martes, 9 de junio de 2026

Mes emblemático

 Alexandra Mulino

El mes de junio abre su espacio temporal con acontecimientos importantes que sufragan a favor de la venezolanidad. Entre tantos hechos históricos emblemáticos, considero de suma importancia mencionar los siguientes:

El 2 de junio de 1877, en la ciudad de Caracas, nació el Instituto de Ciencias Sociales bajo el gobierno de Francisco Linares Alcántara. El recordado profesor Virgilio Tosta avivó la memoria al exponer en su libro: Manual de Sociología, de 1956, que un artículo del doctor Luis Villalba, publicado en El Universal el 9 de mayo de 1963, con el título Hostos y el Instituto de Ciencias Sociales, reveló tal acontecimiento de suprema importancia para la comprensión de los estudios sociales en el país.

El 15 de junio de 1943 murió en su residencia ubicada en Caracas, el intelectual larense José Gil Fortoul. Nombre controversial por sus servicios diplomáticos a los gobiernos de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez. Cabe destacar que Rómulo Betancourt contribuyó con la satanización de este importante diplomático y sociólogo. Su obra El hombre y la historia, de 1896, trató del primer libro de sociología que rompió con la concepción de Comte y Durkheim como autores hegemónicos de las ciencias sociales sistemáticas.

El 29 de junio de 1970 falleció en Caracas el revolucionario y teórico marxista Salvador de la Plaza. Cabe destacar que fue quien inició, junto a Gustavo Machado y Pío Tamayo, los estudios de la teoría de la dependencia en el país. Sus escritos revelaron el problema del subdesarrollo como un asunto de dependencia estructural y no como un mal endémico propio de la raza inferior que habitó este paralelo, según la sociología racista anglocéntrica.

El 8 de junio de 1976, la Biblioteca Ayacucho publicó con gran exquisitez editorial Doctrina del Libertador. El director del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, el profesor Jorge Berrueta, a través de las redes sociales, celebró en alto tal acontecimiento al subrayar que no trató de un libro secundario, sino de la “primera chispa que encendió la gran hoguera de nuestra identidad”.

El 4 del corriente se celebraron las festividades de los Diablos Danzantes de Corpus Christi como máxima expresión de la venezolanidad en su concepción sincrética, al derrotar el rígido canon colonial de las razas.

La defensa de la memoria nacional, a través de la historia insurgente, trata de la mayor protección de la soberanía!



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