miércoles, 4 de junio de 2014

Proceso constituyente abierto para la transición hacia la Nueva Colombia.

Proceso constituyente abierto para la transición hacia la Nueva Colombia

La Habana, Cuba, sede de los diálogos de paz, mayo 27 de 2014
Proceso constituyente abierto para la transición hacia la nueva Colombia
Lineamientos generales
Presentación
El Acuerdo Final para la terminación de la confrontación armada, con el que estamos comprometidos y aspiramos materializar si las clases dominantes lo posibilitan y no persisten en su estrategia guerrerista, lo comprendemos en términos de los mínimos requeridos para abrirle nuevas posibilidades al ejercicio de la política en nuestro país y para avanzar hacia su democratización real política, económica, social y cultural. El Acuerdo Final, de concretarse, lo comprendemos como nuestro aporte al proceso constituyente abierto que se viene desatando con intensidades aún desiguales y dispersas, a lo largo y ancho del territorio nacional, en medio de la movilización y la lucha social y popular.
Tenemos el convencimiento de que lo logrado en la Mesa de diálogos se inscribe dentro de aspiraciones históricas aplazadas de los dominados y excluidos por las clases que han usufructuado el poder a lo largo de nuestra vida republicana. Con ello estamos colocando nuestro grano de arena para las transformaciones estructurales necesarias que permitan superar la no resuelta cuestión rural y agraria que mantiene en la pobreza y la miseria a millones de trabajadores rurales, campesinos, indígenas y afrodescendientes, en función de una nueva organización del poder que dé cuenta de las demandas por la más amplia participación en la vida social de los hasta ahora excluidos, y así avanzar en la superación de la situación socioeconómica de precariedad extrema de decenas de miles de compatriotas empujados al circuito económico de la empresa transnacional criminal del narcotráfico. Aspiramos, igualmente, a aportar en el reconocimiento y la materialización de los derechos de las víctimas de la guerra que nos impusieron las clases dominantes. A nuestro juicio, uno de los mayores aportes de un eventual Acuerdo Final resulta de las nuevas posibilidades que él abre para sentar los cimientos de la construcción de la paz con justicia social. Nuestra generación actual y las generaciones futuras merecen una oportunidad distinta a la prolongación indefinida de la guerra.
No obstante, debemos afirmar una vez más que los objetivos que hemos buscado y por los que nos hemos levantado en armas contra el orden de dominación y explotación existente no se agotan allí. Nuestras aspiraciones históricas son mayores; buscan precisamente la superación del orden capitalista, tal y como lo enseñan las históricas luchas de nuestro pueblo y las que vivimos en el presente de Nuestra América.
Comprendemos a plenitud la potencia transformadora del actual momento histórico. Somos conscientes que se vienen gestando  condiciones que nos ponen frente a dos caminos: O se asiste a recomposición del régimen imperante como respuesta a la crisis en maduración en todos los niveles, que consolidaría el actual poder de clase y profundizaría aún más sus políticas neoliberales, o se transita la ruta de un proceso constituyente capaz de producir la fuerza social del cambio realmente transformador. Ese es el reto que hoy enfrentamos.
Hacemos parte del movimiento general por una gran transformación hacia la democracia real en nuestro país. El horizonte de la Asamblea Nacional Constituyente que hemos propuesto es una estación necesaria en nuestro camino. Para nosotros es la posibilidad de refrendar los acuerdos logrados, de encontrarle salida a las salvedades que hemos dejado sentadas, y sobre todo de concertar un nuevo marco jurídico-político para la organización del poder social, del Estado y de la economía, sobre presupuestos que comprometan al conjunto de la sociedad colombiana, en todas sus expresiones políticas, económicas, sociales y culturales; Es decir, un tratado de paz, en el sentido estricto del término.
Nuestra visión de país no está limitada a una nueva Constitución. Ésta, no obstante, es una necesidad histórica. Por ello llamamos a un proceso constituyente abierto, que no culmina en el escenario de la Asamblea, sino que encuentra en ella un lugar para potenciar nuestras aspiraciones y llevarlas a un nuevo nivel, en un contexto que estará caracterizado por la continuidad del conflicto y del antagonismo social.
Los Lineamientos generales de un Proceso constituyente abierto para la transición hacia la Nueva Colombia representan nuestra visión de país; dan cuenta de la manera como queremos asumir, programáticamente, la potencia transformadora del actual momento histórico de la mano de nuestro pueblo. Los Lineamientos generales que aquí presentamos los hemos concebido con fundamento en el análisis y la recepción de múltiples propuestas y plataformas elaboradas desde el campo popular y por la intelectualidad crítica del país y, desde luego, apoyándonos en nuestras propias formulaciones  y miradas sobre los cambios que se requieren para la transición hacia una Nueva Colombia. Ellos contienen en lo esencial nuestra aproximación programática para superar las inmensas desigualdades, democratizar en profundidad la vida social, transformar sustancialmente el Estado, restablecer la soberanía, insertarnos en los procesos de cambio en Nuestra América, y garantizar el bienestar y el buen vivir de nuestro pueblo. Si logramos hacerlos realidad, estaremos caminando la senda hacia una sociedad alternativa al capitalismo existente, hacia la Nueva Colombia.
Los Lineamientos generales que proponemos son los siguientes:
1. Democratización real y participación en la vida social.
2. Reestructuración democrática del Estado.
3. Desmilitarización de la vida social.
4. Desmonte de los poderes mafiosos y de las estructuras narcoparamilitares.
5. Justicia para la paz y la materialización de los derechos de las víctimas del conflicto.
6. Desprivatización y desmercantilización de las relaciones económico-sociales.
7. Recuperación de la riqueza natural y reapropiación social de los bienes comunes.
8. Reorganización democrática de los territorios urbanos y rurales.
9. Nuevo modelo económico e instrumentos de la dirección de la economía para el bienestar  y el buen vivir.
10. Restablecimiento de la soberanía e integración en Nuestra América.
 

