domingo, 17 de mayo de 2026

Columna de Juan Martorano 542: La Resistencia Silenciosa: El rol de los movimientos sociales y populares tras la agresión de 2026

 

*JUAN MARTORANO

Como lo señalamos en la entrega precedente, ahora trataremos de aproximarnos a lo que consideramos debe ser el rol de los movimientos sociales y populares. Aquellos que tienen militancia pero no partidista, pero que tienen muchísimo que aportar en esta resistencia antiimperialista que ha pasado a nuevas etapas.

Y, sin duda, este proceso parte, como me lo decía alguien por allí, desde el primer poder que debe tener nuestro pueblo como nos lo dijo nuestro Comandante Hugo Chávez, como lo es el poder del conocimiento. Recordemos que Bolívar nos lo dijo en Angostura: “Por la ignorancia nos han dominado más que por la fuerza” y, en ese sentido, debemos formarnos no solo política e ideológicamente sino también académica y técnicamente para poder romper los patrones de dominación de las nuevas formas neocoloniales que pretenden imponernos en estos tiempos.

El inicio de 2026 quedará marcado en la historia de América Latina como el momento en que la soberanía de una nación fue violada de la forma más flagrante del siglo XXI. La incursión militar estadounidense del 3 de enero, que culminó con el secuestro y traslado ilegal a Nueva York del Presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente Cilia Flores, pretendía generar un vacío institucional absoluto y el colapso inmediato del Estado venezolano..

Sin embargo, a meses de la agresión y bajo la gestión interina de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, la realidad en las calles muestra un fenómeno complejo. Mientras los focos mediáticos internacionales se centran en el debate geopolítico, las amenazas de anexión discursiva desde Washington y las tensiones en las cúpulas, en los territorios se libra otra batalla. Allí, los movimientos sociales no partidistas simpatizantes de la Revolución Bolivariana se han convertido en el tejido conectivo que sostiene la paz social y la resistencia civil.

1.- Más allá del carnet.  La autonomía en tiempos de ocupación y asedio

Tradicionalmente, el análisis extranjero suele homogeneizar a las bases del chavismo, asumiendo que toda movilización responde estrictamente a directrices partidistas de la estructura del PSUV. No obstante, la contingencia actual ha demostrado la madurez de una constelación de movimientos autónomos —colectivos de derechos humanos, organizaciones comunales, movimientos de pobladores, frentes de economía popular y colectivos culturales— que, si bien defienden el proceso histórico de la Revolución Bolivariana, operan fuera de la burocracia partidista.

Ante la captura de la jefatura del Estado, estos grupos no esperaron una orden de comando. Su respuesta fue inmediata, orgánica y territorial, fundamentada en dos ejes: la defensa de la soberanía nacional y la preservación de la vida cotidiana.

2.- Las comunas y los movimientos territoriales: Contención y soberanía alimentaria

En medio de la confusión posterior al ataque aéreo en bases como Fuerte Tiuna y La Carlota, el principal riesgo era la parálisis logística y el desabastecimiento provocado por el pánico. Es aquí donde la organización comunal no partidista demostró su valor estratégico.

Redes de distribución autogestionadas: Ante la vulnerabilidad de las cadenas formales, frentes campesinos y cooperativas comunales activaron corredores de abastecimiento directo a las barriadas populares, mitigando el impacto del bloqueo fáctico.

Vigilancia popular y paz territorial: En zonas críticas de Caracas y del interior, los movimientos sociales asumieron tareas de organización vecinal para prevenir brotes de violencia, saqueos o infiltraciones de actores desestabilizadores, funcionando como redes de alerta temprana sin militarizar el espacio civil.

3.- La batalla cultural y comunicacional contra el relato del “estado 51”: La agresión no es solo militar; es profundamente psicológica. Las recientes declaraciones provenientes del norte que coquetean con la idea de convertir a Venezuela en un protectorado o "estado 51" buscan socavar la identidad y el orgullo nacional.

Frente a los apagones mediáticos y las campañas de desinformación en redes sociales, los movimientos culturales, medios comunitarios y creadores digitales independientes han asumido la vanguardia. Su rol ha sido vital para:

* Mantener la memoria histórica viva, recordando que la figura de Maduro, más allá de las diferencias políticas internas, representa la institucionalidad democrática secuestrada por una potencia extranjera.

 * Generar contenidos pedagógicos sobre el significado del antiimperialismo en el siglo XXI, desarticulando los discursos que pretenden normalizar la intervención extranjera como una "ayuda humanitaria".

                                                 

4.- Tensiones, pragmatismo y el desafío de la unidad: El papel de estos movimientos no está exento de contradicciones y debates internos. La entrega del empresario Alex Saab a la justicia estadounidense por parte del gobierno interino, así como los difusos cronogramas electorales y el reordenamiento del tablero político interno, generan debates profundos en las bases radicales y populares.

Muchos de estos colectivos sostienen una postura crítica hacia ciertas concesiones pragmáticas del ejecutivo, exigiendo mayor firmeza revolucionaria y profundización de la democracia participativa. Sin embargo, su madurez política se evidencia en la capacidad de separar las diferencias metodológicas o de gestión de la contradicción principal: la defensa de la patria frente al agresor externo. La consigna implícita ha sido clara: *primero preservar la República, luego discutir el rumbo del proceso.

Conclusión: El verdadero factor de la resistencia:

El error de cálculo de la Operación Absolute Resolve radicó en creer que el proyecto bolivariano dependía exclusivamente de la presencia física de sus líderes en el Palacio de Miraflores. Al intentar descabezar al Ejecutivo mediante un acto de fuerza que viola el derecho internacional, Washington subestimó la capilaridad del poder popular.

Los movimientos sociales no partidistas simpatizantes de la Revolución son hoy el verdadero muro de contención en Venezuela. No operan por prebendas ni por disciplina de partido; actúan bajo la profunda convicción de que la soberanía no se negocia. En este escenario de contingencia, su rol es y seguirá siendo el de custodios de la paz popular, demostrando que un pueblo organizado es mucho más difícil de someter que cualquier ejército regular.

 

 

 

.

¡Bolívar y Chávez Viven. Sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!

¡Independencia y Patria Socialista!                 

¡Viviremos y Venceremos!

¡Leales siempre: Traidores Nunca!

 

* Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras Socialistas. , jmartoranoster@gmail.comj_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de Telegram: El Canal de Martorano

No hay comentarios: