viernes, 1 de agosto de 2025
Nicolás Maduro | Base de Misiones "Juana Ramírez La Avanzadora"
Súper Bigote Post 27 de julio 2025
Entrevista News con Mikhail Zvinchuk, Bloguero Ruso
El sueño de los guyaneses
Los traficantes de drogas en los EUA son caso todos estadounidenses
El presidente norteamericano suele responsabilizar únicamente a los cárteles latinoamericanos.

Más del 80 % de las personas condenas en EE.UU. por delitos vinculados al narcotráfico son ciudadanos de ese país y en su mayoría traficaban metanfetaminas, reveló una investigación del diario mexicano La Jornada.
El reporte contradice al presidente de EE.UU., Donald Trump, quien suele acusar del tráfico de drogas en su país únicamente a organizaciones criminales de América Latina, en particular de México, lo que la presidenta Claudia Sheinbaum ha rechazado, además de reclamarle que él también haga su parte para enfrentar estos delitos.
De hecho, este es uno de los motivos en los que Trump basa las amenazas de sanciones arancelarias contra el país vecino, al que acusa de no colaborar lo suficiente en materia de seguridad ni de frenar el tráfico de drogas en la frontera. Por la misma razón designó a los cárteles como "organizaciones terroristas".
Sin embargo, al analizar datos oficiales, los periodistas descubrieron, por ejemplo, que cuatro de cada cinco personas acusadas de tráfico de fentanilo en EE.UU., una sustancia que ha generado una epidemia de consumo, son ciudadanas estadounidenses.
Precisaron, además, que de los dos millones de presos que hay en la actualidad en EE.UU., y que lo convierten en uno de los países con mayor población carcelaria a nivel mundial, el 20 % cometió crímenes en torno a las drogas ilegales.
Encontraron, por otra parte, que de 1991 a 2024 la droga ilícita más traficada en EE.UU. fue la metanfetamina, ya que provocó el 54 % de los arrestos, seguida de la cocaína en polvo (17,3 %) y el fentanilo (11,9 %).
De este universo, entre el 84 % y el 85 % de los traficantes de fentanilo y de metanfetaminas condenados fueron ciudadanos estadunidenses, cifra que se redujo en un 62 % en el caso de la cocaína.
Araña feminista|Ellas migraron para querer vivir, no para ser borradas
Cada mes, las cifras siguen creciendo. Solo en el primer trimestre de 2025, el Monitor de Femicidios de Utopix ha documentado 28 asesinatos de mujeres venezolanas en el exterior: 10 en febrero, 9 en marzo, 9 en abril. Las mataron en Perú, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Chile y Guyana. Salieron del país buscando vida y encontraron violencia. Y esas son solo las que alcanzamos a contar.
En Tinta Violeta lo sabemos de cerca. Acompañamos a madres que llaman llorando porque su hija no responde desde hace días y aparece muerta en una carretera. Hermanas que no tienen cómo viajar para reclamar el cuerpo. Amigas que intentan ayudar desde lejos a una mujer que está atrapada en una relación violenta, en un país que no es el suyo. Muchas están en situación migratoria irregular, sin redes, sin confianza en las instituciones. Algunas ni siquiera hablan el idioma del lugar donde intentaron rehacer sus vidas. ¿A quién acude una mujer así, cuando la están golpeando?
Una joven de 25 años, cuyo nombre me reservo, nos escribió desde el Sur de América Latina: “Me vine con mi pareja y ahora no me deja salir. Me revisa el teléfono, me golpea. Estoy encerrada. No sé a quién llamar. No tengo papeles, no tengo a nadie”. Ese mensaje, como tantos otros, refleja una realidad incómoda: la violencia de género no se queda en el país de origen. Cruza fronteras, se disfraza de dependencia y se instala en la soledad.
Migrar es un derecho humano. Pero para las mujeres implica riesgos agravados. Somos más vulnerables a la trata, la explotación sexual, el acoso, la violencia doméstica y el femicidio. La violencia nos acecha en las calles, en los trabajos informales, en los alojamientos precarios, y la impunidad se vuelve norma cuando no hay papeles ni protección.
Hoy celebramos como país el logro diplomático que permitió el regreso de 252 venezolanos detenidos en el Cecot en El Salvador. Fue una muestra de voluntad política activa. Pero mientras damos ese paso, no podemos seguir ignorando a las mujeres migrantes que siguen desapareciendo o muriendo sin apoyo, sin respuestas, sin mecanismos efectivos de protección.
Estas muertes no son hechos aislados. Son el síntoma de una estructura que falla. Desde la Cancillería venezolana, urge crear, junto a organizaciones especializadas, canales de denuncia seguros y protocolos de atención para mujeres migrantes en riesgo. Se trata de proteger sus vidas.
