jueves, 29 de febrero de 2024

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Con El Mazo Dando - Programa 466

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Restitución de VTV Canal 8 y el regreso de Hugo Chavez

GDF - Mi mapa de venezuela incluye nuestro Esequibo

Chávez gigante: Sólo por el camino del Socialismo tendremos Patria

“El conflicto directo entre la OTAN y Rusia será inevitable” si Occidente envía tropas a Ucrania

 

Durante la cumbre especial sobre la guerra en Ucrania, al que asistieron una veintena de países occidentales, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, afirmó en una rueda de prensa: “Hoy no hay consenso para enviar tropas sobre el terreno de manera oficial, asumida y avalada. Pero en términos dinámicos, no hay que descartar nada”.

La respuesta rusa no tardó en llegar: si Occidente envía sus fuerzas militares a Ucrania, no se podrá evitar un conflicto directo entre Rusia y la OTAN, advirtió el martes Dmitri Peskov, portavoz del presidente ruso, al comentar lo expuesto en la cumbre de París durante la jornada anterior. “En este caso ya deberíamos hablar no de probabilidad, sino de inevitabilidad, así es como lo evaluamos”, respondió el vocero.

“Conocemos bien la posición de Macron sobre la necesidad de infligir una derrota estratégica a Rusia. Hemos prestado atención a que se ha debatido el tema del envío de militares a Ucrania. Y a que no existe un consenso unificado. Una serie de países mantienen una valoración del peligro potencial de tales acciones, de la implicación en el conflicto. Esto no conviene a los intereses de estos países, deben ser conscientes de ello”, dijo Peskov.

Por su parte, el primer ministro francés, Gabriel Attal, explicó este martes que muchos países hace dos años “descartaban el envío de armas” a Ucrania, pero que “hoy enviamos misiles de largo alcance”. “Así que lo que ha dicho el presidente es que no podemos descartar nada en una guerra que, una vez más, se libra en el corazón de Europa y a las puertas de la Unión Europea”, sostuvo.

Las declaraciones generaron una ola de rechazo de parte de los sectores opositores dentro de Francia, mientras que varios líderes occidentales ya se manifestaron en contra de la iniciativa de Macron.

El escenario del envío de fuerzas a Ucrania fue abordado en una entrevista que el presidente ruso, Vladímir Putin, le concedió al periodista estadounidense Tucker Carlson. “Si alguien desea enviar tropas regulares, esto ciertamente pondrá a la humanidad al borde de un conflicto global muy grave. Es obvio”, advirtió el mandatario.


Qué persigue Israel con casi cinco meses de masacre en Gaza

 Por Olga Rodríguez


Fuentes: El Diario

Nada de lo que ocurre en Palestina puede comprenderse sin conocer las bases fundacionales de Israel y cómo estas han ido desarrollándose a lo largo de las décadas. Dos episodios fueron clave y condicionan todavía los acontecimientos a día de hoy.

Un colonialismo del pasado que se reivindica en pleno siglo XXI

En 1916, en plena Primera Guerra Mundial, Reino Unido firmó con Francia el acuerdo secreto de Sykes-Picot, por el que ambas potencias europeas se repartían el control de Oriente Medio en caso de una victoria militar sobre la región. Francia ejercería su dominio sobre los actuales Siria y Líbano, y Reino Unido controlaría Transjordania (hoy Jordania), Palestina e Irak, todas ellas provincias del Imperio Otomano que se desintegraba. Así lo acordaron y así ocurrió.

En 1920 Transjordania, Palestina e Irak pasaron a estar bajo mandato británico. Buena parte de la población local reaccionó con indignación o desconfianza. La historia de los siguientes años en toda la zona está hilada por la construcción de movimientos de resistencia contra los países ocupantes, en busca de una independencia que fueron obteniendo de manera progresiva en las décadas de los treinta y los cuarenta, conquistando su entidad como Estados soberanos e independientes. Todos, menos uno: Palestina, el único rastro aún vivo en la región de un colonialismo que hoy en día es incompatible con los valores democráticos contemporáneos.

¿Qué ocurrió para que Palestina no pudiera obtener su independencia, como el resto de territorios de la región? ¿Qué pasó para que la población nativa fuera sometida a un proceso de expulsión y a una ocupación que, lejos de ir menguando con los años, ha ido creciendo y sofisticándose?

La Declaración Balfour

Fue una manifestación pública del Gobierno británico durante la Primera Guerra Mundial para anunciar su apoyo a la creación de “un hogar nacional” para el pueblo judío en Palestina. Apareció en la prensa en noviembre de 1917, año en que Reino Unido ocupó Palestina e inició su control sobre ese territorio. En 1922, la Sociedad de Naciones hizo suya la declaración Balfour, lo que fue recibido con malestar en el mundo árabe.

El movimiento sionista

El sionismo fue teorizado a finales del siglo XIX por el periodista austrohúngaro de origen judío Theodor Herzl, como respuesta a la ola antisemita que recorrió Europa en esos años, e inspirado por la obra de Moses Hess y de Leo Pinsker. Herzl elaboró la idea de un Estado judío, con la concepción del judaísmo no tanto como religión –que también–, sino sobre todo como grupo nacional y étnico. Se barajaron Argentina y Uganda como posibles territorios para ese futuro Estado judío, pero Palestina fue siempre la primera opción, por corresponder al territorio del que habla el Antiguo Testamento.

