sábado, 30 de septiembre de 2023

Presidente Maduro visita Museo de la Cultura de Carabobo, 29 septiembre 2023

Fecha para las primarias: La cosa está color de hormiga en la oposición

Viene un tiempo nuevo, un tiempo grande para la Patria

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Columna de Juan Martorano Edición 71: Sobre el por qué la Comisión Nacional de Primarias no acepta el apoyo técnico del Consejo Nacional Electoral para las Primarias.

 


*JUAN MARTORANO                    

Las opiniones más recientes que he venido señalando de manera escrita estriban sobre asuntos de especial trascendencia y de carácter estratégico para el país, parece que no está siendo suficientemente valoradas por los y las analistas políticos y políticas. Modestamente, trataré de realizar algunos aportes para poder avizorar el horizonte durante las próximas semanas, y por qué no decirlo, meses por venir.

Luego del anuncio y la iniciativa por parte de nuestra Asamblea Nacional el pasado jueves 21 de junio sobre la convocatoria a un referendo consultivo para que el pueblo venezolano exprese su opinión con respecto a un tema como lo es nuestra reclamación histórica sobre el territorio Esequibo, al día siguiente, viernes 22 de septiembre, el actual rector y presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Dr. Elvis Amoroso Hidrobo, anunciaba al país que por decisión de ese cuerpo colegiado adoptada por unanimidad, se había decidido en uso de sus atribuciones legales y constitucionales, prestar asistencia técnica a la Comisión Nacional de Primarias para su proceso de escogencia de candidatura presidencial unitaria, prevista para el 22 de octubre de los corrientes.

Luego, el día lunes 25 de septiembre, Jesús María Casal, presidente de la denominada Comisión Nacional de Primarias acudió a la sede del CNE para reunirse con los rectores, y el primer saldo que arrojó esa reunión de trabajo fue la instalación de una Comisión Mixta entre el CNE y la Comisión Nacional de Primarias (en lo sucesivo, CNDP) para la evaluación de los aspectos técnicos para poder viabilizar y operativizar los respectivos comicios internos de las oposiciones.

Extraoficialmente trascendió de que el CNE, y esto lo señaló para aclarar la información que de manera tendenciosa colocaron portales de derecha para tratar de confundir a la opinión pública, señalando que el CNE había cedido en la pretensión de que en dicho proceso participaran las opciones inhabilitadas por la Contraloría General de la República (los casos de Henrique Capriles, María Corina Machado y Freddy Superlano). Es bueno acotar que, por tratarse de un proceso interno de las oposiciones que no está bajo la rectoría del CNE (en este caso el Poder Electoral actúa como un facilitador del mismo) las tres opciones antes mencionadas pueden participar en el proceso de primarias. El meollo del asunto está en que si alguno de los tres resultara favorecido en el proceso interno de sectores de las oposiciones, cuando el CNE ponga fecha a las elecciones presidenciales y se publique e cronograma electoral; cuando está opción “unitaria” proceda a acudir al SAP (Sistema Automatizado de Postulaciones) del CNE, que ahí si el proceso electoral estará bajo su responsabilidad, pues no podrá admitir la respectiva postulación de dicha candidatura por encontrarse inhabilitada por la Contraloría General de la República.

Así que se había mostrado esto como un logro de las oposiciones, cuando realmente no es así. Pero además de ello, el Consejo Nacional Electoral en aras de coadyuvar con este proceso de las oposiciones, sugería el cambio de la fecha de esas primarias, lo que hizo que las precandidaturas inscritas así como los partidos que postularon sus representantes se negaran de plano a este requerimiento del CNE, e insistieran en mantener la fecha del 22 de octubre para la realización de estas primarias.

Esto ocurrió el 26 de septiembre, y Casal como presidente de la CNDP debía consultar con el resto de sus compañeros y con los 13 candidatos y candidatas postulados y postuladas, para llevar ese mensaje y la respuesta al CNE.

El 28 de septiembre de 2023, el Consejo Nacional Electoral le presentó a la Comisión Nacional de Primarias una propuesta de cronograma para la realización de las primarias, sugiriendo el cambio de fecha del 22 de octubre para el domingo 19 de noviembre, es decir, casi un mes después de la fecha planteada inicialmente por la CNDP. La propuesta de cronograma electoral del CNE, entre las fases más importantes de la misma, la tenemos clasificada de la siguiente manera:

1.- Despliegue de equipos: 6 de octubre 2023.

2.- Ensamblaje de instrumentos electorales: del 6 al 10 de octubre 2023.

3.- Postulaciones de candidaturas: 11 octubre 2023.

4.- Capacitación miembros de mesa: 10-12 noviembre 2023.

5.- Entrega de postulaciones y acreditaciones: 13 de noviembre 2023.

6.- Instalación de mesas electorales: 17 de noviembre 2023.

7.- Elecciones Primarias: 19 de noviembre 2023.

Varios actores del referido proceso y otros voceros políticos de estas oposiciones, además de las descalificaciones al árbitro, manifestaron su desacuerdo con el cronograma planteado por el CNE. En los párrafos sucesivos explicaremos los argumentos que llevaron al Poder Electoral plantear este cronograma de la manera como lo hicieron.

La CNDP se comprometió a dar una respuesta al CNE sobre este cronograma, aunque ya más o menos avizoramos por dónde van los tiros. Pero además, en la reunión en la que el CNE les hizo la propuesta de cronograma, ellos a su vez formularon propuestas las cuales fueron las siguientes:

1.- Habilitación de 300 a 400 centros de votación complementarios, para completar los 3.010 que fueron “autogestionados”.

2.- Las gestiones ante el Ministerio del Poder Popular para la Defensa, Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz y demás cuerpos de seguridad ciudadana, para que la jornada sea “pacífica”.

3.- Que el CNE otorgue los correspondientes “salvoconductos” que permitan el traslado, sin inconvenientes, del material electoral.

 

4.- Asimismo requieren de los buenos oficios del CNE y que el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información permita la acreditación de corresponsales de medios internacionales, además de expertos que la CNDP pretende invitar al país.

Ahora bien, una vez conocidas estas propuestas, expliquemos la razón o razones por las que el CNE sugirió la fecha del 19 de noviembre para la realización de estas primarias.

Los condicionamientos del CNE obedecen fundamentalmente a razones de carácter técnico, recordando la integralidad de nuestro sistema electoral.

