martes, 6 de enero de 2026

Discurso del hijo de Nicolás Maduro en marcha por la libertad de su padre este 5 de enero de 2026

Diosdado Cabello supervisa plaza O'Leary y Caricuao este lunes 5 de enero en la noche

¿Qué significa el bombardeo de Venezuela y el secuestro de Maduro para América Latina?

Marchas en todo el país exigiendo liberación de Maduro y Cilia, 5 de enero de 2026

Sesión extraordinaria OEA sobre Venezuela - En Vivo

Hugo Chávez: "Vayanse al carajo. Yanquis de mierda" (2008)

¡Liberación inmediata de Maduro y Flores!

 ALEXANDRA MULINO

La heroica resistencia económica y política de Nicolás Maduro, legítimo presidente de Venezuela, nos invita a reflexionar algunos asuntos de carácter histórico, teórico e ideológico ridiculizados por los antimarxistas.

Los teóricos venezolanos de la dependencia marxista —durante los años 60 del siglo XX—, estudiaron a fondo el asunto del “subdesarrollo” como una concepción etapista de la economía política burguesa.

Explicaron que para lograr la liberación nacional era importante revertir la dependencia de carácter estructural en el marco de la totalidad social; por ende, la importancia del concepto político de formación económico-social, FES, que permite escrutar las características del no-desarrollo, ancladas a la racionalidad desarrollista impuesta por el hegemón estadounidense.

Dejaron en claro que, durante la fase de transnacionalización del capital, la burguesía dominante en ese momento histórico —y su fracción política— determinó su área de influencia o su patio trasero, incluyendo a Europa occidental de rodillas ante la conformación de la Otan. Desde ese momento, se afianzó el mundo unipolar.

La nueva división social imperialista dejó a América Latina como proveedor de materias primas y a Occidente como una gran base militar. En Venezuela, Rómulo Betancourt se alineó a los intereses de Washington. Si bien, la estirpe bolivariana emprendió la vía de la lucha armada en nombre de la liberación nacional.

La fallida invasión a Bahía de Cochinos (Playa Girón), en 1961, estrechó los lazos entre Fidel Castro y la Unión Soviética, Urss, asunto que desembocó en la denominada crisis de los misiles, en 1962, donde la Urss —valiente y decisiva—, alertó a la Casa Blanca de su apoyo militar a la naciente revolución comunista cubana. En ese momento, se agudizó la Guerra Fría.

Con la caída del Muro de Berlín, 1989, la ideología del mercado aplastó la ideología del internacionalismo proletario, legitimando, así, el pensamiento único. El proceso bolivariano, a contrapelo, ha luchado por un mundo multipolar, pero EEUU reclama su dominio hemisférico, tal como lo espetó Donald Trump.

China y Rusia deberían seguir el ejemplo de la Urss y defender —más allá de los comunicados—, la liberación de Nicolás Maduro y Cilia Flores en nombre de la autodeterminación de los pueblos.

Maduro y El Jaque de Ginebra, la Sutil Audacia de ser un "Huésped de Guerra" en Manhattan.

 Por: Kelly J. Pottella G.

La reciente comparecencia de Nicolás Maduro ante los tribunales de Nueva York, tras una captura que parece extraída de los anales de la geopolítica más cruda, ha dado un giro inesperado que trasciende la mera defensa penal. Al invocar formalmente el Tercer Convenio de Ginebra, el mandatario capturado ha ejecutado una maniobra de una sofisticación jurídica deslumbrante, diseñada para dinamitar la arquitectura del proceso en su contra. No se trata de un acto de desesperación, sino de un movimiento de judo político: Maduro utiliza la propia fuerza de su captor —la naturaleza militar de su aprehensión— para forzar un cambio de paradigma. Si fue extraído mediante una operación de fuerzas especiales y trasladado bajo custodia militar, la lógica de su defensa es implacable: no estamos ante un arresto policial por delitos comunes, sino ante la captura de un Comandante en Jefe en el campo de batalla, lo que le otorga el estatus de Prisionero de Guerra.