El sionismo empujó a judíos trabajadores y estudiantes a partir de 1880 a emigrar a Palestina –donde habitaba una pequeña comunidad judía desde hacía siglos– e impulsó la resurrección de la lengua hebrea, que había dejado de usarse oralmente hacía veinte siglos, aunque se empleaba en la liturgia y en textos literarios. La primera oleada migratoria se inició en 1882. Después, llegaron otras.

Los atentados de las organizaciones armadas sionistas

En la década de 1930, con la persecución nazi, la migración judía se incrementó. La Agencia de Migración Judía, bajo control de un gobierno sionista clandestino, coordinó los viajes a la Palestina del mandato británico. Además, empezaron a operar varias organizaciones armadas sionistas; algunas, como el Irgún o el Lehi, cometieron atentados con coches bomba y otra serie de ataques contra objetivos británicos y palestinos.

El Irgún estaba liderado por Menahem Beguin, que llegaría a ser primer ministro israelí en 1977. De él y de sus métodos “fascistas” alertaron ya en 1948 varias personalidades judías como Albert Einstein o Hannah Arendt, en una carta publicada en The New York Times.

El Lehi había estado comandado por Abraham Stern y, a partir de 1942, cuando este cayó muerto a manos de la Policía británica, asumió el mando Isaac Shamir, que también terminaría siendo primer ministro israelí, en 1983.

Uno de los ataques más sangrientos del Irgún se produjo en 1946, cuando perpetró un atentado contra el hotel King David de Jerusalén. Medio edificio saltó por los aires y al menos noventa personas murieron, la mayoría británicos. Este grupo armado impulsó otros crímenes, como el secuestro y asesinato de dos sargentos británicos, Clifford Martin y Mervyn Paice, cuyos cadáveres fueron colgados de un árbol.

Otros de los atentados más conocidos fue el llevado a cabo en enero de 1948 por la Haganá (grupo armado sionista, germen del futuro Ejército israelí) contra el hotel Semiramis de Jerusalén, propiedad de una familia cristiana palestina. Una bomba mató a veinticuatro civiles, entre ellos un niño y el vicecónsul español, Manuel Allende Salazar.

El asesinato por fuerzas israelíes del primer enviado de la ONU

Por su parte, el Lehi también cometió atentados. En 1944, bajo la dirección de Shamir, este grupo asesinó al ministro de Estado británico para Oriente Medio, y en 1948, al primer enviado especial de la historia de Naciones Unidas, el sueco Folke Bernadotte, quien había presentado un plan de paz que contemplaba algunos derechos para la población palestina, como la posibilidad de regresar a sus hogares o recibir compensación si no lo hacían.

Ese asesinato fue el inicio de la conflictiva posición israelí ante Naciones Unidas, cuyas resoluciones han sido incumplidas a lo largo de las décadas por los sucesivos Gobiernos de Israel. El actual gabinete del primer ministro Benjamín Netanyahu defiende posturas contrarias a las de la ONU y ha declarado “persona non grata” a su secretario general, António Guterres, acusándolo de ser “un peligro para la paz mundial”.

El uso de las armas y la apuesta por la vía militar han sido la senda de Israel desde su nacimiento como Estado, porque sólo a través de la fuerza puede ejecutarse un proceso de ocupación de territorio y un plan de desposesión y exclusión contra la población nativa. El escenario de una guerra continuada es imprescindible para la extensión de la ocupación del territorio y para el arrinconamiento y control de la población palestina.

Ya en 1919 la Comisión King-Crane, promovida por Estados Unidos para conocer la posición de las élites locales, determinó que “ningún oficial británico consultado por los comisionados creyó que el programa sionista podría ser llevado a cabo excepto por la fuerza de las armas”.

La limpieza étnica de 1948

La situación en Palestina, con ataques y una tensión creciente por el dominio territorial, se hizo insostenible y llevó a Reino Unido a barajar el fin de su mandato en esta región. El horror del Holocausto empujó a la Asamblea General de la recién creada ONU a aprobar en 1947 la resolución 181, que recomendaba un Plan de Partición en Palestina. (Las resoluciones de la Asamblea son recomendaciones, no son vinculantes como las del Consejo de Seguridad de la ONU).

Ese plan adjudicaba el 44,8% del territorio de Palestina a un futuro Estado palestino y el 54,7% a un futuro Estado de Israel. Por aquel entonces el 70% de la población era palestina y el 30%, judía. El reparto no era equitativo.

En los dos primeros trimestres de 1948 las organizaciones armadas sionistas Irgún y Lehi impulsaron redadas y asesinatos en varios pueblos situados en el corredor que une Jerusalén con Tel Aviv, una zona asignada como territorio palestino por el Plan de Partición de la ONU. De ese modo, a través del denominado Plan Dalet, se registraron matanzas en pueblos como Deir Yasín, con el objetivo de expulsar a la población palestina. Las fuerzas sionistas de elite de la Haganá también atacaron con morteros importantes ciudades, como las costeras Yafa y Haifa, provocando la huida de gran parte de la población palestina y tomaron la mayoría de los barrios del oeste de Jerusalén, así como Tiberíades, Safed, Beisan o Acre.

El nacimiento de Israel y la continuación de la guerra

Tras esas operaciones, con las que se consiguió la huida de importantes bolsas de población nativa, Israel declaró su independencia, el 14 de mayo de 1948, y fue reconocido de inmediato por la Unión Soviética y Estados Unidos.

