miércoles, 15 de abril de 2026

Delcy Rodríguez recibe delegados del Departamento Energía EE.UU. y al subsecretario Kyle Haustveit

ISABEL VILEYA Y LA NARRATIVA IMPERIALISTA DE LA TEOLOGÍA EN LA MUJER

Cimarrón Radio - Invitada Especial Liliane Blaser Documentalista y Docente.

¿Qué significa para Venezuela el nuevo acuerdo firmado con Chevron?

A Pulso con el analista Ramón López ¿Estados Unidos tutela a Venezuela?

Chávez invicto: Es una obligación del Pueblo, del gobierno, del partido, cuidar la paz

Columna de Juan Martorano 520: ¿Quiénes están detrás del impulso de la declaratoria de falta absoluta del Presidente Maduro y de las protestas por el salario?

 

*JUAN MARTORANO

Un buen amigo nos expresó que lo ocurrido hace 101 días en la República Bolivariana de Venezuela, con una incursión armada estadounidense y cuya consecuencia devino en el secuestro no solo del  Presidente Maduro y su esposa Cilia, sino también del petróleo venezolano, oro,  plata,  minerales y “tierras raras” siendo producto, además, de un plan muy bien elaborado y diseñado durante años. Simplemente el 3 de enero marcó un punto de inflexión dentro de la disputa geopolítica de EEUU, en este caso en contra de la Federación Rusa y la República Popular China.

No es casual ni fortuita la intervención durante estos cuatro primeros meses del año 2026 en Venezuela, la República Islámica de Irán y la hermana Cuba. Sobre todo el caso de esta última, obedece además de su ubicación geográfica, la importancia estratégica del puerto de Mariel, a los minerales estratégicos que tiene la isla. No en balde, Cuba tiene la reserva de cobalto, la cuarta para ser más específicos, más grande del planeta, y hasta analistas la ubican de tercera, detrás de países como la República Democrática del Congo y Australia. Es decir, que Trump no interviene en países por casualidad sino en aquellos que tienen recursos estratégicos.

Pero en el caso de la República Islámica de Irán, el tema no es solo el saqueo de sus recursos estratégicos que evidentemente posee, sino escalar en el conflicto y en la disputa geopolítica como ya lo hemos señalado, con la República Popular China y la Federación Rusa.

Y de ahí que, para poder embarcarse en la aventura que hoy en día está perdiendo, fue porque el sionismo (que acompaña en la derrota a sus socios estadounidenses) financió la campaña de Trump para la presidencia con la bicoca de un trillón de dólares. A cambio de que Estados Unidos una vez que Trump llegará al Salón Oval de la Casa Blanca, se inmiscuyera en una guerra contra Irán.

Charlie Kirk, un hombre verdaderamente ultraconservador y fascista, le había advertido a Trump no involucrarse en un conflicto ajeno a él, y que además como ha venido ocurriendo, a todas luces perdería. El resultado fue su asesinato en septiembre del año pasado donde el sionismo, que es el principal lobby que se encuentra en EEUU envió un mensaje muy claro al hoy mandatario estadounidense, el cual entendió muy bien.

Pero no es de ello de lo que queremos referirnos el día de hoy, sino realizar un balance de lo ocurrido en Venezuela desde el 3 de enero y como un punto de corte, la fecha de hoy.

Esto porque han surgido en principio dos elementos que están ocupando importante centimetraje en la agenda político mediática como lo es que se esté impulsando la tesis de la falta absoluta del Presidente Nicolás Maduro Moros, y por ello, se debe proceder a la convocatoria de elecciones presidenciales a la luz de lo preceptuado en el artículo 233 constitucional. Y el segundo elemento son las “protestas” por el aumento del salario protagonizadas por diferentes “dirigentes gremiales y sindicales”.

