martes, 17 de marzo de 2026
miércoles, 31 de diciembre de 2025
Abelardo, el "Patriota" fascista colombiano
Horacio Duque
Por diversas razones (la quiebra del 2008, la globalización neoliberal y la pandemia del Covid) hoy asistimos a un auge de miedo de las derechas más recalcitrantes con resignificaciones en sus bases teóricas y conceptuales a partir de un ataque a lo woke, identificado como un izquierdismo delirante y disolvente de valores esenciales en la tradición más conservadora. Para las nuevas derechas el "les" (como expresión lingüística) es la degradación absoluta de la familia, la religión, la patria y la civilización.
Así, somos testigos del avance incontenible de nuevas derechas políticas a las que muchos llaman derechas extremas. No hay duda, el planeta (Colombia no parece ser la excepción) está virando políticamente hacia la derecha.
Explicar esta tendencia demanda desde la izquierda un profundo análisis y el alcance de esta nota no tiene esa pretensión. Pero tal fenómeno es algo evidente, algo que todos palpamos.
Por lo pronto, baste con decir que hay tres derechas caracterizadas, Colombia así lo muestra. Hay una derecha hibrida con voluntades centrípetas, proclive a las alianzas, a partir de la hegemonía de un polo más radical en su enfoque tradicionalista, nacionalista y populista. Son derechas viejas y nuevas.
Una es la derecha histórica. Es una derecha religiosa, adicta a la familia, patriarcal, que es bastante conocida.
La otra es la derecha que bien puede identificarse como la derecha empresarial (industrial, comercial y financiera), apareció en el periodo de la modernidad industrial en las antípodas de la derecha originariamente monárquica. Liberal en lo económico, a veces también en lo político, suele acercarse a posiciones progresistas, si eso es conveniente para blindar sus intereses; pero también hacia posturas afines a regímenes dictatoriales cuando se encuentra amenazada por los cambios izquierdistas.
Y hay una tercera derecha que bien puede designarse derecha populista (o derecha "revolucionaria" dicen algunos), se trata de un proceso relativamente nuevo. Es populista porque conjuga dos elementos vertebrales a todo populismo: un líder mesiánico y/o épico y grandes movimientos de masas, condiciones que han hecho decir a no pocos expertos que esa derecha populista es un nuevo fascismo adaptado a las condiciones que priman en las democracias liberales de hoy.
Sin embargo, anotemos acá, en muy pocas oportunidades la derecha populista se encuentra en condiciones de llegar por sí sola al poder, de modo que debe acordar alianzas con otras derechas a fin de obtener la mayoría absoluta que requiere para gobernar, que es lo que está en curso en Colombia con el actual proceso electoral. Eso supone que su agresividad se vea atenuada, en parte, por los partidos constitucionalistas de derecha. Por lo mismo, si esa derecha obtiene la primera mayoría, bregará por la unidad de derechas, pero al mismo tiempo intentará imponer su hegemonía sobre el resto de las derechas, que es lo que pretende Uribe Velez con varios de sus alfiles.
En ese contexto, hay en la actualidad una candidatura presidencial que parece reflejar la derecha populista en alza. Me refiero al nombre del abogado de ex paramilitares y piratas financieros, Abelardo de la Espriella, con un innegable repunte en las encuestas conocidas hasta el momento.
Abelardo se está presentando como un Patriota ejemplar.
El del patriotismo es un discurso pegajoso que cae de perlas al nacionalismo, la religión, la propiedad y la familia; conceptos sobre los que la derecha alega un monopolio cultural absoluto.
La izquierda colombiana esta advertida de lo que se viene con esta narrativa.
Patria es una categoría resbalosa. Algunos lo usan como un sinónimo de nación, error en el que incurre la propia RAE. La acepción más simple indica que Patria es "lugar, ciudad o país en que se ha nacido". En el uso más común, patria es el lugar originario que se añora.
Una vez alguien definió patria como el lugar en que a uno le gustaría morir. Otros lo usan en su sentido semántico, "patria es el país de los padres" o "tierra de los padres", definición un tanto arriesgada pues ata a cada uno con un pasado imaginario y puede usarse incluso en sentido étnico o racista.
Pero hay una manipulación fascista de la Patria como está ocurriendo en muchos Estados del mundo.
Precisamente en contra del uso fascistoide del concepto de patria, Jürgen Habermas propuso el término de "patriotismo constitucional". De acuerdo a ese término, el patriotismo sería deslugarizado y pasaría a convertirse en adhesión voluntaria a la constitución del país donde uno reside. La idea, siendo buena, tiene, sin embargo, un problema: convierte el término patriota en un sinónimo de ciudadanía
Ciudadanía, supone en efecto, el reconocimiento y la aceptación de la norma constitucional del país donde uno reside. De ahí que, podríamos decir que patria es más bien un concepto vinculado, no tanto con el nacimiento, sino con lugares y costumbres del país que cada uno añora.
Así, patria, tiene que ver más que con condiciones objetivas, con sentimientos subjetivos. Por eso hablamos de amor patrio y no de amor constitucional. Y si es amor, solo puede ser voluntario, pues hasta ahora nadie ha inventado el amor obligatorio.
El giro que este concepto político está teniendo hoy bien se puede relacionar con la redacción de la Estrategia de Seguridad Interior de Estados Unidos que designa como "partidos patriotas" a los partidos nacionalistas y populistas de la extrema derecha de varios estados
Ese concepto fascista de Patria es el que está levantando el candidato presidencial Abelardo de la Espriella en la actual campaña electoral para escoger el próximo presidente de Colombia.
Se trata de un patriotismo antipatriota y así hay que denunciarlo. Es una rebelión contra la paz y la democracia que debe ser desenmascarada.
Politólogo e historiador.
horacioduquegiraldo@gmail.com @horacio_DG
martes, 30 de diciembre de 2025
Carlos Escarrá Malavé El Militante de la Esperanza
lunes, 27 de octubre de 2025
Un cuento de José Gregorio Hernández
Al profesor Alí Rojas OlayaLa emblemática revista El Cojo Ilustrado, el 1° de julio de 1912, publicó un cuento escrito por el Dr José Gregorio Hernández, titulado: “En un vagón”. Dedicó su escrito literario “a mi respetado amigo, el señor Jesús María Herrera Irigoyen.
La escena transcurrió en una estación de tren donde Hernández, como narrador testigo, se apresuró a abordar uno de los tantos vagones. Para su buena fortuna, halló uno desocupado y con el deseo íntimo de realizar el viaje sin acompañantes.
Si bien, para su sorpresa, una dama distinguida escoltada por un caballero con aspecto de gentleman y un jovencito de igual semblante tomaron asiento en el área escogida por nuestro emblemático médico.
A su lado, se sentó el joven Carlos, de unos 17 años, y a su frente la refinada señora y su elegante hermano Felipe, de unos 50 años. Al respecto, nuestro autor refirió que el adolescente “abrió un libro y se entregó a la lectura”.
Luego, lleno de sorpresa, relató que al rato la doña habló en voz alta, con la intención de que su hijo Carlos escuchara: “No me gusta ver que Carlos se entregue tanto a esas lecturas, las cuales me parece que le pervierten sus buenos sentimientos”. Es decir, la señora, temerosa de Dios, no cabía de angustia ante la doctrina positivista tan en boga en ese momento histórico.
Nuestro galeno canonizado enfatizó que, ante las respuestas desafiantes de Carlos, la matrona dirigió una mirada suplicante a su hermano, a fin de enmendar tanto atrevimiento a las buenas costumbres. Sobre esta escena, describió un diálogo magistral entre el tío Felipe y su sobrino en torno al determinismo materialista.
Al final de tan brillantes disertaciones filosóficas, Hernández contó que la buena matrona le inquirió con angustia a Felipe si Carlos retomaría el rumbo perdido; este afirmó: “Tranquilízate… unos más y otros menos nos hemos divorciado del catecismo, pero después florece la primera siembra”.
Repentinamente, el tren detuvo su marcha, llegaron cada uno a sus respectivos destinos; aunque el santo de los pobres, estremecido por la bondadosa opinión de Felipe, exclamó apenado: “Yo me quedé con el corazón entristecido al pensar cuántos hay que permanecen divorciados del catecismo, por carecer de una mano.
domingo, 12 de octubre de 2025
Xin chào | Recuerden mis palabras: ¡Abajo los yanquis!
No tengo miedo a la muerte.
Siento solamente haber sido capturado tan pronto
sin haber podido terminar mi misión.
Siento no poder continuar la lucha por la liberación
de mi pueblo, de mi clase y realizar el ideal de mi vida.
