miércoles, 7 de octubre de 2026

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Columna de Juan Martorano 611: Análisis de los resultados de las elecciones generales en Brasil y escenarios prospectivos para Venezuela

 


*JUAN MARTORANO

Hace tres días, se celebraron elecciones generales en Brasil, como correspondía de acuerdo a su Constitución. De acuerdo al 99% de los votos escrutados según el Tribunal Supremo Electoral de Brasil, se confirma la celebración de una segunda vuelta electoral para la Presidencia de la República de ese país este próximo 25 de octubre entre el senador por el Partido Liberal, Flavio Bolsonaro, quien obtuvo 55.865.052 votos para un 47,17% versus Luiz Inácio Lula Da Silva, quien opta a la reelección y por un cuarto mandato, con 53.296.874 votos para un 45%.

Si lo comparamos con las elecciones de hace cuatro años, en 2022, en la primera vuelta, Lula Da Silva obtuvo 57.259.504 votos para un 48,43% vs Jair Bolsonaro en ese entonces Presidente de la República con 51.072.345 votos para un 43,20%. En la segunda vuelta, Lula Da Silva obtuvo 60.345.999 votos para un 50,90% vs Jair Bolsonaro 58.206.354 votos para un 49,10%.

Si nos vamos a la composición del parlamento, el Senado Federal conformado por 81 senadores quedó así: el PT obtuvo en aquella oportunidad 9, el PDT 3, el PSB 1, REDE 1, Ciudadanía 1, PROS 1, PSDB 4, MDB 9, PODE 6, PSD 11, UNIÄO 10, PP 6, Republicanos 3, PSC 2 y el PL de Bolsonaro 14, es decir, la alianza de Lula tenía 20 senadores a su favor vs 61 senadores de la derecha.

En la Cámara de diputados, de 513 representantes la correlación de fuerzas era la siguiente: PCDOB 6, PSOL 12, PT 66, PDT 17, PSB 14, Solidaridad 4, REDE 2, Ciudadanía 5, PV 6, Avante 7, PROS 3, PSDB 13, MDB 42, PODE 12, PSD 42, UNIAO 59, PP 47, NOVO 3, PATRI 4, Republicanos 41, PTB 1, PSC 6 y el PL 101 diputados. Es decir, la alianza de Lula contaba con 155 diputados vs 358 diputados de la alianza de la ultradereha.

Y señalamos de la ultra derecha, puesto que Lula ara poder ganar hace cuatro años debió pactar con la socialdemocracia brasilera nuevamente y sectores de centro derecha, de ahí lo reñido de los resultados de hace cuatro años y lo reñido de los resultados de ahora.

Y eso que no estamos incluyendo lo sectores del fundamentalismo religioso, evangélicos, entre otros, porque eso merece nuevamente un capítulo aparte. Este análisis lo hicimos en su oportunidad en 2019.

Es decir, que Lula en este tercer mandato le correspondió gobernar con un Congreso totalmente contrario con el que tuvo que negociar y pactar para garantizar la gobernabilidad en su país.

En 2026, los resultados para el Senado es el siguiente: El Partido Liberal de Bolsonaro obtuvo 28 senadores, el PT de Lula obtuvo 9 senadores, el MDB obtuvo 8 senadores, el PP 6 senadores, Republicanos 6 senadores, UNIAO 5 senadores, PSD 5 senadores, PSB 4 senadores, NOVO 3 senadores, PODE 2 senadores, PSDB 2 senadores, REDE 1 senador, PDT 1 senador, Otros 1 senador, dándole a Lula una alianza de 17 senadores vs 64 de la ultraderecha.

En la Cámara de Diputados, los resultados fueron: 121 escaños para el PL de Bolsonaro, 88 escaños para Fe de Brasil,88 escaños el PT, 87 escaños para UNIAO, 43 escaños para el PSD, 41 escaños para Republicanos, 36 escaños para MDB, 27 escaños para PODE, 15 escaños para PSOL, 15 escaños para el PSB, 11 escaños para PSDB, 10 escaños para NOVO, 6 escaños para el PDT, 5 escaños para AVANTE, 1 escaño para MISSAO y 7 escaños para otros. Es decir, la alianza de Lula contaría con 141 diputados vs 372 de la ultraderecha.

Apoyados en los reportes de la CELAG, debemos indicar lo siguiente:

La primera vuelta de las Elecciones Generales de Brasil puso en disputa 1.654 cargos electivos -la Presidencia, 27 gobernaciones, los 513 escaños de la Cámara de Diputados, 1.059 diputaciones estaduales y 54 de los 81 escaños del Senado-, en un proceso con 158.745.463 electores habilitados. De ellos, 918.876 votan desde el exterior, únicamente para la fórmula presidencial.

