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viernes, 8 de abril de 2011

El golpe eléctrico avisa.


*JUAN MARTORANO.

¿Acaso la oposición ha tomado el camino de la desestabilización por cualquier medio? Hagamos algo de memoria. Cuando el gran embalse de El Guri está aliviando y garantiza la mayor parte de la generación eléctrica de Venezuela, y las grandes inversiones en el sistema van tomando cuerpo en instalaciones y subestaciones que crecen en numerosas ciudades de la geografía bolivariana, extrañas explosiones han ocurrido en los últimos años en diversos puntos del país.
Cuando la severa sequía tensionaba la situación y era obligada la medida de restringir el abastecimiento y se solicitaba a la población la mayor de sus comprensiones para enfrentar la coyuntura e impedir una catástrofe, la oposición se dedicó a divulgar lúgubres vaticinios sobre un país totalmente en tinieblas.
Las cosas no transcurrieron por ese cauce. Llegaron las lluvias que alimentaron la represa a través del río Caroní, y también se fue poniendo en práctica un plan estratégico de construcción de instalaciones energéticas diversificadas. Se revirtió la situación que va camino de una solución con la vista no solo en el presente, sino previendo un futuro de mayor consumo, porque crece la calidad de vida de los venezolanos.
Esto dio al traste con la estratagema opositora que quiso imponer la matriz de opinión de que «la cosa está bien negra y fea y la culpa la tiene Chávez». Cuando las elecciones a la Asamblea Nacional estaban ya a la vuelta de la esquina, parece que pasan a otro plan para hacer prevalecer el mensaje de incompetencia y caos que quieren insuflar, y con ello dirigir el voto contra los candidatos del PSUV.
Desde comienzos de septiembre de 2010 explotaron, se incendiaron, o se cayeron líneas de instalación eléctrica en Barbacoa, estado de Anzoátegui, en el estado de Falcón, y en las zonas caraqueñas de Palo Verde y El Junquito, que dejaron también sin energía a las zonas mirandinas de Guarenas y Guatire. Y ese detalle de alguna u otra manera incidió en los resultados electorales de las Elecciones Parlamentarias del 26 de Septiembre de 2010.
Corpoelec, la corporación eléctrica, investiga también estos presuntos casos de sabotaje al sector eléctrico, dijo a su vez el ministro para la Energía Eléctrica, Alí Rodríguez Araque, quien explicó que el incremento de la generación térmica satisface plenamente la demanda.
«Se han venido observando ciertas vulnerabilidades en los sistemas de transmisión y distribución; dentro de esa situación hemos venido detectando algunas acciones criminales», dijo Rodríguez Araque, quien anunció que ya había algunas personas detenidas y «se les están haciendo las averiguaciones pertinentes».
No puede olvidarse que a comienzos de julio de 2010 fue detenido Francisco «el Panzón» Chávez Abarca, ciudadano de origen salvadoreño, brazo derecho y asalariado del terrorista Luis Posada Carriles ( Por cierto como “cosa rara” un tribunal de Estados Unidos lo declaró “inocente” del delito menor de inmigración ilegal a ese país.Excusa perfecta para dejarlo en libertad y no extraditarlo a la Patria de Bolívar), cuando llegaba a Venezuela para iniciar con fuerzas contrarrevolucionarias internas —entre ellas Alejandro Peña Esclusa, político de la ultraderecha— un proceso de atentados desestabilizadores con vistas a las elecciones legislativas del 26 de septiembre.
Sería ingenuo pensar que esos dos personajes eran los llaneros solitarios de esta conspiración.
 Durante la inauguración de la Feria Internacional de Turismo de Venezuela (Fitven 2010), el presidente Hugo Chávez hizo la denuncia con puntos y señales.
«Ahora mismo estamos enfrentando una oleada, yo no tengo duda, de sabotaje en el área eléctrica», cuando la Revolución Bolivariana está en plena batalla electoral, y agregó: «nunca nosotros subestimamos al adversario, porque estamos conscientes de que estamos enfrentando a las fuerzas que vienen, sin duda, de allá, de Washington».
En declaraciones a la prensa, el líder bolivariano dijo que desde Estados Unidos «están financiando con millones de dólares a una oposición que perdió toda dignidad y todo sentido de patria y, además, una fuerza, que es la burguesía nacional, que no tiene parámetros ni códigos éticos de ningún tipo para mentir, agredir y sabotear».
Y ahora estamos observando de un tiempo para acá que el fenómeno de los “apagones” y los cortes abruptos de la energía eléctrica reaparecen y se repiten con regularidad. Sólo imaginémonos un apagón en la capital de la República, en Caracas, con los sistemas masivos de transporte como el Metro de Caracas, el Tren que va desde la Rinconada hasta los Valles del Tuy, con casi 5 millones de personas que durante el día realizan sus actividades laborales o de otra índole en Caracas.
Y que decir del resto del país, los hospitales, las bombas de gasolina, nuestras empresas básicas, el comercio, la industria petrolera, colegios, universidades, en fin, todo el país sería obligado a paralizarse por culpa de unos criminales que no les interesa para nada el futuro y el destino del país.
Por eso es que lo sucedido en el día de ayer con ese “apagón”, tenemos en primer lugar que hacer el llamado a la población a la calma y a la cordura, y a no hacerse eco de varios rumores que situaciones como éstas se generan. Calma y cordura como señaló alguien por ahí.
Y por otra parte, creo que dentro de las 5 Líneas Estratégicas de Acción Política, después de la Línea referida a como nos transformamos de nuestra cultura capitalista a una militancia verdaderamente socialista, la segunda en este momento de atención de nuestra Patria debería ser la Conformación del Gran Polo Patriótico. Se le ha querido dar a éste no un carácter electoral sino electorero, pero el papel de este Gran Polo Patriótico va mucho más allá de eso, el Polo Patriotico debe ser una instancia de todas las organizaciones políticas, colectivos, movimientos sociales e incluso individualidades en donde tengamos un mínimo de articulación, de direccionalidad política y de acciones conjuntas de todas las fuerzas revolucionarias, en ese esfuerzo de Revisión, Rectificación, Reimpulso, Reunificación, Repolitización, Repolarización, Respuesta, Rapidito, y demás R que deseen agregarle ustedes.
Si perdemos nuevamente esta oportunidad (y cuidado si esta no sería la última) de consolidar verdaderamente un proceso revolucionario y socialista en esta Patria de Bolívar, cuidado si además de perder la soberanía y la patria, digamos también que los días sobre la faz de la tierra de la especie humana estén contados. Recordemos que el golpe eléctrico avisa.

Patria Socialista o Muerte!!!
Estamos Venciendo!!!
(*)Militante del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas, y del Frente Antiimperialista y Socialista del Estado Bolívar (FASB). Moderador de los Programas "Micrófono Abierto" y "Lo Que se habla", transmitido de lunes a viernes de 12 m a 2 pm por la Emisora Comunitaria Llovizna 104.7 FM; y los domingos de 6 a 7 pm por "La Voz de Guayana" 89.7 FM, respectivamente. http://juanmartorano.blogspot.com/ http://juanmartorano.wordpress.com/ . jmartoranoster@gmail.com , j_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar . @juanmartorano30 (Cuenta en Tuiter).

viernes, 4 de febrero de 2011

“La CIA estuvo interesada en Chávez desde que él salió de la cárcel en 1994″.


