación de los derechos humanos; crisis humanitaria, crisis económica y una "escasez que instiga conductas violentas"; "la inflación más alta del mundo", desabastecimiento, bachaqueo, colas y caída del precio del petróleo… Son las constantes del bombardeo noticioso al cual está sometido la ciudadanía.
Se observa el uso constante del miedo, pánico y terror en la construcción de la noticia. El miedo, emoción caracterizada por una intensa sensación desagradable provocada por un peligro real o supuesto. El terror, sentimiento de miedo en grado máximo y, el pánico, un miedo sin fundamento, colectivo y descontrolado. Hay quienes afirman que terror y pánico pueden fungir de poder multiplicador de violencia fundiendo y confundiendo las dimensiones físicas, mentales y simbólicas de ésta.
Recientemente la encuestadora Hinterlaces alertó sobre el incremento de los indicadores negativos del clima socioemocional venezolano. Afirma que tales sentimientos "tienen mayor fuerza que los positivos, y su intensificación puede generar desbordamientos y desesperación".
La manipulación del miedo y sus gradaciones –pavor, terror, pánico- puede ser un arma de dominación política y de control social. De allí que se denuncie una "campaña de desestabilización emocional y neurotización contra la sociedad venezolana" que habría logrado "sobredimensionar la crisis y avivar el descontento, acentuar la angustia y la incertidumbre colectiva, estimulando tanto un voto neurótico futuro como también una ruptura social violenta".
El terror se apoya en el miedo y rápidamente traspasa la esfera subjetiva para alcanzar el orden societal y convertirse en un fenómeno colectivo. Una vez instalado, fragmenta el tejido social, horada la convivencia, limita la solidaridad y hace de la violencia- vivida, percibida y temida- un elemento de la cotidianidad.
Además de medidas concretas de orden económico y social, urge una estrategia que confronte desde la verdad la campaña del miedo, terror y violencia.
 
 
Maryclen Stelling

70 años del triunfo sobre el fascismo.