Al mismo tiempo, los Estados árabes vecinos, que por un lado temían la expansión del colonialismo israelí hacia sus propios territorios y, por otro, buscaban aprovechar la situación para hacerse con un trozo de Palestina, declararon la guerra a Israel. Los Ejércitos de Egipto, Siria, Transjordania, Líbano, Irak, Arabia Saudí y las milicias palestinas se enfrentaron a los soldados de la Haganá, en la que se integrarían dos semanas después los grupos paramilitares Irgún y Lehi, conformando lo que pasaría a ser el Ejército israelí. 

El plan Dalet primero y la guerra después provocaron el éxodo de más de 700.000 palestinos que huyeron de sus casas y jamás pudieron regresar. Sus viviendas fueron destruidas o redistribuidas –por la Ley de Bienes Ausentes– a militares y funcionarios israelíes. Es lo que se conoce como Nakba o desastre.

Otra ley, la del retorno, estableció el derecho de cualquier judío del mundo a vivir en Israel. El mismo derecho tienen sus parejas, hijos, nietos o bisnietos, así como cualquier persona que se convierta al judaísmo. Pero no tienen derecho a vivir allí los palestinos de la Palestina histórica que sufrieron el desplazamiento forzado y perdieron sus tierras, tampoco sus hijos ni sus nietos, ni sus parejas, ni aquellos que en las décadas posteriores han sido forzados a dejar sus tierras y casas.

Más anexión de territorio palestino

Con la guerra de 1948 Israel se anexionó más territorio, haciéndose con el 78% del total. Solo Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este (el 22% del total de Palestina) quedaron fuera de su alcance, bajo control de Egipto y Jordania hasta 1967, con una excepción desde 1956 a 1957, cuando Israel, Francia y Reino Unido ocuparon Gaza. En 1967, en el marco de la Guerra de los Seis Días, Israel ocupó también esos territorios palestinos, además de los Altos del Golán sirios y el Sinaí egipcio. Esa ocupación se mantiene a día de hoy, excepto la de la península del Sinaí. Además, en Cisjordania y Jerusalén Este la ocupación a través de colonias ha ido extendiéndose desde entonces.

En 1993 había 160.000 colonos israelíes en esos territorios. A día de hoy, hay más de 700.000 colonos viviendo y ocupando ilegalmente territorio palestino, para lo que cuentan con la protección del Ejército israelí, que ampara esa violación de las resoluciones de la ONU.

La ocupación y el apartheid en el presente

Varias resoluciones de Naciones Unidas –242, 3236, 446, 497, 1515 y 2334, entre otras– exigen la retirada de la ocupación israelí de los territorios palestinos. Israel las incumple sistemáticamente. De hecho, hace tan solo unos días el Parlamento israelí votó con abrumadora mayoría (99 votos de 120) contra la declaración de un Estado palestino.

Esa votación, como otras tomas de posición, desvela que no son sólo el partido Likud y sus socios de Gobierno los que rechazan la posición de la ONU: es la mayoría parlamentaria. De los 193 países miembros de Naciones Unidas, 139 reconocen Palestina como Estado. La propia ONU lo reconoce.

De todo esto va la guerra de Israel contra Gaza. Los Estados no se mueven por meras venganzas. La excusa de masacrar Gaza para terminar con Hamás no es sostenible, porque nada justifica matar a 30.000 personas, herir a 70.000, ni destrozar el 70% de la infraestructura, cifras sin precedentes en este siglo.

Además, por mucho que Israel siga bombardeando Gaza, Hamás seguirá existiendo y, al final, se necesitará un acuerdo. Cuanto antes llegue, más vidas se salvarán. Incluso si Hamás desapareciera por completo, el resto de las fuerzas palestinas seguirán pidiendo el fin de la ocupación y del apartheid, como ya lo hacían antes de que naciera la organización islámica palestina en los años 80 del siglo XX.

El plan de Israel: más dominio y colonialismo

Hamás surgió al calor de la Primera Intifada palestina, como consecuencia de años de ocupación israelí ilegal y discriminación sistemática a través de un sistema diseñado para apartar a la población nativa. Hamás es consecuencia, no causa.

Si el propósito principal de Israel fuera su propia seguridad y terminar con los ataques de Hamás u otras organizaciones, pondría fin a su ocupación ilegal y al sistema de apartheid que aplica contra la población palestina de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este.

Si su prioridad fuera realmente la puesta en libertad de los rehenes, habría negociado hace ya tiempo otro intercambio de prisioneros y aceptado un alto el fuego inmediato en Gaza. Sabe bien que a través de bombardeos continuados –durante casi cinco meses– sólo ha logrado liberar a dos rehenes, mientras que cuando accedió a un acuerdo obtuvo el regreso a casa de más de cien israelíes en cautiverio. Es evidente que la perpetuación de su ofensiva ha tenido otros fines.

El objetivo de Israel es mantener el proyecto sionista de un Estado judío de mayoría judía, con el control del territorio palestino pero sin los palestinos como ciudadanos con derechos. Con la ocupación busca, además, beneficiarse de materias primas, acuíferos, así como de los yacimientos de gas en la costa e incluso de una eventual vía comercial alternativa al canal de Suez.

