viernes, 6 de marzo de 2026

Delcy Rodríguez firma acuerdos con Shell, 5 de marzo de 2026

Asamblea Nacional, 5 de marzo de 2026

Juez federal de Estados Unidos pide un cambio en el caso de Maduro

María Corina Machado y su ego insisten en gobernar Venezuela

Operación de falsa bandera a la vista: ¡la humanidad está en peligro! | Ramón Grosfoguel

Chávez Invicto: Sería un grave error subestimar al adversario

Columna de Juan Martorano 498: Para la mujer combativa y trabajadora en su día.

 

*JUAN MARTORANO

Mientras que todas las atenciones y esfuerzos se centran en el despliegue de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y del Consejo Nacional Electoral (CNE) para lo que será la primera consulta nacional comunal de este año 2026, de manera adelantada, queremos rendir homenaje a las mujeres en su próximo día 8 que se conmemora el Día Internacional de la Mujer.

El sistema hegemónico dominante, patriarcal y machista nos ha vendido la idea de que el Día de la Mujer se “celebra”. Esto es un craso error. Este día no es de celebración, es un día de conmemoración, de recordar los sacrificios que numerosas mujeres han hecho en pro de la igualdad y equidad de género, mucho más que lograr el voto femenino y mejoras laborales. La mujer lucha en pro de su no discriminación por su solo hecho de ser mujer.

Y es ahí que los que profesamos estas nuevas masculinidades, tenemos un deber moral en el marco de esa conmemoración de tener un compromiso más militante de acompañar a nuestras mujeres en las luchas por sus justas reivindicaciones.

Que recordemos como en 1908, 129 trabajadoras murieron en la fábrica Cotton en la ciudad de Nueva York tras declararse en huelga por laborar en condiciones verdaderamente infrahumanas. Es por ello que en 1910, durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague y de la mano de Rosa Luxemburgo, se propuso establecer esta conmemoración de un día internacional de la mujer.

Aunque esta conmemoración comenzó antes, la ONU formalizó la misma en el año de 1975, declarando el mismo como el Año Internacional de la Mujer.

Por ello, más que una celebración, esa jornada debe estar signada por la reflexión y el compromiso como lo hemos señalado por la igualdad de género, de la lucha contra la brecha salarial, la participación social y política, pero sobre todo por la denuncia de la violencia de género contra millones de mujeres en todo el mundo.

Por ello es que reiteramos el carácter no festivo, sino una conmemoración por una igualdad real en nuestras sociedades de hoy en día.

En nuestro actual contexto, esta conmemoración se dará de manera muy particular. Se dará en el marco de la I Consulta Nacional de los proyectos comunales como lo indicamos al comienzo de nuestro escrito, y a 65 días de una incursión armada estadounidense a nuestro territorio con el secuestro del Presidente Nicolás Maduro y de su compañera de caminos, de lucha y de vida, diputada a la Asamblea Nacional y Primera Combatienta, Cilia Flores.

Los ejemplos de mujeres víctimas de las acciones criminales de un sistema patriarcal, machista, de un sistema profundamente desigual y que las agrede con mayor crueldad que a nosotros los hombres sobran a lo largo de la historia. Tanto la que se cuenta, pero sobre todo la que no se cuenta.

Como nos lo señaló nuestra amiga María Eugenia Monzón en unas reflexiones que nos compartía hace algunas horas. La Machado resuena más pero Henrique, Ledezma, Leopoldo, Julio, Guaidó son criminales también y en su accionar arrastraron a sus parejas y familias completas.

Hoy aunque sea someramente, queremos visibilizar a varias de esas mujeres sacrificadas: Roxana D’ Agostino, Marielle Franco, son nombres que se me ocurren por encima.

Pero tenemos dos ejemplos recientes de víctimas de violencia de género. A una ya la nombramos, la Primera Combatienta y diputada Cilia Flores, quien en medio de la incursión armada estadounidense al país la madrugada del sábado 3 de enero de 2026, resultó golpeada y con una costilla fracturada producto de esa acción violenta. Incluso cuando los mercenarios estadounidenses pretendían llevarse como era la instrucción que tenían, al Presidente Maduro, ella pese a las agresiones y a los dolores en su cuerpo, en una muestra sublime de solidaridad que caracteriza a un mujer, exigió acompañar a su esposo hasta las últimas consecuencias, y así lo está haciendo.

