viernes, 20 de marzo de 2026
La derrota de Trump en Irán: ¿Por qué China tiene la llave?
ENTREVISTA EXCLUSIVA A RAMÓN GROSFOGUEL: Bad Bunny vs Trump: La batalla contra el fascismo en EEUU
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Chávez Invicto: La unión constituye la fuerza moral que sostiene a la Patria
El derrumbe legal de la infamia imperial: la confesión de Trump que obliga a la libertad inmediata
Estamos ante un crimen estudiado, premeditado y cultivado por años, pero que requería la «capacidad de poder y fuerza» del Estado y el Gobierno de los Estados Unidos.
Los victimarios contaban con la intención, la premeditación, el motivo y los objetivos; y para montar la trampa, la escena y la escenografía, utilizaron la fuerza bruta para aplastar la legalidad internacional.
El motivo vicia el acto
El derecho estadounidense es una maquinaria de precisión donde el motivo vicia el acto. No importa cuánta escenografía de justicia se pretenda montar en Nueva York; si el motivo subyacente es ilegítimo, el proceso entero nace muerto.
Al confesar que el objetivo final era «apoderarse de Venezuela y quedarse con todo ese petróleo», el señor Donald J. Trump ha firmado una admisión de intencionalidad criminal que transforma este juicio en una operación de extorsión internacional con rehenes de Estado.
En la lógica del derecho anglosajón, esto se conoce como una Vindictive Prosecution (Persecución Vindicativa) y una Outrageous Government Conduct (Conducta Gubernamental Indignante), figuras que obligan a cualquier juez honesto a cerrar el caso de inmediato.
La prueba reina de esta confesión quedó registrada para la historia el 10 de junio de 2023 en Greensboro, Carolina del Norte. Ante una convención del Partido Republicano, Trump abandonó cualquier pretensión de «ayuda humanitaria» o «democracia» y soltó la verdad del saqueador:
«¿Qué les parece que estemos comprando petróleo a Venezuela? Cuando me fui, Venezuela estaba a punto de colapsar. Nos habríamos apoderado de ella, nos habríamos quedado con todo ese petróleo. Habría estado justo al lado. Pero ahora compramos petróleo a Venezuela, enriqueciendo a un dictador».
Bajo la Federal Rule of Evidence 801(d)(2) (Regla Federal de Evidencia sobre admisiones de la parte contraria), esta declaración vincula a todo el Estado que Trump dirige hoy en 2026.
No es la opinión de un ciudadano; es la confesión del Jefe del Ejecutivo admitiendo que el asedio contra Venezuela siempre fue un plan de pillaje petrolero. Para la defensa de Barry Pollack, esto es el Fruit of the Poisonous Tree (Fruto del Árbol Ponzoñoso) que contamina cada prueba, cada testigo pagado y cada acta del tribunal de Manhattan.
Pero la ambición colonial no se detiene en el crudo. El entorno de poder de Trump ha cultivado lo que hoy conocemos como la Doctrina Burgum. Doug Burgum, Secretario del Interior y pieza clave en la política energética, ha sido brutalmente explícito durante la Cumbre «Escudo de las Américas» a inicios de 2026 cuando sentenció:
«No podemos permitir que China controle la cadena de suministro de tierras raras y minerales críticos en nuestro propio hemisferio. El acceso a los recursos de Venezuela es una cuestión de seguridad nacional de los Estados Unidos y debemos asegurar que esos activos regresen a manos de empresas que respeten nuestros intereses estratégicos».
Aquí el lenguaje de la «libertad» es sustituido por el del «acceso exclusivo». Al presentar el oro y los minerales estratégicos como objetivos de seguridad nacional, el gobierno de EE.UU. ha confesado que Nicolás y Cilia no están ante un tribunal de justicia, sino que son prisioneros de guerra y rehenes de una invasión económica.
