miércoles, 30 de julio de 2014

LA SOLUCIÓN DEL GATO

Por Toby Valderrama y Antonio Aponte

            Esta solución no es recomendable en política, la tierrita no cubre a la realidad que termina siempre imponiéndose a pesar de lo deseos de los incautos. En la Revolución Chavista hay muchas señales, hechos, que ameritan reflexión. Lamentablemente, se les aplica la solución del gato. Un suceso: la altísima abstención en la elección de los delegados al Congreso del PSUV nos alerta sobre los efectos de soluciones evasivas, de cómo las medidas, la conducta del gobierno influye en la realidad política, sus consecuencias.
Ya no son necesarias las encuestas para percibir la realidad, la abstención en el PSUV nos grita en la cara que algo anda mal con el apoyo de las masas, que es lo más importante de la Revolución.  Y a eso no podemos despacharlo con algunas proclamas de triunfos que no se las cree nadie y algunas explicaciones que confunden. Es necesario reflexionar, estudiarlo con rigor, tomar medidas urgentes so pena de seguir debilitando al proceso.
Lo primero es reconocer que la Revolución pierde apoyo, negarlo sólo beneficia a la contrarrevolución. Luego debemos tratar de responder esta pregunta: ¿por qué la Revolución pierde apoyo? Veamos.
El gobierno calcó la conducta de los socialdemócratas, tomó el atajo de la compensación material para buscar apoyo popular. Además, y muy importante, convocó a la burguesía, a la oligarquía, a los capitalistas, a una alianza con el gobierno para que le resuelvan los problemas. Era previsible, así lo dice la experiencia internacional, que ese camino elevaría la conciencia egoísta, capitalista, de la sociedad, y como consecuencia debilitaría la base popular del gobierno. La confusión trajo el desencanto y éste abrió paso al grito "sálvese quien pueda", el egoísmo toma cuenta de la vida, la salida individual es la norma. El gobierno quedó sin mensaje, la masa sin razones sagradas para luchar, se borró la diferencia de fondo con la oposición, todo se presenta como actores de la misma comparsa, con sólo diferencias de matices. Está claro que ese atajo lleva a la derrota a la Revolución, o más directo, es suicida.
Los relativos éxitos tácticos en la compensación material debilitan estratégicamente a la Revolución, es como una maldición de los dioses del consumismo: mientras más da, cuanto más promete, menos fuerza tiene, las exigencias materiales son mayores. La compensación material tiene un tope, las exigencias son infinitas y los recursos finitos. Por más que se hipoteque la Patria, por más que se privatice, lo material no alcanza para cubrir las expectativas. Se establece así una lucha entre sectores sociales por los recursos, por la renta, por los dólares, en esa batalla ganan los burgueses y se sumergen en la miseria a los sectores populares. Por eso, el final del camino de la compensación material, el de la socialdemocracia, es el conflicto social.
Al debilitarse el gobierno es presa fácil del capitalismo nacional y del transnacionalismo, no puede evitar los pactos con el capitalismo mundial, cada vez se mete más en el pantano del pragmatismo y cada minuto se apaga su luz.
El camino sigue siendo el Socialismo, el verdadero... ¿qué esperamos para rectificar?

http://picasion.com

Pueblo lector.

Susana Martínez

LectorNo cabe duda, que un pueblo lector es un gran comunicador, pues  la lectura  como herramienta libertaria nos lleva a un pensamiento libre  Es conductor de sueños, en donde  lloramos,  reímos.  En definitiva, es como vivir muchas vidas, entre metáforas danzantes, que nos lleva a lugares imaginarios. Leer a Gustavo Pereira o José Ángel Buesa entre otros,  es como pasearse en historias sin finales. Porque no paras de leerlos, saboreando  cada palabra y aun quedas  sediento.
Nuestro pueblo,  ha demostrado su capacidad de conocimiento, cuando lo escuchamos hablar con convicción, sobre temas diversos. Pero, eso no fue  fortuito, el primer paso dado por la revolución bolivariana fue a través de la  Misión Robinson, donde se enseñó a leer y a escribir.  Reconocimiento posteriormente dado por la Unesco, cuando declaró  al país libre de analfabetismo.
Luego,  hemos estado sumergidos, en iniciativas hermosas como las ferias del libro, realizada a nivel nacional. Donde se pueden adquirir todo tipo de texto, sin condicionar nuestro interés por alguna lectura en particular.
Además,  programas  como  “Los libros y la radio tienen mucho que ver, “La librería mediática” conducido por la periodista  Marialcira Matute y el programa radial “Leer es divertido” dirigido  por la periodista Carola Martínez, han contribuido enormemente, a  este  mundo mágico, como es la lectura.
Por tal sentido, podemos enorgullecernos, de contar con herramientas, que nos han sacado de la oscuridad,  llevándonos  a amaneceres enriquecidos de palabras vivas. Entonces,  abracemos a los libros, como el que abraza a un ser querido,  pues nos enseña a incrementar nuestros conocimientos, dándonos la capacidad de discernir.
El pueblo como lector, ha sido protagonista de sus luchas,  la cual ha  usado como bandera, no es el pueblo sumiso que vivió por décadas en desidia.  Y, nunca olvidemos , que  el mayor promotor de la lectura, será por siempre  nuestro eterno comandante Hugo Chávez.

