miércoles, 28 de enero de 2026

Cuenta atrás para las elecciones generales en Perú

 


El próximo 12 de abril de 2026 se celebrarán las elecciones generales peruanas en un ambiente signado por una profunda crisis política que ha incluido dos destituciones presidenciales en la Legislatura, un enorme descrédito del Congreso y la inhabilitación de un ingente número de candidaturas electorales.

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  • El próximo 12 de abril de 2026 se celebrarán las elecciones generales peruanas en un ambiente signado por una profunda crisis política que ha incluido dos destituciones presidenciales en la Legislatura, un enorme descrédito del Congreso y la inhabilitación de un ingente número de candidaturas electorales.
  • El otro elemento capital para entender estos comicios son los importantes cambios en las reglas electorales que, por un lado, elevan la valla para conseguir representación parlamentaria y, por otro, crean una nueva cámara legislativa, el Senado, con poderes extraordinarios para la futura gobernanza del país.
  • El cambio de las reglas electorales ha facilitado a la coalición de organizaciones políticas de derecha y extrema derecha que ha venido gobernando el Perú desde el Congreso, la inhabilitación de importantes actores políticos para las próximas elecciones, desde el propio expresidente Pedro Castillo y la casi totalidad de sus principales colaboradores, hasta el expresidente de centroderecha Martín Vizcarra, pasando por históricos partidos como Acción Popular (AP), que también fue inhabilitado.
  • Por otro lado, la proliferación de hasta 38 candidaturas -récord histórico- augura una importante dispersión del voto. Elementos como el lugar ocupado en la boleta electoral serán probablemente capitales en el resultado electoral. El azar o, probablemente, quien gobierne el azar desde unas instituciones colonizadas por el fujimorismo, tendrá una posición ventajosa en un proceso electoral en el que cualquier cosa parece poder suceder.
  • En este escenario, las encuestas recogen una fuerte anomia, en la que la mayoría de la población no sólo aún no decide su voto, sino que tendrá enormes dificultades para hacerlo en un contexto sin apenas figuras ni partidos reconocibles.
  • Un apunte final, pero de no menor importancia, es la inédita proximidad de las elecciones regionales y locales (octubre) con las elecciones generales (Congreso y Presidencia). En Perú, estas elecciones -por su proximidad a la ciudadanía y por el mayor prestigio de las instituciones involucradas- son tradicionalmente eventos con una fuerte capacidad de movilización. En la práctica, los ya candidatos a alcaldes y gobernadores que han comenzado sus campañas antes que los propios candidatos presidenciales, podrán llegar a ser centrales en el endose de votos a las planchas presidenciales el próximo 12 de abril, máxime en un escenario de enorme volatilidad, como el que hemos mencionado.

Cambio de las reglas de juego

  • Las elecciones 2026 traen importantes novedades impulsadas desde el actual Congreso de mayoría fujimorista, el mismo Congreso que destituyó al legítimo presidente Castillo y posteriormente se deshizo de Dina Boluarte.
    • Destaca la reformulación radical del modelo de gobernanza peruano con la incorporación de una nueva cámara senatorial. Las funciones del Senado se encuentran establecidas en el artículo 102 de la Constitución, y entre sus principales facultades está la de aprobar, modificar o rechazar las proyectos de ley remitidos por la Cámara de Diputados, así como la de elegir al defensor del Pueblo, a los magistrados del Tribunal Constitucional, al contralor general de la República y a tres directores del Banco Central de Reserva, además de ejercer funciones de control al Gobierno, aprobar el Presupuesto y la Cuenta General o autorizar al presidente de la República para viajar al exterior. En un país en el que ya el Congreso viene siendo capaz de maniatar a la Presidencia, el próximo Senado con poderes reforzados tendrá más una autonomía superior a la del propio presidente (de hecho, el presidente no podrá destituir al Senado y éste sí al presidente). Cualquier escenario que pudiera producirse de cohabitación, con un Senado controlado por fuerzas distintas a las que sostengan al próximo presidente, augurarían un nuevo quinquenio de choque institucional permanente.
    • De acuerdo con el artículo 90 de la Constitución, el Senado se compondrá por una fuerte prima para la primera mayoría del país (actualmente, parece probable que ésta sea el fujimorismo en alguna de sus expresiones, ya sea López Aliaga o Keiko Fujimori), ya que se elegirá a un senador por cada una de las 27 circunscripciones electorales (cuatro por Lima Metropolitana), mientras que sólo los 30 senadores restantes serán elegidos por distrito único nacional electoral.

