miércoles, 17 de septiembre de 2014

¿Hasta dónde son “progresistas” los gobiernos progresistas?

Hoy el capital no teme la revolución socialista, los socialistas revolucionarios a escala internacional y de cada país son una pequeñísima minoría y las clases medias y los trabajadores no son anticapitalistas sino que tratan de defender sus conquistas anteriores pero dentro del sistema y persiguen la utopía de humanizar el capital.
Guillermo Almeyra – Rebelión
Doce años de gobierno del Partido de los Trabajadores, que se fue alejando de los movimientos sociales que lo apoyaban, estarán en peligro en octubre próximo. En efecto, incluso en el caso de que en la primera vuelta Dilma Rousseff sea la ganadora muy probablemente vencerá con un margen estrecho a Marina Silva que, en la segunda vuelta, podría sumar a los suyos buena parte de los votos del candidato más derechista y algún apoyo de los que declaran que se abstendrán o votarán en blanco. Un gobierno conservador con una base de masa constituida por los evangelistas y los grandes sectores de descontentos sin mucha claridad y de despolitizados podría poner en riesgo las pocas conquistas sociales y las posiciones internacionales (UNASUR, MERCOSUR, CELAC, BRICS, contra los fondos buitres) del PT antes de que éste pueda reconquistar el gobierno con un nuevo período de Lula. Al mismo tiempo, el gobierno kirchnerista, en Argentina, batalla para conservar su caudal de 30 por ciento de los votos en el 2015 contando con la división de sus adversarios en el centroderecha y la derecha mientras pierde votos hacia la izquierda, Nicolás Maduro, en Venezuela, no logra ni la estabilización económica ni la política y Rafael Correa debe ceder al FMI y enfrentar una oposición de los movimientos indígenas, sindicales y ecologistas mientras la derecha clásica conserva el control de las clases medias de las grandes ciudades y hasta en Uruguay el Frente Amplio podría perder su mayoría.
Lejos de ser, como creen algunos entre los nacionalistas de izquierda, una nueva fase, irreversible y duradera, en la lucha por la liberación nacional y los sujetos del cambio social, estos gobiernos burgueses dirigidos por sectores de las clases medias son, más bien, un momento de transición en la crisis mundial del capitalismo.
Su “progresismo” está además en tela de juicio. ¿Serían progresistas porque tienen una política desarrollista, con elementos de estatalismo y distribucionismo, pero que no escapa al neoliberalismo y sirve fundamentalmente a las grandes transnacionales, a costa de los trabajadores? Preservan al capitalismo, mientras que progresista y democrático es en cambio solamente lo que aumente la confianza en sí mismos, la independencia política, la autoorganización y la capacidad de autogestión de los trabajadores y favorezca su construcción como ciudadanos y no simples votantes.
Otro sector de la izquierda latinomericana, en particular argentina, recurre a Gramsci, con su categoría de la revolución pasiva, y a Trotksy, con su análisis sobre el bonapartismo sui generis, para analizar una época totalmente diferente. Gramsci y Trotsky escribieron cuando centenares de millones de personas luchaban por una revolución anticapitalista y confiaban en una alternativa socialista al capitalismo. Mussolini y Hitler fueron el resultado del temor del gran capital y de vastas capas acomodadas de las clases medias ante la amenaza de una posible revolución socialista. De ahí las chácharas anticapitalistas y antiplutocráticas y las pretensiones nacional-socialistas, sobre todo del Mussolini de la República de Saló. Ante la debilidad de los sectores burgueses tradicionales muy golpeados por las movilizaciones sociales y la carencia de una dirección revolucionaria de los trabajadores, campesinos y clasemedieros pobres de sus países, ellos construyeron Estados corporativos aparentemente independientes de las clases fundamentales utilizando advenedizos y aventureros y se apoyaron internacionalmente en la Unión Soviética (Pacto de Locarno,Pacto Molotov-Ribentropp) para contrarrestar a los imperialistas principales. Lo mismo hizo el nacionalismo socializante de Lázaro Cárdenas, ante la extrema debilidad de los capitalistas mexicanos y la carencia de una dirección obrera y campesina revolucionaria y, en escala internacional, la debilidad relativa de Washington y la división entre Estados Unidos e Inglaterra, por un lado, y las potencias del Eje, por el otro. La revolución pasiva era así el subproducto del temor a la revolución socialista e internacionalmente se apoyaba sobre el relativo equilibrio de las potencias.
Hoy el capital no teme la revolución socialista, los socialistas revolucionarios a escala internacional y de cada país son una pequeñísima minoría y las clases medias y los trabajadores no son anticapitalistas sino que tratan de defender sus conquistas anteriores pero dentro del sistema y persiguen la utopía de humanizar el capital. Los aventureros e improvisados o incluso los dirigentes sindicales que dirigen los gobiernos llamados “progresistas” no se ven como enemigos del socialismo ni como agentes del gran capital, creen sinceramente en una alianza entre los capitalistas nacionales y los trabajadores y en el poder mágico del aparato estatal. No buscan engañar a los trabajadores adoptando banderas de éstos para afianzar al capitalismo, aunque de hecho los engañen. Son empíricos, pragmáticos; sin ser antiimperialistas aprovechan las grietas y brechas que surgen con la pérdida de hegemonía de Estados Unidos mientras se enriquecen en la función pública y se alían sin prejuicio alguno con los gobiernos autoritarios de los países capitalistas secundarios (el BRICS) para seguir ostentando un “progresismo” que expresa la debilidad del capitalismo mundial pero también el retraso político e ideológico de la inmensa mayoría de los trabajadores de sus respectivos países.
Este efímero “progresismo” de las carencias tiene como límite del desarrollo político de los trabajadores, la agudización de la crisis económica y de la lucha de clases que reducirán los márgenes para el clientelismo y el distribucionismo y para los que quieren jinetear caballos que tienden a ir en direcciones opuestas queriendo conciliar los intereses capitalistas con los de los explotados y oprimidos por el capital.

Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias y el chiste de don Cebrián.





Faltaba el chiste. Ya lo tenemos. Se lo habrá inventado y se lo habrá hecho llegar algún asesor, algún cortesano del príncipe. Lo ha soltado don Cebrián en el marco de un desayuno organizado por Nueva Economía Fórum. Se han reído mucho. ¡Juan Luis C. es muy diiver!
Después de proclamar urbi et orbi, él, precisamente él, que hay que “regenerar la democracia”, que no queda otra que reformar la Constitución en sentido federal, que eso de criticar a la casta él lo lleva haciendo desde hace muchos años, después de sus monsergas de siempre, le ha llegado el turno a Podemos. A él lo no le preocupan, en absoluto. Si los antisistema se integran en el sistema, mejor que mejor; los antisistemas dejarán de serlo porque estarán dentro. Eso sí, don Cebrián criticó la propuesta de la organización de no pagar una parte de la deuda. Su sesudo y documentado argumento: “no pagar la deuda conduce a la falta de financiación y al desabastecimiento, como en Venezuela”. Con todo la chulería y el cinismo, y es mucho, del que es capaz.
Acabó con un chiste, como guinda final y entre aplausos. “Me hace gracia”, a don Cebrián le hace mucha gracia, “que los líderes de un partido antisistema se llamen Iglesias y Monedero”. ¡Qué ocurrente!, ¡qué chistoso!, ¡qué agudo!
Pues a algunos nos hace gracia que alguien que va siempre de enterado y que dice hacer criticado desde hace muchos, pero muchos años a la casta política, se llame: CEB, girando BCE, y a continuación, “rían”: BCE-rían.
¡Rían, ríanse un poco de don BCE, el amigo íntimo de alguien tan alejado de la casta como don Felipe ex Gas Natural y el otro Felipe, el VI-breve!

Nota:
[1] A Mars, El País, 16 de septiembre de 2014, p. 11

¿De dónde viene la Revolución Bolivariana?






Thierry Deronne: "Hombres de verde y rojo frente a un árbol".

Una vez que cada familia política haya pintado a Venezuela con sus colores, permanece la pregunta: ¿de dónde viene la Revolución Bolivariana?

El Presidente Guzmán Blanco (1829-1899), aquel caudillo esclarecido que quería calcar Caracas sobre París, no ocultaba su asombro. “El pueblo aquí es como un cuero seco” decía, “¡lo aplastas por un lado y se levanta por el otro!”. Contrario a México o al Perú, Caracas nunca fue sede del “Virreinato”. Las primeras rebeldías de esclavos de América tuvieron lugar en Venezuela. Desde la del Rey Miguel (1533) a la de José Leonardo Chirino (1795), estas luchas por la emancipación (1) prepararon la guerra de independencia de Simón Bolívar (1783- 1830) tanto como lo hicieron las ideas de la Revolución Francesa. Al contacto con los jacobinos negros de la Revolución Haitiana quienes dieron al continente su primera república libre, la población cambió sus genes monárquicos por genes republicanos. Desde lo alto de los “cumbes” – comunas fundadas por esclavos fugitivos - los tambores llamaban a rebelarse. En estos ritmos alocados se esconde el secreto que permitió a Simón Bolívar cruzar las nieves de los Andes con su ejército de esclavos emancipados y de campesinos sin tierra, para liberar a otros pueblos.