De lo primero, no vamos a “llover sobre mojado”. En ediciones anteriores de esta columna fijamos nuestra posición e indicamos la “hoja de ruta” del quehacer en este caso. Además, otros colegas han expresado el criterio jurídico a la luz de la sentencia n° 1 de la Sala Constitucional con su correspondiente medida cautelar del 3 de enero de 2026 donde se explica claramente en qué situación nos encontramos luego de la agresión sufrida ese día y ante la laguna constitucional existente. Pero, ya advertíamos sobre el elemento no bien delineado del artículo 234 cuando se refería a la ausencia temporal del Presidente o Presidenta de la República durante noventa días consecutivos.

Por supuesto lo que actúa a favor nuestro es que hasta al mismísimo Donald Trump no le conviene en tan corto lapso que en la República Bolivariana de Venezuela haya elecciones. La prioridad es que haya estabilidad para poder apropiarse de las riquezas de Venezuela que le permitan sustentar su modelo político y económico. Venezuela en estos momentos se constituye en la tabla de salvación de EEUU.

Pero, como acertadamente lo ha señalado el internacionalista Sergio Rodríguez Gelfenstein en entrevistas del año pasado, Estados Unidos es el país de “una administración (en estos momentos la de Donald Trump) pero varios gobiernos” o intereses, diríamos nosotros. De ahí que veamos como el actual mandatario estadounidense en su momento, conversaba con Nicolás Maduro, Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, mientras nos apuntaban con cañones y asediaban con barcos y aviones de guerra (motorizados e impulsados por el neoconservador Secretario de Estado, Marco Rubio).

Delcy Rodríguez, que por circunstancias de la historia y de conformidad con los artículos 234 y 239 numeral 8 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, le corresponde asumir, por mandato de la Carta Magna, las atribuciones de la Presidencia de la República y, por ende, la Primera Magistratura del país para evitar el colapso estratégico del Estado, tiene el reconocimiento diplomático de la actual administración trumpista. Sin embargo, hay personeros dentro del “Estado Profundo”  que apuesta a su fracaso, y, por ende, a su salida.

Por ello, para lograr presionar al Parlamento Nacional, que a la luz de la Carta Magna, es el facultado a la luz del 234 para declarar si las circunstancias políticas, económicas y sociales del país lo exigen (más las negociaciones con los gringos) la falta absoluta en este caso del Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y así convocar a unas elecciones presidenciales anticipadas (siempre y cuando dicha declaratoria se produzca dentro de los primeros cuatro años del período constitucional, puesto que si se produce dentro de los dos últimos años, el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva completa dicho período y por ello no hay elecciones anticipadas) es que han surgido esta especie de protestas “espontáneas” por exigencias de mejoras laborales y salariales.

Pero antes de entrar en esas consideraciones, importante es que dejemos claro que no toda manifestación o protesta debemos considerarla un acto de terrorismo o de subversión al Ejecutivo Nacional. Los revolucionarios verdaderos y las revolucionarias verdaderas reivindicamos lo preceptuado en el artículo 68 de nuestra Constitución que permite que “los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a manifestar, pacíficamente y sin armas, sin otros requisitos que los que establezca la ley”. (Destacado y subrayado del articulista).

Es decir, si bien existe en el país el derecho al reclamo, a la manifestación, a la protesta, este derecho no es absoluto. Por ello es que los requisitos para dichas manifestaciones están regulados. Porque nuestros derechos terminan donde comienzan los derechos de los otros o de las otras.

Nadie oculta las difíciles condiciones económicas y sociales que existen en el país, pero hay actores de manera interesada ocultan las causas de las mismas. Que en buena medida obedece a la pulverización del sistema salarial construido por la Revolución Bolivariana, y además del sistema de protección social, que ha sido perforado. Y para muestra un botón: En el año 2013 en el que nuestro inolvidable Comandante Chávez cambió de paisaje como lo diría Alí Primera, el ingreso petrolero se ubicó en 53 mil millones de dólares. Siete años después, en 2020 y ya en vigencia la Orden Ejecutiva donde fuimos declarados amenaza inusual y extraordinaria para EEUU, apenas ingresaron a las arcas del Estado 743 millones de dólares. Una caída del 99% de los ingresos del país para lograr un cambio de régimen que afortunadamente no se concretó.

Ciertamente en este instante hay precarización de las condiciones de trabajo. Sobre todo dentro del ámbito público. Pero esto fue producto del bloqueo y las agresiones económicas, comerciales y financieras promovidas desde EEUU.

