lunes, 1 de septiembre de 2014

Entrevista concedida a la cadena estatal Ria Novosti por Juan Martorano

Rodríguez Torres: “El pueblo debe ser una punta de lanza en esta lucha contra el contrabando”

Los Confidenciales de José Vicente Hoy.

Hugo Chavez no Roda Viva.

Hugo Chávez Frías en el Centro Cultural de la Cooperación.

Triunfarán las ideas justas o triunfará el desastre.

Fidel Castro.



Comandante Fidel Castro
Comandante Fidel Castro
La sociedad mundial no conoce tregua en los últimos años, particularmente desde que la Comunidad Económica Europea, bajo la dirección férrea e incondicional de Estados Unidos, consideró que había llegado la hora de ajustar cuentas con lo que restaba de dos grandes naciones que, inspiradas en las ideas de Marx, habían llevado a cabo la proeza de poner fin al orden colonial e imperialista impuesto al mundo por Europa y Estados Unidos.
En la antigua Rusia estalló una revolución que conmovió al mundo.
Se esperaba, que la primera gran revolución socialista tendría lugar en los países más industrializados de Europa, como Inglaterra, Francia, Alemania y el Imperio Austrohúngaro. Ésta, sin embargo, tuvo lugar en Rusia, cuyo territorio se extendía por Asia, desde el norte de Europa hasta el Sur de Alaska, que había sido también territorio zarista, vendido por unos dólares al país que sería posteriormente el más interesado en atacar y destruir la revolución y al país que la engendró.
La mayor proeza del nuevo Estado fue crear una Unión capaz de agrupar sus recursos y compartir su tecnología con gran número de naciones débiles y menos desarrolladas, víctimas inevitables de la explotación colonial. ¿Sería o no conveniente en el mundo actual una verdadera sociedad de naciones que respetara los derechos, creencias, cultura, tecnologías y recursos de lugares asequibles del planeta que a tantos seres humanos les gusta visitar y conocer?¿Y no sería mucho más justo que todas las personas que hoy, en fracciones de segundo se comunican de un extremo a otro del planeta, vean en los demás un amigo o un hermano y no un enemigo dispuesto a exterminarlo con los medios que ha sido capaz de crear el conocimiento humano?
Por creer que los seres humanos podrían ser capaces de albergar tales objetivos, pienso que no hay derecho alguno a destruir ciudades, asesinar niños, pulverizar viviendas, a sembrar terror, hambre y muerte en todas partes. ¿En qué rincón del mundo se podrían justificar tales hechos? Si se recuerda que al final de la masacre de la última contienda mundial el mundo se ilusionó con la creación de las Naciones Unidas, es porque gran parte de la humanidad la imaginó con tales perspectivas, aunque no estuviesen cabalmente definidos sus objetivos. Un colosal engaño es lo que se percibe hoy cuando surgen problemas que insinúan el posible estallido de una guerra con el empleo de armas que podrían poner fin a la existencia humana.
Existen sujetos inescrupulosos, al parecer no pocos, que consideran un mérito su disposición a morir, pero sobre todo a matar para defender privilegios bochornosos.
Muchas personas se asombran al escuchar las declaraciones de algunos voceros europeos de la OTAN cuando se expresan con el estilo y el rostro de las SS nazis. En ocasiones hasta se visten con trajes oscuros en pleno verano.
Nosotros tenemos un adversario bastante poderoso como lo es nuestro vecino más próximo: Estados Unidos. Le advertimos que resistiríamos el bloqueo, aunque eso podía implicar un costo muy elevado para nuestro país. No hay peor precio que capitular frente al enemigo que sin razón ni derecho te agrede. Era el sentimiento de un pueblo pequeño y aislado. El resto de los gobiernos de este hemisferio, con raras excepciones, se habían sumado al poderoso e influyente imperio. No se trataba por nuestra parte de una actitud personal, era el sentimiento de una pequeña nación que desde inicios de siglo era una propiedad no solo política, sino también económica de Estados Unidos. España nos había cedido a ese país después de haber sufrido casi cinco siglos de coloniaje y de un incalculable número de muertos y pérdidas materiales en la lucha por la independencia.
El imperio se reservó el derecho de intervenir militarmente en Cuba en virtud de una pérfida enmienda constitucional que impuso a un Congreso impotente e incapaz de resistir. Aparte de ser los dueños de casi todo en Cuba: abundantes tierras, los mayores centrales azucareros, las minas, los bancos y hasta la prerrogativa de imprimir nuestro dinero, nos prohibía producir granos alimenticios suficientes para alimentar la población.
Cuando la URSS se desintegró y desapareció también el Campo Socialista, seguimos resistiendo, y juntos, el Estado y el pueblo revolucionarios, proseguimos nuestra marcha independiente.