1. Democratización real y participación en la vida social
La transición política hacia la Nueva Colombia exige la superación de las falencias y la ausencia de democracia real en todos los ámbitos de la vida social. Una larga cadena de limitaciones a la democracia hacen parte de nuestra historia republicana: élites incapaces de asumir reformas políticas y sociales necesarias, veto al protagonismo ciudadano en las definiciones económicas estratégicas, un sistema constitucional más afín a las reglas de los monopolios que a la defensa de lo común, generaciones completas bajo estados de excepción, exacerbado centralismo que silencia las voces regionales, genocidio de la oposición política, persecución y estigmatización sistemática del movimiento social y de la protesta popular, entre muchas otras.
El proceso constituyente debe contribuir, más allá de los indiscutibles aportes de un eventual Acuerdo Final, a ampliar y profundizar la democracia, como una condición ineludible para sentar las bases sólidas de la paz con justicia social, a reconocer que los déficit de democracia agravan el conflicto social y que la deliberación democrática constituye el escenario más propicio para abordar los conflictos humanos. El momento histórico demanda afirmar una idea de democracia diferente. El proceso constituyente deberá aportar en la construcción de la democracia real, directa, autogestionaria y popular.
Algunos de los componentes de esa idea de democracia real, desde nuestra perspectiva, remiten a las siguientes transformaciones. En primer lugar, asumir el predominio de procesos de democracia directa e indelegable, apoyada en una formación política para la cualificación de la participación en la toma de decisiones. La democracia directa no puede ser una excepción, sino un modo de vida cotidiano y permanente en los principales ámbitos de la vida social. Una democracia directa a nivel barrial, local, comunal, regional y nacional. En segundo lugar, potenciar los mecanismos directos de participación comunitaria y ciudadana, incluyendo el presupuesto participativo, la revocatoria del mandato y formas de representación o delegación. Una participación real y efectiva en la toma de decisiones y no meramente consultiva, evitando los mecanismos semidirectos de participación, en beneficio de los plenamente directos. En tercer lugar, avanzar en la construcción de una verdadera democracia social, que cimente bases reales de igualdad material, en relación con la riqueza social, la propiedad, la tierra y los ingresos. No es posible consolidar una democracia justa en una sociedad con tantas desigualdades materiales. En cuarto lugar, sustraer los bienes comunes y los derechos (seguridad social, salud, educación, cultura, interculturalidad, seguridad alimentaria, agua, ambiente, ciencia, investigación) de las reglas del mercado y de la ganancia exclusivamente privada, para garantizar el bienestar y el buen vivir de comunidades y poblaciones. Una lucha decidida contra la corrupción, a través de veedurías ciudadanas, control social y asambleas populares, para la vigilancia de los recursos públicos. En quinto lugar, configurar una nueva institucionalidad que logre tramitar democráticamente los conflictos económicos, sociales, culturales y ecológicos, fomentando las autonomías territoriales, regionales, departamentales, municipales, campesinas, indígenas, afrodescendientes y raizales, propiciando formas democráticas de planeación y gestión de lo público, con participación popular en todas las etapas de los planes de ordenamiento territorial, planes de desarrollo y los presupuestos municipales, departamentales y nacionales. En sexto lugar, reconocer y estimular formas autónomas de autogobierno y autogestión emanadas de comunidades urbanas y rurales, en especial de comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes y raizales. No habrá democracia real y participación verdadera en la vida social si no se generan las condiciones para que las mujeres sean parte activa y deliberante de estos procesos, a fin de superar el régimen patriarcal de dominación, subyugación y exclusión. Las tareas de la democratización real deberán incluir los medios de comunicación.

2. Reestructuración democrática del Estado
El Estado, su institucionalidad y sus políticas han sido organizados y diseñados a lo largo de la vida republicana para atender y reproducir los intereses de las clases dominantes y perpetuar el orden capitalista que impera en el país. Como resultado de ello, vivimos en un país caracterizado por la exclusión política y social y la escandalosa concentración de la riqueza que produce la población.
El proceso constituyente para la transición hacia la Nueva Colombia deberá producir la fuerza social capaz de recuperar y reestructurar el Estado para garantizar una organización democrática y participativa real del ejercicio del poder, fortalecer la institucionalidad y posibilitar una efectiva orientación de sus políticas con el fin de propiciar las condiciones de la paz con justicia social, garantizar el bienestar y el buen vivir de la población, y superar las profundas desigualdades, la pobreza y la miseria. Todo esto, acompañado de la correspondiente disposición de recursos de presupuesto. Para ello se hace necesaria una reestructuración democrática del Estado que deberá comprender la redefinición de los poderes públicos y de sus facultades, así como del equilibrio entre ellos, limitando el excesivo carácter presidencialista; el reconocimiento y estímulo a la participación social y popular en sus diversas modalidades, incluida su organización en la forma del Poder Popular de las comunidades urbanas y rurales, campesinas, indígenas y afrodescendientes; el fortalecimiento del proceso de descentralización hacia la mayor democracia local; el rediseño del orden jurídico-económico y la reapropiación social de la política económica; la reconversión de las Fuerzas Militares hacia una fuerza para la construcción de la paz, la reconciliación  y la protección de la soberanía nacional. Y de manera especial, la reforma de la rama judicial que libere a la justicia de su escandalosa politización, le devuelva su independencia como rama del poder y la convierta en presupuesto indispensable para la paz.
La reestructuración del Estado deberá acompañarse de una reforma política y electoral que regule la contienda política en equidad e igualdad de condiciones, erradique las estructuras y prácticas clientelistas, corruptas, criminales y mafiosas en el ejercicio de la política, siente las bases para recuperar la credibilidad y transparencia del sistema político y del sistema electoral. Se deberá reformar el poder electoral y garantizar la participación de las fuerzas políticas y los movimientos políticos y sociales opositores. Se tendrán que reformar los actuales mecanismos de participación política, suprimiendo sus reglamentaciones restrictivas y fortaleciendo los alcances de las iniciativas sociales y populares en esta materia, incluidas las iniciativas de carácter legislativo. Se establecerá la elección popular de los rectores de los organismos de control; igualmente de la Fiscalía General y de la Defensoría del Pueblo, con base en propuestas programáticas. Se suprimirá el Ministerio Público.

3. Desmilitarización de la vida social
Tras un Acuerdo Final entre el Estado y la insurgencia, no existe justificación política, ética o económica alguna para persistir en la política de seguridad y control social que ha privilegiado la extensión de la lógica militar a los diversos ámbitos de la vida social. La vida de nuestras comunidades diversas, para que pueda desplegarse autónomamente, bajo pautas de convivencia que es preciso recuperar y actualizar, así como la propia conflictividad y la protesta social, no pueden continuar siendo sometidas a un tratamiento militar. La política de defensa debe desligarse de los dictámenes de los Departamentos de Estado y de Defensa, del Comando Sur, de la CIA y de las centrales de inteligencia británica e israelí, y sustraerse de los enfoques geopolíticos imperialistas de la “dominación de espectro completo” sobre Nuestra América.
El proceso constituyente debe fundamentarse, en consecuencia, en la desmilitarización sistemática de la vida social, de la seguridad ciudadana, de la economía y de las finanzas del Estado, de la cultura y de la educación, y de los medios de la educación. Ello conlleva la redefinición de los conceptos de seguridad y defensa, así como de la política estatal en este campo; la superación definitiva de la doctrina militar de la “seguridad nacional” y de “guerra contrainsurgente”; el rediseño estructural de las Fuerzas Militares y de Policía, incluida la eliminación de las funciones militares de la Policía y su sujeción, en la organización institucional del Estado, al poder civil; la transformación de instituciones cívico-militares en instituciones civiles, especialmente en el campo de la educación; y una política de reducción continua del gasto militar que hoy cuantiosamente se destina a la guerra, hasta llevarlo al promedio del gasto a nivel internacional, en beneficio de otros sectores claves ligados con las necesidades esenciales de la población. Por otra parte, la política de defensa nacional debe atender los principios de soberanía y autodeterminación e incluirse decididamente en los intentos de formulación de una política regional que responda a los intereses nacionales y nuestroamericanos.

4. Desmonte de los poderes mafiosos y de las estructuras narcoparamilitares
Para consolidar la transición política se hace imperioso emprender acciones decididas orientadas a garantizar el desmonte de los poderes mafiosos y de las estructuras narcoparamilitares que se han incrustado en el Estado y la sociedad colombiana a lo largo de las últimas décadas, y se han convertido en un factor determinante de la organización capitalista. Dichos poderes representan una amenaza para hacer realidad las aspiraciones de democratización política, económica, social y cultural del país.
El proceso constituyente debe contribuir a la identificación de las estructuras de poder narcoparamilitar, criminal y mafioso en todos los ámbitos y niveles, a denunciarlas y enfrentarlas, y a formular los lineamientos de una política de Estado que permita la superación de esos poderes en sus diversas formas. Se hace necesaria la depuración del Estado en sus diferentes niveles nacional, departamental y municipal, en sus ramas ejecutiva, legislativa y judicial; en los órganos de control, así como en la organización electoral, incluidos el Consejo Nacional Electoral y la Registraduría Nacional. La depuración de la organización electoral constituye una condición necesaria para avanzar hacia la eliminación del poder político mafioso y narcoparamilitar, basado en buena medida en la captura del sistema político y de representación. El desmonte efectivo de este poder comprende también la depuración del Notariado y Registro, devenido en múltiples casos en instrumento del despojo de tierras y bienes raíces. En atención a las demostradas articulaciones y coordinaciones de la mafia y el narcoparamilitarismo con las fuerzas militares y de policía, y los servicios de inteligencia del Estado, se deberá proceder a la depuración de estas fuerzas y servicios.
Como resultado de estas acciones, se deberá recuperar el Estado y su institucionalidad para ponerlos al servicio del bienestar y el buen vivir de la población. No habrá posibilidades para la democratización real si no se quiebran las imbricaciones de sectores de las clases dominantes con la mafia y el narcoparamilitarismo. El quiebre aportará a la superación de la corrupción y a la recuperación del gasto público para la atención de los problemas sociales.

