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jueves, 29 de febrero de 2024

Venezuela Produce 97% de los Alimentos que Consume

 

Datos ofrecidos por el presidente durante jornada de producción agrícola

La recuperación paulatina que se observa en la economía de Venezuela puede comprobarse en el incremento de la producción agrícola, que registra 14 trimestres consecutivos de crecimiento a pesar del bloqueo y las sanciones unilaterales impuestas por Estados Unidos.

Así lo detalló el presidente Nicolás Maduro el pasado miércoles durante una jornada de trabajo dedicada a la producción nacional. Asimismo, resaltó el hecho de que todo este avance hacia una economía productiva e independiente ha sido realizado con esfuerzo propio, en medio de las dificultades causadas por las medidas coercitivas unilaterales.

Durante la jornada ofreció algunos datos de crecimiento que presentamos a continuación:

  • La producción de búfalo en el país alcanza más de 3 millones 700 mil cabezas censadas. Sobre la cría de estos animales en el país refirió que expertos internacionales han confirmado lo apropiado de la tierra para su desarrollo.
  • Venezuela produce 97% de los alimentos que consume. Antes de la Gran Misión Agro Venezuela se producía 85%.

El país tiene 14 trimestres de crecimiento en producción agrícola.

Con la nueva dinámica económica el país ya está listo para exportar carne. “Hasta en Europa están pidiendo la carne venezolana porque ahora dicen en el mundo que nuestra carne está superando la brasilera, la argentina y la uruguaya en calidad, en suavidad, en sabor. Eso es lo que se habla en el mundo ahora”, señaló.

Durante el mensaje anual a la nación ofrecido el 15 de enero, el presidente Nicolás Maduro expuso algunos datos que reflejan el crecimiento de la producción agrícola, y destacó que esta área sostuvo su crecimiento de 5% durante cinco trimestres consecutivos. También detalló que la producción agropecuaria creció 5,5% y la población ganadera creció 3,9%, es decir, llegó a 29 millones 972 mil 313 cabezas de ganado vacuno, ovino, caprino y bufalino, que se traduce en un mayor consumo de carnes rojas.

En ese sentido, destacó que el relanzamiento de la Gran Misión Agro Venezuela fue clave en el incremento positivo del nivel de producción alimentaria en el país, esfuerzo que solo puede verse si se toma en cuenta que son metas alcanzadas luego de años de sanciones que aún persisten, hiperinflación inducida y otras dificultades propias del bloqueo al que estamos sometidos.

Resaltó que en la reingeniería de la gran misión fue fundamental lograr la integración de todos los sectores económicos para consolidar el nivel de crecimiento que ahora se experimenta. “¿Y por qué lo logramos? Porque logramos convocar, unir a todos los venezolanos y venezolanas que creen en producir, más allá de diferencias políticas, ideológicas, sin exclusión”, refirió.

Es por ello que llamó a todos los involucrados en la producción agroalimentaria a seguir aportando ideas para reimpulsar el sector con más fuerza. En ese sentido, exhortó a todos los sectores del país a sumarse al debate de la Nueva Época de la mano de las 7 Transformaciones.

“Los venezolanos estamos concentrados por lo menos en dos tareas que nos unen a todos (…) La primera, trabajar, producir. Y la segunda es pensar en el futuro y ese futuro está marcado hoy con la consulta y el debate que se está dando a nivel nacional de las 7T”, recoge ÚN.

Durante el mensaje anual a la nación, el presidente Maduro lanzó para el arranque de este año las siete transformaciones que necesita Venezuela para convertirse en una potencia. Las siete metas que guardan coherencia absoluta con el proceso histórico venezolano y su realidad actual son las siguientes: transformación económica; independencia plena; afianzar la paz, la seguridad y la integridad territorial; renovación del modelo de protección social (misiones y grandes misiones); transformación política (democracia directa); transformación ecológica en el marco de la crisis climática mundial; y geopolítica, que proyecta la inserción y liderazgo de Venezuela en la nueva configuración de las relaciones internacionales.

