miércoles, 27 de mayo de 2026

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Columna de Juan Martorano 549: Diferencias entre el “Por Ahora” de Chávez a la inacción de hoy.

 

*JUAN MARTORANO

Hoy nos vamos a poner polémicos, pero es que ante lo que consideramos la aceleración de los planes de tres pasos para “reencauzar” a Venezuela en el Occidente colectivo, no podemos sino fijar posición al respecto. Y creemos que eso delito no es.

Como es un hecho público, notorio y comunicacional, hace 4 días arribamos a los 46 años de edad y grabamos un video donde dimos impresiones sobre el “simulacro de evacuación” por parte de EEUU en Caracas. Hay diversos y variados análisis que no reproduciremos todos, por razones de tiempo y espacio, acá.

Pero algunos buenos compañeros y compañeras nos compartieron unas impresiones, que ideológicamente las compartimos, y hemos decidido compartirlas con todos y todas ustedes.

Sin duda que el ejercicio militar como lo catalogó el propio encargado de negocios de EEUU en Venezuela, John Barrett y supervisado por Francis L. Donovan, comandante del Comando Sur, responde a acciones de Guerra No Convencional. Los gringos ese día no vinieron a confrontarnos físicamente como ocurrió la madrugada del sábado 3 de enero de 2026 con el consecuente secuestro del Jefe de Estado legítimo de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y su esposa, la diputada y Primera Combatienta, Cilia Flores. La acción de los gringos pretende desmoronar las bases de gobernabilidad del Estado, imponiendo su presencia física y demostrando que tienen el control de la situación. Por lo menos esa es la percepción que transmitieron luego de la difusión de las imágenes que hicieron.

Tratan de polarizar el desencuentro entre el Gobierno Bolivariano con su base social de apoyo, creando una desconfianza que no se había visto en 27 años de Revolución, al adoptarse la decisión de abrir los cielos nacionales.

Si bien en 1999 las circunstancias eran diametralmente distintas a las de ahora. Igual como método dialéctico cabría preguntarse: ¿Qué hubiese ocurrido si al momento de ocurrir la tragedia de Vargas, el Comandante Hugo Chávez hubiese autorizado la llegada a costas venezolanas del destructor de EEUU y el desembarco de marines que supuestamente venían en “misión humanitaria a Venezuela? Todos sabemos no solo la acción que tomó Chávez sino su posición al respecto. Y estamos hablando en los tiempos en los que Chávez ni siquiera se había declarado socialista e incluso se inclinaba por la “Tercera Vía” que propulsaba Tony Blair.

También es Guerra Cognitiva porque busca alterar la forma en que nuestro cerebro procesa la información: Y en donde surgen muchas interrogantes: ¿Es un ejercicio para invadirnos? ¿Qué traen? ¿Qué se llevan?

Asimismo, y de acuerdo a los manuales del propio ejército de EEUU, la acción del sábado constituye o forma parte del despliegue de Operaciones de Guerra Psicológica porque busca influir en las emociones, motivos y actitudes del adversario, pero peor aún, de la población “neutra” (coloquialmente los conocemos como “Ni- Ni”) para modificar su conducta a favor  de los objetivos de quien la ejecuta. Evidentemente esto fue para generar miedo, desmoralización, distracción, intimidación y demostración de fuerza, como ya señalamos en análisis y entregas anteriores.

Lo ocurrido el pasado sábado 23 de mayo en Caracas forma parte de todo un conjunto de maniobras y amenazas veladas diseñadas para que el oponente perciba que toda resistencia es inútil y opte por la capitulación o la rendición.

Pero sobre todo, esto busca generar desgaste emocional como parte de una guerra o alteración de nervios, en el sentido de mantener a un grupo social en un estado constante de incertidumbre y alerta (rumores de invasión, crisis inminentes) para que la población colapse por fatiga psicológica.

Eso fue parte de lo que hicieron el sábado, y de sus objetivos propuestos.

Y el resultado que buscan es generar las condiciones más propicias para la ingobernabilidad, el colapso del sistema, o la palabra favorita de los fascistas y dentro de los propios EEUU, el cambio de régimen.

Eso sin mencionar la pérdida de legitimidad y del control territorial del Estado. Eso en términos de seguridad y defensa se denomina “Geometría de la Ocupación” en contraposición a la “Nueva Geometría del Poder”.

Pero lo que a nuestro juicio es lo peor de todo esto es la parálisis del pensamiento crítico. Esto es que hay muchos adeptos revolucionarios, si así podemos llamarlos, más allá del género, defendiendo el “simulacro” gringo, el auto sabotaje social, minimizando la libertad de acción de los yanquis en nuestro suelo patrio y relacionando el “Por Ahora” del Comandante Hugo Chávez el 4 de febrero de 1992 con la inacción de hoy.