Esta patología del poder alcanza su punto más cínico cuando el propio Trump, el 7 de marzo de 2026 en Miami-Doral, intenta convertir el derecho penal de Nueva York en una oficina de cobro privada para las transnacionales.
Al referirse a las nacionalizaciones venezolanas —que son actos soberanos amparados por el derecho internacional—, Trump exclamó:
«Venezuela le robó a nuestras empresas, le robó a los accionistas estadounidenses durante años con esas nacionalizaciones ilegales. Es el mayor robo en la historia de América. Vamos a recuperar cada centavo, y lo vamos a hacer con intereses. El dinero de Venezuela pertenece a quienes ellos saquearon».
Esta es la admisión definitiva de que el secuestro del Presidente Maduro es una «fianza humana» para forzar el pago de compensaciones a empresas como Exxon o ConocoPhillips. Es piratería de Estado disfrazada de toga judicial.
Ante este escenario, la doctrina del Fruto del Árbol Ponzoñoso se activa con toda su fuerza. En el derecho de los Estados Unidos, si el origen de una acción judicial tiene un motivo subyacente criminal o ilegítimo, como el pillaje o la violación de la soberanía por beneficio económico, se produce una contaminación total del proceso.
El asalto del 3 de enero para secuestrar a la pareja presidencial no fue una operación policial; fue la ejecución física del plan de apoderamiento confesado por Trump. Por lo tanto, no existe Subject Matter Jurisdiction (Jurisdicción sobre la Materia) que pueda validar un acto de delincuencia internacional.
El Juez Hellerstein debe enfrentar la realidad: si permite que este juicio continúe, no estará impartiendo justicia, sino convirtiendo a su tribunal en cómplice de un ajuste de cuentas comercial y un acto de pillaje prohibido por los Convenios de La Haya y Ginebra.
La infamia se termina de desmoronar con la notificación de Michael Kozak del 11 de marzo de 2026. Al reconocer la autoridad legal de la gestión de Delcy Rodríguez —la cual emana directamente de los artículos 233 y 239 de la Constitución Bolivariana firmados por Nicolás Maduro—, el imperio ha admitido que la estructura que Cilia Flores defendió ante los fusiles es la estructura legal de la nación.
No existe gimnasia mental capaz de sostener que Maduro es un «usurpador» mientras se pactan acuerdos petroleros con el gobierno que él mismo ha reconocido como legítimo.
Trump, en su prepotencia, ha soltado la cadena de la asfixia judicial. El imperio se ha quedado desnudo, sin ropa jurídica, aferrado únicamente a una fuerza bruta que el derecho internacional califica hoy como Crimen de Agresión.
El «Soberano Secuestrado» no es solo una víctima del sistema; es el testigo vivo de cómo la Verdad documental y la resistencia moral pueden aniquilar el teatro judicial más costoso de la historia. A confesión de parte, relevo de pruebas: el motivo criminal está expuesto y la nulidad es, desde este momento, automática e irreversible.
El preludio de la barbarie: el plan de la «extracción judicial»
Para entender la magnitud de la infamia que hoy mantiene secuestrados a Nicolás Maduro y Cilia Flores, debemos observar los cimientos de la miseria humana sobre los que se construyó la Operación «Resolución Absoluta». No fue un evento aislado; fue un crimen germinado y cultivado en los laboratorios de propaganda de Washington, donde la «Ley» se utilizó como el arma de exterminio definitiva antes de que cayera la primera bomba.
Entre finales de 2025 y los primeros días de 2026, previo a la agresión militar y bélica de Estados Unidos contra Venezuela, se tomaron abruptamente algunas medidas para «justificar» dichas acciones ante la opinión pública y darles un barniz «legal». Washington no buscaba justicia; buscaba una excusa para evadir la Prohibición del Uso de la Fuerza establecida en la Carta de las Naciones Unidas (Artículo 2.4).