Pero no solo basta explicar las razones, incluso reconociendo flagelos terribles como la corrupción que también incidió. No en balde, de los últimos siete presidentes de PDVSA, cinco han estado inmersos en corrupción (Rafael Ramírez, Eulogio del Pino, Nelson Martínez, Tareck El Aissami y Pedro Tellechea, los últimos cuatro presos) sino desenmascarar a ciertos actores, para que el pueblo los conozca, y denunciarlos por manipular las justas luchas de nuestra clase trabajadora, y utilizar sus justos anhelos para subvertir el orden constitucional, y lograr un cambio de régimen en Venezuela.

Ahí está, por ejemplo, el señor José Patines, de quien pudimos enterarnos que declara como sindicalista de cancillería, pero ya no lo es (patriotas cooperantes nos pasaron ese dato) llamando a esas manifestaciones por salario, y a su vez, pidiendo elecciones presidenciales, casi que imponiendo la consigna “Delcy, Vete Ya”. Este señor se la ha visto retratado con Juan Guaidó, María Corina Machado y Edmundo González Urrutia.

Entonces, mal podemos hablar de un “dirigente sindical impoluto” cuando vemos los vínculos que este tiene con el extremismo fascista de este país.

Hacemos estos señalamientos, debido a que para el día de hoy han convocado a una concentración en las afueras del Tribunal Supremo de Justicia. Un grupo de ellos se apostarán allí, mientras  otro se dirigirá a la sede de la embajada estadounidense en Valle Arriba, con el fin de presionar a EEUU para que le exija a las autoridades venezolanas la celebración de elecciones presidenciales anticipadas.

No conforme con ello, para el próximo martes 22 de abril y como parte de su estrategia de activar “paros sectoriales”, han convocado a una paralización de las universidades “autónomas”.

A nuestro juicio, lo que menos persiguen estos dirigentes es lograr la mejora del salario y condiciones laborales. Estas manifestaciones buscan ir generando las condiciones, “calentar la calle” para una salida violenta del chavismo del poder.

De hecho, las escaramuzas que ocurrieron en una marcha como esta el pasado jueves 9 de abril logró la postergación por cinco días, de la flexibilización por parte de la OFAC, de las medidas vigentes de “sanciones” sobre el Banco Central de Venezuela y la banca pública, de las cuales nos referiremos en próximas ediciones de nuestra columna

Es importante destacar que detrás de estas “manifestaciones” y acciones de calle está la mano de María Corina Machado, de González Urrutia, Antonio Ledezma, Leopoldo López, y el extremismo opositor que están financiando estas actividades. Eso por el lado nacional.

Por el lado internacional tenemos a Marco Rubio, a los demócratas y a Francia, entre otros. Por eso es que la señora Machado se siente alebrestada, “guapa y apoyada”.

Pero son apoyos efímeros con fecha de caducidad.

Y entendiendo que la hoy Presidenta Encargada no puede decirlo por un tema institucional y de diplomacia, lo señalaremos nosotros sin cortapisas de ningún tipo. También detrás de esas acciones y financiamientos a actores sindicales y gremiales, está la mano de la señora Laura Dogu, de quien escribimos el pasado 8 de febrero de 2026 y dimos detalles de las razones por las cuales fue enviada a nuestro país, con el probable refuerzo de John Barrett.

Barrett al igual que Dogu es un activo de los servicios de inteligencia de EEUU para “reordenar escenarios complejos”. Barrett viene de actuar en países como Panamá y Guatemala donde logró alinear intereses políticos y económicos en contextos sensibles. Su llegada como Encargado de Negocios de la Embajada de EEUU (Dogu sería nombrada embajadora en nuestro país) sería para tener una presencia menos simbólica y más de control operativo, con foco en que el proceso de tres fases revelado por Rubio al parlamento estadounidense en enero de este año avance y no “se desvíe”.

