Oscar Rodríguez E
La historia no se detiene y la naturaleza nos ha traído nuevos compromisos y retos que se suman a la ya difícil situación psico social política en que se desenvuelve la vida del país y para reciente dirigencia nacional que da sus primeros pasos en este oficio.
Las repentinas y trágicas circunstancias nacionales llegan con la catástrofe sísmica del pasado 24 de junio que nos ha impuesto una realidad ineludible como es una emergencia humanitaria y material de proporciones devastadoras que exige, de manera inmediata a muchos países europeos deponer el bloqueo financiero ya que las circunstancias políticas que lo impulsaron han prácticamente desaparecido e inclusive tratan de restituir las viejas relaciones con Venezuela. Estamos frente a destrucción de infraestructuras, el colapso de servicios médicos y debemos enfrentar una necesidad de reconstrucción a corto, mediano y largo plazo, por lo que en ese contexto la retención de los recursos soberanos del país en Europa es un acto de asfixia injustificado, tan grave para la población, como el evento natural.
En este momento de profunda crisis, recordamos que esta retención de nuestros recursos se manifiesta en tres coordenadas específicas en Europa:
El Reino Unido, que funcionaba como garante mundial de la estabilidad mundial monetaria, mantiene en el Banco de Inglaterra, retenidas 31 toneladas de oro venezolano, valorado en más de 4,000 millones de dólares que hoy se necesitan con urgencia matemática en el suelo del que fueron extraídos.
En Suiza se encuentran congeladas por las autoridades financieras de ese país cientos de millones de dólares vinculados a la empresa estatal PDVSA, indispensables para la reactivación logística normal para funcionar en esta situación de emergencia.
Portugal también se sumó contra Venezuela y su gobierno mantiene en el Novo Banco el secuestro de aproximadamente 1,500 millones de dólares pertenecientes al país necesarios para el soporte social como el Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (Bandes) y la propia PDVSA.
En total, es una masa milmillonaria de liquidez y activos que permanece paralizada en bóvedas e instituciones europeas mientras las comunidades venezolanas enfrentan las secuelas del sismo y las consecuencias que la propia retención de sus recursos financieros genera.
No existe justificación jurídica, política ni moral que sostenga la inmovilidad de estos fondos mientras la situación nos demanda con urgencia, hospitales de campaña, medicamentos, maquinaria pesada y la reconstrucción estructural de los hogares devastados. Deben entender que están jugando con el porvenir de una nación en reconstrucción en emergencia más allá de lo político.
Europa mantiene posiciones ideológicas y políticas que son superadas por la circunstancia y los mismos hechos políticos por lo que las políticas europeas deberían adecuarse a ellas y no mantenerse estáticamente en el pasado superando las rigideces ideológicas. Apelar a la liberación de estos recursos no es una solicitud de auxilio o caridad; es la exigencia firme del retorno de nuestro dinero y recursos que en un acto de buena voluntad se le depositaron en esos países y que por lo tanto legítimamente pertenecen a Venezuela que necesita su retorno para atender todas sus situaciones de crisis. Estos recursos serán transformados inmediatamente en alimentos, insumos de salud, techos y reactivación económica profunda.
Hacemos un llamado categórico a la comunidad internacional, a los gobiernos del Reino Unido, Suiza y Portugal, y a las autoridades de las entidades financieras involucradas para que actúen con la altura histórica que el momento demanda. Es posible que necesiten los recursos ayer depositados para equilibrarse pero mantener el bloqueo de estos activos en medio de la actual emergencia humanitaria es una condena directa a los sectores más vulnerables de la sociedad venezolana.
El oro y los fondos retenidos deben ser devueltos a su único dueño universal: el pueblo de Venezuela, para que sea este, con su soberanía y su inquebrantable voluntad de superación, quien levante de las ruinas el porvenir del país. La historia y Venezuela juzgará la indolencia; la urgencia de la vida exige acción hoy en la continuidad de esta historia.
Oscar Rodríguez Estrada
28 de junio de 2026


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