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viernes, 5 de junio de 2026

Columna de Juan Martorano 552: Tensión en el río Cuyuní: Los tres incidentes militares de mayo que encendieron las alarmas entre Guyana y Venezuela.

 *JUAN MARTORANO

El título de la presente edición de nuestra columna no lo colocamos de manera fortuita o casual. Este tema es sumamente delicado y requiere un enfoque preciso, ya que los incidentes de mayo de 2026 ocurrieron en un contexto de altísima tensión política y jurídica, coincidiendo exactamente con las audiencias orales de ambos países ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya.

El diferendo histórico por el territorio Esequibo sumó nuevos capítulos de fricción militar en mayo de 2026. Mientras las delegaciones diplomáticas de Georgetown y Caracas presentaban sus argumentos ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), la Fuerza de Defensa de Guyana (GDF) denunció tres ataques armados en la zona fronteriza del río Cuyuní. Por su parte, el gobierno venezolano desestimó tajantemente las acusaciones, catalogándolas como una estrategia de propaganda.

1.- Las denuncias de Guyana: Tres ataques en el rio Cuyuní:

Según los comunicados emitidos por la Fuerza de Defensa de Guyana (GDF), las escaramuzas ocurrieron en la Región Siete, específicamente en el tramo fluvial del río Cuyuní que conecta las localidades de Makapa y Eterinbang. Los tres eventos reportados se concentraron en las siguientes fechas de mayo:

1.- Primer incidente (inicios de mayo) La GDF reportó que una lancha patrullera que escoltaba tres embarcaciones civiles con pasajeros y carga fue atacada con armas de fuego desde la orilla controlada por el lado venezolano. En este enfrentamiento, un soldado guyanés resultó herido de bala. La patrulla respondió al fuego y logró evacuar el convoy fuera de la zona de peligro..

2.- Segundo y tercer incidente (6 de mayo): Apenas 48 horas después del primer ataque, la GDF denunció que otra de sus patrullas fluviales enfrentó **"fuego hostil en dos ocasiones distintas"** durante la misma tarde. En estos dos eventos, los militares guyaneses custodiaban buques civiles, respondieron a los disparos y afortunadamente no se registraron heridos ni bajas.

Georgetown evitó acusar directamente de manera oficial al ejército venezolano en sus primeros despachos, sugiriendo la posibilidad de que los atacantes fueran facciones armadas o grupos criminales que operan en la frontera, aunque enfatizaron que los disparos provinieron de territorio bajo control de Caracas.

La respuesta de Venezuela: Montajes y “Falsa Bandera”:

La República Bolivariana de Venezuela, su reacción fue canalizada a través de su Cancillería y del ministro de Relaciones Exteriores, Yván Gil, fue de un rechazo absoluto y categórico. Caracas negó la veracidad de los hechos y acusó a Guyana de activar una maquinaria de desinformación.

Los puntos centrales de la respuesta venezolana fueron:

1.- Falta de evidencia: Venezuela denunció que Guyana difundió estas alertas *"sin presentar una sola evidencia verificable que sustente sus acusaciones.

2.- Narrativa de victimización: La Cancillería venezolana afirmó que estos supuestos incidentes forman parte de una *"campaña de manipulación"* y una *"estrategia de falsa bandera"* diseñada por Georgetown para victimizarse ante la comunidad internacional.

3.- Intereses corporativos y geopolíticos: El gobierno venezolano alertó que estos señalamientos buscan *"internacionalizar artificialmente una situación bilateral"* para favorecer los intereses de corporaciones energéticas transnacionales (como ExxonMobil) y justificar la intervención del Comando Sur de los Estados Unidos en la región.

 La postura oficial de Caracas: Venezuela ratificó que el único mecanismo válido para resolver la controversia territorial es el Acuerdo de Ginebra de 1966 y acusó al presidente guyanés, Irfaan Ali, de romper los compromisos de paz previamente acordados en la Declaración de Argyle.

El trasfondo: La Haya y el choque de recursos:

El momento en que se produjeron estos tres incidentes no es casual. Mayo de 2026 estuvo marcado por las comparecencias clave en la CIJ. Mientras Guyana busca que el tribunal valide el Laudo Arbitral de 1899 (que le otorgó el control del territorio), la representación de Venezuela asistió bajo protesta, argumentando que la Corte no tiene jurisdicción y que se debe buscar una solución negociada y política.

