miércoles, 8 de abril de 2026

Delcy Rodríguez se reunió con mujeres políticas de oposición y chavistas en el Palacio de Miraflores

Rueda de prensa del PSUV con Diosdado Cabello, 6 de abril de 2026

Asamblea Nacional continúa 2da discusión de la Ley Orgánica de Minas, 7 de abril de 2026

Ali Hage Jalil: el colombiano atrapado en Porlamar, requerido por Panamá por la voladura de un avión

Reflexiones sobre la actualidad de Venezuela con el Diputado Juan Romero

Chávez invicto: Pido la ayuda de todos para que cada día tengamos mejores resultados

Columna de Juan Martorano 515: El “misil” silencioso que disparó China a EEUU y del que nadie comenta.

 *JUAN MARTORANO

No podemos analizar lo que viene aconteciendo en el mundo de hoy sin aplicar la teoría de sistemas. Y con una información con la que nos hemos topado recientemente producto de nuestras investigaciones podría tener impacto en la realidad que viven varios países a los que justamente la administración Trump ha atacado recientemente.

Y tiene que ver con lo realizado por el  Banco Popular de China (PBOC) que de acuerdo a sus recientes reportes, ha completado 16 meses consecutivos de compras masivas de oro, acumulando más de 2.300 toneladas métricas. Pues bien, el pasado 3 de abril la República Popular China ejecutó una venta masiva y estratégica de 630 mil millones de dólares en bonos de EEUU. Esto no es una mera transacción financiera, sino que constituye el desmantelamiento activo del “privilegio dólar”, nada más y nada menos.

Al deshacerse del 50% de sus bonos estadounidenses, Pekín envía un mensaje claro al mercado global: la evaporación de la confianza en la deuda de EEUU.

Y el mismo 3 de abril, por primera vez en 30 años, el valor del oro en las reservas de los bancos centrales (4 billones de dólares) superó oficialmente el valor de la deuda estadounidense (3,9 billones de dólares). Por lo que el mundo está imitando a China, huyendo de los papeles hacia la seguridad del activo más antiguo de la humanidad.

Es por ello, que la actual administración en Washington enfrenta ahora una crisis de lquidez sin precedentes.

Al retirarse China —su mayor cliente histórico—, el Departamento del Tesoro se ve obligado a buscar respaldo en activos tangibles de manera urgente.

¿Ahora comienza a entenderse que lo ocurrido el 3 de enero en la República Bolivariana de Venezuela con el secuestro del Presidente Nicolás Maduro Moros y su esposa y toda la agresión militar que sufrimos no es casual ni fortuito?.

Es por ello, que ante la necesidad de oxígeno financiero debemos tomar debida nota de dos cosas: la primera, la reciente operación donde Estados Unidos se llevó la bicoca de 100 millones de dólares en oro físico desde Venezuela hacia sus refinerías, según confirmó el Secretario del Interior, Doug Burgum. Aunque la cifra es pequeña comparada con los billones que maneja Asia, el hecho de que Washington recurra a estas extracciones directas de metal evidencia la urgencia por respaldar su tambaleante hegemonía con recursos reales y minerales críticos.

La segunda, tiene que ver con las acusaciones de China a EEUU por las licencias mineras que ha otorgado a Venezuela. La República Popular China denuncio la interferencia de la administración Trump en la cooperación con Venezuela y de la exclusión de empresas chinas en el comercio de esos minerales. La posición de la portavoz e la cancillería china, Mao Ning fue contundente: “Los derechos e intereses legítimos de China en Venezuela deben ser protegidos”.

Esa búsqueda desesperada de liquidez y ante el vacío de compradores externos, hace que el sistema estadounidense se vea forzado a:

1.- Subir las Tasas de Interés: Para atraer a nuevos prestamistas, EE. UU. ha tenido que encarecer el costo del dinero, lo que dispara las hipotecas y los préstamos personales. Esto no conviene en año electoral, como es el caso.

2.- Monetizar la Deuda: La Reserva Federal se ve tentada a imprimir moneda para cubrir sus propios bonos, una maniobra que alimenta la inflación y debilita el poder adquisitivo global. Tampoco conviene a 8 meses de las mid term en EEUU.