Nguyễn Văn Trỗi

10/10/2025.- El día jueves 15 de octubre de 1964, había silencio en todo Saigón, sobre todo en el patio de la prisión Chị Hoa, de la ciudad de Saigón, para entonces la capital del sur de Vietnam. Y era que el joven guerrillero de los comandos Đặc Công, Nguyễn Văn Trởi, sería fusilado a escondidas para evitar disturbios públicos y represalia por parte del Frente de Liberación Nacional de Vietnam del Sur. Tampoco la familia del guerrillero estaba informada de la sentencia a muerte, ejecutada por el gobierno títere de Nguyễn Khánh.
Mientras eso sucedía en Vietnam, en Venezuela se esperaba la liberación en Saigón de Văn Trởi, porque una unidad guerrillera de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) había liberado al teniente-coronel (EE. UU.) Michael Smolen, quien había sido apresado con el propósito de ser canjeado por el combatiente vietnamita; sin embargo, una vez conocida la liberación del piloto gringo, el gobierno de Lyndon B. Johnson violó el acuerdo y ordenó el fusilamiento del joven vietnamita el 15 de octubre de 1964.
Efectivamente, el nueve (9) de octubre de 1964, una escuadra de las FALN, comandada por Noel Quintero (Omar) e integrada, además, por Argenis Martínez Villalta (Ruiz), Carlos Rey (Caliche) y David Salazar (Ernesto), había retenido al aviador gringo frente a la Quinta Blanca, ubicada en la calle Suapure, Colinas de Bello Monte, al este de Caracas. Una vez llevado al sitio de retención, las FALN comunicaron a las agencias internacionales de noticias la ejecución de la operación y el propósito de canjear a Smolen por el combatiente vietnamita.
Smolen fue liberado en la avenida Las Acacias de La Florida, a tres días de su captura, y enseguida los cuerpos policiales venezolanos y agentes de la CIA desencadenaron una brutal represión que arrojó más de 70 detenidos, incluyendo a varios guerrilleros que se quebraron ante la tortura y prefirieron delatar a sus excamaradas.
Homenaje en el barrio
Después de la euforia por la valiente acción de las FALN, en un intento por evitar el fusilamiento del patriota vietnamita, la tristeza conmovió a muchos revolucionarios venezolanos que esperaban ansiosos la liberación de Văn Trởi.
En el sector de El Cementerio, parroquia Santa Rosalía, Atilo Purroy, un dirigente de la Juventud Comunista que había combatido en el Frente Guerrillero José Leonardo Chirino, rindió un homenaje muy particular al héroe vietnamita en el barrio La Cumbre de El Cementerio, bautizando a su recién nacido hijo con el nombre del héroe vietnamita, en un sencillo acto familiar con presencia de la joven madre, la popular líder comunitaria llamada la “Niña” Moreno. De tal manera que el barrio celebró el bautizo con el kilométrico nombre: Nguyen Van Troy Purroy Moreno, en reconocimiento al heroicismo del joven vietnamita que fue llevado al paredón el 15 de octubre de 1964, por orden del gobierno estadounidense.
El nuevo habitante de la popular barriada, hijo de una pareja comunista, ya adulto se convirtió en un vibrante músico de la parroquia Caricuao, al suroeste de Caracas, interpretando salsa latina, como Troy Purroy, que lo hizo popular en el ambiente salsero capitalino, en un comienzo con la orquesta Sinsaye: “Yo lo vi varias veces en La Pastora, donde vivía Danilo Anderson. Así lo define Nicolás Hidalgo, un dirigente internacional del boxeo profesional, amante de la salsa, quien define a Purroy como un buen sonero, buen animador, entusiasta y muy desenvuelto ante el micrófono”. Pero la historia del alegre habitante de Caricuao se detuvo de repente por problemas de salud, desde hace pocos días, cuando se cumplen 61 años del fusilamiento en Saigón del héroe vietnamita Nguyễn Văn Trởi.
Por estos días de octubre, recordamos al Trởi vietnamita y al Troy venezolano, el primero asesinado por órdenes de Lyndon Johnson, a los 24 años de edad, y el segundo, luchando por la vida, a los 61 años, cuando su música sabrosa retumbaba de lo lindo los fines de semana.