5. Justicia para la paz y la materialización de los derechos de las víctimas del conflicto
La actividad y la organización de la justicia, tanto en la que conserva el Estado, como en las formas ya privatizadas en el orden interno o internacional, poseen un lugar especial en la transición que debemos emprender. Es evidente que se asiste a una crisis del sistema de justicia, de su concepción y de su propia administración; que el sistema está concebido para proteger prioritariamente la propiedad de los grandes capitales; para perseguir y castigar a los pobres, al tiempo que es benévolo y complaciente con los poderosos. A ello se agrega la pérdida de independencia, la marcada influencia de otros poderes del Estado, la sujeción en algunos casos a poderes mafiosos, los vicios de corrupción y de clientelismo, junto con problemas de organización y de gestión. Es menester que el proceso constituyente aporte a una conceptualización de la justicia que, sobre presupuestos de democratización, conduzca a una regulación efectiva de la conflictividad social, posibilite restablecer la confianza y la legitimidad en ella, y permita sentar en ese campo las bases para la construcción de la paz. La recuperación de la justicia demanda diseños que restablezcan su independencia, garanticen la no injerencia de los demás poderes del Estado; superen las prácticas clientelares y corruptas. La conformación de la alta magistratura debe atender criterios de mérito, transparencia y compromiso con la comunidad, y garantizar participación y control ciudadano. La recuperación de la justicia no es simplemente una labor de reorganización técnica, que resuelva los problemas de organización y de gestión, sino que la haga funcionar en beneficio de procesos alternativos, a partir de la experiencia y de las prácticas mismas de comunidades y movimientos.
La construcción de una justicia para la paz exige el reconocimiento y la materialización efectiva de los derechos de las víctimas del conflicto. El proceso constituyente debe contribuir a la construcción de una relación entre las aspiraciones de paz de la sociedad colombiana y la provisión de justicia a las víctimas que permita superar en forma definitiva las causas que han producido y hecho persistente el conflicto armado, así como reparar integralmente a quienes han sido sus víctimas. Se trata de superar las causas que producen la violencia del sistema, de emprender las acciones correspondientes para garantizar verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. Sin desconocer la importancia de la individualización, se debe reconocer que los hombres y mujeres, asesinados, desaparecidos, torturados, mutilados en esta larga guerra, lo fueron esencialmente en razón de sus convicciones políticas, generalmente comprometidas con proyectos de izquierda y alternativos de sociedad. Otro tanto se puede afirmar de comunidades y organizaciones sociales y populares, cuyos tejidos y estructuras solidarias y de cooperación fueron destruidos.  La victimización devino en estrategia de guerra y ha estado orientada a producir cambios del orden económico, político y sociocultural, especialmente a la liquidación y el exterminio de las resistencias, de la oposición política y de las visiones alternativas de sociedad, como en el caso de la Unión Patriótica, de A Luchar y de otras organizaciones políticas de izquierda.
El proceso de victimización masiva hace parte de nuestra historia y memoria colectiva. La transición hacia la democratización real tiene que convertir a las víctimas en sujetos políticos de su propio destino. Colombia estará condenada a otros cien años de soledad si las voces de las víctimas son nuevamente silenciadas por el asesinato, la exclusión, la indiferencia o políticas institucionales inadecuadas. Necesitamos construir colectivamente esas políticas que permitan florecer las memorias de todas las víctimas. Manifestamos nuestra disposición de contribuir de forma decidida en toda acción para posibilitar y recobrar una memoria desde las víctimas. Reconocemos que sin esa memoria colectiva no podrá existir verdad, justicia, reparación y no repetición. Los colombianos y las colombianas aspiramos a enterrar para siempre esa peste del olvido y del miedo que acompaña nuestra historia común. Llamamos a apoyar acciones individuales y colectivas que posibiliten la memoria de todas las víctimas, a cultivar a nivel local, regional y nacional, iniciativas tales como investigaciones, tribunales, comisiones, seminarios, encuentros, expresiones culturales, testimonios, publicaciones, etc., que promuevan la memoria de las víctimas; insistimos en la importancia de establecer desde ya una “Comisión del esclarecimiento de los orígenes y el desarrollo del conflicto”, que aporte a la construcción de la verdad en el proceso constituyente, y reiteramos nuestro compromiso con la conformación de una “Comisión de la verdad”; exhortamos a la definición colectiva y ampliamente participativa, con acompañamiento internacional, de una política estatal orientada a superar la violencia del sistema y a formular recomendaciones en vía de la no repetición de la victimización masiva o de la re-victimización. La superación de la doctrina de la seguridad nacional y el desmonte real del paramilitarismo en cualquiera de sus expresiones o denominaciones, constituyen condiciones necesarias e ineludibles.

6. Desprivatización y desmercantilización de las relaciones económico-sociales
A lo largo de las últimas décadas se ha impulsado un proceso de neoliberalización en el país acorde con las transformaciones globales del capitalismo, muy ligadas a la redefinición de la misión del Estado a fin de entronizar bases firmes para el predominio de la llamada economía de mercado y favorecer la transnacionalización de la economía.  Este proceso ha propiciado la mercantilización del sistema de seguridad social, la introducción de la misma lógica en el sistema educativo, la privatización de los servicios públicos y de la vivienda social y, en general, una tendencia a la privatización de todos los campos de la vida social y de los bienes comunes naturales, que se ha acompañado del desmantelamiento de la reducida política social del Estado, sustituyéndola por el sistema de subsidios a la población excluida, como mecanismo de integración y cooptación y de manipulación electoral. La mercantilización se ha acentuado debido a la proliferación de tratados de libre comercio. La extensión de las lógicas mercantiles y privatizadoras, además de consolidar el dominio del capital en toda la vida social, especialmente del capital financiero, ha producido una verdadera transformación sociocultural de exaltación de los valores capitalistas: competencia, productivismo, individualismo, deshumanización, en detrimento de la solidaridad, la fraternidad y la cooperación, amenazando además el conjunto de derechos reconocidos formalmente en el ordenamiento vigente.
Para la transformación de las relaciones económico-sociales que se ha de impulsar a través del proceso constituyente es cardinal promover la desprivatización y desmercantilización de numerosas áreas de la vida social que han sido apropiadas por la lógica capitalista, ya sea por agentes privados o por los propios agentes públicos del Estado, y despojarlas del sometimiento al capital financiero, para en lugar de ello, generar un proceso de reapropiación social en áreas esenciales de las condiciones de existencia como la salud, la educación, la seguridad social, la vivienda, la cultura y la garantía de formas de ingreso que dignifiquen el trabajo en todas sus formas. Al tiempo que se recupere y potencie la capacidad del Estado para el cumplimiento de sus funciones y responsabilidades en estos campos, se deben proveer las condiciones para una participación directa, activa y autogestionaria de comunidades organizadas, urbanas y rurales. La transformación de las relaciones económico-sociales se fundamenta en la generación de las condiciones para la materialización efectiva de los derechos de la población, lo cual incluye la conformación de instituciones, así como la destinación de los recursos de presupuesto necesarios para ello. La finalización de la confrontación armada debe permitir un redireccionamiento de los recursos que hoy se destinan a la guerra para atender las necesidades más sentidas de la población.
Aspiramos a reducir drásticamente el patrón de desigualdad económica y social, a eliminar el hambre y la pobreza, a dignificar la vida y el trabajo de los humildes, a garantizar su bienestar y buen vivir. De manera especial se deberá considerar la situación de las mujeres, con el propósito de superar la desigualdad y discriminación en los diferentes ámbitos de la vida social. Frente a la carencia de un horizonte de futuro humanista y humanizado, el proceso de desmercantilización deberá atender de manera especial a las mujeres y a los hombres jóvenes, con trabajo digno, educación en todos los niveles, cultura, deporte y recreación. Las desmercantilización deberá favorecer igualmente a los campesinos, los indígenas, afrodescendientes y raizales, así como a la comunidad LGTBI.
El paso de desmercantilización de la vida social  no es una finalidad en sí misma, ni mucho menos alcanzarlo es un punto satisfactorio de llegada, sino que es uno más en la dirección de una sociedad alternativa al capitalismo.

