martes, 5 de mayo de 2026

Delcy Rodríguez: Reconocimiento a deportistas participantes en Juegos Suramericanos de la Juventud

¿Nuevos anuncios económicos tendrá impacto en la inflación?

VN AL DÍA: Venezuela firme en la CIJ por el Esequibo, ajuste de Salario y retorno de niños migrantes

Logros de Venezuela con el Clásico Mundial de Béisbol

Venezuela asiste a la Corte Internacional de Justicia en La Haya en torno a la Guayana Esequiba

Chávez Invicto: ¡Este Pueblo vivirá en paz y el llamado es al diálogo!

Venezuela bajo el nuevo orden de la "tutela corporativa"

 


Por Kelly Pottella

La arquitectura del orden mundial contemporáneo está experimentando una metamorfosis radical donde la geoeconomía de los recursos estratégicos ha desplazado la diplomacia tradicional, posicionando a Venezuela como laboratorio de un modelo de "soberanía bajo tutela" . Bajo la administración interina de Delcy Rodríguez, el Estado venezolano navega un equilibrio dialéctico sumamente frágil: la necesidad de apaciguar al lobby energético de Washington mediante un suministro garantizado de petróleo crudo y minerales críticos, al tiempo que intenta preservar la cohesión interna bajo un constante asedio tecnológico . Este escenario se consolida a través de un sistema de doble cara donde la autonomía fiscal ha sido cedida a fideicomisos externos controlados por el Tesoro de Estados Unidos, que ya acumulan más de mil millones de dólares en cuentas bajo jurisdicción extranjera . La realidad nacional se transforma así en una economía de enclave, donde la precaria estabilidad del país depende directamente de su sumisión técnica a los intereses del capital transnacional del Norte .

La implementación de la transición diseñada por Washington, estructurada en fases de estabilización, recuperación y normalización, busca convertir a la nación en la principal cantera energética del bloque occidental . La reciente emisión de la Licencia General No. 5W por parte de la OFAC, que pospone la ejecución de garantías sobre CITGO hasta junio de 2026, funciona como un "escudo legal" que condiciona la supervivencia de activos estratégicos a la voluntad política del Departamento del Tesoro . Simultáneamente, la reestructuración del Banco Central de Venezuela (BCV), ahora bajo la presidencia de Luis Alberto Pérez González, tiene como objetivo alinear la política monetaria con organizaciones financieras internacionales como el FMI y la Reserva Federal . Este proceso de normalización corporativa se ejecuta a expensas de la influencia de actores extracontinentales como Rusia y China, cuya exclusión es un requisito sine qua non para la integración definitiva del país en la seguridad energética nacional de Estados Unidos .

Sin embargo, esta estabilidad de enclave genera una fractura latente entre el liderazgo gobernante y las bases sociales, que enfrentan el costo humano de esta transición sistémica . Mientras el BCV reporta expansión del PIB y una reducción del déficit cambiario, el descontento popular estalló el 1 de mayo de 2026, con movilizaciones masivas que denunciaban el "ingreso mínimo integral" de 240 dólares como una cifra irrisoria frente a una inflación del 475% . El lema "bono no es salario" resume el agotamiento de un modelo que utiliza bonos no salariales para sostener la paz social, mientras el costo de la canasta básica de alimentos se dispara a 700 dólares . Esta desconexión entre la macroeconomía impulsada por la inversión y la realidad del ciudadano común debilita la cohesión del aparato estatal, exponiendo al país a una posible implosión interna si la bonanza de hidrocarburos no se extiende a la maltrecha estructura salarial .

