sábado, 11 de julio de 2026

Columna de Juan Martorano 572: El ocaso del Cadete León: Hugo Chávez: El vacío doctrinal y la entronización del fetiche: Una lectura chavista del Capítulo 9 de Triandáfila. Capítulo 9.

 

*JUAN MARTORANO

Por una visión de base y desde el chavismo radical

Llegamos a la octava y penúltima entrega de “El ocaso del cadete-león”. Con la novena entrega de *El ocaso del cadete-león*, Triandáfila nos introduce de lleno en la resaca inmediata de la siembra del Comandante. Este capítulo ya no habla de la agonía física ni de los decretos médicos; se adentra en la fase de consolidación de la superestructura del engaño. El noveno episodio radiografía el momento exacto en que la dirección cupular del PSUV (en justicia hay que señalar que no son todos, que hay honrosas excepciones, claro está) ejecutó la mutación definitiva del proyecto: la sustitución del pensamiento crítico y dusseliano de Hugo Chávez por una religión de Estado basada en el fetiche, el dogma y la obediencia ciega.

Para el chavismo orgánico —el que se quedó en las barriadas combatiendo el desabastecimiento mientras las élites estrenaban despachos blindados—, este noveno capítulo es una autopsia política indispensable. Revela cómo la burocracia utilizó el dolor colectivo como un anestésico para inocular el virus de la desmovilización popular.

La deificación de Chávez y el asesinato de la dialéctica

El Capítulo 9 analiza cómo los traidores y traidoras infiltrados e infiltradas dentro de la dirección política revolucionaria comenzó a construir una narrativa casi mística alrededor de la figura de Chávez. Se le elevó a los altares políticos, se canonizó su imagen y se decretó su infalibilidad. Pero detrás de esa aparente devoción se escondía un cálculo profundamente reaccionario: deificar a Chávez era el mecanismo perfecto para asesinar su método político.

Al transformar al líder en un santo de estampita, la burocracia canceló la dialéctica revolucionaria. Si Chávez era un Dios inalcanzable, entonces su propuesta ya no era una caja de herramientas para que el pueblo destruyera el Estado burgués, sino un texto sagrado que solo los "sumos sacerdote" de la dirección nacional del partido tenían derecho a interpretar”. El Chávez que exigía irreverencia en la crítica, el que se cuestionaba a sí mismo en el espejo del baño (como vimos en el capítulo 5), fue proscrito. La cúpula necesitaba un pueblo que repitiera consignas por fe, no que cuestionara los privilegios de los nuevos jerarcas.

                                                                                                 

 El secuestro del CIVIR y el repliegue de las fuerzas populares

Triandáfila expone en este tramo la parálisis deliberada de la maquinaria de transformación social. Toda la formulación del CIVIR (Círculo Virtuoso del Infinito Retorno) —esa constante realimentación donde la fuerza del pueblo abajo obligaba al Estado a transformarse— fue congelada. El noveno capítulo nos muestra que el mapa de los "entes vivos" y autónomos fue sustituido por un mapa de control netamente electoral y de contención social.

La consigna burocrática fue clara: *"Lealtad absoluta en silencio"*. Quien criticara el rumbo de la transición o denunciara las tempranas negociaciones económicas con el capital parasitario era inmediatamente tildado de traidor, contrarrevolucionario o infiltrado.

El chantaje de la unidad monolítica, desnudado en este episodio, sirvió para desarmar ideológicamente a las bases y pavimentar el camino hacia la restauración capitalista disfrazada que hoy padecemos.

El contraste ético de la herencia corporativa

El documental insiste en confrontar la pureza del militante de a pie con la descomposición moral de las alturas. En esta novena entrega, se hace evidente cómo la cúpula corporativa y militar comenzó a operar bajo la lógica de una franquicia comercial. Utilizaron la marca "Chávez" para legitimar contratos opacos, asignaciones de divisas a empresas de maletín y el desvío de los fondos soberanos que debieron blindar el sistema de salud y la producción nacional.

Mientras el pueblo humilde asumía el sacrificio histórico de sostener el proceso bajo agresiones externas y sabotajes, la élite infiltrada dentro de las estructuras de la revolución y el gobierno privatizaba de facto las decisiones políticas. Este capítulo demuestra que el verdadero "Síndrome de Santa Marta" no fue solo el aislamiento del Comandante en sus últimos días, sino el aislamiento del pueblo chavista respecto al control real de su revolución.

Conclusión: El rugido del León frente a la farsa corporativa

Esta penúltima entrega del corto documental “El Ocaso del Cadete León: Hugo Chávez”, es una advertencia tardía pero urgente. No podemos seguir siendo el soporte pasivo de una estructura que usa el nombre de Hugo Chávez para justificar el desmontaje de las conquistas sociales, la precarización del salario y el enriquecimiento ilícito de una casta burocrática.

Rescatar el legado de Chávez no es rendirle culto a su fantasma; es asumir la veracidad radical que él mismo nos exigió. Es tener la valentía política de romper con el fetiche institucional del PSUV y volver a las tesis de la autonomía comunal, del Bloque Histórico desde abajo y del control obrero y campesino. Desarmar la teología de Estado analizada por Triandáfila en esta entrega es el único camino revolucionario que nos queda para rescatar al Chávez vivo, al Chávez subversivo, y arrebatarle su memoria a quienes la usan como patente de corso para traicionar a la Patria.

Sobre todo en un contexto de tragedia producto de los dos terremotos sufridos el pasado 24 de junio en Venezuela y sobre todo en el marco de los contextos geopolíticos que ya otros y otras analistas han realizado y que nosotros no lloveremos sobre mojado. Aunque seguramente nos podamos referir a ciertos y determinados aspectos en próximas entregas de nuestra columna.

¡Independencia y Patria Socialista!

¡Viviremos y Venceremos!

¡Leales siempre! ¡Traidores, Nunca!

* Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras Socialistas. , jmartoranoster@gmail.comj_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de Telegram: El Canal de Martorano




 

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