7. Recuperación de la riqueza natural y reapropiación social de los bienes comunes
El modelo económico imperante ha convertido la explotación de la riqueza natural, de nuestros recursos energéticos y mineros, de nuestra agua, de nuestra biodiversidad, en una de sus principales fuentes de acumulación. Dicha explotación, además de depredadora en términos socioambientales, se ha constituido en un factor fundamental de la generación de violencia estructural, del despojo de tierras y territorios, del desplazamiento forzado, de la muerte y la persecución. La explotación de nuestra riqueza natural está concebida para fortalecer la dependencia, favorecer poderosas corporaciones transnacionales y grupos económicos locales, y estimular la especulación financiera en los mercados mundiales de valores. Todo ello, como resultado de diseños que garantizan la expropiación privada capitalista de las rentas generadas, las cuales además de empobrecernos en términos económicos y socioambientales, han convertido al país en un exportador neto de capitales.
El proceso constituyente debe conducir a una reapropiación social de nuestra riqueza natural, a una redefinición sustancial de las economías de extracción, que contemple la superación de la relación destructiva y depredadora con la naturaleza y garantice que las rentas derivadas de su usufructo se destinen para contribuir al bienestar y al buen vivir de la población, lo cual deberá traducirse en la formulación de nuevas marcos regulatorios, diseñados socialmente con la participación de las comunidades directamente afectadas. La reapropiación social de nuestra riqueza es fundamental para sentar las bases de una paz estable y duradera, con justicia social.
Los cambios del capitalismo en la época actual han provocado la crisis de la distinción entre lo público y lo privado, pues han develado que lo público no ha sido ni puede ser una expresión del interés general, sino que siempre se ha constituido en celada para reproducir el régimen político dominante, edificado sobre esa aparente misión integradora y benefactora de toda la sociedad. La verdadera misión del Estado al servicio del sistema capitalista, desdibuja la separación entre el Estado y el mercado, y permite apreciar que la apropiación particular, la privatización, puede ser agenciada tanto por los agentes particulares, como por las instituciones y aparatos estatales.
Esa crisis nos conduce necesariamente a recuperar lo que nos es común, no sólo en el sentido de los bienes y recursos de la naturaleza, que el cambio científico-técnico ha multiplicado y redimensionado, sino de lo que como colectivo humano, como comunidad, construimos acumulativamente, como la misma ciencia y tecnología, los saberes tradicionales, y las formas de cooperación autónoma en muchos órdenes, sobre todo las soportadas sobre territorios, discutiendo así el monopolio clásico del Estado sobre esas dimensiones entendidas exclusivamente como geográficas.
El proceso constituyente debe conducir, en ese sentido, a que nuestra especie diferenciada se libere realmente de la apropiación particular, privada, así sea la disfrazada de interés general por las prácticas estatales, y construir y potenciar en lugar de ello, la dimensión de lo común, apropiado socialmente.