No deseo, sin embargo, dramatizar esta modesta historia. Prefiero más bien recalcar que la política del imperio es tan dramáticamente ridícula que no tardará mucho en pasar al basurero de la historia. El imperio de Adolfo Hitler, inspirado en la codicia, pasó a la historia sin más gloria que el aliento aportado a los gobiernos burgueses y agresivos de la OTAN, que los convierte en el hazmerreír de Europa y el mundo, con su euro, que al igual que el dólar, no tardará en convertirse en papel mojado, llamado a depender del yuan y también de los rublos, ante la pujante economía china estrechamente unida al enorme potencial económico y técnico de Rusia.
Algo que se ha convertido en un símbolo de la política imperial es el cinismo.
Como se conoce, John McCain fue el candidato republicano a las elecciones de 2008. El personaje salió a la luz pública cuando en su condición de piloto fue derribado mientras su avión bombardeaba la populosa ciudad de Hanói. Un cohete vietnamita lo alcanzó en plena faena y nave y piloto cayeron en un lago ubicado en las inmediaciones de la capital, colindante con la ciudad.
Un antiguo soldado vietnamita ya retirado, que se ganaba la vida trabajando en las proximidades, al ver caer el avión y un piloto herido que trataba de salvarse se movió para auxiliarlo; mientras el viejo soldado prestaba esa ayuda, un grupo de la población de Hanói, que sufría los ataques de la aviación, corría para ajustar cuentas con aquel asesino. El mismo soldado persuadió a los vecinos que no lo hicieran, pues era ya un prisionero y su vida debía respetarse. Las propias autoridades yankis se comunicaron con el Gobierno rogando que no se actuara contra ese piloto.
Aparte de las normas del Gobierno vietnamita de respeto a los prisioneros, el piloto era hijo de un Almirante de la Armada de Estados Unidos que había desempeñado un papel destacado en la Segunda Guerra Mundial y estaba todavía ocupando un importante cargo.
Los vietnamitas habían capturado un pez gordo en aquel bombardeo y como es lógico, pensando en las conversaciones inevitables de paz que debían poner fin a la guerra injusta que le habían impuesto desarrollaron la amistad con él, que estaba muy feliz de sacar todo el provecho posible de aquella aventura. Esto, desde luego, no me lo contó ningún vietnamita, ni yo lo habría preguntado nunca. Lo he leído y se ajusta completamente a determinados detalles que conocí más tarde. También leí un día que Mister McCain había escrito que siendo prisionero en Vietnam, mientras era torturado, escuchó voces en español asesorando a los torturadores qué de­bían hacer y cómo hacerlo. Eran voces de cubanos, según McCain. Cuba nunca tuvo asesores en Vietnam. Sus militares conocen sobradamente cómo hacer su guerra.
El General Giap fue uno de los jefes más brillantes de nuestra época, que en Dien Bien Phu fue capaz de ubicar los cañones por selvas intrincadas y abruptas, algo que los militares yankis y europeos consideraban imposible. Con esos cañones disparaban desde un punto tan próximo que era imposible neutralizarlos sin que las bombas nucleares afectaran también a los invasores. Los demás pasos pertinentes, todos difíciles y complejos, fueron empleados para imponer a las cercadas fuerzas europeas una bochornosa rendición.
El zorro McCain sacó todo el provecho posible de las derrotas militares de los invasores yankis y europeos. Nixon no pudo persuadir a su consejero de Seguridad Nacional Henry Kissinger, de que aceptara la idea sugerida por el  propio Presidente cuando en momentos de relajamiento le decía ¿Por qué no le lanzamos una de esas bombitas Henry? La verdadera bombita llegó cuando los hombres del Presidente trataron de espiar a sus adversarios del partido opuesto ¡Eso sí que no podía tolerarse!
A pesar de eso lo más cínico del Sr. McCain ha sido su actuación en el Cercano Oriente. El senador McCain es el aliado más incondicional de Israel en las marañas del Mossad, algo que ni los peores adversarios habrían sido capaces de imaginar. McCain participó junto a ese servicio en la creación del Estado Islámico que se apoderó de una parte considerable y vital de Irak, así como según se afirma, de un tercio del territorio de Siria. Tal Estado cuenta ya con ingresos multimillonarios, y amenaza a Arabia Saudita y otros Estados de esa compleja región que suministra la parte más importante del combustible mundial.
¿No sería preferible, luchar por producir más alimentos y productos industriales, construir hospitales y escuelas para los miles de millones de seres humanos que los necesitan desesperadamente, promover el arte y la cultura, luchar contra enfermedades masivas que llevan a la muerte a más de la mitad de los enfermos, a trabajadores de la salud o tecnólogos que según se vislumbra, podrían finalmente eliminar enfermedades como el cáncer, el ébola, el paludismo, el dengue, la chikungunya, la diabetes y otras que afectan las funciones vitales de los seres humanos?
Si hoy resulta posible prolongar la vida, la salud y el tiempo útil de las personas, si es perfectamente posible planificar el desarrollo de la población en virtud de la productividad creciente, la cultura y desarrollo de los valores humanos ¿Qué esperan para hacerlo?
Triunfarán las ideas justas o triunfará el desastre.
Triunfarán las ideas justas o triunfará el desastre
Fidel Castro Ruz
Agosto 31 de 2014
10 y 25 p.m.