Y los países de acogida deben asumir su responsabilidad. No basta con discursos mientras las mujeres migrantes no acceden a justicia, salud ni resguardo. Hace falta voluntad política real para que ninguna quede fuera de los sistemas de protección por el simple hecho de ser extranjera, pobre y mujer.
Cada venezolana asesinada fuera del país deja una comunidad rota, una historia truncada, una deuda que no puede seguir ignorándose. No migraron para morir. Migraron para vivir, y les fallamos.
Nombrarlas es apenas el comienzo. Escuchar a las que aún viven, el compromiso urgente.
Daniella Inojosa
Trinchera de ideas | Venezuela y Estados Unidos... ¿Han mejorado las relaciones?
El Gobierno de Venezuela y el de Estados Unidos han logrado estabilizar una línea de comunicación permanente. Ello se debe más a definiciones de orden interno en Estados Unidos que a un mejoramiento real de los vínculos entre los dos países. Finalmente, en Estados Unidos se está imponiendo la pragmática propuesta MAGA (Make American Great Again) frente a la ideológica de los neoconservadores liderados por Marco Rubio.
La situación internacional y la aceptación de que China es el enemigo principal de Washington han ido ganando espacios en la cúpula del poder estadounidense, llevando a una buena parte del liderazgo de la administración a entender esta situación, obligando a los neoconservadores y a Marco Rubio a ceder.
Su política de máxima presión (que en Venezuela hoy solo sostiene el grupo de María Corina Machado) ha fracasado. La producción y exportación de petróleo se ha estabilizado e incluso ha crecido un poco por encima del millón de barriles diarios. En gran medida eso ha sido posible gracias al apoyo de China, que parece asumir una posición más activa en cuanto a sus vínculos económicos y comerciales con Venezuela, elevando las compras de petróleo y llenando el vacío que había dejado la suspensión de las licencias especiales otorgadas a Chevron para operar en Venezuela, a pesar de las sanciones. Mientras la política estadounidense orientada al derrocamiento del presidente Nicolás Maduro sigue naufragando en Venezuela, la mirada estratégica del presidente Xi Jinping se terminó imponiendo al cortoplacismo y al mero interés de lucro de los empresarios chinos.
En este contexto, la liberación de 252 migrantes venezolanos que fueron detenidos en Estados Unidos y enviados a una cárcel en El Salvador ha sido expresión pública de un aparente mejoramiento de las relaciones. En realidad lo que ha ocurrido es un mejoramiento de la comunicación. Si no fuera así, no tendría por qué seguirse vinculando al Gobierno de Venezuela con la delincuencia organizada y el narcotráfico, que siguen presentes en la mirada y en la retórica política del Departamento de Estado.
Junto a lo anterior, también han regresado niños que habían sido secuestrados en Estados Unidos y separados de sus padres, aunque aún hay 33 de ellos retenidos ilegalmente por Washington. No se descarta que Marco Rubio, en su aberrante obsesión por derrocar al Gobierno de Venezuela, los quiera utilizar como moneda de cambio en favor de alguna de sus habituales fechorías. En este contexto, las licencias especiales a Chevron fueron restablecidas y la empresa volverá a operar en Venezuela, aunque no está autorizada a pagar en efectivo al país.
A cambio, Venezuela tuvo que pagar un alto precio: debió liberar a 10 terroristas estadounidenses presos en el país y a una cantidad alta de terroristas venezolanos militantes de los partidos de la oposición radical que habían cometido delitos sancionados en el marco de la Constitución y las leyes. El propio Marco Rubio reconoció que no había razones para tener a los migrantes venezolanos presos en Estados Unidos y que solo eran rehenes para buscar intercambiarlos con sus compatriotas. Incluso, se ha sabido que uno de ellos es un asesino confeso que ya fue juzgado en España.
Finalmente, la política conducida por el enviado especial, Richard Grenell, se ha impuesto a la posición extremista de Marco Rubio. El interlocutor del Gobierno de Venezuela ha estado en comunicación permanente con él. La posición de Grenell es que Venezuela no ha tenido una actitud agresiva contra Estados Unidos y que finalmente —en el marco de una visión de absoluto pragmatismo— ha asegurado que Venezuela jamás se ha negado a vender petróleo a Estados Unidos, lo cual es totalmente cierto.