El crecimiento gradual y progresivo de la ocupación muestra que éste ha sido el propósito a lo largo de las décadas, con sucesivos gobiernos. Para ello llevó a cabo una limpieza étnica en el pasado e impulsa en la actualidad crímenes de tal calibre que la propia Corte Internacional de Justicia ha establecido que hay señales creíbles de un genocidio en curso.

La fuerza de las armas para perpetuar el dominio del territorio ajeno

Si Israel devolviera el territorio ocupado, si accediera a cumplir las resoluciones de la ONU y el derecho internacional, si dejara de negar los derechos de la población palestina -que incluyen el derecho a la reparación por su expulsión y por la apropiación de sus bienes-, se allanaría el camino de la convivencia, la seguridad y el respeto.

Pero el Gobierno y la mayoría del arco parlamentario israelí no quieren renunciar ni a un milímetro de territorio y, de hecho, aspiran a más. El propio Netanyahu lo dejó claro el pasado septiembre, antes de los atentados de Hamás del 7 de octubre, cuando mostró públicamente un mapa en el que Palestina aparecía dentro del Estado de Israel, anexionada, ocultada, robada. Lo hizo en la sede de Naciones Unidas, desafiando las resoluciones de ésta y protegido por Estados Unidos.

Israel arrincona a dos millones de palestinos y mata a decenas de miles para intentar acelerar sus planes coloniales. No busca la paz, sino el dominio. Por eso hace unos días Netanyahu anunció que, tras su castigo colectivo contra Gaza, la Franja quedará bajo control militar israelí por mar, tierra y aire. Con ello apuesta por el uso continuado de la fuerza, que condiciona ya las dinámicas del orden internacional porque, como repiten representantes de Naciones Unidas, “la crisis de Gaza es una crisis para la ONU y para la humanidad”.

Fuente: https://www.eldiario.es/internacional/persigue-israel-cinco-meses-masacre-gaza_129_10953657.html

Venezuela Produce 97% de los Alimentos que Consume

 

Datos ofrecidos por el presidente durante jornada de producción agrícola

La recuperación paulatina que se observa en la economía de Venezuela puede comprobarse en el incremento de la producción agrícola, que registra 14 trimestres consecutivos de crecimiento a pesar del bloqueo y las sanciones unilaterales impuestas por Estados Unidos.

Así lo detalló el presidente Nicolás Maduro el pasado miércoles durante una jornada de trabajo dedicada a la producción nacional. Asimismo, resaltó el hecho de que todo este avance hacia una economía productiva e independiente ha sido realizado con esfuerzo propio, en medio de las dificultades causadas por las medidas coercitivas unilaterales.

Durante la jornada ofreció algunos datos de crecimiento que presentamos a continuación:

  • La producción de búfalo en el país alcanza más de 3 millones 700 mil cabezas censadas. Sobre la cría de estos animales en el país refirió que expertos internacionales han confirmado lo apropiado de la tierra para su desarrollo.
  • Venezuela produce 97% de los alimentos que consume. Antes de la Gran Misión Agro Venezuela se producía 85%.

El país tiene 14 trimestres de crecimiento en producción agrícola.

Con la nueva dinámica económica el país ya está listo para exportar carne. “Hasta en Europa están pidiendo la carne venezolana porque ahora dicen en el mundo que nuestra carne está superando la brasilera, la argentina y la uruguaya en calidad, en suavidad, en sabor. Eso es lo que se habla en el mundo ahora”, señaló.

Durante el mensaje anual a la nación ofrecido el 15 de enero, el presidente Nicolás Maduro expuso algunos datos que reflejan el crecimiento de la producción agrícola, y destacó que esta área sostuvo su crecimiento de 5% durante cinco trimestres consecutivos. También detalló que la producción agropecuaria creció 5,5% y la población ganadera creció 3,9%, es decir, llegó a 29 millones 972 mil 313 cabezas de ganado vacuno, ovino, caprino y bufalino, que se traduce en un mayor consumo de carnes rojas.

En ese sentido, destacó que el relanzamiento de la Gran Misión Agro Venezuela fue clave en el incremento positivo del nivel de producción alimentaria en el país, esfuerzo que solo puede verse si se toma en cuenta que son metas alcanzadas luego de años de sanciones que aún persisten, hiperinflación inducida y otras dificultades propias del bloqueo al que estamos sometidos.

Resaltó que en la reingeniería de la gran misión fue fundamental lograr la integración de todos los sectores económicos para consolidar el nivel de crecimiento que ahora se experimenta. “¿Y por qué lo logramos? Porque logramos convocar, unir a todos los venezolanos y venezolanas que creen en producir, más allá de diferencias políticas, ideológicas, sin exclusión”, refirió.

Es por ello que llamó a todos los involucrados en la producción agroalimentaria a seguir aportando ideas para reimpulsar el sector con más fuerza. En ese sentido, exhortó a todos los sectores del país a sumarse al debate de la Nueva Época de la mano de las 7 Transformaciones.

“Los venezolanos estamos concentrados por lo menos en dos tareas que nos unen a todos (…) La primera, trabajar, producir. Y la segunda es pensar en el futuro y ese futuro está marcado hoy con la consulta y el debate que se está dando a nivel nacional de las 7T”, recoge ÚN.