8. Reorganización democrática y socioambiental de la tierra y los territorios rurales y urbanos
Durante las últimas décadas se ha asistido a un brutal ordenamiento del territorio. El ejercicio de la violencia sistémica y estructural con base en la acción conjunta de las fuerzas militares y de policía y de los ejércitos del narcoparamilitarismo, acompañada de la orientación del modelo económico a la explotación transnacional de la riqueza natural, a la expropiación de los bienes comunes y la producción de agrocombustibles, ha provocado un proceso de despojo masivo y continuado de territorios de comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes, obligadas al confinamiento o al desplazamiento forzado, destruyendo sus formas de vida, su cultura y sus economías. La relación entre violencia capitalista, acumulación de riqueza en pocas manos y organización territorial se ha puesto crudamente en evidencia. Tal situación se ha agregado a la histórica concentración de la propiedad latifundista improductiva sobre la tierra. Una de las principales expresiones del conflicto social se encuentra hoy en el antagonismo entre los expropiadores de tierras y territorios, por una parte, y comunidades que se resisten al despojo y reivindican sus derechos sobre la tierra y la producción autónoma del territorio, por la otra.
El proceso constituyente tiene dentro de sus tareas inaplazables la reorganización democrática y socioambiental de la tierra y los territorios rurales, así como del agua y de los usos de la tierra. Tal tarea representa una condición inobjetable para la construcción de la paz verdadera. La reorganización democrática del territorio deberá propiciar relacionamientos sostenibles con la naturaleza y equitativos con la ciudad, priorizando la protección de ecosistemas frágiles y el acceso y disfrute del agua por parte de la población; reconocer y respetar las diversas trayectorias étnicas y culturales de vida y de organización del territorio; estimular usos agrícolas de la tierra, en especial para la producción de alimentos; establecer límites y estrictas regulaciones socioambientales, o prohibiciones, según el caso, a las economías de extracción minero-energética y de agrocombustibles; regulaciones específicas de acompañamiento a la pequeña y mediana minería y la minería artesanal para contribuir a su sostenibilidad socioambiental o a su reconversión; y promover planes alternativos frente a la problemática de los cultivos de uso ilícito.
Por otra parte, en la realización de una reforma rural y agraria integral, socioambiental, democrática y participativa se condensan las aspiraciones de los humildes y explotados del campo. Dicha reforma, deberá contemplar, entre otros, en primer lugar, el acceso a la tierra para los desposeídos, la democratización de la propiedad, la superación definitiva del latifundio, y la restitución de las tierras a los expropiados; deberá contribuir a superar el hambre, la desigualdad y la pobreza, a dignificar el trabajo y el trabajo asalariado del campo, a garantizar la soberanía alimentaria; deberá proveer las condiciones de infraestructura física y social, los recursos de crédito, el apoyo científico y tecnológico para la producción campesina, en especial, para la producción de alimentos. En segundo lugar, deberá fundamentarse en el reconocimiento de los territorios campesinos, en especial de las Zonas de Reserva Campesina, lo cual comprende el reconocimiento político del campesinado y de sus derechos, la autonomía de las comunidades campesinas para gobernarse, así como el compromiso del Estado de garantizar las condiciones necesarias para ello. En tercer lugar, deberá fundamentarse en el reconocimiento de la tierra y el territorio de las comunidades indígenas, afrodescendientes, raizales y palenqueras, de los territorios interétnicos e interculturales; así como de los derechos de estas comunidades, incluida su autonomía. En cuarto lugar, deberá contemplar la denuncia de los Tratados de Libre Comercio, la prohibición de la extranjerización de la tierra, regulaciones contra el acaparamiento y la especulación financiera, la protección de la propiedad intelectual de las comunidades rurales y de las semillas nativas, y la prohibición del uso de transgénicos.
Por otra parte, el modelo económico neoliberal ha impuesto un ordenamiento urbano para responder a la inserción de la economía en los circuitos transnacionales del capital y en función de los intereses del capital financiero, en especial de la especulación con los precios de la tierra y del negocio inmobiliario. Como resultado, se ha asistido a una apropiación capitalista de las ciudades, que organiza el conjunto de la vida social y el trabajo acorde con los propósitos de obtención de ganancia y altas rentabilidades, al tiempo que produce segregación y discriminación, acentúa las desigualdades económicas y sociales, y estimula el endeudamiento de los hogares.
El proceso constituyente deberá propiciar un proceso de transformación democrática del espacio urbano, orientada a garantizar el buen vivir de la población y la materialización de la justicia social urbana. Garantizar el buen vivir de la población implica proveer la infraestructura y las dotaciones correspondientes para hacer efectivos, en términos reales y materiales, derechos de la población tales como la participación política y social, el trabajo, la educación, la salud, la vivienda, la seguridad social, la cultura, la recreación, el deporte, el agua, el medio ambiente sano, el acceso y disfrute de los servicios públicos, las vías, el transporte público, la seguridad ciudadana, entre otros. La justicia social urbana conlleva el reconocimiento de compensaciones especiales para superar las profundas desigualdades dentro de las ciudades, así como el hambre, la pobreza y la miseria, a través de políticas redistributivas del ingreso y del espacio urbano. La apropiación, gestión, simbolización, comunicación, producción y reproducción del espacio urbano se fundamentará en la más amplia participación política y social, y estará orientada a su redistribución equitativa y a la superación de las desigualdades espaciales, en particular a garantizar el pleno derecho a la ciudad, así como a la erradicación de la marginalidad y la segregación urbanas.
Como parte de la reorganización democrática del territorio urbano, se profundizará el proceso de descentralización política y administrativa mediante el estímulo a la mayor autonomía y democracia en las localidades y los barrios. Se deberá promover la autogestión y el control de las comunidades en asuntos que afecten de manera directa el buen vivir y sus condiciones de vida, en especial en lo relacionado con los servicios públicos, la seguridad ciudadana, con dotaciones de infraestructura vial y de transporte público, de educación y salud, de espacios de recreación y cultura. La profundización de la descentralización incluye garantizar procesos verdaderamente democráticos y participativos de ordenamiento urbano, de planeación y de elaboración y ejecución presupuestal en todos los niveles. Asimismo, diseñar procesos de contratación pública que privilegien la realización de programas y proyectos de inversión por las propias comunidades urbanas organizadas, o que contribuyan al fortalecimiento de formas o prácticas sociales de producción, distribución y consumo de bienes y servicios basadas en el trabajo asociado, la propiedad colectiva y el reparto igualitario de excedentes, y que sean generadoras de empleo e ingresos dignos.