Tampoco se ha negado a repatriar a los migrantes, incluso utilizando aviones venezolanos para irlos a buscar, liberando a Washington de pagar por esas operaciones que a estas alturas son casi diarias y que han traído un número cuantitativamente pequeño de connacionales de regreso al país, pero que ha tenido un enorme impacto mediático, emocional y simbólico como expresión de la voluntad del Gobierno de encarar esta situación que tuvo su origen en la designación de Venezuela, por parte de Washington, de ser una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos, con las consecuentes repercusiones que ello ha tenido por más de diez años.
Por otro lado, se han puesto en evidencia las mentiras de Rubio. Dijo que la “liberación” de dirigentes terroristas asilados en la embajada de Argentina en Caracas había sido una operación de fuerzas especiales de Estados Unidos, cuando en realidad fue producto de una negociación con Grenell. Ahora, ha dicho que él presionó a Maduro para liberar a los estadounidenses presos cuando en realidad también fue obra de otro acuerdo con el enviado especial de Trump. Con ello también se ha debilitado y desacreditado aun más la posición de María Corina Machado, principal aliada de Rubio en Venezuela.
En este momento, en la lógica de Trump, Venezuela ha dejado de ser un problema y se está abocando a los que sí lo son (según su lógica) y por diferentes razones: México y Colombia por el narcotráfico y el envío de drogas a Estados Unidos y Brasil porque al ser una potencia industrial compite con las empresas estadounidenses.
Cuando las circunstancias obligaron a Trump a entregarles el Departamento de Estado a los neoconservadores y tuvo que nombrar a Rubio contra su voluntad en ese cargo, lo contrarrestó con el nombramiento de 24 enviados especiales que no responden a Rubio sino a él. Con estos enviados, que atienden los aspectos más importantes y estratégicos, Trump maneja lo sustancial de la política exterior de Estados Unidos. De hecho, ante la pérdida de protagonismo del Departamento de Estado, Rubio se vio obligado a reducir su plantilla, dejando fuera a centenares de diplomáticos de carrera y otros funcionarios.
A cambio, Trump le entregó a Rubio el manejo de la política hacia América Latina y el Caribe que no revisten mayor interés para Trump y que en realidad está siendo manejada por el Pentágono a través del Comando Sur de las Fuerzas Armadas. En esa medida, la región está recibiendo el impacto más fuerte del odio de quien Trump llamó “el pequeño Marco”. En el caso de Venezuela, por ser un país petrolero, la agenda bilateral rebasa sus posibilidades, por lo que cada vez más se va traspasando a Trump el poder de decisión por intermedio de Grenell.
En respuesta a los avances en la comunicación entre Venezuela y Estados Unidos, y ante la desesperación de Rubio y su pérdida de protagonismo, el Departamento de Estado, a través de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, declaró que el Cartel de los Soles, una creación artificial de Estados Unidos supuestamente conformada por altas autoridades de Venezuela, era una organización terrorista. A continuación, sindicó al presidente Maduro como jefe de ese engendro, acusándolo sin fundamento alguno de tener vínculos con el Tren de Aragua, otra organización delictiva destruida en Venezuela por la acción decidida del Gobierno, pero que Washington mantiene viva con su retórica a fin de argumentar a favor de su política hacia Venezuela.
Asimismo, y para darle ámbito internacional a la idea, el Departamento de Estado ha agregado a una facción del Cartel de Sinaloa, acusada de ser una de las principales organizaciones que introduce droga en Estados Unidos, como parte del imaginado triunvirato de poder mafioso que solo existe en la mente afiebrada y perversa de la extrema derecha terrorista de Estados Unidos
La aceptación de esta aberración solo responde a las necesidades de Trump de mantener los equilibrios y sostener unidos a los contradictorios grupos que se han reunido, “pegados con chicle”, en su administración.
Sergio Rodríguez Gelfenstein
sergioro07.blogspot.com
Un mundo accesible | El tiempo perdido
Tengo la costumbre de sentirme increíblemente honrada cuando la vida me da la oportunidad de servir en aquellas actividades que no solo me deleitan gracias a su carácter liberador. Algunas veces me brinda paz y otras veces me brinda alegría, elevando mi espíritu y desfogando mi continuo desasosiego.
Veo en mi pluma el andar de los años y el andar de los sueños, pero incluso los sueños póstumos han dejado algo de verdad en esta tierra. Así que veo mi pluma, y sonrío como si hubiese realizado algún tipo de travesura infantil. He aquí mi propia y más preciada correspondencia, aquella con la cual nunca estoy del todo conforme o inconforme, pues, cual misterio, mi gozo es mi musa, y mi musa es mi gozo, las manecillas del reloj parecieran detenerse, y no sabría pronunciar mi nombre, el planeta que habito, o la inmensidad y reír entre sueños, como si se tratase del más maravilloso de los sueños o la inmensidad de una naturaleza más excelsa y hermosa de todas, aquella que la misma que presta abrigo, amor y hermosura, ahogada en visitas, llenas de corazones, todos diferentes. Hoy, un adorable niño jugaba con hojas otoñales; ayer, un joven mezquino incendió un roble que había visto más que él de la vida, pero no le bastó y lo quemó hasta sus cimientos. Por la tarde, unos cuantos caballeros canosos jugaban ajedrez, y desde la ventana me sorprendió una niña cuyo corazón colorido juega riendo dulce y gentilmente entre los pastizales más verdes que podrías imaginar.
