miércoles, 22 de julio de 2026
Chávez invicto: La oposición cuando se desespera se pone violenta
Columna de Juan Martorano 574: La encrucijada en Manhattan: Juicio, soberanía y el nuevo mapa político venezolano.
*JUAN MARTORANO
La comparecencia de hoy ante el
juez Alvin Hellerstein en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York
marca un punto de inflexión decisivo. A seis meses de la inédita operación militar
que derivó en el secuestro de Nicolás Maduro en Caracas, el caso entra en una
fase procesal clave donde la justicia estadounidense y la geopolítica global
convergen. Más allá de los tecnicismos de la sala, la jornada de hoy expone
tres dimensiones que definen el presente y el futuro de Venezuela.
1.- Choque geopolítico: Extraterritorialidad vs. Soberanía
Desde el plano internacional, el
proceso contra Maduro sienta un precedente complejo. La defensa insiste en
calificar la acción de enero como un "secuestro militar" y apelará a
la inmunidad de jurisdicción como jefe de Estado. Este argumento trasciende la
figura individual: pone a prueba los límites del derecho internacional y el
alcance de la jurisdicción extraterritorial de Estados Unidos. Para la región,
la imagen de un presidente latinoamericano secuestrado por fuerzas especiales
de EEUU y hoy sentado en un banquillo judicial neoyorquino redefine el
equilibrio de poder y proyecta un mensaje de fuerza donde el pragmatismo
estratégico se ha impuesto sobre las formas diplomáticas tradicionales.
2.- La dinámica interna. Seis meses de una nueva realidad
Mientras el calendario judicial
avanza en Nueva York hacia las fases de debate (de hecho la fiscalía plantea
que el juicio inicie en junio de 2027 sin hablar de la condena al Presidente
Maduro y a Alex Saab por parte de un tribunal de Miami a pagar 315 millones de
dólares por los daños morales producto de supuestas torturas a tres ciudadanos
estadounidenses en Venezuela), la realidad en Caracas ha tomado un rumbo de
reconfiguración acelerada. El gobierno encargado bajo la administración de
Delcy Rodríguez y los acuerdos energéticos supervisados han demostrado que el
foco de Washington no era únicamente la remoción del liderazgo, sino la
estabilización del flujo petrolero y el control del entorno macroeconómico. El
panorama político interno afronta hoy un pragmatismo forzado donde la
polarización histórica cede terreno ante la urgencia de gobernabilidad y la
reconstrucción institucional.
Ya veremos a partir de agosto que
depara el destino con el inicio de los diálogos entre la actual Asamblea
Nacional dirigida por Jorge Rodríguez y la AN del 2015 dirigida por Dinorah Figuera
en cuanto al tema electoral en Venezuela. También, justo es decir, condicionado
a la recuperación y reconstrucción de los daños producto del doblete sísmico
sufrido por el país hace ya un mes.
Por eso siempre dijimos, más allá
del vacío del artículo 234 constitucional respecto a las faltas temporales del
Presidente o Presidenta de la República en una situación inédita como esta, que
eso correspondería a una decisión política del parlamento nacional para poder
declarar alguna de esas faltas como falta absoluta y que se activen los supuestos
del 233 de nuestra Carta Magna para poder solventar dicho escollo. El general
tiempo, al final nos vino dando la razón nuevamente.
3.- La trinchera legal: Garantías, pruebas y estrategia procesal
En lo estrictamente jurídico, la
audiencia de hoy demuestra que este no será un proceso relámpago. Con la
propuesta conjunta de fijar el inicio del juicio para mediados de 2027, junio
para ser más específicos y como ya indicamos párrafos más arriba, la defensa
busca ganar tiempo estratégico para desahogar mociones complejas: la validez
del procedimiento de captura, el manejo de pruebas clasificadas y la
financiación de la defensa. La estrategia de la fiscalía, por su parte, apuesta
a sustentar acusaciones de narcotráfico y conspiración que buscan despojar al
caso de cualquier matiz político para tratarlo estrictamente bajo el código
penal federal.
En diferentes espacios explicamos
todas esas implicaciones de este juicio con recomendaciones de artículos
escritos por Alfredo Clemente y Kelly Pottella, y que evidentemente posee más
ribetes geopolíticos que jurídicos o con forma jurídica. Lo que allí se decida
sentará un precedente no solo para el propio Derecho estadounidense sino el
Derecho Internacional con implicaciones geopolíticas en marco de un plan de
mayor envergadura con una visión de un nuevo dominio del espectro global y una
ofensiva capitalista en la que debemos prepararnos para nuevas batallas que se
avistan en el horizonte.
Los escenarios que se avizoran
son complejos y exigen de nuestra preparación y de estrategias inteligentes. Ya
que la guerra no solo se da en el ámbito militar, sino en otros que si nos
aplicamos, podríamos salir bien librados y obtener algunas victorias que nos
permitan ciertas condiciones que pudieran favorecernos más adelante.
