viernes, 6 de noviembre de 2026
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Gobierno aprueba simplificación de trámites para facilitar exportación de alimentos
Mario Silva La Hojilla Nueva Cuenta
Análisis de las elecciones estadounidenses: Fin del trumpismo y peligro nuclear | Ramón Grosfoguel
Columna de Juan Martorano 627: El ajedrez del Esequibo: La diplomacia de trinchera de Georgetown.
*JUAN MARTORANO
Sin duda que uno de los temas de la actualidad es el de la debacle electoral sufrida por Donald Trump en las midterms del martes 3 de noviembre de 2026, y tenemos nuestras valoraciones y de cómo esto puede impactar en el futuro de nuestra amada Venezuela. Pero hay un tema que nos toca más de cerca, y que no por ser ignorado es por ello menos importante.
Nos referimos a nuestra reclamación histórica del territorio de la Guayana Esequiba, y de cómo el presidente de la República Cooperativa de Guyana, Mohamed Irfaan Alí viene haciendo lobby con los vecinos (Brasil y Colombia) para que lo apoyen en su pretensión.
Pero, además de ello, la semana pasada, específicamente el jueves 29 de octubre del presente año, el monarca del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Carlos III, vetusto, de 77 años a cuestas, aterrizó en Georgetown y realizó una visita de dos días a ese país. Más allá de lo que los medios señalen, es clara la pretensión por la que vino su majestad.
En el tablero geopolítico de Sudamérica, las fichas se mueven con una celeridad impredecible. Ante la inminencia de un fallo histórico de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre la disputa territorial de la Guayana Esequiba, el presidente guyanés Irfaan Ali ha decidido abandonar la defensa pasiva para desplegar una agresiva "diplomacia de trinchera". La meta de Georgetown es clara: tejer una red de contención diplomática y multilateral que blinde el dictamen judicial ante el previsible desacato de Caracas.
1.- El frente
sudamericano. El cerco a Caracas mediante el apoyo de Bogotá y Brasilia
El intenso lobby de Irfaan Ali hacia Brasil y Colombia no responde a la casualidad, sino a una estricta lógica de cerco estratégico. Guyana es consciente de que una victoria en los estrados de La Haya carecerá de fuerza ejecutiva en el terreno si las potencias regionales vecinas se mantienen neutrales o indiferentes.
OBJETIVOS DEL LOBBY DE IRFAAN ALI │
├───────────────────┬────────────────────────────────────────────────────┤
│ Brasilia │ Convertir el peso regional de Brasil en garante de │
│ (Lula da Silva) │ la estabilidad e inviolabilidad territorial. │
├───────────────────┼────────────────────────────────────────────────────┤
│ Bogotá │ Comprometer al eje progresista para acorralar │
│ (Gustavo Petro) │ diplomáticamente a la postura venezolana. │
├───────────────────┼────────────────────────────────────────────────────┤
│ Corte de La Haya │ Asegurar que el fallo se convierta en una frontera
│
│ (CIJ) │ "de facto" exigible por la comunidad internacional.│
└───────────────────┴──────────────────────────────
Para Ali, el apoyo de Brasilia es el pilar decisivo. Brasil, bajo el mando de Lula da Silva, siempre ha considerado la estabilidad amazónica y el respeto al arbitraje internacional como dogmas de su política exterior. Al presionar para que Brasil respalde el acatamiento obligatorio de la CIJ, Georgetown busca obligar a Itamaraty a actuar no solo como mediador, sino como muro de contención geopolítico que disuada cualquier incursión o escalada venezolana.
Con Colombia, la maniobra apela al liderazgo de Abelardo De la Espriella y de alimentar más fricciones de éste con Venezuela, reeditando la estrategia de “tenaza” aplicada en su momento con el general Granger en Guyana e Iván Duque en Colombia. Si Irfaan Ali logra articular una postura común con Bogotá y Brasilia, el discurso histórico de Venezuela quedará acorralado sin margen para alianzas ideológicas de resistencia en el vecindario continental.