Sin duda que el “Efecto China” ha dejado al dólar sin su respaldo tradicional, generando un terremoto en las economías globales:

Encarecimiento de la Vida: Como el petróleo y los alimentos se tasan en dólares, la pérdida de confianza en la moneda inyecta volatilidad y alzas de precios en todo el planeta.

La Nueva Realidad de Reservas: Países como Brasil e India están diversificando sus ahorros hacia el oro y monedas locales, acelerando la fragmentación del sistema financiero internacional.

Por eso que al momento en que señalamos que no podíamos ver lo que viene sucediendo en Venezuela Cuba e Irán como un hecho aislado es porque la confrontación que prepara Estados Unidos es contra Rusia y China.

Como diríamos los abogados: No más preguntas señor juez…

 

¡Bolívar y Chávez Viven y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!

¡Independencia y Patria Socialista!                 

¡Viviremos y Venceremos!

¡Leales siempre: Traidores Nunca!

* Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras Socialistas. , jmartoranoster@gmail.comj_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de Tel



La dialéctica de la dependencia y la insurrección de la praxis en la historia republicana de Venezuela.

 


 

Por Kelly Josefina Pottella Guevara

La evolución republicana de Venezuela constituye, en el ámbito del pensamiento crítico global, un caso paradigmático de la tensión entre el «Estado-enclave» y la voluntad colectiva de emancipación nacional. Lo que el mundo observa hoy en Venezuela no es una crisis localizada de gobernanza administrativa, sino la fase culminante de una «estructura de antidesarrollo» meticulosamente perfeccionada durante más de un siglo. Para los intelectuales y teóricos de la economía política, la experiencia venezolana ofrece una advertencia universal: la modernidad financiada por la renta extractiva —desprovista de una auténtica soberanía cognitiva y técnica— no es más que una sofisticada manifestación de la subordinación neocolonial.

Desde la consolidación del Estado petrolero, Venezuela fue proyectada como una periferia tributaria. A lo largo del siglo XX, especialmente durante la década de 1970, el país vivió el espejismo de una industrialización que, en términos rigurosos, funcionó como un mecanismo de descapitalización nacional. La adopción sistemática de complejos industriales bajo la modalidad "llave en mano ", junto con la protección de los regímenes de propiedad intelectual extranjeros, no fueron vehículos de progreso, sino instrumentos de expropiación del conocimiento. Al adquirir infraestructuras completas sin protocolos efectivos de transferencia de conocimiento, se institucionalizó una "propiedad vacía": la nación poseía la maquinaria, pero el algoritmo técnico y la capacidad de innovación permanecían anclados en los centros de hegemonía. Esta arquitectura jurídica garantizó que la riqueza nacional circulara de vuelta a las metrópolis mediante el pago perpetuo de patentes y servicios especializados, reduciendo el genio creativo nacional a una función subsidiaria.

Esta distorsión económica se tradujo en una tragedia territorial y existencial. La «economía portuaria» devoró la soberanía alimentaria y devastó el campo, sustituyendo la memoria productiva de la tierra por la lógica del consumo de bienes de lujo importados. La nación quedó así desarmada ante las fluctuaciones del mercado financiero internacional, una vulnerabilidad que se instrumentalizó en hitos como el «Viernes Negro» de 1983. Entonces, como ahora, la crisis no se trató como un problema estructural, sino como un mecanismo de disciplina social. Se instauró una narrativa de la «ineficiencia intrínseca» del sujeto nacional para justificar los ajustes neoliberales y la transferencia masiva de activos públicos al capital transnacional, transformando la deuda externa en el principal instrumento de chantaje político.

El punto de inflexión histórico de las últimas décadas representa un profundo intento de ruptura ontológica con la gramática del enclave. Al intentar territorializar la política mediante la autogobernanza popular y las comunas, Venezuela buscó desplazar el centro de gravedad del país: de la oficina corporativa al territorio productivo. El actual asedio geopolítico, que incluye el secuestro de instituciones y la asfixia financiera, es la respuesta del orden global a una nación que ha decidido que su mayor riqueza no reside en el subsuelo, sino en la capacidad soberana de producir su propio conocimiento.