Estaremos pendientes de lo que se
decida en esta audiencia, y en su momento esperamos hacer los comentarios
correspondientes.
¡Independencia y Patria
Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
¡Leales siempre! ¡Traidores,
Nunca!
* Abogado, Defensor de
Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y
Tuiteras Socialistas. , jmartoranoster@gmail.com, j_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e
instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de
Telegram: El Canal de Martorano
Rostro de mujer | De los huesos secos a un corazón restaurado
Por Nirman García Berbeo
Hay vidas que se construyen sobre un terreno que parece destinado al olvido, historias que transitan por inviernos tan largos que la esperanza llega a parecer un mito. La historia de Andreína Gutiérrez Rey, una mujer de 37 años, es el reflejo de cómo el dolor puede endurecer el alma, pero también de cómo el amor incondicional es capaz de devolverle la vida a lo que parecía completamente seco.
La niñez de Andreína cambió de golpe a los nueve años. La pérdida de su padre dejó un vacío inmenso en el hogar, transformando la rutina de una madre que ahora debía sacar adelante a cinco hijos por sí sola. Frente a la necesidad y con el único deseo de protegerlos, los días se volvieron estrictos y silenciosos. Sus tardes transcurrían resguardada en casa junto a sus hermanos, esperando con paciencia a que el mayor regresara del liceo y, más tarde, a que mamá volviera del trabajo para finalmente poder jugar.
A esa situación se sumó poco después la muerte de su mejor amigo de la escuela, Franklin Yobani. El dolor infantil, cuando no encuentra respuestas, genera sus propias conclusiones defensivas: "No puedo amar a las personas, porque si lo hago, les hago daño. Porque todos se mueren". El corazón, como un mecanismo de supervivencia, comenzó a volverse drástico, reacio al contacto físico y sordo al afecto.
Incluso los refugios de la infancia se tiñeron de culpa. Su entrega en el preescolar, buscando sanar a través del cuidado de otros niños, durante la hora de su recreo chocó con la dura realidad del abuso sufrido por un pequeño de la comunidad. Al ver las secuelas psicológicas en el infante y la impunidad del proceso, la mente de Andreína cargó con una responsabilidad que no le correspondía, reforzando la muralla: era mejor no encariñarse, era mejor no relacionarse para proteger a los demás de su cercanía. Los recuerdos, en su vaivén, resguardaban también heridas propias y silenciosas de lascivia que conmovían hasta las lágrimas.
A pesar de las grietas, la vida continuó su curso. Hubo un bachillerato disfrutado entre risas dentro de su timidez afectiva, y años en la universidad donde se formó en Geología y Minas. Sin embargo, la verdadera transformación no llegó a través de su profesión no ejercida, sino de una invitación que cambió el rumbo de su desastre interno.
Al llegar a la iglesia y conocer a los pastores Luis y Sandra, Andreína encontró un lenguaje que su alma no recordaba: el calor de hogar. Fue allí donde entendió que la reconstrucción no dependía de sus propias fuerzas, sino de un acto de rendición profunda. Su vida era un rompecabezas roto, y la única opción fue decirle a Dios: "Aquí está mi vida, mira qué puedes hacer con ella.
En el marco de la entrevista con Rostro de mujer, relató que "un día estuve como el valle de huesos secos: sin esperanza, sin vida, sin ganas de nada. Pero Dios vino a darle vida a esos huesos secos. Mi corazón pasó por un molino que molió carne, pero Él llegó a restaurarlo".
A través de la labor social con jóvenes y mujeres, Andreína comenzó a sentirse útil, a descubrir que el amor incondicional del Creador no dependía de su perfección, sino de su disposición. Aprendió que la fe va más allá de una religión rígida; se trata de una relación diaria, de la certeza de saber que, aun en la más profunda soledad, hay una presencia que sostiene.
Hoy, a sus 37 años, el proceso de restauración continúa. Andreína se define como una mujer dispuesta a dar el 100%, de carácter fuerte y decisiones radicales, pero en constante aprendizaje. Admira en su esposo, Jesús, la capacidad de tener un corazón perdonador y sanador que sabe soltar las ofensas con ligereza, una virtud que a ella todavía le cuesta alcanzar, pero en la que trabaja diariamente para superar las heridas del pasado.
El camino recorrido ha dejado en ella una madurez que no olvida el agradecimiento a su familia, a la familia pastoral de la Iglesia El Rebaño de Jesús que la adoptó y la guió en su crecimiento, y a cada proceso que la moldeó. Con la mirada puesta en los próximos cinco años, sus metas son claras: consolidar formalmente el ministerio de jóvenes que Dios le encomendó para trabajar de manera integral y construir las bases de su casa propia.