La reactivación de estas hostilidades fronterizas en el río Cuyuní demuestra que, más allá de los discursos diplomáticos en Europa, la frontera real sigue siendo un foco de alta volatilidad, alimentado por el enorme valor de los yacimientos de petróleo, oro y minerales que resguarda la Guayana Esequiba.

Cabe destacar que el río “diablo” o río Cuyuní como lo llaman los indios guayanos no forma parte de la disputa territorial por el Esequibo. De ahí lo raro de estos hechos. Y en momentos de altísima tensión y frágiles equilibrios en el país, debemos estar atentos. Pendientes y vista.

¡Bolívar y Chávez Viven. Sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!

¡Independencia y Patria Socialista!                 

¡Viviremos y Venceremos!

¡Leales siempre: Traidores Nunca!

* Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras Socialistas. , jmartoranoster@gmail.com, j_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de Telegram: El Canal de Martorano



martes, 26 de mayo de 2026

¿Cuál justicia? Participación en la CIJ

 Por. Prof. Carolina Escarrá Gil

Profesora e Investigadora

Universidad Internacional de Las Comunicaciones, LAUICOM

Ejes Temáticos Funcionales

  • Legitimidad Histórica y Diplomática: La vigencia exclusiva del Acuerdo de Ginebra de 1966 frente a la ilegalidad del Laudo de París de 1899.
  • Intereses Corporativos Trasnacionales: El papel de ExxonMobil en la demanda de Guyana ante la CIJ y el usufructo de los hidrocarburos.
  • Geopolítica y Cortinas de Humo: Maniobras de distracción fronteriza y reuniones bilaterales de inversión petrolera.
  • Conciencia y Soberanía Popular: El referendo consultivo como el hito que define el mandato popular de integridad territorial.
  • Filosofía del Derecho Internacional: La crítica a la rigidez de los tribunales tradicionales frente a la justicia revolucionaria de los pueblos.

La semana pasada tuvo lugar la participación de la delegación venezolana con la presidenta encargada a la cabeza, en la audiencia de la Corte Internacional de Justicia sobre el Esequibo, en Países Bajos, donde se encuentra la sede de ese tribunal internacional.

Allí, la delegación reafirmó la posición histórica de Venezuela en torno a la controversia, enfatizando que la misma solo será dirimida a través de un diálogo político concertado, en el marco del Acuerdo de Ginebra de 1966, el cual establece una solución práctica y mutuamente satisfactoria para ambas partes, advirtiendo además que Venezuela desestimará cualquier decisión de esa Corte, que vaya contra el Acuerdo de Ginebra, puesto que “Venezuela nunca ha dado consentimiento para someter la controversia territorial sobre la Guayana Esequiba a la jurisdicción de esta corte”.

Por esa razón el equipo venezolano solicitó formalmente a la CIJ que se abstenga de intervenir en la controversia sobre el Esequibo, como lo enfatizó el embajador Samuel Moncada en el cierre de la intervención de la delegación nacional.

La verdad histórica de Venezuela: El Acuerdo de Ginebra de 1966 como la única vía válida para resolver la controversia.

Estamos preparados

Igualmente, la presidenta encargada dejó claro en nombre de todas y todos los venezolanos, que Venezuela está lista y preparada para alcanzar una solución satisfactoria: “En nombre del pueblo venezolano, hemos llegado a los Países Bajos para defender la majestad y el vigor del Acuerdo de Ginebra de 1966…”

Presentó más de 3000 folios de documentos históricos que confirman la nulidad del Laudo arbitrario de París de 1899, la ilegalidad del Tratado de Washington en el cual se sustentó dicho arbitraje, al tiempo que ratifican que el Esequibo forma parte del territorio de Venezuela desde la creación de la Capitanía General en 1777.

También señaló que la actitud hostil de Guyana responde a intereses petroleros trasnacionales, pues su desconocimiento del Acuerdo de Ginebra coincidió con el hallazgo “de fama mundial” por parte de la ExxonMobil, de grandes yacimientos de hidrocarburos.