La distancia más larga... No es la física

  @LuisanaC16

Luisana Colomine

«EL ARTE DE LA GUERRA» Los «Estados fallidos»


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Manlio Dinucci
Geógrafo y politólogo. Últimas obras publicadas:Geocommunity Ed. Zanichelli 2013 ; Geografia del ventunesimo secolo, Zanichelli 2010 ;Escalation. Anatomia della guerra infinita, Ed. DeriveApprodi 2005.
Giorgio Napolitano
Mientras que desde la Libia en llamas miles de hombres, mujeres y niños empujados por la desesperación tratan cada día de atravesar el Mediterráneo –y muchos de ellos pierden la vida en el intento–, en Italia, el presidente Giorgio Napolitano lanza una advertencia. «¡Cuidado con los focos [de tensión] que nos rodean!», comenzando por «la inestabilidad persistente y la fragilidad de la situación en Libia».
Lo que no dice Napolitano, como tampoco lo dice la gran mayoría de los gobernantes y políticos, es que Italia desempeñó precisamente un papel determinante en la creación –en 2011– del «foco» libio al favorecer la agresión externa contra Libia, agresión entre cuyas graves consecuencias se cuenta la hecatombe de migrantes que hoy vemos en el Mediterráneo.
En la costa sur del Mediterráneo, justo frente a la costa de Italia, teníamos un Estado que, según las cifras del Banco Mundial correspondientes al año 2010, presentaba «altos niveles de crecimiento económico», con un aumento anual de su PNB ascendente a 7,5% y que registraba «elevados indicadores de desarrollo humano», como el acceso universal a la enseñanza primaria y secundaria y un 46% de acceso a la enseñanza superior.
A pesar de las desigualdades, el nivel de vida de la población libia era notablemente superior al de los demás países africanos. Prueba de ello es el hecho que unos 2 millones de migrantes, en su mayoría africanos, encontraban trabajo en Libia. Aquel Estado, además de ser un elemento de estabilidad y desarrollo en el norte de África, había favorecido con sus inversiones la creación de organismos –como el Banco Africano de Inversiones (con sede en Trípoli, Libia), el Banco Central Africano (con sede en Abuya, Nigeria) y el Fondo Monetario Africano (con sede en Yaundé, Camerún)– que en un futuro podían hacer posible la autonomía financiera de África.
Sectores tribales hostiles a Trípoli recibieron un volumen de financiamiento y armas destinado a favorecer en Libia la consolidación de la «primavera árabe», que desde el inicio se presentó bajo la forma de una insurrección armada [1], provocando así la respuesta del gobierno libio, y el Estado libio fue destruido durante la guerra de 2011: a lo largo de 7 meses la aviación de guerra de la OTAN y Estados Unidos realizó 10 000 misiones de ataque en las que fueron utilizados más de 40 000 bombas y misiles.
Italia participó en esa guerra implicando en ella sus bases y sus fuerzas militares, pisoteando así el Tratado de Amistad, Asociación y Cooperación que había firmado con Libia.
El mismo presidente de Italia, Giorgio Napolitano, declaraba entonces, el 26 de abril de 2011:
«En recuerdo de las luchas de liberación y del 25 de abril, no podíamos mantenernos indiferentes ante la reacción sanguinaria del coronel Kadhafi en Libia. De ahí la adhesión de Italia al plan de intervención de la coalición bajo la dirección de la OTAN.»
Durante la guerra fueron infiltradas en Libia fuerzas especiales, entre las que se encontraban miles de comandos qataríes, mientras que se proporcionaba financiamiento y armas a grupos islamistas que unos pocos meses antes todavía eran considerados como terroristas. Es altamente significativo el hecho que las milicias de Misurata que lincharon a Kadhafi también se apoderaron del aeropuerto de Trípoli. Se formaron entonces los primeros focos del Emirato Islámico, que posteriormente fueron introducidos en Siria, donde formaron el grueso de las fuerzas yihadistas que más tarde iniciaron la ofensiva contra Irak, desempeñando así un papel perfectamente coherente con la estrategia de Estados Unidos y la OTAN consistente en favorecer la destrucción de Estados a través de la guerra secreta.
«Hoy resulta evidente que cada Estado fallido se convierte inevitablemente en un polo de acumulación y de difusión mundial del extremismo y la ilegalidad», nos dice ahora el presidente [italiano] Giorgio Napolitano.
Queda por determinar cuáles son realmente los «Estados fallidos». Y no son seguramente Libia, Siria o Irak, países que, situados en áreas ricas en petróleo y teniendo una posición geoestratégica importante, se hallan total o parcialmente fuera del control de Occidente y se convierten por ello en blanco de guerras tendientes a destruirlos.
Son en realidad las grandes potencias de Occidente las que, traicionando sus propias Constituciones, han fracasado como democracias, volviendo al imperialismo del siglo XIX.