2.- La sombra de la corona. La visita de Carlos
III y la paradoja postcolonial
El reciente aterrizaje del rey Carlos III en suelo guyanés añade una capa estética e histórica de alta complejidad. Por un lado, la presencia del monarca británico representa un potente recordatorio simbólico: el origen mismo de la controversia está atado al trazado de la Schomburgk Line y al controvertido Laudo Arbitral de París de 1899, heredados del imperio del cual Carlos III es heredero institucional.
│ Visita del Rey Carlos III │
└──────────────┬───────────────┘
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│ Efecto Externo │ │ Efecto Interno │
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│ Respaldo de la Commonwealth │ │ Presión local por disculpas │
│ e intereses occidentales en │ │ e indemnizaciones por la │
│ los bloques petroleros. │ │ era colonial y la esclavitud.│
Para la opinión pública
internacional, la visita ratifica el respaldo de Gran Bretaña y la Mancomunidad
de Naciones a la integridad territorial de su antigua colonia. No obstante,
este espaldarazo implica un arma de doble filo para Irfaan Ali:
* El flanco interno: La llegada
del monarca avivó los reclamos de reparaciones históricas por la esclavitud y
la era colonial en Guyana.
* El flanco venezolano: Caracas
revalida su narrativa acusando a Georgetown de ser un "peón del
imperialismo" anglosajón y de la industria petrolera transnacional.
3. El abismo institucional: ¿Qué ocurre tras el
dictamen de La Haya?
La diplomacia guyanesa corre contra el tiempo. La CIJ se encamina a dictar sentencia sobre el fondo de la validez del Laudo de 1899. No obstante, el verdadero desafío de la política exterior de Irfaan Ali no radica en el veredicto del tribunal, sino en su inaplicabilidad de origen si Venezuela mantiene su postura institucional de no reconocimiento.
"Una victoria jurídica sin fuerza diplomática ejecutiva es solo una declaración de intenciones. Ali lo sabe, y por eso busca que el costo político de ignorar a la CIJ sea insostenible para Venezuela dentro del plano regional."
Si la CIJ falla a favor de Guyana y Caracas ratifica su apego al Acuerdo de Ginebra de 1966 como único mecanismo válido, el conflicto entrará en una fase de "paz helada" o fricción constante en la zona marítima disputada, donde los intereses energéticos (como los yacimientos de ExxonMobil) continuarán impulsando la tensión bélica y retórica.
Conclusión: El dilema del pragmatismo en el Caribe
Irfaan Ali ha demostrado ser un pragmático hábil: combina el peso de las potencias angloparlantes con la búsqueda de complicidad diplomática entre los gobiernos progresistas de América del Sur. Sin embargo, la efectividad de su estrategia dependerá de si Brasil y Colombia están dispuestos a asumir el costo político de confrontar abiertamente a Caracas para hacer cumplir una sentencia internacional.
En última instancia, el despliegue diplomático de Georgetown deja en evidencia que la disputa por el Esequibo ha dejado de ser un diferendo fronterizo local para convertirse en un pulso geopolítico multidimensional.
* Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras Socialistas. , jcastillo23051980@gmail.conm, j_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de Telegram: El Canal de Martorano
Punto y seguimos | Volver la vista atrás
Por Mariel Carrillo García
Que el poder y la cultura están vinculados, no se puede negar. La discusión sobre este tema es de larga data y bastante se ha teorizado sobre ello, de modo que paradigmas para explicarlo o para insertarse hay varios (industria cultural de la escuela de Fráncfort, hegemonía cultural de Gramsci, el capital cultural y la violencia simbólica de Bourdieu, el poder y saber de Foucault, etc.). Sin embargo, basta apenas observar con ojo atento el presente que nos toca vivir para notar los ejemplos vivos del problema central que los teóricos se han preocupado en estudiar: cómo danzan el poder y la cultura y cómo quedamos las personas con esos complejos movimientos.
