domingo, 29 de marzo de 2026

¿Qué agenda concreta para una geopolítica desde América Latina?

 

AGENDA DE ACCIÓN GEOPOLÍTICA DEL SUR GLOBAL: EL NUEVO EMERGENTE ORDEN MUNDIAL

Considerando el proceso de transformación paradigmática de la visión occidental de la configuración geopolítica histórica, se plantean varios aspectos relevantes de este nuevo reacomodo y como elemento substancial la influencia del liderazgo político como eje que transversaliza el proceso y como reto fundamental para nuestra América Latina el rol protagónico y no de actor secundario en este nuevo panorama mundial.

La emergencia de economías asiáticas y africanas con gran poderío, se proyectan como una nueva lógica de relacionamiento en contraposición a un desplazamiento del norte global cuyas economías atraviesan procesos recesivos, crisis intrarregionales, desempleo, etc. Esta variación surge a propósito de la participación de cada país en la producción del valor agregado a la industria de la transformación, siendo por ejemplo China un bastión  para el comercio global con 1 de cada 3 productos producidos en el mundo por esta  potencia asiática, mientras que India lidera la tasa de crecimiento económico a nivel mundial según datos aportados por el FMI para el 2025.

Debe entonces considerarse que esto se produce debido a la reorganización industrial y la relocalización territorial como características elementales en este análisis sobre la producción de no solo de bienes y servicios desde la innovación, la ciencia y la tecnología, sino como el cambio en las cadenas de suministros para la comercialización y las vías de gestión portuarias que se han desarrollado a propósito de la Ruta de la Seda y cómo es extendido como método para las dinámicas económicas.

Sin embargo, la aceleración-desaceleración de las Deudas Públicas impactan hasta las economías locales, que por ejemplo para el caso venezolano en ALC es una de las más altas según Statía para el 2022, esta situación ha sido además provocada por las MCU que surgen como resultado del bloqueo financiero y comercial del norte global al país. No obstante para el 2025 Venezuela ha tenido 17 meses de crecimiento económico ininterrumpido a  pesar de todos estos mecanismos de presión financiera.

Es de notar, otro elemento fundamental para la dinamización económica se denota en el rankeo del sistema financiero mundial, en donde se produce un fenómeno que no sucede a consecuencia de la mano invisible del mercado sino por voluntad política en la vía hacia la democratización de los espacios económicos, ya que la banca no solamente es un instrumento comercial sino de siembra social que prioriza la banca de desarrollo en infraestructura, agricultura y desarrollo los cuales son liderados por la banca china.

Esto concatenado a la proyección de formación de cuadros y desarrollo humano del talento que avistan los proceso educativos con perspectiva futurista en el presente, advierte entonces un cambio incluso en la mirada sobre el sistema educativo que orienta la formación y desarrollo de capacidades sobre la base de las necesidades y requerimientos de la nación, por ejemplo, los países que lideran los BRICS, 13 años atrás estarían egresando alrededor del 50% del total de la población mundial egresada en estas áreas, es decir, a los a) cientístas sociales: 13 millones de personas aproximadamente y en b) ingenierías: 6 millones de personas aproximadamente, que hoy están en pleno proceso de expansión de capacidades industriales y humanas, gracias a esta planeación del futuro, permite el sostenimiento de la vida con una nueva visión del mundo o como lo denomina Xi Jinping parafraseando al Papa Francisco, de la Casa Común.

En consecuencia, se abren mecanismos globales de integración y construcción de futuro planeado bajo preceptos de solidaridad de una nueva política exterior que implique una diplomacia basada en la cooperación y no intervencionismo. Sin embargo, la respuesta sobre el asunto del crecimiento acelerado de China con respecto al tensionamiento de las relaciones con el hegemón mundial, Estados Unidos, se orienta hacia razones de tipo económico.

No obstante, hay elementos de carácter bélico que concatenan la narrativa de occidente con respecto al país asiático, por ejemplo la militación a escala planetaria que aunque sigue estando dominada por EE.UU, ha tenido un decrecimiento importante alrededor de un -16% en los últimos 12 años y un crecimiento de China del 11%, en donde se involucra territorialmente zonas que están siendo tuteladas militarmente por EE.UU, y que forman parte de las pretensiones de controlar la movilización del comercio.

El Paso de Malaca que reconfigura el canal marítimo indopacífico que atraviesa la Ruta de la Seda para su salida al mediterráneo, es un ejemplo de esta visión de tensionamiento de las relaciones y de pretensión del control marítimo, puesto que esta realidad belicista ha sido una estrategia que ha encontrado EE.UU para el bloqueo a China, puesto que el del 90% del comercio mundial, China transporta el 80% de esa producción, sin adicionar la guerra comercial arancelaria impuesta por el actual gobierno estadounidense.