La vida oscura de Clara: Vigilada.

Carola Chávez.

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Clara, la de la vida oscura, sale del gimnasio. La clase de yoga no logró desanudar sus pobres músculos, que llevan quince años engarrotados por culpa del castrochavismo. Cargando su bolso de gym y su cartera se dirige al supermercado para hacer sus compras, como cada semana.
Allí le saluda un simpático cartelito en la puerta que la insta a sonreír porque la están filmando. Ni así Clara sonríe… apenas pone un pié dentro del local, un vigilante la avisa que, para poder entrar a comprar, debe dejar ese bolso grande en el mostrador de atención al cliente, que ahí se lo guardamos, atentamente, hasta que termine de hacer su compra, señora.
En la caja, a la hora de pagar, le piden su número de cédula para verificar su afiliación a tan prestigiosa cadena de expendio de comida. La cajera teclea el número, hace clic y le da la bienvenida llamándola por su nombre, según lee en la pantalla de la computadora, justo arriba de su dirección, teléfono y otro montón de datos que Clara les proporcionó voluntariamente cuando solicitó una afiliación de cliente que le ofrece, como  única ventaja, no tener que repetir sus datos cada vez que va a comprar. 
Clara paga con su tarjeta de débito y la cajera le indica que debe colocar su cédula y teléfono en el comprobante de compra, así, como por si acaso. Automáticamente, Clara garrapatea los datos requeridos, espera su factura, agarra su compra, recoge su bolso en el mostrador donde se lo guardaron atentamente y se dirige a la puerta donde tiene que hacer otra cola para que un vigilante, que al parecer tiene rayos X en los ojos, escanee su carrito con una mirada punzo penetrante y verifique que lo que lleva concuerda con lo que dice la factura, solo entonces le sellará el permiso de salida. 
“Me puede abrir el bolso, Señora.” -Le dice el vigilante con cara Sherlock Holmes y Clara, sin el más mínimo asomo de rebelión, abre de par en par el mismo bolso que no le dejaron entrar al mercado, para que el vigilante compruebe que solo lleva un tapete de yoga, maquillaje, una toalla sanitaria, ropa interior de repuesto… sus cosas más personales, pues. Sellada, Clara se va a casa.
Esa noche, Clara, la de la vida oscura, cacerolea contra la captahuellas, porque es el colmo que este gobierno te quiera controlar hasta cuando haces mercado. ¡No es no!

domingo, 31 de agosto de 2014

De cómo pudieron haber asesinado a Hugo Chávez (XVIII).Penùltima entrega.

*JUAN MARTORANO.