Durante el mensaje anual a la nación, el presidente Maduro lanzó para el arranque de este año las siete transformaciones que necesita Venezuela para convertirse en una potencia. Las siete metas que guardan coherencia absoluta con el proceso histórico venezolano y su realidad actual son las siguientes: transformación económica; independencia plena; afianzar la paz, la seguridad y la integridad territorial; renovación del modelo de protección social (misiones y grandes misiones); transformación política (democracia directa); transformación ecológica en el marco de la crisis climática mundial; y geopolítica, que proyecta la inserción y liderazgo de Venezuela en la nueva configuración de las relaciones internacionales.

Contrario a lo que sucede en Venezuela con relación a la producción agrícola, las protestas de agricultores ya se extienden por toda Europa para presionar a los gobiernos a una búsqueda de soluciones. Reclaman porque los precios están por debajo de los costes de producción y exigen medidas contra los precios bajos de los supermercados y lo que consideran competencia desleal de los países extracomunitarios, incluida Ucrania.  La respuesta ha sido una brutal represión contra los que producen los alimentos en el continente europeo.

Cabello: La Oposición Quiere Ocultar su Fracaso con Violencia

 

REDRADIOVE

El primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, alertó que la oposición quiere ocultar su fracaso con violencia, pero el Gobierno no caerá en sus provocaciones.

Durante la rueda de prensa de la Dirección Nacional del PSUV, Cabello fue consultado sobre la gira nacional que está haciendo la dirigente opositora, María Corina Machado, quien pese a estar inhabilitada quiere seguir en campaña por todo el país.

Al respecto, el líder de la tolda roja manifestó que ese sector político quiere ocultar su fracaso con violencia, por eso “le pagan a motorizados y a gente para que vaya a las marchas”. Sin embargo, ratificó que “nosotros no vamos a caer en las provocaciones de ellos”.

“Cargan unos autobuses, pagan gente en las marchas para que generen violencia, los motorizados confiesan quién les pagó y para qué les pagaron. Ese es el plan de ellos la violencia porque saben que no van”, puntualizó el también parlamentario.

Asimismo, afirmó que no hay ni una sola posibilidad en la que María Corina Machado participe en las elecciones presidenciales como candidata. A lo que añadió que no estará ni en esta, ni en las que vienen, ni en las otras que vendrán.

“Tienen años tratando de derrocar a la Revolución Bolivariana, resultado: no han podido”, aseveró Diosdado Cabello.

Cabello refirió que cuando una persona llega con arrogancia de que “aquí no puede haber elecciones sin mí”, y al ver que hacen las cosas sin ellos lo van a calificar como algo malo.

En ese contexto, aseguró que este año habrá elecciones en las cuales Machado “no será parte”, porque hay una decisión y no hay más nada que discutir.

26 febrero, 2024

miércoles, 28 de febrero de 2024

¿El Ocaso de Occidente?

 

En los textos publicados en esta columna se habla a menudo del fin de Occidente. Conviene aquí no confundirse. No se trata de la resignada —aunque lúcida y amarga— contemplación del último acto de un ocaso que Spengler y otros pseudoprofetas anunciaron hace ya demasiado tiempo. A ellos no les interesaba otra cosa que ese ocaso, eran, al fin y al cabo, cómplices y hasta presumían de ello, porque en los morrales y cajas fuertes de su espíritu no quedaba absolutamente nada, ésa era, por así decirlo, su única riqueza, de la que no querían ser defraudados a cualquier precio. Por eso Spengler pudo escribir en 1917: «Sólo deseo que este libro pueda situarse junto a los logros militares de Alemania sin ser completamente indigno de ellos».

Para nosotros, por el contrario, la muerte de Occidente es la utopía feliz, algo así como la gleba suelta y el desierto arenoso, que nuestra esperanza necesita no para encontrar algún alimento, sino para apoyar encima los pies, a la espera de lanzarla a los ojos de nuestros adversarios a la primera oportunidad. La muerte de Occidente no nos ha privado de nada vivo y esencial, por lo que la nostalgia está fuera de lugar. Y la esperanza sólo nos interesa como el camino que nos lleva a algo que ya conocemos, porque siempre lo hemos tenido y no estamos dispuestos a renunciar. Es el rayo de luz vertical, que se eleva desde el horizonte plano y sombrío de Occidente.

Aquí sólo pueden morir los que ya estaban muertos, vivir sólo los que están ya siempre vivos.


En defensa de la justicia indígena

 

Fuentes: Rebelión - Imagen: Foto del proyecto "Secreto Sarayaku", de Misha Vallejo.

Las comunidades indígenas son núcleos sociales que constituyen una forma propia y peculiar de organización que guarda rasgos culturales ancestrales. Se rigen por códigos tradicionales diferenciados de las instituciones estales. Aunque ahora las comunidades tienden a la privatización de la propiedad de la tierra y se vinculan paulatinamente a la economía capitalista, mantienen un sentido de territorio en el que existen la propiedad individual y colectiva del suelo.  

En su ámbito territorial comunal se manifiesta la vitalidad de la fiesta, el mantenimiento de acequias, la integridad lingüística, la práctica medicinal y la justicia indígena. Se debe destacar que en las comunidades subsisten autoridades propias que ejercen la justicia y que obligan a sus miembros a cumplir normas establecidas para el control social. Las reglas y los preceptos de comportamiento constituyen una práctica muy antigua, se sustenta en relaciones de parentesco y en las ideas de reciprocidad y cooperación.