Contrario a lo que sucede en Venezuela con relación a la producción agrícola, las protestas de agricultores ya se extienden por toda Europa para presionar a los gobiernos a una búsqueda de soluciones. Reclaman porque los precios están por debajo de los costes de producción y exigen medidas contra los precios bajos de los supermercados y lo que consideran competencia desleal de los países extracomunitarios, incluida Ucrania.  La respuesta ha sido una brutal represión contra los que producen los alimentos en el continente europeo.

viernes, 8 de mayo de 2020

Alerta, más que nunca, alerta: Estados Unidos puede estar preparando algo mayor

Tras la desaparición de la Unión Soviética y el fin del mundo bipolar, Estados Unidos se quedó sin enemigo, necesitaba crear uno nuevo ahora que el "fin de la historia" había hecho posible que el capitalismo imperara en el mundo hasta la eternidad.

 

ero tal situación provocó un desajuste en la estructuración de los planes hegemónicos imperiales por lo que se dio a la tarea de crear ese nuevo enemigo que le permitiera establecer un nuevo orden mundial a partir de sus intereses. En este contexto, el narcotráfico y los migrantes indocumentados vinieron a ocupar ese sitial como ejes de la reorganización de su poder militar. En América Latina, estos planes tuvieron que ser ajustados cuando el día final del siglo pasado, el último soldado del ejército de ocupación yanqui en Panamá debió abandonar el territorio de ese país en cumplimiento de los acuerdos Torrijos- Carter.

Aunque desde la misma firma de estos tratados, el Pentágono había comenzado a tomar medidas para reorganizar su contingente bélico en el hemisferio occidental, el proceso provocó no pocas contrariedades para el alto mando castrense estadounidense. El Plan Colombia vino a ser el procedimiento diseñado para reestructurar su presencia militar en la región, a partir ahora de la lógica de una supuesta lucha contra el narcotráfico.

Dos hechos vendrían a tener nuevo impacto para este asunto: en primer término, la victoria electoral de Hugo Chávez en 1998 en Venezuela que inició un proceso de transformación de las reglas de juego en la región y, por otro lado, las acciones terroristas perpetradas por oscuras fuerzas aún no identificadas el 11 de septiembre de 2001 que permitieron a Estados Unidos y al presidente Bush señalar al terrorismo como su enemigo principal. Así, a cambio de 3.000 muertos, cifra irrisoria si se compara con los 100 a 200 mil que Trump ha dispuesto sacrificar en pos de su reelección, Bush aprovechó de inaugurar una estructura unipolar del mundo, emergiendo como el único ganador tras estos tenebrosos hechos.

La fusión operativa de estos dos enemigos permitió darle vitalidad y globalidad al concepto de narcoterrorismo. Aunque nacido en los años 80 del siglo pasado en Colombia para identificar a los grandes carteles de la droga que realizaban deleznables acciones armadas contra la población civil, Estados Unidos se apropió del término a partir de 2001 y comenzó su difusión masiva por la necesidad de registrar un enemigo tras su invasión a Afganistán en octubre de ese año.

Desde ese momento, la mediática transnacional se ha encargado de asociar ese apelativo a cualquier gobierno u organización política o social que no siga los dictados de Washington y no se ajuste a su nuevo esquema de dominación. De esta manera, han sido perversamente agrupados bajo la denominación de "eje del mal" generalizando un concepto emitido por el presidente George W. Bush el 29 de enero de 2002 en su discurso del Estado de la Unión ante el Congreso de su país.

Esta conceptualización política evade que Irán, Cuba, Venezuela y Nicaragua han sido refrendados por organizaciones internacionales independientes de Estados Unidos y por la propia Organización de Naciones Unidas (ONU) como países destacados en la lucha contra el narcotráfico, además de tener un ínfimo consumo interno. La incorporación a esta lista de la organización islámica libanesa Hezbolá se entiende solamente como parte del mecanismo de sustentación de la política de Estados Unidos en el Asia occidental que tiene en Israel su principal soporte.