Esta pretende ser la penúltima entrega de este trabajo de investigación sobre la muerte de Hugo Chávez. Creo que a través de este esfuerzo, surgirán más interrogantes que respuestas. Es una de mis finalidades con esto, más allá de mi creencia y mi convencimiento sobre el asesinato de Hugo Chávez. Ojalá más temprano que tarde, y dándose todo un conjunto de condiciones de carácter científico, técnico, político, que no son nada fáciles, pueda conformarse una Comisión Seria de Científicos que puedan determinar de manera seria y responsable las verdaderas causas de la muerte del Comandante Supremo y Eterno de la Revolución Bolivariana.

Agradezco todos los comentarios, críticas y aportes a este trabajo. Estamos concluyendo una fase. Tal vez nunca sabremos las verdaderas causas de la muerte de Hugo Chávez, pero si algo cabe preguntarse es que, hay personas beneficiadas directamente con la partida física del Gigante de Sabaneta, y de que pudieran haber pensado que lo que pretendí escribir fue una especie de best seller. Es algo así como los que aún creen que el imperialismo no existe, cuando la misma historia se ha encargado, una y otra vez de mostrarnos que el imperialismo si existe, y la guerra biológica o el diseño de bioarmas destinadas a acabar con la vida de dirigentes políticos no afectos a Washington y a los que históricamente han pretendido dominar al mundo, es uno de los tantos rostros de ese imperialismo, aunque algunos se resistan a creerlo.

Pero retomemos esta penúltima entrega, y la fase final de toda esta evolución, aunque extensa, pero necesaria, de lo que ha sido la guerra química-biológica, y el diseño de las bioarmas.

Desde el suelo hasta el techo sus estantes estaban llenos de libros, publicaciones científicas y documentos de todo el mundo dedicados el temas de la guerra bacteriológica. Algunos eran ya del dominio público, otros los habían obtenido de los agentes de los servicios secretos de Corea del Norte, viajando con pasaportes falsos y haciéndose pasar por estudiantes, investigadores y periodistas científicos. Habían arrastrado sus redes por el Silicon Valley californiano y los campus de las universidades màs punteras de Estados Unidos. También habían visitado Londres, parís, Madrid y Munich y acudido a todos los lugares donde hubiera información sobre gérmenes disponible. En los estantes había estudios sobre cómo el Pentàgono había planeado en un tiempo atacar la Cuba de Fidel Castro en toxinas en la escalada hacia la crisis de los misiles; sobre cómo, durante la guerra de Vietnam, los científicos de Fort Detrick habían hallado un modo de preservar el virus de la viruela. Usando un proceso llamado liofilización, habían logrado congelar en seco el virus para que permaneciera latente y luego, cuando regresara a temperatura ambiente, fuese más virulento si cabe. Había documentos sobre pruebas secretas de Estados Unidos y Gran Bretaña con sistemas de dispersión que propagaran los gérmenes sobre ciudades enteras. Había libros consagrados a la encefalitis equina venezolana, un virus presente en caballos y mulas de América Central y del Sur, que dejaba a los humanos al borde de la muerte; manuales dedicados a cada uno de los siete tipos de botuslismo, toxinas que son el asesino definitivo; una historia del desarrollo de la ricina por parte de la propia Corea del Norte. La ricina, derivada de las semillas de los ricinos que se criaban en los invernaderos del país, una vez convertida en arma causaba fallos vasculares y una muerte segura.

Los artículos de investigación detallaban los lejos que había llegado Corea del Norte y otros países en el desarrollo de la viruela negra, la variedad màs perjudicial de la enfermedad, con un índice de mortalidad cercano al cien por ciento; como habían desarrollado los investigadores los nanopolvos de sílice, minúsculas partículas de cristal de sílice que, una vez mezcladas con un arma biológica, permitían su fácil transporte por vía aérea y, por ende, le daban una mayor capacidad para penetrar en los pulmones humanos. Como otros muchos componentes del arsenal norcoreano de países como Estados Unidos, Rusia o Corea del Norte, los habían ensayado mediante experimentos sobre prisioneros. Otros documentos trataban acerca del agente bacteriano más infame de la historia, la peste bubónica, la Muerte Negra del Medioevo, o de la temida “gripe española”, que en 1918 había matado a muchas veces más personas que la Primera Guerra Mundial, y el modo de relanzarla sobre un mundo todavía indefenso. Los documentos procedían de centros de guerra biológica supuestamente superseguros de países como Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel. Varios habían sido comprados en el mercado negro de Moscú tras la caída del programa de guerra biológica de la URSS. Otros procedían, en fin, del proyecto Costa sudafricano, sacados antes de que hubieran podido triturarlos.