Un primer elemento estriba en que el CNE se compromete a automatizar totalmente el proceso, cosa que no hace la Comisión Nacional de Primarias, al señalar que el proceso será manual. Por lo que se atenta con la garantía que tanto nos ha costado, de “un elector o electora, un voto”.

En segundo lugar, al posponer el proceso un mes más, el CNE le garantizaría a la CNDP de aumentar los centros electorales, para garantizarles a esas oposiciones mayor participación ciudadana en los comicios.

Ahora bien, es importante señalar que esta Comisión Técnica o Mixta entre el CNE y la CNDP no es nueva. La misma se había instalado el 8 de marzo de 2023 para evaluar el apoyo del ente electoral a este proceso, ya que en febrero de 2023, la CNDP había anunciado que este proceso sería el 22 de octubre. Pero entre las condiciones que le solicitaban al CNE, era la eliminación del sistema biométrico de identificación electoral, coloquialmente conocida como “captahuellas”, ya que la CNDP señalaba que con esa herramienta se podía determinar la identidad de los electores y electoras, por lo que a su juicio, este sería un elemento intimidante y, por tanto desincentivaría el proceso comicial. El 18 de abril de 2023, el entonces presidente del CNE, Pedro Calzadilla, aclaró que el uso de captahuellas en el proceso comicial opositor era necesario, ya que éste forma parte integral de la plataforma electoral del CNE (no sólo garantiza el principio “un elector, electora, un voto, sino que además que con la huella se desbloquea la máquina para que la persona pueda sufragar). Es decir, el CNE les indicó oportunamente a esta instancia sobre la imposibilidad de realización de este proceso, de cumplir con sus requerimientos, si las mismas no se hacen con los procesos habituales que aplica el CNE, es decir, captahuellas, votación automatizada y Plan República.

Ahí fue cuando la CNDP se levantó de la mesa y anuncio unas primarias sin CNE, de manera manual, sin captahuellas y sin Plan República, y sin planteles educativos. Y no sólo eso, sino que la ONG “Súmate” inicio junto con la ONG Voto Joven toda una serie de ataques al CNE, y más que al Poder Electoral, al sistema electoral.

Es decir, estas oposiciones no aprenden. Claro, evidentemente no aceptan la asistencia técnica del CNE porque si lo hacen, no tendrían como justificar el apoyo logístico y financiero que están recibiendo de la NED y la USAID de EEUU, y no solamente integrantes de la CNDP sino algunos de los competidores y competidoras que se encuentran en esa justa.

Además de ello, se desea reeditar las primarias de hace once años, las que dirigió Teresa Albanes, realizadas el 12 de febrero de 2012 donde se impuso Henrique Capriles (quien también compite en estas, al igual que María Corina Machado), donde no se pudo cuantificar realmente quienes participaron de ese proceso, porque no hubo auditorías que si garantiza el CNE, y quemaron los cuadernos de votación. Según ellos, participaron 3.079.284 electores y electoras, no obstante, informaciones extraoficiales indican que en ese proceso participaron entre 500 mil a un (1.000.000) millón de electores y electoras.

Para mí, estas primarias no son más que una pantomima. Porque los gringos decidieron desde hace rato quien será su representante de cara a ese proceso electoral, y más que su “gallo”, será su estandarte para la desestabilización que pretenden contra del país. Ya tendremos bastante tiempo para opinar con lujo de detalles sobre este tema.

O sea, que probablemente volvamos a la reedición de unas primarias fraudulentas como a las que ya nos tienen acostumbrados los sectores de la extrema derecha venezolana. Realmente lo lamento por las bases de las oposiciones de bien que el propio CNE les estaba garantizando una mayor participación dentro de este proceso.

Sin embargo, todavía podría ocurrir que no haya primarias el 22 de octubre, puesto que hay que recordar que el 30 de mayo de 2023, el dirigente opositor Luis Ratti, del Partido Acción Nacional (PAN) que ha causado controversias por copiar símbolos y nombres del partido mexicano homónimo y de derecha, pero no registrado ante el CNE, interpuso un recurso de amparo constitucional ante el TSJ en contra de la Comisión Nacional de Primarias por considerar como excluyente al proceso opositor. Además que en varios tribunales hay recursos de habeas data interpuesto por varias personas, cuyos datos fueron publicados sin su consentimiento por la denominada CNDP para la participación de este proceso.

Quién sabe si en estos días, el TSJ o alguno de estos tribunales que conocieron de estos recursos se pronuncien conforme a Derecho en cuanto a estas solicitudes que deben recibir oportuna respuesta.

Ahí se las dejo.

¡Bolívar y Chávez viven y sus luchas y la Patria que nos legaron sigue!

¡Independencia y Patria Socialista!

¡Viviremos y Venceremos!

* Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras Socialistas. , jmartoranoster@gmail.comj_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de Telegram: El Canal de Martorano.

Ya son 20 años del paro petrolero, pero… ¿Por qué PDVSA? (2)

 


El tanquero llamado anteriormente Pilín León, usado como bandera del paro, hoy es el buque Negra Matea, que traslada combustible por varios puertos del país.
El tanquero llamado anteriormente Pilín León, usado como bandera del paro, hoy es el buque Negra Matea, que traslada combustible por varios puertos del país.

Publicado: 23/12/2022 09:26 PM

No rendían cuentas nadie. La situación económica del país y las demandas insatisfechas del pueblo requerían de las divisas que ingresaban por concepto de las ventas de petróleo, para ser solucionadas y ante el hermetismo en la revisión de cuentas,  algo funcionaba mal en Petróleos de Venezuela, SA (PDVSA). Detener el paquete entreguista de la Apertura Petrolera y la posible independencia de esta industria del Estado era un problema que debía ser tratado de inmediato. Sin embargo, los gerentes de PDVSA se negaban a sensibilizarse ante tal situación y prefirieron el conflicto, pues para ellos la relación de fuerzas estaba a su favor y la decisión del pueblo no significaba nada.

En una nueva etapa del cumplimiento de las nuevas políticas del presidente Hugo Rafael Chávez Frías, se aprobó una nueva Constitución en Asamblea Constituyente, donde se cambió el nombre de la República y algunos símbolos patrios fueron modificados y comenzar todo un grupo de acciones orientadas a recuperar la soberanía del país.

