jueves, 1 de mayo de 2025

El ‘Armagedón Arancelario’ Solo Aislará a EE.UU.

 

Por Martín Jacques
Una de las características definitorias de la política exterior estadounidense desde el inicio de la reforma y apertura de China ha sido su constante subestimación de esta nación asiática. Nunca contempló la idea de que China pudiera igualar a Estados Unidos, y mucho menos superarla. De hecho, ya hemos llegado a este último escenario. Esto fue lo que convenció a la administración Trump de que la única solución era desechar la política exterior estadounidense posterior a 1945.

Estados Unidos estaba perdiendo y seguiría perdiendo: se necesitaba un cambio radical de rumbo. El primer intento fue Trump 1.0. Cuando Donald Trump ganó el pasado noviembre, se puso en marcha una estrategia muy diferente y mucho más extrema. Culminó el 9 de abril, cuando decretó la suspensión efectiva del comercio con China.
Fue una política in extremis, lo que los italianos llamarían tariffissimo, si existiera esa palabra. Cuando no puedes ganar, construye un muro altísimo alrededor de tu enemigo, aíslate de él e intenta que el resto del mundo haga lo mismo.

Lejos de toda la palabrería de la administración Trump sobre «Hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande», esto no es nada menos que la «Gran retirada estadounidense». Es una admisión de derrota. Es una negación de las fuentes mismas del desarrollo humano, la interacción constante entre sociedades y culturas que difunde el aprendizaje, y el inevitable traspaso de la posta a las civilizaciones emergentes que irrumpen y transforman el futuro.

Un ejemplo notable de esto han sido las últimas ocho décadas: el auge del mundo en desarrollo, hogar de la gran mayoría de la humanidad, la irrupción de China e India en el escenario global, y la expansión de la globalización. Este es el mundo contra el que se rebela la administración Trump. Su contrarrevolución es contraria al desarrollo (los enormes aranceles contra los países en desarrollo), a la diversidad nacional e internacional, a la globalización, a la ciencia (Covid-19 y el cambio climático) y al racismo pro blanco. Quiere cerrar la puerta a las últimas ocho décadas.
Normalmente, una estrategia se concibe como un proceso. En cambio, la administración Trump ha comenzado por el final, con una postura maximalista, una ruptura radical y un enfoque obstinado y mal pensado.

Hay tres razones por las que fracasará. En primer lugar, la prohibición comercial perjudicará a Estados Unidos mucho más que a China. Si bien las exportaciones chinas a Estados Unidos son mucho mayores que las de la nación norteamericana al país asiático, Estados Unidos depende mucho más de las exportaciones chinas que China de las importaciones estadounidenses, para las cuales, en su mayoría, puede encontrar sustitutos con relativa facilidad. La falta de preparación adecuada por parte de Estados Unidos también ha quedado al descubierto con la suspensión temporal de los aranceles sobre chips, enrutadores y otros productos electrónicos.

En segundo lugar, la reacción de los mercados de bonos, donde reside el verdadero poder, lanzó una advertencia que la administración Trump se vio obligada a atender: el abuso de los aranceles representaba una seria amenaza para el excepcionalismo estadounidense. El privilegio exorbitante del dólar como moneda de reserva mundial no podía darse por sentado. La misma advertencia se lanzó en 2008 y 2020; podemos estar seguros de que 2025 no será la última vez. Las consecuencias de la próxima podrían ser mucho más drásticas.
La tercera razón por la que el «Armagedón arancelario» estadounidense fracasará es que China se ha estado preparando para este escenario desde que la primera administración Trump lanzó su cruzada antichina en 2017.

Donald Trump pretende desafiar a China y a su presidente Xi Jinping con una agresiva guerra tarifaria.

Si bien China fue tomada por sorpresa por el Trump 1.0, estaba extremadamente bien preparada para el Trump 2.0, independientemente de las eventualidades. Si bien Estados Unidos representó el 21 % de las exportaciones de China en 2016, esa cifra había caído al 13,4 % para 2024. Esto no fue casualidad, sino intencional.

De igual manera, China, consciente de que tarde o temprano podría enfrentar importantes obstáculos a sus exportaciones, había acumulado amplios recursos que podría desplegar cuando fuera necesario para impulsar considerablemente el consumo interno. El contraste entre el enfoque de Pekín y el de Washington difícilmente podría ser más marcado: mientras China juega al ajedrez,

Estados Unidos celebra un espectáculo de fuegos artificiales.