Apenas Bolívar entendió que nunca ganaría la guerra de independencia si no declaraba una guerra social, inmediatamente decretó la liberación de los esclavos y lanzó el concepto explosivo de igualdad política. Sus fracasos se transformaron en victorias hasta la expulsión del imperio español. Mucho antes de la Cumbre de Bandung (1955), Bolívar concibió su política exterior como la búsqueda del “equilibrio del mundo”, como la búsqueda de la igualdad en las relaciones entre Estados.

Cuando Chávez explica que Bolívar y sus compañeros de lucha fueron los primeros socialistas, despierta algunas sonrisas irónicas. La incultura histórica, la ideología de los grandes medios y de las escuelas de periodismo, a las cuales se añade la desaparición del tiempo de investigar, impiden entender lo que pasa hoy en día en Venezuela.

Cuando Bolívar desembarcaba clandestinamente en las costas venezolanas las primeras imprentas liberadoras, el espacio mental no era aquel continente balcanizado por las oligarquías sino la “América Meridional”. Esta idea de Francisco de Miranda (1750-1816), héroe e ideólogo de la independencia, de quien dicen que fue más inmenso pensador que Bolívar, conformó la dimensión original de la conciencia latinoamericana - desde Texas, California y Arizona hasta la punta de la Patagonia - un estado de conciencia que Ernesto Guevara alcanzará paulatinamente al alejarse de su clase media argentina. (2)

Cuando no intentaba asombrar a sus amigos con un concurso de nadar con las manos atadas en la espalda, Simón Bolívar leía o escribía, montado a caballo, llevando en los campos de batalla su hilera de burros cargados con libros. Fue así como Locke, Condillac, Buffon, D’Alambert, Helvetius, Montesquieu, Mably, Filangieri, Lalande, Rousseau, Voltaire, Rollin, Berthollet participaron a su manera en las batallas de la independencia.

“Un pueblo ignorante es el instrumento ciego de su propia destrucción”. Bolívar entendió antes que Marx que una idea se vuelve fuerza material cuando se apodera de las masas y que los ex esclavizados podían ser aún más que un ejército libertador: un pueblo en marcha hacia una revolución cuyo motor sería la información, el conocimiento, la conciencia. Con este fin creó “El Correo del Orinoco” y multiplicó las asambleas populares para propagar las ideas nuevas a lo largo y ancho de sus campañas militares.

¿Cuáles “ideas nuevas”? Contra lo que llamaba “la odiosa división de clases y de colores”, Bolívar proponía “un gobierno eminemente popular, eminemente justo”, un "gobierno Republicano-popular, decidido por la intervención de la mayoría políticamente apta”. Históricamente Bolívar fue el primer gobernante que usó el término de “seguridad social”! En EEUU se acuñó "social security", después que Eleanor Roosevelt hizo el comentario sobre Bolívar. Este había tenido buenos profesores.

Su tutor principal fue el pedagogo republicano, empapado de ideas socialistas, Simón Rodríguez (1769-1852). Su visión dialéctica de la Historia (“lo nuevo no puede ser copia de lo viejo, tiene que ser otra cosa, inventemos o erramos”) lo hacía reivindicar la originalidad de la nueva institucionalidad de América Latina y rechazar la importación servil de modelos ajenos.