El periodista Earle Herrera explica en el prólogo de la compilación, llamada Los Documentos del Golpe en 2009, lo ocurrido en esos días: “Marchas, paros, huelgas y bombardeo mediático marcaron los inicios de una gigantesca conspiración que alcanzaría sus más elevadas cotas con el golpe de Estado del 11 de abril de 2002 y el paro petrolero de diciembre de ese mismo año, el cual se prolongaría hasta el 2 de febrero del 2003. Dos golpes colosales para derribar cualquier gobierno y, sin embargo, ambos resultaron derrotados aun cuando contaron con todo el poder económico, mediático, de la alta gerencia petrolera, la cúpula eclesiástica, los partidos tradicionales del puntofijismo, de nuevos partidos envueltos en la placenta del viejo pensamiento político, de Fedecámaras, de la ilegítima CTV y, como si fuera poco, con el indisimulado apoyo de potencias extranjeras del nuevo y el viejo continente. Y sin embargo, fueron derrotados. ¿Por qué?”

Tal como lo expone el periodista, los cambios de la Revolución Bolivariana tocaban los intereses de las clases dominantes de grupos nacionales y extranjeros y presentaba conflictos en diferentes esferas de la sociedad. A partir del 2001 comienzan las acciones de calle organizadas contra el presidente Hugo Rafael Chávez Frías y su gobierno, y después de varios intentos por derrocarlo se llega al choque de trenes entre PDVSA y el Estado.

Es dentro de este contexto que el paro petrolero se presenta sujeto a diferentes intereses nacionales y extranjeros, donde el denominador común es el rechazo contra todo lo que venga del nacionalismo o injerencia del Estado en la economía.

En una entrevista publicada en el diario El Nacional realizada por el periodista Dámaso Jiménez al entonces capitán Daniel Alvarado, quien dirigía el tanquero Pilín León el 04 de diciembre del 2002, comenta que “con el fondeo del tanquero en el medio del canal de navegación del Lago de Maracaibo, la tripulación de esta embarcación comenzó un paro que fue asumido como propio por parte de los directivos y gerentes de la principal industria nacional del país”.

El hoy conocido como buque Negra Matea, sirvió de estandarte de guerra y cumpliría la función de bloquear el canal de navegación del Lago de Maracaibo para así lograr la atención de la opinión pública en general y paralizar el tránsito por el referido canal.

El excapitán Alvarado, en una acción de ilegalidad y avalado por las cúpulas de poder nacionales y extranjeras,  se manifestaba claramente en el comunicado leído por él desde el buque: “Bajo ese desgastado y hasta diabólico eslogan de la revolución, que ha dejado como resultado la división de un maravilloso país, con mayor pobreza, inseguridad impunidad y una anarquía total, con la cual no nos identificamos”.

El paro contó con el apoyo y sincronización de los principales medios de comunicación, tanto nacionales como extranjeros, entre los que figuraban: RCTV, Venevisión, Globovisión, CMT, El Nacional, El Universal, Diario 2001 y Últimas Noticias entre otros, la operación se orientó a asfixiar económicamente a la nación para intentar lograr por tercera vez la salida o renuncia de un presidente democráticamente electo.

Explicó Alvarado que “con la paralización de la nómina directiva, la nómina operativa y el Pilín León, el Sistema  Interconectado de Suministro (SISOR), las plantas CD5, CD4, HDT2 y el departamento principal de comercio y la suma progresiva de los buques: MorichalMoruyParamacai y Yabire colapsarían en un 60% la funcionalidad y capacidad productiva de la industria, pues al no activarse los planes de contingencia por la nómina mayor se paralizarían continuamente las demás dependencias y plantas, entre las que se encontraban aquellas que ligadas a la extracción del crudo, suministraban el gas doméstico que surtía a todo los venezolanos”

Paralelas a estas acciones dentro de la industria petrolera, se daban declaraciones en los medios de comunicación, tales como las de Andrés Velásquez (Causa R) al diario El Nacional en diciembre de 2002: “Compren carbón y leña para una o dos semanas, porque vamos a paralizar este país. De eso estoy hablando. De parar el transporte nacional, la industria petrolera…”.

Como podemos percibir de acuerdo a lo descrito, el rasgo más distintivo del paro petrolero es que fue una acción política de una clase social privilegiada contra el presidente Hugo Rafael Chávez Frías y el Pueblo venezolano para lograr sus intereses y disputas particulares. 

Es importante tener claro, que tanto el Estado como las trasnacionales petroleras han servido siempre como elementos de desarrollo capitalista y se han mantenido al servicio de intereses foráneos. Sobre este punto en particular y refiriéndose al proceso de nacionalización de PDVSA, el cual sirve para comprender el porqué de la negativa de la tecnocracia petrolera, encontramos una cita de Juan Pablo Pérez Alfonso publicada en la revista Resumen en 1978, que alude esta situación histórica: “Con la sola excepción de los altos gerentes extranjeros y unos pocos venezolanos que optaron por jubilarse, continuaron en sus cargos directivos quienes hasta el día anterior a la nacionalización representaban en el país los intereses de las compañías trasnacionales”.

Como se ha explicado en líneas anteriores, la historia demostró que el Estado y las trasnacionales han sido las estructuras políticas y económicas de las situaciones de anclaje capitalista sobre el continente.

El profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Dick Parker en su libro publicado en 2009, llamado Repensando la política venezolana, detalla que: “Empezamos por constatar que el proyecto nacional-popular, iniciado a partir de la convincente victoria electoral de diciembre de 1998, desafiaba explícitamente poderes e intereses hegemónicos a nivel nacional e internacional.”

Añade el profesor Parker que en Venezuela, las clases políticas que sustentaron el poder durante los últimos años antes de la llegada del presidente Hugo Rafael Chávez Frías tuvieron siempre una actitud servil frente a las trasnacionales petroleras y favorecieron situaciones logrando obtener rango de fuerza legal, permitiendo el saqueo sistemático de todos los recursos naturales del país.