Esta habilidad para reencuadrar su detención obliga a la justicia estadounidense a enfrentarse a un dilema existencial. Al exigir el estatus de Prisionero de Guerra, Maduro busca activar un escudo de protección internacional que prohíbe el trato humillante, el uniforme de presidiario y las cadenas del sistema penal convencional. Lo que subyace es una audacia estratégica que intenta arrancar de raíz la etiqueta de "narcotraficante" que el Departamento de Justicia ha construido durante años. Al posicionarse bajo el paraguas de Ginebra, Maduro eleva su caso desde el fango de la criminalidad común hacia las esferas del Derecho Internacional Humanitario, donde las reglas del juego exigen un trato de dignidad institucional y, fundamentalmente, plantean la posibilidad de una repatriación obligatoria una vez que cesen las hostilidades.

Sin embargo, la fiscalía estadounidense se encuentra ya preparando su contraataque en este laberinto procesal. El argumento central de los fiscales no será negar la naturaleza militar de la captura, sino desvincular los cargos de narcoterrorismo y lavado de dinero de cualquier actividad legítima de un combatiente. La fiscalía sostendrá que la inmunidad de combate protege acciones de guerra, pero no actividades criminales transnacionales realizadas para beneficio personal. Intentarán convencer al juez de que el estatus de prisionero de guerra es incompatible con delitos que el derecho internacional clasifica como delincuencia organizada. Es una carrera por "despolitizar" el caso y mantenerlo en el terreno penal, mientras la defensa de Maduro plantea que la distinción entre "acto de Estado" y "delito común" es una construcción arbitraria del vencedor para evadir sus responsabilidades internacionales.

Esta colisión de doctrinas pone al tribunal en una posición incómoda: si ignora la solicitud, corre el riesgo de crear un precedente donde cualquier Estado pueda capturar a un líder extranjero y simplemente etiquetar sus funciones gubernamentales como "conspiración criminal" para eludir los tratados internacionales. Para Venezuela, esta estrategia implica una parálisis del relato acusatorio y un estancamiento jurídico prolongado. Mientras Maduro permanezca bajo esta sombra de autoridad legal, sugiere que su presidencia no ha sido revocada por un veredicto, sino que se encuentra en un estado de cautiverio bélico. En definitiva, Maduro ha convertido el estrado en un foro internacional donde el acusado termina interrogando la legalidad de los métodos de su captor, demostrando que, incluso tras las rejas, posee la agudeza para dictar parte del guion de la confrontación global.

Líneas rojas de la agresión a Venezuela |

 

Por: Gabriel Villasmil

El anuncio de Donald Trump de emprender acciones terrestres contra Venezuela traza una línea roja en torno a la cual toda persona, institución o país debe posicionarse. Poco importa si la amenaza es más o menos vaporosa, no definida, en su habitual estilo de falta de concreción y con ese tono bravucón de amagar pero nunca golpear que le caracteriza. Lo relevante es la voladura del ordenamiento jurídico internacional, tan pacientemente tejido a lo largo de los siglos pero muy especialmente tras la Segunda Guerra Mundial, con el objetivo de que semejante apocalipsis, con sus cincuenta millones de muertos, no volviera a repetirse jamás.

Es cierto que la aplicación del derecho internacional no ha sido precisamente equilibrada. Latinoamérica tiene una larga tradición durante todo el siglo XX de injerencia estadounidense –guerras y promoción de golpes de estado incluidas- vulnerando cualquier principio jurídico. Pero al menos en esa tesitura los países agredidos podían acudir a una jurisprudencia que, a los ojos del mundo, certificaban la iniquidad del hecho.

Lo que se está viviendo hoy es diferente. El imperialismo estadounidense, en puridad, no vulnera ni el derecho internacional ni su legislación interna. En realidad, la retuerce hasta que sirva a sus propios intereses, dando una pátina de legalidad a sus acciones. Pone a su servicio la ley y las instituciones para sus oscuros intereses. En este retorcimiento de la legalidad cobra cada vez más verosimilitud la posibilidad de que Trump se postule para un tercer mandato o incluso más. La restauración de las monarquías, de cuyo yugo América se sacudió hace más de doscientos años, se avizora en el horizonte.

El imprescindible Antonio Gramsci conceptualizaba estas líneas rojas que surgen en la historia por acumulación de sucesos como «crisis», entendida por ese espacio temporal en el que lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. Claramente el mundo está ante uno de esos momentos y lo que surgirá de ahí se decide, en buena medida, en el Caribe y en Venezuela.