La lección que Venezuela ofrece a la humanidad es que la soberanía en el siglo XXI es, ante todo, una cuestión de independencia cognitiva. Si una nación permite que su técnica, su ciencia y su memoria sean secuestradas por los acreedores del «pensamiento único» , su libertad siempre será una formalidad jurídica vacía de contenido real. Ante el intento de liquidar lo político mediante la fuerza y ​​la escasez inducida, surge la necesidad de una nueva ética del desarrollo: una que comprenda que solo una ruptura definitiva con la arquitectura de la desinversión permitirá a los pueblos de la periferia dejar de ser deudores de su propio destino.

¿Puede esperarse un juicio justo a Maduro y Cilia en EEUU?

 Analistas evalúan el proceso judicial contra la pareja presidencial en Nueva York

Venezuela entera espera el retorno de la pareja presidencial.

 

La segunda audiencia del “juicio” que enfrentan el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores, pasó a un plano diferente.

En el tribunal se ventiló un argumento político cuando el juez de la causa, Alvin Hellerstein precisó: "Estamos haciendo negocios con Venezuela". Una frase que deja en evidencia las contradicciones de la política exterior de Donald Trump, que rubrica sanciones mientras hace negocios y luego debe flexibilizar esas sanciones.

Un análisis del sitio Misión Verdad indica "la frase no quedó aislada". A lo largo del intercambio, el juez insistió en que las condiciones que dieron origen al régimen de sanciones, establecido durante la administración de Barack Obama, ya no son las mismas. "Las cosas han cambiado en Venezuela", afirmó, cuestionando si las restricciones que hoy impiden financiar la defensa siguen teniendo fundamento en el presente.

Así las cosas, el gobierno de Trump impide que el financiamiento de la defensa del presidente Nicolás Maduro, pero sí destraba sanciones para obtener petróleo. Y hasta allí llegó la sesión, sin nada resuelto de manera concreta hasta la fecha.

¿Para qué la dilación?

“Jurídica y judicialmente, el juicio se dilata, puede durar según mi interpretación, no menos dos años”, estima Miguel Jaimes, experto en Geopolítica de la Energía.

Por lo pronto, observa que el Gobierno de Venezuela “aguanta”, a pesar de que “le han perforado su armadura, pero resiste. Está en el juego político, conversa con norteamérica, llega a acuerdos, pero también entrará en un escenario mucho más directo donde se tenga mucho más peso, y poder de decisión”.

Jaimes mira el reacomodo global por guerra contra Irán.

 

Jaimes cree que al tener una mejor posición, Venezuela comenzará “a decidir, de manera directa, lo que debe ser la negociación, el acuerdo, el desarrollo jurídico del juicio contra el presidente Nicolás Maduro, hasta que obtenga su libertad”. 

Por lo pronto, explicó el experto, la pareja presidencial es considerada por la administración Trump como “una pieza, la única, la más importante, con la cual se presiona para obtener de Venezuela, muchísimas ventajas”.

Dijo que venezolanas y venezolanos “a partir de este año, debemos entender que con Estados Unidos hay que mantener una agenda, un camino, un trabajo”, y eso no significa “que sea eterno, pero tampoco significa que estemos amarrados al mismo”. 

La tarea del país, según Jaimes, es “buscar una posición de más fuerza, recuperar terreno frente a los retos que se imponen desde Estados Unidos. Hay todo un escenario de cambios, de toma de decisiones muy profundas para todos nosotros”. No obstante, estima, ”muchas cosas van a depender de la situación que se está viendo en el Medio Oriente. Habrá noticias impactantes, que van a cambiar la memoria de las relaciones internacionales”.

¿Justicia?

Consultada por Ciudad CCS, la analista internacional, María Fernanda Barreto, opinó que la pareja presidencial no enfrenta un proceso justo.

Ese “juicio”, dijo, “no tiene ninguna posibilidad de ser justo. En primer lugar porque ellos parten de una noción imperialista, muy adecuada su Doctrina Monroe, de aplicar extraterritorialmente las leyes que son suyas y que únicamente son válidas dentro de su territorio nacional”.

Barreto observa el reavivamiento de la Doctrina Monroe.

 

Barreto desataca que al haber sido secuestrados de su casa, de su país, el presidente Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores, ha sido víctimas de “un acto de guerra, un acto de agresión y, por lo tanto, son prisioneros de guerra”. 