Al empezar por el final y apostar a lo grande con su postura maximalista —eliminando prácticamente todo el comercio con China—, la administración Trump ha asumido un enorme riesgo. Se ha saltado etapas y ha catapultado al mundo a lo que, en términos económicos, es más bien un desenlace. Las consecuencias para Estados Unidos son de gran alcance.
Con la imposición de aranceles del 10 %, ha despertado la ira de muchos países de todo el mundo, que resienten profundamente la forma arbitraria y dictatorial de su imposición. La intención de

Estados Unidos es clara: la reconfiguración coercitiva del mundo según sus propios términos y a expensas de otros países.

De haber adoptado previamente el multilateralismo, Estados Unidos ha optado por el unilateralismo. Ya no puede esperar la misma buena voluntad de estos países; su lealtad estará cada vez más motivada por el miedo. Es mucho menos probable que Estados Unidos consiga su apoyo en la guerra comercial contra China. Al contrario, muchos buscarán cada vez más en China la solidaridad y su futuro. Estados Unidos se enfrentará a un creciente aislamiento.
FUENTE CRONICON

Perú: hoja de ruta irregular hacia las presidenciales de 2026

 

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El pasado 25 de marzo, Dina Boluarte anunció en un mensaje a la Nación que las elecciones generales (Presidencia y Parlamento) previstas constitucionalmente para 2026 se celebrarían el 12 de abril del 2026.

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  • El pasado 25 de marzo, Dina Boluarte anunció en un mensaje a la Nación que las elecciones generales (Presidencia y Parlamento) previstas constitucionalmente para 2026 se celebrarían el 12 de abril del 2026.
  • A un año de la contienda electoral existen 43 partidos políticos inscritos en el registro electoral peruano. Según la legislación del país, los candidatos a la plancha presidencial (presidente y dos vicepresidentes) deben estar inscritos en alguno de esos 43 partidos desde al menos un año antes de la celebración de los comicios.
  • En la misma fecha los peruanos elegirán, por primera vez en 30 años, representantes a dos cámaras legislativas. El retorno del bipartidismo será una de las novedades introducidas por el actual Congreso, controlado por el fujimorismo. Lo que hoy conocemos como Congreso pasará a ser la Cámara de Diputados y se renovará completamente (130 congresistas o diputados) y, además, se elegirán 60 representantes al Senado, 30 por circunscripción regional y 30 por nacional, retornando así a la bicameralidad eliminada por la Constitución fujimorista de 1993.

Calendario electoral

  • El pasado 12 de abril fue la fecha límite para que los partidos lograran su inscripción en el Registro de Organizaciones Políticas (ROP). Los futuros candidatos debieron haberse afiliado a sus partidos con esa fecha como límite, ya que la legislación establece que deben hacerlo al menos un año antes de la elección.
  • 2 de agosto: fecha límite para solicitar la inscripción de alianzas electorales.
  • 1 de septiembre: fecha estipulada para que las alianzas logren su inscripción comunicando a la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) la modalidad de elecciones primarias, el ámbito nacional o regional de participación de delegados y el número de delegados a elegir.
  • 14 de octubre: cierre del padrón electoral.
  • 31 de octubre: fecha límite para que las y los candidatos queden inscritos para participar en las elecciones primarias.
  • 30 de noviembre de 2025: elecciones primarias y elección de delegados de las organizaciones políticas. En el Perú las primarias no son obligatorias.
  • 15 de diciembre: fecha límite para que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) proclame resultados de las elecciones primarias.
  • 23 de diciembre de 2025: fecha límite para la presentación de solicitudes de inscripción de fórmulas y listas de candidatos.
  • 13 de marzo de 2026: fecha límite para resolver apelaciones sobre exclusión y tachas de candidatos.
  • 14 de marzo de 2026: fecha límite para que las candidaturas queden inscritas.
  • 12 de abril de 2026: primera vuelta electoral.
  • 7 de junio: segunda vuelta electoral.

