lunes, 19 de abril de 2010

La violencia contra la mujer tiene su explicación en las relaciones sociales de poder.


Judith Porcar Liziaga (*)

¿Por qué nos sorprende que el Inca Valero haya asesinado a su esposa?

Ahora todo el mundo se da golpes de pecho. Echan el cuento que si Edwin Valero estaba enfermo, que si ofreció y no cumplió, que salió agarrado de manos con su esposa y ella estaba sonriente, que si la oposición se aprovechará del hecho para desacreditar al presidente y al proceso revolucionario, etc. . . .

Lo cierto de todo este asunto es que Jeniffer Carolina Viera fue asesinada esta madrugada en un Hotel de Valencia donde estaba hospedada con su esposo, quien de inmediato confesó haber cometido el hecho. ¡Que hecho tan doloroso y lamentable! ¡Debimos evitarlo!

La penúltima agresión cometida por Valero contra su víctima fue muy grave en términos médicos: neumotórax bilateral a causa de fractura de las costillas (de los dos lados del tórax). Para que lo entiendan los no médicos, significa que las astillas del hueso rompieron el tejido pulmonar, el aire salió al espacio pleural que recubre los pulmones. Cuando el volumen de aire es muy grande, ejerce presión sobre el pulmón y lo colapsa, no se puede expandir y la persona se asfixia, a menos que reciba atención en un centro especializado. Seguramente presentaba otras lesiones. Podría considerarse homicidio en grado de frustración.

Edwin Valero tenía varias denuncias por agresiones a causa de su comportamiento violento. Está comprobado en las investigaciones sobre la materia, que estas personas no cambian su conducta espontánea y voluntariamente sin ayuda, sino que por el contrario, la violencia aumentará hasta matar a la víctima. En todas partes del mundo el relato histórico de las mujeres asesinadas por sus parejas tiene las mismas características, por esa razón, la Ley de Violencia contra la Mujer y la Familia es clara en su objetivo de proteger a la víctima. Aclaro que la víctima en este, como en la mayoría de los casos, es la mujer. No cabe para nada “pobrecito el Inca Valero tan buen boxeador pero es un enfermo adicto al alcohol”. No señores, yo no me explico por qué estaba libre cuando tendría que haber estado preso. ¿En tratamiento? Si, pero sometido para proteger a sus posibles víctimas, incluyéndolo a él mismo.

El tratamiento en estos casos es prolongado para los dos integrantes de la pareja, posiblemente hijos y otros familiares. Incluye psicoterapia y no permitir el contacto del agresor con la víctima. La gran mayoría de las mujeres maltratadas no denuncia por temor. El victimario ejerce control psicológico sobre ella, por lo cual hay que protegerlas, apoyarlas y sostenerlas. Bajo ninguna circunstancia puede la víctima quedar en una situación de indefensión o vulnerabilidad ante el agresor. En el caso de que este sea un psicópata, puede simular muy bien y engañar a todos, pero en cuanto tenga su oportunidad, será implacable. De manera que solo un equipo experto en salud mental, luego de un exhaustivo diagnóstico, es competente para asesorar al tribunal que le corresponde tomar las decisiones. Para estos casos también hay fiscales especialmente entrenados en la materia.

La raíz del problema está en que la violencia contra la mujer tiene su origen en las relaciones de poder que subyacen en la sociedad. A mi me dio mucha alegría cuando Iris Varela le dio las trompadas al periodista que la difamó . . . pero una mujer sin poder político o económico no puede defenderse de un periodista con poder mediático o de un individuo con poder económico, político, burocrático o eclesiástico. Sobre todo si están en el mismo bando político.

Los refugios para mujeres golpeadas son para proteger a las mujeres pobres de los hombres pobres sin poder. Todavía no he visto a ninguna oligarca alojándose en un sitio de esos porque el marido le puso el ojo morado. Probablemente el asunto lo arreglarán los abogados de la familia.

La reforma del código civil en 1982 fue producto del trabajo de las organizaciones de mujeres con diferentes posiciones ideológicas que coincidían en crear un instrumento legal que permitiera avanzar en materia de protección de los derechos de las mujeres; por ejemplo, que no las divorciaran sin que ellas estuvieran enteradas y no las privaran de su patrimonio. Esto en la práctica se cumple de acuerdo al poder que manejen los involucrados. Si quieren una prueba de lo que digo basta echar un vistazo a los avisos clasificados de la prensa.

Es así como el tipo que tiene dinero y bienes que ya puso a buen resguardo o vendió porque tiene cédula de soltero, viudo o divorciado, luego de abandonar el hogar, cita por carteles, preferiblemente en El Nacional o en El Universal, a la víctima que quedó en minusvalía económica. Ella está en su casa pero a esa dirección no llega nada. En otras palabras, el que agravia abandonando el hogar, desconociendo los aportes y compromisos económicos adquiridos en la comunidad conyugal, despoja a la mujer de su patrimonio, la deshonra mediante testigos falsos, pues no tiene causal de divorcio y logra una separación con visos de legalidad. El mundo al revés de Galeano.

Estas son tan solo algunas consideraciones en torno a este complejo problema mundial que no es más que el ejercicio de un poder desigual contra un elemento más débil o vulnerable de la sociedad. El proceso revolucionario bolivariano viene avanzando en la disminución de los desequilibrios, por lo cual siempre habrá una tarea pendiente. El Estado y la sociedad a través de sus instituciones y organizaciones, tienen que crear los mecanismos que permitan imponer la sanción legal y moral que esta bochornosa práctica amerita y que debe ser erradicada en un país que digna y orgullosamente está celebrando 200 años de la gesta emancipadora con más participación, más inclusión y más justicia.

Hago un llamado Presidente Hugo Chávez, cuya posición vanguardista en este tema conocemos y a nuestra eficiente Ministra María León, a tomar las decisiones que conduzcan a la desaparición de estas peligrosas y humillantes prácticas contra las mujeres y sustituirlas por aquellas compatibles con el camino amoroso hacia el socialismo.

(*) Médica

judithporcar@cantv,net

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