En el momento actual, la irradiación mediática del concepto de narcoterrorismo persigue objetivos similares en aquellas áreas del globo en las que Estados Unidos posee intereses geopolíticos estratégicos. En el Asia Occidental, ante el vencimiento y probable renovación del Plan de Acción Integral Conjunto con Irán sin Estados Unidos, este país quedará aún más aislado de Europa toda vez que su postura solo ha sido apoyada por Israel y Arabia Saudita, sus tradicionales aliados en la región. Las sanciones a Irán han afectado de manera sólida su economía, pero no han quebrado su voluntad de resistencia y apoyo a las posiciones antiimperialistas y anti sionistas en la región. Europa ya ha anunciado que, contrario a su política tradicional, en este caso no se subordinará a Estados Unidos, lo cual deja al gobierno de Trump en una situación de debilidad en esta estratégica zona del mundo.

En la misma condición se inscriben las recientes acciones imperiales en América Latina y el Caribe, en particular contra Cuba y Venezuela. La incursión naval realizada por desertores venezolanos organizados y entrenados por una empresa de reclutamiento de mercenarios de Estados Unidos con financiamiento de este país y de la ultraderecha terrorista de Venezuela da cuenta de que, además de la presión por vía terrestre, ahora Washington ha comenzado a operar por vía marítima. Expresión de ello son las maniobras navales de la OTAN, bajo comando de Estados Unidos en el Caribe; la irrupción de un barco portugués que transportaba mercenarios en aguas territoriales venezolanas, que tras un encuentro violento con una patrullera de la armada bolivariana, fue obligado a retirarse a las Antillas Holandesas; la incorporación de un barco de los Países Bajos y el uso del territorio de las islas holandesas del Caribe muy cercanas a las costas de Venezuela como base de operaciones de la OTAN contra nuestro país. Así mismo, se debe considerar la presencia de navíos británicos, franceses y españoles en el Caribe y la captura de dos barcos cargados con cocaína que se dirigían desde Colombia, uno a Brasil y otro a España, que después de ser capturados, fueron sujeto de un intento de involucrar a Venezuela en el despacho de la droga diciendo que habían salido desde su jurisdicción, cuando lo cierto es que nunca pasaron por territorio terrestre ni marítimo de este país.

Todo esto va configurando un expediente a través del cual se va escalando el conflicto. En momentos en que las fronteras terrestres, de la misma manera que los aeropuertos están cerrados, y el transporte aéreo ha sido disminuido a una mínima expresión, la vía marítima surge como la principal y casi única ruta para las comunicaciones de Venezuela con el exterior.

Ello explica el extraordinario e insólito despliegue militar y naval de la OTAN en el Caribe bajo disfraz de operaciones antinarcóticos en una región por la que sólo transita el 4% del total de cocaína que Colombia envía a Estados Unidos en su perfecto negocio de mayor ofertante y mayor demandante. Todas las otras acciones, antes mencionadas forman parte de la fase exploratoria que la OTAN y el Comando Sur están realizando en la preparación de una acción contra Venezuela, esta vez con soldados profesionales y bajo mando directo del Pentágono.

La tercerización de las operaciones persiguen el objetivo de obtener información sobre la capacidad de respuesta técnico operativa del dispositivo de defensa de las fuerzas armadas de Venezuela en el marco de la concepción de "guerra de todo el pueblo", ante lo que altos oficiales de Estados Unidos han reconocido que las resulta muy difícil planificar y eventualmente ejecutar operaciones toda vez que desconocen la cantidad y calidad de la milicia y el pueblo militarmente organizado.

Ante esto, es probable que el accionar militar de Estados Unidos se decante por operaciones quirúrgicas de captura de altos dirigentes bolivarianos o la ocupación de alguna de las muchas islas del Caribe bajo soberanía de Venezuela a fin de instalar un gobierno que pida ayuda a Estados Unidos para darle falso soporte legal a una eventual operación en gran escala contra el territorio nacional.