Por: Cubadebate
Fecha de publicación: 04/02/11




Credito: Cubadebate


Credito: Cubadebate
Certificado recibido por la analista de la DISIP, otorgado por un agente CIA en la embajada de EE.UU. en Caracas.En el curso de las entrevistas para El Encuentro (Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, 2005), el azar nos llevó hasta el testimonio excepcional de una especialista de la Dirección de Servicios de Inteligencia y Protección (DISIP). En la década de los 90, ella atendía el «caso Cuba» y durante la visita del Comandante Hugo Chávez a la Isla en diciembre de 1994, le encargaron analizar los discursos y las acciones del teniente coronel, a quien siguió a cierta distancia desde entonces y hasta 1996. En ese año, le dieron la orden de dedicarse exclusivamente a evaluar a Chávez en profundidad. Cumplió con riguroso celo la tarea.

Aunque tiene 27 años de experiencia profesional, es una mujer todavía joven que respondió a las preguntas con agilidad y precisión. Antes de terminar la entrevista, nos entregó una serie de documentos muy útiles para nuestra investigación y que constituyen una prueba irrefutable del vínculo de los servicios secretos norteamericanos con la Dirección de Inteligencia venezolana, interesados desde el principio en neutralizar la relación del Comandante bolivariano con su pueblo. Entre las evidencias documentales se encuentran varios certificados de los cursos que recibiera, impartidos por oficiales CIA y organizados por la embajada de EE.UU. en Caracas.

Por razones de seguridad, no revelaremos el nombre de nuestra entrevistada.

-¿Qué estudió usted?

- Relaciones Internacionales y después, Derecho.

-¿Tiene alguna jerarquía militar?

-No, soy civil, analista de seguridad externa.

-¿Cuál era su área de análisis en 1992?

-Yo llevaba el caso Cuba. Trabajaba en la DISIP. A partir del 4 de febrero el equipo del área internacional, al que yo pertenecía, comenzó una nueva etapa. El golpe de Estado se vivió con mucha presión y hubo una reorganización del trabajo. Por cierto, ese día cumplía años y recuerdo que echábamos bromas y decíamos: «hubo alguien que se acordó de inmortalizar mi día de cumpleaños». Cuando se produce la rebelión, no sabíamos qué ocurría y hasta me pregunté si debía ir a mi oficina. Estaba pasando un curso de la embajada norteamericana…



-¿Cuál era el tema del curso?

-De Reportes y Análisis de Inteligencia. Tengo el certificado que lo acredita. Pasé varios cursos con los norteamericanos y también, por indicación de mis superiores impartí talleres para oficiales de Inteligencia de EE.UU. sobre los resultados de mi trabajo. El tema que yo llevaba era especialmente importante para ellos.



-Permítanos precisar lo que nos está diciendo: ¿los servicios de inteligencia de EE.UU. los entrenaban a ustedes para todo ese trabajo?

- Sí. Como le dije, tengo mis certificados y hasta una carta de un oficial CIA, que hace una valoración de mi trabajo en uno de esos cursos. No era ningún secreto en la DISIP que los servicios norteamericanos entrenaban a los especialistas y oficiales en este tipo de técnicas, y que elaboraban perfiles sobre nosotros. Nos evaluaban permanentemente como funcionarios y a la vez recibían de nosotros información sensible, relacionada con nuestro trabajo.

Aquí, por ejemplo, está un certificado que acredita que, entre el 27 de enero y el 4 de febrero de 1992, participé en un adiestramiento organizado por la Embajada de EE.UU. Al año siguiente, volví a pasar otro. Era lo más normal del mundo y algo obligado para mí, porque llevaba el caso Cuba. Incluso, venía gente de EE.UU. especialmente interesada en conocer qué teníamos nosotros sobre la Isla. Venían no solo de EE.UU., sino de otros países «amigos». Alemania, por ejemplo.

Carta que recibio la analista por su buen desempeño en el taller impartido por agentes de la CIA en Caracas. -Eran famosos los contactos de la DISIP con los servicios israelíes. ¿Se reunió también con ellos?

-Sí, es cierto. Pero yo nunca me reuní con ellos.

-¿Recuerda los nombres de los norteamericanos que les daban las instrucciones?

-Están registrados en los diplomas, pero ellos no utilizaban sus verdaderos nombres.



-¿Dónde se realizaban estos entrenamientos?

-En hoteles de Caracas. Nunca lo hacían en la embajada propiamente, pero los certificados sí salían de allí, tal y como aparece en el membrete.

-¿Cuáles eran sus objetivos de trabajo?

-Analizar el proceso cubano con la caída del Muro de Berlín. Debía evaluar y hacer pronósticos. Se daba por hecho que, después de lo ocurrido en Europa, Cuba no iba a sobrevivir al fracaso del socialismo europeo, ni al cerco económico de Estados Unidos. Todos los estudios conducían a la conclusión de que el gobierno de Castro iba a caer. Se esperaba eso: la implosión del gobierno.

- ¿Qué tipo de análisis especial sobre Cuba y sobre Fidel hizo usted?

-En el caso específico mío, llevaba todo lo que era la parte política. Varias veces nos reunimos con los disidentes que llegaban a Venezuela y pedían asilo. Los escuchábamos. Participaba en sus reuniones y en las entrevistas con ellos. Obviamente, decían que venían de un mundo atroz, que todo allá era malo. Trataba de distanciarme de esas posiciones y contrastarlas, a partir de una reflexión obvia: si yo quisiera irme de mi país y sacar provecho de eso, diría lo mismo.

Como en esos años yo estudiaba Derecho, trataba de buscar en la universidad información sobre la realidad cubana, un tema que se debatía mucho en ese sector. Por supuesto, me di cuenta de que el proceso cubano era mucho más complejo de lo que uno podía encontrar en los informes norteamericanos y en las opiniones de los emigrados. Que hubiera caído el Muro de Berlín, no significaba que cayera Cuba.

Traté de evadir los prejuicios y acercarme al tema con un enfoque más académico y no como lo haría estrictamente un policía, un oficial de inteligencia. Quería llegar a las raíces, medir exactamente qué era lo que pasaba, para tener criterios sólidos a la hora de expresar opiniones. En ese momento todo lo que llegaba a mis manos me lo bebía, a pesar de que la información era muy sesgada. Asistía, por supuesto, a las reuniones de los anticastristas en Venezuela y en una de ellas conocí a Mas Canosa. Recuerdo particularmente a una señora que figuraba siempre como la organizadora de esos eventos.

-¿Cómo se llama?

-Silvia, pero no recuerdo el apellido. Era una señora ya mayor, alta y muy elegante. Vivía en Caracas. No tenía contacto directo con ella, porque debido a las particularidades de mi trabajo de inteligencia, yo nunca me relacionaba abiertamente con aquellas personas. En un momento determinado, me pidieron evaluar a Chávez.

-¿Cuándo y por qué?

-Después de la crisis militar de 1992, inmediatamente la atención hacia el proceso cubano comenzó a descender y subió a un primer plano la situación interna. La prioridad era Venezuela. Obviamente tenía que venir un reacomodo interno de la DISIP, pues estaban presos más de ciento y pico de oficiales de cierto rango. Era una conmoción nacional.

Comenzamos a evaluar lo que decía la gente en la calle, lo que se hablaba en la universidad. Cuando él sale de la cárcel en 1994, se le empezó a dar un seguimiento más estrecho: quién lo visitaba, con quién se reunía, cómo era su vida. Comencé un proceso de conocimiento de quién era el hombre. Entonces llevaba los dos temas: Cuba y Chávez.

-¿Por qué le asignaron el análisis de Chávez, si usted se dedicaba al seguimiento de un tema internacional?

-Comenzó justamente cuando él salió en 1994 a dar su gira internacional, antes de ir a la Isla. Seguí su periplo por Colombia, luego a otros países, y finalmente a Cuba. Digamos que me tocaba. Por una razón o por otra, él siempre estaba en mi mesa de trabajo debido a su proyección internacional.

