domingo, 17 de mayo de 2026

Delcy Rodríguez entrega compactadoras de basura en Caracas

Entrega de Alex Saab

Putin va a China. Análisis de Alfredo Jaliffe Rhame

Foro en Cedes Luis Britto García 14052026

Hugo Chávez: Bastante cojones hay aquí

Hugo Chávez: ¡Vayánse al carajo, yanquis de mierda!

Columna de Juan Martorano 542: La Resistencia Silenciosa: El rol de los movimientos sociales y populares tras la agresión de 2026

 

*JUAN MARTORANO

Como lo señalamos en la entrega precedente, ahora trataremos de aproximarnos a lo que consideramos debe ser el rol de los movimientos sociales y populares. Aquellos que tienen militancia pero no partidista, pero que tienen muchísimo que aportar en esta resistencia antiimperialista que ha pasado a nuevas etapas.

Y, sin duda, este proceso parte, como me lo decía alguien por allí, desde el primer poder que debe tener nuestro pueblo como nos lo dijo nuestro Comandante Hugo Chávez, como lo es el poder del conocimiento. Recordemos que Bolívar nos lo dijo en Angostura: “Por la ignorancia nos han dominado más que por la fuerza” y, en ese sentido, debemos formarnos no solo política e ideológicamente sino también académica y técnicamente para poder romper los patrones de dominación de las nuevas formas neocoloniales que pretenden imponernos en estos tiempos.

El inicio de 2026 quedará marcado en la historia de América Latina como el momento en que la soberanía de una nación fue violada de la forma más flagrante del siglo XXI. La incursión militar estadounidense del 3 de enero, que culminó con el secuestro y traslado ilegal a Nueva York del Presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente Cilia Flores, pretendía generar un vacío institucional absoluto y el colapso inmediato del Estado venezolano..

Sin embargo, a meses de la agresión y bajo la gestión interina de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, la realidad en las calles muestra un fenómeno complejo. Mientras los focos mediáticos internacionales se centran en el debate geopolítico, las amenazas de anexión discursiva desde Washington y las tensiones en las cúpulas, en los territorios se libra otra batalla. Allí, los movimientos sociales no partidistas simpatizantes de la Revolución Bolivariana se han convertido en el tejido conectivo que sostiene la paz social y la resistencia civil.

1.- Más allá del carnet.  La autonomía en tiempos de ocupación y asedio

Tradicionalmente, el análisis extranjero suele homogeneizar a las bases del chavismo, asumiendo que toda movilización responde estrictamente a directrices partidistas de la estructura del PSUV. No obstante, la contingencia actual ha demostrado la madurez de una constelación de movimientos autónomos —colectivos de derechos humanos, organizaciones comunales, movimientos de pobladores, frentes de economía popular y colectivos culturales— que, si bien defienden el proceso histórico de la Revolución Bolivariana, operan fuera de la burocracia partidista.

Ante la captura de la jefatura del Estado, estos grupos no esperaron una orden de comando. Su respuesta fue inmediata, orgánica y territorial, fundamentada en dos ejes: la defensa de la soberanía nacional y la preservación de la vida cotidiana.

2.- Las comunas y los movimientos territoriales: Contención y soberanía alimentaria

En medio de la confusión posterior al ataque aéreo en bases como Fuerte Tiuna y La Carlota, el principal riesgo era la parálisis logística y el desabastecimiento provocado por el pánico. Es aquí donde la organización comunal no partidista demostró su valor estratégico.

Redes de distribución autogestionadas: Ante la vulnerabilidad de las cadenas formales, frentes campesinos y cooperativas comunales activaron corredores de abastecimiento directo a las barriadas populares, mitigando el impacto del bloqueo fáctico.

Vigilancia popular y paz territorial: En zonas críticas de Caracas y del interior, los movimientos sociales asumieron tareas de organización vecinal para prevenir brotes de violencia, saqueos o infiltraciones de actores desestabilizadores, funcionando como redes de alerta temprana sin militarizar el espacio civil.

3.- La batalla cultural y comunicacional contra el relato del “estado 51”: La agresión no es solo militar; es profundamente psicológica. Las recientes declaraciones provenientes del norte que coquetean con la idea de convertir a Venezuela en un protectorado o "estado 51" buscan socavar la identidad y el orgullo nacional.