Mientras Dogu se encarga por debajo de cuerdas de financiar a dirigentes gremiales, sindicales,  periodistas y un largo etcétera, acciones y actores en contra de la Presidenta (E ) Delcy, Barrett viene a reforzar lo que en Estados Unidos considera será una fase más exigente. Barrett vendría a supervisar y a empujar un proceso en marcha y que algunos quieren, comience a definirse.

Y dentro de EEUU, no es Trump, quien haciendo caso a las recomendaciones del ex ejecutivo de Chevron e informante de la CIA, Alí Moshiri, de dejar a Delcy Rodríguez al frente de los destinos de Venezuela como garantía de estabilidad para poder extraer el petróleo y las riquezas que ellos requieren, se vieron obligados a diseñar un plan B.

Y esto es una fórmula de “transición limitada” al estilo de la “Junta de Paz” en Gaza, como parte de los planes de contingencia por si el andamiaje del chavismo deja de sostenerse con Delcy Rodríguez como figura de continuidad. No se trata, según varias fuentes en contacto con el entorno presidencial, de un diseño cerrado ni de un documento listo para firmar, sino de conversaciones preliminares sobre alternativas paralelas: un consejo tecnocrático, con competencias acotadas y calendario limitado, inspirado en el modelo organizativo que Trump ha querido proyectar en Gaza con su llamado Consejo de la Paz, pensado para administrar una transición sin vacío de poder.

La prioridad inmediata de Estados Unidos no es un relevo limpio y ejemplar, sino evitar que Venezuela caiga en una espiral de violencia, ajustes internos y fragmentación de mandos.

María Corina Machado no entraría a la ecuación por no ser garantía de estabilidad en el país, que es lo que requieren EEUU de Venezuela y ante la disputa que en estos momentos sostiene el país del norte contra Irán. Y como fichas alternativas en caso de fracaso (supuesto negado para nosotros) de la hoy Presidenta Encargada están Enrique Márquez (ya que en las cuentas de los yanquis señalan que este sería un “dirigente potable” para el chavismo), Adriana Cisneros y la dirigente sindical Elsa Castillo, que también habría sido captada por EEUU y tiene fachada de “pobre” y de venir de la izquierda, que también según los analistas estadounidenses, los chavistas estarían dispuestos a aceptar en una eventual “transición”.

Nos disculpan lo extenso el día de hoy del artículo, pero es parte de la explicación que queremos dar ante las conspiraciones que se ciernen sobre nuestra patria y que no se comentan.

¡Bolívar y Chávez Viven. Sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!

¡Independencia y Patria Socialista!                

¡Viviremos y Venceremos!

¡Leales siempre: Traidores Nunca!

* Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras Socialistas. , jmartoranoster@gmail.comj_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de Telegram: El Canal de Martorano




Diario de un antiimperialista

 ALEXANDRA MULINO

El Diario de Salvador de la Plaza compila tres cuadernos: primero (junio 30-julio 31 de 1917), segundo (agosto 1-noviembre 5 de 1917) y tercero (noviembre 6 de 1917-enero 14 de 1918), además de un anexo sustantivo con escritos medulares sobre el rol del estudiante, su organización política y la exaltación de autores de la talla de Enrique Rodó y Cecilio Acosta.


Cabe destacar que estos escritos tratan de la etapa premarxista del joven caraqueño. Durante ese período, centró sus intereses políticos-estudiantiles en el crisol de una “voluntad” que lo deslastrara de los valores neocoloniales que conformaron las relaciones sociales durante el régimen de Juan Vicente Gómez, básicamente. Si bien rechazó, de igual modo, la cultura política instaurada por Cipriano Castro. Al respecto, es de suma importancia tomar en consideración que el autor medular que atraviesa la redacción del mencionado Diario es Jules Payot.