En este sentido, China está desarrollando relaciones bilaterales en ALC, para la gestión de economías portuarias como es el caso de Perú y Colombia, para su extensión y expansión comercial entendiendo que forma parte de los BRICS y que este bloque representa el 39% del PIB global y el 54,6% de la población mundial, por lo que las nuevas alianzas de AL con China son sin lugar a dudas un factor crítico del éxito de las economías locales para avanzar en términos de la planificación y desarrollo que desbloquee a las nuevas economías emergentes.

Por lo tanto, determinar la composición geopolítica de los conflictos, las tensiones, los nudos críticos, es también repensar las estrategias de planificación y los avances aportarían una perspectiva que implique poner en contexto el antagonismo de la política de la solidaridad para el desarrollo Vs. el anacronismo neoliberal que exporta mecanismos de extorsión financiera como cerco económico, además como sustancia de la política exterior que logre mantener su hegemonía sobre países del sur global.

Así que América Latina y el Caribe no sólo ha tenido un apalancamiento desde la planificación estratégica para su desarrollo sino que también la generación de nuevas expectativas de recomposición de sistemas de compensación intrarregionales pueden elevar las capacidades de un sistema global alternativo que produzca verdaderos cambios de épocas, de las transicionales a las siguientes integracionistas, con visión compartidas del mundo, por lo tanto, el estudio de una nueva práctica geopolítica para la planificación implicará un proceso de desnaturalización de las desigualdades incluso vista desde la paridad del relacionamiento país-país (igual-igual) con respecto a la participación en estos cambios del sistema mundo.

AGENDA DE ACCIÓN GEOPOLÍTICA INTERVENCIONISTA DE EE.UU

Si bien es cierto la política exterior de los Estados Unidos ha sido diferenciada regionalmente debido a su carácter intervencionista y depredador de la vida incluso producido por una multiplicidad de factores endo-exógenos que intervienen, no obstante, los dos polos sobre los cuales reposa su devenir histórico considerando el bipartidismo que se manifiesta en el direccionamiento de los destinos norteamericanos, su postura histórica y la cultura colonialista, imperialista y expansionista, giran en torno al Hipernacionalismo como evolución de dominación en el ajedrez geopolítico global por un lado, y por el otro que va hasta el Excepcionalismo que proyecta al país imprescindible en preservación de su hegemonía en contraste con la política de la no política, es decir, la no participación institucionalizada sobre los asuntos globales, sino las agendas ocultas sobre asuntos globales, y estos dos a su vez como conceptos antitéticos que describen los momentos unipolares del avance o repliegue estadounidense en el mundo. Sin embargo, el ecosistema washingtoniano generado a partir de la radicalización que en 2001 se tornara a propósito de la imposición de su agenda que adicionaba a su competitividad económica convencional, la agenda de Seguridad Nacional, con la visión neoconservadora y guerrerista de George W. Bush, con una percepción contraria al momento del internacionalismo liberal de los demócratas que en otrora se imponía, pudo representar el período de más alejamiento de las alianzas y la cooperación internacional cuya acción aislacionista se apoderó de la política exterior norteamericana, generando el avivamiento industrial armamentista y militar local, entendiendo que el 99% de sus intereses económicos van construidos de la mano de la Seguridad Nacional.

Actualmente, EE. UU., expuso una versión remasterizada de la Doctrina Monroe, ahora Doctrina Donroe, que regresa al nacionalismo supremacista de la mano de Donald Trump, con el Movimiento Make América Great Again (MAGA) y el Proyecto 2025, ha utilizado como bandera la política del miedo, abriendo una brecha en la forma de conducción de la política exterior y relaciones internacionales de los Estados Unidos.

Más recientemente hemos presenciado un conflicto a escala planetaria que ha llevado a una confrontación bélica con Irán, luego de que el Departamento de Guerra, y el ente sionista y genocida de Israel, perpetrara un ataque contra el Alto Mando Político iraní, el Ayatolá y la población civil, con un desencadenante en el desdoble del petrodólar y la estructura económica mundial, debido al cierre del Estrecho de Ormuz, cuya ruta representa el 20% del tránsito del petróleo global y un alza de precios que ha desplomado la bolsa de valores norteamericana.

