jueves, 19 de marzo de 2026

Columna de Juan Martorano 505: Sobre el impulso que le está dando la Presidenta Encargada a las Juntas de Condominio

 

*JUAN MARTORANO

Hace poco más de una semana, la ciudadana Presidenta Encargada de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, se reunió en el marco del Programa para la Paz y la Convivencia Democrática y representantes de asociaciones de vecinos, juntas de condominios y comunidades de los cinco municipios capitalinos y otras ciudades del país, para compartir propuestas sobre la convivencia, la gestión vecinal y elderecho a la ciudad.

La actividad se realizó en el Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe (Celarg), en Altamira, municipio Chacao, y contó con la asistencia de otras autoridades como la alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez, y el superintendente Nacional Aduanero y Tributario, José David Cabello. La plataforma Micondominio.com y el movimiento Clase Media Venezuela fueron dos de las organizaciones presentes.

Entre los temas planteados, de acuerdo con nota de prensa del Programa para la Paz y la Convivencia Democrática, estuvieron la revisión del régimen fiscal para las juntas de vecinos y condominios, la modernización de trámites en registros y notarías, la articulación con las juezas y los jueces de paz, la participación de las juntas de vecinos en las Consultas Populares para la elección de proyectos, la formación condominal y la incorporación de los condominios a programas como Misión Nevado y Emprender juntos.

Lamking González Lum, miembro del Programa para la Paz y Convivencia Democrática y vocera de condominios de Venezuela, detalló que el país cuenta con 120 mil condominios y 15 mil asociaciones de vecinos. Entre las cifras compartidas por González está que el 35% de los habitantes de estas comunidades son adultos mayores y que el 70% de las personas involucradas en la gestión condominial son mujeres.

La Presidenta (e) solicitó que se designe una representación de estos movimientos para que asista al Consejo de Vicepresidentes para plantear las situaciones más urgentes y que así puedan abordarse en conjunto. También reiteró la invitación a incorporarse al Programa para la Paz y la Convivencia Democrática.

En su intervención, Rodríguez recordó: “El movimiento de asociación de vecinos, de condominios, fue un movimiento muy importante en los años 80, los años 90; de lucha progresista por Venezuela. Es un movimiento al cual nosotros le prestamos realmente atención porque conocemos su origen, que en el pasado levantó banderas nacionalistas, levantó nuestro tricolor para defender a Venezuela, para defender la justicia social, y eso tiene un mérito en la historia de nuestro país”, dijo.

Esta actividad forma parte de la agenda de encuentros con distintos sectores de la vida nacional que lleva a cabo el Programa para la Paz y la Convivencia Democrática para poner el diálogo en el centro de la conversación nacional.

Hechas estas consideraciones narrativas sobre los hechos de este encuentro, ahora pasemos a nuestras reflexiones y advertencias sobre lo que observamos de esto.

Con muchísimo respeto, debemos tener muchísimo cuidado con los contrabandos ideológicos, y más aún en el complejo momentum político por el que atraviesa el país. La derecha no solo se ubica en la acera del frente sino que tiene habilidad para mutar e infiltrarse dentro de las organizaciones y estructuras que desde la Revolución venimos impulsando y construyendo.

La Presidenta Encargada nos invita a no tener miedo a las contradicciones. Y no las tememos. “Juntas de condominio, Consejos Comunales”. Además de señalar que el mecanismo de consulta está previsto en nuestra Constitución, para consultar al pueblo indistintamente del modelo organizativo que este adopte. Y de ahí su invitación a las Juntas de Condominio a realizar sus consultas, a discutir los proyectos y llevar soluciones a los problemas que se presentan en los edificios.

 

Pero es que el problema de fondo no es que se presenten las contradicciones o que el mecanismo de consulta este previsto en la Constitución o de atentar o menoscabar el derecho de libre asociación previsto en nuestra Carta Magna. Más allá de la discusión jurídica, el problema de fondo, volvemos a este recurrente tema, es ideológico, cultural. El meollo del asunto es que las Juntas de Condominio se impulsan con la idea de ser contrapeso al poder comunal de las Comunas y Consejos Comunales.

