lunes, 22 de febrero de 2010

El idioma materno, un asunto con género.


Marcela Valente

Para muchas estudiosas de la lengua, el llamado a preservar el idioma materno y la institución de un día dedicado a ello no solo implican defender la diversidad cultural, sino que también favorecen la equidad de género.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) instituyó el 21 de febrero como el Día Internacional del Idioma Materno, como una forma de defender la pluralidad lingüística y evitar la desaparición de las también llamadas lenguas nativas.

"La lengua no se legitima en un espacio privado --que es el de la transmisión de la lengua materna-- sino en un ámbito público, y ese espacio de reconocimiento es históricamente de varones", planteó a IPS la doctora en filosofía María Luisa Femenías, del Instituto de Estudios de Género de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Para esta especialista, lo que la madre transmite "no es creado por ella". "Ella es mediadora, intérprete" de la lengua que transfiere a hijos e hijas. Y si esa transmisión se produce en un entorno donde hay otra lengua dominante, el idioma materno "se empobrece, se reduce al ámbito de lo doméstico y cristaliza".

"La lengua se recorta, queda subvalorada, y se reconoce como útil sólo para las cuestiones cotidianas, pero pierde capacidad de abstracción", alertó Femenías. "Esto se ve muy bien en parejas de padres provenientes de culturas --y con lenguas nativas-- diferentes", ejemplificó.


Un niño criado por una madre de habla hispana y padre anglohablante que viven en Estados Unidos o Canadá, utilizará el idioma materno hasta cierto punto. Pero, a medida que avance en su educación, la lengua en la que podrá instruirse y obtener buenas calificaciones para una mayor inserción laboral será el inglés o el francés.

Lo mismo ocurre si una madre transmite a su hija o hijo el guaraní, el catalán, el sueco u otras lenguas no hegemónicas, comentó. A medida que el niño o niña crezcan y necesiten acceder a un conocimiento más complejo, deberán avanzar en el dominio de la segunda lengua, que es la dominante en su contexto.

"Al sur de Estados Unidos hay poblaciones rurales que aún hablan francés, pero es un francés del siglo XVII, que no está aggiornado (actualizado)", mencionó, y por lo tanto, no les alcanzaría a sus hablantes para interpretar el mundo actual en toda su complejidad, que cada vez más exige el manejo de una lengua franca o vehicular.

Según un estudio realizado por diversos lingüistas para el "Atlas de las lenguas en peligro en el mundo" de la Unesco, casi la mitad de las cerca de 6.700 lenguas que existen corren peligro de desaparecer en mayor o menor plazo con la amenaza que eso conlleva para la diversidad del patrimonio cultural mundial.

Por eso, la Unesco estableció el Día Internacional desde 1999, a fin de llamar la atención sobre esta cuestión y promover políticas públicas que frenen la extinción de más lenguas.

El Atlas señala que hay lenguas extintas en las últimas décadas, otras que solo son habladas por ancianos. Hay cientos de lenguas "en peligro" o "en serio peligro" según los casos, y están las "vulnerables", relacionadas con las migraciones internacionales, que son las que hablan los niños sólo en el ámbito familiar.

Julia Rapaport es argentina, tiene nueve años y desde hace seis vive en la ciudad de Vancouver, en Canadá. Sus padres, argentinos, emigraron con ella y otros dos hijos mayores en 2003, y comentaron a IPS que, aun en su casa, donde todos hablan español, la pequeña apela al inglés cuando no encuentra la palabra adecuada en lengua materna.

La niña piensa en inglés y traduce, cuenta su padre, Gustavo Rapaport. "Cuando atiende el teléfono dice ‘Es yo, Julita’, en lugar de ‘Soy yo, Julita’, porque en inglés se usa ‘it’s me". "Pero eso pasa aquí todo el tiempo con los latinos. Los mexicanos ‘parquean la traca’ (por ‘parking the truck’, estacionar el camión)", ironizó.