Con más del 99,5% de las mesas escrutadas por el Tribunal Superior Eleitoral (TSE), la contienda confirmó la intensa polarización del país, dejó con escaso margen a las opciones de la «tercera vía» y de la izquierda no oficialista, y dio una ajustada ventaja al candidato de la oposición.

A nivel nacional, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,1% de los votos válidos frente al 45,0% de Lula da Silva, una diferencia de unos 2,5 millones de votos. El conjunto de las candidaturas menores sumó cerca del 7,6%: Augusto Cury (2,9%), Renan Santos (2,3%), Ronaldo Caiado (2,2%) y Romeu Zema (0,3%).

El desempeño en los principales colegios electorales fue determinante. En el Estado de São Paulo, Flávio Bolsonaro lideró con alrededor del 52%, en paralelo a la holgada reelección del gobernador Tarcísio de Freitas. En Río de Janeiro se impuso con cerca del 53%, y en el Distrito Federal con el 51,3% frente al 38,1% de Lula. Minas Gerais, el tradicional «termómetro» nacional, también favoreció al candidato del PL, con un 48% frente al 43%, y en Paraná Flávio superó el 60%. Por el contrario, el oficialismo mostró su mayor fortaleza en el Nordeste: Lula obtuvo alrededor del 66% en Bahía y del 63% en Ceará y Pernambuco.

Estos resultados muestran el escaso peso electoral de las candidaturas nacionales de centro y confirman que la sociedad brasileña sigue estructurada en torno al eje PT-PL.

De cara a la segunda vuelta del 25 de octubre, el escenario queda abierto. Siete unidades federativas, con Río de Janeiro a la cabeza, disputarán al mismo tiempo el balotaje para gobernador. La contienda dependerá de la capacidad de ambas fuerzas para atraer a los votantes de las candidaturas eliminadas, negociar con el Centrão y movilizar las estructuras locales en el tramo final.

La abstención, del 21,07%, podría convertirse en una variable decisiva, con un posible sesgo de desmovilización:

o   Puede haber desánimo y mayor ausentismo en los 20 estados que ya definieron su gobernación en primera vuelta, especialmente en los dos mayores colegios del país, São Paulo y Minas Gerais. Ambos ya registraron abstenciones superiores a la media nacional (en torno al 22,4% y al 22,9%), y sin disputas locales en segunda vuelta perderían tracción las maquinarias de transporte y movilización de los alcaldes.

  • Asimismo, una mayor abstención perjudicaría de forma asimétrica al oficialismo en los segmentos de menores ingresos (hasta 2 salarios mínimos), lo que llevaría al PT a replicar una intensa campaña de passe livre (transporte gratuito) y logística municipal en el Nordeste y las periferias del Sudeste. Para Bolsonaro, el principal desafío será sostener la movilización del voto de clase media en los grandes centros urbanos del Centro-Sur, donde la ausencia de segundas vueltas locales podría desalentar la participación.

 

Hay un detalle que no podemos obviar y es el caso de las gobernaciones. La primera vuelta definió 20 de las 27 gobernaciones (74%). Las gestiones locales mostraron una clara ventaja: al menos 11 gobernadores en ejercicio fueron reelectos, en São Paulo, Bahía, Ceará, Piauí, Pernambuco, Sergipe, Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Paraíba, Santa Catarina y Goiás.

 

Victorias amplias como la reelección de Tarcísio de Freitas (Republicanos) en São Paulo, con el 62,65% frente al 36,42% de Fernando Haddad (PT), la de Eduardo Riedel (PP) en Mato Grosso do Sul (67,4%), la de Lucas Ribeiro (PP) en Paraíba (64,3%) y la de Jerônimo Rodrigues (PT) en Bahía (55,2%) sugieren que el manejo del presupuesto y la red de obras estaduales funcionaron como un respaldo eficaz frente a la polarización nacional. Minas Gerais también se definió en primera vuelta: el senador Cleitinho Azevedo (Republicanos) obtuvo el 55,41% frente al 26,25% de Patrus Ananias (PT).

Entre las dos principales fuerzas de la polarización federal, el contraste con 2022 es notorio:

o   El PT retuvo su núcleo en el Nordeste, con tres triunfos en primera vuelta (Bahía, Ceará y Piauí), pero no ganó ninguna gobernación fuera de esa región y disputará dos balotajes (Distrito Federal y Rio Grande do Norte). En Ceará, Elmano de Freitas se impuso con el 52,85% frente al 46,55% de Ciro Gomes.