En la justicia indígena, la propia comunidad se encarga del custodio de los individuos, todos se conocen desde niños y saben a qué atenerse cuando se juzga a un individuo. Se aplican los castigos, cuando es el caso, muy severos, pero dando la posibilidad de que el individuo se regenere y que no se degrade moralmente como en las cárceles públicas. No se trata por supuesto de idealizar el comportamiento de los comuneros y el papel de la comuna, hay comuneros que faltan a sus obligaciones y que no cumplen con los deberes de la minga, el yana paricoj, el randi randi, el allí kausay, términos difíciles de traducir porque pertenecen a otra cultura. Para sancionar a los infractores hay sistemas que pueden ser multas, trabajos adicionales, regaños, recomendaciones, latigazos, y en el último de los casos, la cárcel pública. Las mujeres asimismo tienen deberes y derechos. Sin embargo, las sanciones que reciben son siempre menos severas de las que reciben los hombres castigados.  

En un momento de lucidez jurídica y de Derecho, la Constitución ecuatoriana del 2008 reconoció la pluriculturalidad del Ecuador y de hecho la pluralidad jurídica, y otorgó a las autoridades indígenas competencia y jurisdicción para resolver los conflictos internos de la comunidad, además decretó que las decisiones tomadas por las autoridades comunales constituyen cosa juzgada.

¿Por qué tendríamos ahora que cuestionar la existencia y el valor de la comunidad indígena y su justicia?

Ileana Almeida: Filóloga, profesora universitaria y escritora. Entre sus libros figura Mitos cosmogónicos de los pueblos indígenas del Ecuador.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Letra veguera | Fruto Vivas: la ciudad soñada

 Amo los pájaros perdidos

que vuelven desde el más allá,
(…)
Todo fue un sueño, un sueño que perdimos,
como perdimos los pájaros y el mar,
(…)

Mario Trejo

 

28/02/2024.- Aquella tarde yo escuchaba un tango insurrecto de Susana Rinaldi. La letra del poeta Mario Trejo, con música de Piazzolla, y esa voz desordenada y rasante movieron las nubes y los truenos hacia el mar. Yo empiné el codo una y otra vez hasta que Roger Capella me llamó al celular para anunciarme que Fruto Vivas aterrizaría en Buenos Aires al amanecer.

—Tú eres amigo de Fruto —me dijo tartamudeando—. Búscalo y lo secuestras.

 

Mirada de nube

Lo conocí en Barquisimeto, finalizando los setenta, en pleno estallido del acto Los Poderes Creadores del Pueblo —aquel tributo a Aquiles Nazoa—, revuelto, sonriente y con aquella mirada de agua mansa, solar, de arcoíris entre los árboles, hablada entre las nubes, que se fue hermoseando con el paso del tiempo.

De la mano de mi papá, José Esteban Ruiz-Guevara, lo escuché hablar por primera vez de las flores, sin nombrar los espejos donde hasta su muerte vio transparentados el bosque, la Gran Sabana, los animales y el cuerpo vivo de la naturaleza, abarcando con sus pétalos el espacio sideral.

 

La calle Florida

La voz de Susana Rinaldi recorrió la sala en segunda persona, porque en ese instante recuerdas una historia de amor y de guerra contada por un embriagado combatiente de las Malvinas. Se hizo de noche cuando la música de Piazzolla me perdió los papeles y la costa y el mar olían a estancia mojada, café y rosas podridas.

Mar del Plata soplaba con ofuscada manera una oxidada melancolía y los hombres se volvieron más solos.

"Qué carajos —diré a Fruto—, vámonos de 'shopin' y veremos detectives, masones y mimos en la calle Florida, gente de logias, sinvergüenzas y estafadores. Te va a asombrar el cuento desgraciado de amor que iría a tatuarse en tu mirada lacónica".

—Se lo voy a contar —le dije a Roger—. También le diré lo del río de agua dulce. Él me va a creer.

"¿Oye, Fruto, sabías que Cortázar y Susana Rinaldi estuvieron enamorados y tomaban vino y jodían noches enteras cantando tangos de arrabal en la Costanera de Leonardo Favio?".

Pero una cosa es acontecer vivencial de esos seres y otra es nombrar el pasado, la ciudad, la lluvia y la resolana cubriendo las paredes de la Boca. Mejor deje de tomar malbec, Federico.

—Ya vas a ver, Roger, nos va a hablar de una ciudad soñada desde su infancia, de un bosque y sus suburbios.

 

Olor a Tucumán

Él llegó a Buenos Aires en otoño. Época de árboles recién nacidos, rojos, amarillos, escandalosamente amarillos, como el cuento de Giardinelli.

Un día después de desayunar en la residencia, entre el automóvil y unos arquitectos amigos que le ofrecieron un tour por el Macro Centro, Fruto escogió el subte y el paseo a pie: de Belgrano a Callao por Santa Fe y viceversa. Es sabido que la ciudad conserva franjas arbóreas míticas, que con el tiempo han volteado el asfalto y sombreado las veredas llenas de bares, tugurios, ventas de flores y empanadas de carne picadas a cuchillo: olor a Tucumán.

 

La noche

La voz de Susana Rinaldi y el poema de Mario Trejo vivieron anticipadamente un mundo de sueños sin traducción ni sonidos en el vaso. La musicalidad, el sentido de las palabras, todo ritual posible fue a parar a la noche de afuera, sitiada por gritos, bocinas, gente bailando. Nunca sabré dónde. Buenos Aires es así.