En Vietnam no existe un nombre más popular que Nguyễn, como se denominó la última dinastía que gobernó a Vietnam durante 143 años, hasta 1945, cuando irrumpió la primera gestión socialista, con Hồ Chí Minh al frente de la República Democrática de Vietnam. Hoy, ese país tiene 100 millones de habitantes, de los cuales el 40% incluye el nombre Nguyễn en su identificación.
Ese nombre del joven héroe vietnamita penetró en la identidad personal de muchos hombres y mujeres de la patria bolivariana desde la década de los 60, cuando la lucha revolucionaria del Tío Hồ comenzó a impactar universalmente. También en Estados Unidos llegó el nombre de Văn Trởi, como el caso de un hijo de la famosa cantante y actriz Jane Fonda, quien fue una activista importante por la causa vietnamita en el imperio gringo.
También se hizo muy popular el nombre de la capital vietnamita, Hanoi, para identificar venezolanas, con algunas variantes, como Hanoy o Janoy. Una de las personas que asumió ese nombre fue la cantante de música criolla, la aragüeña Hanoi. En la familia de quien escribe este artículo existe una Hanoi, quien hace ocho años nació en Hanoi, la capital de la República Socialista de Vietnam. En la parroquia El Valle vive un Daniel Ho Chi Minh, un joven estudiante de Comunicación Social de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), quien además es un gran deportista.
La efervescencia revolucionaria de la década de los 60 también se vio reflejada en muchas familias venezolanas con nombres rusos y chinos, como el caso del exboxeador cojedeño Engels Pedroza, quien además tiene un hermano llamado Mao. Otro caso es el del abogado revolucionario, ya fallecido, Alejo Torres, del barrio Los Sin Techos, quien bautizó a su hijo mayor como Pavel y al menor como Mao. Por su parte, el excamarógrafo de VTV, Adolfredo Torres, nombró a su hija como Chelenin, en homenaje al Che y a Lenin.
En esa época de efervescencia revolucionaria, sobre todo en Europa, nacieron en Venezuela muchas Tamara, Natacha, Liuva, Kruskaya, como reconocimiento a heroínas de la Unión Soviética.
Por Ángel Bastidas G.
Referencias:
- - ñTran Dinh Van (2014). Vivir como él. Ed. The Gioi.
- Nancy Zambrano (2014). Escritos de una combatiente de la guerrilla urbana de Caracas. Fundación Amigos de los años 60.
domingo, 23 de marzo de 2025
Vitrina de nimiedades | Nuestro derecho a existir
Negar lo que somos, sentir vergüenza de llamarnos por nuestro gentilicio, no aparentar, evitar ser lo que se es por miedo: el peor ataque contra un pueblo es mellar su identidad por todas las vías posibles. Nosotros, los venezolanos, tenemos ya un rato enfrentando eso. Los primeros intentos llegaron con fórmulas que procuraron alimentar unas divisiones políticas tan absurdas como denigrantes. Luego, la persecución vía guarimbas, escasez inducida y los continuos anuncios de un quiebre inevitable configuraron el cuadro perfecto para presentar la migración como una salida que, en muchos casos, no condujo a un mejor destino. Hoy, por el contrario, casi todos tenemos el alma en vilo al ver a más de doscientos venezolanos alejados de su patria bajo la fórmula del "castigo ejemplar". Pueden ser nuestros amigos, familiares o vecinos. De alguna forma, también somos nosotros.
Descubrir cuán vulnerables somos nos enfrenta a unas realidades que parecemos no digerir por completo. ¿Cómo puede uno imaginarse que una herramienta tan retrógrada como una ley del siglo XVIII iba a servirle a EE. UU. para deportar a cualquier venezolano adonde sea rentable echarlo, siempre que no llegue a su tierra? ¿Cómo se puede fingir demencia ante la tranquilidad con la cual un Estado recibe dinero por tener privados de libertad sin ninguna sentencia firme? Para quienes viven el día a día, eso parece ficción, pero tristemente tenemos decenas de testimonios que nos hacen despertar como ante un estruendo a medianoche.
Reaccionar así hace más escalofriante el baño de realidad al que nos enfrentamos hoy. Las víctimas siempre son las mismas: hoy están secuestrados jóvenes de clases populares. Los rostros de sus madres, padres, parejas y demás familiares son las caras de lo más profundo de este país. Son los mismos que tuvieron que vivir, años atrás, horas de cola en búsqueda de alimentos, sortear el impacto del bloqueo en cosas elementales como la salud e ingeniarse formas de salir adelante económicamente. Siguen resistiendo. Son pueblo.