9. Nuevo modelo económico e instrumentos de la dirección de la economía para el bienestar y el buen vivir
El modelo económico neoliberal que se impuso en el país a lo largo de las últimas décadas debe ser superado en forma definitiva. Los diseños de la economía y de la política económica no pueden continuar al servicio de un puñado de grupos económicos y conglomerados financieros y de corporaciones trasnacionales que acrecientan en forma escandalosa su riqueza. El modelo imperante ha generado la desindustrialización y la destrucción de la producción agrícola; ha propiciado la explotación intensiva y depredadora en términos socioambientales de los recursos energéticos y mineros, así como la producción de agrocombustibles en detrimento de la producción de alimentos; ha conducido a una galopante financiarización, al creciente endeudamiento del Estado y de los trabajadores; ha profundizado la inserción empobrecedora y dependiente en la economía mundial; ha desmantelado la capacidad económica del Estado y desfavorecido formas de producción de las comunidades urbanas y rurales, produciendo la precarización generalizada del trabajo y el ingreso, en detrimento de las condiciones de vida de la población.
La transición hacia la Nueva Colombia exige una redefinición sustancial del modelo económico neoliberal. El proceso constituyente debe tener como uno de sus propósitos la definición de los lineamientos de una nueva economía, dentro de los cuales se encuentra el restablecimiento de la capacidad productiva nacional; la recuperación de la capacidad económica del Estado; el reconocimiento del carácter plural de la economía que supone la coexistencia de diversas formas de propiedad y de producción; el apoyo y estímulo especial a formas de producción asociativas y comunitarias, urbanas y rurales; su necesaria desfinanciarización; un nuevo tipo de inserción soberana en la economía mundial que establezca límites a la apropiación del valor generado por nuestra sociedad y reconozca la pertinencia de las formas innovadoras de integración latinoamericana, solidaria y cooperativa, que nos identificarían más allá de las exclusiones y competencias creadas por los artificios nacionales que borran nuestra identidad comunitaria; y una disposición de la infraestructura de transporte y comunicaciones en consonancia con estos propósitos. La nueva economía debe conducir al despliegue y la consolidación de diversas formas de economía popular, que deberán ser encadenadas y articuladas en forma creativa para atender prioritariamente las necesidades del mercado interno. Y todo lo anterior debe redundar en el bienestar y el buen vivir de la población, sobre presupuestos de sostenibilidad socioambiental.
El proceso constituyente incluye reformas normativas, en las que no puede estar ausente la intervención sobre los aparatos estatales para redefinir su actual funcionalidad. Las instituciones económicas de la transición, además de contribuir a garantizar la materialización de los derechos, deberán posibilitar y facilitar las reformas requeridas para la construcción de la paz. El propósito de una macroeconomía sana no debe limitarse a políticas de control inflacionario y de fijación de techos constitucionales al gasto público a través de la llamada sostenibilidad fiscal. El régimen de banca central deberá conjugar el propósito de la preservación del poder adquisitivo de la moneda con el crecimiento económico y el empleo, en condiciones que permitan superar su actual precariedad. La sostenibilidad fiscal no resulta de las restricciones a la financiación de los derechos, o de limitar los impactos fiscales a las acciones constitucionales o de restringir el control de constitucionalidad en materia económica. Ella proviene de la formulación de un nuevo régimen de tributación que opere según el criterio “quienes más rentas y patrimonio tienen, más impuestos deben pagar”; que prohíba las exenciones a los grandes capitales, en especial a las transnacionales; que castigue las rentas y la especulación financiera e inmobiliaria urbana, así como la gran propiedad latifundista sobre la tierra, al tiempo que produzca alivios sobre los impuestos a las rentas del trabajo y los impactos de la tributación indirecta. La deuda pública deberá ser sometida a un proceso de auditoría externa especializada; con miras a minimizar su impacto fiscal; se privilegiarán operaciones de financiamiento del Banco de la República sobre la búsqueda de recursos en el mercado de capitales. Se deberá recuperar la senda de la descentralización, contemplar la profundización del proceso mediante la transferencia creciente de recursos del Gobierno central a los entes territoriales y a los territorios campesinos, indígenas y afrodescendientes, estableciendo reglas claras de asignación y privilegiando la destinación para la financiación de la oferta estatal en materia social.  El régimen de las regalías establecerá mayores porcentajes a favor de la Nación, en proporción no inferior al 80 por ciento de los recursos naturales extraídos; se rediseñarán su composición y funciones. Sin perjuicio del ahorro para situaciones de crisis, parte significativa del actual Fondo de Ahorro y Estabilización deberá contribuir a financiar el fortalecimiento de la base productiva y técnico-material del país; se fortalecerá la asignación de recursos para las regiones receptoras de regalías y se definirán pautas precisas para superar las desigualdades regionales. Se garantizará la participación social, con carácter vinculante, en los planes de desarrollo y los presupuestos públicos, en el nivel nacional, departamental y municipal. Dichos planes y presupuestos deberán definirse en función de la concreción, a través de medidas de política económica, de las reformas requeridas para la construcción de la paz con justicia social.

