viernes, 10 de julio de 2026

Columna de Juan Martorano (571) El ocaso del Cadete León: Hugo Chávez: El desenlace del silencio y la consagración del pacto (8)

 

 

Por una visión de base y desde el chavismo radical

Llegamos a la octava entrega de "El ocaso del cadete-león", un capítulo que marca el clímax del dolor y el nacimiento definitivo de la farsa burocrática. Si las paradas anteriores nos mostraron la geometría del engaño y el secuestro de la firma presidencial, este octavo episodio desnudó el momento en que el silencio médico y el cálculo político se transformaron formalmente en un pacto de cohabitación cupular.

Para el chavismo de a pie —el que recuerda el llanto genuino de millones en las calles aquel marzo de 2013—, las revelaciones de Triandáfila en este capítulo no hacen sino confirmar la herida histórica: la muerte del Comandante no fue el inicio de la continuidad de su legado, sino el acta de nacimiento de una élite desclasada que usó su féretro como escudo fiscal.

El dolor del retorno y la supuesta liturgia del engaño

El Capítulo 8 profundiza en los días previos e inmediatamente posteriores al anuncio oficial del fallecimiento de Hugo Chávez. El documental pone el dedo sobre la llaga al cuestionar la veracidad cronológica y logística de los acontecimientos, aunque habría que tener más elementos de convicción porque si no se queda en meras especulaciones, y peor aún, en charlatanería.

Desde una óptica revolucionaria, el problema no es meramente forense o de fechas; el verdadero crimen (si así pudiéramos catalogarlo) fue "espiritual y político". Sostener una "liturgia del engaño" mientras el líder ya no pertenecía a este plano —o estaba desahuciado sin retorno— habría significado expropiarle al pueblo su derecho a la verdad y al duelo oportuno. La burocracia corporativa del PSUV (la de entonces y la que aun persiste) necesitaba montar un teatro de resistencia épica, evitando a toda costa que las bases demandaran una dirección colectiva de la Revolución, como dictaba la lógica del poder popular.

El nacimiento de la "Pax Burocrática" y la entrega de las conquistas

Bajo la óptica de Triandáfila, muestra este tramo cómo, una vez consumado el desenlace oficial, la nueva dirección política aceleró el desmontaje de las tesis radicales de Chávez. El CIVIR (Círculo Virtuoso del Infinito Retorno) del que tanto hablaba el Comandante, que buscaba la regeneración constante desde las bases y la destrucción del Estado burgués, fue sepultado junto a sus restos en el Cuartel de la Montaña.

En su lugar, este octavo capítulo, el documentalista en su visión cómo se habría consolidado lo que hoy vivimos: un "pacto silencioso de coexistencia con la vieja y la nueva burguesía". Al congelar el debate ideológico bajo el chantaje de "no es momento de dividir", la cúpula heredera comenzó a borrar los derechos laborales, a asfixiar la autonomía de las comunas y a abrir las puertas a una economía de privilegios opacos. Sellar el pacto requería que el Chávez rebelde y dusseliano muriera, para dar paso al Chávez de vallas publicitarias, estatuas de bronce e iconografía vacía que no incomodara al capital.

La "traición a la veracidad" como virtud suprema

Triandáfila rescata del Chávez filósofo analizado en esta serie documental, es su obsesión de última hora con Nietzsche y la veracidad como la virtud que destruye las falsas morales burguesas. El Capítulo 8 demuestra que personas del entorno del comandante hicieron exactamente lo contrario: fundaron su legitimidad sobre el secretismo absoluto y el miedo a la interpelación popular.

Mientras el pueblo humilde marchaba con el corazón roto jurando lealtad eterna, la cúpula distribuía el control de los ministerios clave, los accesos a las divisas preferenciales y las rutas de escape financiero.

El verdadero chavismo no puede ser cómplice de este sepelio ideológico. Admitir las verdades incómodas, más allá de las que Triandáfila pone sobre la mesa (en algunas concidimos, en otras no) podría considerarse como un acto de higiene revolucionaria.

Conclusión: El rugido del León frente a la farsa corporativa

El octavo capítulo de "El ocaso del cadete-león", a la luz del documentalista, nos deja ante un panorama desolador pero "clarificador". La Revolución Bolivariana fue secuestrada en su hora más oscura por una corporación que cambió los valores de la transformación social por la lógica de la acumulación mafiosa.

Para las bases comunales, para los trabajadores despojados de sus salarios y para los millones que aún creen en la redención de los oprimidos, este análisis debe servir como un llamado a la insurrección de la conciencia. La lealtad no es con quienes pudieron haber administrado la agonía del líder para enriquecerse; la lealtad es con las ideas del Cadete-León que exigían parir el socialismo desde abajo. Desmontar la farsa del octavo capítulo es el único camino para liberar la memoria de Chávez de las garras de la burocracia y retomar la marcha interumpida hacia la verdadera liberación de la Patria.

¡Independencia y Patria Socialista!

¡Viviremos y Venceremos!

¡Leales siempre! ¡Traidores, Nunca!

Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tutiteras Socialistas. Www.juanmartorano.blogspot.com , www.juanmartorano.wordpress.com , jmartoranoster@gmail.com, j_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de Telegram: El Canal de Martorano.