En el ámbito internacional, la salida de los Emiratos Árabes Unidos de la OPEP ensombrece la capacidad de maniobra de las naciones petroleras tradicionales, amenazando con una volatilidad de precios que podría comprometer la reconstrucción de la industria nacional . Venezuela, con niveles de producción que aún no alcanzan máximos históricos, enfrenta el dilema existencial de recuperar su participación de mercado en la Faja Petrolífera del Orinoco bajo un esquema de vigilancia militar y cibernética permanente . El futuro del país se debate entre la consolidación de un protectorado energético altamente rentable para las transnacionales o el riesgo de un aislamiento total si opta por incumplir los términos impuestos por las licencias de la OFAC 

En definitiva, el orden mundial de 2026 dicta que la identidad nacional venezolana es hoy una moneda de cambio en la mesa de las grandes potencias, donde la soberanía es simplemente un discurso que enmascara una rendición financiera dirigida tecnocráticamente .

Los abogados del Presidente

 ALFREDO CLEMENTE

La licencia de la Ofac no es una victoria jurídica; es la validación administrativa de un secuestro.


El abogado de Maduro, Barry Pollack, sabía que el Ejecutivo, al ver que el juez Hellerstein se irritaba por la violación flagrante de la Sexta Enmienda, soltaría una migaja financiera para evitar que el caso colapsara por ilegalidad estructural.


No celebramos que se afloje la cadena; denunciamos al carcelero que pretende normalizar el uso de un tribunal civil para juzgar a un jefe de Estado.


El derecho penal es aquí la continuación de la guerra por otros medios. La Fiscalía ha lanzado un caballo de Troya de legitimidad: obvio, los abogados aceptan cobrar para defender al presidente Maduro y ello pasa por impugnar la raíz: no pueden aceptar la autoridad de sus secuestradores.


Es una trampa diseñada para borrar la investidura soberana y convertirlos en “clientes perpetuos” de una burocracia que busca el desgaste físico y político.


La justicia que tarda 118 días en permitir una defensa técnica no es justicia, es sabotaje táctico e indefensión inducida.


El experimentado abogado Barry Pollack sabe que la demora y el propio acto administrativo de la Ofac constituyen en sí mismos pruebas irrefutables de la violación de la sexta enmienda y caer en la táctica de la fiscalía de entrar y esperar en los “canales regulares” en un escenario de lawfare es un suicidio.


Mientras se tramitaban papeles, el enemigo cimentaba una narrativa de criminalización. Por ello, la respuesta no puede ser sumergirse en un terabyte de “pruebas” para pelear un caso de narcotráfico inexistente. La única vía es la moción ómnibus: un misil jurídico que ataque la competencia del tribunal. Si el origen de la custodia fue una operación militar, su estatus es el de prisioneros de guerra (POW) bajo el Convenio de Ginebra.


Pollack sabe que aceptar la licencia no lo exime de denunciar la asimetría judicial. La Ofac usa el derecho a la defensa como un rehén que libera según su conveniencia política. El juez debe entender que, si el ejecutivo decide cuándo empieza la defensa, el proceso ha muerto.


La moción ómnibus es la herramienta para exigir la libertad inmediata basada en la confesión de indefensión que representa la propia carta de la Ofac. En esta guerra judicial, la celeridad es vital para cortar la ofensiva de la fiscalía.


Abogados: todo lo actuado sin defensa es nulo bajo el estándar Toscanino.


¡El dinero quedó desnudo, como el hombre lo trajo al mundo!

 ALVIN LEZAMA

Se acabó el cuento, has quedado al descubierto, las cualidades conferidas a tí como  confianza, garantía de promesa y compromiso de pago en las relaciones sociales de intercambio de valor no son tuyas sino del sistema del que eres parte y tienen su límite. Tú solo eras el medio  necesario para facilitar la expansión de  los mercados, el flujo de capitales,  bienes y servicios. Eres solo un medio y ya no eres necesario.

El Bitcoin, las monedas estables, el dinero digital, son la sucesión de eventos mundiales  de la crónica de una muerte anunciada, el final de una época donde el dinero  fue el protagonista, toda la retórica que le sostenía ha caído, ha quedado al descubierto, su magia se desvela solo era un truco, nada extraordinario, una invención humana, se acabó el misterio.