Revisando estos significados y en concordancia con los autores citados, el paro petrolero es la consecuencia inmediata de un desfase entre el Estado y la empresa petrolera, que produjo que sus directivos se alertaran al verse en una nueva realidad que no les era favorable y que les cambiaba las reglas del juego en su condición de dominio sobre lo político, pues en palabras de Luís Giusti en una entrevista hecha por el diario El Nacional en 2002: “ Los políticos que crearon PDVSA la aislaron para protegerla de la influencia de los gobiernos”

Por ello, la estrategia de poner a la empresa estatal bajo el mando del Estado fue una de las consignas electorales del presidente Hugo Rafael Chávez Frías, que una vez al mando en 1998, promulgó una nueva Constitución elaborada en Asamblea Constituyente donde se abordó la Ley de Hidrocarburos, así nuevas relaciones de poder entre estos dos elementos de la sociedad venezolana, donde lo económico caería poco a poco subyugado al poder político, y la disputa se presentaría como una confrontación entre Nacionalismo y Tecnocracia.

AMELYREN BASABE 

Hegel y Marx en Muy Pocas Palabras

 

Por Óscar Sánchez

Aunque la doctrina de Hegel conoció un notable éxito académico en vida, y dejó una larga descendencia filosófica tras su muerte, la lectura directa de sus obras maduras produciría una fuerte sensación de pequeñez e ignorancia -acompañada de una aguda jaqueca- incluso a un compatriota alemán. Ortega y Gasset decía que Hegel escribía de esa manera algebraica y abstrusa a propósito, y, en efecto, así es. Para él, los altos ideales de la especulación filosófica no habían sido concebidos para ser comprendidos necesariamente por el pueblo llano, sino para dejar constancia conceptual imperecedera, como lo haría un notario, del rumbo intelectual de la humanidad.

La «especulación» es justamente ese nivel superior de pensamiento en que toda la historia del mundo se hace transparente al intelecto humano más allá de sus numerosas contradicciones, y tal comprensión no tiene por qué estar al alcance de cualquiera. No es que Hegel fuese especialmente orgulloso (que sin duda lo era), del mismo modo actuaba Nietzsche, que, al contrario de Hegel, fue poco o nada leído en vida y, sin embargo, ahora goza de un auditorio de jóvenes y no tan jóvenes fiel y permanente.

Para entender a Hegel incluso del modo más elemental, hay que partir del estado en que quedó la filosofía después de Kant. Recuérdese que para Kant el conocimiento inmediato de la realidad no es posible conforme al magisterio de Hume, situación a la que el prusiano denominó técnicamente «cosa en sí» o noúmeno.

Pero eso no obstaba para que, en el terreno teórico, el noúmeno sea convertido por el entendimiento en fenómeno a partir de los datos caóticos de la sensación, y, en el terreno práctico, donde no existen datos empíricos válidos, el noúmeno funcione entonces como postulado regulativo. En ambos casos, el orden de la realidad no preexiste al hombre, sino que es organizado por este en un acto puro o a priori, que, por puro y universal, sólo puede ser concebido como moral –es decir… ¿Por qué la especie humana iba a ser la única en modificar activamente su entorno, en vez de dejarse modificar por él como ocurre a los animales, si no fuese porque eso es más digno de su condición racional?

Gottlob Fichte, que fue discípulo de Kant, así lo interpretó, y procedió en consecuencia a continuar a Kant rectificándolo en estos dos puntos: primero, el momento originario del idealismo trascendental kantiano es la voluntad moral de acción, y no sólo una posición asépticamente racional que no se sabe para qué iba a darse; y segundo, en tal caso no hay distinción alguna entre razón teórica y razón práctica, y las dos provienen de la misma fuente: tal «acción» en tanto que se quiere universal y necesaria, como es propio de la filosofía o metafísica.

Pues bien, Hegel está fundamentalmente de acuerdo con Fichte en todo esto, pero va todavía más lejos. Si a esa «acción» la llamamos «libertad», ya que se ha arrancado a sí misma del mecanismo determinista natural, hay que reconocer que la libertad es la que organiza el mundo humano más allá de la sujeción natural.

Pero el «reino de la libertad», que representa la esfera humana de la existencia, tiene que ser pensado de acuerdo a dos condiciones: primera, es un reino inteligible, lo que es decir que la libertad se rige por una lógica sistemática; y segunda, ese «reino» no se instaura de una sola vez, sino que integra toda la historia humana.

Lo primero se explica por lo que ya hemos visto con Kant y Fichte: razón y libertad -conocimiento y moralidad- deben ser equivalentes, dos nombres o dos caras para un mismo hecho, o, si no, nos situamos más allá de la pretensión universalista de la metafísica y estamos en Nietzsche, para el cual la libertad creadora de mundos no obedece a ninguna lógica y produce, por tanto, fundaciones locales y contingentes.

Lo segundo implica que para que la libertad realmente reorganice la realidad primero tiene que meterse físicamente en ella y transformarla después en concepto, lo cual, contra Kant, reclama un proceso temporal al que llamamos Historia Universal. De modo que, para Hegel, el límite impuesto por Kant a la racionalidad con el término de noúmeno es absurdo y falaz, simbolizando tan sólo la negativa personal del filósofo de Könisberg a «enfangarse» filosóficamente con la jungla de los deseos y necesidades humanos.

Cuando esos deseos y necesidades empíricos son aceptados como el verdadero motor de la libertad -y no el gélido Imperativo Categórico-, entonces piensa Hegel que una filosofía sistemática que pretenda abarcarlo todo ha de dar cabida al entero drama de la historia, con sus muchos males y contradicciones, pero también con el arte, la religión, las costumbres y el poder.

¿Cómo se mete físicamente la libertad racional en la realidad, absorbiendo gradualmente el noúmeno pensable (lo aún no conceptualizado) a fin de traducirlo en fenómeno inteligible (lo ya conceptualizado)? Hegel responde específicamente en un lugar poco citado de Realphilosophie que mediante el trabajo, pero luego no desarrolla suficientemente la idea –esta será la tarea filosófica de Marx, como luego veremos.

Cualquier actividad, elevada o rutinaria, requiere trabajo, lo que es decir aplicación de fuerza sobre la naturaleza para obtener una obra, y esa fuerza se guía por un fin que ponen inicialmente el deseo o la necesidad.

A los deseos o necesidades de un hombre o colectividad particulares los denomina Hegel «espíritu subjetivo», y a la obra determinada a que dan lugar «espíritu objetivo». Las obras que forjan los hombres en sociedad condicionan su propia conducta posterior y el significado normativo que se le otorga, funcionando como una configuración (Bildung: figura) del espíritu: la sucesión de las figuras del espíritu es la historia de la humanidad, y el conjunto sintético de todas ellas expresa el «espíritu absoluto».

