martes, 23 de agosto de 2016

Maduro a Ramos Allup: Si quiere ser presidente postúlese para los comicios de 2018

Presidente Maduro recibe a los atletas olímpicos en Miraflores

Clíver Alcalá: "Hago un llamado a la Fuerza Armada Nacional para recuperar la Soberanía al Sur del Orinoco"

Rodolfo Sanz: No le tememos al referendo revocatorio

Presidente Invicto: De las crisis no se sale con simplificaciones Con el Mazo Dando

Presidente Invicto: ¡Bolívar ya no está solo en la lucha contra el imperio!

Aumento de salario mínimo: Decisión política antes que económica.

*JUAN MARTORANO.

Había señalado en mi artículo anterior que decisiones políticas de alto impacto y de carácter estratégico como el aumento del salario mínimo, cesta ticket socialista y del arco minero del orinoco, serían objeto de análisis con mayores detalles en próximos artículos. Pues bien, con este, comienzo a honrar ese compromiso adquirido con mis lectores y lectoras.

Con respecto al aumento del salario mínimo y del cesta ticket socialista, debemos hacer nuestros análisis más allá de las meras consideraciones económicas o monetaristas. Puesto que no es cierto que necesariamente el aumento del salario mínimo sea combustible para la espiral inflacionaria que hoy nos aqueja.

Y esto es tan así, que me sumo a la afirmación dada por el colega abogado y experto en Derecho Tributario y Financiero, Juan Carlos Váldez, cuando señaló en el programa “En 3 y 2” conducido por el periodista y presidente de Venezolana de Televisión, Jordán Rodríguez, al señalar: “En el país no hay presos políticos, sino que hay precios políticos”. (Resaltado y subrayado del articulista).

Habría que preguntarse si antes de la decisión adoptada por el Jefe del Estado, no había ni hay ya en la calle una inflación incontrolable. No podemos olvidar, que en el caso venezolano, la inflación tiene un altísimo componente especulativo y político. Los capitalistas venezolanos han roto todas las reglas económicas del propio capitalismo, y eso nadie puede negarlo.

Por otro lado, en el supuesto de que si el Presidente Maduro decidiese bajar los salarios y reducir la “liquidez” de circulante en la calle, habría que hacerse la siguiente pregunta: ¿Los comerciantes y empresarios bajarían sus precios? La respuesta sería más que obvia: Por supuesto que no, pues a ellos les interesa producir menos, pero si incrementar su tasa de ganancia, su plusvalía, puesto que los elementos de la economía venezolana, actualmente se encuentran totalmente distorsionados.

Sin duda, que esta decisión del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, contribuye de manera importante a atizar las contradicciones entre los que manejan los medios de producción y los que debemos vender nuestra fuerza de trabajo para poder subsistir. Esta es una de las expresiones más palpables de que actualmente en nuestro país vivimos una lucha de clases.

Tan es así, que era obvio que actores económicos de la catadura de Francisco Martínez, actual Presidente de Fedecámaras, Cipriana Ramos, Presidenta de Consecomercio, o de Juan Pablo Olalquiaga de Conindustria, son una muestra palpable de ello.

Estos tres actores coinciden en que con esta medida adoptada por el Presidente Nicolás Maduro, habrá empresas que “se quedarán en el camino”, ya hablan de “recortes de salario”, incluso de despidos de trabajadores y trabajadoras, en abierto desafío al Estado Venezolano, al violentar el decreto de inamovilidad laboral y las leyes de estabilidad laboral promulgadas por el Primer Mandatario Nacional mediante Ley Habilitante, y cuya vigencia mínima será de tres años.

Pero, visto desde mi óptica, estas declaraciones de estos actores son parte de las jugadas de la derecha venezolana, y es natural, puesto que el propósito, sobre todo en programas como el de Carlos Croes y su “Diálogo Con” es ganar audiencia entre los sectores que se definen de oposición.

Pero estas aseveraciones de Fedecamaras, Consecomercio y Conindustria no son para temer, todo lo contrario. Lo que están haciendo estos voceros es desnudando sus intenciones reales ante el país. Y en esto si tiene razón el Presidente Nicolás Maduro al señalar que él no necesita pedirles permiso a esta burguesía para hacer estos aumentos. Sus respuestas están dentro de las jugadas esperadas por parte de los enemigos de este proceso revolucionario, y nuestro pueblo, independientemente de su signo ideológico, debe ver que con estos señores y señora, por aquello de la equidad de género, no hay aumentos sino explotación y aprovecharse de la plusvalía generada por los trabajadores y trabajadoras.