Otro ejemplo es la actual mandataria encargada, Delcy Rodríguez Gómez, a quien las circunstancias la han convertido en la primera mujer en ejercer la más alta magistratura del país en un contexto particularmente complejo. Con la amenaza de la reincidencia de una agresión militar donde se busca ganar tiempo y minimizar los daños que el país que maneja un arsenal nuclear no aniquile al Estado-Nación venezolano; de tener una alta capacidad diplomática y de negociación para poder lograr la liberación del Presidente Maduro y de su esposa Cilia Flores, y traerlos en condiciones seguras, sanos y salvos a Venezuela. Además de ello, que se le haya abierto una investigación por lavado de dinero y corrupción como mecanismo de chantaje y presión por parte de la administración Trump, para seguir imponiendo sus condiciones de manera leonina en estas “negociaciones” que estamos teniendo, luego de los hechos del 3 de enero que hemos comentado en reiteradas oportunidades a través de las ediciones de nuestra columna.

Pero también quiero rendir en este escrito, aunque tal vez pueda resultar insuficiente, a las millones de mujeres que hacen vida en los consejos comunales, comunas, en las fábricas, en la casa, en la calle. La que se encarga del Clap, la miliciana, la que guerrea, la que debe atender al marido y a los muchachos y se prepara para darle la cara su comunidad. A Petra, a María, a Juana, Josefa, y a tantas heroínas anónimas que aportan para todos los días darnos patria.

Por ello, estamos convencidos que las mejores planificadoras son las mujeres, por la sencilla razón de que planifican con sensibilidad y lo hacen para toda la vida.

Por ello, este próximo domingo en medio de la nueva conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, no podemos hacerlo sin recordar el inmenso dolor de aquellas que fueron asesinadas y apresadas injustamente.

 

Y con ello se me vienen dos ejemplos: De Miagros Sala en Argentina, que además de ser detenida por ser mujer, además es indígena; y la teniente de la Guardia de Honor Presidencial Alejandra Oliveros Velásquez, quien no tuvo el temor de ponerle el pecho a las balas y colocarse frente a uno de los helicópteros Chinook en el que se llevaron al Presidente Maduro y a la compañera Cilia; mientras este cuando disparaba destrozaba su cuerpo mientras ella de manera valiente y decidida les miraba a los ojos a los agresores pero mostraba la determinación de un pueblo que prefiere morir de pie que arrodillarse ante los que pretendían hollar su sagrado suelo.

Este gesto de esta combatiente recuerda a Luisa Cáceres de Arismendi, a Juan Ramírez “La Avanzadora”, a Josefa Camejo, a Pepita Machado, a Manuela Saénz, a Argelia Laya, pero sobre todo a las heroínas desconocidas en la Batalla de Carabobo, quienes vistiéndose como hombres, ofrendaron su vida y dejaron su sangre regada en esas sabanas para la libertad y la Patria que hoy en día tenemos.

Creemos que ese monumento que se dedica a los “soldados desconocidos” debe extenderse a aquellas mujeres que, aunque no hayamos conocido sus nombres, lucharon y ofrendaron sus vidas al servicio de nuestro hoy Estado-Nación.

Por esto y por muchas cosas más, es que conmemoramos y adquirimos un mayor compromiso de acompañamiento en las justas luchas de las mujeres por erradicar la discriminación a la que aun son objeto y lograr realmente la equidad de género.

¡Bolívar y Chávez Viven y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!

¡Independencia y Patria Socialista!

¡Viviremos y Venceremos!

¡Leales siempre: Traidores Nunca!

 

* Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras Socialistas. , jmartoranoster@gmail.comj_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de Telegram: El Canal de Martorano



Trinchera de ideas | La guerra en Irán. Deseos y realidades

 Se dicen muchas cosas, pero no se sabe a ciencia cierta si la decisión de atacar Irán ha sido un error de cálculo sobre la base de información que la CIA le entregó a Trump afirmando que Irán era frágil y, en esa medida, un objetivo fácil de derrotar. O podría haber sido todo lo contrario, que el Pentágono le alertara en torno a los riesgos que significaba una operación militar de gran alcance en términos de la estabilidad estratégica de Estados Unidos y que Trump lo desechara, habida cuenta de su obsesiva disposición de poner al mundo bajo sus pies.

También se dice que Netanyahu le informó a Trump que el sábado 28 en la mañana el líder de Irán se reuniría con el Alto Mando en un lugar que la inteligencia israelí había detectado y que era la oportunidad de suprimirlo definitivamente. Esta información habría sido corroborada por la CIA, llevando a Trump a tomar la decisión.

Lo que sí está claro es que la principal fuente de información de Estados Unidos en el Asia occidental es Israel, que utiliza tal instrumento como herramienta de manejo de las decisiones de Estados Unidos. Por supuesto, el Mosad sionista guarda como un tesoro las miles de fotos y videos que durante años le proporcionó Jeffrey Epstein, lo cual le permite manejar a favor de sus intereses a cualquier líder mundial de la política, las finanzas, la economía y la diplomacia, Trump incluido.

En esa medida, Israel “convenció” a Trump de que la capacidad misilística iraní era exigua cuando en realidad el país persa tiene decenas de miles de ellos, de 18 tipos distintos, con diferente potencial, capacidad de carga, distancia y velocidad de vuelo.