-¿Cuál fue la evaluación que se hizo del viaje a Cuba?

-La decisión fue criminalizarlo, porque hasta ese momento no había mucha claridad de cuál era realmente la posición política de Chávez. Él venía contactando con muchas fuerzas. Tenía relación con gente de derecha y de izquierda, aun cuando estaba claro para el gobierno de Caldera que era un enemigo político, una amenaza, porque se negó a pactar con la institucionalidad y no permitió que lo manipulara. Pero el viaje a Cuba disparó todas las alarmas.

-¿Qué significa eso?

-Era una señal política inequívoca. Recibí instrucciones de evaluar su proyección. Aún tengo el video de su discurso en La Habana y otros materiales que me entregaron para estudiar su pensamiento, sus proposiciones, su manera de comportarse en público. Aquí empecé a profundizar aún más, a buscar más allá de las palabras quién era la persona, de dónde salió, cómo apareció. Intenté desentrañar cuál era su programa, su estrategia. Durante los dos años en que estuvo detenido fue casi imposible evaluar con exactitud su pensamiento, porque apenas tenía expresión pública. La gente iba a verlo, le escribía, lo admiraba, pero encarcelado no parecía ser un peligro inmediato. En cuanto salió a la calle y fue recibido como un héroe por toda Venezuela, y aparecía en los medios explicando su programa político, comenzó a preocupar seriamente al gobierno. A eso se sumó la gira internacional por Colombia, Panamá, Argentina, Uruguay, Chile… Sin embargo, fue a su regreso de Cuba en que se tomó la decisión de estudiarlo cuidadosamente y obtener información para ello no solo por la vía operativa, sino mediante el análisis profesional de su personalidad y de su pensamiento.

Digamos que a partir de ese momento lo que él llamaba bolivarianismo empezó a tener un cuerpo como ideología y descubrieron que Hugo Chávez no estaba diciendo las cosas al azar, no era un profeta más que apareció por allí, un Juan Bautista en el desierto… Hasta ese momento se le había ignorado intelectualmente. Después de aquel encuentro con Fidel Castro, todo cambió.

-Usted hablaba de la gira internacional de Chávez, que incluyó también a Colombia, Uruguay, Argentina, Chile… ¿Hubo alguna relación con los servicios de inteligencia de esos países?

-Obviamente, porque no te olvides que en esa época, por sus relaciones con Chávez, expulsaron de Venezuela a Norberto Ceresole. Se hizo en colaboración con el gobierno argentino, país de residencia de este teórico uruguayo, que era un hombre bastante controvertido. Yo no tuve acceso a informes clasificados que pudieran ofrecer evidencias sobre la colaboración entre los servicios de inteligencia, pero sin dudas en este y otros casos debió producirse un intercambio de información y una conciliación de las acciones. A mis jefes en la DISIP solo le interesaba lo que yo podía producir y evitaban pasarme información secreta. Yo estaba para dar ideas de cómo y dónde actuar. Nada más.

-¿Usted recomendaba acciones?

-No. Mi trabajo era diagnosticar a partir de fuentes generalmente públicas. Es decir, qué fue lo que dijo en tal lugar, a quién le puede llegar ese mensaje, cuál puede ser su alcance, qué ideas está dando él allí.

-Para analizar la visita a Cuba, ¿qué fuentes consultó?

-Las notas de prensa y el video con los pormenores de la visita, incluyendo los discursos que se pronunciaron allá.

-¿Cuál fue su diagnóstico?

-En La Habana, Chávez ratificó algo que yo venía alertando: él tenía gran facilidad para la comunicación. Aplicaba con extraordinario acierto la psicología de masas. No era un loco, como lo llamaban despectivamente en la prensa y también algunos oficiales de la DISIP. Me preguntaba, por ejemplo, ¿por qué él canta el Himno Nacional? Porque en la psicología de masas este funciona como elemento de cohesión. Cuando él cantaba el Himno o una canción llanera, facilitaba que todas las personas que estaban a su alrededor se unieran a él, lo siguieran, a partir de un resorte afectivo de gran eficacia comunicativa. Se subestimaba ese tipo de elemento. «Pero él habla mucho», decían. «Escúchenlo», les respondía. Lo que ocurre en realidad es que Chávez es capaz de trasmitir un mensaje en diferentes niveles del consciente y subconsciente colectivo. Él comienza primero a entrar en calor, crea cierta familiaridad, y después sabe dónde insertar el mensaje político. Y la gente lo aceptaba, se identificaba plenamente. Él logró incorporar estas técnicas de comunicación en los contactos cuerpo a cuerpo con la gente. Aprovechó muy bien los recorridos por el país. Se armó de todo un cuerpo simbólico que luego incorporó magistralmente en sus discursos. Hasta la aparición de Chávez en el escenario público venezolano, no existía ningún político que hubiera llegado a esos niveles de comunicación con el pueblo.

-¿Cómo valoraban sus análisis?

-Se subestimaron, tanto como subestimaron a Chávez. Pensaron que con el tiempo su proyecto se iba a desgastar y que serían efectivas las medidas para amedrentarlo y acosarlo. Apostaron más a la fuerza que a la inteligencia. Estoy segura de que hubiera sido más efectivo enfrentarlo en su propio terreno, después de haberlo entendido y descifrado.

Fue un error no haberle dado importancia a su capacidad como líder. No fue de la noche a la mañana que Hugo Chávez se convirtió en un «fenómeno» y creció en el imaginario popular. Sencillamente, lo único que demostró fue que se podía hacer en Venezuela, lo que él estaba anunciando desde que salió de la cárcel. Toda su estrategia estuvo planteada desde el principio y la gente captó enseguida que no era más de lo mismo.

-¿Usted recuerda exactamente qué análisis hizo de la visita del Comandante Chávez a Cuba?

-Trabajamos dos categorías: situación y apreciación. En ese momento había un gran vacío académico en torno a cuál era el camino, no solo para la región, sino para el mundo. Se nos estaban vendiendo teorías milenaristas: que era el fin de la civilización, que el mundo se acababa. Lo que aprecié en Chávez fue un franco acercamiento a las principales tesis de Fidel Castro, quien proponía un camino frente a esa confusión teórica: «Hay que ver hacia adentro, tenemos que ir a las esencias y a la historia de nuestros países».

-¿Y lo informó así?

-Sí, dije: ambos se han dado cuenta de las potencialidades que tiene América Latina y de la necesidad de construir un liderazgo. Consideran que todo el mundo busca en otra parte un referente, un modelo, recetas comunes, y la estrategia tiene que ser todo lo contrario: buscar en cada lugar el modelo que más se parezca a su realidad.

-Hasta para Chávez fue una sorpresa que lo recibiera Fidel. ¿Usted evaluó las razones que tuvo el Presidente cubano para darle una bienvenida de jefe de Estado?

-En aquel momento se evaluó como un pase de factura contra el gobierno de Rafael Caldera. Era lo que decía la prensa y lo que consideró el propio Presidente venezolano y sus asesores, pero yo nunca creí en una explicación tan simple. Teniendo en cuenta las similitudes entre las posiciones políticas de Castro y Chávez, la reiterada preocupación del Presidente cubano por el liderazgo en la región y la extraordinaria comunicación piel a piel que ambos lograban con el pueblo, no era difícil apreciar que Fidel Castro percibió en Chávez un potencial político que dentro de Venezuela no se estaba viendo.

-Siendo usted una analista de la DISIP, ¿no se consideró este análisis un tanto benévolo hacia Chávez y Fidel?