Rapaport también mencionó que el sistema operativo de los ordenadores y las aplicaciones y el teclado, están en inglés, donde las vocales acentuadas no existen. "En los chicos se va degradando mucho también la ortografía en español. Lo hablan bien, pero lo escriben con muchos errores", detectó.

Para algunas expertas, no es del todo claro que este fenómeno implique un retroceso para la mujer-madre, que es la que transmite la lengua.

"Puede ser que la lengua materna, en algunos contextos, no sirva para conseguir un mejor trabajo, pero hay una dimensión vital, simbólica, que se transmite con la lengua, y que no se empobrece", opinó la filósofa Marta Herrera, otra estudiosa del lenguaje en la UBA.

Herrera es una especialista en la obra de la filósofa feminista italiana Luisa Muraro, autora de "El orden simbólico de la madre". En ese libro se plantea que la madre --o quien cumpla esa función-- da la vida y la palabra, y que el orden que da certeza y refugio, el que regla el comportamiento, lo transmite la madre.

"De la madre recibimos la vida y la palabra, juntas, y el orden simbólico no lo hace el poder ni la ley, sino la lengua", remarcó.

Sus teorías cuestionan la filosofía tradicional y el psicoanálisis, que se apoyan en la idea de que la madre y el recién nacido mantienen una relación natural basada en el deseo, pero que es el padre, la ley o la cultura los que ponen racionalidad en ese vínculo, resumió a IPS Elsa Drucaroff, profesora de letras de la misma UBA.

"Muraro sostiene que la madre tiende puentes entre las palabras y las cosas, y por lo tanto, con la lengua transmite certeza. Esa transmisión no se pierde, más allá de que ella pierda autoridad, porque hasta el más escéptico de los filósofos confía en que tiene sentido pensar, y esa confianza le viene de la madre", destacó.

Lo que ocurre, explica Drucaroff, es que "aun cuando la tarea de enseñar o transmitir el idioma estuvo siempre destinada a las mujeres, la filosofía, y luego el psicoanálisis en forma más sofisticada, tienden a plantear que la madre es apenas la tierra en la que el hombre cultiva".

"Parece como si la madre creara sin pensar, pero la madre piensa, no es puro deseo. Muraro cuestiona la idea de que para pensar necesitemos de la fuerza masculina, porque no hay, en verdad, ningún modo de pensar si no es a través de la lengua que ella nos transmite", añadió.

Para Drucaroff, esta cuestión es independiente de que las madres transmitan una visión patriarcal del mundo. Lo que rescata es que en la teoría de Muraro, la madre no se limita a parir, sino que transmite símbolos, un lenguaje, y eso es mucho más que un vínculo de la naturaleza.

Desde la medicina, llegan también descubrimientos que afianzan el papel materno en el aprendizaje de la lengua.

Un estudio realizado en Alemania, difundido en octubre, concluyó que los fetos escuchan de cerca el idioma de sus madres, en el último trimestre de gestación, por lo que al nacer lloran con patrones que reproducen la entonación materna. La base para el aprendizaje del idioma llega incluso antes de nacer, dijeron los investigadores.

Como resultado, los bebes lloran con entonación del francés, alemán, español, inglés o cualquier otro idioma materno, lo que confirma que la voz materna es el mayor estimulo para el feto y el recién nacido, analizó Janet DiPietro, decana asociada en investigación de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos.

Lo más espectacular del hallazgo es que neonatos humanos captan elementos de lo que será su idioma materno antes de nacer y que prefieren las pautas sonoras de la madre a cualquier otra, explicó una de las autoras del estudio, Kathleen Wermke, de la universidad alemana de Würzburg.

Esa preferencia es porque "perciben el contenido emocional de los mensajes que les envía (la madre) con la entonación" y los bebes están "muy motivados" a imitarla para atraerla. Es de hecho el único aspecto del lenguaje que logran imitar a los tres días de nacer, concluyó el estudio.

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