Las razones que asisten a semejante sucesión, que es la de la historia real (prehistoria-antigüedad-medioevo-modernidad, etc.), no pueden ser aprehendidas mediante la lógica clásica ni mediante la lógica trascendental kantiana, puesto que corresponden a una materia mucho más densa y fluida como lo es la del devenir humano.

De manera que Hegel concibe un instrumento lógico nuevo, al que denomina «dialéctica», según el cual una etapa histórica da paso a la siguiente conforme a un proceso de tesis, antítesis y síntesis. No es este un mecanismo maquinal y vacío, sino apoyado en lo que Hegel llama la «experiencia de la conciencia», o sea: tenemos una tesis (por ejemplo, la organización estamental medieval: una figura completa del espíritu), y en su interior van surgiendo gradualmente contradicciones (por ejemplo, el ascenso comercial de la burguesía, que desborda la estratificación), hasta que el modelo colapsa y se viene abajo, que es la antítesis (en nuestro caso, el Renacimiento).

Entonces es cuando interviene la razón, que convierte aquellas negaciones en aprendizaje positivo de la historia, quedándose con lo que tienen de verdadero y suprimiendo lo que tienen de conflictivo: este es el momento lógico de la síntesis (la Modernidad, ahora). Como se ve, la filosofía sólo entra en escena al final de una época, por eso dice Hegel que es como la lechuza de Minerva, que sólo emprende el vuelo al atardecer.

Con lo dicho se deshace un tanto el mito de un Hegel puramente deductivo e idealista -ese fue, más bien, su amigo de juventud Schelling-, pero esto aún no es todo.

El espíritu subjetivo no puede encarnar la libertad, porque si un individuo del tipo que sea decidiese libremente la figura de la realidad que le acomoda, entonces entraría necesariamente en guerra sin cuartel con las figuras propuestas respectivamente por los demás individuos.

Pero tampoco el espíritu absoluto es dueño de la aplicación íntegra de la libertad, aunque lo parezca, porque nadie puede colocarse en la posición del que ha culminado todas las experiencias racionales posibles y acabado con ello con la Historia –aunque esto es lo que aduce el tirano o el líder religioso.

Por consiguiente, sólo en el espíritu objetivo es posible el ejercicio de la libertad sin dar lugar al terror, y el espíritu objetivo, que es particular y transitorio, se expresa en cada época en múltiples aspectos, pero eminentemente a través del Derecho.

El orden jurídico es la manifestación racional de la organización política de un periodo histórico, y todo el proceso dialéctico debe vehicularse y terminar en la forma de una ley. Así, en este punto se bifurcan dos versiones de Hegel: aquella que hace del estado burgués moderno la cumbre suprema de la historia universal y la expresión consumada de la libertad humana, la derecha hegeliana; y otra que piensa que actuar sobre el espíritu objetivo consiste en aplicar una y otra vez una libertad parcial, pero racional, que es siempre crítica de la política vigente, la izquierda hegeliana. En esta segunda se encuentra destacadamente Karl Marx.

II

Se ha aludido innumerables veces al momento en que Marx, en el postfacio a la segunda edición alemana de El Capital, cerca del final de su vida y obras, sale parcialmente en defensa de Hegel:

Hace casi treinta años-se refiere a la Crítica a la Filosofía del Derecho de Hegel, de 1843- sometí a crítica el aspecto mistificador de la dialéctica hegeliana, en tiempos en que todavía estaba de moda.

Pero precisamente cuando trabajaba en la preparación del primer tomo de El Capital, los irascibles, los presuntuosos y mediocres epígonos que llevan hoy la voz cantante en la Alemania culta dieron en tratar a Hegel como el bueno de Moses Mendelssohn trataba a Spinoza en tiempos de Lessing: como a un «perro muerto». Me declaré abiertamente, pues, discípulo de aquel gran pensador y llegué inclusive a coquetear aquí y allá, en el capítulo acerca de la teoría del valor, con el modo de expresión que le es peculiar.

La mistificación que sufre la dialéctica en manos de Hegel, en modo alguno obsta para que haya sido él quien, por vez primera, expusiera de manera amplia y consciente las formas generales del movimiento de aquella. En él la dialéctica está puesta del revés. Es necesario darle la vuelta, para descubrir así el núcleo racional que se oculta bajo la envoltura mística.

Sin embargo, la continuación de este pasaje es considerablemente menos citada; es a saber:

En su forma mistificada, la dialéctica estuvo en boga en Alemania porque parecía glorificar lo existente. En su figura racional, es escándalo y abominación para la burguesía y sus portavoces doctrinarios, porque en la intelección positiva de lo existente incluye también, al propio tiempo, la inteligencia de su negación, de su necesaria ruina; porque nada le hace retroceder y es, por esencia, crítica y revolucionaria.

Desde la aparición de la obra de Louis Althusser en los años sesenta del pasado siglo, ha resultado habitual segregar, pese a las palabras anteriormente vistas del propio interesado, la filosofía de Marx del pensamiento de Hegel, en orden a entender que Marx hubo de deshacerse radicalmente de Hegel para desarrollar un sistema científico propio -es decir, lo que Hegel hubiera, en cualquier caso, deseado.

Aquí voy a exponer breve e informalmente la postura contraria, que es, de las que me enseñaron, la que más me convenció: Marx como continuador de Hegel en el marco común de una Geist-Philosophie o Filosofía de la Historia. Y es que, en efecto, la escisión mediante la cual el sujeto se abre al objeto o la conciencia al mundo, Hegel la denominó «exteriorización», y vimos que llegó a apuntar que el hombre, puesto que no es un ángel intangible, se exterioriza mediante el trabajo, modelando así la naturaleza y a sí mismo.

El joven periodista Karl Marx profundiza en esta idea a la vista de las condiciones productivas de su tiempo, considerablemente transformadas respecto al pasado gracias a la implantación masiva de la industria, y decide revisarla a fondo. Como ya había percibido el socialismo anterior a él, la «exteriorización» propia del nuevo sistema productivo genera una específica división del trabajo que, lejos de ser la síntesis de toda la experiencia humana anterior, constituye su más grave antítesis.