Demanda

Recordamos que, en el año 2018, el gobierno de la República Cooperativa de Guyana introdujo de manera unilateral, y con el apoyo del secretario general de la ONU, una demanda en la cual solicitaba la validez del Laudo arbitrario de París de 1899, que ya había sido discutido en el marco de la Asamblea General de la ONU, dando pie al Acuerdo de Ginebra de 1966, con el aval de Inglaterra, la para entonces Guyana inglesa y la República Bolivariana de Venezuela. 

Venezuela no ha reconocido ni reconoce la jurisdicción de esa Corte en la disputa como lo ha hecho saber en reiteradas oportunidades y como incluso se definió popularmente a través del referendo del 3 de diciembre de 2023.

No obstante, el gobierno asistió a la ronda de audiencias en la CIJ, con la única intención de “mostrar ante el mundo la verdad sobre los derechos que desde su nacimiento le corresponden sobre el territorio de la Guayana Esequiba”, como lo anunció el canciller.

Soberanía e intereses trasnacionales: El financiamiento corporativo detrás de las demandas contra la integridad territorial

Cortina de humo

Por otro lado, el canciller Yván Gil dijo que Guyana lanzó otra “cortina de humo”, al señalar un supuesto ataque de Venezuela en la frontera, dejando una persona herida, como lo ha hecho en otras ocasiones, en momentos en que el tema del Esequibo tiene una gran exposición mediática. Así señaló: “No podrán desviar la atención de la verdad histórica, jurídica y política: la única vía válida para resolver esta controversia es el Acuerdo de Ginebra de 1966, vigente hoy y mecanismo diplomático y pacífico al cual estamos comprometidas ambas naciones. Estas recurrentes cortinas de humo no ocultarán su derrota frente a la verdad ni su negativa a cumplir el único mecanismo acordado entre las partes”.

Por su parte, de acuerdo con Reuters, Trump se reunió con directivos de Chevron y ExxonMobil en la Casa Blanca para discutir inversiones y oportunidades petroleras en Venezuela”, mientras versiones en redes sociales vinculan esta reunión con una posible estrategia para reducir tensiones sobre el Esequibo, donde ambas compañías estadounidenses mantienen intereses petroleros.

Elementos puntuales a recordar

Sobre el tema, hay que recordar que el presidente Maduro hablaba de 6 momentos en la controversia y que el último de esos momentos era el que estaba surgiendo a partir del referendo del 3 de diciembre de 2023, hito que fue precedido por una campaña que pudiéramos llamar peregrinaje, y en la cual se le explicó al pueblo venezolano de manera didáctica por qué debía votar sí a las 5 preguntas del referendo, una de las cuales plantea la creación del Estado Guayana Esequiba y la modificación del mapa, para incluir a Venezuela toda, en el marco de la integridad territorial, algo que ha sido muy rechazado por las autoridades guyanesas. 

También hay que recordar que se trata de un territorio venezolano de 159.542 Km2, del cual fuimos vilmente despojados a través del fraude imperial, que corresponde a 156 veces la isla de Margarita o 368 veces el tamaño de Caracas, como lo plantea la ONG Mi Mapa, y que es rico en minerales, tierras raras biodiversidad, pero además tiene proyección al mar atlántico donde se encontraron importantes yacimientos petroleros que Guyana ha estado usufructuando junto con empresas transnacionales petroleras como la ExxonMobil

De acuerdo con el ex ministro de ambiente guyanés Trotman, la ExxonMobil no solo presionó para que se efectuara la demanda, sino que pagó los gastos para que el país lo hiciera. Esto, evidentemente para defender el apenas 2% de regalía que les exige Guyana a las empresas petroleras, de acuerdo con el acuerdo de 2016, parte del cual se va en los actos de corrupción de autoridades guyanesas, por lo cual las ganancias obtenidas, no se retribuyen a la población.

Laudo írrito y nulo

Nuestra delegación pisó firme en este sentido, dejando sobradas evidencias de por qué el laudo arbitrario de París es un laudo írrito, nulo e ilícito. También se habló del acuerdo entre Holanda e Inglaterra de 1814, que está en el origen de la controversia, que tuvo mucho antes bulas papales, mapas y otros documentos.