-Mira, se subestimó este análisis, y cuando lo tuvieron en cuenta, era demasiado tarde. Yo no estaba deslumbrada. No tenía una posición subjetiva, sino que mis apreciaciones estaban fundamentadas en la observación y el registro de la actuación de ambos. Fidel Castro vio en Hugo Chávez un liderazgo alternativo en desarrollo. El militar venezolano no tenía aún la estatura requerida. No tenía la visión que posee en estos momentos, porque él ha sido un músculo que se ha ido perfeccionando a través del tiempo. Pero el Presidente cubano se dio cuenta de quién era y sobre todo, adónde podía llegar. Es decir, no lo subestimó.

-¿Cuándo la designan para atender solo el «caso Chávez»?

-En 1996.

-¿Por qué?

-Porque se produjo un proceso de ajuste contra Caldera. El Movimiento Bolivariano como concepto, como ideología, estaba tomando fuerza dentro de toda la trama social. En ese año ya se conocía la intención de presentarse a las elecciones, después de un período en que había llamado a la abstención. Aunque era invisible esa fuerza a nivel de los medios, se sentía en la calle, estaba allí. El proceso de desgaste al que apostó la oligarquía no se había producido, sino todo lo contrario. Chávez seguía diciendo cosas que a la gente le seguían importando. En ese momento la clase media de este país estaba muy cerca de él y veía en su liderazgo la esperanza de un cambio político. Las encuestas indicaban la tendencia nacional hacia un gobierno de fuerte base popular, y él encarnaba en ese momento esa fuerza.

Por otro lado, él no se había dedicado a teorizar sobre el futuro programa de gobierno, ni a asistir a tertulias intelectuales en Caracas. Estaba fuera de Caracas, que no era territorio frecuente de los políticos, reunido lo mismo en grandes plazas que con dos o tres personas, explicando qué significaba la Constituyente y viviendo lo que él llamaba «el huracán revolucionario».

Eso empezó seriamente a preocupar. Por eso me dieron la tarea de que me ocupara, exclusivamente, de él, y a partir de ahí, comenzaron a entregarme todo cuanto podían para que yo lo evaluara.

-¿Grabaciones, informes…?

-Trabajos de inteligencia. Me decían: «Esto es del Comandante Chávez en Chuluaca». Yo lo oía y de ahí sacaba mi informe.

-¿Cuántas personas llevaban en su área el caso Chávez?

-Como analistas, éramos dos. La que era mi jefa, que sí manejaba todo lo inimaginable y yo, que me encargaba de la parte política más abierta.



-¿Tenía alguna idea de cuánta gente había infiltrado la DISIP cerca del Comandante?

-No sé exactamente la cantidad, pero sí había mucha gente en eso. Incluso me propusieron que yo me asimilara.

-¿Qué quiere decir?

-Que me debía incorporar a la Fuerza Armada, para luego infiltrarme a través de los militares leales. Hice el proceso de asimilación a la FAN, pero cuando llegué a determinada prueba, falseé los exámenes psicológicos. Eso ocurrió en marzo de 1996. No me podía negar a un trabajo abiertamente, porque podían tomar represalias en mi contra. Lo digo responsablemente: falseé mi prueba psicológica.

-Díganos con sinceridad, ¿llegó usted a identificarse con Chávez y su Movimiento?

-Te repito, lo que hemos analizado no tiene nada que ver con el elemento subjetivo. Veámoslo desde otro ángulo: pude analizar este proceso sin prejuicios, porque procedo de una familia muy humilde. Logré estudiar gracias al esfuerzo de mi papá y mamá, un obrero y una secretaria. Ellos me incentivaron siempre a tratar de que fuera mejor persona en la vida, a que estudiara y me esforzara. Sin dudas, mi origen me permitió valorar la propuesta de Chávez. Sabía perfectamente que lo que él decía era cierto: si Venezuela seguía por el camino que llevaba, iba a estallar. No se sostenía con una estructura social que parece una copa de champaña invertida, con unos pocos arriba y millones abajo. Todos mis conocidos vivían en la parte de la sociedad más maltratada y despreciada, que era la aliada de Chávez. Conocía de cerca esa realidad. No me obcecaba con mi trabajo. No tomé el asunto como algo personal. Él no era un amigo, pero tampoco un enemigo a muerte. Traté de buscar explicaciones a lo que estaba ocurriendo y de dónde salía este hombre. Me interesó el hombre. Y cuando yo comencé a apreciar que él estaba diciendo cosas razonables, me dije: bueno, si esto lo está sintiendo y lo está viendo mucha gente, va a tener que suceder un milagro en este país para ganarle en las elecciones.

-¿Alertó que iba a ganar?

-Sí. Chávez había capitalizado la esperanza de millones de venezolanos que estaban hartos de la corrupción, de la impunidad, de la falsedad de los políticos, de las enormes diferencias sociales, de ese proceso degenerativo de las instituciones.

-¿Qué sintió usted cuando Chávez ganó las elecciones?

-Era una película que yo estaba viendo desde mucho antes. Fue como si me sentara en un cine a seguir una historia conocida. Vi situaciones, personas que me eran muy familiares. De todos modos la sensación era extraña. Sabía que iba a ganar. No fue una sorpresa, pero verlo allí también me provocaba cierto asombro.

-¿Dónde estaba cuando dieron la noticia oficial?

-Me habían enviado a trabajar en una mesa electoral -por supuesto de manera encubierta-, y allí ganó Chávez con amplia ventaja. Poco después dieron la noticia oficial. Me dije -y confieso que con agrado, como quien saca una buena nota en un examen-: bueno, no me equivoqué.

-¿Qué reacción hubo en la DISIP con la victoria de Chávez?

-Una gran incertidumbre. ¿Qué iba a pasar con nosotros? ¿A dónde iríamos? Muchos de mis compañeros se sintieron angustiados: unos con culpa y otros sin ella, pero cundió el desasosiego.

-¿Tuvo contacto en esos días con los servicios norteamericanos?

-Nosotros nos reuníamos con ellos al menos una vez al año. En marzo de 1998 vinieron dos analistas de la CIA, y yo les hice una presentación sobre Chávez, como otras veces. Pero en esta ocasión ellos estaban mucho más interesados y preocupados.

-¿Sintió alguna presión por parte de ellos?

-No. Ellos trataban más bien de ganar nuestra confianza. De hecho el 4 de febrero, durante el golpe, quien me llamó para que me presentara a mi curso de la embajada de EE.UU. y a mi trabajo regular en la DISIP, fue un oficial norteamericano. Me dijo que no me preocupara, que todo estaba bajo control. Cuando me incorporé al curso, uno de ellos, de origen mexicano, me preguntó: ¿Qué percepción tienen ustedes de lo que acaba de pasar?». Fue en un ambiente casi de camaradería, como dos compañeros de trabajo que conversan sobre una preocupación común.

-¿Le pedían que identificara alguna debilidad en Chávez?

- Sí.

- Por ejemplo…

-La que se pudiera, lo que se pudiera, y en este tipo de análisis no participaba yo sola, sino varias personas que por una razón o por otra tenían que ver con él o con su entorno. Ellos nos convocaban para hacer lo que llamamos una tormenta de habilidad y responder a la pregunta «qué ves tú».

-Cuando dice ellos, ¿quiénes son, los norteamericanos?

-No, mis jefes. Los contactos que había con esa gente eran muy puntuales. Al menos conmigo. Cuando ellos venían, lo sabíamos con tiempo y nos preparábamos. Nos reuníamos todos los que estábamos trabajando en conjunto -porque la compartimentación funcionaba, cada quien en su parte-, y cuando estábamos todos juntos frente a los norteamericanos, ahí era donde yo podía calibrar qué era lo que estaba haciendo cada quién. Era una obsesión para ellos lo que también nos inquietaba a nosotros: ¿quién era el personaje? Porque si en tanto tiempo él seguía siendo una novedad y el pueblo lo apoyaba más y más, cuál era entonces el misterio de Hugo Chávez. Todos querían saber dónde él tenía guardada la varita mágica.