Sus pretensiones sistemáticas en la lógica de acumulación y del control hegemónico global han sido parte de esta agenda guerrerista, sin embargo, esto sucede luego de sus devenires por: a) La propuesta de expropiar e invadir el Golfo de México y el tensionamiento sobre sus vecinos mexicanos, adicionando la controversia sobre b) el Canal de Panamá y la guerra arancelaria por el paso comercial, que llevó a la disputa con al menos 76 países incluida la Unión Europea y Ucrania; todo esto antes de la exposición de c) los Archivos de Epstein que devela hasta dónde es capaz de llegar la élite económica y política estadounidense en su sed de adueñamiento del mundo.

No obstante, la política interna también está en crisis, en tanto en cuánto ha surgido la posibilidad del impeachment, por la violación sistemática a los DD.HH., y la violencia de estado generada por la oficina del servicio del Inmigration and Costume Enforcement (ICE) incluso a ciudadanos y ciudadanas estadounidenses; considerando la política de persecución hacia la población migrante que inició con el secuestro de venezolanos y llevado ilegalmente hacia El Salvador y el Cecot, que es el neocampo de concentración de nuevo tipo, develando las lógicas de esclavitud moderna, fascistoides y supremacistas, donde las corporalidades se pueden comprar, vender, transar, como mercancía cuyo valor de cambio es equivalente a su marco axiológico neocolonialista.

Entendiendo que la invasión territorial y el secuestro del Presidente en ejercicio y constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros y la primera combatiente, y Diputada, Cilia Flores, constituye una flagrante violación que transgredió las normas internacionales, la soberanía de un país y los derechos humanos, forma parte de la hoja de vida cruenta e impune con la que cada acción en el sistema político de la agenda estadounidense opera. Por lo tanto desmontar las narrativas imperiales y hegemónica también es una forma de resistencia sobre todo para Venezuela.

A pesar de la década de Guerras perdidas ejecutadas en Irak, Afganistán, Siria, Libia y la crisis de refugiados y migrantes de África Subsahariana y el Mediterráneo que esto provocó, convirtiéndose en población desplazada a consecuencia de la lucha por mantener el hegemonismo global de los EE. UU., evidenciando que ni con sus aliados han tenido una política exterior de altura, considerando que Europa alberga el despliegue militar extraterritorial permanente más numeroso de por lo menos de 100 mil soldados, se pudiera decirse, que se ha planificado una suerte de estadounización europea, incluso con la Guerra en Ucrania y el apoyo militar armamentístico que ha hecho en contra de Rusia y el apoyo a Israel para el Genocidio Palestino, con costos elevadísimos.

A pesar de que los intereses de la política exterior norteamericana se vuelcan sobre el oriente, oriente próximo (evidentemente por sus recursos energéticos) y Europa occidental, no descuida a América Latina y reafirma la Doctrina Donroe en el marco de 3 aspectos elementales en los que orienta su doctrina de Seguridad Nacional:

1. En primer lugar, aprovecha su posición, ya que es un país geoestratégicamente localizado entre 2 océanos (Atlántico y Pacífico) que les brinda protección.

2. Sus vecinos inmediatos no representan ninguna amenaza contra sus intereses regionales, más allá de las matrices que han gestado de pseudo narcoestados, considerando que con México sostiene relaciones comerciales abiertas, por ejemplo. Considerando que también sostuvo querella con Canadá, el tensionamiento radical en Groenlandia como espacio “vulnerable” de vigilancia rusa y china.

3. Por lo que la relación con AL ha sido profundamente expansionista en su pseuda guerra contra las drogas, siendo el país con más consumo de drogas en el mundo, la relación con Colombia ha sido estrecha instalando al menos 7 bases militares de las 76 que tiene en la región, no obstante, ya establecido acuerdos militares con Ecuador y Chile.

En este sentido, este continuismo en la agenda bipartidista norteamericana que pone a Demócratas≈Republicanos en la misma acera de repliegue de las guerras contra el terrorismo mutando en otros formatos de intención hegemónica, imperial, expansionista e intervencionista para Latinoamérica, que ha sido expresado en numerosas ocasiones como en el reconocimiento de la autoproclamación en la Presidencia de Venezuela de Juan Guaidó por la administración Trump en 2019 y la anuencia en el robo de Citgo, con una invasión territorial en 2026, intensificando la escalada de guerra económica contra el país como precedente a la herencia dejada por Obama situando a Venezuela como una Amenaza Inusual y Extraordinaria para EE.UU.