Frente a los apagones mediáticos y las campañas de desinformación en redes sociales, los movimientos culturales, medios comunitarios y creadores digitales independientes han asumido la vanguardia. Su rol ha sido vital para:

* Mantener la memoria histórica viva, recordando que la figura de Maduro, más allá de las diferencias políticas internas, representa la institucionalidad democrática secuestrada por una potencia extranjera.

 * Generar contenidos pedagógicos sobre el significado del antiimperialismo en el siglo XXI, desarticulando los discursos que pretenden normalizar la intervención extranjera como una "ayuda humanitaria".

                                                 

4.- Tensiones, pragmatismo y el desafío de la unidad: El papel de estos movimientos no está exento de contradicciones y debates internos. La entrega del empresario Alex Saab a la justicia estadounidense por parte del gobierno interino, así como los difusos cronogramas electorales y el reordenamiento del tablero político interno, generan debates profundos en las bases radicales y populares.

Muchos de estos colectivos sostienen una postura crítica hacia ciertas concesiones pragmáticas del ejecutivo, exigiendo mayor firmeza revolucionaria y profundización de la democracia participativa. Sin embargo, su madurez política se evidencia en la capacidad de separar las diferencias metodológicas o de gestión de la contradicción principal: la defensa de la patria frente al agresor externo. La consigna implícita ha sido clara: *primero preservar la República, luego discutir el rumbo del proceso.

Conclusión: El verdadero factor de la resistencia:

El error de cálculo de la Operación Absolute Resolve radicó en creer que el proyecto bolivariano dependía exclusivamente de la presencia física de sus líderes en el Palacio de Miraflores. Al intentar descabezar al Ejecutivo mediante un acto de fuerza que viola el derecho internacional, Washington subestimó la capilaridad del poder popular.

Los movimientos sociales no partidistas simpatizantes de la Revolución son hoy el verdadero muro de contención en Venezuela. No operan por prebendas ni por disciplina de partido; actúan bajo la profunda convicción de que la soberanía no se negocia. En este escenario de contingencia, su rol es y seguirá siendo el de custodios de la paz popular, demostrando que un pueblo organizado es mucho más difícil de someter que cualquier ejército regular.

 

 

 

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¡Bolívar y Chávez Viven. Sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!

¡Independencia y Patria Socialista!                 

¡Viviremos y Venceremos!

¡Leales siempre: Traidores Nunca!

 

* Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras Socialistas. , jmartoranoster@gmail.comj_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de Telegram: El Canal de Martorano

Cine para llevar | Mayra Alejandra

 

Mayra Alejandra sigue vigente en plataformas digitales

 Mayra Alejandra (7 de mayo de 1958 - 17 de abril de 2014) es de esa clase de actrices que nacieron para ejercer el oficio. Tenía mucha pasión e intuición a la hora de interpretar sus personajes. Era muy natural y espontánea, pero al mismo tiempo parecía planificar cada gesto, cada entonación e incluso cada silencio. Un buen actor es lo que dice, pero también lo que calla y proyecta sin palabras. 

Hija de la escritora Ligia Lezama y del comediante Charles Barry, comenzó en el mundo de la actuación a muy temprana edad. Sus primeras apariciones en televisión sucedieron en los años 70.

Luego de haberles expresado a sus padres su deseo de ser actriz, consiguió su primera oportunidad en la telenovela Valentina (1975). A partir de ese instante no dejó de quedarse con el rol estelar. Su próxima ficción, Angélica (1976), la realizó junto a José Luis Rodríguez. Seguidamente, protagonizó Carolina (1977), también con el cantante venezolano. En ese momento todavía no tenía ni 20 años.

Algunas de las producciones que realizó fueron escritas especialmente para ella. Su mamá, Ligia Lezama, le escribió algunas historias, como llegó a hacerlo la autora brasileña Gloria Pérez con su hija, la desaparecida actriz Daniella Pérez.

La importancia de un actor o actriz radica en el impacto que ha tenido su trabajo. Mayra Alejandra representó a la mujer venezolana en diferentes facetas y desde distintas perspectivas. Su belleza, carisma y talento la ayudaron a contar historias que buscaban, de un modo u otro, reflexionar sobre circunstancias sociales.