Sobradas razones lo demuestran: La falta de justificación del laudo, algo no concebible en esa época; la ultrapetita al tocar tierras en disputa con Brasil o al decidir la navegación internacional de ríos venezolanos; el uti posiidetis factis con tan solo 50 años de permanencia en el territorio y no con 100 que era lo que se planteaba en la época (elemento contenido en el Tratado de Washington) sin la participación de Venezuela; la componenda, chantaje y fraude demostrado por Severo Mallet Prevost muchos años después para la aceptación de unos linderos, de líneas que supuestamente Shomburg trazó aun estando muerto.

Frente al fraude imperial: Los argumentos irrebatibles que demuestran la nulidad absoluta del Laudo de París.

¿Cuál justicia?

A vuelo de pájaros, y en un espacio reducido como esta columna, unas pinceladas de nuestra lucha asimétrica por recuperar un territorio que es parte de nuestra integridad territorial. La batalla es en el terreno de una institución que ha demostrado en otros fallos, ser la justicia con vendas en los ojos, con una balanza tal vez de cartón, rígida y con sonrisa de Mona Lisa. No la justicia revolucionaria sin vendas en los ojos, en movimiento, con el cabello al viento, libre, que reconoce las asimetrías sociales en esta lucha de clases internacional, que es la justicia de los pueblos, la justicia de Carlos Escarrá, la justicia del amor.

No obstante, sin duda alguna, debemos seguir apostando al triunfo de la verdad sobre la mentira y de la vida y el amor sobre la muerte, la desesperanza y el odio.



martes, 19 de mayo de 2026

Participación en la CIJ

 

Autor: Dra. Carolina Escarrá. 


Participación en la CIJ

La semana pasada tuvo lugar la participación de la delegación venezolana con la presidenta encargada a la cabeza, en la audiencia de la Corte Internacional de Justicia sobre el Esequibo, en Países Bajos, donde se encuentra la sede de ese tribunal internacional.


Allí, la delegación reafirmó la posición histórica de Venezuela en torno a la controversia, enfatizando que la misma solo será dirimida a través de un diálogo político concertado, en el marco del Acuerdo de Ginebra de 1966, el cual establece una solución práctica y mutuamente satisfactoria para ambas partes, advirtiendo además que Venezuela desestimará cualquier decisión de esa Corte, que vaya contra el Acuerdo de Ginebra, puesto que “Venezuela nunca ha dado consentimiento para someter la controversia territorial sobre la Guayana Esequiba a la jurisdicción de esta corte”.


Por esa razón el equipo venezolano solicitó formalmente a la CIJ que se abstenga de intervenir en la controversia sobre el Esequibo, como lo enfatizó el embajador Samuel Moncada en el cierre de la intervención de la delegación nacional.


ESTAMOS PREPARADOS

Igualmente, la presidenta encargada dejó claro en nombre de todas y todos los venezolanos, que Venezuela está lista y preparada para alcanzar una solución satisfactoria: “En nombre del pueblo venezolano, hemos llegado a los Países Bajos para defender la majestad y el vigor del Acuerdo de Ginebra de 1966…”


Presentó más de 3000 folios de documentos históricos que confirman la nulidad del Laudo arbitrario de París de 1899, la ilegalidad del Tratado de Washington en el cual se sustentó dicho arbitraje, al tiempo que ratifican que el Esequibo forma parte del territorio de Venezuela desde la creación de la Capitanía General en 1777.


También señaló que la actitud hostil de Guyana responde a intereses petroleros transnacionales, pues su desconocimiento del Acuerdo de Ginebra coincidió con el hallazgo “de fama mundial” por parte de la ExxonMobil, de grandes yacimientos de hidrocarburos.


DEMANDA

Recordamos que en el año 2018, el gobierno de la República Cooperativa de Guyana introdujo de manera unilateral, y con el apoyo del secretario general de la ONU, una demanda en la cual solicitaba la validez del Laudo arbitrario de París de 1899, que ya había sido discutido en el marco de la Asamblea General de la ONU, dando pie al Acuerdo de Ginebra de 1966, con el aval de Inglaterra, la para entonces Guyana inglesa y la República Bolivariana de Venezuela.