Lo primero que debemos señalar es que ambos hechos se dieron en contextos bien distintos. El de Chávez era en contra de un Estado totalmente represor y arbitrario, aunque sin duda arrodillado a EEUU en ese momento. Pero además Chávez se enfrentaba a un enemigo interno (lo mismo ocurrió el 11 de abril de 2002) y en ambos casos no hubo entrega de soberanía por ningún lado.

La situación de ahora, es con el imperialismo directamente y cara a cara, con terribles concesiones y consecuencias.

No se ha aplicado en este caso, lo que el intelectual portorriqueño Ramón Grosfoguel ha señalado en recientes entrevistas y foros a los que ha sido invitado: “Flexibilidad Táctica sin Ingenuidad Estratégica”. De hecho, Grosfoguel criticó la reciente entrega de Alex Saab a las autoridades de EEUU.

Y esto, más allá de los argumentos esgrimidos tanto por la Presidenta Encargada, el Presidente de la Asamblea Nacional y el Capitán Diosdado Cabello. Pero como otros dijeron y los medios de la hegemonía hacen fiesta, esta decisión salpica y desdice de las ejecutorias del propio Presidente Maduro al respaldar a Saab, y haberlo nombrado hasta Ministro del Poder Popular para la Industria, por conocer las maneras y nudos críticos para sortear el bloqueo y agresiones económicas, comerciales y financieras contra el país.

Es válido que podamos sentir miedo ante este contexto, y que debamos tener una flexibilidad táctica ante una amenaza y pelea tan desigual. No es nuestro planteamiento buscar, por lo menos en este momento, una confrontación abierta con EEUU (todos los elementos nos desfavorecen sin duda) pero tampoco es caer en el otro extremo de entregarlo todo (Grosfoguel habla del establecimiento de “líneas rojas” de límites los cuales así te disparen o te aniquilen, no estés dispuesto a ceder bajo ninguna circunstancia) y eso hasta ahora no lo hemos visto por ningún lado, o es la percepción que tiene una parte importante de nuestro pueblo, lo cual debe ser atendido y explicado ipso facto.

Ahí es en donde la política comunicacional institucional, revolucionaria, ha tenido un vacío, amén de la falta de una dirección colectiva que políticamente oriente y baje las líneas.

Por ello, es mucha la tarea que tenemos por delante.

¡Bolívar y Chávez Viven. Sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!

¡Independencia y Patria Socialista!                

¡Viviremos y Venceremos!

¡Leales siempre: Traidores Nunca!

* Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras Socialistas. , jmartoranoster@gmail.comj_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de Telegram: El Canal de Martorano




Educación transformadora

 ISABEL RIVERO D' ARMAS

El presidente Hugo Chávez creó universidades públicas, como la Universidad Bolivariana de Venezuela, en 2003, y la Universidad Experimental de la Seguridad, en 2009, para garantizar el derecho constitucional a la educación, dignificó salarialmente a los docentes e hizo del libro y la lectura prácticas cotidianas e inclusivas, mientras en 2005 nos declarábamos territorio libre de analfabetismo.


La educación continuó siendo una prioridad con el presidente Nicolás Maduro, secuestrado desde el 3 de enero por EEUU; la matrícula universitaria aumentaba, alcanzando cifras que nos convertían en uno de los países con mayor acceso a la educación superior por la asignación directa de cupos en instituciones de educación nuevas como las politécnicas territoriales, de las ciencias de la salud, la campesina, entre otras.


A pesar de los logros, las medidas coercitivas unilaterales (MCU), que comenzaron con el decreto de Obama de 2015 que nos califica de amenaza, afectaron los salarios y esto generó la inmigración inducida de profesionales, entre ellos, docentes. A esto se sumó la pandemia del covid, exigiendo las clases en línea, aunque, en muchos casos, no contábamos con las herramientas tecnológicas para la virtualidad, pero se atendió la contingencia desde instancias gubernamentales con tabletas y otros recursos.


Antes de las MCU, de acuerdo con la Cepal, en 2012, Venezuela se convirtió en el segundo país que más redujo la pobreza; en primer lugar, por el aumento de los ingresos laborales con uno de los salarios mínimos más altos de América Latina (475 dólares) y, en segundo, por los programas sociales de las misiones.


Después del 3 de enero, quedó claro que el llamado a las MCU por la oposición de ultraderecha no era el único plan. Luego del daño por el bloqueo, venía el resarcimiento. Entonces, la élite educativa, pensando en el escenario de la transición “democrática”, planificó, ya sin las sanciones que nunca reconocieron, mejorar las condiciones socioeconómicas del docente, pero con dosis de privatización, desde la educación inicial hasta la superior, atenuada con el beneficio de un financiamiento estatal y la promoción de un aprendizaje común, lejano a la educación transformadora, desde una desideologización que normaliza el neoliberalismo y la desigualdad social.