Desde 2003, cuando se produjo el ataque de Estados Unidos a Irak, el liderazgo iraní comprendió que un enfrentamiento directo con Estados Unidos era inevitable en el tiempo y comenzó a prepararse con celeridad pero con paciencia para ello. Por esto, procedió al diseño y construcción de las ciudades misilísticas móviles subterráneas. Es inevitable preguntarse: ¿Cómo pueden ser móviles? Lo son porque, al tener múltiples entradas y salidas comunicadas entre sí por kilómetros de túneles, los misiles pueden emerger por cualquier lugar para ser disparados. De igual manera, Irán ha producido durante más de 20 años una cantidad indefinida de drones que se supone son varios cientos de miles, que le garantizan la realización de un ataque permanente durante varias semanas y meses en contra de un potencial enemigo.

Otro error de cálculo en el que incurrió Trump fue la suposición de que existían fuertes contradicciones en la cúpula iraní, ya que la gran mayoría de la población rechazaba el liderazgo de la república islámica. Si había dudas al respecto, al precio de su propia vida, el mismo ayatolá Jamenéi se encargó de demostrar la falsedad de esta aseveración. Pudo haberse escondido bajo tierra; sabía que estaba en la mira del odio sionista y estadounidense, pero haciendo una última contribución a la lucha de su pueblo y de los musulmanes chiitas de todo el mundo, prefirió inmolarse para erigirse en bastión indestructible de unidad nacional para su país y para el chiismo en general. Hoy Irán enfrenta la agresión como un puño único que incluye también a sunitas, católicos y hasta judíos que viven y son ciudadanos de la república islámica.

Trump equivocadamente pensó que el martirio de Khamenei supondría el descalabro y la desaparición de la república islámica. Sócrates afirmó que “la verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia”. Algo que Trump jamás haría. Su personalidad no se lo permite. Por eso, antes del inicio de la agresión del 28 de febrero, le preguntó a su negociador con Irán, Steve Witkoff, por qué Irán no “había capitulado” ante la enorme presión a la que estaba sometido cuando se había producido el mayor despliegue militar estadounidense en la historia desde la invasión de Irak.

Hoy, cuando la agresión militar se hizo efectiva e Irán está siendo sometido a una brutal campaña de bombardeos, se sigue preguntando lo mismo sin entender que el proceso de sustitución de los líderes en Irán es casi automático. Es parte de la preparación que han venido realizando desde hace más de 20 años.

¿Cree alguien que el entramado de instituciones formadas por el líder supremo, las asambleas de Discernimiento, de Convivencia del Estado y de Sabios, así como el Consejo de Guardianes y los tres poderes del Estado establecidos en la Constitución y que sustentan el sistema, puede ser destruido por el asesinato de su líder, de sus dirigentes principales o incluso de toda la cúpula de dirección del país? En Irán, cada puesto de responsabilidad tiene definidos de antemano los siguientes cuatro sustitutos en caso de desaparición del titular.

Si se quisiera establecer una comparación con la democracia occidental que propone la separación de poderes, en Irán el sistema apunta al equilibrio de los poderes. Así, la Asamblea de Sabios puede destituir al líder supremo. Este designa a los ayatolás del Consejo de Guardianes y a la máxima autoridad del Poder Judicial. A su vez, el líder del Poder Judicial es quien propone a los constitucionalistas que van a formar parte del Consejo de Guardianes. Y de igual manera, los candidatos a la Asamblea de Sabios deben ser aprobados por el Consejo de Guardianes. Se puede concluir que no hay ninguna autoridad con poder eterno, no hay autoridad que no haya sido electa y no hay autoridad que posea el poder absoluto. El mismo debe ser compartido a través del equilibrio en el funcionamiento de todos para que no haya ninguno que esté por encima de los demás.

Intentando dar una mirada de mediano y largo plazo al conflicto, primero nos deberíamos preguntar: ¿Qué está ocurriendo ahora? Tras la agresión sionista-estadounidense y tal como fue anunciado previamente por el Gobierno iraní ante esa eventualidad, el estrecho de Ormuz fue cerrado por la fuerza naval persa para el paso de embarcaciones no autorizadas. Sin embargo, hasta ahora lo que se ha informado es acerca del poder dominante de la Armada de Estados Unidos, cuando la realidad es que el mismo tiene severas limitaciones que se pondrán en efecto en las próximas semanas.

Vale decir que ese poder superlativo no ha podido impedir la paralización de Ormuz, por donde transita el 21% de la energía del planeta. Trump incluso anunció que su gobierno ofrecerá seguros de riesgo político “a un precio razonable” y, en algunos casos, escolta militar para el comercio marítimo que transite por el estrecho de Ormuz, paralizado por Irán a causa de los ataques de Estados Unidos e Israel. Como respuesta, un alto jefe naval persa lo conminó a hacerlo. Esta situación se seguirá tensionando, sobre todo porque la principal fuente logística de la Armada de Estados Unidos en la región era la base de la V Flota en Bahréin, que fue destruida o severamente dañada por Irán. Incluso los barcos que están represados al interior del golfo no la pueden utilizar.