Otra posibilidad sería la realización de una operación de falsa bandera en Brasil o Colombia, organizada y ejecutada por fuerzas especiales de Estados Unidos o Israel y apoyo de los gobiernos de esos países con el objetivo de culpar de las mismas a Venezuela, las FARC, el ELN de Colombia, Irán, Hezbolá o a cualquiera que se le ocurra a los laboratorios de terror de los órganos de inteligencia estadounidenses, buscando el mismo objetivo de legalizar una acción de gran envergadura contra Venezuela.

En la memoria reciente, están las armas atómicas en Irak, la represión del pueblo por parte de Gadafi en la Plaza Verde de Trípoli, las armas químicas nunca encontradas en Siria, la presencia de Osama Bin Laden en Afganistán, todo lo cual ha resultado falso, pero que han servido para justificar invasiones de Estados Unidos que han provocado millones de muertos y centenares de millones de dólares de daños producidos por la agresión imperial

A estas alturas, está ampliamente demostrado -por las propias declaraciones de sus máximos dirigentes- que Estados Unidos ha puesto todas las variables sobre la mesa para derrocar al gobierno de Venezuela. Habría que agregar que hoy, el contexto electoral que hace solo dos meses favorecía ampliamente a Trump, se está revirtiendo aceleradamente tras su desastroso manejo de la crisis provocada por la pandemia del COVID-19 y la funesta situación de la economía de la potencia norteamericana. A esto habría que sumarle la pública decisión de los presidentes de Colombia y Brasil de subordinar la soberanía de sus países a Estados Unidos a fin de ganar su apoyo para manejar el propio descrédito interno.

La alerta está dada, ante cada nueva derrota de la política de Estados Unidos, emergen también nuevas acciones diseñadas en sus laboratorios de generación y promoción del terrorismo. Es evidente –porque también lo han dicho sus dirigentes- que irán escalando y apretando la horca contra Venezuela. En esa medida, en tanto se acerquen las elecciones de noviembre y en tanto sigan aumentando –como se ha pronosticado por los científicos- el número de contaminados y muertos por la pandemia en Estados Unidos, el peligro será mayor.

Hace unos años se coreaba que había que estar alerta porque la espada de Bolívar estaba caminando por América Latina, hoy, hay que tener esa espada presta para defender la ciudad y el país natal del Libertador.

sergioro07@hotmail.com

Consultor y Analista Internacional, graduado en Relaciones Internacionales de la Universidad Central de Venezuela

 sergioro07@hotmail.com

Sergio Rodriguez Gelfenstein

domingo, 22 de noviembre de 2015

Los planes de Washington



Eleazar Díaz Rangel

jueves, 19 de noviembre de 2015

Venezuela revisará relaciones con EEUU tras descubrirse acciones de espionaje contra Pdvsa