 

Diálogo o violencia.

Considero que llegó el momento de reanudar el diálogo
1) Considero que llegó el momento de reanudar el diálogo. Las circunstancias que vive el país lo permiten... y lo reclaman. No hay razón alguna que justifique, primero la suspensión de las conversaciones con motivo del chantaje de un sector de la oposición que convirtió la ruptura en bandera política, y, luego, que no se haya reiniciado hasta ahora. Está claro que el esfuerzo que se hizo para montar la mesa de diálogo, con ocasión del llamado de Nicolás Maduro al acceder a la Presidencia, sembró esperanzas en los venezolanos, y, por consiguiente, no se debe olvidar. Dos factores claves de la política nacional dieron un primer paso para la recomposición de su relación, pero tal esfuerzo se vio afectado por la crisis en la oposición. Finalmente, en el marco de una tensa situación que presagiaba la violencia que se desató a partir de febrero, ocurrió el retiro de la oposición con justificativos inconsistentes. En el fondo se impuso lo que estaba planificado por la derecha, ya que el dilema en Venezuela es claro: diálogo o violencia.

2) Esa determinación perturbó el proceso de diálogo que había comenzado con tantas dificultades, contribuyó a enrarecer el clima político y sirvió de combustible para alimentar la violencia en la calle. Los funestos resultados de aquella situación los conoce de sobra el país, que ahora se opone masivamente a que se repita. Desde luego, salvo aquellos grupos que no renuncian a la aventura y tienen como política acabar con las instituciones democráticas y derrocar al gobierno electo por el pueblo. Pero el clima cambió. La mayoría repudia la violencia y salidas extraconstitucionales. Quiere debate democrático. Ejercicio pleno de los derechos ciudadanos. Respeto a las diferencias. Recuperación de la economía. Paz. Y está consciente de que para alcanzar esos logros es fundamental dialogar en el ámbito del Estado de derecho. Sin cartas marcadas.

3) En este sentido importa señalar que la situación se está aclarando. Los violentos tomaron los atajos y facilitaron, con esa actitud, el despeje del escenario para que los que sinceramente creen en el diálogo y en la vía cívica para dirimir diferencias y proyectos de país retornen a las instancias donde se hace la política democrática, sin el temor a chantajes. En la oposición se dan cambios importantes. Hay deslindes que deben valorarse. Sectores que ya no aceptan presiones de poderes fácticos. Que quieren participar con el propósito de buscar entendimientos en torno a la solución de los más importantes problemas del país, que son los de la mayoría nacional. Voces que provienen de Acción Democrática, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, el MAS, Copei, hay que escucharlas sin prejuicios. Por ejemplo, un diputado de AD como Édgard Zambrano plantea reactivar la mesa de diálogo y le pide al presidente Maduro que la impulse de nuevo. Sería torpe ignorar esas voces, no evaluarlas con seriedad. Lo cual no significa hacer concesiones en materia de principios ni nada por el estilo, sino responder al clamor de diálogo de los ciudadanos. Es momento de aperturas. Como corresponde a la distensión que se abre paso. Que sirve para repotenciar la política democrática y para hacer frente a cualquier nueva aventura que surja.
 
Laberinto
 
LA CAMPAÑA para descalificar globalmente a la justicia venezolana, con clara intención política, comenzó a través de foros, escritos, declaraciones de prensa. Su finalidad es empañar la imagen del Gobierno bolivariano. La práctica es conocida: se escoge una institución -en este caso el Poder Judicial- y se descarga sobre ella un arsenal de infamias y falsedades. Todos los miembros de la administración de justicia, desde el Tribunal Supremo hasta el último juzgado, son corruptos. ¿Qué se pretende con esta ofensiva? Desmoralizar a los funcionarios, difundir en el país y, sobre todo, en el exterior, una imagen velada por la corrupción o la subordinación política…

¿POR QUÉ? Porque los tribunales no dictan las sentencias que los promotores de la campaña quieren. Porque no se pliegan a las presiones de ciertos bufetes. Porque deciden en contra de conspiradores y golpistas, en defensa del orden constitucional…

¿HAY VICIOS en el Poder Judicial? Claro. Tienen vieja data y hay que extirparlos. Como los que proliferaron durante la IV República, auspiciados por escritorios privilegiados y jueces que firmaron infinidad de boletas en blanco para allanar hogares de adversarios del régimen. Los autores de la campaña son conocidos. No luchan por una justicia mejor, sino por la del pasado. La de sus conveniencias…

SIGUE EL Ejército israelita masacrando palestinos. Repitiendo el modelo nazi. ¡Qué vergüenza!...