Se entiende, por tanto, la gravedad de la coyuntura que interpela a toda la humanidad pero muy especialmente a los venezolanos y venezolanas, desde la ciudadanía hasta representantes políticos, sociales, culturales, periodísticos, económicos y, por supuesto, fuerzas policiales y militares. La línea está trazada, la disyuntiva, como decía Camus, no permite ambigüedades. ¿Con quién se está en este momento? ¿Con la fuerza de la ley y el derecho o, valga el juego de palabras, con la ley del más fuerte? ¿Con entendimiento entre las naciones o con el enfrentamiento y la amenaza? ¿Con el respeto a la soberanía propia o con las amenazas imperiales?

Lo que se decide en estos días en aguas caribeñas no atañe a un solo país o a un momento determinado de la historia. El organigrama internacional para las próximas décadas depende de cuál será la resolución del ataque a Venezuela, a su soberanía y a su pueblo. Una victoria de Venezuela –no se está hablando de vencer en una guerra abierta, sino de la superación de la situación actual- es una victoria de la democracia, el derecho internacional y la soberanía de los pueblos frente al poder de la fuerza. En caso de derrota, no se habrá doblegado a un presidente, a un gobierno, a un movimiento político, ni siquiera un país… Se habrá subyugado a toda la humanidad, que se sumirá en una época oscura cuyo final nadie podrá avizorar. De ahí la importancia de saber en qué lado se colocará cada quien en este momento trascendental.


Punto y seguimos | La mente es un frente de guerra

 "Nadie aprende en cabeza ajena", dice el refrán. Es cierto. Lo que no experimentamos, aun con raciocinio y empatía, no se compara a aquello que vivimos en carne propia. Ver caer bombas en tu ciudad es una de esas experiencias que te ubica en el grupo de los que saben, de los que realmente saben. En un instante, te hermanas desde los tuétanos con aquellos que viven o han vivido el horror del sonido de aviones que no puedes ver, pero sí, sentir; con aquellos que han visto el resplandor naranja de una explosión y las columnas de humo. Ningún vídeo hace justicia. Ninguna foto. El sonido retumba en la base del cráneo. Saber que no es resultado de un accidente, sino de la decisión de otros —de extranjeros, de gentes que se creen nuestros dueños— solo lo hace peor.

Pasa un tiempo hasta que mediodefines lo que sientes: eres la víctima de una agresión. Ser víctima de algo no es igual a victimizarse, sino asumir la violencia que se ejerció contra nosotros; contra nuestro cielo, nuestra tierra, nuestros cuerpos, nuestras mentes, nuestras decisiones, nuestros derechos. Nos violentaron y es difícil encajar las múltiples sensaciones —a veces contradictorias— que acompañan a un acto de esta clase. Hay miedo, mucha rabia, hay dudas, hay ansiedad, pero también hay claridades. Las cosas pequeñas pierden importancia. Resalta solo lo grande, lo verdaderamente grande: los conceptos de vida, patria, soberanía, nación y ciudadanía salen del papel, de la teoría, de la idea racional que teníamos al respecto y se amplían en nuestros sentidos. Los sentimos, hasta en las vísceras...

En ese estado de dolorosa gracia, nos enfrentamos, además, a una avalancha de basura informativa; a todo el espectro del exceso de datos de las redes, martillándonos la psique. Hay que hacer pausas por varios minutos al día, porque la cantidad de contenidos no nos permite pensar con lucidez en los tiempos en que más lo necesitamos. Pensar críticamente es ahora más vital que nunca. No se crea todo lo que le mandan por WhatsApp. No pase más de ocho horas en YouTube. Revise, verifique, analice. No comparta nada de fuente incomprobable. Mire si los audios o videos parecen hechos con IA. Converse y descarte opiniones no argumentadas. No reenvíe mensajes de la diáspora apátrida, que celebra que nos hagan daño. No les dé espacio a los que quieren ser un estado más de la Unión. Cuidar la mente es enfrentar la guerra psicológica y, aunque no parezca, una forma de defender la patria. Que no nos engañen. No hay pueblo vencido.