Nunca un periodo histórico ha sido tan desigual e injusto en el reparto de las cargas de trabajo, no sólo en la cantidad, sino también en su naturaleza. El siervo de la gleba o el herrero de la Edad Media arrimaban el hombro a fondo para su señor como estaba mandado, pero al fin y al cabo conservaban parte de su producción y tenían al menos un contacto directo y experto de la misma. Ahora, piensa Marx a la sazón, una cada vez más ingente masa de población trabaja en las fábricas sin conservar nada propio ni sentirlo como obra suya, hasta el punto de que su misma fuerza y su mismo tiempo los alquila coaccionado.

¿En qué se diferencia esto de una esclavitud disimulada por la cobertura el libre mercado? Más que «exteriorización» de la libertad racional en la historia, este estado de cosas le parece a Marx un «extrañamiento» de la misma, que se convierte, en la más numerosa clase social de la época -que por ello recibe ese nombre-, el proletariado, en «alienación» (de alien, «otro», «extraño»: tornase otro y extraño de sí mismo y no poder ya reconocerse).

De manera que hay que replantear las raíces del modelo filosófico hegeliano, sin tocar demasiado el núcleo de su esquema general científico, que resulta superior para Marx al de todo socialismo sentimental de su tiempo. El espíritu de Hegel no es cierto que se realice en la historia en figuras gradualmente más comprehensivas y libres, sino que, al contrario, lo hace progresivamente más recortado y condicionado por algo externo a sí mismo que Marx llama la «materialidad» inevitable de la salida de sí de la conciencia.

Dicho más llanamente: el hombre sólo puede racionalizar el mundo dependiendo de las condiciones físicas, objetivas -naturales y sociales-, de dicho mundo, que le imponen, sin que nadie tenga la culpa de ello, una forma determinada de organizar su modo de producción. Así que es la materialidad del mundo natural e histórico la que modela la concepción que nos hacemos de él, no al revés como quería Hegel, y este cambio de enfoque es para Marx la inversión del hegelianismo en el sentido de que pone los pies de su sistema filosófico donde antes estaba la cabeza y viceversa, sin alterar por ello en nada la Dialéctica misma.

Pero la consecuencia no es solamente teórica. Como Hegel creía que el proceso de la historia va siempre a mejor, moral y racionalmente hablando -lo uno va con lo otro, también para Marx-, la filosofía no debía hacer acto de presencia más que para poner orden inteligible al término de una crisis generalizada.

O esto es lo que afirmaba la conocida como «derecha hegeliana», añadiendo el colofón de que tales crisis irreversibles del espíritu habían acabado ya para siempre con la instauración del estado liberal prusiano. Para alcanzar el espíritu absoluto, la filosofía tan sólo había necesitado interpretar periódicamente el mundo a fin de conseguir la reconciliación del hombre consigo mismo y con la tierra.

Tan fácil como falso, replica Marx; en resumen: manifiestamente ideológico. La ideología en términos marxianos es la situación en que el espíritu objetivo se engaña a sí mismo tomándose por definitivo en vez de histórico, o sea, por consumación total de una razón que, en realidad, sigue creciendo de acuerdo con su experiencia del mundo. En tanto miembro de la «izquierda hegeliana»,

Marx entiende que precisamente el espíritu objetivo es el objeto único de la crítica racional, y los interesados en ejercer tal crítica son a la sazón los proletarios organizados internacionalmente –puesto que «nación», como «religión», «derecho» o «estado», son aspectos superestructurales, ideológicos, de la alienación.

El proletariado debe ejercer la crítica porque su punto de vista configurador no ha sido todavía objetivado en el espíritu del tiempo, permaneciendo oculto y tergiversado, lo cual hace imposible la reconciliación final. Ante ese hecho inaceptable (pero del que, insisto, nadie concreto es responsable) pueden hacerse dos cosas distintas: o bien esperar a que las contradicciones inherentes a las relaciones de producción del capitalismo burgués hagan estallar tarde o temprano el sistema, o bien acelerar el proceso mediante una intervención de carácter ético-racional, es decir, lo que conocemos como la Revolución. Y aquí está la entraña esencialmente práctica del marxismo: la filosofía hasta ahora ha interpretado el mundo, es hora de que se emplee al fin en transformarlo. Hegel había escrito ambiguamente que «todo lo real es racional y todo lo racional es real»: Marx lo traduce virtualmente por «todo lo real es, en el fondo, racional, y por ello, todo lo racional debe pasar a ser real». Como filosofía práctica, no ha habido proyecto más potente en el pensamiento occidental: nada ya volverá a ser lo mismo en el terreno político.

El objetivo pretendido es lograr una sociedad sin clases donde termine la historia, pues la libertad absoluta de Hegel no funciona desde el principio, sino que tiene lugar al final del proceso del Hombre

FUENTE: DIALECKTICA

18-09-23

Vitrina de nimiedades | ¿Quién pensará por nosotros?

 Un bot es capaz de resolver ese problema que a nosotros nos puede quitar horas

Las tablas de multiplicar eran en mi infancia una especie de perdición. Entre los siete y ocho años, veía cómo se volvían una obsesión para mis padres y los de mis compañeros. Debíamos aprenderlas tan rápido como nuestras neuronas permitieran. Bastaba llegar del colegio, almorzar y detener el mundo media tarde para intentar superar el dos por dos es igual a cuatro. Esa insistencia también podía extenderse al período vacacional. El descanso no era opción. No voy a pasearme por los métodos conductistas usados para "corregirnos" tras un error. Cada quien tiene su propia versión mejorada y aumentada. Y es que, además del temor físico a fallar, cundía el celo ante las calculadoras.

Las excusas para alejarnos de ellas eran múltiples: desde el miedo a dañarlas hasta su resguardo como herramienta de trabajo de algún miembro de la familia. Pero la más poderosa, sin duda, era el terror a volvernos perezosos al momento de sacar cuentas. Resolverlas a punta de lápiz y papel era un ritual de iniciación fundamental para demostrar condiciones intelectuales mínimas. Ninguna tecla solucionará el problema si no puedes hacerlo tú.