La alternativa para los que están fuera, en el golfo de Omán o el mar Arábigo, es ir a repostar a la base naval estadounidense de Diego García en un territorio usurpado ilegalmente por el Reino Unido y perteneciente a Mauricio, una nación insular en el océano Índico. Esta base se encuentra a tres días de navegación de ida y tres de vuelta, lo cual le daría a Irán una valiosa semana en caso de que el conflicto se prolongara.

Por otro lado, un factor a favor de Irán es que está combatiendo en territorio propio, mientras que Estados Unidos depende del extranjero, sobre todo ahora que su red de bases militares en la región ha sido destruida o duramente deteriorada. Eso también es un componente que manifiesta vulnerabilidad.

En otro ámbito, en lo que parece ser el elemento que definirá el conflicto, que a mi entender es el de la mejor utilización de los medios de combate y el despliegue más adecuado de la logística, se está desarrollando una fuerte campaña mediática con la cual Estados Unidos pretende sembrar una realidad que solo el tiempo validará. Esta guerra se desarrolla en un ámbito del uso del componente bélico aéreo como base fundamental para golpear al enemigo. Así, en la medida en que no hay tropas sobre el terreno, la aviación, los misiles, los drones y las baterías antiaéreas juegan el papel fundamental.

En este sentido, la superioridad de la alianza sionista-estadounidense en materia de aviación es avasalladora y es comprensible porque esa es un arma ofensiva por excelencia que Estados Unidos ha desarrollado acorde a sus principios doctrinarios agresivos e intervencionistas. Esto es lo que le permitió al secretario de Guerra, Pete Hegseth, afirmar ayer 3 de marzo que: “En menos de una semana, Estados Unidos e Israel tendrán el control total del espacio aéreo iraní”.

Pero en el campo de drones, misiles y armamento antiaéreo, que juegan un papel relevante como instrumentos defensivos —aunque los dos primeros también pueden jugar un papel ofensivo—, la situación se empareja y es donde Irán puede sacar ventajas por estar combatiendo en su territorio.

La aviación sionista-estadounidense debe servirse de las bases militares de Estados Unidos en la región para su reposición en combustible y municiones. En tanto tales instalaciones han sido duramente golpeadas por Irán, los ataques aéreos provenientes de bases terrestres deben ser repostados en vuelo una y hasta dos veces, lo cual obliga a una logística de gran nivel que no se sabe hasta cuándo serán capaces de sostener, habida cuenta de las nefastas experiencias del pasado.

En materia de combate antiaéreo, se necesitan 2-3 misiles interceptores Patriot PAC-3 o THAAD para derribar un misil o un dron iraní. El inventario total de THAAD asciende a 646 misiles (esto incluye las reservas que Estados Unidos necesita para su propia defensa) con una capacidad de producción anual de solo 96. En junio de 2025, 150 misiles (23%) fueron gastados en 12 días en la guerra contra Irán. Solo se trata de extrapolar esta cifra considerando que los combates son hoy muy superiores a los del año pasado.

Aunque Washington ha instado al complejo militar-industrial a elevar aceleradamente la producción, lo más elevado a lo que se ha comprometido la industria es a fabricar 400 anuales. Reponer esos inventarios tomaría más de cuatro años. En el caso de los Patriot PAC-3, en 2025 se produjeron alrededor de 800 unidades, con planes de elevarla a 1.130 solo en 2027. En cuanto a los misiles de ataque Tomahawk, el inventario es de menos de 1.200, solo un tercio del pico de 2020, que fue de aproximadamente 3.600.

El propio Marco Rubio afirmó que "los iraníes fabrican 100 misiles mensualmente, mientras que nosotros producimos entre 6 a 7 interceptores al mes". En resumen, si Estados Unidos enviara toda su producción a Israel, lo cual es imposible porque el propio Alto Mando de las Fuerzas Armadas lo impediría, se podría decir que en los próximos días la dotación de misiles interceptores estará totalmente mermada, toda vez que la táctica de Irán es enviar enjambres de drones para saturar las defensas antiaéreas sionistas y agotar las existencias. Solo entonces Irán sacará lo mejor y más moderno de su arsenal para atacar.

Supongo que esto es lo que ha llevado a Trump a ir modificando su discurso. El 28 de febrero dijo: "Ya hemos ganado. Así es como luce un ejército competente". Al día siguiente, 1° de marzo, afirmó: "Teherán en 3-4 días". El lunes 2 de marzo: "4-5 semanas por delante" y ayer 3 de marzo: “Las guerras se pueden librar para siempre".