Para justificar una intervención bélica como si fuera un simple trámite de oficina, resucitaron y engordaron los Cargos de Narcoterrorismo. Esta fue la «escenografía» necesaria: presentar a un jefe de Estado y a la Primera Combatiente no como líderes soberanos, sino como criminales en fuga.
El objetivo era engañar a la opinión pública internacional bajo la figura de una Judicial Extraction (Extracción Judicial). Querían que el mundo creyera que una flota de guerra y aviones de exterminio eran, en realidad, un «patrullero policial» ejecutando una orden de captura.
El 3 de enero de 2026, la incursión armada no fue una operación de seguridad; fue un acto de agresión pura que desnudó la esencia atroz del imperio. Bajo la narrativa de la «extracción», Estados Unidos probó en suelo venezolano armas de exterminio que causaron más de un centenar de muertes en minutos.
Aquí la maldad se muestra en carne viva: ¿Cómo puede llamarse «cumplimiento de la ley» a una acción que requiere el asesinato en masa de ciudadanos y la destrucción de la infraestructura de una nación? La respuesta es técnica: utilizaron el derecho penal interno de EE.UU. para cometer un Crimen de Agresión (Estatuto de Roma), violando la soberanía territorial y el principio de Igualdad Soberana de los Estados.
Lo que ocurrió después de que la sangre fuera derramada es el testimonio más feo de la mala fe. Una vez que lograron el secuestro físico y trasladaron a Nicolás y Cilia a Nueva York, el Departamento de Justicia empezó a retirar silenciosamente los mismos argumentos de Narcoterrorismo con los que justificaron la masacre.
Este movimiento revela que los cargos nunca fueron reales. Eran placebos jurídicos, herramientas temporales para asfixiar al gobierno y construir el «relato de necesidad». Al retirar las acusaciones de narcotráfico después de haber bombardeado el país, EEUU. ha confesado que la «Operación Resolución Absoluta» fue una estafa procesal. Han cometido lo que en derecho se llama Abuse of Process (Abuso de Proceso): utilizar una vía legal (el juicio penal) para lograr un fin ilegal (el derrocamiento y el secuestro de un soberano).
La propaganda de «libertadores» frente a la atrocidad genética
Estados Unidos, desde su génesis, ha perfeccionado una propaganda engañosa de libertad para ocultar una historia basada en la atrocidad.
El caso de Nicolás y Cilia es el espejo de esa patología. La mentira fue: «Vamos a extraer a un narcotraficante para salvar la democracia». Por el contrario, la realidad cruda es: usar cargos falsos para ejecutar una agresión militar, matar a cientos de personas, secuestrar a la pareja presidencial y, una vez en el banquillo, admitir que el motivo era el petróleo y retirar los cargos de droga porque ya no son útiles para la función de extorsión.
Al actuar de esta manera, la administración Trump ha cometido el «Pecado Original» de la civilización moderna. Han destruido el Principio de Confianza Legítima y la Inmunidad Soberana que el propio Juez Marshall defendió en 1812. Si permitimos que un Estado use «cargos penales» como un cheque en blanco para invadir naciones y luego los retire a su conveniencia, el Derecho Internacional deja de existir y volvemos a la ley de la selva.
Frente a esta deshumanización, se levanta el decoro de la verdad. Nicolás Maduro y Cilia Flores no son solo figuras políticas; representan la dignidad del pueblo. Nicolás, el presidente de origen humilde y trabajador, el chofer de autobús que conducía con manos firmes y corazón solidario a Venezuela hacia una grandeza compartida, es hoy el blanco de una oligarquía global que no perdona su origen y sus ideales.
Su resistencia, junto a la de su esposa, es el triunfo de la justicia sobre la «Ley del Garrote». Al reconocer al gobierno de Delcy Rodríguez el 11 de marzo, Trump no solo aceptó la legalidad del Estado, sino que hizo que cada bala disparada el 3 de enero y cada cargo de «narcoterrorismo» se convierta en una prueba de un Crimen de Lesa Humanidad cometido por los Estados Unidos.