EEUU: La emboscada contra Venezuela

Operaciones clandestinas, investigaciones secretas, acusaciones criminales, financiamiento multimillonario, guerra psicológica y provocaciones militares. Es la emboscada desde Estados Unidos contra Venezuela.
Durante el último año, el Gobierno de Estados Unidos ha gastado más de 18 millones de dólares en financiamiento público para grupos antigubernamentales en Venezuela, alimentando el conflicto en el país suramericano y manteniendo viva una oposición sin unidad ni apoyo significativo. Solo desde la Fundación Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy, NED) durante el año 2014-2105, casi 3 millones de dólares fueron entregados a organizaciones opositoras en Venezuela, enfocadas en la campaña para las elecciones parlamentarias previstas para el próximo 6 de diciembre. Por ejemplo, 125.000 dólares fueron entregados al grupo opositor Súmate, creado por la NED en Venezuela en 2003 para liderar un referéndum revocatorio contra el presidente Hugo Chávez. Ahora esos 125.000 dólares están financiando la iniciativa de Súmate de influir sobre los miembros de centros electorales a nivel nacional durante las próximas elecciones en diciembre, una injerencia flagrante. Otros 400.000 dólares han sido entregados a un programa para "apoyar miembros de la Asamblea Nacional y el desarrollo de políticas". Y hay más de 40.000 dólares dedicados a "monitorear la Asamblea Nacional de Venezuela". ¿Qué derecho tiene un organismo extranjero de 'monitorear' el cuerpo legislativo de otro país? Peor aún es cuando grupos internos reciben el dinero de un Gobierno extranjero para espiar en contra de su propio Gobierno.
Los aportes de la NED para alimentar el conflicto en Venezuela también incluyen casi medio millón de dólares (410.155 dólares) para "mejorar las capacidades estratégicas comunicacionales de organizaciones políticas a través de medios alternativos". En particular, esta enorme cantidad de dinero está financiando el uso de redes sociales para proyectar la visión antigubernamental en espacios que influyen a nivel internacional. Otros 73.654 dólares de la NED han sido utilizados para "fortalecer la capacidad técnica y promover la libertad de expresión y derechos humanos a través de Twitter". Y 63.421 dólares para "entrenar sobre el uso efectivo de redes sociales y medios alternativos". Las redes sociales se han convertido en un campo de batalla en Venezuela, donde tanto el Estado como la oposición las utilizan para promover sus agendas. No obstante, el dinero de la NED revela que detrás de la supuesta oposición "independiente" en Venezuela, está el Gobierno de Estados Unidos.
No es coincidencia que durante el último año, Estados Unidos y sus aliados han criticado fuertemente al Gobierno del presidente Nicolás Maduro por presuntas violaciones de derechos humanos. Pues hay más de 474.000 dólares de la NED dedicados a financiar grupos opositores en Venezuela que "documentan y diseminan" información sobre la "situación de derechos humanos", incluyendo la preparación de denuncias contra el Gobierno venezolano en instancias internacionales, entre otras tareas. Cuando un Gobierno extranjero financia a supuestas ONG para montar informes contra su propio Gobierno con la intención de desacreditarlo a nivel internacional, no es objetivo ni confiable.
Además de los millones de dólares entregados de la NED, una fundación creada por el Congreso de Estados Unidos en 1983 para "hacer el trabajo que la CIA ya no podía hacer públicamente", el Departamento de Estado y su Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos (USAID), ha dedicado más de 15 millones de dólares a la oposición en Venezuela durante el periodo 2014-2015. En el presupuesto de Operaciones Exteriores del Departamento de Estado para el año fiscal 2016, que comenzó en octubre 2015, están apartados 5,5 millones de dólares para "defender y fortalecer prácticas democráticas, instituciones y valores que apoyan los derechos humanos en Venezuela". Según el presupuesto ya aprobado por el Congreso, gran parte de esos 5,5 millones de dólares serán utilizados para "ayudar a la sociedad civil promover la transparencia institucional, el proceso democrático y la defensa de los derechos humanos".
El uso del término 'sociedad civil' por parte del Gobierno de Estados Unidos en referencia a Venezuela significa 'la oposición'. Estas mismas agencias estadounidenses también financiaron y apoyaron a la llamada 'sociedad civil' en Venezuela durante el golpe de estado contra el presidente Hugo Chávez en abril 2002, una 'sociedad civil' que utilizó francotiradores para matar a personas inocentes para derrocar a un presidente democráticamente electo y luego imponer una dictadura. Gracias a la verdadera 'sociedad civil' en Venezuela, mejor conocida como el pueblo, esa oposición antidemocrática no logró su objetivo.
MISIÓN ESPECIAL DE INTELIGENCIA
Muchas de las actividades del Gobierno de Estados Unidos orientadas hacia Venezuela han originado en una oficina clandestina, creada en el 2005 bajo la reestructuración de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos. En esa transformación de la estructura de inteligencia, fue también creada la Dirección Nacional de Inteligencia, encargada de coordinar las 16 agencias de inteligencia del Gobierno estadounidense. El primer director nacional de Inteligencia, nombrado por el entonces presidente George W. Bush, fue John Negroponte, un nombre bastante conocido en América Latina por su papel en las guerras sucias en Centroamérica en los 80, y su rol principal en el escándalo Irán-Contra.