- ¿Qué debilidades identificaron en aquellas tormentas?

-¿Sabe una cosa?: ninguna. Él era y sigue siendo un hombre y su circunstancia. Si se revisa lo que él dijo al salir de la cárcel descubrirá que es lo mismo que está diciendo ahorita, solamente que en aquel tiempo él las enfocaba a veces con un dejo de ingenuidad. A medida que él fue interrelacionándose con el pueblo y adquiriendo mayor experiencia política, se podía apreciar que a lo dicho al principio le había agregado una metodología para alcanzarlo. Su discurso era extraordinariamente coherente.

Por ejemplo, si usted lee Habla el Comandante, un libro que recoge una larga entrevista que comenzó en 1995 y terminó poco antes de las elecciones, y en la que Chávez presenta toda su estrategia y cuenta su historia personal, encontrará que es el mismo Chávez de ahorita. Él no engañó jamás a nadie. Decía lo que iba a hacer de manera transparente. Fue el gobierno de Caldera y mis superiores los que se negaron a ver la realidad y reaccionaron cuando ya no podían hacer nada.

-Ahora, entre nosotros, díganos al menos un defecto del Comandante Chávez.

-Mire, no conozco su vida personal. Lo evalúo con la frialdad del analista que trata de apreciar su acción en su contexto histórico. Desde ese punto de vista, Chávez es invulnerable. No tiene talón de Aquiles, no lo tiene, porque él ha sabido despersonalizarse del proceso, al contrario de lo que dicen sus enemigos, que lo llaman despectivamente «máximo líder», «dictador» y otras cosas. No. Por primera vez en la historia de Venezuela, se ha logrado convertir a todos los ciudadanos en parte de un proceso, incluyendo a la oposición, que tiene un espacio y un protagonismo nunca visto en este país. Chávez fue la oposición en Venezuela y los medios de prensa, la DISIP y todas las instituciones gubernamentales lo perseguían, lo calumniaban o lo excluían, en el mejor de los casos.

Toma cualquier discurso de Chávez. Jamás encontrarás una imposición, una postura piramidal. Su propuesta es lineal: tú, nosotros, todos. Al acercársele de esa manera, usted se siente incluido, particularmente si le habla de sus problemas esenciales. Eso es lo que lo hace diferente. Hay un líder real, que no es un jefe, sino alguien que en 12 años de trabajo público ha logrado motivar y captar a millones de personas.

-Cuando triunfa Chávez, ¿tuvo algún problema? ¿La sacaron de su trabajo?

-No, en lo absoluto. Quien no la debe, no la teme. Cuando llegó la nueva administración, seguí trabajando aquí. Yo soy una analista, una profesional que en ningún momento participó en actividades irregulares.

-¿Y siguió analizando a Chávez?

-No. Comencé a trabajar en la oficina de Análisis Interior.

-¿La colaboración con los servicios norteamericanos siguieron después del triunfo de Chávez?

-No, bajaron notablemente. Por lo menos yo no llegué a tener contactos con ellos después de 1999.

-Pero los servicios norteamericanos estuvieron profundamente comprometidos con el golpe de Abril de 2002. Eso llegó a trascender públicamente y todavía siguen apareciendo evidencias…

-Así es. Pero yo solo le respondo por mi experiencia personal.

-Una última pregunta, para satisfacer una curiosidad: usted que siguió tan de cerca a Chávez, que sabía perfectamente cómo era la relación de él con la mayoría de los venezolanos, ¿era posible predecir la reacción del pueblo, que lo devolvió a Miraflores unas horas después del golpe de Estado?

-No, admito que falló la analista. Y, mire, eso me conmovió muchísimo. Nunca había vivido una experiencia similar y creo que jamás la volveré a vivir. Mi casa está en un barrio humilde. Vi cómo salieron miles de personas a la calle, cómo se organizaron espontáneamente, con qué decisión se fueron a buscar al Comandante Chávez a Tiuna y a Miraflores y permanecieron horas y horas allí, resueltos a enfrentar lo que fuera por un hombre, por su Presidente. No sé si me entienden… yo no podía prever en mis fríos análisis que aquel respeto, aquella consideración, aquel afecto por la gente que se notaba en tantos y tantos discursos y reuniones de Chávez que yo había estudiado, el pueblo lo iba a retribuir de esa manera. Lo confieso: cuando vi por la televisión la llegada de Chávez a Miraflores, me emocioné hasta las lágrimas. Ahí sí se derrumbó la analista.