En el caso local —donde observamos y participamos—, Venezuela está atravesada por rasgos de la cultura estadounidense. Décadas de explotación petrolera y nuestra condición de reservorio energético en su área de influencia geográfica han sido el factor primordial de la asimilación de modos e idearios que no nos pertenecen (no originalmente, al menos). La visión de progreso y modernidad instaurada en la sociedad venezolana desde principios del siglo XX está atada al american way of life, y a pesar de los esfuerzos durante la Revolución Bolivariana de recordar que no solo poseíamos ya una propia —la doctrina del Libertador—, sino que, además, el llamado era a la construcción endógena de pensamiento —"o inventamos o erramos"—, nunca se rompió del todo esa influencia.
En Venezuela es imposible no notar que, como quien recae en una antigua maña, se ha vuelto a dar el más alto valor estético a los productos que se diseñan y crean en Occidente, sobre todo en Estados Unidos. La jerarquización de lo estadounidense como el criterio máximo de lo eficiente, lo bueno, lo bello y lo deseado en una parte importante de la sociedad reproduce la violencia simbólica del poderoso e, inevitablemente, mina el valor que se otorga a lo propio. En la cultura y en los ideales de belleza y bondad es donde perdemos la gran batalla.
Si bien la cultura popular venezolana tiene una gran capacidad de resignificación, adaptación y resistencia (aunque esto último parezca contradictorio) en cuanto a los símbolos y productos externos vinculados al hegemón, lo cierto es que, en el fondo, cuando en una sociedad lo que se acepta y lo que se anhela es el reflejo de una identidad ajena —mezclada y medio transformada con lo propio—, el resultado es siempre un algo carente de sustancia, que tiende a aceptar la asimilación en lugar de la creación. Nos lleva a seguir corrientes y no a abrir caminos; a ser follower, ocasionalmente influencer, pero nunca el dueño de la plataforma. Defender lo propio y evitar caer en la tentación de volver a las ruinas circulares* es tarea de todos.
*Tomado del cuento del mismo nombre, de Jorge Luis Borges.
Irán. Tucker Carlson advierte sobre posible ataque nuclear de EE. UU.

Resumen Medio Oriente, 02 de noviembre de 2026.
El periodista estadounidense Tucker Carlson alertó que Donald Trump podría estar a días de lanzar un ataque nuclear contra uno de los emplazamientos fuertemente fortificados de Irán.
El periodista estadounidense Tucker Carlson advirtió este lunes sobre la posibilidad de que Donald Trump, lance un ataque nuclear contra uno de los emplazamientos fuertemente fortificados de Irán.
Desde X, Carlson afirmó que la administración Trump, bajo la presión de Benjamín Netantahu, podría estar a días de lanzar un ataque nuclear contra Irán dirigido a la instalación subterránea «Montaña del Hacha», porque —dijo— las armas convencionales estadounidenses no pueden penetrar sus fortificaciones.
Según añadió, «Trump podría tomar una decisión definitiva sobre el uso de armas nucleares antes del 7 de noviembre, mientras que el vicepresidente, JD Vance, y el enviado especial de Trump, Steve Witkoff intentan convencerlo de alcanzar un acuerdo con Irán».
Carlson argumentó que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se encuentra «asediado y desesperado» tras los resultados de las elecciones a la Knesset, que no le permiten formar gobierno, y «debe mantenerse cerca de Trump. Necesita esta guerra», alertó.
El primer ministro israelí lleva varios días presionando fuertemente al republicano para que realice el ataque: «Bibi llama a Trump al respecto todos los días», comentó citando «un observador informado».
Al propio tiempo, Netanyahu ejerce la máxima presión sobre sus aliados más cercanos en la administración para lograr este objetivo, incluidos el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el comandante del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), Brad Cooper, quienes se oponen a una solución negociada para la guerra que tan mal han gestionado; ambos presionan para reanudar las principales operaciones de combate, reveló.