En respuesta a las recomendaciones de la Comisión de Armas de Destrucción Masiva y la Ley de Reforma de Inteligencia y Prevención del Terrorismo del 2004, Negroponte estableció la figura de "misiones gerenciales" para temas de alta prioridad estratégica y desafíos de inteligencia para Estados Unidos. La Misión Gerencial para Cuba-Venezuela fue una de solo tres misiones dedicadas a países. Las otras dos eran las misiones para Irán y Corea del Norte, enemigos declarados de Estados Unidos. El hecho de incluir a Venezuela en una misión orientada a la lucha contra las armas de destrucción masiva y el terrorismo evidencia que es una alta prioridad de seguridad y defensa para Washington, aunque fundamentado en conceptos absurdos y erróneos.
El primer encargado de esa misión gerencial para Cuba-Venezuela fue el veterano de la CIA Norman A. Bailey, un experto en las tácticas y estrategias de inteligencia durante la Guerra Fría. Pero Bailey solo duró un año, y a su salida confesó que la oficina estaba casi abandonada, sin recursos ni personal. No obstante, entró un nuevo encargado, Timothy Langford, con su carrera de más de 25 años en los servicios clandestinos de la CIA, para renovar la Misión Gerencial Cuba-Venezuela y activarla de nuevo.
Documentos secretos parcialmente desclasificados revelan la importancia dada a la Misión Gerencial para Cuba-Venezuela desde la Dirección Nacional de Inteligencia de Estados Unidos. En un documento clasificado como "Ultrasecreto" (Top Secret) del 2008, el director de Inteligencia destacaba como una meta clave, la "identificación y manejo de 'centros de excelencia' para suministrar inteligencia relevante, oportuna y auténtica sobre Irán, Corea del Norte y Cuba-Venezuela". Otro objetivo era "crear una estrategia de inversión para Irán, Corea del Norte y Cuba-Venezuela orientada a fortalecer análisis, colección y explotación". Y también se apuntaba al comienzo de "una campaña de planes contra programas y redes específicos en Irán, Corea del Norte y Cuba-Venezuela". En el mismo documento secreto, que es una justificación de presupuesto del 2008, se hace referencia a la creación de un "Fondo de Iniciativas Cuba-Venezuela" para fomentar nuevas capacidades en la comunidad de inteligencia estadounidense para analizar, recolectar y explotar información relevante sobre ambos países.
Otro documento ultrasecreto, parcialmente desclasificado del año 2009, revela una estrategia de la Misión Gerencial Cuba-Venezuela de "desarrollar análisis sobre transiciones de liderazgo", haciendo referencia específica al Plan de Transición a la Democracia para Cuba, y las iniciativas para derrocar al Gobierno de Hugo Chávez en Venezuela. En un testimonio ante el Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos en 2009, Timothy Langford hizo referencia a las operaciones que estaban realizando desde su oficina a través del "Centro de Fusión de Inteligencia" en Colombia, un núcleo de espionaje que fusiona las capacidades de la NSA, CIA, DEA e inteligencia militar (DIA). Fue desde ese centro que fuerzas estadounidenses comandaron el ataque contra el líder de las FARC, Raúl Reyes, violando territorio ecuatoriano el 1 marzo 2008.
Para el año 2011, la Misión Especial para Cuba-Venezuela aún existía, aunque la información sobre sus operaciones y actividades ha sido, desde entonces hasta hoy, totalmente secreta. Y aunque su presupuesto no ha sido desclasificado en detalle, en 2015 la Dirección Nacional de Inteligencia tuvo un presupuesto por encima de 53.000 millones de dólares. Como la misión especial dedicada a Venezuela ha sido una de las prioridades de esa Dirección, sin duda han invertido miles de millones de dólares a sus operaciones.
A lo largo de estos años, hubo múltiples denuncias sobre atentados contra el Gobierno venezolano, contra el presidente Hugo Chávez y más recientemente, contra el presidente Nicolás Maduro. También hubo decenas de incursiones no autorizadas de aviones de espionaje de Estados Unidos, provocaciones que han incrementado las tensiones entre ambos países. Para algunos analistas, el fallecimiento del presidente Chávez a causa de una enfermedad tan agresiva y abrupta es causa de sospecha, aunque hasta la fecha no ha salido evidencia para comprobar alguna teoría de asesinato.
ALERTA
Durante las últimas semanas, en la víspera de las elecciones parlamentarias el próximo 6 de diciembre, se ha intensificado los ataques contra Venezuela en la gran prensa mundial. Reportajes sin fundamento ni evidencia siguen saliendo en medios como 'The New York Times', 'The Washington Post', 'The Wall Street Journal' y otros, acusando a figuras e instituciones claves del Gobierno venezolano de corrupción, actividades ilícitas, lavado de dinero, mal manejo de fondos, narcotráfico y violaciones de derechos humanos. En la mayoría de los casos, no hay ninguna prueba presentada para evidenciar esas graves acusaciones, pero el impacto mediático resulta ser muy efectivo.
Todos estos millones de dólares invertidos en el fomento de un conflicto interno en Venezuela y en operaciones clandestinas de los servicios de inteligencia de Washington que están dedicadas a desestabilizar al país indican algo fundamental: hay que estar alerta. Hay investigaciones en marcha y montajes preparados que están ya esperando al próximo que caiga en la trampa. Cualquier espacio cedido será tomado. Cualquiera que se equivoque o abuse de su poder sin rectificar pone en riesgo la continuidad y credibilidad de la Venezuela soberana e independiente. El juego es en serio.
No hay que olvidar nunca que Venezuela tiene las más grandes reservas del petróleo en el planeta y siempre será blanco de los más poderosos intereses de nuestro mundo. Es hora de cerrar filas, de no dejarse distraer por intrigas, egoísmos, avaricias y trampas. El objetivo detrás de esas emboscadas no es la persona que caiga, el objetivo final es Venezuela.