PERO UNA vez más queda demostrado que no basta la fuerza para avasallar a un pueblo. Los judíos lo saben mejor que nadie. Ahora su Gobierno está en aprietos: repudiado por la comunidad internacional y con crecientes reacciones de rechazo en su propio territorio. Además, ha topado con una resistencia que no esperaba. En la invasión a Gaza de 2008 murieron 11 soldados israelitas; ahora, en cuatro días, han muerto 25 soldados, 53 han resultado heridos y hay varios desaparecidos…

POR si fuera poco el oprobio para el Gobierno de Israel de esta operación militar, está el estigma de haber asesinado durante el ataque de su ejército a Gaza a 121 niños palestinos. Una infamia imperdonable.
 

Periodista, escritor, defensor de los derechos humanos
 jvrangelv@yahoo.es 
 
José Vicente Rangel

"Historia de una desobediencia: Aborto y Feminismo", de Mabel Bellucci


Gabriela Mitidieri

La haine ¿Cómo se hace para contar una historia de una lucha, de una desobediencia colectiva? ¿Cómo rastrear orígenes, dar cuenta de prácticas, cuando quienes llevaron adelante esas luchas lo hicieron movidas por una urgencia política de reclamo de autonomía de sus cuerpos, de sus vidas, sin ponerse a pensar en la trascendencia de sus estrategias? El libro de Mabel Bellucci 'Historia de una desobediencia: Aborto y Feminismo', es, en tal sentido, un mapa de ruta, un relato polifónico, des-academizado, que nos guía por distintos tiempos, lugares geográficos, espacios de militancia, trayectorias de vida. Representa una indagación en primera persona, pero en primera persona del plural: la genealogía de la contienda por el aborto que llevaron adelante feministas de distintas procedencias – entre las cuales se cuenta también ella- y las alianzas potentes con otros colectivos desobedientes que dinamizaron esa pugna en diferentes contextos y coyunturas.

Un primer elemento interesante que encontramos en este texto es que a lo largo de sus 600 páginas, la propia lucha reseñada representa una suerte de prisma a través del cual podemos observar una diversidad de prácticas feministas: los grupos de estudios, de reflexión, la puesta en circulación de escritos y obras, los modos que adopta la misma disputa, en las calles, en la academia, en el parlamento, en la prensa, las trayectorias maravillosas de vida de personajes emblemáticos, clave para pensar el devenir de la conquista por el aborto voluntario (Néstor Perlongher, María Elena Oddone, Tununa Mercado, Nora Ciapponi, Moira Soto, Dora Coledesky, Alfredo Bravo, Martha Rosenberg, entre otras y otros protagonistas), los momentos de encuentros y desencuentros entre feminismos, izquierdas y comunidad LGTB.
Si bien podemos postular que siempre hay algo de arbitrario en la formulación de genealogías, la propuesta de la autora da cuenta de una voluntad internacionalista, de diálogos fluidos, de la importancia de poner de relieve prácticas subterráneas y pensamientos disruptivos e inspiradores que nos anteceden. Los ocho apartados en los que se divide el libro son puertas de entrada desde distintos ángulos hacia la temática. En el primero nos encontramos con las experiencias de colectivas feministas de Estados Unidos, Francia e Italia en el marco de los explosivos años '60, mientras que en el segundo nuestro recorrido nos guía de vuelta hacia tierras locales en donde nos convertimos en testigxs deslumbradxs de las actividades tenaces de mujeres que eran a un tiempo viajeras, traductoras, editoras, imprenteras, en una incansable labor de circulación de los clásicos del feminismo que se acuñaban en el Norte.

Al avanzar un poco más llegamos a los años '70 y a la efervescencia política que atravesaba todos los ámbitos de Buenos Aires. Allí esta ensayista se permite abordar el modo en que las cuestiones de género, los derechos de las mujeres a su propio cuerpo y a decidir acerca de la maternidad, permearon (o no) a las organizaciones político-militares y a partidos de izquierda revolucionaria, con honrosas excepciones. También logra situar sobre la palestra a aquellas iniciativas que pasaron desapercibidas pero que dejaron huellas intrépidas en el camino como la que constituyó el “Grupo de Política Sexual”, de la mano de Néstor Perlongher, Osvaldo Baigorria, María Elena Oddone, Sara Torres, Hilda Rais, Marta Miguelez, Martín Sagrera Capdevila, entre otros lúcidos activistas.