La noche, Fruto, la noche.

Ahora camino por una calle acribillada por el sol y evoco los pájaros perdidos que vuelven del más allá de la canción de Rinaldi, o recuerdo una plaza de Sevilla, el Patio de Santa Cruz, a Lole y Manué en el fulgor de la luz que habita en el Cuartel de la Montaña cuando voy a mi ceremonia secreta.

También recuerdas a Henry David Thoreau: todos llevaremos una desesperación silenciosa.

 

El Cuartel

Ahora no hay lluvia, cuando el cuerpo de Chávez se va despidiendo con su arte de adioses silenciosos en una casa de lata en La Cañada. El fuego en los últimos tiempos se ve de lejos, como en Atenas, bordeando Monte Piedad, con pisada en La Palestina de los perros mansos.

"Tú harías la silueta del aire antes de oscurecer. De las ruinas verás espigas / como los muchachos del verano / convertir en erial / los dorados rastrojos".

Fruto Vivas entonces entonará una estrofa de la Internacional, guardando la postal en blanco y negro de Susana Rinaldi en evocación de la Comuna de París.

 

Federico Ruiz Tirado



Cavar a fondo

 NERLINY CARUCÍ

Existe un amplio consenso, en estos tiempos, cuando transitamos la tercera década del siglo XXI, en relación con las dificultades crecientes para acceder al agua potable —o, en su defecto, al agua dulce—, en extensas regiones del planeta. Los números hablan por sí solos. Más del 25 % de la población mundial tiene serias dificultades para acceder al vital líquido, al menos, un mes al año; y 15 %, a lo largo de todo el año. Veamos más: de cada diez personas, una de ellas —en su mayoría, mujeres o niñas— recorre hasta 7 km diarios para proveerse de agua; anualmente, hasta dos millones de personas, principalmente niños y niñas, mueren de diarrea, por consumir agua de baja calidad.

En contrapartida, de la totalidad del agua que está disponible en el planeta, el 97 % está en los mares y solo 3 % es agua dulce. De este pequeño porcentaje de agua dulce, la mayoría se halla en estado sólido, en glaciares y casquetes polares. El agua que consumimos y que mantiene a muchos ecosistemas en funcionamiento no es más del 0.5 % del agua global. Cabe destacar que, independientemente de su existencia en forma de ríos, lagos o acuíferos, son numerosos los informes que la ubican en condición de desaparición o altamente contaminada. Dicho de otro modo: cada vez hay menos agua dulce para la población humana y para la trama de la vida, en general.

No es menos cierto que esta información nos ha acompañado por décadas, por lo general, divulgada con imágenes muy dolorosas de países africanos; quizás, por ello, la crisis del agua se asocia con una condición de pobreza extrema regional, y algo hay de cierto. Como lo confirmara el Servicio Geológico Británico, una década atrás, el continente africano, al igual que otras masas continentales, tiene importantes acuíferos, esto es, cuerpos de agua que están confinados o presentan drenajes muy lentos, que yacen bajo el manto rocoso superficial. Así se nos presenta el problema como meramente tecnológico.

Es preciso acotar que, de la limitada proporción de agua dulce disponible para la actividad humana, un porcentaje alto está en forma de agua subterránea, distante del ojo humano, esquiva al conocer y saborear; por tanto, difícil de estudiar y aprovechar; cual veta de un mineral precioso, el agua subterránea es más un misterio que una certeza.

Pero, si de tecnologías, retos y certezas se trata, acerquémonos a La Meca: en este caso, el suroeste de los Estados Unidos. Esta región —que abarca los estados de Arizona, Utah, Nuevo México, Nevada y California— tiene una alta dependencia hídrica de los sistemas subterráneos, en especial, para el uso doméstico y agrícola. Por otra parte, estos cinco estados, junto a Colorado y Wyoming, tienen una acalorada discusión por las cuotas de acceso al agua del río Colorado. El punto es que ambas fuentes de agua se están agotando, y el unido de los estados tambalea en tiempos de escasez. Informes recientes advierten que con miles de pozos usados para extraer agua subterránea se ha descendido más de 50 m; para los entendidos, estos son números grandes en tecnología y en costos, además de un claro reflejo del agotamiento de los acuíferos, expuestos a más salidas (extracción de agua) que entradas (recargas por infiltración).

Advierten expertos que la tecnología está muy relacionada con esta dramática situación en el país del Norte. Cada vez es más sencillo adquirir bombas de agua, más y más potentes, que permiten extraer mayores volúmenes de agua por unidad de tiempo y/o acceder a mayor profundidad. Esta realidad tecnológica, en un ámbito político liberal, ha dejado a las regulaciones y restricciones legales incapaces de propiciar un escenario de manejo sustentable del agua. A este escenario, se suma la existencia de un modelo agrícola intensivo, extendido en la región, con elevadísimos niveles de consumo de agua, que irracionalmente incluye cultivos como el arroz, el algodón y la alfalfa, los cuales destacan por sus demandas hídricas. De hecho, producto de la tecnología y de ingentes cantidades de energía, se ha podido transferir el agua del río Colorado a vastas extensiones de tierras agrícolas y ciudades de los siete estados inmersos en la disputa.