Es decir, que ellos solos se están descalificando ante nuestro pueblo. Maduro aplicó aquella máxima chavista de “dejarlos que se cocinen en su propia salsa”.

Y es por ello, que esta medida de aumento de salario mínimo, debemos verla más como una medida política antes que económica y monetaria. Además, y como lo señalé en el artículo anterior, le quita banderas a la derecha venezolana, de cara a su movilización violenta del 1 de septiembre de 2016.

¡Bolívar y Chávez viven, y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!

*Abogado,Activista por los Derechos Humanos,Militante Revolucionario y de la Red Nacional de  Tuiter@s Socialistas ( http://juanmartorano.blogspot. com /http://juanmartorano.wordpress.com). jmartoranoster@gmail.com . @juanmartorano (Cuenta en Tuiter)

Resultado de imagen para aumento de salario julio 2016

Gringos parias

La incapacidad de la población de acceder a la cesta básica por la aguda disminución de la capacidad de compra que ha conducido a la elevada inflación viola un derecho humano primordial, el de comer en cantidades suficientes” (El Nacional, titular de primera página. 16/08/2016). La misma intención política que le permite a quien dirige El Nacional decir una verdad (que nuestra capacidad de compra ha disminuido), no le permite decir, (en un gazapo inexplicable), que no comemos, sino sólo que no lo hacemos en “cantidades suficientes”. Tragedia editorial. Lo cual hace que este diario se desmienta a sí mismo cuando se une a la campaña mundial que intenta demostrar que en Venezuela existe una crisis de carácter humanitario que justifique una intervención internacional en nuestro país.
No le permite decir que morimos de hambre (en un arranque de ética periodística inusitado) pero sí le permite citar (en el mismo titular) al diario estadounidense The New York Times afirmando en su editorial una mentira terrible, que suma argumentos para justificar la intervención extranjera: que en Venezuela hay “un estado autoritario paria”. Estado paria significa que está “fuera de las normas internacionales de comportamiento”. “Es un término usado casi exclusivamente por Estados Unidos en referencia a aquellos estados hostiles a sus intereses geoestratégicos y sobre los que pretende imponer un aislamiento internacional con mayor o menor éxito”, se lee en la enciclopedia libre internet. Imposible una definición más ajustada a la realidad mundial.
Ese mismo Estado paria, según el diario gringo “fuera de las normas internacionales de comportamiento”, acaba de ganar una medalla de plata y dos de bronce en los Juegos Olímpicos de Río. Ese mismo Estado paria conserva, a pesar de la crisis y de la guerra económica que nos afecta producto de la baja de los precios del barril de petróleo, la inversión en programas sociales. Ese mismo Estado Paria mantiene pensionados a más de tres millones de personas y ha entregado más de un millón de viviendas a gente sin techo propio (por mencionar logros permanentes) e importa millones de toneladas de alimentos para impedir precisamente, una crisis humanitaria.
Sin duda un Estado que haga todo eso no le interesa geoestratégicamente a los Estados Unidos. El Estado venezolano no está apegado, ciertamente, a las “normas de comportamiento” de los gringos. Este “Estado paria” es un malísimo ejemplo para los pueblos del mundo. Y nos permite afirmar que si hay un Estado paria, ese es Estados Unidos, pues ellos sí han demostrado con su política guerrerista e imperial el nulo respeto que le tienen a la vida y a los derechos humanos. Nuestros resultados están a la vista porque no se pueden ocultar tres medallas olímpicas, más de un millón de casas, millones de pensionados, ni que la mayoría come todos los días. Las fechorías de los gringos parias también están a la vista en decenas de países con miles de muertos y desplazados producto de su política internacional. Quienes dirigen El Nacional y The New York Times son unos cínicos. Sigamos.

Autor: 

Mercedes Chacín

Oscar García Mendoza: El expediente del banquero que pide una "invasión militar a Venezuela"

Oscar García Mendoza, presidente del Banco Venezolano de Crédito (BVC) y máximo accionista de esa institución financiera, comentó recientemente por su cuenta personal Twitter: "Sólo la intervención de una fuerza militar extranjera será capaz de comenzar a poner orden en Venezuela".