 

Cuidado con esto, porque dicen que de buenas intenciones está lleno el camino hacia el infierno. Este impulso a Juntas de Condominio busca frenar el proceso de organización de nuestro pueblo desde sus bases, desde la comunidad contraponiéndole esta figura de las Juntas de Condominio, las cuales, la verdad sea dicha, son en su mayoría de derecha.

 

El meollo de las Juntas de Condominio es que las mismas fundamentan la estrategia para contraponer e imponer el egoísmo individualista y capitalista de la clase media frente a la solidaridad del poder popular organizado, para así, de esa forma, disgregar lo que se ha venido construyendo en la organización de base del poder popular.

 

A la final, van a ser más los recursos que recibirá la derecha agrupadas en este tipo de organización que las Comunas y circuitos comunales.  

 

Es la vuelta al modelo populista de AD y Copei de la década de los 80 y 90 del siglo pasado, que con este tipo de organizaciones se intentaba llenar el vacío que las mismas generaron durante ese período histórico, bajo las banderas de la lucha vecinal.

La derecha se redefine astutamente y parece que hay sectores desde las más altas instancias del Estado que están detrás de esta jugada.

Si bien estamos de acuerdo con la reconciliación, la unidad y la paz del país, pero no podemos tener en el marco de la flexibilidad táctica, de los repliegues tácticos que hemos tenido con posterioridad a la incursión armada estadounidense a nuestro país y secuestro del Presidente Maduro y la Primera Combatienta, Cilia Flores, caer en ingenuidades estratégicas pensando que “los gringos son buenos” y que conlleven a la entrega de nuestro proceso revolucionario que tantas lagrimas, sudor, sangre y vidas ha costado.

Nuestro llamado es al Poder Popular a reaccionar y a no dar un apoyo irreflexivo a este tipo de propuestas que de manera solapada contribuyen al estancamiento, en primera instancia, y al desmontaje después, del Estado Comunal que pretendemos erigir.

 

Y al gobierno nacional de nuestra Presidenta Encargada, a aplicar las máximas de nuestra Revolución que es a gobernar con el pueblo, y a la aplicación de las R chavistas que permitan constantemente revisar, rectificar para reimpulsar nuestra Revolución. No se trata de aferrarnos a dogmas ideológicos de ninguna manera, sino de abrir el necesario debate para atizar como la misma mandataria ha sugerido, las contradicciones para así garantizar los anticuerpos en medio de la guerra cultural que hoy libramos en contra del imperialismo.

Esa sería nuestra principal tarea en estos momentos.

¡Bolívar y Chávez Viven y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!

¡Independencia y Patria Socialista!                

¡Viviremos y Venceremos!

¡Leales siempre: Traidores Nunca!

* Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras Socialistas. , jmartoranoster@gmail.comj_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de Telegram: El Canal de Martorano



Devenir de la universidad revolucionaria

 ALEXANDRA MULINO

A finales de los ‘70, del siglo XX, en el estricto terreno político-ideológico y militar, los cuerpos de inteligencia de los Estados Unidos, emprendieron planes en contra de los movimientos revolucionarios en Venezuela; infiltraron los partidos de izquierda, a fin de desvincularlos de las universidades como focos de producción de conocimientos y prácticas subversivas; de igual manera, las casas de educación superior fueron penetradas por agentes que comenzaron a desacreditar a la teoría marxista al vincularla con las supuestas atrocidades cometidas por Stalin en la Urss. Así, la ruptura entre los partidos de izquierdas y las universidades terminó quebrando la praxis revolucionaria.