Muchos años antes que Marx, Rodríguez observó que “la división del trabajo en la producción de bienes, solo sirve para embrutecer la mano de obra. Si para producir tijeras para uñas, baratas y de calidad, tenemos que reducir los trabajadores a máquinas, es preferible que nos cortemos las uñas de los dedos con los dientes”. (3) Carlos Marx cuestionaría más tarde “la limitación del desarrollo profesional y su supeditación a la división del trabajo”, al decir que “en una sociedad comunista, no habrá pintores sino, a lo sumo, hombres que, entre otras cosas, se ocupen también de pintar.” (4)

Esto explica por qué un gobierno bolivariano habla hoy de reducir el tiempo de trabajo para liberar el tiempo de la verdadera vida, la del ocio, estudios, creación, lazos familiares y sociales - cuando la izquierda del mundo entero olvidó su razón de ser y no ve el trabajo sino como un “derecho”. ¿Algunos gerentes dentro del proceso bolivariano frenan la transformación de las relaciones de producción y reproducen los viejos esquemas de poder? Pero Venezuela es uno de los pocos países en donde las nacionalizaciones y los rescates conjuntos de empresas por los trabajadores y el Estado se ven acompañados por esfuerzos de concientización. “Si no transformamos las relaciones que están en la base de la sociedad nuestro socialismo seguirá siendo un fantasma errante” explica Hugo Chávez.

Otro héroe de la independencia, tan importante como desconocido, fue el general-filósofo José Ignacio Abreu e Lima (1794-1869), venido de la revolución pernambucana para pelear junto a Bolívar, redactor de periódicos revolucionarios y quien dejó una obra monumental, “El socialismo” (1855). Al final de su vida decidió hacer de su casa un consultorio popular, prefiguración de la Misión Barrio Adentro, el programa iniciado en Venezuela con el apoyo de Cuba para llevar la salud gratuita a millones de pobres.

Cuando uno considera el papel de los militares en la Revolución Bolivariana, debe recordar que siempre ha existido en América Latina, a pesar de y en contra los afanosos alumnos de la National Security, una vena militar humanista y progresista que tiene como nombres (entre otros) Arbenz (Guatemala), Prestes (Brasil) o Velasco Alvarado (Perú) (5).

En el caso venezolano, el ejército fue concebido por Bolívar para emancipar, no para dominar. El concepto de unión cívico-militar permitió reanudar esta identidad y sustituir un ejército de robots antisubversivos egresados de la School of Americas por un ejército consciente de su ser ciudadano. La idea no fue inventada por Chávez sino por el general Ezequiel Zamora (1859-1863) quien luchó después de Bolívar por “tierras y hombres libres” y colocaba una gorra militar en su sombrero de campesino para significar su doble condición de ciudadano-soldado (6). El ejército zamorano era una escuela itinerante donde los trabajadores rurales sin tierra aprendían a leer y estudiaban las ideas del socialismo utópico.

Chávez sale de esa escuela: “es cierto, soy un hombre del siglo XIX. Pero creo que nuestras ideas son más modernas que las de un neoliberalismo que nos devuelve a la Edad de Piedra”. El joven militar de origen campesino, mestizo e indígena por su abuela, se negó a reprimir a los campesinos y logró colarse por las rendijas del sistema para estudiar las ciencias políticas.

En 1989, mientras una muchedumbre entusiasta recoge los escombros del muro de Berlín, el pueblo venezolano está de pie en la calle para decir no a las medidas de austeridad impuestas por el FMI y por el socialdemócrata Carlos Andrés Pérez. La represión deja 3000 muertos. Al mismo tiempo el ejército estadounidense invade Panamá y masacra miles de civiles. Estos crímenes contra la humanidad, impunes, ocultados por los grandes medios, indignan a unos militares de extracción popular como Hugo Chávez quienes deciden resucitar la frase de Bolívar: “maldito sea el soldado que dispara contra su pueblo”. Rechazan todo tipo de pinochetismo y denuncian la ideología entonces dominante del “Fin de la Historia”.

Es al frente de un árbol legendario, el Samán de Güere, símbolo de la resistencia indígena, que los fundadores del Movimiento Bolivariano Revolucionario-200 (MBR 200) se juramentan. Ahí donde las indígenas iban a parir, lugar predilecto de Bolívar para acampar las tropas. Un árbol, dos siglos, tres raíces: Ezequiel Zamora, Simón Rodríguez, Simón Bolívar. Son estos hombres de verde y rojo meditando frente a un árbol, y no los partidos de izquierda, los verdaderos autores intelectuales y materiales de una revolución que desde entonces ha "inyectado vitaminas a la democracia latinoamericana" (Eduardo Galeano). Desde la primera elección de Chávez (1998), Venezuela es el país que más escrutinios ha convocado. Todos fueron validados por los observadores internacionales (UE, OEA, etc.) lo que hace de Chávez, según Lula, “el presidente más legítimo de América Latina”.

