sábado, 3 de octubre de 2026
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Columna de Juan Martorano 581 Entre la urgencia y la sobrevivencia: Las rendijas del diálogo en Venezuela
Juan Martorano
Como es un hecho público, notorio y comunicacional, en el día de ayer, jueves 6 de agosto de 2026, la Asamblea Nacional que dirige Jorge Rodríguez se reunió con una representación de la AN del período 2015-2020 (ya fenecida) liderada hoy en día por Dinorah Figuera.
El inicio de los contactos entre Jorge Rodríguez y Dinorah Figuera plantea un nuevo escenario en el convulso tablero venezolano. La interlocución entre la representación del gobierno y la presidencia de la Asamblea Nacional de 2015 reabre el dilema clásico del pragmatismo político frente al cerco institucional.
En ese sentido, en el presente escrito, pretendemos de manera sucinta tomando en cuenta este primer “acercamiento”, estructurar el análisis y nuestras opiniones abordando las dinámicas centrales de este acercamiento:
La Asimetría de la Representación versus le legitimidad: Jorge Rodríguez, además de le legitimidad con la que opera producto de la elección de 2020 y 2025, cuenta además con reconocimiento de Washington. Además de ejercer el control territorial, institucional y coercitivo del Estado. Su rol busca proyectar disposición negociadora, canalizar presiones internacionales y relegitimar al poder central ante crisis sociales o humanitarias.
Dinorah Figuera: si bien lidera a un grupo de ex diputados que en términos estrictamente jurídicos pretenden usurpar la legitimidad de la actual Asamblea Nacional (Sería la quinta legislatura y la actual sería la séptima). Su pretendida legitimidad “de origen” descansaría de la elección del 6 de diciembre de 2015 cuando obtuvieron ese triunfo y el aval que les da el Secretario de Estado EEUU, Marco Rubio y sectores de la “comunidad internacional”. Su papel implica el riesgo de desgaste si los avances no se traducen en garantías tangibles.
Pero además, este proceso ha traído un cisma importante en el sector más extremista del fascismo criollo, al mostrar su desacuerdo María Corina Machado y Edmundo González Urrutia diferencias en el manejo que en estos momentos Figuera da a este incipiente proceso. Debemos ver el desenvolvimiento de las conversaciones para poder determinar los cursos de acción de Machado y González adoptarían en el futuro.
La Agenda. Lo Urgente y lo Estructural: Algunos de los ítems de estos diálogos serían los siguientes:
*Atención a emergencias y crisis sociales: La inclusión de la contingencia humanitaria producto del doblete sísmico de junio de 2026 y las Medidas Coercitivas Unilaterales en la mesa genera un punto de entrada neutro para habilitar recursos e intermediación.
*Garantías e institucionalidad: El desafío de fondo radica en transitar de la retórica humanitaria hacia acuerdos sobre derechos políticos, liberación de prisioneros, garantías electorales y cronogramas institucionales claros.
Dinámicas Internas y Factores Externos: Uno de los elementos fundamentales es la disputa por la narrativa. El chavismo enmarca este diálogo como un reconocimiento implícito de su control, mientras que la oposición busca posicionarlo como una ventana indispensable hacia la reinstitucionalización y la transición.
Reacomodo de liderazgos: El surgimiento de estos interlocutores genera tensiones internas en ambos bandos, sometiendo a prueba la cohesión opositora y la disciplina del chavismo.
Factor Internacional: El margen de maniobra de esta mesa dependerá directamente del respaldo, las garantías y la presión ejercida por actores clave como Estados Unidos y gobiernos de la región.
El canal de comunicación abierto entre Jorge Rodríguez y Dinorah Figuera expone la dualidad constante de la política venezolana: la necesidad de negociar frente a una desconfianza estructural profunda.
Por un lado, el poder central acude a la mesa empujado por la urgencia económica, la presión de sanciones y la necesidad de gestionar crisis internas. Rodríguez encarna la diplomacia táctica del gobierno: la capacidad de conceder espacios secundarios a cambio de oxígeno político e institucional.
Por el otro, Dinorah Figuera asume un rol de altísimo costo político. La representación opositora debe equilibrar las expectativas de una supuesta ciudadanía desengañada con las demandas de la comunidad internacional, que exige resultados medibles en materia de derechos y garantías democráticas.
El éxito o fracaso de este intento no se medirá en comunicados ni en fotos protocolares. Se juzgará por la capacidad real de traducir las conversaciones en tres dimensiones concretas:
* Acceso y verificación de la ayuda humanitaria sin sesgos políticos.
* “Restablecimiento paulatino de garantías ciudadanas y electorales”.
Construcción de un mecanismo de verificación internacional que impida que el diálogo sea utilizado como un mecanismo de “dilación”:
Si las conversaciones quedan atrapadas en la trampa de la discusión sustantiva sin compromisos claros, se repetirá la dinámica de desgaste institucional. Si, por el contrario, logran canalizar alivio a la población y destrabar condiciones democráticas, el proceso habrá justificado el costo de sentarse a la mesa.
Amanecerá y veremos…
Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tutiteras Socialistas. Www.juanmartorano.blogspot.com , www.juanmartorano.wordpress.com , jmartoranoster@gmail.com, j_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de Telegram: El Canal de Martorano.
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