Más adelante, advirtió que «la lluvia radiactiva de una explosión subterránea en Jabal al-Fas podría contaminar el Golfo, envenenando el suministro de agua de 100 millones de personas».
Carlson también afirmó que desde febrero, la administración ha modificado discretamente la doctrina nuclear estadounidense para facilitar el uso de las llamadas «armas nucleares de campo de batalla» y, por lo tanto, hacerlo más probable. «A nadie en Washington, de ninguno de los dos partidos, parece preocuparle esto. Y ahora estamos al borde del abismo«, añadió
Las declaraciones del periodista estadounidense tienen lugar en medio de consultas, bajo la mediación de Qatar, para reactivar las negociaciones y poner fin a la guerra.
Al propio tiempo, Irán insiste en la «propuesta de siete días» que presentó anteriormente como una hoja de ruta para abrir el estrecho de Ormuz y reactivar las conversaciones destinadas a alcanzar un acuerdo final.
FUENTE: AL MAYADEEN
Análisis político crítico sobre el rol participativo y protagónico de la mujer latinoamericana, caribeña y venezolana
Yosmira Coromoto Suárez González
La brecha entre la norma y la vida
El papel activo y fundamental de la mujer en América Latina y el Caribe, y en particular en Venezuela, revela una contradicción profunda: aunque los marcos legales han avanzado hacia el reconocimiento formal de la igualdad y la paridad, la realidad de la participación política sigue atrapada en estructuras patriarcales, coloniales y de clase que limitan su ejercicio real. Venezuela es un claro ejemplo de esta paradoja. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999 proclamó la igualdad plena y estableció un andamiaje institucional para las mujeres, pero la participación activa que se promueve desde el discurso oficial ha funcionado, en muchos casos, como una herramienta de movilización que no ha logrado transformar las dinámicas de poder ni aliviar las cargas de cuidado que recaen sobre las mujeres.
Por lo tanto, un análisis crítico debe ir más allá de los avances normativos y examinar las condiciones estructurales, las epistemologías coloniales y las prácticas políticas que moldean y limitan el protagonismo femenino en la región.
El marco normativo venezolano: logros formales y desafíos en su implementación
No se puede negar que el punto de partida legal es fundamental. Venezuela logró el derecho al voto femenino en 1947, un verdadero hito en la región. Sin embargo, fue la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999 la que realmente estableció las bases para un modelo inclusivo, al consagrar en sus artículos 21 y 88 la igualdad entre hombres y mujeres, además de reconocer el trabajo del hogar como una actividad económica que aporta valor. A partir de ahí, se construyó una estructura institucional: la Ley de Igualdad de Oportunidades para la Mujer, la creación en 2009 del Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género, y la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (2007, reformada en 2014 y 2021), que incluyó la "violencia política" como una forma específica de agresión contra la participación de las mujeres.
En el ámbito electoral, la Resolución del CNE N°080721-658 de 2008 estableció la paridad y alternancia con un mínimo del 40% y un máximo del 60% por sexo, y para 2015 se lograron niveles de paridad en algunas instancias del Estado. Sin embargo, la distancia entre la ley y la realidad sigue siendo un problema. La propia Constitución de 1999 contempló medidas de acción positiva, pero la falta de regulaciones efectivas sobre paridad ha mantenido a las mujeres en un estado de baja visibilidad en el Poder Legislativo. Aunque existe un "sólido marco regulatorio", esto no ha garantizado que las mujeres puedan ejercer el poder en condiciones de igualdad real. El reconocimiento legal de la violencia política, aunque es un avance, pone de manifiesto que la participación femenina sigue siendo un campo en disputa y, a menudo, hostil.