Trabajó en varias telenovelas de ruptura, con argumentos que generaron controversia. Desde La hija de Juana Crespo (1977), donde el lenguaje era coloquial y se requería mucho más naturalidad a la hora de interpretar, pasando por Luisa Mía (1981)la historia de una mujer moderna que intenta tener una carrera profesional, a pesar de los celos y la conducta machista del marido, hasta Leonela (1983), una de las historias más célebres de Delia Fiallo, precisamente por su tan cuestionable premisa fundamental.

La televisión era el lugar donde te encontrabas con los arquetipos de la sociedad venezolana y los actores fueron los encargados de contar historias diferentes sobre un país que estaba en pleno desarrollo.

Además de hacer carrera en el país, Mayra Alejandra triunfó internacionalmente trabajando en Argentina y Colombia. El éxito de Leonela y otras producciones impulsó su carrera fuera de Venezuela.

Antes de los 30 años ya parecía haber vivido varias vidas, al menos artísticamente; fue prolífica, ordenada y constante. 

Su éxito la llevó al cine junto a Román Chalbaud. Fue y sigue siendo una de las actrices más importantes de la historia de la televisión nacional. Lamentablemente, murió muy joven; solo tenía un poco más de cincuenta años. Sin embargo, su trabajo sigue estando al alcance de todos en las producciones que podemos encontrar en YouTube. El cielo de los actores son sus grabaciones; en ellas viven eternamente.

 

Luisa Ugueto Liendo

@luisauguetoliendo

La diferencia entre trabajar por un bien amoroso, colectivo y superior a destilar odio, mezquindad y fascismo

 


Acerca de los cánticos racistas en Madrid

Por Prof. José Garcés

Hoy es 20 de abril de 2026 y Venezuela recuerda con vergüenza lo ocurrido en Madrid dos días antes. Un cantante fabricado por la maquinaria mediática sin la más mínima ética y sin ninguna capacidad de juicio crítico ni autocrítico, una alocución de la figura del fascismo venezolano y un público al que solo se le ha enseñado a odiar, fueron los componentes para el encuentro más bochornoso de un grupúsculo con ínfulas de presentarse como la “oposición” venezolana.

Desde estas líneas estamos convencidos, de que la verdadera Oposición venezolana ha trascendido el odio y se incorpora activamente a la construcción de una Venezuela luminosa y caracterizada por la armonía y el civismo.

Los cánticos de racismo y odio característicos del fascismo fueron favorecidos por una figura mediática relacionada con canciones comerciales y superficiales. Esta persona ignora olímpicamente el contenido de la Ley Constitucional Contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia, que en su artículo 20 reza:

“Quien públicamente o mediante cualquier medio apto para su difusión pública fomente, promueva o incite al odio, la discriminación o la violencia contra una persona o conjunto de personas, en razón de su pertenencia real o presunta a determinado grupo social, étnico, religioso, político, de orientación sexual, de identidad de género, de expresión de género o cualquier otro motivo discriminatorio será sancionado con prisión de diez a veinte años, sin perjuicio de la responsabilidad civil y disciplinaria por los daños causados.”

También ignora la Ley Contra el Fascismo, Neofascismo y Expresiones Similares que define el fascismo, en su artículo 4, que dice: “Fascismo: Postura ideológica o expresión basada en motivos de superioridad racial, de origen étnico, social o nacional, que asume la violencia como método de acción política, enarbola la cultura de la muerte, denigra de la democracia, sus instituciones y valores republicanos y/o promueve la supresión de los derechos y garantías reconocidos en la Constitución a favor de determinados sectores de la sociedad, por motivos discriminatorios.” Y tiene todo un articulado para combatir esta nefasta práctica.

Los seguidores del fascismo también ignoran que el fascismo parte de seis errores conceptuales:

1.         Creer que somos solamente seres individuales y que no vivimos en continua e inextricable interconexión. Es decir que estamos vinculados.

2.         Dividir el mundo en: Yo y los demás

3.         Generalizar y creer que todos los miembros de sus adversarios son iguales en virtud del conocimiento o apercepción de un solo miembro.