Nota jurídica y cultural de cierre
Incluso la narrativa psicosocial (cultural) de los Estados Unidos ha intentado advertir sobre este nivel de descomposición institucional.
En la famosa serie de televisión: House of Cards (Temporada 5, Episodio 12), se expone crudamente cómo el sistema político utiliza la «Lógica del Árbol Ponzoñoso» (Fruit of the Poisonous Tree) para contaminar la integridad de las instituciones cuando sus motivos criminales son expuestos.
Sin embargo, en el caso de la agresión contra Venezuela, la realidad supera a la ficción: aquí no es un personaje de drama quien admite la corrupción del proceso, sino el propio Jefe del Ejecutivo estadounidense, Donald Trump, quien, al confesar su ambición por el petróleo venezolano, ha «podrido» irremediablemente cada fruto judicial en Nueva York.
Lo que en la pantalla es un giro de guion, en la vida real es un Crimen de Agresión que la justicia internacional no puede ignorar.
Nota para la memoria histórica y la defensa técnica
Para los seguidores de esta investigación y analistas especializados, es imperativo conectar los hechos narrados con los pilares del derecho anglosajón que sostienen nuestra tesis de nulidad:
Esta trampa o emboscada jurídica no solo choca contra la moral, sino contra siglos de jurisprudencia de la Corte Suprema de los Estados Unidos. La «Mala Fe» de 2025 y la «Extracción Judicial» del 3 de enero de 2026 encuentran su muro de contención en precedentes ineludibles:
El Muro de Marshall: Bajo The Schooner Exchange v. McFaddon (1812), la inmunidad de Nicolás Maduro es absoluta; el Juez Hellerstein no puede juzgar a un Soberano sin declarar la guerra formal.
El Pecado Original del Proceso: La doctrina del Fruto del Árbol Ponzoñoso (Silverthorne Lumber Co. v. U.S.) anula todo el juicio, pues nace de un motivo criminal confesado por Trump en Greensboro: el robo del petróleo.
La Doctrina del Reconocimiento: Según Zivotofsky v. Kerry (2015), una vez que Michael Kozak reconoció la gestión de la vicepresidenta Delcy Rodríguez el 11 de marzo, el tribunal pierde toda competencia, pues el Ejecutivo ha validado la estructura constitucional que emana del presidente secuestrado.
Recomendaciones para la defensa estratégica
Para que la justicia y el decoro triunfen definitivamente, la defensa técnica debería seguir sumando más acciones:
Moción de Desestimación por Conducta Gubernamental Indignante: Invocar formalmente las confesiones de Trump de 2023 y 2026 como prueba de que el motivo del juicio es el pillaje de recursos y no la justicia criminal.
Impugnación por Abuso de Proceso: Denunciar el retiro de los cargos de narcoterrorismo como la prueba definitiva de que la Operación Resolución Absoluta fue una estafa para evadir la prohibición del uso de la fuerza de la ONU.
Certificación Urgente de Reconocimiento: Exigir al Departamento de Estado el documento oficial del anuncio del 7 de marzo para anular la autoridad del Juez Hellerstein sobre un Soberano reconocido.
Invocación del «Fruto del Árbol Ponzoñoso»: Solicitar la anulación de toda evidencia obtenida durante el asalto del 3 de enero, al ser el resultado de un crimen de agresión motivado por el robo de hidrocarburos (confesado por Trump el 10 de junio de 2023 en Greensboro).
Acción de Habeas Corpus: Exigir la liberación inmediata basada en la inmunidad absoluta que Marshall estableció en 1812, reforzada por el reconocimiento oficial del Estado venezolano por parte del Ejecutivo de EE.UU.
La Conducta Indignante: La Operación «Resolución Absoluta» y el uso de armas de exterminio constituyen una Conducta Gubernamental Indignante (U.S. v. Russell), lo que obliga a la desestimación inmediata del caso por violar los estándares mínimos de civilidad y justicia
Esperamos que la verdad, la justicia y el decoro se impongan.