En la compilación del mentado diario realizado por Mailer Mattié y Dorothea Melcher, destacan el predominio de José Enrique Rodó, Rubén Darío y Manuel Ugarte, como acreditados en la formación del novato con aspiraciones revolucionarias: “…el joven que escribe este diario es también ambicioso e idealista; ama profundamente a Rodó, a Rubén Darío…”. Llama la atención que el pedagogo Payot no sea referido como central para comprender, esencialmente, la compilación de los cuadernos bautizados como Diario.
La influencia del laicismo francés, a través de la figura de Payot, en la conformación del pensamiento pre-marxista de Plaza es clave, ya que permite vislumbrar el porqué de su obsesiva necesidad de disciplinar su “voluntad” a fin de alcanzar objetivos políticos que subvirtieran la estructura social colonial y neocolonial que legitimó el Estado-enclave fortalecido por la lógica del personalismo político representado por el gobierno del hombre de La Mulera.


Por lo tanto, la pregunta cardinal es la siguiente: ¿qué es lo más relevante del diario: la necesidad de crear las asociaciones de estudiantes o la disposición de una “voluntad” en términos éticos que le permitiera impulsar un proyecto político-estudiantil? A decir del autor: “Mis proyectos: Hacer una vida llena de prácticas morales, encaminada a fomentar la cultura más elevada de mi espíritu y (a llevarlo) al grado máximo de perfección y fuerza”.



Sistema judicial penal en EEUU

 BELTRÁN HADDAD

El sistema de justicia penal que se aplica en Estados Unidos es un modelo acusatorio que se corresponde con un proceso adversarial. Esto último significa que los conflictos se solucionan en la vía judicial con base en la confrontación activa de las partes (Ministerio Público como acusador y el acusado con su defensor) en las cuestiones de hecho y de derecho que ellas plantean. Se concibe este sistema acusatorio adversativo como juicio oral y público donde privan igualmente los principios de contradicción, continuidad, concentración e inmediación con la presencia del juez y el jurado. Les cuento que en Venezuela, a finales del siglo XX, cuando se estableció el sistema acusatorio en sustitución del sistema inquisitivo que representaba aquel librito rojo denominado Código de enjuiciamiento criminal, existían originalmente el jurado y los escabinos como formas de participación ciudadana en la administración de justicia que, con la nueva Constitución bolivariana propugnada por el Comandante Chávez, era una clara manifestación de democracia participativa y protagónica. Pero resultó que la ignorancia o desconocimiento que algunos tenían del sistema acusatorio, así como de la evolución histórica del proceso penal, hizo posible la desaparición del jurado, del escabinado y de otras cosas del garantismo penal, en tanto hoy en día más países se plantean el transitar de un viejo sistema inquisitorio a un sistema acusatorio o adversarial. En el caso venezolano se cometió el error de reformas procesales que desnaturalizan el sistema acusatorio previsto en el Copp original. Ojalá, algún día, recuperemos las formas correctas de participación ciudadana en el acto de juzgar.


Cuando hablamos del sistema de justicia penal en EEUU importa destacar que en el modelo adversarial se plantean dos investigaciones separadas. Una de ellas la desarrolla el Ministerio Público y la policía; la otra es llevada a cabo por la defensa y el acusado. Por supuesto, son investigaciones independientes y sus resultados, con sus medios probatorios, se conocen en el momento en que se tenga la obligación de revelar el contenido de cada investigación, lo que en consecuencia será la confrontación para buscar la verdad y, lo que es muy importante, que ninguna persona sea sometida a juicio por una acusación infundada o corra el riesgo de la “pena del banquillo” cuando no se asome un pronóstico de condena.

Venezuela. La geopolítica del hincha y el pragmatismo chavista

 Por Geraldina Colotti, Resumen Latinoamericano, 5 de marzo 2026.

Existe una extraña criatura que puebla los bares digitales de la izquierda occidental: el hincha geopolítico. El hincha es un individuo fascinante: conoce el reglamento, grita contra el árbitro y explica con despectiva seguridad que aquel penalti él no lo habría fallado nunca. ¿El pequeño detalle? El hincha nunca ha bajado al campo. Nunca ha sentido el sabor del barro en la boca, ni ha tenido que decidir, bajo asedio, entre una mediación táctica y el aniquilamiento total.

 Incluso un psiquiatra italiano como Paolo Crepet, a pesar de su crítica soft, logra dar en el clavo cuando habla de una generación que se conforma con la mediocridad y rehúye el riesgo de fracturarse. El hincha quiere jóvenes startups biotech de revoluciones perfectas, quiere la revolución estética, performativa, pero nunca ha bajado al campo a dejar que le rompan los huesos.

