Susana Khalil |
Yo no estoy sorprendida del Genocidio en Palestina, de la barbarie eurosionista colonial, fraudulentamente llamada "Israel".
Al occidocentrismo: Por la descolonización del pensamiento.
Siglo XXI.
No existe el "pueblo judío", existe la religión judía.
No existe el "pueblo musulmán", existe la religión musulmana.
No existe el "pueblo cristiano", existe la religión cristiana.
No existe el "pueblo ateo", existe el no creyente en Dios.
No existe el "Reino Animal"
No existe la "La caperucita Roja".
No existe "Santa Klaus".
No existe "Alicia en el País de la Maravillas".
No existe "Blanca Nieves".
La Divina comedia, de Dante Alighieri, no es un documento científico, no es un documento de historia. Es una obra literaria.
No existe Superman, existió el actor Christopher Reeve.
No, no estoy haciendo sátiras. Estoy describiendo la burda burla, el humillante y ultrajante racismo colonial eurosionista. Estoy denunciando, gritando desde la hoguera de hoy, desde la brutalidad de hoy, que fabrica e inventa esa espléndida estafa de que la comunidad religiosa judía es el pueblo judío.
Es abominablemente lamentable tener que explicar esto, hoy en el siglo XXI. Y no se trata de explicarlo a los sectores dogmaticos y pragmáticos religiosos de las iglesias evangélicas, sino a la intelectualidad, que es supuestamente ilustradora de la sensibilidad humana, la necesaria inquietud en comprender y razonar.
La vasta literatura celestial del monoteísmo judío, cristiano, musulmán no es un documento científico, no es un documento de historia.
Las sagradas escrituras de la triada religiosa monoteísta judía, cristiana, musulmana, en todo su esplendor y horror, no son fuentes científicas.
Atención, urgente e importante, todo el torrente de la fuente primaria, sea historia o mitología de la triada judía, cristiana, musulmana es un legado de lo que son los pueblos árabes, proviene de los hoy pueblos árabes y este hecho es ignorado en el occidocentrismo.
Es repulsivo ver que la amada academia, que es la supuesta luz y esplendor del raciocinio humano, es y sirve en muchos casos de inquisición, sirve de oscurana misma y de miserable tiniebla humana.
II.
Yo no estoy sorprendida del Genocidio que comete hoy el anacronismo occidocentrista, chovinista colonial fraudulentamente llamada "Israel".
Ya lo sabíamos. Ya lo habíamos dicho. El mundo árabe-persa venía advirtiendo, desde 1948, venía clamando a gritos del peligro del sionismo y de la existencia de esa estafa colonial fraudulentamente llamada "Israel". El mundo respondía, casi como una bohemia: Hay que pensar en la Paz, ustedes son musulmanes, ustedes son árabes y tienen un odio "milenario" contra los judíos. Ustedes pelean por la religión, ¿¡hasta cuándo la religión!?
El típico comodín de reducir el mundo árabe a la cosa religiosa.
No, no estoy sorprendida en lo absoluto de toda esta barbarie del occidocéntrico colonial fraudulentamente denominado "Israel"; desde niña ya yo lo sabía. Yo le decía a mi padre: Yaabah, ellos son peores que Hitler.
La natura y lógica de ese colonialismo occidocentrista, "Israel", es exterminar al pueblo nativo semita palestino. Esto, el occidente no alcanza a verlo, es como explicarle los colores a un ciego, ya que la otredad es un espejismo, es un fetiche en la instrumentalización estética de los valores humanos de la ineptitud y lo monumentalmente ridículo-criminal del occidocentrismo.
Puntualizo dos cosas:
1. Visto el proyecto colonial de exterminio del pueblo nativo semita palestino (por eso no estamos sorprendidos de la barbarie en curso y visible).
2. Debemos ser honestos e ir por la abolición total y absoluta de la existencia de esa infrahumanidad colonial. La gesta histórica de los pueblos nativos ha sido el de abolir el colonialismo.
Existe mucho miedo de hablar en estos términos. Gente de buena fe, sensible, herida, francamente solidaria con Palestina, pero no trasciende; es decir, proclamar la abolición del régimen colonial fraudulentamente llamado "Israel".
Existe el miedo. Mi manifiesto es que no quiero luchar por la liberación de Palestina desde la sombra del miedo de muchos que también luchan por Palestina.
Mi manifiesto es que no quiero seguir luchando por la liberación de Palestina desde la sombra de la sombra de amigos queridos y brillantes, sino es desde la luz por la abolición total y absoluta del régimen colonial fraudulentamente denominado "Israel".
Entendamos algo, tal vez el colonialismo logre exterminar al pueblo nativo palestino y continuar con su expansionismo colonial del gran Israel. Es irresponsablemente criminal nuestra torpeza de creer que el carácter retrógrado de que el colonialismo tiene derecho a existir, y además en el nombre de la Paz.
No estoy sorprendida de la barbarie en la que hoy transita la humanidad. Desde niña ya yo lo sabía, ya yo lo veía. Le decía yo a un niño, ellos son peores que Hitler, ese niño fue un sobreviviente de AL NAKBA, el Genocidio en Palestina en 1948. Me molestaba que ese niño no hablara, con el tiempo comprendí que su silencio era porque estaba roto de tanta dolencia y que a falta de palabras nos acariciábamos con trémolos besos, era hermosa su mirada al horizonte. Ese niño era gritón y amoroso, era mi papá, que huyó a mi amada Venezuela donde yo empecé la vida.
Sin tóxico, asumo mi dolor y lo asumo con paz y en paz, es decir, creo incurablemente en la nobleza humana, pero no voy a luchar desde el articulado miedo de nadie. No voy a luchar si no es clamando el fin del régimen occidocéntrico colonial fraudulentamente llamado "Israel".


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