  • El PL logró cinco victorias directas, concentradas en el Sur y el Norte: Paraná, con Sergio Moro y un ajustado 50,11%, Rio Grande do Sul con Luciano Zucco, Santa Catarina con Jorginho Mello, Rondônia y Roraima. Además, disputará los balotajes de Río de Janeiro y Amazonas.
  • El gran ganador territorial de la jornada fue el bloque de centroderecha (Republicanos, PSD, PP, MDB y União Brasil), que se quedó con 10 de las 20 gobernaciones resueltas: el PSD ganó en Amapá, Maranhão, Pernambuco y Sergipe; Republicanos en São Paulo, Minas Gerais y Mato Grosso; el PP en Mato Grosso do Sul y Paraíba; y el MDB en Goiás. Con São Paulo y Minas Gerais -los dos mayores colegios electorales del país- bajo su control, este bloque se consolida como un polo autónomo con capacidad de negociar las condiciones de gobernabilidad con Brasilia desde una posición de fuerza.

o   Finalmente, siete unidades (26%) definirán a sus gobernadores en la segunda vuelta del 25 de octubre:

 

·        En Río de Janeiro, Douglas Ruas (PL) obtuvo el 49,27% y Eduardo Paes (PSD) el 42,76%. Allí, el TSE contabilizó como anulados sub judice los votos de Anthony Garotinho (3,17%), cuya candidatura sigue impugnada.

  • En el Distrito Federal, Celina Leão (PP) quedó al borde de ganar con el 49,93% frente al 34,48% de Leandro Grass (PT).
  • En Espírito Santo se enfrentarán Lorenzo Pazolini (Republicanos), con 49,65%, y Ricardo Ferraço (MDB), con 34,06%.
  • Las disputas más parejas son Rio Grande do Norte, con Allyson (União Brasil) al 36,83% y Cadu de Lula (PT) al 36,21%, y Tocantins, con Professora Dorinha (União Brasil) al 45,52% y Vicentinho Júnior (PSDB) al 43,94% (completan la lista Acre y Amazonas).

 

 

Implicaciones de estos resultados para Venezuela:

Los resultados preliminares de la primera vuelta electoral en Brasil —con Flávio Bolsonaro a la cabeza (47,17%) y Lula da Silva en segundo lugar (45,00%) rumbo al balotaje del 25 de octubre, sumado a la consolidación de la derecha en el Congreso— tienen repercusiones geopolíticas, diplomáticas y económicas directas para Venezuela.

1. Reconfiguración del Escenario Diplomático y Bilateral

 * Escenario A: Un hipotético triunfo de Flávio Bolsonaro (Balotaje)

   * Ruptura de la mediación: Significaría la interrupción del rol mediador que Brasilia ejerció en momentos de crisis política interna en Caracas.

   * Alineamiento regional y presión diplomática: La derecha brasileña aboga por una política exterior alineada con bloques conservadores internacionales. Un gobierno de Bolsonaro reabriría fricciones ideológicas en la frontera amazónica y retiraría el reconocimiento diplomático al Ejecutivo venezolano.

   * Revisión de acuerdos: Se pondrían en pausa convenios energéticos, proyectos de suministro eléctrico transfronterizo (como el sistema hacia el estado Roraima) e iniciativas de comercio binacional restablecidas en años recientes.

 

* Escenario B: Una victoria de Lula da Silva en Segunda Vuelta

   * Pragmatismo condicionado: Un nuevo mandato de Lula mantendría abiertos los canales diplomáticos y comerciales, pero bajo una postura de cautela e insistencia en garantías democráticas y respeto a los derechos humanos.

   * Mediación pragmática: Brasilia continuaría actuando como puente multilateral de diálogo, buscando amortiguar tensiones con socios internacionales y promoviendo estabilidad regional.

 

2. Impacto Económico y Comercio Transfronterizo

 * Gestión de Fronteras e Intercambio Comercial: El estado de Roraima y las ciudades fronterizas como Pacaraima y Santa Elena de Uairén dependen del flujo continuo de bienes, alimentos e insumos médicos. Un Congreso brasileño dominado por el Partido Liberal (PL) ejercerá mayor presión para fiscalizar o restringir transacciones comerciales bilaterales y créditos gubernamentales de fomento.

 * Integración Energética: Los proyectos para la reconexión de la red eléctrica de la represa del Guri con el norte de Brasil dependerán directamente del sesgo ideológico que adopte el Palacio de Planalto a partir de la definición presidencial.

 

3. Dinámica Migratoria y la Operação Acolhida

 * Flujo Humanitario: La frontera sur de Venezuela es uno de los principales puntos de salida y tránsito migratorio hacia el Cono Sur.

 * Continuidad de Políticas de Asilo: Mientras que la administración de Lula ha mantenido abierta la Operação Acolhida (iniciativa de respuesta humanitaria e integración para migrantes venezolanos), un giro hacia la derecha podría derivar en mayores controles fronterizos, exigencias de visados o restricciones a los programas de regularización y reasentamiento interno en Brasil.