En un tiempo existía un imperativo: la coherencia entre el decir y el hacer. Existían los partidos, las grandes agencias de regulación de masas que transformaban las ideas en acción, y sobre esto se confrontaban y se enfrentaban, según los intereses de las clases que representaban. Y que tenían su propia línea política, a nivel interno e internacional.

Luego llegó el momento del asociacionismo y del apoyo de lejos a quienes hacen política en sus propios países; el paso de la figura del militante al “activista”, y la progresiva pérdida de memoria sobre la dureza del conflicto y sobre la necesidad de asumirlo en primera persona, y de sentirse responsables del mundo como seres sociales. Terminados los grandes partidos y los movimientos de clase con carácter internacionalista, cuyo primer deber era el de hacer la revolución en su propio país, de social quedan las redes, en las que las opiniones se equivalen porque valen tanto como el dos de copas en la brisca.

Y el fenómeno ha explotado. Pasamos del técnico de drones —que diserta sobre armas vistas solo en manos de los carabineros— al distribuidor de carnets de traidor, que desde su pequeño sofá juzga la pureza de quien gobierna bajo chantaje y sanciones criminales. Hasta llegar al veterano que, habiendolo visto todo, no aprueba nada.

Mientras el hincha analiza la performance de la revolución bolivariana como un reality, nuevas geometrías imperialistas han rediseñado el mundo. Estamos ante una represión, ante el cierre de los espacios de agilidad a nivel global basada en un dispositivo que ya Lenin llamaba con razón contrainsurgencia preventiva. El Estado-empresa neoliberal, habiendo liquidado el bienestar, ya no puede disciplinar a las masas para la guerra solo con el consenso nacional. Debe, por tanto, inventarse el enemigo asimétrico.

Si eres un gobierno que obstaculiza los flujos energéticos (Venezuela) o un pueblo que resiste al colonialismo (Palestina), te conviertes en un bandido, un terrorista fuera del derecho internacional. Esta lógica, que crea un estado de excepción permanente, permite pisotear todo derecho, confiando en un policía global con poderes supranacionales, y usar el mismo criterio en el interior, dando poder vicario a las fuerzas de represión interna, con carácter contrainsurgente.

¿Cómo combatir esta lógica en ausencia de relaciones de fuerza globales? Aquí es donde el burro (y el hincha) se caen. A nadie le gusta ver al Comando Sur desembarcar o que las bombas caigan sobre los niños. Pero, como sugiere la dialéctica entre táctica y perspectiva, es necesario evaluar las fuerzas en campo. El pragmatismo chavista no es un abandono de los principios, es la gestión de la supervivencia en una geometría en la que Occidente utiliza el hambre, el bloqueo naval y ahora el secuestro como armas de destrucción masiva.

El hincha quiere la revolución pura, estética, que no ensucie su imaginario humanitario (y sobre todo con la cual no tenga que ensuciarse las manos). El revolucionario chavista sabe que, sin una dirección política unitaria y una red de resistencia de clase, la fórmula propagandística radical (¡bloqueemos todo!) sigue siendo un grito en el vacío para ser imitado.

El hincha, al final del partido, vuelve al sofá. El pueblo venezolano y sus vanguardias se quedan bajo las bombas, el chantaje de un inédito secuestro de la pareja presidencial y las sanciones. A 13 años de la desaparición de Hugo Chávez, el 5 de marzo de 2013, su voz, su apuesta y su pragmatismo no reconciliado,  están lejos de ser silenciados.

Lo explicó Tania Díaz, la rectora de la Universidad Internacional de la Comunicación (Lauicom) en una cátedra dedicada al Comandante cuando, ante la presencia de la delegación cubana y de los invitados internacionales, recorrió las etapas de la unidad Cuba-Venezuela: desde el tiempo en que Chávez, recién salido de la cárcel de Yare tras la fallida rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992, fue recibido en Cuba por Fidel como un jefe de estado.