Adicionando a este panorama el proceso desarticulado en la región latinoamericana, como el caso de la salida de Brasil de la Celac en la era del bolsonarismo o de la Argentina actual con el paquetazo neoliberal del gobierno de Milei, entre otros países del Mercosur; la política exterior no sólo ha sido un proyecto doctrinario imperial internacionalista, sino que además en el último quinquenio la sostiene sobre las bases del excepcionalismo que propulsa dos tipos de proyección (planeación estratégica del hegemón):

Sobre el Derecho Internacional para justificar su hegemonía al margen de las normas, tratados, convenios, etc., siendo el país con menos adherencias a organismos internacionales, por lo tanto con un comportamiento orientado a ser quién hace las leyes, pero no quién las cumple y conformando nuevos organismos como The Board of Peace (BoP) en enero de 2026 y más recientemente La cumbre «Escudo de las Américas» (Shield of the Americas Summit), impulsada por Donald Trump en marzo de 2026 en Miami, que busca fortalecer la seguridad regional, combatir el narcotráfico y la inmigración ilegal mediante la cooperación militar y la creación de una Coalición Anticarteles sin México, sin Colombia y sin Brasil (un bloque importantísimo en la región).

En segundo lugar, la gobernanza global como método de la dueñidad de la excepcionalidad de los otros, es decir, a sus pares superpotencias dentro del Consejo de Seguridad para impedir que logre emerger otro hegemón regional que logre los niveles de competitividad incluso en el ámbito de la realidad nuclear. Y esta pretensión ha hecho que escale un conflicto que sin lugar a dudas hace pensar que los ejes de desarrollo y los polos de resistencias se reacomoden en un mundo multipolar y pluricéntrico.

Por lo que en esta reconfiguración del sistema mundo hay que buscar alternativas que hagan frente a la reproducción de un modelo en el que el mundo está diseñado ad hoc para respetar las líneas rojas sobre las cuales reposan los poderes de “los excepcionales”; los tomadores de decisión global que se circunscriben solo a los miembros del Consejo de Seguridad, que a juzgar por lo acontecido en el mundo hoy sólo representa un espacio para mantener tensiones y disputas y no para generar cambios trascendentales.

Esta excepcionalidad está construida estructuralmente en un sistema de gobernanza global, y la excepcionalidad estadounidense ha intentado amplificarla incorporando a países bálticos y más recientemente a países escandinavos por encima del derecho internacional, elevando el nivel de guerra proxy.

Por otro lado, este devenir en la política exterior estadounidense a propósito del reacomodo del nuevo orden mundial, tiene dos caras, por un lado el cerco por el mar de China, entendiendo que del 90% del comercio internacional 80% lo sostiene China, aún pesa el sistema financiero global y una lenta desdolarización, ya que EE.UU maneja el 80% de las transacciones financieras mundiales con respecto al 3% del remin chino; no obstante, la guerra que ha provocado con Irán ha afectado considerablemente el petrodólar y junto con él los mercados globales.

Por lo que la vinculación estrecha desde ALC y otras latitudes para el intercambio en la industria Tech es un pilar fundamental si se considera que China ha venido desde el 2008 impulsando el auge de inversión y estudio sobre estas áreas, entendiendo que este país ha logrado superar los 18 billones de dólares en el PIB nominal siguiendo desde muy de cerca por los 28 billones de dólares estadounidenses, sin embargo, China casi duplica a EE.UU en el PIB por paridad del poder adquisitivo con 40 billones de dólares.

El desafío geopolítico para EE.UU será, por lo tanto, poner en la balanza si se inclina hacia el convencionalismo del sistema económico y su pugna sobre el poder relativo al sistema internacional hegemónico o si mantiene el peso de la política de Seguridad Nacional en el otro extremo, pero ambos son caras de la misma moneda que gira sobre un mismo eje. Entonces hoy para la América Latina y para Venezuela particularmente se presenta un desafío mayor, cuando a pesar de la vulneración de su soberanía el pasado enero, que trastocó la vida republicana, permanezca intacta su institucionalidad ha sido una proeza inconmensurable que será indudablemente venerada por las generaciones futuras como lección de la fuerza incólume de las venezolanas y los venezolanos en la voluntad irrestricta de mantener la paz y la tranquilidad del pueblo. Por lo que llegar a establecer puentes de interés común y compartido con gobiernos del mundo incluyendo EE.UU., sabiendo el historial de violencia sistémica y transformarla en un espacio de creación productiva y próspera, en el marco de un relacionamiento de igual a igual, manteniendo su integridad, su identidad, su soberanía, como una oportunidad que determine planificadamente de qué manera se incorpora y participa de esta nueva reconfiguración no como un acto pasivo, sino como una potencia emergente que impulsa cambios y transformaciones desde el desarrollo económico, social, político y cultural desde el sur global.

(Artículos exclusivo de Yoselin García Colina para la REDH)

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