La "participación protagónica" bajo la lupa: maternalismo, instrumentalización y dobles cargas
El discurso oficial en Venezuela ha puesto en un pedestal la "participación protagónica" de las mujeres, especialmente a través de los consejos comunales, donde ellas representan alrededor del 70% de las vocerías. Sin embargo, al mirar más de cerca, encontramos que este protagonismo está teñido por una visión maternalista que asocia la participación política de las mujeres con sus roles tradicionales de cuidado. La literatura sobre la "maquinaria de género" estatal documenta cómo se convocaba a las mujeres a la acción política apelando a su "amor" y a su papel como cuidadoras, instruyéndolas a participar sin "descuidar sus labores domésticas". Esta lógica no solo perpetúa la división sexual del trabajo, sino que la reinterpreta como una virtud revolucionaria.
Las consecuencias tangibles de esta contradicción son evidentes. El informe de 2026 de la Red de Mujeres Constructoras de Paz, titulado "Sin nosotras no hay transición", revela que el 68% de las madres con hijos menores dedica ocho horas o más al día al trabajo del hogar no remunerado, en comparación con solo el 8% de los padres. Esta carga desigual limita su disponibilidad para la formación y la acción política. Además, el mismo estudio indica que, aunque el 74% de las mujeres ha participado en alguna actividad pública en los últimos cinco años, esa participación se centra casi exclusivamente en el voto, con apenas un 2% de involucramiento activo en partidos u organizaciones políticas. El 31% señala que el machismo y la falta de espacio por parte de los hombres son las principales barreras. Así, el "protagonismo" se convierte, en muchos casos, en una presencia activa pero sin un verdadero poder de decisión.
Voces críticas desde Venezuela: Nora Castañeda y Gioconda Espina
En medio de este contexto, el pensamiento feminista venezolano ha proporcionado herramientas de análisis esenciales. Nora Castañeda, economista y feminista, no se quedó solo en la denuncia: desde que fundó el Banco de Desarrollo de la Mujer en 2001, promovió un enfoque feminista revolucionario que desafiaba no solo las estructuras económicas y políticas, sino también las ideas predominantes sobre la identidad femenina en Venezuela. Su propuesta unía la autonomía económica con una conciencia colectiva de derechos, un aspecto que a menudo se ve ahogado por el asistencialismo estatal.
Por otro lado, Gioconda Espina, una de las voces más brillantes del feminismo en Venezuela, ha subrayado la importancia de diferenciar entre "movimiento de mujeres" y "mujeres en movimiento". Su trabajo alerta sobre el "inconsciente saboteador" presente en las políticas públicas y cómo el Estado puede absorber la energía participativa de las mujeres sin realmente cambiar las relaciones de poder subyacentes. Espina, cofundadora de la Coordinadora de Organizaciones No Gubernamentales de Mujeres en 1985 y de la revista La Mala Vida, defiende una tradición crítica que no se conforma con una inclusión superficial, sino que demanda una transformación de las condiciones estructurales que convierten la participación femenina en una carga adicional en lugar de un ejercicio pleno de ciudadanía.
Las perspectivas decoloniales en América Latina y el Caribe: la colonialidad del género y la trampa de la inclusión
Para entender el caso de Venezuela, es fundamental no verlo de manera aislada, sino dentro de un contexto regional más amplio. El feminismo decolonial en Latinoamérica y el Caribe ha dejado claro que la opresión de género en esta parte del mundo está profundamente conectada con la colonialidad del poder. María Lugones introdujo el término "colonialidad del género" para ilustrar cómo la colonización impuso un sistema de género binario y jerárquico que transformó las sociedades originarias y racializó las diferencias. Esto implica que la participación política de las mujeres en Latinoamérica no puede ser analizada sin considerar la intersección de género, raza y clase.