Lo recordó con un lúcido pero apasionado discurso el joven diputado Nicolás Maduro Guerra, hijo del presidente venezolano secuestrado, durante el encuentro semanal de la Internacional Antifascista. La historia, dijo, está hecha de idas y vueltas, avances y retiradas durante las cuales, como los gatos, toca lamerse las heridas para avanzar de nuevo. Lo importante —añadió— es no romper el hilo de la continuidad que va de Bolívar a Chávez, pasando por Maduro, y por Delcy Rodríguez, la actual presidenta encargada hoy blanco de encendidas críticas por haber estrechado la mano a los secuestradores del presidente y de Cilia Flores, y acusada de malvender el país y las conquistas de Chávez.

Ella y su hermano Jorge perdieron a su padre, un dirigente revolucionario, muerto bajo tortura a manos de un gobierno progresista, pero comandado por la CIA. ¿Creen —preguntó Nicolás Guerra— que le agrada hoy estrechar la mano a un representante de la CIA? No le agrada, pero lo está haciendo porque, manteniendo el poder, manteniendo el poder en manos del pueblo, está prosiguiendo la larga marcha de la revolución de la que hablaba Mao Tse Tung.

Para el diputado, a pesar del chantaje y la necesidad de abrir espacios en condiciones dificilísimas, es un hecho que el imperialismo ha tenido que venir a negociar con el poder legítimo, el bolivariano, bien decidido a defender la paz del pueblo y a fortalecer su poder. El 8 de marzo habrá por esto una consulta popular en la que a la imagen de Delcy Rodríguez estrechando la mano al enemigo, hará contraste la de la presidenta encargada, en diálogo con comuneros y comuneras.

Para reforzar el concepto, Nicolás Guerra recordó para el 8 de marzo a una dirigente de los colectivos motorizados, Lina Ron, muerta antes que Chávez de quien era gran admiradora. En el encuentro, dirigido por el viceministro de Relaciones Exteriores para la comunicación, Rander Peña y coadyuvado por una figura histórica del feminismo chavista, Blanca Eeckout y del sindicalismo revolucionario, Alexis Corredor, intervinieron, entre otros, de forma remota, el premio Nobel argentino, Adolfo Pérez Esquivel, el semiólogo Fernando Buen Abad y la internacionalista uruguaya, Gabriella Cultelli: todos comprometidos en la campaña por el regreso a casa de los dos prisioneros de guerra, Nicolás Maduro y Cilia Flores, que se inició al día siguiente de su cruento secuestro, el 3 de enero. Y ya se conformó la Brigada Cilia Flores.

Todos convencidos de la necesidad de transformar la indignación en conciencia antiimperialista socialmente radicada. Todos reafirmaron la confianza en la madurez de un pueblo consciente de que la lucha de clases no es un evento performativo para publicar en las redes sociales, sino una guerra larga, asimétrica y complicada, sobre todo en un contexto en el que el imperialismo intenta dominar el mundo con ferocidad.

 El pragmatismo chavista no es abandono, resignación y rendición, sino táctica de resistencia activa. Por ahora, se trata de minimizar los daños para asegurar la supervivencia del Estado, mantener el timón, reunir las fuerzas para el próximo movimiento de avanze, y evitar la masacre. He aquí el punto que el comentarista de sofá no entiende: la protección de la población. Si, por ejemplo, las fuerzas armadas bolivarianas hubieran derribado cada avión enemigo en esa zona de tan alta densidad habitacional, los escombros habrían llovido sobre las casas, sobre las escuelas, sobre los niños.

Guste o no, el pragmatismo chavista es la ética de la responsabilidad: Delcy Rodríguez no está negociando en un salón diplomático, está negociando con secuestradores dotados de armas nucleares, asesinos de niños en Palestina y de niñas en Irán.

El desafío no es dar notas de coherencia a los demás, sino entender que la batalla por Gaza y la de Caracas son el mismo frente de una guerra civil global contra el estado de sitio imperialista. El próximo momento de la lucha llegará. Y ese día, esperamos que los hinchas hayan aprendido finalmente a tocar el balón.