Este modelo de reparto de curules facilita en el corto plazo al fujimorismo -en tanto que primera mayoría en la mayoría de circunscripciones- el control del país en la próxima Legislatura ya que, si se confirman los pronósticos, prácticamente se garantizaría control del Senado, el cual tendrá poderes para maniatar al Ejecutivo, realizar los principales nombramientos de las instituciones peruanas y reducir la importancia de la Cámara de Diputados.

  • Se incorpora una segunda valla electoral, un mecanismo que incrementa los requisitos electorales para acceder a la Cámara de Diputados y al Senado. Así, para acceder a la distribución de escaños en ambas cámaras los partidos deben superar dos requisitos: 1) obtener al menos el 5% de los votos válidos a nivel nacional y 2) haber alcanzado al menos el 5% del número legal de miembros de la cámara respectiva. La novedad es esta segunda valla que impone un mínimo de tres senadores y de siete diputados. Superar ambas vallas será imposible -en términos de restricciones puramente numéricas- para al menos la mitad de los 38 partidos en competencia, siendo el escenario más probable que no más de seis de ellos logren la meta.
    • Un cambio en la legislación electoral estableció que los candidatos a presidente y vicepresidentes deben estar inscritos un año antes en el partido por el cual postulan, lo que cerró la puerta a posibles outsiders o líderes emergentes. De otro lado, la inhabilitación y/o condena expresa de potenciales candidatos de la oposición limpió más todavía el escenario. La inhabilitación por parte del Congreso al expresidente Martín Vizcarra permitió al fujimorismo sacar de carrera incluso a sus competidores neoliberales. En el campo popular, la condena a Pedro Castillo dejó sin opción de competir a una figura que goza todavía de una importante simpatía entre los sectores más excluidos. Sus principales colaboradores se han visto en similares situaciones de inhabilitación o de exclusión de los partidos con los que pretendían inscribirse.
    • Se ha extremado la dificultad en el proceso de votación. Un elector que quiera participar en todas las votaciones simultáneas que se celebran deberá marcar cinco símbolos y emitir siete votos preferenciales, lo que hará crecer el voto blanco o nulo. Ya en 2021, la suma de ambos alcanzó cerca de un tercio del total para el Congreso.

Calendario: fechas clave e incertidumbre

  • Se mantiene la incertidumbre sobre qué candidaturas finalmente tendrán capacidad para disputar la elección. El escenario se asemeja al de 2021, año en el que candidatos tan disímiles como Jonhny Lescano, George Forsyth o el propio Castillo pasaron de ser desconocidos a situarse con opciones de segunda vuelta en un corto lapso de tiempo. Este fenómeno comienza a ser una constante de la política peruana -el propio Alberto Fujimori era un desconocido hasta pocas semanas antes de la elección en la que venció a Mario Vargas Llosa, en 1990.
  • En cualquier caso, los hitos por venir en este proceso electoral son los siguientes:
    • El 23 de diciembre se cerraron las inscripciones de candidatos presidenciales y listas al Parlamento. En total son 36 candidatos presidenciales y 38 listas parlamentarias inscritas. Asimismo, empezó a correr el plazo para tachas e impugnaciones a las candidaturas por parte de los ciudadanos, varias de las cuales han traído ‘sorpresas’. Por ejemplo, se presentó tacha contra la candidatura del hermano del expresidente Vizcarra por haber omitido una sentencia anterior; también contra candidatos al Parlamento, como el hermano del presidente Pedro Castillo, que postula al Senado con Juntos por el Perú.
    • El 1 de enero inició formalmente la campaña a las elecciones generales. Las diversas listas han empezado a presentar sus candidatos presidenciales, senadores y diputados en distintos lugares del país.
    • El 13 de marzo es la fecha límite para resolver las apelaciones contra las impugnaciones y exclusiones de candidaturas.
    • El 11 de abril es el plazo final para la exclusión de candidatos por razones de situación jurídica. Como vemos, las tachas y exclusiones de candidatos pueden realizarse incluso un día antes de las elecciones, lo cual genera un escenario de incertidumbre y desconfianza con el proceso electoral.
    • 12 de abril es fecha de las elecciones generales