Las calculadoras se volvieron nuestras aliadas cuando nos enfrentamos a las "tres Marías" (ignoro cómo llamarán hoy los integrantes de la generación Z a las materias de Física, Química y Matemáticas). Llegados a ese punto, el trauma estuvo en comprender cómo despejar fórmulas con efectividad, desentrañar "problemas" y aprender otros asuntos clave. Por fortuna, éramos liberados ya del veto sobre esos dispositivos que sacan por ti las cuentas, sin importar cuán veloces éramos en sumar, restar, multiplicar y dividir.

En aquellos tiempos, intuíamos que pensar, en su sentido más complejo y completo, era difícil. Aun desde nuestras más primarias bases, cuestionábamos por qué era necesario saber cuál es la velocidad media de un carro que recorrió 270 kilómetros en cinco horas. Eso, en muchos casos, se convirtió en un muro de contención en nuestro sistema educativo. ¿Por qué debíamos saber semejante cosa? No estaba claro, y, sin embargo, asumíamos que era importante, tanto que no alcanzábamos a comprenderlo. Alguien lo había creído así, y debía tener razón.

Hoy, el mundo va a una velocidad incomprensible, incluso para la física. No hemos terminado de adaptarnos a un dispositivo o plataforma digital cuando ya surge algo que lo cambiará todo. Lo impresionante, además, está en la simplificación de muchos procesos que a generaciones completas demandaron horas de intentos y frustraciones. Un bot es capaz de resolver ese problema que a nosotros nos puede quitar horas. No importa si es matemáticas o química, la inteligencia artificial (IA) puede hacerlo.

Pero ¿es posible resolver con facilidad pasmosa cosas complejas sin comprender finalmente cómo se hacen? Si las posibilidades actuales lo hacen todo tan sencillo, ¿qué debemos saber entonces? Ante cambios tan rápidos y mayor simplicidad, ¿hay posibilidad de razonar qué tan complejo es pensar? Seguro alguien ya lo analizó por nosotros. Nuestro conflicto con las calculadoras, al final, era pura nimiedad, como esta columna.

 

Rosa E. Pellegrino

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viernes, 29 de septiembre de 2023

La OTAN Destruyó Libia en 2011, Las Aguas Barren Hoy los Restos

 

Tres días antes de que las represas de Abu Mansur y Al Bilad colapsaran en Wadi Derna, Libia, la noche del 10 de septiembre, el poeta Mustafa al-Trabelsi participó en un debate en la Casa de la Cultura de Derna sobre el abandono de las infraestructuras básicas en su ciudad.

En la reunión, al-Trabelsi alertó sobre el mal estado de las represas. Como escribió en Facebook ese mismo día, durante la última década su querida ciudad ha estado “expuesta a latigazos y bombardeos, y luego fue encerrada por un muro que no tenía puerta, dejándola envuelta en el miedo y la depresión”. Luego, la tormenta Daniel se levantó frente a la costa mediterránea, se arrastró hasta Libia y rompió los diques. Las grabaciones de las cámaras de seguridad del barrio de Maghar mostraron el rápido avance de las aguas, lo bastante caudalosas como para destruir edificios y aplastar vidas.

Según los informes, el 70% de la infraestructura y el 95% de los centros educativos han resultado dañados en las zonas afectadas por las inundaciones. Hasta el miércoles 20 de septiembre, se estimaba que entre 4.000 y 11.000 personas habían muerto en la inundación —entre ellas el poeta Mustafa al-Trabelsi, cuyas advertencias a lo largo de los años no fueron escuchadas— y otras 10.000 están desaparecidas.

Hisham Chkiouat, ministro de Aviación del Gobierno de Estabilidad Nacional de Libia (con sede en Sirte), visitó Derna tras la inundación y declaró a la BBC: “Quedé conmocionado por lo que vi. Es como un tsunami. Un barrio enorme ha quedado destruido. Hay un gran número de víctimas, que aumenta cada hora”.

El mar Mediterráneo se comió esta antigua ciudad con raíces en el periodo helenístico (326 a.C. a 30 a.C.). Hussein Swaydan, jefe de la Autoridad de Carreteras y Puentes de Derna, sostuvo que la superficie total con “graves daños” asciende a tres millones de metros cuadrados.

“La situación en esta ciudad es más que catastrófica”, afirmó. La Dra. Margaret Harris, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), afirmó que la inundación era de “proporciones épicas”. “No se recordaba una tormenta como esta en la región, por lo que es una gran conmoción”, afirmó.

Los aullidos de angustia en toda Libia se transformaron en ira por la devastación, que ahora se está convirtiendo en demandas por una investigación. Pero, ¿quién llevará a cabo esta investigación: el Gobierno de Unidad Nacional con sede en Trípoli, encabezado por el primer ministro Abdul Hamid Dbeibeh y reconocido oficialmente por las Naciones Unidas (ONU), o el Gobierno de Estabilidad Nacional, ¿encabezado por el primer ministro Osama Hamada en Sirte?

Estos dos gobiernos rivales —en guerra entre sí desde hace muchos años— han paralizado la política del país, cuyas instituciones estatales quedaron fatalmente dañadas por los bombardeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en 2011.

El Estado dividido y sus dañadas instituciones han sido incapaces de atender adecuadamente a los casi siete millones de habitantes de Libia, un país rico en petróleo, pero ahora totalmente destruido. Antes de la reciente tragedia, la ONU ya proporcionaba ayuda humanitaria a al menos 300.000 personas allí, pero, como consecuencia de las inundaciones, estima que al menos 884.000 más necesitarán asistencia. Con toda seguridad, esta cifra aumentará hasta al menos 1,8 millones.

El Dr. Harris, de la OMS, informa que algunos hospitales han quedado “aniquilados” y que se necesitan suministros médicos vitales, como equipos de traumatología y bolsas para cadáveres. “Las necesidades humanitarias son enormes y superan con mucho las capacidades de la Media Luna Roja Libia, e incluso las del Gobierno”, dijo Tamar Ramadan, jefa de la delegación de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en Libia.

No hay que restar importancia a las limitaciones del Estado. Del mismo modo, el secretario general de la Organización Meteorológica Mundial, Petteri Taalas, señaló que, aunque hubo un nivel de precipitaciones sin precedentes (414,1 mm en 24 horas, según registró una estación), el colapso de las instituciones estatales contribuyó a la catástrofe. Taalas observó que el Centro Meteorológico Nacional de Libia tiene “importantes lagunas en sus sistemas de observación. Sus sistemas informáticos no funcionan bien y hay una escasez crónica de personal.