 

Mariel Carrillo



lunes, 5 de enero de 2026

Columna de Juan Martorano (463) Escenarios constitucionales y políticos que se plantean en el país a raíz del secuestro del Presidente Nicolás Maduro

 

EE.UU. lanza un ataque contra Venezuela y captura a Maduro y a su esposa

 

Image Credit: Truth Social

Las fuerzas armadas estadounidenses lanzaron el sábado un ataque a gran escala contra Venezuela para capturar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y a su esposa, Cilia Flores. Una andanada de misiles cayó sobre bases militares, aeródromos e infraestructura clave de la capital del país, Caracas, y áreas circundantes. A las dos de la madrugada del sábado, fuerzas especiales estadounidenses irrumpieron en la residencia de Maduro y se lo llevaron por la fuerza junto con su esposa. Ambos fueron embarcados en un buque de guerra estadounidense y luego trasladados en avión a Estados Unidos. El presidente Trump publicó una imagen de Maduro, esposado y con los ojos vendados, a bordo del buque USS Iwo Jima. Maduro y su esposa fueron recluidos posteriormente en el Centro de Detención Metropolitano del distrito de Brooklyn, en la ciudad de Nueva York, para afrontar cargos penales por conspiración para el narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína y delitos relacionados con armas de fuego. Este lunes, Maduro y Cilia Flores han sido trasladados en helicóptero a la zona del bajo Manhattan para comparecer ante un tribunal federal. Poco después de la operación militar en Venezuela, Trump elogió a las fuerzas armadas estadounidenses por llevarse por la fuerza a Maduro y a su esposa, y prometió gobernar Venezuela y tomar el control del petróleo del país. Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo crudo del mundo.

Presidente Donald Trump: “Las compañías petroleras van a entrar. Van a gastar dinero. Vamos a recuperar el petróleo que, francamente, deberíamos haber recuperado hace mucho tiempo. Mucho dinero está saliendo del subsuelo”.

Tras la operación militar estadounidense, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela designó a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como presidenta interina del país. El sábado, Rodríguez denunció la captura de Maduro y su esposa y afirmó que Venezuela está preparada para defenderse de Estados Unidos.

Vicepresidenta Delcy Rodríguez: “Exigimos la inmediata liberación del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores; único presidente de Venezuela, el presidente Nicolás Maduro. Todo dentro de la Constitución; lo aprendimos del comandante Chávez frente a las vicisitudes, frente a los golpes de Estado, frente a los sabotajes petroleros. Nosotros estamos listos para defender a Venezuela. Nosotros estamos listos para defender nuestros recursos naturales que deben ser para el desarrollo nacional”.

Poco después de estos comentarios, el presidente Trump emitió una advertencia a Rodríguez en declaraciones a la revista The Atlantic: “Si ella no hace lo correcto, pagará un precio muy alto, probablemente más alto que el de Maduro”. El domingo, Rodríguez publicó un mensaje más conciliador en Instagram en el que afirmó que su Gobierno está dispuesto a trabajar con Estados Unidos. En dicho mensaje, Rodríguez escribió: “Extendemos la invitación al gobierno de los EE.UU. a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y fortalezca una convivencia comunitaria duradera”.

Mientras tanto, el portal de noticias Semafor informó que los periódicos The New York Times y The Washington Post tenían conocimiento de la incursión secreta de Estados Unidos en Venezuela, prevista para comenzar la noche del viernes, pero decidieron postergar la publicación de la noticia para no poner en riesgo a los militares estadounidenses. Un alto funcionario venezolano que habló con el periódico The New York Times afirmó que al menos 80 personas, entre civiles y militares, murieron en el ataque estadounidense del sábado. Por su parte, el Gobierno de Cuba señaló que 32 ciudadanos cubanos perdieron la vida en la incursión, incluido personal militar y de inteligencia. Estas fueron las palabras expresadas por Jonatan Mallora, cuya vivienda fue dañada por los ataques aéreos estadounidenses.