Adornó más todavía su comentario agregando: "Para los 'políticamente correctos': Por enésima vez. Hasta q (sic) no tengamos una intervención militar extranjera Venezuela no comenzará a cambiar".
Intentando contener lo que sería la trivialización, o pasar "por debajo de la mesa", que un banquero se exprese a favor de una intervención extranjera, el diputado Diosdado Cabello hizo pública la denuncia de estos tweets ante las instancias reguladoras de la actividad bancaria en Venezuela (Sudeban) y ante el país. Ya que, tales comentarios, a simple vista, distan mucho de ser una inocente reflexión, podrán enmarcarse de hecho en delitos de instigación, traición a la patria y delitos contra los poderes nacionales y el Estado, tipificados todos en el Código Penal venezolano.
Oscar García Mendoza es mucho más que un rico del pequeño montón. Es primo de Lorenzo Mendoza. Es, cuanto menos, uno de los banqueros más siniestros del país, elemento activo opositor de tendencia radical, operador en las tareas de financiamiento de la contrarrevolución venezolana, siendo además una bisagra en el soporte financiero externo a la desestabilización cortesía de EEUU y su brazo, la National Endowment for Democracy (NED).

En claves: el rol de un operador polivalente

Fabricación de bodrios. Thor Halvorssen Mendoza, primo de Leopoldo López, es un periodista que dirige desde Miami una autodenominada "organización defensora de los derechos humanos" llamada Human Rights Foundation (HRF). Básicamente la organización se encubre en una mampara de "periodismo por la verdad", un laboratorio de propaganda contra el chavismo y su dirigencia. Desde 2014, Halvorssen ha presentado (sin ninguna consistencia ni prueba) una serie de fabricaciones contra Diosdado Cabello, Rafael Ramírez y otros miembros del chavismo.
Uno de los monumentales bodrios montados por Human Rights Foundation es el llamado "Los Bolichicos". Este relato apunta a que una empresa llamada Derwick Associates Corporation, encargada de proveer equipos para la generación eléctrica de Venezuela, subcontrataría a una empresa norteamericana llamada ProEnergy, prestadora de servicios eléctricos, y que por medio de ella "fueron compradas turbinas de segunda y tercera mano y hasta chatarra que posteriormente los bolichicos vendieron a la nación venezolana con un sobreprecio de doble y triple de lo que inicialmente pagaron".
Según Halvorssen, también estaría involucrado Hugo Chávez, quien es hijo del Comandante Chávez. Esto enmarcado en un conjunto de compras nacionales que se hicieron en el año 2010 para atender la crisis eléctrica de ese año.
Escotet se ha enfrentado indirectamente con García Mendoza, pugna interburguesa
La escaramuza y las acusaciones fueron a dar contra Banesco y Juan Carlos Escotet, quien supuestamente facilitaría servicios financieros para lavado y sobrefacturación por los servicios de Derwick y que el beneficiario de estos negocios sería el diputado Cabello.
Halvorssen acusó a Escotet y a Cabello de estar asociados en un negocio de 50 millones de dólares. HRF daría inicio a un juicio en Miami contra Derwick, Juan Carlos Escotet y Diosdado Cabello, a mediados de marzo de 2014, iniciando un escándalo que, legalmente, nunca prosperó. Pero la polémica no se queda ahí. En resumen, es el mismo Juan Carlos Escotet quien públicamente denunció a Oscar García Mendoza como financista de Halvorssen y actor en la sombra.
Al verse señalado, Escotet escribiría en Twitter en marzo de 2014 que "César Briceño, ex secretario de la Junta Directiva y ex asistente a la Presidencia del BVC, financia la HRF (Human Rights Foundation) fundada por Thor Halvorssen Mendoza", a quienes además llamó "fracasados".
Escotet metería más leña al fuego: "¡Qué ironía! Me he pasado los últimos años cogiendo palos de Cabello, y ahora resulta que según OSCARCITO (García Mendoza) somos sus banqueros". Escotet aclaró mediante comunicado de Banesco, emitido por esos días, que Diosdado Cabello no es cliente de esa organización y que por tanto nunca se efectuaron transacciones con su persona.
Ya desde 2011 Diosdado Cabello era un objetivo de Halvorssen y desde ese año, éste (con Oscar García Mendoza en la sombra) acusaba a Diosdado de confabular contra Chávez. Esta vez Cabello no tuvo que untarse las manos. Escotet envió una recomendación y una amenaza al delirante Halvorssen y a sus patrones: "Yo le recomendaría a estos 'amitos del valle' que laven sus trapitos sucios en casa, antes de que pierdan hasta el apellido (Mendoza)!, porque si se trata de buscar justicia en cortes internacionales, no me costará nada llegar a recurrir hasta la corte celestial si es necesario!".
El vínculo Cedice-Forma-NED. García Mendoza ha sido director del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (Cedice), conocido think-tank neoliberal de la derecha venezolana, generador de propaganda especializada, brazo organizativo de Polar y ONG activa en los predios de la derecha más recalcitrante y sifrina. Luego se convirtió en patrocinador de forma.org, fundación de propagación del ideal neoliberal cuyo presidente es Cesar Briceño (el mismo ex asistente de Oscar García Mendoza en el BVC).
García Mendoza actúa como lobbista pero también triangula dólares para la desestabilización
Orlando Romero Harrington, periodista venezolano, reveló en 2014 una serie de documentos que vinculan directamente a Oscar García Mendoza como articulador de recursos de la NED, que irían al "fomento de la democracia en Venezuela", que no es otra cosa que desestabilización y guarimbas.
