Juan Martorano
El intelectual portorriqueño Ramón Grosfoguel, a quien admiro y sigo, en varias entrevistas que ha concedido cuando se la ha preguntado sobre el actual momento político que vive Venezuela, ha aclarado sobre el tema de las traiciones a las que pudo haber sido objeto el Presidente Maduro en la denominada Operación "Resolución Absoluta" del sábado 3 de enero de 2026. Pero su mensaje más importante, ha sido que en el marco de las "negociaciones" que la actual Presidenta Encargada, Delcy Rodríguez ha tenido que sostener con la administración Trump, es que debemos tener flexibilidad táctica, pero sin ingenuidad estratégica. Trataremos en las próximas líneas de explicar de que se trata esto.
La política no solo es un arte, sino que es compleja por decisiones que se deben tomar en el marco de la actual coyuntura y por complejidades del caso. No en balde el imperialismo yanqui utiliza como ficha de cambio nada más y nada menos que al Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro y a su esposa, la diputada y Primera Combatienta, Cilia Flores.
Además de ello, pende sobre nuestras cabezas, no solo sobre la de la Presidenta Encargada Delcy, no solo sobre el compañero Presidente de la Asamblea Nacional Jorge Rodríguez, no solo sobre la cabeza del Vicepresidente Sectorial de Política, Seguridad Ciudadana y Paz y actual Ministro del Poder Popular para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Capitán Diosdado Cabello, sino sobre 30 millones de venezolanos y venezolanas, la amenaza apuntándonos con misiles, cañones y todo un armamento fragmentario y letal, de una nueva agresión al país. No se trata de un acto de temeridad como lo diría el Comandante Fidel Castro, sino de preservar la vida y minimizar los posibles daños. Y que uno de los fines de nuestro Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia que estamos construyendo es ese, la vida.
De ahí, como la misma Presidenta Encargada ha señalado, que se han tenido que tomar todo un conjunto de decisiones que serían poco comprendidas. Incluso decisiones que si bien en términos jurídicos y políticos no aguantarían en otras circunstancias un recurso de nulidad por su inconstitucionalidad ante el Tribunal Supremo de Justicia, pero todo ello en aras de preservar la vida de la mayoría de la población, como hemos indicado, en el marco de la paciencia y prudencia estratégica.
Esto aunque podamos estar en desacuerdo, lo señalamos sin complejos, comprendemos que las circunstancias obligan porque de momento no hay otras opciones. Pero hay que tener a nuestro juicio, una comunicación asertiva con nuestro pueblo.
Pero, queremos destacar un buen artículo que escribió la semana pasada y que leímos hace algunos días del dirigente opositor, pero creemos nacionalista, Leopoldo Puchi, publicado en El Universal y otras webs, titulado "Venezuela: La ocupación silenciosa". Allí Puchi sostiene que si bien la ofensiva militar estadounidense del 3 de enero de 2026 duró algunas horas, lo peligroso de este momento y la actual coyuntura es que la guerra cultural puede prolongarse mucho más.
Esto porque como bien lo explica Puchi, si bien recibimos un revés en el plano bélico, pero a partir del 4 de enero ha comenzado una batalla o mejor expresado una guerra en otro plano. Porque las guerras de hoy en día no solo se libran en el plano militar, sino también en el lenguaje y en los medios de comunicación, además de otros ámbitos. Pero en el caso de la denominada Guerra Cultural, a través de los medios de difusión y propaganda se moldean las percepciones colectivas y donde se pretende inocular e incrustar el conformismo y la idea de que el concepto de soberanía es anacronismo.
Como lo recuerda Puchi en su análisis, Antonio Gramcsi destacó hace casi un siglo que el poder no se sostiene únicamente por la fuerza, sino también por la capacidad de construir consentimiento. Décadas después, Robert W. Cox trasladó esa idea al ámbito de las relaciones internacionales. Una potencia no domina solo por su superioridad militar: domina verdaderamente cuando logra que su predominio sea aceptado y se convierta en "sentido común".
En el centro de esta disputa se encuentra un concepto fundamental: la soberanía nacional. Se trata del principio según el cual un país posee la autoridad suprema para decidir sobre su propio destino sin subordinación a poderes externos. No es un ideal abstracto ni una aspiración romántica. Es el fundamento práctico sobre el que se ha construido el sistema internacional moderno.
La cooperación entre países forma parte del mundo contemporáneo, pero es distinta a la subordinación. Es una relación legitima cuando se basa en el respeto mutuo y no en imposiciones por medios militares.
Hacemos nuestras las ideas de Puchi cuando expresa que la disputa por el significado de los hechos ocurridos el 3 de enero constituye la primera trinchera de esta guerra cultural. En este terreno no se utilizan bombas, sino el lenguaje. Mediante la selección de palabras y la construcción del relato se intenta encubrir la naturaleza de los hechos.