Reflexiones Causas y consecuencias del 3 de enero del 2026
Antonia Muñoz
Algunos se preguntan ¿Cómo puede ser posible que el pueblo de Venezuela no reaccionara ante la incursión de EEUU en territorio venezolano? Es nuestra opinión que el ‘’vaso’’ de la población venezolana se fue llenando de mentiras e injusticias. Después de más de 10 años de estar pasando necesidades materiales y espirituales, el vaso se derramó.
La gente, además de lidiar con ingresos que no alcanzaban ni para comer y pagar servicios básicos deficientes, tuvieron que pasar por el dolor de ver a sus seres queridos huir en búsqueda de mejores condiciones de vida. A eso se sumó, el comprobar día a día la pérdida paulatina del goce de los derechos civiles y políticos; y al mismo tiempo, ver el abuso, la arbitrariedad, la indiferencia y el enriquecimiento súbito, con ostentación incluida, de muchos que siguen ocupando el poder a todos los niveles del gobierno.
El punto de quiebre
Finalmente, pusieron la guinda de la torta: el 28 de julio del 2024, el gobierno de Maduro, abierta y descaradamente desconoció la voluntad popular, cumpliendo así su palabra de quedarse en el Poder "…por las malas", y desatando una brutal represión, que dicho por el mismo usurpador, llevó a más de 2000 venezolanos a la cárcel.
A quienes se robaron hasta la voluntad popular, se les olvidó que los venezolanos tienen sangre en las venas, y por eso se alegraron en silencio, cuando le quitaron ese fardo tan pesado de encima, aunque para muchos la alegría no sea completa, porque le duele ver su Patria sometida.
Interrogantes sobre la incursión extranjera
Otros también podrían preguntarse ¿y por qué las Fuerzas Armadas no dispararon ni un tirito? ¿Y cómo fue que los hermanos Rodríguez tan rápido se pusieron de acuerdo para reemplazar a Maduro y trabajar tan acompasaditos y sonrientes con Trump y con cuánto Ministro viene a darles órdenes? Por otra parte, algunos sostienen que MCM y su equipo son responsables de la incursión estadounidense en Venezuela, porque muchas veces le pidieron a Trump que viniera a liberarnos.
Sin embargo, creo que la incursión estadounidense se dio cuando comprobaron que el terreno estaba preparado. Por una parte, los venezolanos no saldrían a defender a un gobierno arbitrario y usurpador. Por otra parte, casi estamos seguros que Trump contó con "ayuda de vecino interno" que le despejaron el camino, "voltearon la cara y se fueron a comprar kerosene".
Adicionalmente, si los supuestos socialistas, humanistas y bolivarianos que secuestraron el poder, hubieran hecho un gobierno respetuoso de la Constitución, honesto, eficiente, pluralista, tolerante… No hay llamado a profanar el suelo patrio que hubiese prendido; y si los gringos pese a éso se hubiesen atrevido, parte de la población hubiera reaccionado distinto… y probablemente las Fuerzas Armadas también.
LOS BENEFICIOS DEL 3E PARA TRUMP Y LOS ESTADOUNIDENSES
Hoy 16 de marzo de 2026, es fácil visualizar o comprobar lo que el gobierno interino tutelado está haciendo por Donald Trump y por los estadounidenses: entregando el control sobre el petróleo venezolano, modificando la AN de forma exprés, la Ley Orgánica de hidrocarburos.
La semana pasada los diputados de la AN comenzaron a trabajar muy disciplinadamente para entregarle a EEUU el control sobre el oro y minerales estratégicos, que llaman tierras raras. Para ello, también se está modificando la Ley de Minas, aprobada en forma exprés en primera discusión. Así será la segunda discusión, ya que ‘’los diputados mandaderos’’ están claros cuál es la orden y urgencia de Trump.