Cuando en 2011 éste habla de radicalizar el proceso, no se trata de “endurecerlo” sino de volver al árbol de las tres raíces y de múltiples ramas: al Bolívar ecologista quien toma medidas para evitar la matanza de vicuñas, prohibir la tala indiscriminada de los bosques y preservar las fuentes de agua para la agricultura, al Bolívar indigenista quien restituye tierras a los pueblos originarios y prohíbe su servidumbre, al Bolívar agrarista quien reparte la tierra a los miembros del Ejército Libertador con capacitación y apoyo para quien la trabaje, al Bolívar promotor de la educación popular quien decreta en 1829 la obligatoriedad de la educación primaria (7) y crea la universidad de Cuzco, al Bolívar antiimperialista quien predice que los Estados Unidos van a “plagar la América de miseria en nombre de la libertad” e intenta organizar el Congreso de Panamá sin ellos (1826) y sobre todo al Bolívar republicano para quien la salvación pública pasa por la asamblea ciudadana permanente, constituyente, legislativa: “Creo más en la sabiduría del pueblo que en los consejos de los sabios”. Los agentes estadounidenses esparcidos en todo el continente hicieron de este credo democrático su blanco principal. Sus campañas de prensa difundían la imagen de un “César sediento de poder, de un dictador loco a eliminar” para aislarlo y alejar a los pueblos de su proyecto de Unión de Repúblicas.

Dos siglos más tarde los grandes medios reciclan la misma campaña, palabra por palabra. Pero la Revolución Bolivariana sigue concretando su ideal democrático por la acumulación de derechos y espacios nuevos para que el pueblo pueda moldear el Estado. La ley del Poder Comunal aprobada recientemente por la Asamblea Nacional y cuya pieza central es la comuna organizada por los ciudadanos, se inspira en las ideas de Bolívar. Y si bien la dictadura mediática sigue vivita y coleando (80 % del espectro de las radios y televisoras, así como de la prensa escrita, están en manos del sector privado y de la oposición), la revolución ha legislado para que salgan de la clandestinidad centenares de medios alternativos, populares, críticos, administrados por los mismos ciudadanos.

La democracia es necesariamente revolucionaria”. ¿Por qué "necesariamente"? Porque hace entrar en escena a una mayoría social demasiado consciente, demasiado inteligente para dejarse manipular como otrora, y con ella nuevas necesidades, nuevas críticas, nuevos centros de interés que exigen a su vez cambios sociales, culturales, económicos, institucionales y así consecutivamente. La Revolución Bolivariana apuesta por la inteligencia y por el protagonismo de las diversas organizaciones populares.

Recientemente el sociólogo brasileño Emir Sader recordaba que la universidad latinoamericana sigue en su mayoría encerrada en sí misma, alejada de los pueblos (8). Hace pocas semanas el profesor chileno de periodismo Pedro Santander Molina se encontraba en Caracas para exponer una investigación en la Universidad Central. Tuvo la curiosidad de caminar hasta la cercana Universidad Bolivariana. Cuenta el inmediato contraste con la UCV: “más morenos y más morenas, más carteles, más ruido, más vida. Y lo primero que supe conversando con gente de ahí fue una sorpresa: la Bolivariana es una universidad pública ¡de reciente creación y gratuita! (..) Es inevitable no comparar: en Chile no se crea universidad pública hace como 80 años”. Luego cuenta la mercantilización desenfrenada de la educación superior en su país y su emoción redoblada al ver ofertada al pueblo venezolano una literatura de todo género y a bajo precio, lo que le recuerda la política de la editorial Quimantú, creada con el mismo fin bajo el gobierno de Salvador Allende. (9)

El profesor de Bolívar, Simón Rodríguez, también atravesó el desierto chileno, luego se fue al Perú, creando en todas partes escuelas en las cuales se mezclaban negros, mulatos, pardos, indígenas, hasta que la oligarquía las cerrará. Dos siglos después Venezuela las reabre. Cerca de la mitad de la población estudia y la UNESCO ha otorgado en Enero 2011 un premio al gobierno por masificar las tecnologías de la información en manos de los sectores populares. (10)

Algunos profesores “de izquierda” no perdonan a Chávez el haberles quitado su monopolio de la crítica. Al final del largo camino, más allá de las polémicas importadas, la Universidad Bolivariana seguirá descolonizándose y desplegándose en las comunidades de todo el país, volviéndose periferia de un centro: el pueblo organizado, con su inteligencia colectiva, con su capacidad de criticar, el gran “intelectual orgánico”. Ya las materias no provendrán del “circuito cerrado de la clase media” sino de las necesidades de la mayoría social. ¿Cómo repensar la agronomía al servicio de la soberanía alimentaria? ¿La investigación científica en función de la salud pública y del desarrollo nacional? ¿Cómo escribir una historia popular de Venezuela? ¿Cómo refundar el periodismo a partir de la propiedad social de los medios de producción de la información? “El genio se salió de la botella, nadie podrá regresarlo”.