En ellos debemos reconocernos nosotros, no solo porque hemos transitado de distintas formas lo mismo, sino porque la amenaza no es contra particulares. Es un azote contra cada uno de los hijos e hijas de nuestra patria, criminalizados convenientemente a nombre del supremacismo. No importa si se es chavista o si se está en el bando de los "Me iría demasiado… too much". Si con el bloqueo nos quieren arrancar el derecho a una vida plena y digna, con el secuestro de venezolanos acusados sin pruebas de ser criminales, pretenden pulverizar nuestro orgullo como ciudadanos.
Frente a esas pretensiones, nos toca cada día reafirmar más nuestra identidad. Lo afirmativo venezolano debe emerger y prevalecer no solo como motor de la lucha contra la criminalización de nuestros connacionales, sino también como un medio que nos permita entender y alertar en cuanto a las amenazas que se ciernen sobre América Latina. Nos estamos jugando la existencia misma.
Rosa E. Pellegrino
viernes, 7 de marzo de 2025
El socialismo del siglo XXI
El presidente Nicolás Maduro, en el marco de una transformación jurídico-política, plantea la necesidad de pasar del Estado burgués al Estado comunal. Justamente, ese cambio cualitativo, básicamente, socio-cultural y pedagógico implica, necesariamente, una revolución epistemológica.
Imre Lakatos, eminente filósofo de la ciencia, expuso que las discusiones de carácter teórico-epistemológicas no tratan de un asunto de salón entre pares académicos sino de una cuestión eminentemente política.
Por lo tanto, los substratos epistémicos neopositivista, sistémico, psicologista y relativista deben “saltar por los aires” junto con sus correlatos teóricos de carácter hermenéutico que anulan por completo las contradicciones esenciales de la lucha de clases en todas sus expresiones tanto en el marco geopolítico y económico como en el campo de la ideas y la cultura.
Revisar algunas premisas en torno al socialismo del siglo XXI, por lo tanto, consiste en una tarea impostergable. Entre tantas propuestas, es de sumo importante debatir con las de Ramón Grosfoguel.
Muchas son las premisas anti-marxistas sugeridas por este autor, si bien cabe destacar la siguiente: “El socialismo del siglo XX fue un proyecto político de izquierda con una epistemología de derecha. Esto tuvo como resultado un diseño global/imperial que desde una sola epistemología…el marxismo eurocentrado, se pretendía dar solución a los problemas de la humanidad”.
La referida cita de carácter “tremendista” anula por completo las luchas y los estudios realizados por marxistas nuestroamericanos y venezolanos que intentaron, fuera de toda concepción universalista, en primer término, comprender el rasgo estructural –que es político– del antidesarrollo impuesto por el desarrollismo anglocéntrico y, en segundo lugar, descubrir y liquidar los valores del coloniaje español y de las transnacionales gringas y europeas a través de procesos políticos y culturales descolonizadores.
La praxis revolucionaria marxista nuestroamericana no fue de carácter “singular”, un calco y copia de procesos foráneos y de manuales cosificadores, creerlo así es de “mala fe” y tiene un trasfondo político: desaparecer la memoria histórica de hombres y mujeres que lucharon, genuinamente, a favor de la autodeterminación de los pueblos, como, por ejemplo, los aportes precursores de Hostos desdeñados por Grosfoguel.
sábado, 22 de febrero de 2025
FIDEL LAS IDEAS
viernes, 21 de febrero de 2025
¿La lucha de clases un anacronismo?
Los teóricos latinoamericanos de la dependencia dejaron en claro algunos asuntos fundamentales sobre el marxismo; entre tantos tópicos, intentaron explicar el manoseado concepto de lucha de clases. Al respecto, destacaron que la cosificación de la mentada categoría se debe a la propia academia.
Las universidades, a través de sus unidades académico-administrativas (departamentos y cátedras), al separarse del movimiento obrero, de la práctica política revolucionaria, degradaron la lucha de clases no solo a la condición de concepto sino también a la de una metodología.
Por ello, es común pesquisar en trabajos antimarxistas, por ejemplo, en algunos textos y autores decoloniales, el embrollo que generaron al confundir el nivel técnico de las fuerzas productivas con las relaciones de producción. Esto trata de una interpretación economicista, tecnocrática y antidialéctica.
