*JUAN MARTORANO
De acuerdo a los resultados emitidos por el Tribunal Supremo Electoral para el balotaje presidencial que estaba convocado el día de ayer, el actual mandatario de Brasil, Luiz Inácio “Lula” Da Silva se alzó con el triunfo y obtuvo un cuarto mandato por parte del pueblo brasilero al obtener 64.256.232 votos lo que representa el 51,8% de los votos válidos emitidos versus Flavio Bolsonaro que obtuvo 59.826.041 votos para un 48,2% de los votos válidos y entre los votos válidos o nulos 4.163.801 para un 0,0%.
En este análisis en caliente de estos resultados, podemos señalar que Lula triunfa junto a su Ejército Popular que supieron motivar a los indecisos y abstencionistas que salieron a votar, aun ante el sabotaje del transporte y la guerra híbrida bolsonarista. Las redes sociales empoderadas por el pueblo patriota vencieron a Trump y al fascismo en la patria de Joao Goulart y de Luis Inácio Abreu De Lima.
Lo de ayer de Lula con su remontada épica constituyó, además una de las operaciones de reingeniería política y electoral más complejas en la historia reciente de América Latina
Tras quedar por detrás de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta del 4 de octubre por una diferencia superior a los dos millones de votos (45,16% frente al 47,03%), el escenario para el Palacio del Planalto era sombrío. Sin embargo, en solo tres semanas, la maquinaria del Partido de los Trabajadores (PT) y sus aliados ejecutaron una transformación de campaña drástica que logró dar vuelta al marcador en el balotaje del 25 de octubre.
1.- La caza del abstencionista: De la apatía a la movilización.
El primer diagnóstico de la noche de la primera vuelta reveló un dato crítico: más de 33 millones de electores (un 21,08% del padrón) no habían acudido a las urnas, la cifra de abstención más alta registrada desde 1998.
Mientras el bolsonarismo intentó consolidar su techo conservador en los estados del Sur y Sudeste, el rediseño estratégico de Lula priorizó la movilización territorial quirúrgica. La campaña identificó municipios clave del Noreste y periferias urbanas de São Paulo y Minas Gerais donde la participación había caído drásticamente, desplegando logística, transporte masivo y militancia de base para garantizar que el electorado abstencionista de menores recursos asistiera masivamente el 25 de octubre.
2.- Giro
del mensaje: "Cambio para mejor" vs. "Cambio para peor".
En la primera vuelta, el discurso
oficialista pecó de triunfalismo y endogamia, centrado excesivamente en la
confrontación retórica con la extrema derecha y descuidando la percepción
ciudadana sobre la economía cotidiana.
Para el balotaje, el equipo de
comunicación reenfocó la narrativa bajo tres ejes concretos:
* Alineación con las demandas socioeconómicas: Se acentuaron los
logros en generación de empleo, control de la inflación y fortalecimiento de
las políticas de transferencia de ingresos.
* Contraste de modelos: La figura de Flávio Bolsonaro dejó de
combatirse únicamente desde lo ideológico para enmarcarse como una amenaza a la
estabilidad institucional y económica. Se enfatizó que el retorno de la
dinastía Bolsonaro significaría un "cambio para peor", mientras que
el oficialismo prometía los ajustes necesarios bajo un "cambio para
mejor".
* Apelo al centro no alineado: Se moderó el tono ideológico para
atraer al votante moderado que rechazaba tanto la polarización extrema como las
posturas radicales
3. Desarticulación del relato de la herencia
Flávio Bolsonaro basó su campaña en
articular el descontento social y presentarse como el heredero natural de la
base política de su padre. La estrategia de Lula consistió en fisurar esa
candidatura mediante dos vías:
* Vincular directamente la
propuesta de su rival con los aspectos más cuestionados del ciclo anterior, en
particular las causas judiciales que pesan sobre el entorno familiar e
integrantes de la gestión previa.
* Firmar compromisos de
transparencia, como la apertura de expedientes bajo secreto, desactivando los
ataques sobre corrupción que el bolsonarismo usaba como bandera central de
desgaste.
El panorama que se abre: Gobernabilidad en un país fracturado:
A pesar de la victoria en el balotaje, el triunfo de Lula no representa un cheque en blanco. Las urnas dejan al descubierto una nación profundamente dividida en dos mitades, con un Congreso donde las fuerzas conservadoras y el Partido Liberal (PL) retienen un peso parlamentario decisivo.
El rediseño electoral demostró eficacia para ganar una elección de alta tensión, pero el verdadero desafío de este nuevo mandato estará en la gestión política de un país donde la mitad del electorado exige un rumbo diferente.
Esto es lo que podemos señalar, en caliente, del triunfo del balotaje ayer de Lula.
* Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras Socialistas. , jcastillo23051980@gmail.conm, j_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de Telegram: El Canal de Martorano


No hay comentarios:
Publicar un comentario