Control de seguridad y soberanía
En el control de la seguridad del país también hay algunos avances visibles. Es público y comunicacional que ya están en Venezuela representantes de la CIA, FBI y DEA. Hace unos días atrás mostraron imágenes audiovisuales de aviones estadounidenses sobrevolando las costas del país. También circula la información que empresas privadas de seguridad apoyarán a las empresas transnacionales que vengan a explorar, explotar y comercializar nuestros recursos naturales no renovables.
Por una información de hace unos 3 días atrás, parece que ya encargaron a alguien para "trabajar" con las Fuerzas Armadas. Ojalá no le dé al Presidente de los EEUU por querer controlar nuestros reservorios de agua dulce y nuestra biodiversidad. Nadie puede dudar de la eficiencia de la Asamblea Nacional en cumplir lo prometido por el alto gobierno al Presidente de los EEUU. También hay que reconocer que salir de sólo dos de las cabezas del gobierno fraudulento, opresor, hambreador, ineficiente y corrupto, le está saliendo bien caro a Venezuela. La peor consecuencia es la pérdida de la soberanía nacional, porque la soberanía popular, formal y abiertamente se perdió el 28 de julio de 2024.
LOS BENEFICIOS DEL 3E PARA LOS VENEZOLANOS
Ahora veamos en qué se han beneficiado los venezolanos de lo que ocurrió el 3 de enero de 2026. En primera instancia, la alegría de pensar que era el fin de un gobierno hambreador que convirtió los salarios en ‘’bonos de guerra’’, y de esta forma, automáticamente eliminó las prestaciones sociales, los aguinaldos y el bono vacacional.
La alegría de creer que se respetaría la Constitución de la República Bolivariana y volvería la libertad de expresión, la libertad de reuniones políticas, la libertad de movilizarse por el país sin ser atrapado en cualquier momento, y acusado de terrorista o traidor a la Patria. La alegría de pensar que se terminaron las persecuciones por disentir, que se acabarían las violaciones a los derechos civiles, cómo las desapariciones forzadas, las torturas y hasta la muerte.
Ciertamente han disminuido la persecución y la represión, y con esto también ha disminuido el miedo de la gente. La prueba está en que el 12 de marzo de 2026, muchos gremios, sindicatos de trabajadores, donde se destacaron los jubilados y pensionados salieron a la calle a gritar a viva voz que el gobierno encabezado por Nicolás Maduro, y ahora por los hermanos Rodríguez, Delcy y Jorge nos estaban matando de hambre. Los dejaron llegar a la subyugada AN y entregaron su petitorio. Veamos si hay respuesta.
Demandas sociales y voluntad política
Por ahora, el Ejecutivo aumentó la raquítica suma de $30 dólares al bono de guerra, con lo cual no se puede estar de acuerdo, porque no se está solicitando aumento del monto de los bonos, ya que esto no es lo justo. La solicitud es la restitución de sueldos dignos que permitan cubrir la canasta básica, tal y cómo lo establece el artículo 91 de la CRBV. En el peor de los casos, podrían argumentar que todavía no hay ingresos suficientes para incrementar sueldos.
Sin embargo, pareciera que tampoco hay voluntad política para frenar la especulación con el dólar. Nos imaginamos que todavía no hay recursos para dotar los hospitales. Por eso no entendemos qué cerebro malparió la genial idea de remodelar El Helicoide.
EXCARCELACIONES Y DEUDA DE JUSTICIA
La mayor y más palpable alegría cómo consecuencia del 3E ha sido la liberación de cientos de presos políticos. Según reportan algunas organizaciones de Derechos Humanos, aproximadamente unos 600 ciudadanos han sido excarcelados, sólo algunos de éstos con libertad plena, aunque no tenemos datos precisos. Desafortunadamente, también se dice que los excarcelados fueron entreverados, aparentemente se colearon unos zorros y camaleones que no eran presos políticos, sino funcionarios presos por delitos de corrupción, principalmente. Tampoco podíamos esperar transparencia en el proceso de liberación: "El zorro pierde el pelo, pero no las mañas".