Jonatan Mallora: “Yo no estoy de acuerdo con esto. Así haya sido lo que haya pasado, miren todo esto. Vean ustedes ahí todo lo que pasó. Allá adentro, por la parte de allá también, por la parte trasera. Todas esas cosas… Tenemos que tener conciencia, tenemos que tener principios. Entonces ahora yo espero la pronta reacción del Gobierno, que me ayude a mi familia, a mis hijos. Porque de broma no me mataron a mis hijos aquí, ¿sabes? Así como de broma no me mataron a mis hijos, les repito, allá arriba había también familias, dos señoras mayores que murieron por estos actos que no deberían de haber pasado. Porque nosotros no tenemos la culpa de lo que pasa en el mundo. Ellos con sus problemas y nosotros con los de nosotros. Ahora miren todo este caos. No estoy de acuerdo con eso, señores”.

Columna de Juan Martorano 462: Mi pronunciamiento ante el secuestro del Presidente Nicolás Maduro

 *JUAN MARTORANO

Me gustaría en esta primera columna de este recién iniciado 2026 haberle deseado a mis lectores y lectoras un feliz año nuevo. Pero ante el intento de hollar el sagrado suelo de mi patria y ante el luto de 40 familias que ayer perdieron a sus hijos no puedo hacerlo.

Mis líneas de hoy no son de tristeza sino de una ira contenida. En lo que me enterè en la madrugada de ayer a las 3:30 am de la agresión criminal contra mi patria, me provocaba regresar a Caracas, tomar el fusil que me corresponde e ir al combate.

Pero luego, y en una evaluación mucho más calmada y para los miles de lectores y lectoras que me siguen, trataré en la medida de lo posible a hacer algunos llamados y a pronunciarme sobre los sucesos acaecidos ayer en mi Patria.

El primer llamado es a la paz, a la calma. El propio Maduro, que en dos oportunidades en sus trece años de gobierno nos advirtió sobre este escenario, que en el caso de que a él lo “desaparecieran”, “nosotros y nosotras sabíamos lo que teníamos que hacer”, y una de nuestras respuestas debe ser como el mismo lo ordenó, radicalizar nuestro proceso revolucionario.

En segundo lugar, toda mi solidaridad y apoyo al Presidente Constitucional en lo político, en lo humano, en lo moral, en lo espiritual, Nicolás Maduro Moros, así como a su espora, Primera Combatiente, Cilia Adela Flores de Maduro, porque en medio de los golpes, de los maltratos a los que fueron objeto, no lograron quebrarlos ni doblegarlos. Las imágenes mostradas, no muestran a un hombre ni a una mujer derrotados, sino a dos personas resilientes, con la cara en alto y la dignidad intacta. Subrayando además de que el Presidente Maduro y su esposa Cilia no fueron capturados sino secuestrados y pasa en estos momentos a ser un Presidente ilegítimamente privado de libertad.

Tercero, todo mi respaldo a la Presidenta Encargada de la República Bolivariana de Venezuela, doctora Delcy Eloína Rodríguez Gómez, y al Alto Mando Político y Militar de la Revolución, decisión adoptada por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia en interpretación de oficio a los fines de garantizar la supremacía y efectividad de las normas y principios constitucionales además de ser el máximo y último interprete por la que debe velar por su uniforme interpretación y aplicación, de conformidad con el artículo 335 de la CRBV y el artículo 5 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, se pronunció sobre la falta temporal del Presidente Legítimo, Constitucional y secuestrado, Nicolás Maduro Moros, de conformidad con el artículo 234 del texto constitucional en concordancia con el artículo 239 numeral 8 ejusdem, donde señala que las faltas temporales del Presidente o Presidenta de la República serán suplidas por el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva hasta por noventa días, pudiendo ser prorrogada por noventa días más por decisión de la Asamblea Nacional. Decisión sabia adoptada por nuestro máximo tribunal en el marco de esta agresión militar y situación totalmente inédita en el país y a los fines de evitar la parálisis del Estado y el funcionamiento de nuestras instituciones.

Mi llamado a la movilización y al combate de calle. A la calma si, a no caer en las provocaciones del enemigo también, pero con conciencia, con apresto al combate y a la movilización hasta lograr vencer a los que pretenden hollar el sagrado suelo patrio en connivencia con sus cómplices internos. Ya habrá tiempo para análisis, informaciones y otras consideraciones al respecto.

Antes de concluir este primer pronunciamiento, ya que seguramente habrá otros y por otras vías y plataformas de este servidor, quiero hacerlo haciendo las siguientes consideraciones.