Venezuela no ha reconocido ni reconoce la jurisdicción de esa Corte en la disputa como lo ha hecho saber en reiteradas oportunidades y como incluso se definió popularmente a través del referendo del 3 de diciembre de 2023.


No obstante, el gobierno asistió a la ronda de audiencias en la CIJ, con la única intención de “mostrar ante el mundo la verdad sobre los derechos que desde su nacimiento le corresponden sobre el territorio de la Guayana Esequiba”, como lo anunció el canciller.


CORTINA DE HUMO

Por otro lado, el canciller Yván Gil dijo que Guyana lanzó otra “cortina de humo”, al señalar un supuesto ataque de Venezuela en la frontera, dejando una persona herida, como lo ha hecho en otras ocasiones, en momentos en que el tema del Esequibo tiene una gran exposición mediática. Así señaló: “No podrán desviar la atención de la verdad histórica, jurídica y política: la única vía válida para resolver esta controversia es el Acuerdo de Ginebra de 1966, vigente hoy y mecanismo diplomático y pacífico al cual estamos comprometidas ambas naciones. Estas recurrentes cortinas de humo no ocultarán su derrota frente a la verdad ni su negativa a cumplir el único mecanismo acordado entre las partes”.


Por su parte, de acuerdo con Reuters, Trump se reunió con directivos de Chevron y ExxonMobil en la Casa Blanca para discutir inversiones y oportunidades petroleras en Venezuela”, mientras versiones en redes sociales vinculan esta reunión con una posible estrategia para reducir tensiones sobre el Esequibo, donde ambas compañías estadounidenses mantienen intereses petroleros.


ELEMENTOS PUNTUALES A RECORDAR

Sobre el tema, hay que recordar que el presidente Maduro hablaba de 6 momentos en la controversia y que el último de esos momentos era el que estaba surgiendo a partir del referendo del 3 de diciembre de 2023, hito que fue precedido por una campaña que pudiéramos llamar peregrinaje, y en la cual se le explicó al pueblo venezolano de manera didáctica por qué debía votar sí a las 5 preguntas del referendo, una de las cuales plantea la creación del Estado Guayana Esequiba y la modificación del mapa, para incluir a Venezuela toda, en el marco de la integridad territorial, algo que ha sido muy rechazado por las autoridades guyanesas.


También hay que recordar que se trata de un territorio venezolano de 159.542 Km2, del cual fuimos vilmente despojados a través del fraude imperial, que corresponde a 156 veces la isla de Margarita o 368 veces el tamaño de Caracas, como lo plantea la ONG Mi Mapa, y que es rico en minerales, tierras raras, biodiversidad, pero además tiene proyección al mar atlántico donde se encontraron importantes yacimientos petroleros que Guyana ha estado usufructuando junto con empresas transnacionales petroleras como la ExxonMobil.


De acuerdo con el ex ministro de ambiente guyanés Trotman, la ExxonMobil no solo presionó para que se efectuara la demanda, sino que pagó los gastos para que el país lo hiciera. Esto, evidentemente para defender el apenas 2% de regalía que le exige Guyana a las empresas petroleras, de acuerdo con el acuerdo de 2016, parte del cual se va en los actos de corrupción de autoridades guyanesas, por lo cual las ganancias obtenidas, no se retribuyen a la población.


LAUDO ÍRRITO Y NULO

Nuestra delegación pisó firme en este sentido, dejando sobradas evidencias de por qué el laudo arbitrario de París es un laudo írrito, nulo e ilícito. También se habló del acuerdo entre Holanda e Inglaterra de 1814, que está en el origen de la controversia, que tuvo mucho antes bulas papales, mapas y otros documentos.


Sobradas razones lo demuestran: La falta de justificación del laudo, algo no concebible en esa época; la ultrapetita al tocar tierras en disputa con Brasil o al decidir la navegación internacional de ríos venezolanos; el uti possidetis factis con tan solo 50 años de permanencia en el territorio y no con 100 que era lo que se planteaba en la época (elemento contenido en el Tratado de Washington) sin la participación de Venezuela; la componenda, chantaje y fraude demostrado por Severo Mallet Prevost muchos años después para la aceptación de unos linderos, de líneas que supuestamente Schomburg trazó aun estando muerto.