En efecto, la lectura de El capital desde la pura explicación de las leyes económicas del capitalismo sin asumir el punto de vista de la clase obrera termina anquilosando la lucha de clases que lo atraviesa.
Estas consideraciones traen al ruedo del debate la siguiente tesis: los mecanismos técnicos de la producción se encuentran sometidos a los mecanismos (de clase) de la explotación capitalista. Asunto que llevó a estos marxistas al importantísimo concepto de reproducción. Es decir, el orden simbólico es tan significativo como la propia obtención del valor material.
Las investigaciones de esta corriente teórica y política revelaron las trampas del Estado mínimo, el mercado especulativo, la relativización excesiva de la obtención de plusvalía, la preponderancia de la economía subterránea, la inteligencia artificial, las revoluciones de colores que, en última instancia, ocultaron la lucha de clases a favor de una mirada sistémica que comprende en términos metabólicos la producción y reproducción del capital.
En suma, advirtieron que considerar la lucha de clases como una propuesta desactualizada coadyuva con los intereses políticos e ideológicos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en la desestructuración y quiebre de los partidos y sindicatos obreros anticapitalistas aún perseguidos y ridiculizados en sus propuestas y luchas.
viernes, 14 de febrero de 2025
jueves, 13 de febrero de 2025
Bolívar y Martí: una misma pasión… El inmenso tiempo perdido!
José Sant Roz
Surge Bolívar, con su cohorte de astros...
¡A caballo, la América entera!
José Martí
Yo quiero, cuando me muera,
sin patria, pero sin amo,
tener en mi losa un ramo
de flores, -¡y una bandera!
José Martí
La única filosofía en América es la de Bolívar y la de Martí: la de la impaciencia americana: ansiedad por hacernos vigorosos espiritualmente, procurar vivir por nuestros propios medios, entender la fuerza de lo criollo, conocer nuestros males y ser capaces de arrostrarlo todo dignamente. Ser capaces de amar con entera devoción y entrega sincera. Su impaciencia es la del indio ahogado en las servidumbres que busca prepararse y recuperar su ambiente, su tierra y su trabajo. El inmenso tiempo perdido. La impaciencia del negro, tres siglos esclavizado que ha echado a un lado sus cadenas para rescatar sus cantos, sus sueños. La del hispano, de fuego místico y desesperado. Es la filosofía penetrada del sentido auténtico de lo criollo, porque nace de la lucha esencial. Original, auténtica: antes de tener patria ya ésta existía en el alma de estos dos grandes hombres. Toda nuestra gloria gira sobre este centro de luminosas y proféticas verdades: es la tinta que abona el arte, la sed de ser, la raíz de la ardorosa intimidad cultural y humana, el inagotable impulso de la acción en la poesía. Dice Don Laureano Gómez: "Pudiera decirse que la primitiva república se organizó sobre una vehemente disputa entre las armas y las letras, en la apariencia exterior, no en la realidad objetiva. Porque el pensador máximo de la época, el filósofo político, el escritor, el orador de más acentuados perfiles intelectuales era Bolívar. Era, además, ínclito guerrero. Reunía en sí las contrapuestas excelencias que don Quijote en su hora de mejor cordura, señaló a una y otra parte; de suerte que si para entonces se hubiese decidido que las letras hacen ventajosa a las armas, ahí estaba el Padre de la Patria como el letrado más eminente de su época"2
Nada tenía Bolívar del alma sajona, nada de "predestinado calvinista". Su corazón, ante todo, como correspondía a un poeta, era un himno a la amistad. Cuando me hablan de valor y de audacia - dice el Hombre de la Adversidad - siento revivir todo mi ser, y vuelvo a nacer, por decirlo así, para la patria y para la gloria. ¡Cuán dichosos fuéramos si nuestra sabiduría se dejara conducir por la fortaleza!, entonces yo ofrecería lo imposible: entonces se salvaría Colombia y el resto de la América también... El título de amigo sólo vale por un himno y por todos los dictados que puede dar la tierra. Preferiría que mis amigos en lugar de excelencia me trataran de usted, y si fuéramos romanos el tú valdría más; éste es el tratamiento de la amistad, de la confianza y aun de la ternura.
Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.