Esta guerra será larga, pero no eterna; es una guerra de desgaste; ganará el que tenga mejor logística y haga un uso más racional de recursos. Así mismo, influirá el hecho de que Irán la planificó durante 23 años. Esta es su guerra. No lo fue la de Irak de 2003, ni la del Líbano de 2006, ni la respuesta a la mal llamada primavera árabe de 2011, ni la guerra de Arabia Saudita contra Yemen iniciada en 2014, ni siquiera la guerra de Gaza en 2023. En todas, se vio obligado a involucrarse indirectamente, pero no era su guerra. Esta sí lo es. Es todo o nada.

En esta situación, ¿qué puede hacer Trump? Por supuesto que no se rendirá, aunque podría retirarse reivindicando una victoria, tal como hizo en junio del año pasado. Podría buscar un acuerdo negociado, pero Irán se ha sentado en la mesa tres veces y tres veces ha sido engañado y traicionado, como lo ha podido testificar el mundo entero. La parte decente del planeta, que es la aplastante mayoría y que no está en la “Lista Epstein”, puede, además, dar fe de la voluntad pacifista de los persas.

Irán ha actuado con total transparencia; confiaron tres veces que estaban negociando con un interlocutor serio; los lamentables hechos pusieron en evidencia la falsedad y la perfidia de Estados Unidos, demócratas y republicanos por igual. Y ahora están haciendo lo que dijeron que iban a hacer si eran atacados. Si Estados Unidos golpea sus terminales petroleras y sus refinerías, harán lo mismo en toda Asia Occidental.

Estados Unidos tendrá dificultades en escalar sin correr un riesgo mayor. Lo cierto es que al día de hoy, 4 de marzo, el plan de Estados Unidos no se ha cumplido: no lograron producir un cambio de régimen, no han podido evitar la acción de los misiles y los drones iraníes, no han logrado sostener una cobertura antiaérea eficiente, no han podido desarrollar la capacidad industrial para suplir las pérdidas y abastecer adecuadamente a sus fuerzas armadas y no han conseguido paralizar la acción del eje de la resistencia que en Líbano, Irak, Yemen y otros países se prepara para contratacar, entre varias razones porque Jamenéi era también un líder para ellos.

Con una capacidad industrial limitada, en alguna medida porque las restricciones de tierras raras de China le impiden un avance más acelerado en la producción, lo que le queda es desplegar mayor cantidad de aviones, pero las fuerzas aéreas no ganan guerras. No pueden destruir las ciudades subterráneas, tienen que ocuparlas, y ya los hutíes yemenitas, con muchos menos recursos, demostraron que un pueblo valiente, consciente y decidido puede evitarlo. El que quiera ganar tiene que desplegar fuerzas terrestres. Irán tiene 1.370.000 hombres y mujeres sobre las armas, sin contar los millones que desean incorporarse. Si se aplica la clásica relación de 3:1 para la ofensiva, Estados Unidos necesitaría más de 4 millones de soldados para asegurarse una victoria. ¿De dónde los saca? ¿Soportaría esto la sociedad estadounidense sin que antes se produzca una hecatombe interna?

Solo les quedaría el expediente nuclear, pero ahí entramos en otra conversación porque obligaría a involucrarse a China y a Rusia y a toda la humanidad sana y decente, que es la mayoría. Y no estamos en 1945; tampoco el liderazgo iraní es la mediocre, inescrupulosa y cobarde élite japonesa de fines de la Segunda Guerra Mundial.

Sergio Rodríguez Gelfenstein

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Noboa en Ecuador: entre el autoritarismo y el narcotráfico

 

Después de dos años de gobierno, Daniel Noboa ha renunciado a la estrategia de acumulación política (proponer un proyecto de país) y ahora se concentra en la estrategia de destrucción de opositores.

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Después de dos años de gobierno, Daniel Noboa ha renunciado a la estrategia de acumulación política (proponer un proyecto de país) y ahora se concentra en la estrategia de destrucción de opositores, evitando el surgimiento de cualquier proyecto político emergente. El noboísmo no existe, pero la estrategia ‘anti-adversario’, por ahora, le funciona para gobernar.