La historia de Andreína nos deja una enseñanza profunda sobre la condición humana. Los muros que construimos para protegernos del dolor a menudo se convierten en la prisión que nos impide recibir amor. Pasamos años peleando con ausencias, cargando culpas ajenas y endureciendo el carácter para que nadie pueda volver a herirnos.
Sin embargo, el verdadero valiente no es el que nunca se quiebra, sino el que es capaz de entregar sus pedazos destrozados para ser reconstruido. No importa cuán molido haya sido el corazón por las circunstancias de la vida, ni cuán seco parezca el valle donde te encuentras hoy. Siempre hay un propósito mayor esperando por nosotros.
Para avanzar, es imprescindible sanar y perdonar; solo soltando el peso del pasado se pueden tener las manos libres para construir el futuro. La vida se transforma cuando dejamos de huir y nos atrevemos, simplemente, a abrir el corazón.
Transformada para sanar
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Correo: rostrodemujer1@gmail.com
Duelo
Por qué disimularlo. Dos catástrofes, una estratégica, otra telúrica, rebasaron casi nuestra capacidad de resistencia y nos colocaron frente a una tercera, la de examinar escombros buscando restos de vida. Con qué ojos nos mirarán las víctimas, y si valdrá la pena que sobrevivamos.
Predican los estoicos que debemos desentendernos de las cosas fuera de nuestro control y ocuparnos solo de aquellas que dominamos. De lo que no dispensan es del escrutinio para distinguir entre las unas y las otras. Recomienda el estoico no conmoverse ante lo irreparable, pero ningún precepto acalla el atroz verso de Dylan Thomas: “ ¡Rabia, rabia, ante la muerte de la luz!” Cólera ante la agonía de lo que amamos es la única prueba de que seguimos vivos.
De sobra sabemos que hay no una, sino varias teorías sobre las catástrofes. La física sostiene que cuando se acumulan fuerzas contrapuestas, en algún momento ocurre un quiebre violento, terremoto o explosión social, que instaura una nueva lucha de contrarios.
Todo examen de la derrota es ante todo autoexamen. ¿Somos lo que creíamos ser? ¿Dejamos que nos condujeran quienes no podían llegar ni a la esquina? ¿Construimos fortalezas o arquitecturas de relumbrón y de feria? ¿Estamos liberándonos o enterrándonos en los escombros? ¿Todo el mundo siente lo que yo o soy el único? La respuesta solo puede darla usted mismo.
La teoría sociopolítica versa sobre el empleo de las catástrofes con fines de poder. Cada vez que sufrían una crisis, los populismos del pasado siglo desarrollaban intensiva campaña para culpabilizar al pueblo y convencerlo de su incapacidad para gerenciar el desastre, lo cual conducía a cataclismos cada vez peores, hasta que el último revertía contra el poder mismo.
La perspicaz Naomi Klein advirtió en las estrategias del imperialismo el persistente uso de las tácticas del shock and awe (choque y espanto), la aplicación de una violencia sobrecogedora e ilimitada para conmocionar a los pueblos y reducirlos a un estado de indefensión y pavor que les impidiera reaccionar. Ejemplos: la Nakba contra los palestinos, el golpe de Estado contra Allende en Chile, el arrasamiento del patrimonio cultural de Irak tras la invasión yanki, los innumerables casos que pueda recordar el lector. En ninguno de ellos la sumisión condujo a algo.
Solo la ausencia revela el verdadero valor de lo que nos importa. La más fulminante de las catástrofes es la pérdida del objeto amado. Se experimenta como un dolor rotundo, que ni brujería ni terapia alivian. A lo largo de la vida sacrificamos alma, vida y corazón en altares que quizá solo valían por el fervor con que los investimos. La intensidad de nuestras pasiones es la medida de nuestra alma. Quizá la única prueba de la existencia de ésta sea el valor de sacrificarla jugándola contra la ruleta de la indiferencia. Toda pasión correspondida es sospechosa de acomodo. Ningún cataclismo es definitivo, salvo la pérdida de la capacidad de amar.
El duelo, como todas las situaciones humanas, pasa por etapas. Cada psicólogo ha inventado un sistema propio; la mayoría presenta similitudes con el postulado por Elisabeth Kübler-Ross: negación, ira, negociación, depresión-tristeza, aceptación. Variantes del modelo son postuladas como válidas para la muerte de alguien próximo, para la pérdida amorosa, para el diagnóstico de enfermedad incurable, para todo tipo de catástrofe. El sabio lector habrá advertido su defecto. La verdadera pena ni acepta ni negocia: intensifica su dolor hasta forjar algo más grande que ella misma. Y si es pecado quererte, / que me condenen a muerte, sentencia la desgarradora copla mexicana.