Eva Golinger

lunes, 9 de noviembre de 2015

Cero alarmismo pero...guerra avisada...Portaaviones de EEUU estará cerca de costas venezolanas el 6D.

El ministro del Poder Popular para la Defensa, Vladimir Padrino López

El ministro del Poder Popular para la Defensa, Vladimir Padrino López

Credito: Prensa web YVKE

Caracas, noviembre 8 - Desde el puesto de control presidencial, en el Palacio de Miraflores, en Caracas, Vladimir Padrino Lopéz, ministro para la Defensa informó que un portaavión militar, procedente de Estados Unidos, estará sospechosamente cerca del espacio aéreo venezolano el día de las elecciones parlamentarias del próximo 6 de diciembre.

“Sin ánimos de caer en alarmismos, el portaaviones que salió desde California hace ya varios días y ha navegado las aguas del pacífico panameño y viene rumbo al sur, coincidecialmente ese portaviones, que viene acompañado de toda una plataforma de combate, estará muy cerca de las costas venezolanas, el día de las elecciones parlamentarias”, señaló Padrino López.

Para el Ministro “es completamente inusual que este avión se acerque a nuestro espacio aéreo con estás características de reconocimiento, acompañado con otro avión de transporte pesado, usado para despliegue de tropas”.

Exhortó a mantenerse alertas ante lo que ocurra en los próximos días, previos a las elecciones parlamentarias, y destacó que llama la atención de la FANB, esta situación debido a los precedentes que existen en el país cuando en el año 2002, durante el golpe de Estado, se acercaron buques y aeronaves a las cosas venezolanas.

Venezuela denunciará ante instancias internacionales amenazas militares de EEUU