Por otro lado, Ochy Curiel, una feminista dominicana, lleva esta crítica a un nivel más práctico. Ella señala que la "política de la inclusión" (más mujeres en posiciones de poder) no ha alterado la lógica subyacente: "algunas incluso manejan el tren, pero el tren sigue en los mismos rieles, avanzando en la dirección sexista, racista y clasista de siempre". Para Curiel, decolonizar el feminismo en Latinoamérica y el Caribe implica ir más allá del binarismo entre teoría y práctica, así como descentrar el sujeto euronorcéntrico que el propio feminismo regional tiende a reproducir. La participación no es emancipadora solo por el hecho de existir; es la forma y el contenido de esa participación lo que realmente determina su capacidad de transformación.
Ahora, siguiendo esta misma línea, encontramos a Rita Segato, quien ha destacado cómo la colonialidad sigue presente en nuestros días, "disfrazando la desigualdad de género en el contrato ciudadano". Segato pone en tela de juicio los límites del progresismo latinoamericano y el papel que algunas mujeres desempeñan en los gobiernos, subrayando que su entrada en la esfera pública no ha logrado desmantelar el mandato patriarcal. Por otro lado, Lélia Gonzalez, una destacada intelectual afrobrasileña, introdujo el concepto de "amefricanidad" y fue clave en la creación de un feminismo negro que desafía al mismo tiempo el sexismo, el racismo y las desigualdades de clase, dejando claro que la vivencia de las mujeres negras y pobres no puede ser reducida a un sujeto "mujer" universal.
Para concluir, es fundamental buscar un protagonismo que realmente transforme en lugar de simplemente adaptarse.
El papel activo y protagónico de las mujeres en Latinoamérica, el Caribe y Venezuela se presenta, desde esta perspectiva crítica, como un terreno lleno de tensiones sin resolver. Aunque Venezuela cuenta con un marco legal avanzado y una rica tradición de pensamiento feminista crítico, la participación real de las mujeres sigue atrapada en un maternalismo que las utiliza como cuidadoras de la revolución, en una división sexual del trabajo que les roba tiempo y energía para involucrarse en la política, y en una colonialidad de género que racializa y jerarquiza sus vivencias. Esta discrepancia entre lo que se cree y lo que es posible es el corazón del problema.
Un protagonismo verdaderamente emancipador no se mide solo por la presencia en eventos o por ocupar cargos formales, sino por la capacidad de cambiar las estructuras que generan desigualdad. Como señala Ochy Curiel, la inclusión sin decolonización puede convertirse en una trampa. La tarea que queda por delante en Venezuela y en la región es crear las condiciones materiales necesarias (como el cuidado compartido, la autonomía económica y espacios libres de violencia política, entre otros) para que la participación de las mujeres deje de ser un sacrificio adicional y se transforme en un ejercicio pleno de poder y ciudadanía.
Referencias bibliográficas
Angeleri, S. (2025). ¿Una banca revolucionaria? La historia de Nora Castañeda y su liderazgo en el Banco de Desarrollo de la Mujer de Venezuela. El perro y la rana.
Curiel, O. (s.f.). Entrevista y planteamientos sobre descolonización feminista y política de la inclusión.
Espina, G. (s.f.). Movimiento Feminista, militante de izquierda.
Fernandes, S. (2022). Toward an Afro-Latin American Feminism: Notes on Lélia Gonzalez. Routledge.
IPYS Venezuela & Red de Mujeres Constructoras de Paz. (2026). Sin nosotras no hay transición: la mujer venezolana y su participación política para la democracia.
Lugones, M. (2008). Colonialidad y género: hacia un feminismo descolonial.
Unirsea causas
Naciones Unidas. (s.f.). La representación igualitaria e inclusiva de la mujer en los sistemas de adopción de decisiones en la República Bolivariana de Venezuela. OHCHR.
Segato, R. (2026). Entrevista en El País: "Los hombres tienen que burlarse del mandato de la masculinidad".
Varios autores. (2022). Género, sexualidad e izquierda: la "maquinaria de género" en Venezuela. CLACSO.
Correo yosmisuarezg@gmail.com
ORCID: 0009-0005-0475-3258
Maestrante en Ciencias Comunales



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