Thierry Deronne, Caracas, enero 2011

teletambores@yahoo.fr

Fuente: http://www.larevolucionvive.org.ve/spip.php?article1410


Notas

(1) Véase “La Rebelión de José Leonardo Chirino”, http://www.minci.gob.ve/reportajes/...

(2) Véase “La “Primera independencia” de Nuestra América: algunas lecciones de la historia” de Luis Suárez Salazar (Cuba): http://www.centrocultural.coop/blog...

(3) Simón Rodríguez citado por Richard Gott, In the shadow of the Liberador, Verso, Londres 2000, p. 116.

(4) Carlos Marx, Federico Engels, Obras Escogidas en tres tomos (Editorial Progreso, Moscú, 1974), t. I

(5) Aun en un éjercito de clase como el chileno, Jorge Magasich ha mostrado que un número significativo de militares se negaron a participar en el golpe de 1973, sobre todo en la Marina, y lo pagaron muy caro. Véase “Los que dijeron ‘No’”, http://www.lom.cl/catalogo/producto....

(6) Richard Gott, op. cit.

(7) Según el historiador venezolano Augusto Mijares, la obligatoriedad de la educación en Venezuela, precedió incluso su debate en Francia…

(8) Emir Sader, entrevista publicada por la Agencia Venezolana de Noticias http://www.avn.info.ve/node/38493

(9) Pedro Santander Molina, testimonio publicado por Ciudad Caracas, http://ciudadccs.info/wp-content/up...

(10) Véase http://www.correodelorinoco.gob.ve/...

Iconografía

Cuadro 1: “Apamates de mayo”, autor: César Rengifo (Venezuela). Fecha: 1973. Fuente: http://www.correodelorinoco.gob.ve/...

Cuadro 2: “Juramento del Samán de Güere”, autor: Aryssasi (Venezuela). Fecha: 2008. Fuente: http://encontrarte.aporrea.org/crea...

Fotografías de Joao Ripper (Brasil). “Encuentro de milicias populares” y “Metrocable”, Caracas 2010.

Una amenaza a la humanidad: La conspiración sionista (I parte)

El sionismo es un movimiento expansionista, colonialista, sin duda, basado en la discriminación racial que ha utilizado progresivamente el medio militar para facilitar la ocupación del territorio palestino, la primera colonia sionista del mundo.
Entre 1894 y 1906 Francia fue sumergida en una crisis antijudía, que posteriormente se denominó El proceso Dreyfus. Un joven militar de origen judío, fue acusado de haber entregado documentos secretos a los alemanes; por lo cual se le condenó por traición y fue expulsado del ejército y ordenado su encarcelamiento perpetuo en la Isla del Diablo en la Guyana francesa. Cuatro años permaneció allí hasta que recibió el perdón y se le declaró inocente.
Alfred Dreyfus fue el protagonista de ese episodio de espionaje que sirvió para que el abogado y periodista ateo, Teodor Herzl, corresponsal de un diario vienés en Francia, escribiera y publicara "El Estado Judío".
Herzl es considerado el padre del sionismo, movimiento político, racista, de esencia colonizadora, originado por la manifestación de los nacionalismos en la Europa del siglo XIX. Esta corriente fundamentalista se sirvió de la fe, un sentimiento religioso como el judaísmo para materializar el proyecto de ocupación y despojo de la tierra del pueblo palestino, asentado en esa zona por lo menos 3 mil años antes de Cristo y habitada por seres humanos, antepasados de los árabes, durante unos 2 millones de años.
La obra de Herzl se publicó en 1896 y un año después se realiza el Primer Congreso Sionista en Basilea, auspiciado por él, donde pronuncia el discurso que ordena que Palestina sea ocupada. En dicho mensaje dijo: "Es nuestra inolvidable patria histórica. El sólo oírla nombrar es para nuestro pueblo un llamamiento poderosamente conmovedor. Si S.M. el Sultán nos diera Palestina, nos comprometemos a sanear las finanzas de Turquía. Para Europa formaríamos allí parte integrante del baluarte contra el Asia; constituiríamos la vanguardia de la cultura en su lucha contra la barbarie".
Para el profesor argentino de historia moderna de Asia y África, Eduardo Sadous, Herlz plantea en ese discurso 3 elementos que aclaran el plan sionista a futuro. El primero es beneficiar la colonización amplia y perfectamente organizada de Palestina por los judíos; el segundo, adquirir el derecho, reconocido internacionalmente además de colonizar Palestina y el tercero, fundar un organismo permanente que pueda unir a todos los judíos en la defensa del sionismo.
Pero Herlz no tuvo éxito en cuanto al apoyo que esperaba recibir de parte del Sultán de Turquía, el Zar de Rusia y el Kaiser Guillermo II de Alemania, quienes no apoyaron el proyecto, por lo que los sionistas voltean hacia Gran Bretaña, donde la influencia judía era importante.
Al estallido de la Segunda Guerra Mundial, Chaim Weizmann, líder de la Organización Sionista Mundial, primer presidente de Israel -una vez creado ese estado en 1948- prometió a las naciones miembros de la Entente (coalición o alianza conformada inicialmente por Francia, Gran Bretaña y Rusia), apoyarlas económicamente a cambio de la creación de un "Hogar Nacional Judío en Palestina". Y más adelante ofrecerían trabajar para que Gran Bretaña pudiera establecer un protectorado en Palestina.
Esta propuesta además de servir a las ambiciones de Gran Bretaña en la región, conspiraba contra los planes árabes de unir Egipto, Siria y los actuales Líbano, Palestina y Jordania.
En una comunicación, Lord Shaftesbury –personaje influyente del sionismo cristiano- le manifiesta al Canciller Palmerson, en fecha 25 de septiembre de 1840, la necesidad de la separación del mundo árabe. Un año después, Palmerson instruyó al embajador británico en Constantinopla favorecer el establecimiento de los judíos en Palestina.
El primer ministro de Asuntos Exteriores Británico Arthur Balfour, para ganarse la simpatía de la comunidad judía en Europa, más adelante, el 2 de noviembre de 1917, en una misiva que envió a Rothschild, se comprometió a apoyar la creación de un Estado judío en Palestina, bajo el control entonces de Turquía.
Historia de masacres
En el escrito que mencionamos anteriormente, Teodoro Herzl no sólo propuso la creación del Estado Judío, sino que explicó además cómo sería la ocupación en Palestina, señalando los términos de las fronteras en la Tierra Santa, que se extenderían desde el río Nilo hasta el río Eufrates.
Lo más terrible de su propuesta es la manera cómo habrían de afectar a la población originaria. "…si se quiere hoy en día fundar una Nación, no hay que hacerlo a la manera que hace mil años fuera la única posible. Sería una insensatez regresar a estados de cultura ya superados…si tuviéramos que exterminar a las fieras en determinado país, no lo haríamos a la manera de los europeos del siglo V. No atacaríamos aisladamente a los osos, armados de jabalinas y lanzas, sino que organizaríamos una grande y alegre cacería, dando batida a las bestias hasta tenerlas reunidas y entonces les arrojaríamos una bomba de mininita (veneno)".
¿Quién puede dudar que no ha sido esta la práctica en todas las masacres que el sionismo ha cometido en contra el sufrido pueblo palestino en su propia tierra, desde la llegada de los primeros colonos hasta la fecha, incluyendo las cometidas en campos de refugiados?
La masacre de Sabra y Shatila, dos campos de refugiados palestinos ubicados en Beirut, tuvo lugar entre los días 16 y 18 de septiembre de 1982. En sólo ese ataque, fueron torturados, violados y masacrados unos 3 mil 600 palestinos, en su mayoría, mujeres, niños y ancianos.
Con el apoyo de Estados Unidos, el ejército israelí dirigido por Ariel Sharon, ministro de la Defensa de entonces, rodeó los campamentos palestinos para que las milicias cristiano-falangistas, dirigidas e incitadas por Sharon, ejecutaran la masacre con cuchillos, hachas, pistolas y perros, con la excusa de ubicar guerrilleros de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).
Secta política
El sionismo es un movimiento expansionista, colonialista, sin duda, basado en la discriminación racial ha utilizado progresivamente el medio militar para facilitar la ocupación del territorio palestino, la primera colonia sionista.
Palestina al término del dominio Otomano era no sólo una tierra poblada sino próspera en lo intelectual, y artístico; dedicada al desarrollo agrícola; avanzada en el crecimiento urbano y con amplias políticas de apertura comercial hacia el mediterráneo.
Sin embargo, el sionismo niega a Palestina. Así se confirma con frases como la atribuida a Israel Zangwill, escritor judío, de familia de inmigrantes rusos y propagandista del sionismo "una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra", o la de Golda Meir, primer ministro de Israel, "No existe un pueblo palestino. Esto no es como si nosotros hubiéramos venido a ponerles en la puerta de la calle y apoderarnos de su país. Ellos no existen".
Y Ben Gurión, encargado de "desarabizar" Palestina, de limpiarla de su pueblo originario dijo, "el futuro Estado judío no tiene fronteras territoriales" y estas "se determinarán por la fuerza y no por la resolución de partición, refiriéndose a la resolución 181 de la ONU.
Juan Cole profesor de Historia en la Universidad de Michigan, estima que el sionismo está muy cerca de ser una secta política, en tanto que define la secta como "una organización religiosa caracterizada por muy altos requisitos de obediencia a los líderes religiosos, intolerancia completa a la disidencia, campañas secretas de murmuraciones contra los disidentes, destrucción deshonesta de reputaciones, y con mecanismos de control social…"
Cronología de la ocupación: 1822-1948
1882 Los primeros colonos judíos llegan a Palestina con el apoyo financiero del barón Rothschild.