Esta deshidratada realidad de una de las regiones más pujantes de los Estados Unidos está por complicarse. Como consecuencia del otrora cambio climático, el río Colorado ha sido expuesto por décadas a una marcada sequía, que ha disminuido su caudal hasta en un 20 % desde 2001; incluso, se estima que, para el año 2050, su caudal se vea reducido hasta en un 40 %. Por su parte, los hielos asociados a las montañas son cada vez más delgados y, en verano, las temperaturas superficiales son más altas y permanecen durante más días. Tales fenómenos, de manera combinada, afectan, ostensiblemente, las recargas de los acuíferos en la región y las propias aguas superficiales de la cuenca del río Colorado. No pasarán muchos años para que las noticias acerca de la crisis del agua, junto a las escenas de África, incluyan al suroeste hightech de los Estados Unidos.

Circunnavegando medio globo terráqueo, nos topamos con otra reseca realidad. Irán es un país semiárido: cerca de la mitad del territorio presenta precipitaciones menores a los 300 mm anuales y casi todo el territorio está por debajo de los 600 mm. La población de este gigante tecnológico está próxima a los 90 millones de habitantes, y al igual que los Estados Unidos, tiene un futuro cercano muy incierto con respecto al acceso al agua. Las provincias de Fars, Khorasan Razavi, Isfahán, Kerman y Markazi se caracterizan por una elevada actividad agrícola fuertemente dependiente de las aguas subterráneas. Otras provincias —que, históricamente, han aprovechado la escorrentía de las aguas superficiales— han visto una merma de más del 40 % de estas, en las últimas tres décadas. Numerosos expertos afirman que la producción de alimentos, principal usuario de las fuentes de agua superficiales y subterráneas, está seriamente amenazada; el 43 % de los alimentos de la república dependen de los acuíferos. La sobreexplotación de los cuerpos de agua subterránea reviste, además, los riesgos de extraer aguas salobres o ricas en minerales que pueden contribuir a la salinización de los suelos agrícolas, e incluso con su contaminación; si algo ha quedado claro, en esta materia, es que resulta muy complejo y costoso conocer cuándo se está agotando un acuífero (solo debe tener prelación el principio de precaución). En el país persa, se ha estimado que hay más de 650 mil pozos, y son las cuencas centrales del país las que tienen mayor demanda de agua subterránea. Esta fragilidad hídrica ha favorecido el desarrollo tecnológico extensivo de plantas desalinizadoras, principalmente, en la región sur. Dadas las ventajas de ser un país productor de petróleo, las plantas desalinizadoras obtienen la energía, necesaria para su funcionamiento, de la quema de combustibles fósiles. En la actualidad, como consecuencia del agotamiento de los diezmados cauces superficiales y los acuíferos en fase de agotamiento, el Estado ha lanzado una iniciativa masiva de construcción de plantas desalinizadoras de agua para abastecer a 45 millones de personas; sin duda, un reto tecnológico de gran alcance.

Una compleja realidad debe afrontar esta nación asiática: agotamiento de los cuerpos de agua subterráneos; reducción de caudales superficiales; conflictos fronterizos con Pakistán (al este) y con Iraq (al oeste), por el uso compartido de sendos ríos; sumado a las crecientes temperaturas superficiales que elevan la evapotranspiración y, por ende, la pérdida neta de agua y la disminución de la precipitación, como consecuencia de la crisis ambiental planetaria. Esta conjunción de factores deja entrever que una crisis alimentaria está en ciernes. Hasta la fecha, al igual que en los Estados Unidos, las soluciones que están a la mano son tecnológicas; dicho sea, de paso, son las mismas tecnologías de décadas atrás, con matices de innovación. En ambos casos, las soluciones contribuyen masivamente a empeorar la crisis climática que, tras las cortinas de modelos agrícolas irracionales, solo auguran migraciones y hambrunas.

Vemos que cavar, a fondo, buscando el preciado líquido, cual mineros tras la bulla, es más fácil y más peligroso cuando la pobreza no está a tu lado, y te secunda la tecnología de un «desarrollo» sin límites. Este huir hacia adelante, con las tecnologías del imaginario capitalista, anclado al lastre del «desarrollo», ya no permite dilucidar entre la ilusión y la realidad. Definitivamente, la fe en la tecnología moderna/colonial/capitalista es lo que nos está matando. Como sentencia el filósofo descolonial boliviano Rafael Bautista, «el mejoramiento que promueve el “desarrollo” es aparente, porque es un mejoramiento por acumulación de satisfactores, que poseen el carácter de infinitud que le imprime el mito del cual parte: el “progreso infinito”. Por eso, no se traduce en un mejoramiento cualitativo y lo que se muestra, como mejora, es una insensata carrera por tenerlo todo. Es aparente, porque no mejora la vida, ni siquiera del beneficiado, porque este también pretende cumplir metas abstractas que nunca acaban. […] El apostolado que origina la consciencia de haber comprendido adónde conduce esa carrera insensata a la cual es arrojada la humanidad choca con aquello: no se puede argumentar con un suicida».

Así, pensar a fondo, quizás, es una invitación a dejar de cavar a fondo y a frenar esa carrera insensata fomentada por una religiosidad que alienta, de modo idolátrico y heroico, la apuesta permanente por la ciencia y la tecnología que hoy nos cuesta una crisis enroscada, sin más, en el pescuezo.