Ayer tarde en la noche vimos las imágenes de un hombre de verdad, de un hombre que aun estando en las manos de sus enemigos no demuestra temor, miedo ni tristeza. Vimos la cara de un hombre resiliente,  guerrero, combatiente y nada cobarde. Un hombre de fe , un verdadero revolucionario, acompañado de junto a su leal esposa, amorosa, un matrimonio y unión inseparable e indestructible. Y ambos están en la cobertura de nada más y nada menos que del rey de reyes y señor de señores, el alfa y el omega, el principio y el fin y va protegido por Jesùs de Nazareth.

Si señor. Nicolás Maduro ayer con esas imágenes que hemos visto, pretendieron vejarlo y humillarlo pero lo han convertido en el nuevo héroe del antiimperialismo y de la Patria Grande. Ya no es solo el Presidente secuestrado de la República Bolivariana de Venezuela sino que se ha convertido en el nuevo héroe de la Patria Grande.

Maduro no ha caído, Maduro ha pasado a una etapa superior de la historia de la lucha de los pueblos libres y un hombre fiel a su juramento que no traicionó, no traiciona ni nos traicionara.

Ayer comprendí pues en toda su dimensión porque Chávez lo eligió como su sucesor y no se equivoco.

Solo con el simple hecho de mantenerse con vida ya esta ganando la partida.

¡Fuerza Nicolàs!

¡Patria o Muerte!

¡Good Night, Happy New Year!

¡Pase lo que pase siempre resultaremos victoriosos y victoriosas!

¡Bolívar y Chávez viven y sus luchas y la Patria que nos legaron sigue!

¡Independencia y Patria Socialista!                      

¡Viviremos y Venceremos!       

* Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tuiteras Socialistas. , jmartoranoster@gmail.comj_martorano@hotmail.com , juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar , cuenta tuiter e instagram: @juanmartorano, cuenta facebook: Juan Martorano Castillo. Canal de Telegram: El Canal de Martorano.



Romper la barrera del silencio

 





Amy Goodman y Denis Moynihan

Hemos estado escribiendo esta columna semanal durante casi veinte años. Esta será la última que se publique de manera sindicada a través de la agencia King Features. A lo largo de estos años, hemos procurado mantenernos fieles al propósito original de este espacio, el de “romper la barrera del silencio”: dar lugar a las voces que los medios hegemónicos excluyen, informar sobre los movimientos que impulsan el cambio y exigir rendición de cuentas a quienes ejercen el poder, sin importar su filiación partidaria. Uno de nuestros objetivos, además de servir a nuestros lectores y a los periódicos que durante todo este tiempo han difundido esta columna, ha sido inspirar a otros periodistas a hacerse eco de nuestras coberturas. A esto lo llamamos periodismo “desde las bases”, un enfoque que pone en primer plano las luchas de las organizaciones de base, que con demasiada frecuencia quedan marginadas del debate público.

Aunque dejamos esta plataforma específica de distribución semanal, nuestro trabajo continúa, como lo exige el momento actual. Democracy Now!, el informativo diario de televisión, radio e internet que producimos de lunes a viernes, cumplirá 30 años en febrero. Transmitido en más de 1.500 emisoras de todo el mundo y con una audiencia cada vez mayor de millones de personas en múltiples plataformas digitales, el programa se ha consolidado como un actor clave en el floreciente ecosistema de los medios de comunicación sin fines de lucro, en momentos en que el periodismo enfrenta una crisis multidimensional.

En noviembre, la Escuela de Periodismo Medill de la Northwestern University publicó su “Informe sobre el Estado de las Noticias Locales 2025”. A partir de datos recopilados durante 20 años, Medill señala que, desde 2005, cerca de 3.500 periódicos han dejado de imprimirse. Durante ese mismo lapso, han desaparecido más de 270.000 empleos en la prensa escrita, lo que representa el 75% del total. Hoy quedan menos de 100.000 puestos de trabajo activos en ese campo del periodismo.

En el contexto de esta transformación del periodismo en papel, muchas personas, en particular los jóvenes, acuden al ámbito digital para informarse. El Centro de Investigaciones Pew informó recientemente que “el 38% de quienes tienen entre 18 y 29 años […] se informan a través de ‘influencers’ de noticias”, es decir, no de periodistas, sino de personas con numerosos seguidores en redes sociales.