¿CUÁL JUSTICIA?

A vuelo de pájaros, y en un espacio reducido como esta columna, unas pinceladas de nuestra lucha asimétrica por recuperar un territorio que es parte de nuestra integridad territorial. La batalla es en el terreno de una institución que ha demostrado en otros fallos, ser la justicia con vendas en los ojos, con una balanza tal vez de cartón, rígida y con sonrisa de Mona Lisa. No la justicia revolucionaria sin vendas en los ojos, en movimiento, con el cabello al viento, libre, que reconoce las asimetrías sociales en esta lucha de clases internacional, que es la justicia de los pueblos, la justicia de Carlos Escarrá, la justicia del amor.


No obstante, sin duda alguna, debemos seguir apostando al triunfo de la verdad sobre la mentira y de la vida y el amor sobre la muerte, la desesperanza y el odio.


lunes, 18 de mayo de 2026

La ExxonMobil y la controversia sobre el Esequibo

 WERTHER SANDOVAL

El leonino contrato denominado Acuerdo de Producción Compartida (PSA) acordado entre la ExxonMobil y el Gobierno de Guyana en 2016, se mantiene como blanco primordial de las críticas vertidas por estudiosos guyaneses y varios medios del vecino país, unido al intencional ocultamiento de las reservas petroleras y de los daños ambientales causados por las empresas petroleras y mineras.

En su obsesionado y obcecado deseo de enriquecerse con lo poco que le otorga la ExxonMobil, el equipo gobernante de Guyana, presidido por Irfaan Alí, se niega de manera rotunda, notoria, pública y comunicacional a modificar el Acuerdo de Producción Compartida. Arguye evitar obstáculos que impidan a la petrolera estadounidense extraer los inmensos beneficios que le proporciona explotar el crudo venezolano presente en el subsuelo marino del Esequibo venezolano.

La lógica de Alí es burda y elemental. Así lo manifiesta una editorial el pasado 11 de mayo, el periódico guyanés Kaietur News, titulado: Lo que Caracas tiene en mente. Afirma: “Una de las principales consecuencias de un contrato petrolero barato con Guyana que enriquece a ExxonMobil es el apoyo de Estados Unidos a Guyana, al menos por el momento. Esto tiene sus ventajas, siempre y cuando sean tangibles y sirvan como un elemento disuasorio suficientemente fuerte para las ambiciones venezolanas y su creciente agresividad”.

Según este acuerdo, Guyana renuncia a los impuestos, absorbe los costos y solo recibe una fracción de las ganancias —12,5 % más una regalía de 2 %—, mientras que Exxon y sus socios recuperan hasta 75 % de sus inversiones antes de que el Estado reciba una parte.

En concreto, el acuerdo que rige el mayormente venezolano Bloque Stabroek exime a las compañías petroleras del pago de todos los impuestos, estipulando que Guyana debe cubrir estos costos. Esto permite a las compañías recuperar hasta 75% de sus inversiones antes de que se reparta 25% restante. De este porcentaje, Guyana recibe 12,5%, además de una regalía del 2% pagada por las compañías petroleras.

Ante las presiones internas que exigen modificar el acuerdo, el presidente Irfaan Ali ha reafirmado repetidamente la inviolabilidad del contrato del Bloque Stabroek con la ExxonMobil, un acuerdo que los críticos, incluidos los gobiernos actual y anterior, han reconocido desde hace tiempo como sesgado a favor del consorcio multinacional.

Incluso, cuando se le preguntó al presidente si sus planes para mejorar la vida de los guyaneses incluían la renegociación del contrato petrolero que Guyana tiene con ExxonMobil, sostuvo que no se harían cambios en el contrato bajo su administración y dijo que tal medida podría resultar en un “obstáculo legal de una magnitud inimaginable”. El jefe de Estado hizo ese comentario durante una entrevista con el Houston Chronicle durante su viaje a Houston, Texas, para la Conferencia de Tecnología Offshore (OTC).

“Se trata de un acuerdo desequilibrado en todos los sentidos, pero el gobierno se niega a revisarlo, alegando que la previsibilidad de los inversores es su principal preocupación”, dice el editorial del medio Kaiteur News, el pasado 14 de mayo.