La deriva autoritaria de Noboa

Noboa apela a hacer desaparecer a la oposición desconociendo principios democráticos mínimos, como la participación electoral, prensa independiente, el respeto a la autonomía de los territorios y la separación de poderes. La deriva autoritaria del Gobierno se evidencia en los siguientes rasgos:

  • Prensa acorralada o comprada
    • Los grandes medios se mantienen cerca del oficialismo gracias a millones de dólares en pauta oficial.
    • El diario El Universo, el rotativo más grande del país, fue vendido en febrero de 2026 a un inversionista radicado en Florida (EE. UU), y la línea editorial está comenzando a cambiar de manera favorable al Gobierno. Asimismo, varios portales digitales pequeños han sido adquiridos por actores cercanos al círculo presidencial (Radio La Calle, La Posta, Radio Centro), y comenzado a acompañar acríticamente las medidas gubernamentales.
    • Los medios que no se alinean con la comunicación oficial enfrentan procesos de persecución e intervención. La Superintendencia de Compañías intervino el diario Expreso como siguiente fase de una presión iniciada en 2025 a través del Servicio de Rentas Internas (SRI).
    • Periodistas como Alondra Santiago o Andersson Boscán han tenido que salir del país por persecución de la Justicia.
  • Persecución política y debilitamiento de gobiernos locales
    • Los alcaldes de Guayaquil, Quito y Cuenca enfrentan procesos penales o de control que, por el timing, pueden leerse como intentos de bloquear su reelección o proyección política.
    • La Revolución Ciudadana está sometida a un proceso de ataque constante que tiene como objetivo final hacerle perder su personería jurídica.
    • Una reforma (inconstitucional) al régimen de descentralización recorta más de USD 1.000 millones en transferencias a gobiernos locales (más del 30% de lo que hoy reciben). Esto pretende licuar la deuda del Gobierno central con prefecturas, municipios y juntas parroquiales y, al mismo tiempo, debilitar servicios sociales locales (educación, salud, inclusión) que compiten en legitimidad con los del Gobierno nacional.
    • La intervención gubernamental a Segura EP, empresa de seguridad del Municipio de Guayaquil, que administra las cámaras de vigilancia y que permitió denunciar casos de inseguridad emblemáticos, como la desaparición de los niños de Las Malvinas.
  • Captura del sistema de justicia
    • Antes de que se destituyera al presidente del Consejo de la Judicatura, Mario Godoy, por sus vínculos con el narcotráfico, el Gobierno inhabilitó a la vocal que debía reemplazarlo y, en su lugar, nombró Damián Larco, un funcionario de Noboa sin trayectoria en el sistema de Justicia. Solo después de asegurada esta designación, la bancada de Acción Democrática Nacional (ADN, de Noboa) permitió que avanzara el juicio político contra Godoy. Esta práctica ya fue utilizada en 2025 por el actual presidente de la Nación para destituir a su vicepresidenta, Verónica Abad.
  • Organismos de control en funciones prorrogadas y concursos a la medida
    • La Fiscalía General del Estado y el Consejo Nacional Electoral (CNE) siguen en funciones prorrogadas (no lanzan nuevos concursos) porque el Gobierno no ha logrado consolidar una transición que le garantice dominar esas instancias.
    • El CNE atraviesa una grave crisis de legitimidad: cerca del 65% de la población cree que responde a intereses particulares y alrededor del 75% demanda su renovación (Click Report, febrero de 2026).
    • Para el nuevo concurso de fiscal general se eliminó el requisito de que los postulantes no hayan defendido a narcotraficantes, lo que sugiere un diseño del proceso a la medida del candidato del Gobierno.
    • Remoción de los integrantes del Concejo de Participación Ciudadana y Control Social en 2025 con el propósito de influir en el concurso de fiscal general y otros órganos de control.

La deriva económica de Noboa

Para febrero de 2026, la imagen positiva de Daniel Noboa se ubicaba en torno al 38–40% tras dos años de gobierno marcados por escándalos de corrupción, crisis energética, sanitaria y de seguridad, así como por un deterioro institucional y la manipulación de reglas democráticas. Parte de la explicación de esta imagen relativamente alta se explica por el peso del anticorreísmo -no necesariamente noboísta-, que se ha mantenido en alrededor del 25% en los últimos años y opera como colchón estructural de su apoyo. Si se descuenta ese núcleo duro anticorreísta, Noboa preserva de forma autónoma cerca de un 15% de respaldo.

Otra explicación de peso complementaria es que existe un novedoso dinamismo económico. En términos históricos, la economía ecuatoriana dependió de la inversión pública, pero hoy ese motor está prácticamente apagado. Paradójicamente, el PIB crece, la construcción de vivienda se expande pese a salarios estancados y a un mercado secundario deprimido; proliferan vehículos de alta gama y espacios de consumo de lujo; las reservas internacionales alcanzan máximos históricos (más de USD 11.000 millones) y las ventas registradas ante el SRI muestran crecimientos superiores al 8–10% anual.

Sin embargo, detrás de esa aparecente ‘bonanza macroeconómica’ en materia de crecimiento hay un nuevo motor de reemplazo a la inversión pública, y es el lavado de activos asociado a la economía criminal: más del 80% de la droga que llega a Europa pasa por los puertos ecuatorianos.