El Centro Meteorológico Nacional intenta funcionar, pero su capacidad es limitada. Toda la cadena de gestión y gobernanza de catástrofes está perturbada”. Además, dijo, “la fragmentación de los mecanismos de gestión de catástrofes y de respuesta a las catástrofes del país, así como el deterioro de las infraestructuras, agravan la enormidad de los retos. La situación política es un factor de riesgo”.Abdel Moneim al-Arfi, miembro del Parlamento libio (en la sección oriental), se unió a sus colegas legisladores para pedir una investigación sobre las causas del desastre. En su declaración, al-Arfi señaló los problemas subyacentes de la clase política libia posterior a 2011. En 2010, el año anterior a la guerra de la OTAN, el gobierno libio había destinado dinero a la restauración de las presas de Wadi Derna (ambas construidas entre 1973 y 1977). Este proyecto debía ser realizado por una empresa turca, pero esta abandonó el país durante la guerra. El proyecto nunca se completó y el dinero destinado desapareció. Según al-Arfi, en 2020 los ingenieros recomendaron que se restauraran las presas, puesto que ya no eran capaces de gestionar las precipitaciones normales, pero estas recomendaciones se archivaron. El dinero siguió desapareciendo y las obras simplemente no se llevaron a cabo.

La impunidad ha definido a Libia desde el derrocamiento del régimen liderado por Muamar el Gadafi (1942-2011). En febrero-marzo de 2011, los periódicos de los Estados árabes del Golfo comenzaron a afirmar que las fuerzas del gobierno libio estaban cometiendo genocidio contra el pueblo de Libia. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó dos resoluciones: la resolución 1970 (febrero de 2011) para condenar la violencia y establecer un embargo de armas sobre el país y la resolución 1973 (marzo de 2011) para permitir a los Estados miembros actuar “en virtud del Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas”, lo que permitiría a las fuerzas armadas establecer un alto el fuego y encontrar una solución a la crisis. Liderada por Francia y Estados Unidos, la OTAN impidió que una delegación de la Unión Africana diera seguimiento a estas resoluciones y celebrara conversaciones de paz con todas las partes en Libia.

Los países occidentales también ignoraron la reunión con cinco jefes de Estado africanos celebrada en Addis Abeba en marzo de 2011, en la que Al Gadafi aceptó el alto el fuego, propuesta que repitió durante la visita de una delegación de la Unión Africana a Trípoli en abril. Fue una guerra innecesaria que los Estados occidentales y árabes del Golfo utilizaron para vengarse de Al Gadafi. El espantoso conflicto convirtió a Libia, que ocupaba el puesto 53 de 169 países en el Índice de Desarrollo Humano de 2010 (el puesto más alto en el continente africano), en un país marcado por los malos indicadores de desarrollo humano que ahora ocupa un lugar significativamente inferior en cualquiera de esas listas.

En lugar de permitir que se llevara a cabo un plan de paz liderado por la Unión Africana, la OTAN inició un bombardeo de 9.600 ataques contra objetivos libios, con especial énfasis en las instituciones estatales. Más tarde, cuando la ONU pidió cuentas a la OTAN por los daños que había causado, el asesor jurídico de la OTAN, Peter Olson, señaló que no había necesidad de una investigación, ya que “la OTAN no atacó deliberadamente a civiles y no cometió crímenes de guerra en Libia”.

No había ningún interés en la destrucción deliberada de infraestructuras estatales libias cruciales, que nunca se han reconstruido y cuya ausencia es clave para entender la carnicería de Derna.

La destrucción de Libia por la OTAN puso en marcha una cadena de acontecimientos: el colapso del Estado libio; la guerra civil, que continúa hasta hoy; la dispersión de los radicales islámicos por el norte de África y hacia la región del Sahel, cuya desestabilización durante una década ha dado lugar a una serie de golpes de Estado desde Burkina Faso hasta Níger. Esto ha creado posteriormente nuevas rutas migratorias hacia Europa y ha provocado la muerte de migrantes tanto en el desierto del Sahara como en el mar Mediterráneo, así como una escala sin precedentes de operaciones de tráfico de personas en la región. A esta lista de peligros hay que añadir no solo las muertes en Derna y, desde luego, las de la tormenta Daniel, sino también las víctimas de una guerra de la que el pueblo libio nunca se ha recuperado.

Justo antes de la inundación de Libia, un terremoto sacudió las vecinas montañas del Alto Atlas marroquí, arrasando pueblos como Tenzirt y matando a unas 3.000 personas. “No remediaré el terremoto”, escribió el poeta marroquí Ahmad Barakat (1960-1994); “siempre llevaré en la boca el polvo que destruyó el mundo”. Es como si la tragedia hubiera decidido dar pasos de titán a lo largo de la orilla sur del Mediterráneo la semana pasada.

Un estado de ánimo trágico se instaló en lo más profundo del poeta Mustafa al-Trabelsi. El 10 de septiembre, antes de ser arrastrado por las olas de la riada, escribió: “solo [n]os tenemos los unos a los otros en esta difícil situación. Permanezcamos juntos hasta que nos ahoguemos”. Pero ese estado de ánimo se mezclaba con otros sentimientos: frustración por el «doble tejido libio», en sus palabras, con un gobierno en Trípoli y otro en Sirte; la población dividida; y el detritus político de una guerra continua por el cuerpo roto del Estado libio. “¿Quién dijo que Libia no es una?”, se lamentó Al-Trabelsi.

Escribiendo mientras subían las aguas, Al-Trabelsi dejó un poema que están leyendo las y los refugiados de su ciudad y los libios de todo el país, recordándoles que la tragedia no lo es todo, que la bondad de la gente que acude en ayuda de los demás es la “promesa de ayuda”, la esperanza del futuro.

La lluvia

deja al descubierto las calles anegadas,

al contratista tramposo, y el Estado fallido.

Lo lava todo, las alas de los pájaros

y el pelo de los gatos.

Recuerda a los pobres

sus frágiles tejados

y ropas harapientas.

Despierta los valles,

sacude su polvo bostezante

y costras secas.

La lluvia

un signo de bondad,

una promesa de ayuda,

una campana de alarma.

FUENTE REBELIÓN

23/09/2023