En una primera instancia, por ejemplo y como acertadamente lo advierte Puchi en su escrito, por este motivo y de manera muy peligrosa además, agregaríamos nosotros, desaparecen en las narrativas de trincheras que creemos revolucionarias términos como bombardeo, ataque, invasión o crimen de agresión, y se les sustituye por expresiones como "incidente", "extracción", "evento", "operación quirúrgica". Del mismo modo, lo que en realidad es control externo sobre la política interna se presenta como un proceso neutro de tres fases: "estabilización, recuperación y transición".
Otra dimensión de esta ocupación silenciosa es el ámbito económico. Se intenta presentar como normal que una potencia extranjera controle el petróleo y su comercialización, administre los ingresos nacionales y decida cómo y en qué se utilizan. La hegemonía cultural opera cuando ese control comienza a percibirse como algo lógico y beneficioso. De ello esperamos referirnos con un poco más de detalle en próximas ediciones de nuestra columna.
Washington se describe a sí mismo como "socio", un término que en su significado real alude a una relación de cooperación entre partes iguales en derechos. Sin embargo, aquí designa una situación en la que una de ellas controla las ventas, administra los ingresos y fija condiciones a través de licencias.
El manejo de los ingresos venezolanos por Washington se presenta como "protección". Al bloqueo naval del petróleo se le denomina "cuarentena". A la compra forzada de productos estadounidenses se le llama "compromiso comercial".
Ahora bien, la guerra cultural no se libra desde un solo lado. También existen mecanismos de defensa. Lo primero es recuperar un lenguaje que permita describir la realidad sin los filtros impuestos y volver a nombrar las cosas por su nombre.
La claridad no es radicalismo y explicar abiertamente lo que ocurre es una necesidad. Correspondería a los medios venezolanos exponer los hechos sin filtros; a los políticos, tanto de gobierno como de oposición, revelar su significado; a los cineastas traducirlos en imágenes; y a la fuerza armada honrar públicamente a los soldados caídos.
En este momento, la verdadera amenaza para el país es que se instale la idea de que la subordinación es inevitable o incluso conveniente.
Si la tutela externa llega a percibirse como una solución práctica y la soberanía como un concepto obsoleto, la derrota no será solo militar, sino también cultural. Las ocupaciones militares pueden terminar. Las ocupaciones del sentido común, en cambio, pueden perdurar durante generaciones.
De ahí, tomando estas ideas de Leopoldo Puchi, y enlazándolas con las que iniciamos de Ramón Grosfoguel, nuestras observaciones no son a las negociaciones per se y bajo amenaza que el Gobierno Bolivariano debe entablar con el genocida y fascista que gobierna la Casa Blanca, sino cuales son las líneas "rojas", los límites o puntos en los cuales no estaría dispuesto a ceder. Esto es lo que tiene que ver con la no ingenuidad estratégica que indica Grosfoguel en sus apreciaciones.
Y de ahí que oportunamente queremos advertir oportunamente algunos elementos que hemos señalado de desarme ideológico, que nos preocupan sobremanera y ante los cuales no podemos permanecer en silencio. El orden en el que los nombremos no necesariamente implica su importancia:
1.- La salida de Venezuela News del comunicador revolucionario Mario Silva y el recorte de su espacio "La Hojilla" a una vez a la semana y a una hora. El detalle no es que Mario pueda salir libremente en las redes, sino que tiene que ver con ir acallando la vanguardia comunicacional que pueda lanzar líneas de acción y orientación a nuestro pueblo ante la falta de direccionalidad política, desconcierto por parte de buena parte del Alto Mando Político y Militar de la Revolución que nos está conduciendo a una peligrosa desmovilización.
2.- La salida de pantalla de Barry Cartaya. Si bien desde nuestra óptica no comulgamos mucho con el estilo rimbombante y altisonante de Cartaya, incluso de errores que cometía como ancla en Venezolana de Televisión, no obstante no estamos de acuerdo con su salida de pantalla. Sea por despido o por otras razones. En este caso aplicamos las mismas consideraciones de nuestras apreciaciones del caso de Mario al caso Cartaya.
3.- En el caso de los dos puntos anteriores, nuestro apoyo y solidaridad también a la salida de la periodista, cantora y comprometida cuadra revolucionaria, María Antonieta Peña. Peña no solo es una cara bonita en pantalla que tuvo la oportunidad de entrevistar en varias oportunidades al Presidente Maduro, sino que con su canto y otras acciones mostró de lo que está hecha. Y en su caso lo consideramos peor porque el capitalismo en su versión más misógina y patriarcal golpea más fuerte a la mujer. Vaya nuestra solidaridad y acompañamiento a María Antonieta.
