*JUAN MARTORANO
Como lo señalamos
en la entrega precedente, ahora trataremos de aproximarnos a lo que
consideramos debe ser el rol de los movimientos sociales y populares. Aquellos que
tienen militancia pero no partidista, pero que tienen muchísimo que aportar en
esta resistencia antiimperialista que ha pasado a nuevas etapas.
Y, sin duda, este
proceso parte, como me lo decía alguien por allí, desde el primer poder que
debe tener nuestro pueblo como nos lo dijo nuestro Comandante Hugo Chávez, como
lo es el poder del conocimiento. Recordemos que Bolívar nos lo dijo en
Angostura: “Por la ignorancia nos han dominado más que por la fuerza” y, en ese
sentido, debemos formarnos no solo política e ideológicamente sino también
académica y técnicamente para poder romper los patrones de dominación de las
nuevas formas neocoloniales que pretenden imponernos en estos tiempos.
El inicio de 2026
quedará marcado en la historia de América Latina como el momento en que la
soberanía de una nación fue violada de la forma más flagrante del siglo XXI. La
incursión militar estadounidense del 3 de enero, que culminó con el secuestro y
traslado ilegal a Nueva York del Presidente Nicolás Maduro y la primera
combatiente Cilia Flores, pretendía generar un vacío institucional absoluto y
el colapso inmediato del Estado venezolano..
Sin embargo, a
meses de la agresión y bajo la gestión interina de la presidenta encargada
Delcy Rodríguez, la realidad en las calles muestra un fenómeno complejo.
Mientras los focos mediáticos internacionales se centran en el debate
geopolítico, las amenazas de anexión discursiva desde Washington y las
tensiones en las cúpulas, en los territorios se libra otra batalla. Allí, los
movimientos sociales no partidistas simpatizantes de la Revolución Bolivariana
se han convertido en el tejido conectivo que sostiene la paz social y la
resistencia civil.
1.- Más allá del carnet. La autonomía
en tiempos de ocupación y asedio
Tradicionalmente,
el análisis extranjero suele homogeneizar a las bases del chavismo, asumiendo
que toda movilización responde estrictamente a directrices partidistas de la
estructura del PSUV. No obstante, la contingencia actual ha demostrado la
madurez de una constelación de movimientos autónomos —colectivos de derechos
humanos, organizaciones comunales, movimientos de pobladores, frentes de
economía popular y colectivos culturales— que, si bien defienden el proceso
histórico de la Revolución Bolivariana, operan fuera de la burocracia
partidista.
Ante la captura de
la jefatura del Estado, estos grupos no esperaron una orden de comando. Su
respuesta fue inmediata, orgánica y territorial, fundamentada en dos ejes: la defensa de la soberanía nacional y la
preservación de la vida cotidiana.
2.- Las comunas y los movimientos territoriales:
Contención y soberanía alimentaria
En medio de la
confusión posterior al ataque aéreo en bases como Fuerte Tiuna y La Carlota, el
principal riesgo era la parálisis logística y el desabastecimiento provocado
por el pánico. Es aquí donde la organización comunal no partidista demostró su
valor estratégico.
Redes de distribución autogestionadas: Ante la vulnerabilidad de las cadenas formales, frentes campesinos y
cooperativas comunales activaron corredores de abastecimiento directo a las
barriadas populares, mitigando el impacto del bloqueo fáctico.
Vigilancia popular y paz territorial: En zonas críticas de Caracas y del interior, los movimientos sociales
asumieron tareas de organización vecinal para prevenir brotes de violencia,
saqueos o infiltraciones de actores desestabilizadores, funcionando como redes
de alerta temprana sin militarizar el espacio civil.
3.- La batalla cultural y comunicacional contra el relato
del “estado 51”: La agresión no es solo militar; es
profundamente psicológica. Las recientes declaraciones provenientes del norte
que coquetean con la idea de convertir a Venezuela en un protectorado o
"estado 51" buscan socavar la identidad y el orgullo nacional.
Frente a los
apagones mediáticos y las campañas de desinformación en redes sociales, los
movimientos culturales, medios comunitarios y creadores digitales
independientes han asumido la vanguardia. Su rol ha sido vital para:
* Mantener la memoria histórica viva, recordando que
la figura de Maduro, más allá de las diferencias políticas internas, representa
la institucionalidad democrática secuestrada por una potencia extranjera.
*
Generar contenidos pedagógicos sobre el significado del antiimperialismo en el
siglo XXI, desarticulando los discursos que pretenden normalizar la
intervención extranjera como una "ayuda humanitaria".
4.-
Tensiones, pragmatismo y el desafío de la unidad: El papel de estos
movimientos no está exento de contradicciones y debates internos. La entrega
del empresario Alex Saab a la justicia estadounidense por parte del gobierno
interino, así como los difusos cronogramas electorales y el reordenamiento del
tablero político interno, generan debates profundos en las bases radicales y
populares.
Muchos de estos
colectivos sostienen una postura crítica hacia ciertas concesiones pragmáticas
del ejecutivo, exigiendo mayor firmeza revolucionaria y profundización de la
democracia participativa. Sin embargo, su madurez política se evidencia en la
capacidad de separar las diferencias metodológicas o de gestión de la
contradicción principal: la defensa de
la patria frente al agresor externo. La consigna implícita ha sido clara: *primero preservar la República, luego discutir
el rumbo del proceso.
Conclusión: El verdadero factor de la resistencia:
El error de cálculo
de la Operación Absolute Resolve
radicó en creer que el proyecto bolivariano dependía exclusivamente de la
presencia física de sus líderes en el Palacio de Miraflores. Al intentar descabezar
al Ejecutivo mediante un acto de fuerza que viola el derecho internacional,
Washington subestimó la capilaridad del poder popular.
Los movimientos
sociales no partidistas simpatizantes de la Revolución son hoy el verdadero
muro de contención en Venezuela. No operan por prebendas ni por disciplina de
partido; actúan bajo la profunda convicción de que la soberanía no se negocia.
En este escenario de contingencia, su rol es y seguirá siendo el de custodios
de la paz popular, demostrando que un pueblo organizado es mucho más difícil de
someter que cualquier ejército regular.
.
¡Bolívar y Chávez Viven.
Sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Independencia y
Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
¡Leales siempre: Traidores Nunca!
* Abogado, Defensor de Derechos Humanos,
Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras
Socialistas. , jmartoranoster@gmail.com, j_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta
tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo.
Canal de Telegram: El Canal de Martorano

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