1886 Théodor Herzl, líder del movimiento sionista, preconiza la creación de un estado judío en Palestina.

1897 Se lleva a cabo en Basilea, el Primer Congreso Sionista en el cual se aprueba crear una organización mundial para unir a los sionistas.

1916 Se aprueban los acuerdos de Sykes-Picot, entre Gran Bretaña y Francia. Palestina queda bajo mandato británico y estas dos potencias se apropian del Próximo Oriente, con la promesa de una futura independencia a cambio del apoyo árabe en el conflicto.

1917 Gran Bretaña acepta la creación del futuro hogar nacional judío en Palestina, mediante la Declaración Balfour, carta que dirige su ministro de Relaciones Exteriores, Arthur James Balfour al representante del sionismo, barón Rothschild.

1919 Se celebra el primer Congreso Nacional Palestino, en Jerusalén, que rechaza la Declaración Balfour y exige la independencia para Palestina.

1922 La Sociedad de Naciones establece el Sistema colonialista de los Mandatos sobre Palestina y delega en Gran Bretaña el mandato sobre Palestina. La administración británica promueve una nueva ola de inmigración judía y se producen los primeros enfrentamientos con la resistencia palestina. Este mandato se expendió hasta 1948.

1933 La exacerbación del nacionalismo nazi, que toma el poder en Alemania, provoca la emigración masiva de judíos a Palestina. La proporción de judíos aumentó de 10% en 1918 a 30% en 1939.

1936 El terror de la ocupación, la violencia de los colonos provoca la resistencia de los palestinos en todo el territorio, a la que se llamó la Gran Revuelta Árabe
1937 Una comisión enviada por Gran Bretaña levanta un informe en el cual recomienda la partición de Palestina para crear dos estados, que fue conocido posteriormente como el informe Peel.

1947 Sustituida la Liga de Naciones por la Organización de Naciones Unidas, creada en 1945 al término de la Segunda Guerra de Europa, la Asamblea General por medio de la Resolución 181 aprueba el plan de partición de Palestina en un estado árabe y otro hebreo. Los países árabes rechazaron tal crimen.

1948 El Estado de Israel es proclamado el 14 de mayo. Ya unos 400 mil palestinos habían sido expulsados por el terror de las matanzas sionistas. A estos luego se sumaron 800 mil que se convirtieron en refugiados en países vecinos. Un total de 369 pueblos fueron desalojados por los sionistas.
Se ven obligados a salir por razones de la persecución y violencia, 800 mil palestinos.

Hindu Anderi

Tres instancias regirán estructura del Consejo Presidencial de las Comunas.

Presidente de Sutiss a Diosdado Cabello.

Marea Socialista se monta en la Campaña Contra el Desfalco a la Nación (II).

Chavez a Diosdado: "Me estan reclamando por un compromiso que no hemos cumplido"

Chávez deja a sus ministros durmiendo en un refugio.