Son chucutas e incompletas las excarcelaciones y las liberaciones de los presos políticos
Una mala noticia en relación a la excarcelación o liberación de los presos políticos, es que supuestamente faltan aproximadamente 600 por excarcelar y ojalá liberar. En este grupo estarían incluidos algunos desaparecidos, cuyos familiares manifiestan no saber desde hace tiempo dónde están recluidos. Según información de ONG que trabajan a favor de los DDHH hay alguien de quien nadie sabe desde 2015, por lo que hay razones para sospechar que está muerto.
Un caso que me llama la atención es el de Hugo Quero Navas, un ciudadano de 51 años que apodan el ruso, cuya madre de 82 años, tiene 14 meses que no tiene ninguna información de él. Si ese caballero está vivo y lo han aislado de sus seres queridos por tanto tiempo, y todavía no se conduelen del peregrinaje y sufrimiento de esa anciana madre, en verdad, quienes administran justicia son unos monstruos de maldad que no tienen perdón ni de Dios.
También aprovecho para recordarles a quienes algún día fueron compañeros de partido y de lucha: Ustedes dieron un golpe de Estado en 1992, tuvieron presos apenas un poco más de 2 años. Entiendo que los policías metropolitanos están presos por su participación en el golpe de Estado de abril de 2002, están próximos a cumplir 24 años presos ¿No creen ustedes que ya han pagado el delito que cometieron?
Ex-ministra y Ex.gobernadora Instagram: lanegraantoniam / Youtube: lanegraAntoniamuñoz / Facebook: Antonia Muñoz
lanegraantonia@gmail.com @lanegraantonia
Portaaviones USS Ford: Armada de EEUU investiga si la propia tripulación lo incendió deliberadamente

La Armada de los Estados Unidos está investigando si los marineros a bordo del USS Gerald R. Ford incendiaron deliberadamente su propio barco para poner fin al despliegue.
El portaaviones de 13.000 millones de dólares, el buque de guerra más caro jamás construido, se dirigirá la próxima semana a la base naval de Souda, en Creta, para repostar, realizar reparaciones y someterse a una investigación formal sobre el incendio del 12 de marzo, que dañó varias secciones del buque y dejó a más de 600 tripulantes sin alojamiento adecuado. Kathimerini, uno de los diarios más prestigiosos de Grecia, publicó los detalles citando fuentes con conocimiento directo de la escala prevista. La investigación contempla explícitamente la posibilidad de un sabotaje deliberado por parte de la tripulación.
El buque de guerra ha estado desplegado durante nueve meses, incluyendo su participación en operaciones contra Venezuela en el Caribe antes de llegar a Oriente Medio para reforzar la operación militar contra Irán. La duración del despliegue ha suscitado dudas sobre la moral de los marineros a bordo y la operatividad del buque.
De confirmarse, este sería uno de los incidentes de disciplina interna más graves en la historia de la Armada estadounidense moderna. Que una tripulación sabotee su propio buque en una zona de guerra no se debe a la mala comida ni al mal tiempo.
Los funcionarios, que hablaron bajo condición de anonimato, no precisaron cuánto tiempo se esperaba que el Ford permaneciera en Creta.
Según uno de los oficiales, cerca de 200 marineros recibieron atención médica por lesiones relacionadas con el humo cuando se desató el incendio en la lavandería principal del barco. El fuego tardó horas en ser controlado y afectó a aproximadamente 100 camarotes.
El USS Ford, con más de 5000 marineros a bordo, cuenta con más de 75 aeronaves militares, incluyendo aviones de combate como los F-18 Super Hornet. El Ford dispone de un sofisticado radar que permite controlar el tráfico aéreo y la navegación.
