jueves, 17 de diciembre de 2009

Cuba 2009: año de fuertes retos en la economía.


*Roberto Salomón

La economía cubana cierra un año de severas afectaciones, por el impacto combinado de la crisis global y las secuelas de daños provocados por tres severos huracanes a finales de 2008, que arrojaron cuantiosas pérdidas materiales.

A esas adversidades se suman los perjuicios causados por el férreo bloqueo económico, financiero y comercial que le impone Estados Unidos desde hace casi medio siglo, el cual golpea las condiciones de vida de los cubanos.

Como resultado de estos factores negativos, la proyección del crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB) para 2009 se redujo en abril al 2,5 por ciento, y más adelante se reajustó al 1,7, según señaló el VII Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, realizado en julio, y donde se abordaron los complejos desafíos del país, en especial los económicos.

Recientemente el ministro del Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, afirmó que el panorama en el archipiélago se caracteriza hoy por obstáculos para acceder a fuentes de financiamiento internacional y la reducción de la demanda y los precios de sus principales productos de exportación.

El níquel, por ejemplo, que llegó a cotizarse a más de 60 mil dólares la tonelada, luego se redujo a menos de 10 mil.

Asimismo provocó al país erogaciones financieras sin precedentes el costo de los alimentos adquiridos en el exterior, que se elevó de forma abrupta con la espiral del precio del petróleo -cercano a los 150 dólares el barril en 2008- y un mayor uso de biocombustibles como carburantes.

Para asegurar la canasta básica de la población se invirtieron más de dos mil 500 millones de dólares ese año, y altas sumas han tenido que destinarse ante la carestía no sólo de los nutrientes, sino de fertilizantes y otros productos.

Menor comercio exterior

El comercio exterior, una de las actividades de vital importancia para esta isla de economía abierta, se redujo un 36 por ciento hasta finales de septiembre, como resultado en buena medida de la debacle mundial, una de cuyas consecuencias principales es la disminución del intercambio en el orbe.

Hay que señalar que esa situación se agrava por el hecho de que el grueso del intercambio del archipiélago - cerca del un 80 por ciento- lo constituyen importaciones.

Aun así el comercio exterior de bienes de esta isla, que alcanza unos 10 mil millones de dólares, sigue constituyendo un mercado atractivo para los empresarios foráneos.

El país mantiene relaciones en la esfera con más de tres mil compañías extranjeras de los cinco continentes y su intercambio abarca a 170 naciones.

Este se realiza en un 51 por ciento con las Américas, seguido por Europa, con un 24, luego Asia-Medio Oriente, que asumen un 21 por ciento, mientras que el resto corresponde a otras áreas geográficas.

Los datos más actuales confirman a Venezuela como el principal socio comercial de Cuba, seguido por China, Rusia, España, Brasil, Canadá, Estados Unidos, Italia, Vietnam, Surcorea y Alemania.

La sustitución de importaciones .

El alto peso de las compras del exterior en su balanza comercial y, sobre todo, los crecientes precios de muchos de los productos adquiridos, determinaron a Cuba a la búsqueda de un salto en la sustitución de importaciones.

Este año, por ejemplo, se logró un avance notable en la producción de arroz, parte importante de la dieta del cubano, el autoabastecimiento de azúcar refino y el reemplazo de adquisiciones en el exterior de maíz utilizado como pienso, por mieles de caña de azúcar aportadas por la zafra.

Esfuerzos particularmente intensos se han realizado en 2009 en el tema de la sustitución de importaciones, no sólo en la agricultura, sino en la industria básica, con mayor exploración y extracción de petróleo y gas, y en la sideromecánica, ligera, el turismo, y en todas las ramas posibles.

Cabe mencionar que creció la refinación de petróleo en la instalación de Cienfuegos, que ha aportado más de seis millones de toneladas de derivados del hidrocarburo.

Hay que señalar que no obstante las dificultades mencionadas, se logró este año recuperar la capacidad productiva y de los volúmenes de alimentos que se alcanzaban en la agricultura antes del paso de los ciclones, todo lo cual requirió un ingente esfuerzo.

No se debe olvidar que esos fenómenos climatológicos representaron afectaciones a cientos de miles de hectáreas, y a casas de cultivo, máquinas de riego, instalaciones ganaderas, la avicultura y producciones tabaqueras y citrícolas, entre otras.

Aunque la agricultura aún no cubre las necesidades nacionales de alimentos ni el necesario incremento de las exportaciones hacia el exterior, experimenta en 2009 profundas y prometedoras transformaciones.

Ella ha puesto el énfasis en el fortalecimiento de la atención integral a los trabajadores, mejorar el acopio y la comercialización de los productos y garantizar el aseguramiento de la base productiva.

Se trata de una dura batalla en un escenario donde el personal vinculado directamente a la producción de alimentos representa sólo el 6,96 por ciento del total de quienes consumen, según precisó el ministro del ramo, Ulises Rosales en un informe al Parlamento.

A la par que se apoya el sector cooperativo y de campesinos individuales, el más productivo del país en estos momentos, se busca mejorar el estatal, integrado por unidades básicas y granjas, con una organización superior que permita más cohesión y estímulo y vincular los ingresos de los trabajadores a los resultados productivos.

Además de estas transformaciones, y de avances en la recuperación de la maquinaria agrícola, el uso del riego y otras técnicas, cobró auge la entrega en usufructo de grandes áreas de tierra que estaban ociosas.

Hay unas 100 mil personas a las que se ya se les asignó terrenos para trabajarlos, mientras se ha desatado un fuerte movimiento productivo en las áreas urbanas y suburbanas.

En la estrategia para sortear las dificultades está elevar la gestión exportadora del país, en cuya economía los servicios se consolidaron en los últimos años como la mayor fuente de ingresos -al menos un 70 por ciento- y elemento positivo en la búsqueda del equilibrio en la balanza comercial.

La descentralización de los aseguramientos a las producciones y servicios que más ingreso aportan al país y garantizar que cada incremento productivo se revierta en la reducción de importaciones devienen elementos vitales en el enfrentamiento de los efectos negativos de la compleja situación económica mundial y las dificultades derivadas de las insuficiencias del país.

Entre otras medidas en ese sentido está la búsqueda de fórmulas novedosas que liberen potencialidades productivas.

El elevado número de visitas realizadas al archipiélago por presidentes de países de Latinoamérica, Asia, África y de otras regiones, posibilitó el estrechamiento de los nexos económicos y comerciales y la firma de contratos beneficiosos.

Se fortalecieron aún más este año las relaciones de cooperación, complementación económica, equidad y solidaridad con los pueblos y gobiernos de las naciones integrantes de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA), reunidos en diciembre en La Habana.

Asimismo, esta isla avanzó en su participación en otros bloques como la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), y en sus vínculos con el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), al que dentro de poco se incorporará Venezuela.

(*) Periodista de Prensa Latina.

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