Como bien lo señala la propia NED (brazo del Departamento de Estado gringo) en su página web, su labor en Venezuela, en teoría, se basa en desarrollar "programas en materia de los derechos humanos, la inseguridad ciudadana, la libertad de expresión y medios de comunicación independientes, el fortalecimiento de la gobernabilidad democrática local, los procesos electorales y el libre mercado".
Tanto Cedice como Forma han sido ONGs beneficiarias de la NED y se han concentrado en la captación de jóvenes en universidades públicas y privadas para incorporarlos como activistas opositores adiestrados, precisamente en los programas y temas aupados por la NED, pero adicionalmente, en guarimbas y técnicas de golpe suave.
Según los documentos revelados por Romero, Oscar García Mendoza actúa como lobbista, pero también trianguló dólares enviados por la NED en otro banco de su propiedad, el VBT Bank and Trust en las Islas Cayman, luego centrifugó los dólares en el mercado paralelo de divisas, legitimándolos posteriormente en su propio banco con sede en Venezuela, el Banco Venezolano de Crédito.
Esto lo convierte en un operador financiero de alta talla. Dista mucho de ser un promotor de ONGs (como quien intenta ser un George Soros a la majunche) y es en esencia un operador del fraude y la evasión financiera de recursos que ingresan en condición de ilegalidad a Venezuela, pues este tipo de financiamientos a ONGs se encuentra en veto.
Relaciones abiertas con María Corina Machado y miembros de la ultra. Diosdado Cabello denunciaba en su programa de TV (minuto 59 de "Con el Mazo Dando", 31-03-2014) que los viajes de María Corina Machado son pagados por Oscar García Mendoza, lo que lo convertiría en el patrocinador oficial del solitario partido llamado "Vente Venezuela", creado por Machado como única garantía que ella misma se creó para permanecer en un partido político y actuar a sus anchas en su errática y furibunda fracasada carrera presidencial.
Pero Oscar García Mendoza se ufana de presentarse como parte de la crema y nata del escualidismo desaforado. Ha publicado fotos junto a María Corina Machado y Marcel Granier, e incluso tiene afectos políticos con Mario Vargas Llosa.
La relación "política" de García Mendoza con MariCori viene de vínculos afectivos de vieja data. Vínculos por el dinero, vale la pena aclararlo. Estas familias vienen de una fabulosa migración que hicieran las acaudaladas familias del valle de Caracas al sector financiero en tiempos de Pedro Tinoco, banquero venezolano a cargo del BCV en la década de los 70.
Los Mendoza, Vollmer y Zuloaga fueron parte del festín, cuando siendo poseedores de una gran cuantía de activos se incorporaron al negocio bancario. Carlos Romero Zuloaga, ancestro reciente de MariCori, fue director magnate petrolero de Meneven, incluso antes de su nacionalización, cuando se llamaba Mene Grande Oil Company. En 1978 apareció registrado como director principal del Banco La Guaira Internacional y como presidente de la Industria Eternit. Los Zuloaga como los Mendoza amasaron los billetes, literalmente.
María Machado es parte de la familia Zuloaga, sobrina de Guillermo Zuloaga (Banco Federal) y probablemente la única lidereza de la derecha con verdadero pedigrí (venida a menos), desde tiempos de la llegada de los Zuloaga y la Compañía Guipuzcoana a Venezuela. Ella no puede ser reconocida por García Mendoza de otra manera. Este señor es un godo de alta cuna, él se codea con sus iguales y eso explica su preferencia.
Oscar García Mendoza, operador polivalente, está en el ojo del huracán
Es una cuestión de familia. Como parte de la familia Mendoza, García Mendoza se apoltronó en las altas esferas para amasar gran poder económico, sometiendo a su servicio el poder político. A fin de cuentas es sólo un miembro más de su familia.
García Mendoza posee la franquicia política llamada "María Corina Machado", aunque juega a veces a la ficha llamada "Leopoldo López Mendoza", pese a que esta se encuentra más que comprometida por la cárcel y por el patrocinio de otros primos.
La familia Mendoza es una familia que juega al patrocinio político, hoy, que no controla el poder político directamente. Es una alta sociedad de relaciones políticas familiares, donde se posicionan entre pisotones y arengas en la sombra, una camada de políticos hijos de la burguesía que intentan capturar el poder por todos los costados para los mismos fines.
A Capriles lo patrocina Lorenzo Mendoza y otra parte de la burguesía de la cual él también forma parte. Pero las cosas no han salido tan bien al punto de que muchos le piden al mismo Lorenzo que se baje de la poltrona y que se meta él mismo en la campaña presidencial.
El rol de García Mendoza como operador polivalente se completa como pieza clave de un entramado de poder muy consolidado y, en consecuencia, muy peligroso. Es el enemigo latente, la sumatoria de una burguesía familiar de vieja data, actuando en concreto para tomar el poder político.
Quizás Oscar García Mendoza está en el ojo del huracán, justamente por ir frontal en Twitter pregonando lo que en su familia se comenta en reuniones familiares un domingo cualquiera.
Lo más insólito es que, en sus comentarios pidiendo una intervención gringa, tiene razón. Países como Afganistán, Irak y Libia, ciertamente, han cambiado luego de ser invadidos. Quizá eso es lo que el señor quiere para nosotros, dado que para los verdaderos ricos y amos da lo mismo que este país pueda ser invadido y masacrado. Ellos desde Miami estarían contando sus billetes.