Los investigadores de la CIA, el MI6 y otros servicios de inteligencia habían desentrañado con paciencia el calado del contenido de la biblioteca del doctor Ri mediante la supervisión de las peticiones de libros y de otros datos a editores universitarios a través de direcciones de venta por correo de Brmania, Tailandia y Vietnam conocidas por ser aparentemente conductos de comunicación de Corea del Norte. Más tarde, la CIA y el MI6, trabajando a través de sus propias tapaderas, habían iniciado cautos contactos preliminares para hacer saber al doctor Ri que Occidente los esperaba con los brazos abiertos. Conocidos como “contactos por alusiones y codazos” dentro del mundillo de los servicios de inteligencia, estos avances formaban parte de un plan para atraer al doctor Ri a Occidente. En un principio no habían tenido resultado, pero al cabo de un año llegó el primer indicio de que el científico acusaba recibo de los contactos. Pasarían dos años más antes de que hubiera lo que una fuente de los servicios secretos llamaría más tarde “una señal positiva” de que el doctor Ri se estaba desengañando con lo que le ordenaban hacer.

Desde el principio, el científico se había tomando muchas molestias para proteger su investigación acerca de las razas, las etnias y en última instancia la bomba que atacaría tan sólo a la población blanca. Había seguido el debate en curso dentro de la comunidad científica occidental sobre si era factible crear un arma de este tipo. Los partidarios de la misma alegaban que las enfermedades endémicas habían contribuido a la derrota de los incas y aztecas a manos de los conquistadores españoles, inmunes a menudo a los gérmenes de América Central y del Sur. Los británicos habían lanzado su propia variedad tosca de “bombas genéticas”, distribuyendo mantas infectadas de viruela entre las tribus indias de Norteamérica y constatando que sus propis índices de mortalidad eran muchas veces menores a los de las tribus. Los médicos que acompañaban a las fuerzas de invasión dieron por sentado que sus soldados poseían sencillamente una resistencia física superior forjada a lo largo de los siglos.

A medida que los ejércitos cruzaban Europa de un lado a otro, saqueando, violando y, en caso de victoria, afincándose en las tierras conquistadas, las fronteras artificiales de la “raza” se vieron vulneradas. Se estableció un flujo de genes de país en país conquistado, de provincia en provincia, de nación en nación. A pesar de las diferencias culturales, las poblaciones de Europa, desarrollaron semejanzas genéticas. Las diferencias de coloración de la piel y de constitución no suponían desde un punto de vista genético ninguna diferencia (entre la clásica piel pálida de los ingleses y el color moreno de las razas mediterráneas de Francia y España, por ejemplo). Esos descubrimientos todavía estaban, sin embargo, a siglos de distancia. Con todo, había calado la creencia de que la raza blanca era la más poderosa y de que, entre muchas otras cosas, era más capaz de resistir las enfermedades naturales. Era esa creencia la que habían ordenado destruir al doctor Ri y, en última instancia, lo había decidido a huir con las pruebas.

En el apogeo de la intervención estadounidense en Nicaragua, la idea de crear una bomba genética había ocupado a los genetistas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). El doctor Gottlieb había ordenado localizar lo que él llamaba “el gen nicaragüense”. Se invirtieron ingentes sumas de dinero en la obtención de muestras de sangre de nicaragüenses para hacer pruebas en los laboratorios de la CIA. No se identificó ningún gen específico de Nicaragua. El proyecto fue abandonado y retomado en el momento en que Cuba suponía una creciente amenaza para Washington. El doctor Gottlieb había lanzado la búsqueda de un “gen cubano exclusivo”. Si podía descubrirse, sería a renglón seguido convertido en un arma para atacar a los cubanos, a ser posible mientras recogían su cosecha anual de caña de azúcar. Una vez más, la investigación quedó en agua de borrajas.