Los conceptos marxistas se tornaron huecos, sin la dirección efectiva de los partidos progresistas. En el mismo seno del PCV, por ejemplo, comenzaron a infamar a los intelectuales; a tildarlos de pequeños burgueses y revisionistas; la consecuencia inmediata fue el aislamiento de los profesores/investigadores/marxistas, el desprestigio de la teoría y el evidente “pragmatismo” en las luchas progresistas. En fin, el avance del imperialismo estadounidense con sus inversiones, predominantemente financieras, requirió acallar las “voces” disidentes y la desarticulación de las prácticas políticas revolucionarias.


Durante la “década perdida” (1980), en las universidades, las cátedras y los departamentos de corte marxista se encontraban bastante incomunicados de toda práctica rebelde; el marxismo, aún de pie en los planes de estudio, tan solo equivalía a créditos a ser cursados por los estudiantes. Por otra parte, los partidos de izquierda habían degenerado en puro reformismo, sin estudios teóricos de envergadura que los sostuvieran.


Por tal razón, para los cuerpos represivos nacionales, con la significativa ayuda de Estados Unidos, fue fácil abatir a los últimos reductos revolucionarios a finales de los ‘80 y principios de los ‘90 del XX. Casualmente, en ese momento, penetraron con fuerza las ideas postmodernas y neoliberales.


Las tesis del “todo vale”, del “desencanto”, del “relativismo”, del “Estado mínimo” y de la “deconstrucción”, sin propuestas, rompieron el lazo entre la teoría y la práctica de izquierda; el marxismo había devenido en un humanismo y un cientificismo sin lucha de clases como el motor de la historia.




Negociar con los secuestradores de tus padres que amenazan de muerte a tu familia

 


Por Francisco Ameliach

El título es una metáfora que describe la situación del gobierno de Venezuela y de la Revolución Bolivariana luego que en la madrugada del 3 de enero 2026 Estados Unidos, en una acción militar desproporcionada, violando el derecho internacional, secuestrara al Presidente Nicolás Maduro y a la Diputada Cilia Flores, su esposa.

Minutos después de consumado el secuestro la Vicepresidenta Delcy Rodríguez recibe una llamada de parte de los secuestradores en la cual la amenazan de muerte, y de exterminar el chavismo mediante oleadas de bombardeos. El exterminio no solo iría dirigido al Alto Mando Político Militar de la Revolución Bolivariana, sino que se extendería a la dirigencia de base del chavismo como lo señalaba el contrato de mercenarios de la Operación Gedeón, conocido formalmente como “Acuerdo de servicios Generales”, documento firmado en octubre de 2019 entre miembros de la oposición venezolana y la empresa Silvercop USA, dirigida por Jordan Goudreau.

Dicho contrato contemplaba la permanencia de los mercenarios por al menos 495 días, con la finalidad de exterminar con fuerza letal a la dirigencia de base del chavismo.

La Presidenta (E). Delcy Rodríguez y el Alto Mando Político de la Revolución Bolivariana están actuando y tomando decisiones para proteger al pueblo de otra acción de guerra por parte de Estados Unidos y evitar una guerra civil. El gobierno de Venezuela y el de la Revolución Bolivariana NO negocian en condiciones normales, negocian con secuestradores que poseen armas nucleares, que no respetan ninguna regla de convivencia y que controlan a los organismos encargados de administrar justicia según el derecho internacional, es una negociación asimétrica que marca una nueva época donde se impone el poder sobre las reglas.

La negociación asimétrica, aquella donde existe una disparidad significativa de poder económico, militar o político, ha entrado en una fase crítica. En un contexto de erosión del derecho internacional, las «reglas del juego» que antes servían como un pequeño escudo para las naciones menos fuertes están siendo reemplazadas por la fuerza pura y dura.

En este contexto, la «ética de la negociación» desaparece. El negociador de la nación menos fuerte no busca «ganar-ganar», sino minimizar daños y asegurar la supervivencia del Estado.

Estamos viendo una transición de un orden basado en reglas a uno basado en la jerarquía de poder. En la negociación asimétrica actual, el derecho internacional ya no es el árbitro, sino una sugerencia que las potencias ignoran cuando sus intereses están en juego.

