domingo, 29 de marzo de 2026

El complejo arte de simplificar las cosas

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Uno. No será tan simple. La Asamblea Nacional aprobó la Ley de Simplificación de Trámites. Muchos están esperanzados, pero los incrédulos advierten que no será una tarea fácil, pues los sistemas complejos se reinventan. Pronto aparecerán gestores de la simplificación. ¿Apostamos?

Dos. La mamá de los trámites. Los idólatras de Estados Unidos afirman que la simplificación de trámites es un logro de la injerencia gringa. Obvian que la peor maraña de trámites son las medidas coercitivas unilaterales y el bloqueo. Cuando simplifiquen eso, hablamos.

Tres. El trámite de defenderse. En la segunda audiencia del “juicio” al presidente Nicolás Maduro y a la diputada Cilia Flores quedó claro que, por culpa de las sanciones, el derecho a la defensa, del que tanto se ufanan los estadounidenses en sus películas, es coba pura y simple.

Cuatro. Simplemente, vendepatria. La señora del Nobel, quiere llevar la industria petrolera a una clásica privatización neoliberal, esas en las que las subastas no se basan en la pregunta ¿quién da más?, sino en su opuesta, ¿quién da menos? Esta María es, simplemente, vendepatria.

Cinco. La simpleza de un líder robusto. El trámite para graduarse de líder político se ha simplificado mucho desde aquel invento de los Manitos Blancas. El ejemplo más acabado hoy es Miguel Suárez, el robusto dirigente estudiantil de la UCV. El chamo es de una simpleza gorda.

Seis. Trámite histórico. En el cargo de embajador de Venezuela ante la ONU, Samuel Moncada rubricó unas cuantas páginas para los anales de la diplomacia patriótica. Es un historiador que se metió en la historia. Ojalá algún día escriba sus andanzas por las entrañas del monstruo.

Siete. Hablando de memorias. Otro que tiene mucho que contar es el general en jefe Vladimir Padrino López. Por lo pronto dejó en las redes un breve texto en el que expone, con palabras simples, una idea compleja: la mayor valentía de un guerrero radica en preservar la paz.

Ocho. Intermediario de excepción. El diputado Nicolás Maduro Guerra ha asumido el rol de transmitir mensajes de su padre, lo que logra con gran empatía. Mientras otros especulan o, directamente inventan, él es un intermediario directo entre el presidente y el pueblo. Cero trámite.

Nueve ¿Más simplicidad o más complejidad? Hay cosas en la vida que, al contrario de los trámites, necesitan de menos simplicidad y más complejidad. Por ejemplo, las argumentaciones de muchos analistas y opinadores, en especial los de la fauna influenciadora.

Diez. La simple verdad. La gente sencilla quiere que le digan la verdad, sea simple o compleja. Pero sucede a menudo que los encargados de ello creen que los demás no están preparados para saber verdades. Ojalá hubiera una ley para simplificar el trámite de contar la realidad.

(Clodovaldo Hernández / Laiguana.tv)

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