Allí, los contenidos suelen difundirse sin verificación previa, son cada vez más vulnerables a sofisticadas falsedades y distorsiones generadas mediante inteligencia artificial y circulan impulsados por algoritmos opacos diseñados y liberados a escala global por un reducido grupo de corporaciones de enorme poder, como Google, Facebook y X, la red social de Elon Musk.

Las condiciones necesarias para ejercer el periodismo también se están deteriorando. El presidente Donald Trump ha calificado numerosas veces a la prensa como “el enemigo del pueblo”. La retórica violenta del mandatario estadounidense tiene consecuencias tangibles: sus simpatizantes han insultado, hostigado e incluso agredido físicamente a periodistas.

Cuando la periodista de la cadena ABC Rachel Scott le preguntó a Trump si el Gobierno iba a publicar el video completo del doble ataque letal que el Pentágono llevó a cabo el 2 de septiembre contra una embarcación en el mar Caribe, el presidente respondió: “Usted es la periodista más detestable de esta sala. […] Es, de hecho, una pésima periodista”.

Asimismo, Trump calificó recientemente de “estúpida” a la corresponsal de la cadena CBS Nancy Cordes. De igual modo, el presidente tildó de “fea” a la reportera del periódico The New York Times Katie Rogers, y cuando la periodista del medio Bloomberg News Catherine Lucey le preguntó acerca de la divulgación de los archivos sobre el fallecido depredador sexual Jeffrey Epstein, Trump le contestó: “Cállese, cerdita”.

El 2 de noviembre, el Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, Naciones Unidas centró su atención en los ataques contra mujeres periodistas y destacó que “el 73% de las mujeres periodistas encuestadas dijeron que habían sido amenazadas, intimidadas e insultadas en línea en relación con su trabajo”.

El Comité para la Protección de los Periodistas documentó que 126 periodistas y trabajadores de los medios murieron en situaciones violentas debido al ejercicio de su profesión en 2025, una cifra alarmante. Gaza sigue siendo el lugar más peligroso para ejercer el periodismo. La matanza de periodistas palestinos por parte de Israel ha alcanzado niveles sin precedentes: más de 200 desde octubre de 2023. México, Sudán y Yemen también han sido escenarios mortales para la prensa.
A pesar de este sombrío panorama, hay señales de esperanza. La escuela de periodismo Medill contabilizó “cerca de 700 sitios de noticias digitales independientes, más de 850 sitios de noticias digitales operados en red y más de 650 medios informativos étnicos y en idiomas extranjeros”, iniciativas periodísticas que han surgido para cubrir el vacío provocado por el derrumbe de los medios tradicionales, pilares del periodismo durante siglos.

En el marco de las celebraciones por el aniversario número 30 de Democracy Now!, recorreremos Estados Unidos con la presentación del nuevo y extraordinario documental sobre el programa, que lleva el nombre de uno de nuestros lemas: “Steal this story, please!” (¡Roba esta historia, por favor!), dirigido por los cineastas nominados al Óscar Tia Lessin y Carl Deal. Realizaremos eventos de recaudación de fondos en apoyo a las emisoras públicas de radio y televisión, que intentan recomponerse tras la repentina cancelación por parte del Gobierno de Trump de los fondos federales que deberían asignarse a estos medios, y daremos cuenta de cómo las personas se están organizando en sus comunidades.

Democracy Now! comenzó su emisión en radio Pacífica, la red de radios comunitarias fundada en 1949 para ofrecer una alternativa al panorama cada vez más mercantilizado de los medios de comunicación, los cuales, como dijo una vez el fallecido George Gerbner —decano emérito de la Escuela de Comunicación Annenberg—, “no tienen nada que contar y mucho que vender, y están criando a nuestros hijos”.

Creemos firmemente que quienes se preocupan por la guerra y la paz, quienes se preocupan por la justicia racial, económica y social, por los derechos de la comunidad LGBTQ+ y por la crisis climática no son una minoría marginal, ni siquiera una mayoría silenciosa, sino una mayoría silenciada, invisibilizada por los medios corporativos.

Nuestro trabajo es romper la barrera del silencio, ser la voz disidente frente a los poderosos.


© 2026 Amy Goodman

Traducción al español de la columna original en inglés. Edición: Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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