Maduro: trampa judicial

 ALFREDO CLEMENTE

Nos relajaremos el día en que el abogado Barry J Pollack introduzca en la corte de Manhattan la moción ómnibus.


​Detrás de la escena hay un guion: la cadena CBS News distrae con filtraciones sobre “nuevas líneas de investigación criminal”, mientras el núcleo del conflicto ruge en la trampa judicial del “Estado capturado” —esa pirueta doctrinaria con la que Washington pretende borrar la soberanía de Venezuela— para anular a Maduro y eludir las leyes de inmunidad diplomática.


La Fiscalía cometió errores irreversibles. Primero, la confesión pública de origen: el 1° de mayo, Donald Trump admitió que apenas están “construyendo el caso”. Esta torpeza verbal confirma la atrocidad jurídica: ejecutaron una agresión militar de facto y ahora fabrican expedientes retrospectivos para justificarla.


​A esto se suma la herida mortal que la Fiscalía se autoinfligió con el bumerán procesal del caso Van Dyke. Para condenarlo por apostar en Polymarket, el tribunal neoyorquino juró ante un juez que los planos de la extracción eran “información militar clasificada”. Los fiscales no pueden sostener ante el juez Alvin Hellerstein la ficción de una “acción policial de la DEA” mientras, en el pasillo de al lado, encarcelan a jóvenes soldados norteamericanos, piezas desechables de su propia maquinaria, por revelar secretos de guerra.


Esta contradicción confiesa el teatro bélico y tumba la tesis del Estado capturado. Intentar defender este absurdo el 30 de junio someterá al sistema judicial de EEUU a la vergüenza pública de admitir que su derecho penal solo busca tapar una agresión flagrante.


Segundo, la grave inseguridad jurídica inyectada a su propio sistema. Para evadir la Ley de Inmunidades Soberanas y el histórico precedente del caso Schooner Exchange (1812), la Fiscalía inventó la doctrina del “Estado capturado”. Si el juez avala que un país entero sea reclasificado como una “empresa criminal” para anular su inmunidad, dinamitará su propio derecho interno y expondrá a los presidentes norteamericanos al mismo trato en cortes foráneas.


​Tercero, la inminente moción ómnibus es una fuerza constitucional ineludible. Bajo la Sexta Enmienda y la ley de procedimientos para información clasificada, la Fiscalía se enfrenta a un dilema: o desclasifica las bitácoras crudas de la CIA y el Comando Sur en corte pública, o retira los cargos para proteger sus redes de espionaje.

¿Qué hacer?

 ALEXANDRA MULINO

Los estudios de coyuntura en torno a los hechos del 3 de enero sobreabundan tanto en términos opináticos como geopolíticos, mientras que los estudios estructurales son pocos. ¿A qué me refiero con el concepto de estructura? Pues, a las características de las relaciones de producción heterogéneas y el desarrollo de las fuerzas productivas de la formación social venezolana.

En relación a este segundo aspecto, la incursión yanqui en suelo patrio demostró la capacidad predictiva y explicativa de la teoría marxista de la dependencia desarrollada por Salvador de la Plaza, Gustavo Machado y Pío Tamayo hasta la generación de oro conformada por los comunistas de los años 40 del siglo XX venezolano, que tuvo su momento estelar en la década de 1960 en la Universidad Central de Venezuela.

Los antimarxistas acusan a Héctor Malavé Mata, Domingo Maza Zavala, Ramón Losada Aldana, entre otros, de economicistas, sin tomar en consideración que era necesario comprender el fenómeno del subdesarrollo a partir de una economía política que dejara al descubierto las trampas de la concepción burguesa del desarrollo.

Justamente, estos autores desplazaron el concepto de atraso por el de antidesarrollo o el de no desarrollo como rasgo estructural de la dependencia. Es decir, por ejemplo, criticaron la relación fenoménica del centro y la periferia de la Cepal en vista de que la noción de subdesarrollo es de carácter ideológico y de ocultamiento de los intereses del mercado metropolitano dominado por EEUU respecto de los Estados que conforman el área estratégica de la opresión.

Por consecuencia, la incursión militar gringa corroboró que el rasgo estructural de la dependencia (que también es político) está intacto. Al respecto, ¿qué hacer? Pues, trabajar en el marco de la conciencia política y teórica a través de las escuelas de cuadros. Es necesario retomar el viejo concepto de las células comunistas, pero dentro de las comunas y consejos comunales, pero con clara dirección teórica.

¡Basta de “pastiches” ideológicos! La teoría marxista de la dependencia sobre la base de la tesis del árbol de las tres raíces debe ser nuestro norte. ¡Sin teoría revolucionaria, no hay práctica revolucionaria! ¡La revolución no se hace, sino que se organiza! ¡La clase obrera tiene que luchar estrechamente unida con el campesinado!