Así, los circuitos monetarios de una economía sumergida, alimentada por recursos ilícitos, sostienen una frágil estabilidad macroeconómica que, de manera indirecta, también mantiene a flote a parte de los negocios populares, sin que estos participen necesariamente de la economía ilegal. En los estratos altos, esta economía ilícita se articula con el modelo agroexportador: el narco lava recursos junto a las élites empresariales e introduce armamento a través de empresas de fachada vinculadas a la seguridad.

El dinero del narcotráfico y otras economías criminales inundan el torrente económico y actúan como un multiplicador que atenúa el abandono de los servicios públicos y una aguda crisis social. Todo esto contribuye, parcialmente, a la legitimidad política del Gobierno.

Venezuela. La geopolítica del hincha y el pragmatismo chavista

Por Geraldina Colotti, Resumen Latinoamericano, 5 de marzo 2026.

Existe una extraña criatura que puebla los bares digitales de la izquierda occidental: el hincha geopolítico. El hincha es un individuo fascinante: conoce el reglamento, grita contra el árbitro y explica con despectiva seguridad que aquel penalti él no lo habría fallado nunca. ¿El pequeño detalle? El hincha nunca ha bajado al campo. Nunca ha sentido el sabor del barro en la boca, ni ha tenido que decidir, bajo asedio, entre una mediación táctica y el aniquilamiento total.

 Incluso un psiquiatra italiano como Paolo Crepet, a pesar de su crítica soft, logra dar en el clavo cuando habla de una generación que se conforma con la mediocridad y rehúye el riesgo de fracturarse. El hincha quiere jóvenes startups biotech de revoluciones perfectas, quiere la revolución estética, performativa, pero nunca ha bajado al campo a dejar que le rompan los huesos.

En un tiempo existía un imperativo: la coherencia entre el decir y el hacer. Existían los partidos, las grandes agencias de regulación de masas que transformaban las ideas en acción, y sobre esto se confrontaban y se enfrentaban, según los intereses de las clases que representaban. Y que tenían su propia línea política, a nivel interno e internacional.

Luego llegó el momento del asociacionismo y del apoyo de lejos a quienes hacen política en sus propios países; el paso de la figura del militante al “activista”, y la progresiva pérdida de memoria sobre la dureza del conflicto y sobre la necesidad de asumirlo en primera persona, y de sentirse responsables del mundo como seres sociales. Terminados los grandes partidos y los movimientos de clase con carácter internacionalista, cuyo primer deber era el de hacer la revolución en su propio país, de social quedan las redes, en las que las opiniones se equivalen porque valen tanto como el dos de copas en la brisca.

Y el fenómeno ha explotado. Pasamos del técnico de drones —que diserta sobre armas vistas solo en manos de los carabineros— al distribuidor de carnets de traidor, que desde su pequeño sofá juzga la pureza de quien gobierna bajo chantaje y sanciones criminales. Hasta llegar al veterano que, habiendolo visto todo, no aprueba nada.

Mientras el hincha analiza la performance de la revolución bolivariana como un reality, nuevas geometrías imperialistas han rediseñado el mundo. Estamos ante una represión, ante el cierre de los espacios de agilidad a nivel global basada en un dispositivo que ya Lenin llamaba con razón contrainsurgencia preventiva. El Estado-empresa neoliberal, habiendo liquidado el bienestar, ya no puede disciplinar a las masas para la guerra solo con el consenso nacional. Debe, por tanto, inventarse el enemigo asimétrico.

Si eres un gobierno que obstaculiza los flujos energéticos (Venezuela) o un pueblo que resiste al colonialismo (Palestina), te conviertes en un bandido, un terrorista fuera del derecho internacional. Esta lógica, que crea un estado de excepción permanente, permite pisotear todo derecho, confiando en un policía global con poderes supranacionales, y usar el mismo criterio en el interior, dando poder vicario a las fuerzas de represión interna, con carácter contrainsurgente.

¿Cómo combatir esta lógica en ausencia de relaciones de fuerza globales? Aquí es donde el burro (y el hincha) se caen. A nadie le gusta ver al Comando Sur desembarcar o que las bombas caigan sobre los niños. Pero, como sugiere la dialéctica entre táctica y perspectiva, es necesario evaluar las fuerzas en campo. El pragmatismo chavista no es un abandono de los principios, es la gestión de la supervivencia en una geometría en la que Occidente utiliza el hambre, el bloqueo naval y ahora el secuestro como armas de destrucción masiva.

El hincha quiere la revolución pura, estética, que no ensucie su imaginario humanitario (y sobre todo con la cual no tenga que ensuciarse las manos). El revolucionario chavista sabe que, sin una dirección política unitaria y una red de resistencia de clase, la fórmula propagandística radical (¡bloqueemos todo!) sigue siendo un grito en el vacío para ser imitado.

