jueves, 6 de abril de 2017

El asalto final

José Vicente Rangel Vale.

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1 Los dirigentes de la oposición venezolana -y los gobiernos norteamericanos- no asumieron nunca con normalidad el proceso bolivariano que se inició con la victoria electoral de Hugo Chávez en diciembre de 1998. Antes de la toma de posesión de Chávez ya movían los hilos de la conspiración, y durante la etapa constituyente fue más evidente esa actitud cuando lo cuestionaron y estuvieron abiertamente en contra de la Constitución aprobada en 1999. El signo de la oposición que se forjó en el marco de la debacle del puntofijismo siempre fue subversivo. Una oposición que, ante la derrota, no reaccionó con talante democrático, sino en función del odio y el revanchismo, con el correr del tiempo acumularía nuevas prácticas, alianzas y definiciones para conformar un pensamiento basado en el propósito de desalojar al chavismo del poder, y sustituirlo a través de la violencia. Quebrantando un orden constitucional que nunca llegó a aceptar.
2 Por eso no hay por qué extrañar lo que ocurre en la actualidad. Porque la conjura que hoy amenaza a Venezuela no es otra cosa que el remate de una política desestabilizadora continuada; o para ponerlo de otra manera, es la expresión final de la conspiración permanente que hemos denunciado en distintas ocasiones. La oposición -y por supuesto, factores de poder en EEUU- considera que llegó el momento de darle la estocada final al presidente Maduro y, por tanto, al chavismo. Todo cuanto hacen se orienta en esa dirección. Por eso consideran que hay que desechar el diálogo, que constituye una opción que frustra ese propósito. Por eso colocan el acento en una política de lobby vergonzoso que adelantan en el exterior, entre otras motivos porque están conscientes de su debilidad en el país. Por eso aceleran la ofensiva mediática destinada a presentar a una Venezuela en ruinas, azotada por una crisis humanitaria atroz, colapsada institucionalmente, y gobernada por una dictadura. Todo lo cual sirve a los fines de descalificarla y de que el Estado venezolano sea definido como forajido.
3 Si los venezolanos tomamos plena conciencia de lo que se trama contra el país y nos unimos para defender la soberanía y los logros democráticos y sociales alcanzados durante los 18 años del proceso bolivariano en la conducción del Estado, es posible desmontar los planes de los agresores y derrotarlos. Para eso contamos con un fuerte apoyo internacional, social, política y capacidad organizativa, muy superior al de los enemigos. Además, una agresión extranjera estremecería a la región. De ello estoy convencido. Por otra parte está la combatividad del chavismo, el más sólido de los movimientos políticos que ha arribado al poder. Un movimiento que permea la sociedad. Con una firme definición ideológica y profundas raíces populares. Es calle activa y es también maquinaria con audaz capacidad de movilización. La alianza cívico-militar le otorga un poder que no tuvieron otras formaciones políticas. A este cuadro hay que agregar la importancia del liderazgo. Comenzando por Maduro, un dirigente fogueado en la lucha social, al igual que muchos otros que lo acompañan.
4 Los que viven la ilusión de que Maduro se está cayendo y de que el chavismo no tiene respuesta al intento de derrocarlo, se equivocan. A la hora de verdad, si la oposición pretende tomar por asalto Miraflores se llevará una sorpresa. No ocurrirá como con otros movimientos y dirigentes que ejercieron el poder. Conviene que los ideólogos del golpe o la invasión extrajera se bajen de la nube de que no habrá resistencia. Seguramente imaginan que Maduro, el Gobierno y el chavismo sucumbirán al miedo. Pero estoy convencido de que no será así. A Medina Angarita lo derrocaron los adecos y un grupo de militares, pero si hubiese resistido el 18 de octubre de 1945 como se lo propuso Luis Miquilena en el cuartel Ambrosio Plaza, el golpe habría fracasado. Antes del 24 de noviembre de 1948, Betancourt advirtió en un acto de masas que si se producía el golpe que se anunciaba, un millón de trabajadores lo abortaría. Pero resulta que en vez de hacer frente a la acción de los militares al día siguiente se asiló, furtivamente, en la Embajada de Colombia -en tanto que el presidente Gallegos permaneció, dignamente, en Miraflores hasta que lo detuvieron. Con Pérez Jiménez no hubo resistencia: optó por huir la madrugada del 23 de enero de 1958. Por consiguiente, que no se equivoquen los actuales golpistas: ya arrastran la desoladora experiencia del 11 de abril de 2002, y si pretenden de nuevo violar la Constitución y derrocar al Gobierno legítimo tienen que estar conscientes de que el poder no les caerá del cielo. Porque la pelea es peleando.
LABERINTO
No recuerdo un discurso tan bien concebido en cuanto a la forma y al fondo como el que pronunció la canciller Delcy Rodríguez en la OEA. Bien elaborado conceptualmente y con una reseña impecable de las infamias en que ha incurrido el organismo regional a través de la historia. Discurso que desnudó la miseria moral de Almagro, personaje al que si le quedara algo de dignidad debería renunciar. Pero, claro, el pago que recibe por el papel que cumple lo mantendrá aferrado al cargo. El uruguayo es la mejor representación de ese anacronismo putrefacto que es la OEA…
Después de ese discurso la oposición que apoya a Almagro -se ha convertido en su líder- debería hacer un acto de contrición…
Si algo demostró el proceso de validación de partidos políticos es la precaria situación en que estos se encuentran. Los más importantes vivieron momentos de angustia porque los militantes no concurrían a los centros instalados por el CNE…
¿Qué revela tal situación? Su debilidad organizativa y escaso poder de convocatoria (ejemplo: en el municipio Sucre, estado Miranda, cuatro de los principales partidos de oposición solo recolectaron 4.135 firmas). Esta realidad la confirman las encuestas. En ellas los partidos que dicen representar a la oposición aparecen con porcentajes bajísimos…
El análisis conduce a esta conclusión: que una cosa es el voto opositor y otra el ascendiente partidista sobre ese voto. Y que el voto de un sector de ciudadanos responde si hay una orientación clara. De lo contrario se inhibe o, simplemente, se desvía. Porque se trata un voto fluido, y, por tanto, impredecible…
Ahora se observa gran frustración en el votante opositor. Los fracasos políticos de la MUD, luego de la victoria del 6 de diciembre de 2015, sobre todo la errática conducción de la Asamblea Nacional y la posición adoptada ante el diálogo, afectó la credibilidad del pueblo opositor. El dato destaca en las encuestas, así como la decepción que genera el inmovilismo, las constantes convocatorias de manifestaciones que luego no se realizan o culminan con raleadas asistencias…
La pregunta que gente de oposición se hace es si quienes dirigen están dispuestos a cambiar y a asumir el rol con seriedad, o perseverarán en el ocio, el pantallerismo, el turismo en el exterior. Algo que agudiza la confusión del votante antichavista es el anuncio de los dirigentes de sus aspiraciones candidaturales cuando hay asuntos más importantes para los ciudadanos en general…
El 25 de marzo se cumplieron 40 años del asesinato por la dictadura militar argentina del gran escritor Rodolfo Walsh, autor del libro testimonial “Operación Masacre”. En Buenos Aires le rindieron homenaje en momentos en que el gobierno de Macri reacciona contra la política de defensa de los derechos humanos…
Fueron por lana a la OEA y salieron trasquilados.

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