Sueños mayameros rotos

Carola Chávez.

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Desde que tengo memoria y más allá, vivir en Miami ha sido el sueño de un amplio sector de la clase media. La felicidad queda allá y “los venezolanos, como somos súper pilas -decía un venemayamero- nos vacilamos a los agentes de inmigración, porque estos gringos son medio pendejos”. A lo largo de los años ha habido mil formulas, todas mutantes en la medida en que los gringos notaban que algo raro estaba pasando y cerraban grietas migratorias.
Vale todo, desde sellos falsos en los pasaportes hasta parejas que programan el nacimiento de sus hijos en Miami, a modo de tiro al piso: Nace el chamo allá y es gringo, esperas 18 años, que pasan volando, para que el carajito se vaya a su Patria querida, esa sí, y reclame a sus padres para que cosechen el fruto de su parto bien programado. El rollo es que un parto en Miami ces carísimo y que los agentes de inmigración, apenas ven una barriga, encienden las alarmas.
Pero siempre hay un modo. En los últimos años el “asilo político” abrió un portal de posibilidades. Ya no había que parir para quedarse.
Hay ir bien preparados, argumentar que un atraco fue un ataque político de algún colectivo malvado, si hay disparos mejor, métele unos tiros a tu carro, como hizo uno que conozco, y lo documentas como un atentado por pensar diferente. Recuerda, los gringos son medio pendejos.
Medio pendejos mientras les conviene reforzar la imagen de una Venezuela represora, hasta que les empieza a fastidiar el boquete en su sistema de inmigración, entonces llega la hora de pasar a a los venezolanos súper pilas al cuartico.
Es ahí cuando los que no tienen reparos en echarle mierda a su país, a sus compatriotas que nos quedamos aquí, reforzando peligrosísimas matrices que abonan el terreno para horribles desgracias, con tal poder vivir en la cuidad de cartón piedra, descubren que los gringos ni son pendejos ni son buenos.
Usted quiere asilo, muy bien, véngase para el centro de detención, póngase su uniforme anaranjado, quédese ahí, búsquese un abogado de esos que cobran un realero y demuéstrenos  es un perseguido, mire que el cuento de la dictadura malvada lo inventamos nosotros. Demuéstrelo o será deportado, eso sí, después de varios meses de hospitalario presidio.
Cerrada la grieta, tendrán que seguir pariendo para cumplir sus sueños mayameros.