No hay que preguntarse si volveremos a la normalidad cuando la normalidad misma es catástrofe. Aquello que no me destruye me hace más fuerte, decía Nietzsche. Enfrentar el cero es planificar infinitos. Saber que podemos perderlo todo es centuplicar el apego. Todos alguna vez abrigamos alguna alta esperanza. Ahora sabemos que renunciar a ella es también cataclismo.
Una irreversible pérdida definió la existencia de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Palacios y Blanco. Huérfano de padre y madre, distanciado de tíos intratables, discriminado como simple criollo en una metrópoli hostilmente peninsular, encontró consuelo en enamorarse de María Teresa Toro, a quien llamó “hija de un paisano y de un pariente”. El mozo Simón adora sin que lo cohiba la posible distancia: “Amable hechizo del alma mía: en el correo pasado escribí a usted el feliz éxito que tuvo mi importuna impertinencia, en que pidiesen a usted y cuyos efectos ya sabrá usted con placer, pues considero que, aunque no haya eso de amor, por lo menos humanidad no deja de haber en el benévolo corazón de usted (…)”.
La recién casada muere de fiebre amarilla; parece el fin de todo para su joven esposo. Dos décadas después, confiará a su edecán Luis Perú La Croix: “Miren lo que son las cosas: si no hubiera enviudado, no teniendo aún 20 años, quizás mi vida hubiera sido otra; no sería el general Bolívar, ni el Libertador, aunque convengo que mi genio no era para ser alcalde de San Mateo”. La libertad continental es la titánica respuesta a una pérdida irreparable.
No sabemos nunca si el desastre es fosa que nos sepulta o yunque que nos forja para la tarea inexcusable.
En el triunfo de España, la migración fue decisiva
Morelis Gonzalo
Efectivamente, esa mezcla multiétnica le permitió a España obtener esa victoria tan holgada. Esos negritos y marroncitos, cuyos padres pasaron tantas vicisitudes para llegar al país ibérico, ayudaron de manera decisiva en ese triunfo futbolístico . Al asentarse en estas tierras y españolizar a sus hijos, en nacionalidad y en costumbres, dieron una contribución decisiva en el triunfo que el planeta celebra.
Me cuento entre las que apoyaron la selección española, Toda la vida fui a Argentina o a Brasil, pero ahora no, no quería darle mi alegría ni a Milei ni a Trump. Y no se la dí.
Este triunfo evidencia el aporte indiscutible de la migración en la dinámica demográfica y social de España. En este caso, el deporte, el futbol en particular, ha sido el favorecido con esta presencia, pero otros aspectos también han sido beneficiados como la pirámide poblacional: en ese país, gracias a los migrantes, en el 2025 han habido más nacimientos que muertes, lo que garantiza que esa sociedad no se quede sin relevo generacional.
En España residen aproximadamente 9,5 millones de personas migrantes. De este total, cerca de 6,9 millones tienen nacionalidad extranjera, mientras que el resto ha adquirido la nacionalidad española. Según el ministerio de Inclusión, a inicios de 2026, había más de 3,6 millones de extranjeros con autorización de residencia.
Los extranjeros ocupan un lugar vital en la economía, representando aproximadamente el 21 % de toda la fuerza laboral del país, en sectores como la hostelería y la construcción.
Los datos oficiales reflejan que existen alrededor de 400.000 ciudadanos con nacionalidad exclusivamente venezolana, a los que se suman decenas de miles de personas que han obtenido la doble nacionalidad (española u otra).
La población de España alcanzó un máximo histórico de 49.687.120 habitantes a 1 de abril de 2026. Este crecimiento se sostiene gracias a la inmigración, destacando nacionalidades como la colombiana, marroquí y venezolana. Cerca de 240.000 venezolanos lograron regularizar su estatus migratorio a través de la vía exprés por razones humanitarias, implementada desde 2018. Además, unos 60.000 venezolanos se sumaron recientemente al proceso extraordinario de regularización impulsado por el Gobierno español, lo que les permite acceder a trabajos formales, en blanco como lo llaman allá, a planes médicos y jubilatorios y a otros beneficios que les hace más llevadera su vida, fuera de su país.
Migrar no es fácil, no obstante la campaña política y comercial que durante años hemos visto aquí en Venezuela, razón por la cual muchos están retornando. No a todos le va bien.
Un datico
Tras el reciente debut de Ansu Fati, nacido en Guinea Bisau, se puede contabilizar un total de 42 jugadores no nacidos en España que han jugado con la Selección Española de Fútbol. Todos ellos son igualmente españoles por nacionalización.
En el equipo español de 2026, Lamine Yamal es la figura principal con este perfil, siendo hijo de padres migrantes (su padre es marroquí y su madre ecuatoguineana). El equipo también incluye al defensa Aymeric Laporte, quien nació en Francia y representa a España.

