martes, 20 de enero de 2026

Sanciones de Trump dificultan a Trump captar inversiones petroleras para Venezuela

 Werther Sandoval

El manifiesto interés de Donald Trump por hacer que las grandes empresas petroleras estadounidenses inviertan en Venezuela, encuentra, por ahora, tres obstáculos que inhiben los deseos y la confianza de los consorcios petroleros: Primero, las centenares de medidas coercitivas unilaterales ilegales aplicadas a Pdvsa; segundo, las reiteradas incursiones piratas contra tanqueros en el Caribe; y tercero, la agresión militar contra Venezuela.

Agréguese que el proceso de construcción de un escenario proclive y favorable para la presencia de las petroleras estadounidenses impone la permanencia del actual clima de paz y tranquilidad dominante en el país, algo que los personeros y partidos acólitos al pensamiento de Trump, dentro y fuera de Venezuela no garantizan.

El introito arriba escrito en este artículo indica que las negociaciones, las conversaciones para captar el interés por invertir en Venezuela deben estar realizándose entre los mismos personeros de la Casa Blanca y las compañías petroleras.

Debe ser así, porque los obstáculos para invertir en el sector petrolero venezolano nunca han sido colocados por Venezuela, sino por los mismos Gobiernos de EEUU. De hecho, en la entrevista dada por el presidente de la República Bolivariana, Nicolás Maduro, al periodista Ignacio Ramonet, el pasado primero de enero, destacó su interés por la inversión de empresas estadounidenses bajo un esquema similar con el cual actúa Chevron en el país.

Una variable clave a tomar en cuenta para invertir es el precio del petróleo, que en la actualidad se encuentra alicaído por causa de la sobreoferta petrolera generada, mayormente, por la sobreproducción del crudo esquisto extraído mediante fracking en el mismo EEUU.

La web swissinfo.ch recoge la declaración de Trump durante su toma de posesión, en la cual expresa: “Vamos a perforar. We will drill, baby, drill (Perforar, cariño, perforar). Volveremos a ser una nación rica, y es ese oro líquido bajo nuestros pies el que nos ayudará a conseguirlo”.

La web afirma que EEUU es ya el principal productor de petróleo del mundo y el presidente espera “aumentar la producción para llenar las reservas estratégicas y exportar petróleo estadounidense a todo el mundo”.

La Agencia Internacional de Energía señala que EEUU produjo 13,5 millones de barriles diarios en 2025, empujado por la producción del petróleo esquisto, la cual se siente amenazada por los bajos precios del barril frente a sus mayores costos de producción, en medio de una sobreoferta que dibuja un escenario preocupante para las grandes industrias del hidrocarburo.

Otro factor a derribar son las ilegales medidas coercitivas aplicadas a Pdvsa. La Casa Blanca levantó algunas de las sanciones impuestas hace más de un lustro, para permitir que el petróleo venezolano pueda ser comercializado en los mercados internacionales.

Las medidas coercitivas unilaterales petroleras están impuestas a Venezuela desde 2017 y abarcan medidas técnicas, comerciales o financieras que impiden la venta de petróleo en EEUU y en otros países, el uso de los mercados financieros estadounidenses para tramitar pagos del petróleo o para comercializar los bonos de deuda de Pdvsa, y el impedimento del envío de componentes como diluentes para mejorar el petróleo pesado y extrapesado.

Las medidas también impiden que otras gigantes del ramo como la italiana Eni, la española Repsol y la estadounidense Global Oil Terminals sean autorizadas por el Tesoro estadounidense para operar en Venezuela bajo un esquema de licencias.

Chevron actúa con una licencia parcial, pero la medida no se extendió a Eni, Repsol o Global Oil Terminals, cuyos directivos continúan presionando a la administración Trump para retomar su actividad en el país suramericano y, si es posible, ampliarla.

Trump está atragantado. Su norte es enfrentar por todos los medios el altamente competitivo avance económico, tecnológico y geopolítico de China, para lo cual necesita controlar el vital líquido energético que mueve el mundo, del cual Venezuela posee 303.400 millones de reservas probadas, suficiente para satisfacer, ella sola, al mundo, por 8 años.

Pero, ojo, en esencia, las acciones políticas hasta ahora adoptadas indican que Trump no solo busca controlar el petróleo venezolano porque a China le haga mucha falta. Venezuela apenas aporta 2% de todo el crudo que la gran nación asiática importa.

El mensaje es decirle a cada país del mundo que EEUU ejercerá dominio sobre quien vende y quien compra los recursos vitales que, discrecionalmente, figuran en el menú de sus intereses de seguridad nacional. De hecho, el pasado 9 de enero la agencia RT reporta: “Trump: Les dije a China y a Rusia que quiero verlos fuera de Venezuela”.

En otras palabras, la estrategia no es hacer EEUU grande otra vez por su capacidad para producir y ofertar de manera oportuna y eficiente productos y servicios de alta calidad a bajos precios. En ganarse el mercado haciendo uso del poder militar.

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