Para mayor precisión, el presidente del consorcio creado por la ExxonMobil para explotar los bloques, Emgl, Alistair Routledge, ha dejado claro que Exxon no está dispuesta a renegociar el contrato petrolero. Se le preguntó sobre la posibilidad de utilizar la cláusula del contrato que permite a Guyana y a la empresa acordar mutuamente la renegociación.

Routledge declaró: “No tenemos ningún interés en invocar ese artículo. Como ya he dicho, hemos comprometido 55.000 millones de dólares estadounidenses con el país. Dar marcha atrás y socavar la base de esa inversión pondría en grave peligro cualquier inversión futura”.

Pero la sumisa actitud y miope aptitud de Alí y su equipo gobernante ya comienza a tener consecuencias políticas que comprometen la soberanía del vecino país. Otra editorial del mismo medio titulada: Gobernanza del petróleo, gobernadores del petróleo, fechado 10 de mayo, dice:

“La voz de Guyana es insignificante. Se ha vuelto cada vez más evidente, por la forma en que se desarrollan los acontecimientos, que Guyana ya no está al mando de sus propias decisiones, de su propio destino. El personal médico cubano estaba entre nuestros mejores amigos, hasta que fueron devueltos a La Habana. Fueron devueltos, a pesar de las palabras vacías ofrecidas por el gobierno. Más recientemente, China, un acreedor importante y un gran inversor en proyectos en toda Guyana, está siendo vista como una amenaza inaceptable”.

Es decir, la cada vez menor importancia del Gobierno de Guyana en decisiones atinentes a sus asuntos energéticos y geopolíticos revela que las estrategias y decisiones de esa nación en torno a la controversia sobre nuestra Guayana Esequiba están influidas y hasta tomadas por la ExxonMobil.

Guyana ha sido parte de la estrategia de máxima presión contra Venezuela

¿Región 10 de Guyana para Venezuela?

sábado, 16 de mayo de 2026

¿Cómo entenderlo? En cuanto a la Guayana Esequiba, Venezuela no aceptará tratos fraudulentos

 


Venezuela se apoya en el Acuerdo de Ginebra de 1966 como su principal escudo jurídico frente a las pretensiones de Guyana
Venezuela se apoya en el Acuerdo de Ginebra de 1966 como su principal escudo jurídico frente a las pretensiones de Guyana
internet

Con El Mazo Dando 11 años

Publicado: 15/05/2026 05:00 PM

“Nada de lo que se ha presentado hoy contradice los derechos de Venezuela; tampoco se ha demostrado que exista otra versión que no sea que el territorio de la Guayana Esequiba es venezolano”, estas declaraciones del ministro de Relaciones Exteriores, Yván Gil, resumen el pedido que desde 1966 ha reclamado nuestro país.

Venezuela respondió al llamado de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La HayaPaíses Bajosatendiendo el recurso invocado por Guyana para disputar el reclamo venezolano sobre el Esequibo, a pesar de tener claro que la CIJ no es una instancia para dirimir estas diferencias y que solo el Acuerdo de Ginebra tiene validez para este fin.

El justo reclamo de Venezuela es reconocido en el seno de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) mediante la firma del Acuerdo de Ginebra de 1966, tratado internacional que rige con toda su fuerza normativa la contención sobre nuestra Guayana Esequiba. Este documento es el único instrumento jurídico válido y vigente para resolver la controversia, ya que invalida el carácter definitivo del Laudo Arbitral de París de 1899, al cual califica de nulo e írrito.

Ante la aseveración de los representantes de nuestro país, es importante hacernos la pregunta: ¿Por qué Venezuela se acoje al Acuerdo de Ginebra y no al Laudo Arbitral de París?

EAcuerdo de Ginebra, firmado el 17 de febrero de 1966, pocos meses antes de la independencia de Guyana, es un tratado en el que el Reino Unido como potencia colonial y Venezuela reconocen que existe una controversia territorial.