Encuestas y tendencias

  • A la fecha, según las últimas encuestas de IPSOS, DATUM y CIT Perú, prácticamente el 70% del padrón electoral aún no ha definido su candidato presidencial, algo que refleja muy bien el desinterés, la desafección y desconfianza con el proceso electoral.
  • Según las mismas fuentes, quien lidera las encuestas con entre el 9% y el 13% es el candidato ultraderechista Rafael López Aliaga, hostil al oficialismo fujimorista de Keiko Fujimori, pero alineado con el legado histórico de Alberto Fujimori. López Aliaga mantiene esa intención de voto desde que anunció su candidatura en octubre del 2025, un voto fuertemente concentrado en Lima, ciudad de la que ha sido alcalde hasta el anuncio de su candidatura.
  • En segundo lugar se mantiene Keiko Fujimori, con el 8% de los apoyos.
  • En el espectro de centroderecha ha emergido tímidamente en las encuestas el cómico Carlos Álvarez (en torno al 5%), quien también estuvo vinculado al fujimorismo y se ha esforzado por captar un voto orientado a los temas de seguridad ciudadana.
  • También se ubica Mario Vizcarra (hermano del expresidente) en torno al 5% de intención de voto, aunque está pendiente sobre él una solicitud de inhabilitación que se ventila en el Jurado Electoral Especial y que desde el 5 de enero lo ubicaría fuera de la contienda.
  • Algo más abajo en la tabla se aglomeran opciones autodefinidas como ‘socialdemócratas’ o ‘centristas’. Es el caso del rector de la Universidad Nacional de Ingeniería y exfuncionario de Alan García, Alfonso López Chau (3%-4% de intención de voto). López Chau habría sido capaz de convocar a figuras de la denominada ‘izquierda capitalina’ con una propuesta moderada que puede tener un voto potencial en la clase media urbana.
  • En este mismo espectro se encuentran César Acuña y su partido clientelar Alianza para el Progreso (en torno al 5%) y Jhony Lescano, quien fue candidato del histórico partido Acción Popular con opciones reales durante un corto periodo de tiempo en 2021 y aspira a la Presidencia por segunda vez, ahora con su nuevo partido, Cooperación Popular (en torno al 3%).
  • Aún más abajo en la tabla se ubican los partidos de izquierda en competencia:
    • Por un lado Perú Libre (en cifras por debajo del 2%), que cogobernó el Congreso de la República con el fujimorismo e intenta llevar a la Presidencia a su líder, Vladimir Cerrón Rojas, y a su madre Bertha Rojas como vicepresidenta.
    • Por otro lado, la Alianza Venceremos, conformada por el Nuevo Perú de Verónika Mendoza y Voces del Pueblo, de Guillermo Bermejo, cuyo candidato presidencial es Ronald Atencio.
    • Finalmente, destacamos la postulación de Juntos por el Perúel partido elegido por Pedro Castillo para disputar estos comicios. Juntos por el Perú reúne importantes figuras del Gobierno de Castillo, entre ellos exministros como el candidato presidencial Roberto Sánchez, los candidatos al senado Anahí Durand, Hernando Cevallos y Walter Ayala, o la candidata a diputada por Cajamarca Yenifer Paredes, hija adoptiva del presidente. Si Juntos por el Perú lograra encauzar el apoyo a Castillo, podría asegurarse el pase a segunda vuelta y colocar una bancada, algo que en un régimen parlamentarista de facto como el que tiene Perú, es crucial para gobernar.

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