sábado, 15 de marzo de 2008

Colombia e Israel: verdugos del Imperio en Latinoamérica y el Medio Oriente

Hernán Mena Cifuentes

Colombia e Israel, a pesar de estar tan alejados entre sí, de tener lenguas, religiones y culturas diferentes, tienen en común el hecho de poseer Estados y gobiernos al servicio incondicional de EEUU que los usa en las regiones a las cuales pertenecen como gendarmes, verdugos y puntas de lanza del proyecto de conquista mundial que el Imperio adelanta y que amenaza con desatar un holocausto planetario. El papel que ambos regímenes juegan como peones de EEUU en el tablero geoestratégico político-militar internacional, no se dio de manera casual, sino que es producto de un estudio exhaustivo que hizo Washington, hace más de medio siglo, para la ejecución del proyecto que seleccionó a dos países ubicados en regiones donde existen los recursos energéticos más grandes del planeta, el gas y el petróleo, indispensables para mover la maquinaria bélica que hace posible lograr ese objetivo y el agua suficiente para calmar la sed del mundo. Claro está, que los cálculos orientados a alcanzarlo, los hicieron tomando en cuenta únicamente el aspecto material, olvidando las lecciones de la historia que demuestran que las guerras no se ganan solamente a fuerza de cañones, misiles, portaaviones, aeronaves y soldados superiormente armados, sino que para ello hace falta algo más, ese algo que ellos no tienen: la dignidad, la valentía y el espíritu de lucha que hace invencibles a los pueblos. Fue así que, prevalido del poder omnipotente alcanzado una vez finalizada la II Guerra Mundial, EEUU puso en marcha su proyecto Israel-Colombia, abriendo una Caja de Pandora de la que saldrían guerras, genocidios, confabulaciones, traiciones, complicidades y otros males que desde entonces vienen asolando, no sólo al mundo árabe y al pueblo latinoamericano y caribeño, sino a la humanidad entera. El punto de partida del caos que gestó el Imperio comenzó hace exactamente 60 años, al suscitarse en el Medio Oriente y en América del Sur dos eventos que habrían de cambiar el rumbo de la historia: la irrupción de Israel como Estado ilegal e ilegítimo y el asesinato en Colombia, de Jorge Eliécer Gaitán, en los que EEUU jugó rol protagónico, como lo confirman documentos y testimonios de testigos de esa época que prueban la intencionalidad de esos sucesos, que tiene fecha y nombre propios. En mayo de 1948 nació el Estado de Israel, engendro que desgarró las entrañas de la madre tierra palestina, ensangrentada desde entonces por las guerras, masacres y asesinatos selectivos de que han sido víctimas sus hijos que, por resistir a los ocupantes, no han tenido ni un día de paz, porque la muerte se ha llevado a millones de ellos, y los que no han perecido son desplazados, sufren, cárcel, torturas, hambre, sed, desnutrición, destrucción de sus hogares, bloqueos y el aislamiento de un infame muro. Dos meses antes, en Colombia, un día de abril habían asesinado a Gaitán, y con el crimen, las esperanzas del pueblo neogranadino, que en rapto de justa ira incendió a la capital, hecho conocido como “El Bogotazo”, en respuesta al magnicidio y a la brutal explotación y represión gubernamental y de la oligarquía que se había desatado contra los campesinos que para sobrevivir tuvieron que huir a la selva para resistir a través de lucha armada. A partir de entonces, los Estados y gobiernos de Colombia e Israel se dedicaron a hacer la guerra al pueblo palestino y colombiano, usando los mismos métodos diseñados por su amo imperial que por su salvajismo, crueldad sin límites, son objeto del repudio y la condena universal que se estrella lastimosa e inútilmente ante la impunidad de los victimarios que, protegidos por el chantaje y el soborno de EEUU que hace callar débiles y cómplices conciencias, les envalentona y aceleran su marcha de terror. En el contexto del proceso de exterminio que ambos siervos imperiales adelantan en Palestina y el país neogranadino, se destaca el doloroso drama de Los desplazados, millones de hombres y mujeres, niños y ancianos que para escapar de la violencia y de la muerte se convierten en una masa humana que se mueve sin rumbo a través del desierto, en el caso de los palestinos, y de la selva, en el caso de los colombianos, en búsqueda de salvación que, a veces, encuentran en campos de refugiados o países vecinos. El asesinato selectivo es la monstruosa forma de exterminio utilizada por el Estado sionista y colombiano para deshacerse de los combatientes de la resistencia en flagrante violación de los más elementales principios y normas morales y jurídicas, crímenes que han dejado un elevado saldo de muertes no sólo entre quienes luchan contra su dominio sino entre la población civil, en su mayoría niños y mujeres. Desde el aire, usando helicópteros y silenciosas aeronaves no tripuladas, el Estado israelí ha asesinado, mediante ese método, a centenares de combatientes palestinos, mientras que en Colombia, los gobiernos con apoyo de sicarios y paramilitares exterminaron hace 20 años a los primeros miles de guerrilleros y políticos de oposición que creyeron en sus falsas promesas de conciliación y paz. La matanza que adelantan los dos Estados y gobiernos ha continuado, pues los sionistas siguen asesinando combatientes palestinos, y en Colombia, de manera sistemática, siguen con ese ritual de muerte; los “paras” que desmiembran con moto-sierras y machetes a campesinos o los matan con serpientes venenosas, mientras que el Estado consagra la legalidad de la pena de muerte, al pagar recompensas a informantes y asesinos como sucedió con muerte de un líder guerrillero cuya mano recibió el Gobierno como prueba del crimen. Simultáneamente, existe la macabra conexión de Tel-Aviv y Bogotá, a través del uso de miembros del Mossad, la tenebrosa inteligencia policial sionista para entrenar a los paramilitares y a las fuerzas del gobierno de Álvaro Uribe en técnicas de tortura, espionaje y uso de armas, además de la adquisición de aeronaves de la fuerza aérea israelí por parte de Colombia y de la logística de guerra, como habría sido la utilizada en la masacre de Sucumbíos. No se queda allí la participación de los Estados y gobiernos de Israel y de Colombia como agentes del Imperio, pues la misma tiene como objetivo usarlos de “cabeceras de playa” y gendarmes para propagar las llamas de la guerra e incendiar a los Estados vecinos para que sus hijos se maten entre ellos y así facilitar en esas regiones la ejecución de su perverso proyecto de conquista planetaria. Israel ha cumplido parte del papel de “cuña geoestratégica” que le ha sido asignado al ampliar su territorio mediante sucesivas guerras, ocupación ilegal de nuevas tierras e invasiones a vecinos como el Líbano donde sufrió una humillante derrota a manos de Hezbolá, cuyos combatientes acabaron con el mito de invencibilidad de su poderoso ejército; no obstante, continúan con sus diarias incursiones militares en la Franja de Gaza, donde son tantas las víctimas, que la cultura de la muerte cobra allí plena vigencia. Colombia hace lo mismo, ya que sus gobernantes destruyeron la soberanía del país al suscribir el Plan Colombia (hoy Plan Patriota) con EEUU, que les ha recompensado con más de 5 mil millones de dólares para instalar bases militares con soldados asesores mercenarios, sofisticadas aeronaves, equipos de radar y espionaje satelital, punta de lanza de la invasión con la que proyectan conquistar al resto de Sudamérica para adueñarse del petróleo, gas, agua y los recursos que allí se hallan, los más grandes del planeta. Las cárceles israelíes están llenas de hombres, mujeres y de niños que difícilmente sobreviven en oscuros calabozos, enjaulados desde hace años, sin proceso judicial alguno, acusados de ser miembros de la resistencia popular que se opone a la ocupación sionista de Palestina, mientras que en las de Colombia, también viven encerrados miles de combatientes revolucionarios, junto con centenares de sospechosos de pertenecer a la guerrilla, la mayoría de ellos sin esperanza alguna de alcanzar libertad. La mayoría de ellos son los que se fueron a la selva para desde allí iniciar la lucha armada pensando en un futuro mejor para su patria, y el resto, políticos, sindicalistas y luchadores sociales que protestaban por las ejecuciones y desapariciones, por las infamantes condiciones de miseria, hambre, desempleo, ignorancia, enfermedad y demás plagas sociales que asolan a las mayorías, mientras una minoría de privilegiados se enriquece obscenamente de su trabajo y de la explotación de la riqueza del país. Esa amoral conducta de los Estados y gobiernos de Israel y de Colombia es la que ha abierto las puertas al proyecto de conquista que el Imperio diseñó para la conquista de las regiones a las que pertenecen ambos países y que, en el caso de Israel, ya comenzó con las invasión de Irak y Afganistán por EEUU, y en el caso de Colombia, con la incursión militar en territorio de Ecuador, que culminó con la muerte de una veintena de guerrilleros de las Farc y de 4 estudiantes mexicanos. Tanto Israel como Colombia gozan de la protección de Washington, ya que éste ejerce el ilegítimo derecho de veto en la ONU, cada vez que allí se acusa al Estado sionista por sus crímenes de lesa humanidad, mientras que en el Tribunal Interamericano de DDHH, permanecen engavetadas miles de denuncias presentadas por familiares de las víctimas asesinadas por el terrorista Estado colombiano y sus cómplices. Es una inversión de valores, “El mundo al revés” de Galeano, que convierte a la víctima en victimario, por efecto de la cínica actitud de dos Estados y dos gobiernos que con el incondicional apoyo de EEUU, de una caterva de traidores y de una poderosa dictadura mediática manipulada y pagada por Washington, que transforma al agresor en agredido para confundir al mundo. Ocurrió recientemente en República Dominicana, cuando la Declaración de Santo Domingo, suscrita por los presidentes reunidos en la XX Cumbre del Grupo de Río, condena la agresión del ejército colombiano a territorio ecuatoriano, documento que apenas si fue mencionado por los medios, concentrados en divulgar los estrechones de manos repartidos al final del evento por Uribe, restándole importancia a la declaración y la decisiva actuación del presidente venezolano Hugo Chávez que evitó la guerra. Porque la Declaración, que la prensa pitiyanqui no publicó íntegramente y apenas ha sido mencionada en espacios reducidos de los diarios, radio y televisión, pone al descubierto al agresor, que llegó a Santo Domingo fingiendo ser el agredido, con un rosario de falacias, calumnias y mentiras, cuyas cuentas fueron rodando por el suelo a medida que Rafael Correa, presidente del país invadido, iban dando a conocer la verdad de lo ocurrido. Fue el pasado 1 de marzo en Sucumbíos, en un remoto paraje ecuatoriano fronterizo con Colombia, separado por el río Putumayo, que se violó la soberanía de una nación y se cometió un crimen de lesa humanidad, tal como quedó establecido en la Declaración de Santo Domingo, que señala entre algunos de sus puntos que: … la incursión se efectuó “sin consentimiento expreso del Gobierno de Ecuador; que reafirma que el 'principio de que el territorio de un Estado es inviolable, ni puede ser objeto de ocupación militar por parte de otras medidas de fuerza tomadas por otro Estado, directa o indirectamente cualquiera que fuera el motivo, aun de manera temporal”, como lo hizo el ejército neogranadino. En el texto de la Declaración los mandatarios expresan claramente : “Tomamos nota con satisfacción de las plenas disculpas que el presidente Álvaro Uribe ofreció al Gobierno y al pueblo del Ecuador por la violación del territorio y la soberanía de esta hermana nación el 1 de marzo de 2008 por parte de la fuerza pública de Colombia.” Destaca a continuación el documento suscrito por los presidentes: “Registramos también el compromiso del presidente Álvaro Uribe, en nombre de su país, de que estos hechos no se repetirán en el futuro bajo ninguna circunstancia, en cumplimiento de lo que disponen los artículos 19 y 21 de la Carta de la OEA. Para el “Nerón del siglo XXI”, el presidente George W. Bush, las sanciones impuestas tanto a EEUU y a sus vasallos, con toda la autoridad, legal, moral y ética que tiene el documento, no le importan nada, y ha salido, como es costumbre suya, salir en defensa de lo indenfendible, asegurando con cinismo, como lo hace siempre con Israel, en vano intento por tapar la luz del sol con un dedo, y en el marco de su reducida condición intelectual y escasa visión política, asegura que el Estado colombiano es el agredido. Lo hace con el único propósito de proteger a dos Estados y gobiernos que hacen de gendarmes y puntas de lanza de su proyecto de conquista planetaria, para así poder seguir desatando en el Medio Oriente y Asia Central, el tsunami de violencia con que ha asolado a los pueblos de Palestina, Líbano, Irak y Afganistán y con el que también se propone envolver a Irán, como se propuso hacerlo este mes de marzo en América Latina y el Caribe, con la incursión militar de Colombia en Ecuador. Mas el plan culminó en un total fracaso, gracias a la oportuna actuación de Chávez, la “Piedra en el zapato” del Imperio que le ha vencido en todas las batallas libradas hasta ahora en defensa de la libertad, integridad y soberanía no sólo de Venezuela, sino de la Gran Patria, como lo hizo en Mar del Plata, al hundir el acorazado anexionista del Alca e imponer en su lugar al Alba, la solidaria e integracionista Alternativa Bolivariana para los pueblos de Nuestra América. EEUU podrá seguir utilizando a los Estados y gobiernos de Israel y Colombia como peones de su proyecto de conquista planetaria, pero existe un hecho cierto y claro como la luz del día, y es que ya no podrán hacerlo con mentiras y calumnias, porque hoy cobran más vigencia que nunca las proféticas palabras del Libertador Simón Bolívar quien dijo : “ Los EEUU parecen destinados por la Providencia para sembrar de miseria a la América en nombre de la libertad”. Por ello, es que hoy sus pueblos han desenmascarado al Imperio y puesto al descubierto su rostro de agresor, como lo hicieron los Presidentes en la Declaración de Santo Domingo que le arrancó el compromiso a su vasallo en la región de que no volverá a perpetrar agresiones como la que ordenó a su ejército contra Ecuador, dando muerte a combatientes revolucionarios y a estudiantes mexicanos, un crimen de lesa humanidad más de los muchos perpetrados por esa marioneta imperial llamada Álvaro Uribe Vélez.