El objetivo de este acuerdo era lograr una solución práctica y satisfactoria para ambas partes a través de negociaciones amistosas y al firmarlo, todas las partes aceptaron que el Laudo de Arbitral de París en 1899, no había resuelto el problema de forma definitiva, abriendo una nueva etapa de resolución pacífica.

Ante ésto, Venezuela expuso la nulidad del Laudo Arbitral de París, y argumenta que aquel arbitraje fue un fraude procesal donde hubo componenda entre los jueces británicos y el ruso, dejando a nuestra nación sin representación real.

Venezuela se apoya en el Acuerdo de Ginebra de 1966 como su principal escudo jurídico frente a las pretensiones de GuyanaEste documento no es solo un tratado más, sino la prueba de que el conflicto territorial sigue abierto y que el Laudo de 1899 no tiene validez.

Dentro de las pruebas presentadas por el Estado venezolano que evidencian la nulidad del Laudo Arbitral de París, se encuentra el Memorándum de Severo Mallet-Prevost, publicado en 1949, luego del fallecimiento de Mallet-Prevost, en la Revista: The American Journal of International Law. Vol. 43, Nº 3, New York, julio 1949que reveló componendas políticas para dar fuerza al Laudo en esa negociación ilegal.

Lo que se expuso en ese memorando fue el detrás de escena de una injusticia procesal. Severo Mallet-Prevost fue un abogado estadounidense que formó parte de la defensa nacional en el arbitraje deLaudo de París en 1899. A su muerte en 1948, dejó instrucciones para que se publicara un documento donde él explicó cómo se fraguó la sentencia.

Su revelación fue el motor que permitió a Venezuela denunciar ante la ONU en 1962 que el Laudo Arbitral de París no fue una decisión legal, sino una componenda política.

Mallet-Prevost expuso que hubo un pacto secreto entre el presidente del tribunal, el ruso Fiódor Martens, no actuó como un juez imparcial. Martens presionó a los árbitros estadounidenses que defendían a Venezuela para que aceptaran una línea fronteriza ya trazada a favor de Gran Bretaña.

Según el memorándum, Martens amenazó a los jueces estadounidenses con que, si no votaban a favor de la propuesta británica, él se uniría a los dos jueces británicos para quitarle a Venezuela aún más territorio, incluyendo las bocas del río Orinoco.

También afirmó el abogado Mallet-Prevost, que el mapa final no se basó en pruebas históricas ni legales, sino en un acuerdo diplomático previo entre el Imperio Británico y Rusia para asegurar sus propios intereses geopolíticos.

La importancia de este documento es por que develó la evidencia de vicios de nulidad; que en el derecho internacional, un laudo es nulo si se demuestra que hubo coacción, corrupción de un juez o exceso de poder, es decir, ememorando de Mallet-Prevost aportó pruebas de esa coacción y falta de imparcialidad.

Venezuela pudo demostrar ante la comunidad internacional que no estaba intentando romper un tratado como un acto de falta de seriedad, sino que estaba reclamando justicia frente a un fraude histórico. Es entonces, de acuerdo a esta denuncia basada en el memorándum que el Reino Unido aceptó sentarse a negociar nuevamente, lo que culminó en la firma del Acuerdo de Ginebra de 1966.

Que un abogado de alto nivel como lo fue Mallet-Prevost, años después del juicio, confiese en un documento publicado después de su muerte, que los jueces no leyeron las leyes, sino que se repartieron el territorio en una habitación cerrada por intereses políticosinvalidó moral y legalmente el Laudo de 1899 para Venezuela, convirtiéndose éste en una verguenza que Guyana hoy intenta ignorar, pretendiendo fundamentar su defensa en un acto que a todas luces, carece de toda seriedad.

Venezuela mantiene su defensa territorial en los espacios que sean necesarios, así éstos no sean los adecuados; y en palabras de la Presidenta Encargada, Delcy Rodríguez, Venezuela no renunciará a su historia ni a sus derechos legítimos, expresamente reconocidos y preservados en el Acuedo de Ginebra, por que Guyana pretenda de manera unilateral y oportunista, redefinir la controversia. Para nosotros, la Guayana Esequiba no se reduce a meros intereses económicos y mercantiles, forma parte de nuestra moral histórica irrenunciable”. 


AMELYREN BASABE/REDACCIÓN MAZO