En diciembre del 2022 en un artículo titulado “¡Fin del dinero! ¿2023?”, hace tres años, su servidor planteó interrogantes  que los eventos posteriores las han respondido o dan una idea de las posibles respuestas, el panorama se ha aclarado. 

Desaparece el dinero, tangible, en metal, en papel, en plástico, electrónico, ese que le daba la sensación de seguridad y autonomía.  En simultáneo emergió  la banca por Internet a finales del siglo XX,  el pago móvil y las plataformas digitales de pago en internet en la última década, servicios que fueron abriendo y allanando el camino, la nueva arquitectura financiera llegaba, ahora la transacción es directa con el sistema monetario, a través de subsistemas tecnológicos intermediarios y de la industria financiera , una interacción sin rostro, sin humanos, disque para mejorar su experiencia.

Siempre habrá un tercero, un sistema

Siempre el sistema, y por supuestos las personas detrás que lo crean, lo gestionan y operan, inalcanzables e invisibles; el sistema es lo que importa, no son las monedas de metal, no es el papel, no es  la tarjeta, no es el saldo en su cuenta, ni el saldo en la billetera digital “en su poder”. Esa seguridad y autonomía que usted le confería al dinero en su bolsillo, debajo del colchón, era una ilusión.

Usted ya lo sabía en la práctica pero no estaba consciente de ello o se olvida de esas experiencias frustrantes  al ir al banco y conseguir retrasos, la excusa del cajero o cajera que respondía a su queja era  se cayó el sistema o tiene retrasos. O cuando un cajero automático no dispensaba dinero en efectivo de su cuentas y le ponía límites al retiro, usted se indignaba y con impotencia  decía a lo interno: por qué tiene que pasar esto, ese dinero es mío. Más dura fue  la lección si  había sido víctima de una crisis bancaria, que incluía a los bancos donde tenía su cuenta. 

Siempre habrá un tercero entre el intercambio de valor entre dos personas que no se conocen, en una economía de mercado.

El dinero con valor intrínseco tiene una falla de origen que lo hace insostenible 

Usted recuerda haber escuchado en el pasado cuando existían las monedas de metal que se desaparecían de la circulación   y en su lugar le daban vuelto con caramelos, luego, aparecía una nota de prensa donde se había descubierto el contrabando de monedas o un sitio que las acaparaban y las fundía, porque resultaban más valiosas materialmente (valor intrínseco) que el valor nominal con el que se acuñaban. 

Si se revisa la historia las monedas con metales como el oro y la plata se han implementado una y otra vez a lo largo del tiempo, sin lograr mantenerse, al final del imperio romano el denario de plata terminó teniendo solo el 2% de este metal.

Una moneda con valor intrínseco se saca de circulación, se atesora, se funde, se especula con ella. Por ejemplo, una moneda de plata pura de valor nominal 1 dólar  frente a 1 dólar bimetálico hecho de una aleación de cobre y níquel, la primera es la moneda buena, la segunda es la moneda mala, la moneda mala saca a la moneda buena de circulación, a este comportamiento le llamaron Ley de Gresham -principio económico  formulado en 1858 por el economista escocés Henry Dunning Macleod; se nombró así por ser Sir Thomas Gresham, un comerciante y  financiero de la corona inglesa, a quien se le atribuye la observación de este comportamiento en 1558.

 Pero este comportamiento igual sucede si está moneda local pierde valor frente otra foránea, que sea de fácil acceso y aceptación -de libre circulación-  como medio de pago en la economía local, de nuevo la moneda mala saca a la buena, está vez con el agravante que se use la moneda mala para comprar la buenaEn este último caso, se ancla la economía real local a la moneda buena.

Así que una moneda no puede tener valor intrínseco o valor de mercado pues terminará siendo sacada de circulación, se convierte en un negocio en sí mismo y distorsiona la economía. 

