*JUAN MARTORANO
En las más recientes ediciones de
nuestra columna hemos analizado los comicios en Brasil y las “mid term” del
próximo 3 de noviembre en Estados Unidos. Pero se nos estaban quedando por
fuera unos comicios sumamente importantes, y que no podemos soslayar de ninguna
manera.
El próximo martes 27 de octubre,
hay elecciones en la Knesset de Israel (Parlamento).
A pocas horas de que Israel acuda
a las urnas este martes 27 de octubre, como ya hemos indicado; y el panorama
político en la Knéset evoca esa conocida sensación de déjà vu institucional.
Sin embargo, bajo la superficie, la dinámica del país ha cambiado radicalmente.
En estos comicios no se vota únicamente por una distribución de 120 escaños;
los israelíes deciden el modelo de sociedad, la gobernanza institucional y el
rumbo geoestratégico del país en una era de profunda polarización y volatilidad
en Oriente Próximo.
En el centro del tablero vuelve a
situarse la figura ineludible de Benjamin Netanyahu. Admirado por sus
seguidores como el guardián de la seguridad nacional e impugnado por sus
detractores como un líder que tensiona los contrapesos democráticos,
"Bibi" enfrenta una de las batallas electorales más complejas de su
prolongada carrera política.
1.- Lo quedicen
las encuestas: Parálisis y fragmentación
Si algo confirman los sondeos de
opinión publicados en la recta final de la campaña, es que el bloqueo político
continúa siendo el principal actor en la escena israelí:
* El bloque de gobierno (49 - 54 escaños): Las
proyecciones ubican al Likud de Netanyahu disputando el primer lugar (alrededor
de 22 escaños en duras métricas de intención de voto). Sin embargo, sumando a
sus aliados tradicionales —la extrema derecha y las formaciones ultraortodoxas
como Shas y UTJ—, la coalición oficialista se queda lejos de la ansiada barrera
de 61 escaños necesaria para formar un gobierno con mayoría absoluta.
* La oposición dispersa (alrededor de 51 - 58 escaños): El bloque
opositor, impulsado por figuras del centro y la derecha secular como Gadi
Eisenkot, Naftali Bennett o Avigdor Lieberman, junto al espacio de los
Demócratas, supera al bloque oficialista pero tampoco alcanza la mayoría
automática por sí solo.
* El árbitro de las alianzas: La gobernabilidad dependerá del
desempeño de los partidos árabes (como Ra'am o la Lista Conjunta) y de la
capacidad de superar el estricto umbral electoral por parte de pequeñas listas.
La paradoja de las urnas: Ni el bloque de Netanyahu ni el bloque
opositor tradicional tienen asegurado un camino despejado hacia el poder. El
resultado amenaza con derivar en un estancamiento prolongado o en complejas e
inestables negociaciones de coalición.
.
2.- Los tres dilemas del electorado israelí.
* La narrativa de la seguridad frente al desgaste institucional: Netanyahu
apela al electorado conservador posicionándose como el único líder capaz de
encarar los desafíos regionales y la presión internacional. No obstante, el
desgaste acumulado tras años de tensión social y judicial pasa factura a la
marca Likud.
* El fantasma del “voto útil”: Con
múltiples listas rondando el umbral mínimo del 3.25%, los votos desperdiciados
en partidos que no logren representación podrían inclinar la balanza en el
último minuto de forma decisiva..
* La imposible aritmética de coalición: Aunque el Likud ha dejado entrever la idea de un gobierno de
unidad, las fuerzas opositoras han vetado de forma reiterada cualquier fórmula que
mantenga a Netanyahu a la cabeza del Ejecutivo, lo que estrecha de manera
dramática las alternativas de gobernabilidad..
3.- Reflexión fina. ¿Estabilidad o bucle
electoral?
Este 27 de octubre, la ciudadanía
israelí ingresa al centro de votación con la certidumbre de que depositar la
papeleta es solo el primer paso de un proceso convulso. El verdadero desenlace
no se conocerá al cierre de las urnas, sino en las intensas semanas de
negociación posterior.
Si Netanyahu logra tejer alianzas
heterodoxas para alcanzar los 61 escaños, consolidará un récord de supervivencia
política sin parangón. Si no lo logra, e Israel queda atrapado en una nueva
parálisis legislativa, la pregunta que resonará con fuerza en Jerusalén será si
el sistema político israelí puede permitirse eternizar esta dinámica o si está
abocado a una reconfiguración estructural inevitable.
* Abogado, Defensor de Derechos Humanos,
Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras
Socialistas. , jcastillo23051980@gmail.conm , j_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta
tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo.
Canal de Telegram: El Canal de Martorano


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