Correa a Bush: Ayude a formar una fuerza multinacional, o "cállese la boca"

viernes, 7 de marzo de 2008

Guerra Preventiva

Juan Martorano
Uno de los acontecimientos asombrosos de los últimos años es la presentación de la guerra preventiva como un instrumento legítimo y moral de la política exterior estadounidense. Éste no ha sido siempre el caso. El 7 de diciembre de 1941, día en que los japoneses lanzaron un ataque preventivo contra la Armada estadounidense, pasó a la historia como una fecha que vivirá en la infamia. Durante la guerra fría, a los defensores de la guerra preventiva (preventive war) se les despachaba como una panda de chiflados. Cuando Robert Kennedy llamó a la idea de un ataque preventivo contra las bases de misiles cubanas 'un Pearl Harbor al revés', y añadió: 'Durante 175 años no hemos sido esa clase de país', hizo que el ExCom -el grupo especial de asesores del presidente Kennedy- pasara de un ataque aéreo a un bloqueo.La política de contención más disuasión ganó la guerra fría. Después de la caída de la Unión Soviética, todo el mundo daba gracias al cielo porque los chiflados de la guerra preventiva no hubieran llegado nunca al poder en ningún país importante, bueno, eso era así hasta hace muy poco realmente.Hoy día, por desgracia, parece que están en el poder en Estados Unidos, Israel y Colombia, por sólo nombrar algunos países. El hecho de que ahora hablen de guerra para anticiparse a una ataque (pre-emptive) en vez de llamarla guerra preventiva (preventive), no cambia su carácter. La guerra preventiva se basa en la proposición de que es posible predecir con certeza lo que va a pasar.Los halcones de la Administración de Bush sólo saben que si no actuamos hoy, algo horrible va a pasarnos mañana. El vicepresidente, Dick Cheney, y el ex- secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, evidentemente se ven a sí mismos como los precops de Minority Report, de Steven Spielberg, unos telépatas que están físicamente equipados para evitar crímenes que están a punto de ser cometidos.La certeza sobre las predicciones es ilusoria. Una cosa que la historia no deja de enseñarnos es que el futuro está lleno de sorpresas y se burla de todas nuestras certidumbres.Analicemos el caso inmediato: Irak. La política de contención más disuasión mantuvo a Sadam Husein detrás de sus fronteras durante la última década. ¿Qué es lo que los precops del Pentágono sabían lo que planeaba hacer? ¿Cuál es el peligro claro y presente, la amenaza directa e inmediata que justifica el enviar el Ejército estadounidense a Irak? ¿Esperan los telépatas de la Administración que use su arsenal de armas de destrucción masiva contra Kuwait? ¿Contra Israel? ¿Contra Estados Unidos?Puesto que Sadam Husein no estaba interesado en el suicidio, no era probable que hiciera ninguna de estas cosas. La agresión le hubiese hecho el juego a los estadounidenses. Si hubiese utilizado su armamento, Sadam Husein hubiese dado al presidente de EE UU lo que éste desea de todo corazón: una razón que el mundo aceptara para invadir Irak e imponer un 'cambio de régimen'. Fueron otros los sucesos los que justificarían dicha invasión.La única contingencia que muy probablemente hubiese impulsado a Husein a recurrir a sus armas sería precisamente esta invasión de Irak por parte del Ejército estadounidense. Entretanto, la política de contención parece estar funcionando. Si no funciona, la guerra siempre es una opción. Y Husein, a fin de cuentas, es mortal. Con toda seguridad, se va a morir un día, como en efecto se múrio, o mejor dicho, fue ejecutado. ¿Por qué fue tan vital deshacerse de él ?Las posibilidades de la historia son mucho más ricas y más variadas de lo que la mente humana es capaz de concebir, y la arrogancia de los líderes que están seguros de que pueden predecir el futuro merece un justo castigo. Como escribió el historiador inglés sir Herbert Butterfield: 'En la historia, los golpes más duros del cielo caen sobre aquellos que imaginan que pueden controlar las cosas de una manera soberana, jugando a la providencia no sólo para ellos sino para el futuro lejano, mirando al porvenir con un clase equivocada de previsiones, y apostando por muchos cálculos arriesgados en los que nunca debe darse el más mínimo error'.La guerra preventiva unilateral no es legítima ni moral; es ilegítima e inmoral. Durante 200 años no hemos sido esa clase de país, ni queremos ni apoyamos a los que así son.
Patria Socialista o Muerte!!!
Estamos Venciendo!!!
*Abogado y Analista Político. jmartoranoster@gmail.com , j_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar

Ecuador sabrá responder la agresión si no hay condena contundente al ultraje del gobierno de Uribe (I)


www.Tu.tv

sábado, 24 de noviembre de 2007

Gringos en Gran Sabana vacunan indigenas

Andrea Hernández

En estos dias estuve buscando información en Internet sobre la Gran Sabana y me conseguí con una organización no gubernamental de unos estadounidenses, Bettina y Federico Giller, que se creó en Venezuela en 1995. Sus datos son los siguientes:Centro Nacional de Ecología Humana (CENACEH)/ National Center for Human EcologyFundo Las Nubes, Karapauray Ken - La Gran Sabana, Estado Bolívar, Venezuelaemail: info@cenaceh.org - Telephone (U.S. & International: 1-561-459-3769 ), (Ven.58-414-385-9820)Página web:http://www.cenaceh.org/index.htmEn su página web (que está toda en inglés) dicen que trabajan con las comunidades indigenas de por esa zona y reciben financiamiento de varias corporaciones entre ellas Laboratorios Farmacéuticos Meyer, la Embajada de Alemania y un "Local Council" (supongo que será la Alcaldía). También reciben donaciones de amigos y voluntarios de Caracas, EEUU, Alemania y Reino Unido.Según aparece en su página tienen varios programas:1- Programas de Salud y Emergencia: Ambulancias y transporte de emergencia, programa de Vitaminas y vacunación, servicios de telemedicina2- Educación: comedor escolar en la escuela de Karapauray Ken, becas de estudio, formación informática, grupos de liderazgo juvenil3- Ingreso económico alternativo y Conservación de la Naturaleza: Programas de Tejido, Corte y Costura, restauración bio-cultural.Me llama la atención y me preocupa muchísimo que:1. Se llame Centro Nacional (obviamente no están relacionados de ninguna manera con el gobierno nacional)2. ¿Qué carajo hacen estos estadounidenses allí ? Bajo la supervisión de quien? Y qué están haciendo con nuestros hermanos indígenas? Habrán más organizaciones como esta?3. La Farmacéutica Meyer les da las medicinas, vacunas y vitaminas para que experimenten con los indígenas de la zona, como si fueran conejillos de india?4. La sede de esta ONG está en MIAMI5.¿Cómo puede este grupo estar haciendo todo esto en nuestro país y al parecer con toda la legalidad del mundo y además tan abiertamente? No entiendo!!!6. Una de las citas en la página web es del Dr. William H. Drury, Consejero Presidencial para la Ciencia y Conservación de EEUU que a su vez fue mentor de Federico Giller (director ejecutivo del Centro Nacional de Ecologia Humana)Les ruego a quienes lean esta denuncia ayuden a hacerla llegar a alguna instancia de alto nivel en el gobierno para que se hagan las averiguaciones pertinentes. Esto es muy grave y estoy segura que no estoy sola cuando se trata de temas tan delicados e importantes en donde de nuevo se arremete contra nuestra gente y lo mas sagrado de nuestra historia como pueblo, como lo son nuestros hermanos indígenas.

Andrea Hernández
Vilaandru99@hotmail.com

sábado, 15 de septiembre de 2007

El padre de todas las bombas, el escudo antimisiles y la carrera armamentista

BRUNO.

Rusia acaba de probar exitosamente un artefacto explosivo aéreo - la bomba de vacío - que no ha dudado en bautizar como "el padre de todas las bombas" y que no viene a ser mas que una contundente respuesta del gobierno ruso a la arrogancia y beligerancia estadounidenses, tras ocho meses de creciente tensión entre ambas potencias militares... tiempo durante el cual Vladimir Putin ha denunciado la prepotencia de la administración Bush, colocado en duda la vigencia del "Acuerdo de Armas Convencionales" con la OTAN, y tomado acciones conducentes a ejercer un dominio importante, aunque simbólico, sobre el Ártico, además de reanudado el patrullaje aéreo de sus bombarderos nucleares sobre los océanos Pacífico y Atlántico.Si Bush y su gabinete de guerra dudaban de la recuperación del aparato militar ruso, es tiempo de que reexaminen los hechos y le den la lectura correcta a los últimos acontecimientos. El pasado mes de Agosto, Rusia realizó - con total exito - una serie de ejercicios militares con China y con otros cuatro países asiáticos. Fue tal la capacidad militar mostrada en las maniobras, allí, por la fuerza armada rusa, ante los ojos del mundo y ante las narices de los yankees, que su potencial militar dió la impresión de estar al mismo nivel que el de la antigua Unión Sovietica. Y como si esto fuera poco, el liderazgo militar ruso promueve alianzas militares fuera de la OTAN. Voilá! como para preocupar a mas de un general en el Pentágono.La manzana de la discordia en las ya de por si tensas relaciones entre Rusia y los EE.UU. es el "programa de defensa antimisiles" estadounidense, que consiste en la creación e implementación de un escudo virtual contra posibles ataques letales provenientes de lo que Washington califica como "estados parias". A pesar de estar en este momento mas en papel y fórmulas que en la realidad - y mas allá de las dificultades técnicas que un proyecto de esta magnitud supone -, el sistema una vez desplegado podrá detectar, interceptar y destruir eventuales misiles enemigos.
Si yo me metiera en los zapatos de Putin, tampoco me haría gracia esta exhuberante demostración de poderío tecnológico yankee, y menos si dos de esas bases de desplegamiento del sistema defensivo estan programadas para ser instaladas en Polonia y en República Checa, dos antiguos aliados de Moscú en el Pacto de Varsovia, en el corazón de la Europa Central. Putin se ha preguntado "¿para qué se necesita un sistema antimisiles en Polonia?" y su planteamiento tiene lógica en el sentido de que ante un hipotético ataque de Irán este sistema no serviría de nada porque es público y notorio que los misiles iraníes no tienen suficiente alcance.
Fracaso diplomático podría acarrear una carrera armamentista.
El presidente ruso ha señalado que los contactos a primer nivel sostenidos con su homólogo estadounidense no han modificado la postura radical de Moscú contraria al paraguas defensivo, al que ha calificado de perjudicial y de que podría conducir a una carrera armamentista de grandes proporciones. Las explicaciones de la canciller Condolezza Rice acerca de que el escudo estaría dirigido contra posibles amenazas provenientes de Irán y Corea del Norte, y no contra Rusia, no han logrado disipar las inquietudes del alto mando militar ruso.
No es un secreto a voces que el Kremlin lo considera una amenaza directa a la seguridad de Rusia, mientras que para los EE.UU. el desarrollo de un sistema capaz de destruir los misiles enemigos en pleno vuelo - un costoso proyecto homónimo de La Guerra de las Galaxias que en su día soño el presidente Ronald Reagan - sería lo mejor para asegurarse su propia seguridad doméstica y la de sus socios de la OTAN... aunque esto acaree consecuencias como la amenaza de la suspensión del tratado de Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACES), lo que ulteriormente podría alterar el delicado equilibrio hemisférico.
Who cares? Total, precedente existe. Los EE.UU. se retiraron en 2002 del Tratado ABM para la limitación de los sistemas antibalísticos que había firmado con Moscú en 1972 para tener libertad de acción en el desarrollo de estos y otros sistemas.
Y el mundo no puso el grito en el cielo.