Los buques de apoyo, como el crucero de misiles guiados de la clase Ticonderoga Normandy y los destructores de misiles guiados de la clase Arleigh Burke Thomas Hudner, Ramage, Carney y Roosevelt, cuentan con capacidades de guerra superficie-aire, superficie-superficie y antisubmarina.
El blanco común de la restricción: Tu paz

Foto: Referencial
En salud pública existe un concepto llamado carga emocional acumulada: cuando una población enfrenta estrés prolongado —crisis económicas, migración forzada, separación familiar—, cualquier acción que extienda esa separación profundiza el desgaste psicosocial. Este fenómeno está ampliamente documentado en países con diásporas numerosas. Y Venezuela, vive ese impacto de manera amplificada.
Nada es fortuito, cuando se hace creer que un gobierno extranjero puede injerir en los procesos de un país restringiendo vuelos, no solo se mueve la geopolítica: se mueve el alma de los pueblos. La psicología social, la antropología afectiva y los estudios de salud pública coinciden en algo: interrumpir la movilidad es interrumpir la vida emocional, especialmente en naciones cuya estructura familiar es el eje de su identidad, como Venezuela.
En psicología, hablamos de regulación emocional comunitaria: los afectos no se viven de forma aislada, se sostienen en redes. Cuando un venezolano viaja para reencontrarse con su familia, activa un proceso neuronal asociado a seguridad, pertenencia y sentido vital. No en vano las investigaciones de neuropsicología afectiva muestran que el reencuentro familiar dispara oxitocina y serotonina, hormonas vinculadas a la estabilidad emocional, epicentro de las campañas de marketing y por supuesto eje vital de la guerra contra Venezuela pues cuando ese reencuentro se impide, se incrementan niveles de cortisol, la hormona del estrés, generando ansiedad anticipatoria, irritabilidad y estados depresivos.
La sociología migratoria aporta otro elemento: el duelo migratorio. No es solo extrañar; es experimentar una ruptura de continuidad afectiva. Y cuando el retorno se bloquea, ese duelo se vuelve duelo congelado, un estado donde la persona no puede cerrar ciclos porque depende de permisos, rutas y decisiones externas. Esto afecta tanto a quienes están afuera como a quienes están adentro: madres que esperan, hijos que postergan el regreso, familias que viven suspendidas. Numerosos estudios han demostrado que la incertidumbre migratoria produce angustia, insomnio, baja energía vital y pérdida de proyecto.
En ciencias políticas, las restricciones de movilidad se estudian como parte de las medidas de presión emocional. Se sabe que cuando se busca generar desestabilización, se apunta a la unidad familiar porque es el espacio donde la gente recupera fuerza. Impedir reencuentros genera frustración, sensación de vulnerabilidad y, a largo plazo, desgaste emocional colectivo. No hay operación psicológica más eficaz que tocar a la familia.
Y Venezuela es un país donde la familia no es un concepto abstracto: es la raíz. Es la mesa larga, la abuela que guarda la foto, el hijo que manda una oración por WhatsApp, la madre que cuenta los días. Somos un pueblo donde la emocionalidad es identidad, donde la ternura es política y donde el afecto es estructura.
Por eso estas medidas duelen más aquí. Porque no solo bloquean un avión: bloquean la posibilidad de reparar el alma.
Como mujer, hermana y madre, lo digo con conciencia científica y convicción política: quien interrumpe el lazo emocional de un pueblo, intenta quebrar su fuerza colectiva. Y hoy más que nunca, Venezuela necesita que todos sus afectos estén en flujo, no en pausa, por eso en este espacio te invito a no caer en el juego de la provocación comunicacional.
Desde esta Revolución que somos seguiremos defendiendo el derecho a volver, a encontrarse, a abrazar. Porque en un país donde la emoción también es territorio, proteger la familia es proteger la Patria. Nosotras y nosotras como siempre, seguiremos venciendo.
¡Palabra de mujer!
Por Carolys Helena Pérez González