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Los fogonazos de bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki clausuran oficialmente la Segunda Guerra Mundial en agosto de 1945. Con ellos se quiso también borrar durante 70 años la verdad sobre el conflicto.
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La Segunda Guerra Mundial fue desatada por plutocracias imperialistas, según la definición de Lenin: "El imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en la cual ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero, ha adquirido una importancia de primer orden la exportación de capital, ha empezado el reparto del mundo por los trusts internacionales y ha terminado el reparto de todo el territorio del mismo entre los países capitalistas más importantes" (Lenin: El imperialismo, fase superior del capitalismo; Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekin, 1975, 52).
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La Segunda Guerra Mundial fue detonada por fascismos, a los cuales Franz Von Neumann define como la colusión total entre el Estado y el gran capital (Behemoth: The Structure & Practice of National Socialism, 1933-1944). Los fascistas invocan falaces motivaciones nacionalistas o racistas. Nazis, fascistas e imperialistas nipones conducen a sus pueblos a la inmolación para servir a los intereses rapaces del capital monopólico y de un Estado militarista.
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La Segunda Guerra Mundial, como todos los grandes conflictos contemporáneos, resulta de las inevitables crisis capitalistas. Según el keynesianismo militar, la Guerra es la única forma de estimular el gasto (armamentista), activar la demanda (de armas), reactivar la producción (de armamentos) y emplear a los desempleados (como carne de cañón).
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La Segunda Guerra Mundial, al igual que la Primera, fue una operación de reparto del mundo entre potencias capitalistas desarrolladas, iniciada por tres de ellas que habían llegado tardíamente a la unidad nacional y por tanto a la rebatiña por mercados, recursos naturales y mano de obra barata. Codiciaba Alemania el lebensraum, el espacio vital ocupado por Europa Central y la Unión Soviética; sus inmensos recursos naturales y la mano de obra esclava de centenares de millones de eslavos. Aspiraba Italia a ocupar Grecia y parte del África. Japón, constreñido por su modesto territorio y escasos recursos, aspiraba a desplazar a europeos y estadounidenses del Pacífico, y a confiscar las vastas extensiones, las inmensas riquezas y la inagotable mano de obra de China.
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La Segunda Guerra Mundial no culminó con el triunfo del fascismo porque lo impidieron las fuerzas socialistas surgidas durante el anterior conflicto planetario: la Revolución Soviética y la china. El fascismo alemán es derrotado por la colosal resistencia del pueblo soviético, que le cuesta más de 20 millones de víctimas a lo largo de cuatro años de lucha. Los Aliados estadounidenses y británicos sólo intervienen en Europa continental en mayo de 1944, mucho después de que los soviéticos han desarticulado al ejército alemán en Stalingrado en febrero de 1943. El imperialismo nipón arroja contra China casi tres millones de hombres en armas, los cuales son desbaratados por la resistencia de la guerrilla comunista y la tardía ayuda soviética en Manchuria; cuando los estadounidenses rematan al Japón con sus bombas atómicas, éste ha perdido de hecho su capacidad ofensiva. Sin la guerra popular, el mundo de hoy estaría dividido entre una tiranía fascista eurocéntrica y otra en el Pacífico.
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Difícil es contabilizar el desastre: la Guerra cuesta 45 millones de vidas, según el cálculo aproximativo menos trágico, y 70 millones, según el más sombrío. Inútil contabilizar el de heridos: las estrategias de los Aliados se concentraban en bombardeos de saturación sobre ciudades indefensas, bajo la doctrina de que un herido requería al menos cinco ilesos para cuidarlo. Encabeza la lista de las bajas la Unión Soviética, con una estimación entre 17 y 37 millones de bajas, en su inmensa mayoría civiles. Sigue en el rango del horror China, con pérdidas imprecisamente calculadas entre 8 y 30 millones de vidas ante los horrores combinados de la Guerra Mundial y de la Civil. Alemania parece haber perdido entre 4,5 y 10 millones, Japón, unos 3.600.000. (Micheal Clodfelter: Warfare and armed conflicts: a statistical reference to casualties and other figures, 1500-2000, McFarland, Jefferson, N.C., 2002 (2nd ed.) No son cifras: son seres vivientes y pensantes, que en lugar de ver venir la muerte han podido producir sumatorias inconcebibles de conocimiento, de creación, de producción, de felicidad.
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El costo financiero de la Segunda Guerra Mundial se calcula aproximativamente en $1.075 trillon para 1945. Calculando la devaluación ocurrida desde entonces, para 2005, esa magnitud equivaldría a $11.292.682.078.166, 46. (http://caseagainstbush.blogspot.com/2005/04/financial-cost-of-world-war-ii1u.html). Por costo financiero entendemos las sumas pagadas para armamentos, pertrechos y en general gasto bélico. Los resultados finales de este gasto en destrucción se prestan a las más diversas conjeturas. Estados Unidos "ayudó" a la reconstrucción de los países destruidos mediante el Plan Marshall, que no fue otra cosa que imponerles un oneroso endeudamiento para comprar los excedentes productivos de ese país. Para Estados Unidos e Inglaterra durante la hecatombe hubo una leve reactivación de la economía, que pronto se desplomó en la Crisis de Postguerra, que a su vez derivó hacia otros conflictos, el de Corea y luego el de Vietnam, y así sucesivamente. ¿Qué hubiera sido de la humanidad si hubiera tenido a su disposición esos vastísimos recursos para combatir el hambre, la enfermedad, la incultura, en lugar de abismarlos en el pozo sin fondo de la guerra?
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La Segunda Guerra Mundial, gracias a la participación decisiva que en su curso tienen las fuerzas progresistas, abre paso a una oleada de procesos de liberación nacional y descolonización. Tras la derrota del fascismo triunfa la Revolución China, India se independiza de Inglaterra; Corea y Vietnam logran independencias parciales. Debilitadas por el esfuerzo bélico y por las sublevaciones populares, las potencias coloniales entre 1945 y 1952 se ven forzadas a reconocer la libertad política de 36 naciones. Buena parte de éstas, entre ellas Indonesia, Vietnam, Irán y Egipto, la conquistan gracias a movimientos radicales, con orientaciones socialistas. Contra esta tendencia los imperialistas forjan una nueva conjura militar, la Organización del Tratado del Atlántico Norte, e inician una Tercera Conflagración Mundial, la Guerra Fría, punteada de sangrientos conflictos que todavía no terminan.
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La Tercera Guerra Mundial terminó por arruinar a la Unión Soviética, sofocada por el gasto armamentista colosal que debió sostener desde su primer día de existencia para defenderse de dos Guerras Mundiales y del cerco de todo el mundo capitalista. Con ella no cayeron ni el Socialismo ni la Historia. A partir de una lucha armada que se inicia en 1927, la República Popular China se establece el 1 de octubre de 1949, y en 66 años salta del atraso semifeudal a la condición de primera potencia económica del planeta. Es la evidencia de que el Tercer Mundo puede superar la condición a la cual lo han condenado las hegemonías del saqueo. Por su parte, el imperialismo financiero se viene abajo a partir de 2009, con una crisis que en 2015 desemboca en otra todavía más grave. Si la fase superior del Capitalismo es el Imperialismo, la etapa superior de éste es la Guerra. La Historia es una pesadilla de la cual trato de despertarme, escribió James Joyce. La Humanidad merece despertar por siempre de las simultáneas pesadillas del Capitalismo, el Imperialismo y la Guerra.
 