Para las naciones en desventaja, la única defensa real es la relevancia estratégica: volverse indispensables en un nicho (tecnología, recursos críticos o posición geográfica) para que el costo de ser «atropelladas» sea demasiado alto, incluso para el más fuerte.

El análisis de las negociaciones entre Venezuela y Estados Unidos tras el 3 de enero de 2026 revela un caso extremo de asimetría, donde el uso de la fuerza militar redefinió por completo las relaciones internacionales.

La Presidenta (E). Delcy Rodríguez, actúa inteligentemente para asegurar la supervivencia de la República Bolivariana de Venezuela, potenciando la relevancia estratégica del Estado poseedor de la primera reserva petrolífera del planeta y su extraordinaria posición geográfica. Actúa dentro de un esquema de negociación asimétrica, utilizando el método de pragmatismo chavista, con flexibilidad táctica pero sin ingenuidad estratégica. Nuestra Presidenta (E). Delcy Rodríguez, merece y necesita el apoyo de toda la Nación Venezolana.

La imaginación feminista como conciencia histórica

 



Por Carolys Helena Pérez González | @CarolysHelena

C. Wright Mills advirtió que la tarea crítica consiste en vincular biografía e historia. Esa imaginación sociológica permite comprender que lo que parece un problema íntimo suele ser expresión de una estructura social. Desde el feminismo latinoamericano hemos profundizado esa premisa: lo personal no sólo está conectado con lo político; está organizado por él.

En la vida de las mujeres militantes opera una trampa persistente: convertir en fallas individuales lo que son efectos de ordenamientos patriarcales. El agotamiento se nombra incapacidad; la culpa materna, debilidad; el silencio impuesto en una asamblea, torpeza personal. Esta lectura psicologizante despolitiza la experiencia y fragmenta la conciencia colectiva.

Diversas investigaciones sobre división sexual del trabajo —desde la economía feminista hasta los estudios sobre uso del tiempo de la CEPAL— muestran que las mujeres sostienen desproporcionadamente las tareas de cuidado y gestión emocional. Cuando esa sobrecarga se traslada a organizaciones políticas que reproducen la asignación tradicional de roles, el resultado no es una militante “insuficiente”, sino una estructura que naturaliza la explotación de su ética del cuidado.

Nombrar esta realidad es un acto de rigor político. La compañera que coordina la logística, contiene conflictos, organiza territorios y además debe demostrar el doble para ser escuchada, no enfrenta un déficit personal. Enfrenta una jerarquía de género incrustada incluso en espacios que se proclaman transformadores. Si la revolución no revisa sus prácticas internas, corre el riesgo de perpetuar lo que dice combatir.

La imaginación feminista -en diálogo con la tradición crítica- nos exige preguntas concretas: ¿quién toma la palabra y quién toma las notas?, ¿quién diseña la estrategia y quién garantiza la reproducción cotidiana del movimiento?, ¿quién tiene derecho al error sin quedar marcado? Estas no son cuestiones anecdóticas; son indicadores de poder.

También implica situar nuestras biografías en procesos históricos mayores: precarización económica, migración forzada, racismo estructural, violencia machista. Ninguna de estas condiciones es azarosa. Son configuraciones del orden social que modelan trayectorias individuales.

Una militancia madura no romantiza el sacrificio femenino ni glorifica el agotamiento. Lo analiza con datos, teoría y memoria histórica. Transforma la culpa en conciencia y la conciencia en organización. Cuando una mujer comprende que su malestar tiene raíces estructurales, deja de aislarse y comienza a exigir redistribución del poder.

Allí radica la potencia política de la imaginación feminista: convertir la experiencia en conocimiento y el conocimiento en acción colectiva. Sin ese ejercicio crítico, no hay transformación posible. Con él, la democracia se vuelve más profunda y la revolución, verdaderamente emancipadora y como nosotras somos el sujeto histórico llamado a hacer la transformación, estoy segura que venceremos ¡palabra de mujer!

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