Qué reconfortante es saber, querido hermano, que compartimos el mismo cielo azul, siempre tan amplio como para que te acerques un poco y encuentres consuelo en la inmensidad del alba, pues, mientras en algunas latitudes unos corren, otros aprecian los oscureceres. O quizás algunos artistas sean afines a mis inclinaciones y disfruten más de la hora del crepúsculo. ¿No es importante cómo todos compartimos “los cielos” sin importar desde qué latitud provenga nuestra ventana? A mí, particularmente, me llena de humildad, por decir poco. Quizás, la hermandad no solo se trate de hitos o canciones. Quizás, el rumbo de un menesteroso mendigo fue un cosmopolita, ¿o viceversa? ¡Somos demasiado frágiles para una sola vuelta del destino! Pero te aseguro algo, querido lector, necesitamos forjar vínculos en donde los prejuicios ya no tengan cabida, recordemos, querido lector, que en cada mirada se encuentra un niño inocente que quizás huyó de casa, un individuo que ya no recuerda su propio nombre, o el profesor que hizo que te dieran tu empleo y desapareció de repente por fuerzas de la naturaleza, ¡todos tenemos un pasado! ¡Nos necesitamos unos a otros! ¡Compartamos, pues, más amor y erradiquemos de nuestras vidas cada insulsa muestra de mezquindad!
Por suerte, la esperanza no requiere de impotencias, y cual río proverbial que deja atrás “sus aguas pasadas”, las ambiciones netamente egoístas, los delirios saturados de odio y poder voraz corresponden a una existencia para la que ni siquiera estamos aptos. En un futuro, que quiero pensar, es previsible y casi tan cercano que extiendo cada pequeña articulación de mi mano, pues sé reconocer, pese a mi corta edad, los fulgores del momento, mi mirada compenetra la pupila de quien sea, pues, tras el ruido de los vidrios rotos y desordenados, los miramientos y las ostentaciones desaparecen para jamás volver.
Aprendí que muchos aspectos jamás volverían a pasearse allí. Basta con una pequeña aventura para dar el último abrazo o el último beso. Y existen quienes se pierden en sus aventuras pasadas mientras la nostalgia los constriñe al mutismo, pues, en el fondo saben que pueden ser amados, pero jamás podrán ser comprendidos en la misma medida.
Me pregunto, con tristeza, ¿cuántos hermanos no estarán atrapados una y otra vez en el curso de sus pequeñas y en un principio inofensivas aventuras pasadas? ¿Cuántos años han pasado? Las miradas indiferentes y presurosas son sumamente fáciles de leer, en ellas flotan pasiones diariamente pisoteadas y son incapaces (en primera instancia) de reconocer que algún evento no está vinculado a ellos propiamente. Y me temo que no hay arte ni misterio en aquel que no puede ver más allá de su propia nariz.
Aun así, aquel al cual suelen llamar “harapiento” (persona en condición de calle o que pertenece a algún refugio poco seguro), se encuentra extraordinariamente abstraído en un pasado que ya no volverá, hasta la fisonomía grita el nombre de tan magníficos días, si te atreves a observar. No nos conocemos, y quizá no podamos ayudar a cada persona que esté vinculada con dicho perfil. Te encuentras con un recluso que no sabe de su “confinamiento mental”, quizás te lleves una sorpresa tras una visita desinteresada, quizás eres el desenlace que se necesita para una larga historia de abandono. Si te sientes intimidado, busca un pequeño grupo.
Una cosa es decirlo y otra es hacerlo, incluso si te parezco insulsa y obvia, quién no ha vivido nunca en su propio pasado, en su propia y vívida repetición, quizás no intencionalmente, deseosamente o miserablemente, e incluso exaltada y frenéticamente, recuerde, por favor, que en el presente solo quedan despojos y las cenizas de lo que alguna vez fue una “edificación perfecta”, aprendí desde lo más profundo de mi interior que, incluso, bajo tales condiciones de melancolía (todas experimentadas en primera persona), no podía simplemente asumir que comprendía por qué algunos ven pasar su vida desde el pasado.
Angélica Ramírez