4.- La línea que ahora se viene impulsando desde el denominado Sistema Bolivariano de Comunicación e Información de que ahora no se habla mal de Trump, que el término imperialismo desaparezca de pantalla, de que ahora no somos antiimperialistas. Es decir, estamos en un proceso de desarme ideológico y semiótico.
5.- Ahora en nuestra FANB no se hace el saludo de profundamente chavistas ni antiimperialistas. Por no hablar del intento de retirar el toldo del colectivo "Esquina Caliente" que tiene más de 20 años en ese lugar.
6.- Así como se han ido borrando los videos de Hugo Chávez de diferentes plataformas tecnológicas como YouTube, a 77 días del secuestro del Presidente Maduro y de Cilia, la Primera Combatienta y diputada, se les ha ido invisibilizando en los medios, se deja de señalar y catalogar a Maduro como Presidente de la República como prisionero de guerra, porque la idea es irlo dejando solo, que el pueblo lo olvide y naturalizar una posible condena o hasta la liquidación física de ambos. Y muy grave esto a menos de cinco días de su segunda audiencia en Manhattan y de cuyo resultado se puede marcar un punto de inflexión en la actual coyuntura y de las decisiones que no solo el gobierno que hoy encabeza Delcy Rodríguez, sino del Alto Mando Político y Militar de la Revolución.
7.- Respecto al punto anterior, sería muy importante y lo dejamos como propuesta, que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) junto al Gran Polo Patriótico Simón Bolívar y diferentes plataformas y movimientos sociales, durante la semana comprendida del 23 al 27 de marzo convoque a diferentes actividades y manifestaciones como forma de acompañamiento al Presidente Maduro y Cilia de cara a la audiencia del jueves 26 de marzo (conmemoración por cierto de los 32 años de la salida de Chávez de la cárcel de la dignidad y 114 años del terremoto de Caracas cuando Bolívar señaló: "Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca") desde tuitazos, pinta de murales, hasta con una gran movilización nacional e internacional el jueves 26 de marzo. Ahí se la dejamos.
Estos son solo algunas señales muy peligrosas del desmontaje del discurso, pero peor aun de las estructuras y del movimiento popular que estamos moralmente obligados a advertir. Y estamos dispuestos a asumir los costos que ello implica.
Lejos de nosotros alimentar intrigas o tesis en contra de la hoy Presidenta encargada, Delcy Rodríguez y demás integrantes del Alto Mando Político y Militar de la Revolución. Entendemos que por obligación diplomática e institucional no puedan ser frontales en algunos temas. De ahí la importancia de la articulación y autonomía del movimiento popular, que no tiene esa camisa de fuerza institucional y que puede decir lo que la compañera Delcy, Jorge, Diosdado y otros y otras de poder pueden pero que por sus obligaciones en los cargos que hoy ocupan y las circunstancias que vivimos y por cuestiones de estilo no deben decir.
Pero eso es una cosa, y la falta de direccionalidad política y acompañamiento al movimiento popular y fundamentalmente de los sectores más vulnerables es otra cosa.
Para ir cerrando estas reflexiones de momento, no queremos hacerlo sin antes agradecer al compañero Presidente de la Fundación Casa de las Letras Andrés Bello en Caracas, Poeta William Osuna, a Onías, por la apertura de estos temas en ese recinto de letras y cultura. El pasado jueves 19 de marzo, en el marco del día de San José y Josefina y de las fiestas en Elorza, aunque de manera informar iniciamos el ciclo explicando las implicaciones nacionales e internacionales del secuestro del Presidente Maduro y la compañera Cilia Flores. Y la próxima semana, en fecha aún por determinar y que esperamos informar oportunamente, haremos otra sesión la cual desde ya invitamos al movimiento popular en general a asistir.
Y también nos hemos enterado y desde ya manifestamos nuestro apoyo, a la constitución que se ha venido haciendo en la parroquia 23 de enero, de un gran Frente Antiimperialista, donde se ha venido dando no solo un rico debate sino unas mesas de trabajo de manera de ir a un proceso de articulación y acumulación de fuerzas porque estemos claros que el imperialismo yanqui no va a parar hasta acabar con el chavismo como fuerza moral, política y social. Y nosotros debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance y un poquito más para evitar que esto ocurra. Desde ya manifestamos nuestro apoyo e interés en la medida de lo posible, para incorporarnos a ese frente antiimperialista en incipiente proceso de creación.
De momento lo dejamos hasta aquí pero pendientes que seguiremos informando.
¡Bolívar y Chávez Viven y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
¡Leales siempre: Traidores Nunca!
Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tutiteras Socialistas. Www.juanmartorano.blogspot.com , www.juanmartorano.wordpress.com , jmartoranoster@gmail.com, j_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de Telegram: El Canal de Martorano.
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