Otra cosa distinta es una moneda con respaldo, ya sea en otra moneda o mejor en commodities, como el oro, eso fue lo que se trató de hacer con el acuerdo de Bretton Wood con el Patrón Dólar-oro, solo que los dueños del sistema monetario USD decidieron unilateralmente abandonar la convertibilidad. Es decir, nuevamente defraudaron la confianza depositada en ellos como sistema. 

Mantener en el tiempo el poder de compra del dinero

Es un espejismo, es solo un sistema contable que registra saldos, no es posible que él unilateralmente determine la dinámica de la economía y los mercados, es como si se tomara una foto que registra un evento en el tiempo pero no lo congela, la dinámica de la economía y los mercados no se detienen, la relación de las equivalencias de valor entre los productos cambian, la foto quedará como un recuerdo. 

En un debate breve sostenido sobre el tema, Emilio mencionaba 1 dólar estadounidense  en 1900 equivale a 38,8 dólares actuales, es decir, el dólar perdió  poder de compra, para Emilio es un tiempo razonable, pasaron 5 generaciones,  pero para un Morgan o Rothschild o Larry Flint o Warren Buffet sería una catástrofe.  No es el sistema monetario el que mantiene este poder de compra sino la dinámica económica.

¡Hay esperanza!

Es probable que con la emisión por los Bancos Centrales  de las monedas digitales se firme el acta de defunción del dinero, como medio de pago. 

Si se acompaña está medida con la creación de un medio de pago digital seguro, instantáneo y económico, tal vez se pueda recuperar soberanía. Pero recuerde que la fortaleza del sistema monetario depende  de la economía que se tenga, son co-dependientes.

¡Hay una guerra mundial silenciosa  entre sistemas monetarios! 

¿Adivinen quién lleva la delantera?



La resistencia indígena

 ALEXANDRA MULINO

José Gil Fortoul afirmó que las comunidades indígenas organizadas por pueblos y tribus fueron diezmadas por la conquista. En consecuencia, las nuevas relaciones sociales de producción se conformaron sobre un discurso racializado. Esta clasificación social de corte biologicista legitimó el discurso sociojurídico y económico del hombre blanco, propietario y católico. El cruce étnico fue tolerado en esos términos.

Con la llegada de los primeros africanos subsaharianos a la isla de Cubagua circa 1526 y, luego, en el resto del territorio venezolano, el mestizaje fue un hecho, aparte del derecho de pernada ejercido por oligarcas peninsulares y blancos criollos en contra de esclavizadas, indígenas a sus servicios y otras situadas en sus linderos jurisdiccionales.    

Una gama de “razas” integraron la sociedad colonial bajo rígidos preceptos jurídicos, administrativos y religiosos. Por lo tanto, los aparatos ideológicos y represivos del Estado colonial se encargaron de mantener los límites bien establecidos entre blancos y los de dudosa procedencia, problemática que incluía a los blancos de orilla.

En relación al tema que encabeza estas líneas: “La resistencia indígena”, cabe destacar que si bien el poder colonial intentó exterminar física e ideológicamente al originario, la memoria dolorosa de la pérdida y del desarraigo adquirió nuevas connotaciones en la cultura como forma de resistencia. El sincretismo cultural, esa nueva síntesis étnico-social, se expresó en la literatura, la culinaria, la música, los juegos, el vestuario e inclusive en la gramática sociopolítica.

Ahora bien, respecto de la estricta vigilancia sociorreligiosa que se desplegó en los virreinatos en Venezuela fue mucho más laxa por su condición de provincia y de capitanía general. Esta situación permitió al grueso de la población marginada por su condición racial acceder tanto a las discusiones de algunos patricios influidos por propuestas teológicas que otorgaron condición humana a los encasillados en calidad de pseudohombres sin almas como a las tesis políticas influidas por la Revolución francesa y su impacto en Haití, también implícitas en las propias lucubraciones políticas nacidas en el fragor de esa sociedad colonial por intereses económicos y políticos endógenos.