Los estudios de coyuntura en torno a los hechos del 3 de enero sobreabundan tanto en términos opináticos como geopolíticos, mientras que los estudios estructurales son pocos. ¿A qué me refiero con el concepto de estructura? Pues, a las características de las relaciones de producción heterogéneas y el desarrollo de las fuerzas productivas de la formación social venezolana.
En relación a este segundo aspecto, la incursión yanqui en suelo patrio demostró la capacidad predictiva y explicativa de la teoría marxista de la dependencia desarrollada por Salvador de la Plaza, Gustavo Machado y Pío Tamayo hasta la generación de oro conformada por los comunistas de los años 40 del siglo XX venezolano, que tuvo su momento estelar en la década de 1960 en la Universidad Central de Venezuela.
Los antimarxistas acusan a Héctor Malavé Mata, Domingo Maza Zavala, Ramón Losada Aldana, entre otros, de economicistas, sin tomar en consideración que era necesario comprender el fenómeno del subdesarrollo a partir de una economía política que dejara al descubierto las trampas de la concepción burguesa del desarrollo.
Justamente, estos autores desplazaron el concepto de atraso por el de antidesarrollo o el de no desarrollo como rasgo estructural de la dependencia. Es decir, por ejemplo, criticaron la relación fenoménica del centro y la periferia de la Cepal en vista de que la noción de subdesarrollo es de carácter ideológico y de ocultamiento de los intereses del mercado metropolitano dominado por EEUU respecto de los Estados que conforman el área estratégica de la opresión.
Por consecuencia, la incursión militar gringa corroboró que el rasgo estructural de la dependencia (que también es político) está intacto. Al respecto, ¿qué hacer? Pues, trabajar en el marco de la conciencia política y teórica a través de las escuelas de cuadros. Es necesario retomar el viejo concepto de las células comunistas, pero dentro de las comunas y consejos comunales, pero con clara dirección teórica.
¡Basta de “pastiches” ideológicos! La teoría marxista de la dependencia sobre la base de la tesis del árbol de las tres raíces debe ser nuestro norte. ¡Sin teoría revolucionaria, no hay práctica revolucionaria! ¡La revolución no se hace, sino que se organiza! ¡La clase obrera tiene que luchar estrechamente unida con el campesinado!




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