 
Escritor, historiador, ensayista y dramaturgo.
 brittoluis@gmail.com 
 
Luis Britto García
 

Ceguera impuesta.

Carola Chávez


guarimberos-continuaron-con-los-disturbios-en-altamira-5
Los sabíamos, lo advertimos, nos dijeron mentirosos mientras la verdad les llenaba de violencia sus propias calles. No fue suficiente el fuego, la destrucción, la muerte aleatoria que dejaron las guayas, las alcantarillas levantadas, las balas, no querían ver, y no quieren.
Entonces advertimos que la violencia guarimbera había sido planificada y financiada por un sector de la oposición que había reclutado delincuentes a sueldo para generar caos en las calles. Denunciamos una estructura criminal vestida de política, mostramos pruebas mientras ellos, sin disimulo, nos daban la razón con sus actos, pero no hay peor ciego.
Milagros Socorro, a quien nadie puede llamar Chavista, en su crónica “Nuestros propios vecinos”, relató el estado de secuestro en el que se encontraban los vecinos de las zonas enguarimbadas. Una mujer tratando se salir de su calle y un grupo de violentos impidiéndoselo. “Ustedes no son de aquí”, les dijo la mujer en un momento, porque no lo eran, y desde ahí Socorro lanza su teoría conspirativa: son infiltrados chavistas. Y yo me pregunto: ¿cómo es posible que unos infiltrados chavistas se pudieran mantener causando destrozos en vecindarios bastiones de la oposición con el beneplácito de sus vecinos? Porque sobran los videos, colgados por ellos mismos en las redes, de esos vecinos caceroleando, insultando, lanzando objetos contundentes desde sus balcones contra la Guardia Nacional cuando ésta llegaba a poner orden. Ceguera peligrosa.
Ampararon en sus calles a sus verdugos. Bloqueada la razón, el instinto de conservación prevalecía, entonces sintieron miedo y callaron. “Señala al Sapo” decía un cartelito en el ascensor y el sapo era cualquiera que rechazara la violencia… nadie quería saber lo que le podía pasar al sapo en medio de esa locura. Ceguera aterrada.
La violencia, una vez que se desata, fluye y se escurre por todas las grietas. Ese ejército de jóvenes mercenarios, acostumbrados al dinero fácil, lo buscará como sabe hacerlo. Estalla la bomba de la verdad más sórdida, la complicidad se hace más evidente cuando intenta escurrir el bulto. Ni una voz de rechazo, ni una voz que hable en nombre de la sensatez. Solo la voz del cinismo que, apostando a la ceguera impuesta, hace cálculos electorales sobre un oscuro charco de sangre.