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Ahora los pueblos | Venezuela a prueba de sismos

 Por Anabel Díaz Aché


 Hoy nos convertimos en el crisol inquebrantable de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, 850 hombres y mujeres que decidieron tomar la carrera de las armas y hemos sido formados en sus 12 academias militares. Recibiremos un grado que constituye una responsabilidad histórica: ser continuadores de una lucha que no terminó en el siglo XIX, sino que se transforma cada día en la defensa de nuestra soberanía, nuestra paz y nuestro pueblo. 

Teniente Melisa Volcán Morales, 5 de julio 2026


09/07/2026.- Cuando se cumplían 205 años de la batalla que marcó en Carabobo la independencia de Venezuela, el 24 de junio, el país fue estremecido por un doblete sísmico que dejó consecuencias catastróficas en pérdidas humanas y materiales. Estos daños agravan la ya delicada situación por la que atraviesa la república desde los bombardeos del 3 de enero. Sin embargo, la historia recuerda que no es la primera vez que la nación se encuentra en tan difíciles circunstancias que, aunque muy similares a las del pasado, parecieran dibujar distintos resultados.

A 214 años del doblete sísmico de 1812

Aunque en el bucle de los ciclos históricos los acontecimientos parecieran repetirse, cada contexto está marcado por múltiples factores que lo hacen único e irrepetible. El doblete sísmico del 26 de marzo de 1812 no fue solo una catástrofe natural, sino el catalizador que contribuyó a sepultar políticamente la Primera República. En palabras de Bolívar: “El terremoto del 26 de marzo trastornó, ciertamente, tanto lo físico como lo moral; y puede llamarse propiamente la causa inmediata de la ruina de Venezuela” (1812). 

Hoy, quienes esperan con codicia ciega la caída de la Quinta República han dejado fuera de sus análisis un conjunto de circunstancias que diferencian cualitativamente la situación de nuestros inicios republicanos. En el Manifiesto de Cartagena (1812), el Libertador señala, refiriéndose a los terremotos, que: “…este mismo suceso habría tenido lugar, sin producir tan mortales efectos, si Caracas se hubiera gobernado entonces por una sola autoridad, que, obrando con rapidez y vigor, hubiese puesto remedio a los daños sin trabas ni competencias…”. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, se puso al frente de la situación sin titubeos. Como una sola autoridad, el Gobierno de Venezuela actuó con rapidez y vigor en la atención a la población. Lamentablemente, este accionar lo conocemos los afectados directamente y quienes acudimos a las fuentes oficiales para mantenernos informados. Los buitres mediáticos extendieron sus alas e impusieron la matriz de opinión sobre la desatención e incapacidad del Gobierno para enfrentar los efectos de este desastre natural. Pese a la arremetida mediática, los hechos siempre terminan por demostrar la verdad. 

“Un Jueves Santo la hicieron y un Jueves Santo la pagaron”

Tristemente, siempre habrá quienes intenten aprovechar el golpe moral de los eventos devastadores en la población para la manipulación ideológica. La Iglesia católica, predominantemente realista, aprovechó los eventos sísmicos para infundir miedo y socavar la moral del pueblo bajo la narrativa de un "castigo divino" por rebelarse contra el rey. Los clérigos se valieron de una coincidencia temporal: tanto el 19 de abril de 1810 —declaración de la independencia— como el 26 de marzo de 1812 —el terremoto— cayeron en Jueves Santo. A esto se sumó la selectividad geográfica de una secuencia de terremotos casi simultáneos que destruyeron los principales bastiones republicanos: Caracas, La Guaira, San Felipe, Barquisimeto y Mérida; en contraste, las ciudades fieles a la Corona, como Coro, Maracaibo y Guayana, salieron ilesas.

En 2026, han sido los datos facilitados por las fuentes oficiales los que han dado al traste con los falsos relatos. El Estado venezolano ha realizado un despliegue comunicacional que permite mantener a la comunidad nacional e internacional informada, en tiempo real, sobre los avances en materia de rescate y ayuda humanitaria. De este modo, se neutralizan los discursos de pánico o desestabilización mediante voceros oficiales. Podemos afirmar que no estamos en la “infeliz Caracas” que le tocó vivir a nuestro Libertador; hablamos de una nación en pie, con un gobierno con un sólido mando político-militar. Una Venezuela que, pese a la catástrofe natural acaecida, presenta una capacidad de orden público superior a la mostrada por los Estados Unidos durante los tres días de festividades del Día de la Independencia, las cuales dejaron un saldo lamentable de 100 personas asesinadas y 340 heridas en 20 tiroteos masivos, según datos de la organización sin fines de lucro Gun Violence Archive. Finalmente, cabe recordar que Bolívar culminó su célebre Manifiesto de Cartagena (1812) indicando la necesidad de la unidad de las naciones latinoamericanas y caribeñas para alcanzar y conservar su derecho a vivir en paz.


Fuentes consultadas:

Bolívar, S. Memoria dirigida a los ciudadanos de la Nueva Granada por un caraqueño, en Cartagena de Indias, 15 de diciembre de 1812. Disponible en: https://archivodellibertador.gob.ve/archlib/web/index.php/site/documento?id=1313

RT. Un centenar de personas muere en tiroteos durante las celebraciones del Día de la Independencia de EE. UU., publicado el 7 de julio de 2026. Disponible en: https://actualidad.rt.com/actualidad/615268-centenar-personas-mueren-tiroteos-dia-independencia-eeuu/amp




Columna de Juan Martorano 570: El ocaso del Cadete León: Hugo Chávez: El testamento alterado y la geometría del engaño desde una lectura chavista. Capítulo 7.

 

La historia de La Guaira guarda las huellas de grandes desastres naturales