 

4. Equilibrio Geopolítico y Bloque Suramericano

 * BRICS y Foros Multilaterales: La postura de Brasil influye decisivamente en el acceso y la articulación de Venezuela dentro de esquemas multilaterales. Un liderazgo de Flávio Bolsonaro bloquearía cualquier acercamiento de Caracas a organismos donde Brasilia mantenga veto.

 * Liderazgo en UNASUR / CELAC: El resultado definitivo redefinirá la correlación de fuerzas en la región, determinando si el gigante sudamericano actúa como contrapeso equilibrador o como un frente de confrontación directa.

 

Conclusiones

 

A tres semanas de este balotaje tanto para las presidenciales como para siete estados de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva no está solamente aspirando a un cuarto mandato ni se está enfrentando solamente contra el hijo de Bolsonaro, que es un personaje vulgar, muy pequeño, que intelectualmente no tiene nada. Su único mérito es ser hijo de Jair Bolsonaro, un fascista que conecta con el corazón históricamente racista, clasista de una bueba parte de la población de ese país, lamentablemente.

 

Brasil fue el último país de América del Sur donde se abolió la esclavitud. Esto porque en ese país en buena parte de su población, no en toda justo es señalarlo en el presente escrito, hay un espíritu muy racista, muy clasista y muy violento en cuanto a cómo entiende y debe ser tratada lo que ellos consideran es la población pobre.

 

Con esto es que conecta Bolsonaro, con ese urfascismo brasilero, utilizando el término de la novela de Humberto Eco.

 

El hijo de Bolsonaro, es un personaje de una escala muy pequeña, hoy en día tiene posibiloidades electorales en Brasil debido al apellido y trayectoria de su padre y conecta con eso, nada más.

 

Entonces, no es contra él que Lula está compitiendo sino contra el capitalismo, o mejor expresado, contra el tecno capitalismo antidemocrático abiertamente y anti izquierdista porque es la izquierda, los progresismos el único sector político que plantea ponerle límites democráticos a este tecno capitalismo, a estas empresas.

 

La renovación del Congreso Nacional confirma un desplazamiento hacia la derecha y la centroderecha, impulsado por la renovación de dos tercios del Senado y el peso de las federaciones de centro en la Cámara de Diputados.

En el Senado, la disputa por las dos bancas en juego por Estado funcionó como un motor del voto conservador. El Partido Liberal (PL) fue la fuerza con más senadores electos: 19 de las 54 bancas en disputa, lo que le daría 28 de los 81 escaños, cerca de un tercio de la Cámara alta. El PL se quedó con las dos bancas en el Distrito Federal (Michelle Bolsonaro y Bia Kicis), Río de Janeiro (Carlos Portinho y Carlos Jordy), Mato Grosso do Sul y Rondônia.

MDB y PT quedarían como las siguientes bancadas, con ocho senadores cada uno. La izquierda concentró sus victorias en el Nordeste: en Ceará, por ejemplo, fueron electos Cid Gomes (PSB) y Luizianne Lins (Rede). En Paraná, en cambio, el PT perdió las dos bancas en disputa, incluida la de Gleisi Hoffmann.

Con este resultado, el PL por sí solo no alcanza la mayoría absoluta (41). Para reunir los tres quintos (49) que exigen las reformas constitucionales, o los dos tercios (54) necesarios para condenar en un juicio político a integrantes del Supremo Tribunal Federal, dependerá del apoyo de los partidos de centro.

En la Cámara de Diputados, el reparto de las 513 bancas confirma la fragmentación del cuerpo. La mayor bancada es la federación União Progressista (União Brasil y PP), con 104 diputados. Le sigue el PL, con 98, que se mantiene como el partido individual más grande. La Federación Brasil de la Esperanza (PT, PCdoB y PV) obtuvo 81 escaños; sumando a PSOL-Rede (15), la izquierda reúne alrededor de 96 diputados. El MDB logró 41, y junto con el PSD y Republicanos el bloque de centro se consolida como el espacio articulador indispensable para cualquier proyecto de ley.

Una de las conclusiones de la jornada es que la elección simultánea de dos senadores por estado permitió al PL canalizar el doble voto en favor de la derecha. El Senado se perfila, así, como un contrapeso frente a un eventual gobierno del PT, o como un impulsor de proyectos en caso de una victoria opositora.

Se proyecta también un encarecimiento de los costos de gobernabilidad: el próximo presidente dependerá de la negociación con los partidos del Centrão. El oficialismo actual enfrentaría un Congreso más adverso, y la oposición, en caso de ganar, deberá estructurar alianzas formales para aprobar sus iniciativas.

Finalmente, el PL y el bloque de centro estarían en posición de controlar comisiones estratégicas, como la Comisión de Constitución y Justicia, y de disputar con ventaja la Presidencia de ambas cámaras a partir de 2027.

* Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras Socialistas. , jcastillo23051980@gmail.conm , j_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de Telegram: El Canal de Martorano

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