El hincha, al final del partido, vuelve al sofá. El pueblo venezolano y sus vanguardias se quedan bajo las bombas, el chantaje de un inédito secuestro de la pareja presidencial y las sanciones. A 13 años de la desaparición de Hugo Chávez, el 5 de marzo de 2013, su voz, su apuesta y su pragmatismo no reconciliado,  están lejos de ser silenciados.

Lo explicó Tania Díaz, la rectora de la Universidad Internacional de la Comunicación (Lauicom) en una cátedra dedicada al Comandante cuando, ante la presencia de la delegación cubana y de los invitados internacionales, recorrió las etapas de la unidad Cuba-Venezuela: desde el tiempo en que Chávez, recién salido de la cárcel de Yare tras la fallida rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992, fue recibido en Cuba por Fidel como un jefe de estado.

Lo recordó con un lúcido pero apasionado discurso el joven diputado Nicolás Maduro Guerra, hijo del presidente venezolano secuestrado, durante el encuentro semanal de la Internacional Antifascista. La historia, dijo, está hecha de idas y vueltas, avances y retiradas durante las cuales, como los gatos, toca lamerse las heridas para avanzar de nuevo. Lo importante —añadió— es no romper el hilo de la continuidad que va de Bolívar a Chávez, pasando por Maduro, y por Delcy Rodríguez, la actual presidenta encargada hoy blanco de encendidas críticas por haber estrechado la mano a los secuestradores del presidente y de Cilia Flores, y acusada de malvender el país y las conquistas de Chávez.

Ella y su hermano Jorge perdieron a su padre, un dirigente revolucionario, muerto bajo tortura a manos de un gobierno progresista, pero comandado por la CIA. ¿Creen —preguntó Nicolás Guerra— que le agrada hoy estrechar la mano a un representante de la CIA? No le agrada, pero lo está haciendo porque, manteniendo el poder, manteniendo el poder en manos del pueblo, está prosiguiendo la larga marcha de la revolución de la que hablaba Mao Tse Tung.

Para el diputado, a pesar del chantaje y la necesidad de abrir espacios en condiciones dificilísimas, es un hecho que el imperialismo ha tenido que venir a negociar con el poder legítimo, el bolivariano, bien decidido a defender la paz del pueblo y a fortalecer su poder. El 8 de marzo habrá por esto una consulta popular en la que a la imagen de Delcy Rodríguez estrechando la mano al enemigo, hará contraste la de la presidenta encargada, en diálogo con comuneros y comuneras.

Para reforzar el concepto, Nicolás Guerra recordó para el 8 de marzo a una dirigente de los colectivos motorizados, Lina Ron, muerta antes que Chávez de quien era gran admiradora. En el encuentro, dirigido por el viceministro de Relaciones Exteriores para la comunicación, Rander Peña y coadyuvado por una figura histórica del feminismo chavista, Blanca Eeckout y del sindicalismo revolucionario, Alexis Corredor, intervinieron, entre otros, de forma remota, el premio Nobel argentino, Adolfo Pérez Esquivel, el semiólogo Fernando Buen Abad y la internacionalista uruguaya, Gabriella Cultelli: todos comprometidos en la campaña por el regreso a casa de los dos prisioneros de guerra, Nicolás Maduro y Cilia Flores, que se inició al día siguiente de su cruento secuestro, el 3 de enero. Y ya se conformó la Brigada Cilia Flores.

Todos convencidos de la necesidad de transformar la indignación en conciencia antiimperialista socialmente radicada. Todos reafirmaron la confianza en la madurez de un pueblo consciente de que la lucha de clases no es un evento performativo para publicar en las redes sociales, sino una guerra larga, asimétrica y complicada, sobre todo en un contexto en el que el imperialismo intenta dominar el mundo con ferocidad.

 El pragmatismo chavista no es abandono, resignación y rendición, sino táctica de resistencia activa. Por ahora, se trata de minimizar los daños para asegurar la supervivencia del Estado, mantener el timón, reunir las fuerzas para el próximo movimiento de avanze, y evitar la masacre. He aquí el punto que el comentarista de sofá no entiende: la protección de la población. Si, por ejemplo, las fuerzas armadas bolivarianas hubieran derribado cada avión enemigo en esa zona de tan alta densidad habitacional, los escombros habrían llovido sobre las casas, sobre las escuelas, sobre los niños.

Guste o no, el pragmatismo chavista es la ética de la responsabilidad: Delcy Rodríguez no está negociando en un salón diplomático, está negociando con secuestradores dotados de armas nucleares, asesinos de niños en Palestina y de niñas en Irán.

El desafío no es dar notas de coherencia a los demás, sino entender que la batalla por Gaza y la de Caracas son el mismo frente de una guerra civil global contra el estado de sitio imperialista. El próximo momento de la lucha llegará. Y ese día, esperamos que los hinchas hayan aprendido finalmente a tocar el balón.