4.         Establecer jerarquías.

5.         Construir el yo teniendo como base  las narraciones atávicas y discriminatorias que hemos escuchado.

6.         Defender la inmadurez, que favorece el sectarismo

Las personas que comparten estos errores, desarrollan una personalidad compensatoria de sus falencias y se estructura la soberbia. Sobre la soberbia se modelan el odio y el fundamentalismo a través de Opsic y Guerra Cognitiva. Súmele a todos estos elementos una bandera partidista y tenemos como resultado el fascismo.

Estos elementos fueron explicados en su momento en un texto bastante más largo titulado “El Fascistómetro” de este suscrito y que por la extensión del mismo no vamos a explicar hoy.

El fascismo exhibido en Madrid transgrede, no solo las leyes venezolanas, sino las más elementales regulaciones en derechos humanos a nivel planetario. Solo podemos explicar esta conducta, si quien la ejecutara tiene un nivel intelectual por debajo del promedio.  Si igualmente esta persona, gracias a su ignorancia, incurre en los errores psicológicos del origen del fascismo. Pero todavía nos queda la conducta inmadura de proponer consignas y cánticos discriminatorios como cuando estábamos en tercer grado.

Ante los vergonzosos niveles de descalabro moral, intelectual y ético mostrados en Madrid, contrasta la figura señera y serena de nuestra Presidenta, que se incorpora como guía necesaria y balsámica para el alma del venezolano y para la construcción de una Venezuela mejor. He ahí la gran diferencia de cuando se destila odio, mezquindad y fascismo Vs. cuando se trabaja por un bien amoroso, colectivo y superior.

* Roger Garcés: Psicólogo clínico. Maestría en Psicología. Cursante del Doctorado en estudios Nuestroamericanos.  Profesor de la cátedra: Naturaleza de la Guerra Cognitiva. Investigador en Vicerrectorado de Investigación y Creación Intelectual LAUICOM. enelrespiramos@gmail.com

Narrativa, poder y vida cotidiana ¿Quién le pone el cascabel al gato?

 


Foto: Referencial

Si hay algo que hemos entendido como pueblo profundamente político es que para nosotras y nosotros la política como hecho no solo se juega en los parlamentos, pues transversaliza los relatos que nos contamos sobre el mundo y especialmente sobre nosotras mismas. Como advierte Byung-Chul Han en La crisis de la narración (2012), vivimos una sobreabundancia de información que no produce sentido; los datos circulan y se consumen, pero no construyen orientación ni continuidad histórica. Esta fragmentación afecta nuestra experiencia colectiva y debilita la capacidad de proyectar futuro.

A partir de ello es que me surge una interrogante pues en Venezuela, tenemos el llamado a no permitir la ausencia del relato ni sus abstracciones, pues esta narrativa atraviesa la vida cotidiana de quienes sostenemos familias, comunidades y proyectos desde la resistencia diaria. Dicho en palabras más llanas la política que no narra desde lo cotidiano invisibiliza a quienes sostienen la vida: mujeres, cuidadoras y quienes enfrentan desigualdades estructurales. Fisher (1984) sostiene que la persuasión política efectiva no se da solo con argumentos aislados, sino mediante historias que construyen sentido social y coherencia. Sin relatos que conecten memoria, conflicto y horizonte, la acción colectiva se dispersa.

Disputar la narrativa es disputar poder. Las narrativas mercantiles, centradas en la economía de la atención (Papacharissi, 2010), captan emociones sin generar conciencia ni densidad histórica. Nosotras, que militamos desde la ética de los afectos y el feminismo, necesitamos relatos capaces de arraigar, que nos nombren y reconozcan como sujetas de la historia.

La perspectiva de género no es un adorno: es la brújula que visibiliza la vida cotidiana como espacio político. Narrar desde ahí implica reconocer que lo doméstico, el trabajo de cuidados, la salud mental y la resistencia diaria son campos de disputa. Nombrarlas es reclamar que la política recupere densidad, humanidad y horizonte (Tronto, 2013).

Si dejamos de narrar, otros lo harán por nosotras. Recuperar la narración es, en última instancia, recuperar la posibilidad de hacer política desde el amor, la justicia y la vida cotidiana. Es ponerle el cascabel al gato y recordar que transformar el mundo comienza por nombrarlo, hacerlo inteligible y habitable para todas.

Como siempre te lo he dicho, que nadie se equivoque nosotras y nosotros venceremos, ¡Palabra de mujer!