Para la analista no hay dudas al señalar que “si algo dista de ese sistema judicial (el de EEUU) es precisamente de ser justo”, ya que funciona como “un aparato, de los muchos que garantizan la injusticia dentro de los Estados Unidos. No es justo ni siquiera para el pueblo estadounidense, mucho menos es justo para los prisioneros de guerra”. 

¿Entrampados?

El secuestro de la pareja presidencial, el retiro inmediato de cargos o el conflicto por el financiamiento de la defensa legal, muestran que la administración es presa de su propia trampa.

Oliver Rivas, diputado a la Asamblea Nacional por el estado Guayana Esequiba, asegura que el reconocimiento de Delcy Rodríguez como interlocutora válida y genuina es, por extensión un reconocimiento a la dignidad presidencial de Nicolás Maduro.

“Los estadounidenses están tratando con Delcy Rodríguez, que por ser vicepresidenta ejecutiva del Gobierno de Nicolás Maduro, está asumiendo como presidenta encargada. Y es presidenta encargada, una autoridad dada por su origen institucional que, repito, es ser vicepresidenta del Gobierno de Nicolás Maduro Moros, ya por ahí hay una contradicción”, en el Gobierno de Trump.

El diputado Rivas apunta que lo mismo pasa con el proceso legal y el impedimento de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) al financiamiento de la defensa del presidente Maduro y la diputada Flores.

Para Oliver Rivas, EEUU es presa de su propio juego.

 

“Lo que está pidiendo la defensa de Nicolás Maduro, es la posibilidad de contar con esos recursos para garantizar, algo tan elemental en el debido proceso, como es el derecho a la defensa y a una defensa”, argumentó.

Oliver Rivas precisó que el juez que está conociendo la causa ha señalado “esa restricción como algo que vulnera el derecho a la defensa (...) obviamente ese juicio, además de todas las razones de origen, ya está sumamente cuestionado por su legitimidad”.

Venezuela toda, finaliza el parlamentario, apuesta “porque se respeten los derechos y se haga justicia, liberando al presidente legítimo de nuestro país”.

Universidad y no desarrollo

 ALEXANDRA MULINO

En el año de 1982, el profesor Ramón Losada Aldana escribió un texto fundamental titulado: Investigación universitaria contra el subdesarrollo, con la intención última de convocar a las universidades públicas venezolanas a replantearse su papel rector en aras de alcanzar la liberación nacional.


Para ello, del extenso texto, algunos puntos son decisivos a tan noble fin político: el servicio al país, formación de investigadores e información, publicaciones e intercambios. Para lograr tal cometido, el maestro nos invitó a replantearnos la visión de la “ciencia colonial” que conforma la mirada del investigador social y natural.


Justamente, romper con la ciencia alineada a los intereses del desarrollo imperialista pasa por derribar el problema de la “anticrítica” que se instauró como racionalidad dominante en las universidades del país.


“Bien sabido es que la libertad de crítica conforma uno de los aspectos decisivos para propiciar el desarrollo científico, pero nuestra tradición cultural registra un marcado predominio del ditirambo o de la negación absoluta, casos en los cuales la energía edificante y las luces racionales de la crítica aparecen asuntes…”.


De igual manera, el profesor Oscar Varsavsky, en el año de 1968, en la UCV, dictó una ponencia titulada La facultad de ciencias en un país suramericano. Entre tantos asuntos medulares expuestos asomó la siguiente reflexión que aún nos arropa: “…una característica de la ciencia del Norte es que allí es muy raro el trabajo en equipo, justamente porque la filosofía de la vida en Estados Unidos requiere una alta competitividad individual. Cada científico tiene que firmar su paper porque si no ha publicado tanto por año, pierde su contrato en la universidad…”.


Ambos autores, Aldana y Varsavsky, en la lucha por una ciencia comprometida con el desarrollo nacional y regional —fuera del marco del extractivismo que es propio del capitalismo dependiente a los intereses del mercado internacional imperialista—, coinciden en dar el salto cualitativo en el marco del “debate” bien entendido.


Si la prioridad del científico social y natural trata de la publicación en revistas de alto prestigio internacional, debe, necesariamente, arrogarse los temas propuestos por las universidades metropolitanas; por lo tanto, inevitablemente, la crítica, la controversia, se difumina en los elogios estériles o en la evitación de llevar adelante una ciencia implicada en la lucha revolucionaria.