Sin embargo, la posibilidad de encontrar un arma biológica capaz de afectar a una raza específica había seguido consumiendo el talento de biólogos de la Unión Soviética, China, Estados Unidos, Gran Bretaña, y finalmente del doctor Ri. Él sabía que crear una bomba étnica ya no era una fantasía. Se había convertido en lo que el científico galardonado con el Premio Nóbel Joshua Lederberg había llamado el “monstruo en nuestro patio de atrás”. El antrópologo John Moore, experto reconocido en la amenaza de una bomba étnica, había predicho que su activación desencadenaría variaciones genéticas capaces de provocar un contagio generalizado de la población humana, e índices de mortalidad parecidos a los de la ficticia “amenaza de Andrómeda”, lo bastante altos para exterminar a toda la especie. Dos respetados investigadores, Noah Rosenberg Y Mary Claire King, habían publicado en la edición de diciembre de 2002 en la revista Science que en ese momento era factible tomar como blanco a un grupo étnico. La advertencia llegaba apenas un año después de que el Gobierno británico hubiese declarado en un informe oficial que “no existe hasta la fecha signo alguno de diferencias genéticas contra un determinado grupo étnico”. En los meses transcurridos desde entonces, según el proyecto Sunshine, la ingeniería genética había avanzadolo suficiente para acercar más aún la posibilidad de un arma de ese estilo.

Años más tarde saldría a la luz que la directora del programa de armas biológicas de Saddam Husein, la doctora Rihad Taha, había viajado en secreto a Corea del Norte. Hija de una de las familias baasistas gobernantes del país, se había formado en la Universidad de East Anglia, en Norwich, Inglaterra. Cuando la doctora Taha regresó a Irak en 1984 con una titulación en microbiología, se unió a un pequeño equipo de licenciados iraquíes formados en Gran Bretaña que debían ser la punta de lanza del programa bioquímico de Saddam. Montó sus laboratorios en el Instituto Al-Hazzan Ibn Al- Hathan en las afueras de Bagdad. Fue allí donde empezó a matar a sus víctimas. Seleccionadas en las cárceles de Saddam, eran sometidas a experimentos idénticos a los llevados en Corea del Norte o los Estados Unidos de Norteamérica. Al final de la Guerra del Golfo de 1991, la doctora Taha se las ingenió para ocultar sus mortíferas actividades. Afirmó que su investigación no había diferido de la efectuada en Porton Down o Fort Detrick, que era “puramente defensiva”. A finales del verano de 1991, escribió una invitación para visitar Corea del Norte y le ofrecieron todo un recorrido por sus instalaciones biológicas, lo que es un raro privilegio para un extranjero en ese país. Realizó dos visitas más, en 2000 y 2001, para reunirse con destacados microbiológos y genetistas.

Los detalles de esas visitas no se supieron hasta el interrogatorio de la doctora Taha tras su arresto por parte de las Fuerzas Especiales estadounidenses, a finales del año 2003, durante la guerra con Irak. Entretanto, agentes secretos occidentales habían intentado obtener más información sobre el doctor Ri.

En la madrugada del 5 de septiembre, el doctor Ri se acercó a la entrada de servicio del hotel Guangdong. Le habían entregado una tarjeta con banda magnética para que entrase en el edificio e iniciase la etapa final de su salida clandestina del país. En lugar de eso se encontró con los agentes de la seguridad pública, que lo esposaron y se lo llevaron.

El director de la división química de la CIA, Nathan Gordon había debatido sobre lo que debía hacerse con la considerable cantidad de agentes biológicos que la CIA había almacenado en Fort Detrick. El presidente Nixon había anunciado pocos días antes que Estados Unidos interrumpía su programa de guerra química y biológica.

Este científico le mostró a Gordon Thomas un memorándum redactado por el doctor Gottlieb. El “Boceto de proyecto concerniente a los agentes biológicos de guerra almacenados”, fechado el 18 de febrero de 1970, iba destinado a Richard Helms, en ese entonces director de la CIA. Al final de mes el doctor Gottlieb celebró una reunión con Helms y Thomas H. Karamessines, que en ese momento era director adjunto de proyectos de la CIA. Después ordenó a uno de sus hombres que fuera a buscar de inmediato dos bidones de 3,5 litros llenos de veneno paralizador de molusco. Los recipientes contenían lo suficiente para matar a 60.000 personas. ¿Qué quería hacer el doctor Gottlieb con el veneno? ¿Por qué ordenó que los bidones se guardaran en la unidad de almacenamiento biológico de la Oficina de Medicina y Cirugía de la Marina estadounidense de la calle Veintitrés de Washington? Esto no lo sabremos nunca, puesto que Sidney Gottlieb falleció en marzo de 1999.

También en la guerra de Corea fue propicia para experimentar con bioarmas. Existía un documento prometedor, escrito por el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos, el general Hoyt Vanderberg, en febrero de 1952. El armamento biológico está progresando mucho en la actualidad y ciertas capacidades ofensivas se están materializando.