El cuarto apartado apunta a un análisis de aquellas prácticas que, entre las penumbras de la dictadura militar, materializaron distintas mujeres con la mira puesta en continuar activando de la manera en que se pudiera. Desde grupos de concienciación y estudio en Buenos Aires (lo que la autora recupera con la noción de “insilio” o “el exilio interno”), hasta experiencias de intercambio y fortalecimiento en el exilio. Los siguientes nos transportan al regreso de la democracia, al aborto voluntario como tema de agenda política y a la constitución del movimiento de mujeres en nuestro país. La reconstrucción pormenorizada de la trayectoria y desempeño de la Comisión por el Derecho al Aborto y de una de sus figuras destacadas, Dora Coledesky, es un aporte valioso que realiza la autora como testigo-participante de este proceso.

En lo que sigue, rastrea las distintas iniciativas que desde entonces hasta el presente, se encargaron de cristalizar la conquista por el derecho a decidir soberanamente sobre los cuerpos. Estrategias, alianzas, despliegues de política en las calles, en las casas, en las camas y en numerosos y concurridísimos Encuentros Nacionales de Mujeres, pueblan las últimas páginas de dicha obra. El devenir potente de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto legal, Seguro y Gratuito constituye un ejemplo sustantivo de estas exploraciones rizomáticas, como así también las novedades que significan el uso de misoprostol y la práctica politico-afectiva del movimiento socorrista. El último apartado “Testimonios Ineludibles”, condensa las palabras de la psicoanalista Martha Rosenberg, de la investigadora Alejandra Ciriza, de la periodista Dahiana Belfiori y del Colectivo Varones Antipatriarcales. Todxs ellxs activistas que aportan tanto sus miradas particulares como sus experiencias militantes y académicas para dar un cierre vivencial al recorrido propuesto por Historia de una desobediencia. Aborto y feminismo.

Una nota aparte merece el aporte significativo que la autora llevó adelante en términos de puesta en valor de documentos históricos. Para quienes intentamos hacer historia de las mujeres o sobre diferentes sujetos subalternos invisibilizados por la “Gran Historia”, sabemos que la documentación con la que trabajamos muchas veces puede ser fragmentaria, dispersa, poco sistematizada. En este caso, cuando constatamos que la materia prima de la que se valió para componer este ensayo histórico fue desde los testimonios orales de compañeras de lucha, hasta revistas efímeras, panfletos, folletos, solicitadas garabateadas en reuniones, percibimos que hubo ahí un trabajo intenso de recopilación, revisión, catalogación de archivos personales que, sin duda, servirá para que futurxs investigadorxs del mismo modo puedan hacer sus propias indagaciones sobre la larga historia de esta ansiada demanda.

Por último, constituye también una investigación que invita a recuperar esos aprendizajes formativos que han sido tan característicos del feminismo en el que se fraguó la propia autora: los grupos de estudio, reflexión e intervención callejera, desobediencias y objeciones sexuales y de género que increpan y desmontan un orden opresivo. La autora nos habla de cuerpos que intentan sacudirse de un control biopolítico y que son entendidos como campo de batalla. Batallas contra la obligatoriedad de una maternidad no deseada, la apuesta por la construcción de un deseo diferente, un desobedecer a la heterosexualidad como régimen político. Desistir, decir basta.

Así, los nuevos feminismos -queer, antirracistas, trans- encontrarán sin duda en estas páginas, un insumo valioso para indagar en el pasado de esta disputa contra el heterocapitalismo. Para cruzar la contienda en las calles, con la lectura sobre la historia de nuestro movimiento, recuperar genealogías en las que sentirnos interpeladxs. Abrazar un feminismo, anticapitalista y antirracista que genere incomodidades. Cuestionar desde los márgenes a los centros de poder y a los discursos hegemónicos heteronormativos, blancos y occidentales. Y así, fortalecernos con las estrategias políticas de activistas históricas que hicieron camino al andar.

* Profesora de Historia – UBA
www.herramienta.com.ar

Psuv interpelarán a ministros y vicepresidentes de Economía.

COMUNICADO: Declaración conjunta de los Estados partes del Mercosur.

Vea "Dossier con Walter Martínez (29.07.14)

Chávez: "Si Palmer llega a Maiquetia, agárralo"

Presidente Hugo Chávez 1/2 Larry Palmer GO HOME!