Inhabilitación de candidaturas

  • Las elecciones de 2026 serán unas elecciones ensombrecidas por la sospecha de estar adulteradas. El control del Congreso por parte del fujimorismo y su alianza estratégica con Boluarte ha permitido maniobrar para lograr la exclusión de la próxima contienda electoral a buena parte de las precandidaturas de centro, liberales e izquierda que sonaban con más fuerza, desde la de Martín Vizcarra hasta las distintas fórmulas que el castillismo había tratado de impulsar para acudir a las presidenciales de 2026.
  • El excluido más sonado es el expresidente Vizcarra, inhabilitado por el Congreso por diez años acusado de “cerrar inconstitucionalmente el Congreso” el año 2019.
  • Otro expresidente, Francisco Sagasti, ha sido inhabilitado por el Congreso acusado de abuso de autoridad durante su mandato.
  • El exprimer ministro de Martin Vizcarra, Salvador del Solar, también fue inhabilitado por la Comisión Permanente del Congreso. Esta inhabilitación aún deberá ser refrendada por el Pleno del Congreso.
  • Por otro lado, la  Corte Suprema confirmó el fallo de la Sala de Derecho Constitucional y Social Permanente ratificando la ilegalidad de la organización política Alianza Nacional de Trabajadores, Agricultores, Universitarios, Reservistas y Obreros (A.N.T.A.U.R.O), lo que dejó fuera de la contienda a Antauro Humala.
  • Se produjo, además, la exclusión de los partidos del campo popular y cercanos a Castillo, Adelante Pueblo Unido (APU), Unidad Popular (UP) y RUNA, lo que deja sin opciones al castillismo para presentar a sus candidatos, ya que éstos tendrían que haber sido afiliados desde el 12 de abril a alguno de los partidos que sí han logrado la inscripción.
  • Finalmente, sigue en marcha la judicialización de potenciales candidatos en el marco del juicio por rebelión contra Pedro Castillo, Aníbal Torres y Betsy Chávez. Si la Justicia los condena, los dejaría definitivamente fuera de la contienda electoral (incluso para ser diputados o senadores). Existe una gran probabilidad de que este escenario ocurra.

María Corina tiene razón: «¡las sanciones sí funcionan!». Vean lo que Francia y EE UU hicieron con Haití… Funcionaron!…

 

Punto y seguimos | Solo vergüenzas…

Otra semana más de impunidad sionista

Israel, en su tradicional estilo cínico de hacer "política", solicitó la anulación de las órdenes de arresto que pesan sobre el primer ministro, Benjamin Netanyahu, y el exministro de Defensa, Yoav Galant, emitidas por el Tribunal Penal Internacional (TPI) de La Haya en noviembre del 2024. Apelaron a la "falta de jurisdicción del tribunal" y aludieron que Israel no es parte del TPI ni del estatuto de Roma y que, por lo tanto, las órdenes de detención son ilegales.

El fallo, que dictaminaba que los países miembros debían detener a las citadas personas de hallarse en sus territorios, fue incumplido por Hungría en una reciente visita del "Bibi". Además de negarse a apresar a Netanyahu, anunció su retiro de la Corte Penal Internacional (CPI), lo que causó revuelo y debate en la comunidad internacional acerca de los dobles estándares tanto de la Corte como de Israel.

Afortunadamente, el TPI rechazó la apelación israelita por "irrelevante" y afirmó tener pruebas de que tanto Netanyahu como Galant han cometido —y cometen— crímenes de guerra contra la población palestina, tales como bloqueo de ayuda humanitaria, asesinatos masivos, persecución y tratos inhumanos. Resulta cuando menos risible que Israel se atreva a "defenderse" ante acciones de las que el mundo entero es testigo en vivo y directo; sin embargo, el poder del Estado sionista no es poco, y sus apoyos, tampoco. La acción húngara, que pudiera calificarse como una cachetada para la justicia y la humanidad representadas en la lucha del pueblo palestino, es solo una muestra de que la impunidad de Israel es una que se sostiene gracias a la complicidad de otras naciones, más allá de los Estados Unidos.

De este modo, mientras esas mismas naciones defienden a un Estado genocida, por otro lado, sancionan a pueblos inocentes solo por elegir gobernantes que no les gustan o por querer vender sus recursos a otras naciones. Cada semana llega una nueva noticia barbárica en la que Israel quema a niños vivos, destruye hospitales, impide el ingreso de agua y comida, bombardea, rompe, quema, mata, pero el mundo occidental decide que es más importante luchar contra una banda criminal inexistente como el Tren de Aragua.

Así está el mundo. No de revés, porque hasta eso tendría más sentido. Difícil resulta vivir en él sin asquearse hasta la náusea.

 

Mariel Carrillo García



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