¿Qué papel había desempeñado el doctor Gottlieb para llegar a esas alturas? El memorándum de Robert Lovett, secretario de Defensa de EEUU en esos años aporta pruebas adicionales sobre el uso de armas biológicas por parte de los Estados Unidos en la guerra de Corea. Si esto es así, entonces: ¿Quién puede negar el uso de las mismas para acabar con poblaciones enteras, o en su defecto, para asesinar a ciertos líderes políticos que no sean afectos a los intereses de los Gobiernos de Washington e Israel?

El 25 de febrero de 1952, días después de que Vanderberg regresase de Corea, el secretario había escrito a los jefes del Estado mayor Conjunto que era necesario desarrollar “una potente capacidad de guerra biológica sin tardanza… para sumarla a todos los medios efectivos para librar una guerra, sean cuales sean los precedentes de su uso”.

La obsesión de Sidney Gottlieb había empujado a científicos, médicos y agentes secretos a utilizar a la gente como conejillo de Indias por encima de cualquier consideración moral o ética.

Para Sidney Gottlieb, efectivamente, ya es cosa del pasado. Sin embargo, su obra pervive porque continúa.

Algunos de los documentos sobre guerra químico-biológica que recomiendo, y que fueron objeto de esta investigación son los siguientes:

Cochrane, Rexmond C: History of the Chemical Warfare Service in World War II (1 July 1940- 15 August 1945). Volume II: Biological Warfare Research in the United States; US Army Chemical Corps: Historical Section, noviembre, 1947.

Department of the army: US Army Activity in the US Biological Warfare Programs; volúmenes I y II, 24 de febrero, 1977. (Reimpreso en US Congress. Senate. Hearings before Subcommittee on Health and Scientific Research of the Committee on Human Resources: Biological Testing Involving Human Subjects by the Department of Defence, 1977; 95. º Congr, 1ª Ses, 8 de marzo y 23 de mayo, 1977.

War Research Service: Historical Report of War Research Service, November 1944- Final (1945); (manuscrito de alto secreto desclasificado; archives, National Academy Of Sciences).

Operational Suitability of a BW Munition, Dugway Proving Ground Report 134 (BW 16-52), Dugway Proving Ground, Utah, 29 de enero de 1954.

Special Report Nº 44: Munitions for Biological Warfare; dos volúmenes; Camp Detrick, Maryland: Technical Department, Munitions División, junio 1943- septiembre 1945. (Documento de alto secreto desclasificado y sin publicar); Ft Belvoir, Virginia: Defense Technical Information Center: AD 310773 (volume 1), AD 310774 (volumen  II).

Report on Scientific Intelligence Survey in Japan, September and October 1945. Volume V. Biological Warfare; Cuartel General, Fuerzas Armadas del Ejército de Estados Unidos, Pacífico: Sección de Asesoramiento Científico y Técnico, 1 de noviembre de 1945 (documento secreto desclasificado; Office of the Command Historian, Headquarters, US Army Garrison, Fort Detrick, Maryland).

Reporto n Japanese Biological Warfare (BW) Activities; Camp Detrick, Maryland: Army Service Forces, 31 de mayo, 1946 (document secreto desclasificado: Office of the Command Historian, Headquarters, US Army Garrison, Fort Detrick, Maryland).

Summary Report on BW Investigations; camp Detrick, Maryland, 12 de diciembre de 1947 (Office of the Command Historian, Headquarters, US Army Garrison, Fort Detrick, Maryland).

Report on Special BW Operations; National Military Establishment, Research and Development Board, Washington D.C., 5 de octubre, 1948.

A Study of the Vulnerability of Subway Passengers in New York City to Covert Attack with Biological Agents; Special Operations División, Fort Detrick.

Estos son solo algunos documentos respecto a lo que es la Guerra biológica-química, ya en la última entrega, para aquellos que no pudieron seguirnos en las entregas anteriores, en nuestras conclusiones, entenderán el por que de este extenso relato, que busca dar indicios sobre la posibilidad real del asesinato biológico y del cómo pudo haber sido asesinado Hugo Chávez.

¡Bolívar y Chávez Viven, y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!

¡Hasta la Victoria Siempre!

¡Independencia y Patria Socialista!

¡Viviremos y Venceremos!

 *Abogado,Activista por los Derechos Humanos,Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC).http://juanmartorano.blogspot.com/http://juanmartorano.wordpress.com/ ,jmartoranoster@gmail .com ,j_martorano@hotmail.com ,juan _martoranocastillo@yahoo. com. ar . @juanmartorano (Cuenta en Tuiter).