10. Restablecimiento de la soberanía e integración de Nuestra América
La transición política hacia la democratización real exige superar la sujeción impuesta por las clases dominantes a intereses económicos, políticos y culturales foráneos y dejar atrás alianzas con potencias extranjeras, concebidas para sostener y afianzar la dominación. El intervencionismo extranjero ha sido uno de los factores generadores de la violencia, de la imposición de un régimen de democracia restringida, del saqueo de la riqueza nacional, del empobrecimiento de la población colombiana y del sometimiento a los propósitos geopolíticos de los Estados Unidos en la Región. Ello ha conducido a una inserción dependiente, no soberana, en las relaciones internacionales y globales.
El proceso constituyente que llamamos a impulsar debe tener dentro de sus propósitos el restablecimiento de la soberanía y el apoyo a la integración de Nuestra América; el rechazo a cualquier forma de colonialismo, dependencia y explotación imperialista;  la continuidad del legado político las guerras independentistas que doblegaron al colonialismo español, francés e inglés.
Concebimos la soberanía como el respeto inalienable de los pueblos a su autodeterminación y la no intervención de ninguna potencia extranjera en las decisiones autónomas de los pueblos y las naciones. Valoramos las luchas de las masas oprimidas por su emancipación, la cooperación internacional frente a la problemática ambiental, la defensa de la paz mundial y las iniciativas planetarias de integración regional. Defendemos un diálogo creativo entre los pueblos del mundo que vaya más allá de los gobiernos, para enfrentar las luchas globales contra el hambre, la desigualdad y la pobreza, la discriminación y la violencia.
Consideramos que el sueño de Bolívar, Miranda, Policarpa, Sucre, Nariño, Martí, todas y todos nuestros próceres, de una América Nuestra unida en su diversidad, no ha sido realizado. Por eso exhortamos a trabajar por nuestra definitiva independencia destacando aspectos centrales de la integración de Nuestra América.
Se debe promover un nuevo orden mundial multipolar, guiado por los principios de la cooperación, la autodeterminación y la fraternidad entre los pueblos, para rechazar todo forma de colonialismo, sujeción y dependencia. Consideramos ineludible, para conquistar este objetivo, una verdadera reforma democrática de toda la estructura de la Organización de Naciones Unidas y del conjunto de las instituciones internacionales y globales. Estimamos necesario el apoyo a espacios de acuerdo, integración y resolución de conflictos entre todos los países y pueblos de Nuestra América, que fomenten la soberanía, la autodeterminación y la paz. Destacamos el papel que tienen en la época actual instituciones como UNASUR, CELAC y ALBA, como expresión de la libertad y unidad de Nuestra América. Convocamos a los pueblos y países de la región para construir estrategias hacia la soberanía financiera y monetaria, la soberanía alimentaria y la soberanía cultural de nuestro continente; trabajando en vía de la cooperación y la complementariedad de nuestros países y no de la destructiva competencia neoliberal. Nos parece imprescindible propiciar la desmilitarización de la Región, acordar el retiro de todas las bases militares extranjeras, declarando Nuestra América un territorio de paz, libre de cualquier amenaza nuclear y faro de la paz planetaria. Consideramos necesario consolidar instituciones entre los gobiernos y los pueblos de Nuestra América, para la defensa de la diversidad ecológica de nuestro hábitat, en especial, los nevados, los páramos, la fauna, los bosques y la Amazonía.
Nos parece inaplazable el estímulo a la participación social y popular para la reafirmación de la soberanía nacional y el impulso a los procesos de integración de Nuestra América; el control social y popular y veeduría ciudadana frente a los tratados y acuerdos suscritos por el Estado colombiano; el reconocimiento de la iniciativa social y popular para la denuncia de tratados y convenios suscritos por el Estado colombiano; la imposición de medidas transitorias de protección frente a tratados y convenios que vulneren los derechos de la población, incluida su denuncia o renegociación, en especial de los Tratados de Libre Comercio y los Acuerdos de Protección Recíproca de las Inversiones; la solución de controversias en la jurisdicción nacional; la auditoría a la deuda externa y su renegociación.
Delegación de Paz de las FARC-EP

Los medicamentos como mercancía o la prescripción de mano de la Industria farmacéutica.

Las novedades terapéuticas y las guías actualizadas en el manejo de las patologías más frecuentes, son el gancho que cada año, atrae a cientos de especialistas de diferentes áreas clínicas y quirúrgicas a los Congresos Médicos. La industria farmacéutica (o patrocinantes) apoyan a las sociedades médicas, en la organización de estos eventos, identificando a los líderes de opinión. Los vendedores de antibióticos, anti-hipertensivos, anti-asmáticos, entre otros fármacos, así como de equipos e insumos, son expertos en mercadeo quienes muestran las bondades de sus productos, basados en estudios clínicos, avalados por expertos, quienes declaran “no poseer conflictos de interés”, ni relaciones con la industria. Sin embargo, ¿quién pagó al líder de opinión, el pasaje aéreo, viáticos, hotel y estancia en el evento? ¿quién financiará su asistencia al próximo evento Solaci, Eular, Sovethorax, Separ, Slacom, entre otros?.

    El otro complemento de la “educación médica continua”, en especial para aquellos médicos alejados de la academia, camina de la mano de los “visitadores médicos”, profesionales capacitados en el mercado farmacéutico, quien le presentará las ventajas de la nueva molécula, previa evaluación de sus necesidades como prescriptor. Las estrategias claves del marketing son entonces promover el sesgo inconsciente y no intencional, bajo seis principios de influencia –reciprocidad, compromiso, prueba social, simpatía, autoridad y escasez– basados en la ilusión de que la industria, es un amigo generoso para los médicos.
    Esto ocurre con la prescripción de diversos fármacos.  A diario, se conversa sobre la resistencia bacteriana y sus peligros; pero continúa la prescripción de antibióticos y antimicóticos de alto espectro, sin cultivo y antibiograma previo; especialmente, en las unidades de cuidados intensivos y como profilaxis. Pero… “la visitadora médica, notificó que el IVSS (farmacias de alto costo), realizó compras importantes de estos antibióticos y el médico prescriptor, solo debe entregar un informe al paciente; además, el Laboratorio se complace en invitarlo a un curso de actualización, a la cual asistirá un importante especialista radicado en Miami; la jornada será acompañada de un suculento almuerzo, en un prestigioso hotel capitalino”.
   La publicidad y el mercadeo, nos presenta además, combinaciones de fármacos que se pueden prescribir por la denominación genérica y por separado, ejemplo de ellos, los siguientes anti-hipertensivos basados en la combinación de un antagonista de angiotensina II con un diurético: Losartan más hidroclorotiazida (Hyzaar®), Valsartan más hidroclorotiazida (DiovaHCT®), Telmisartan más hidroclorotiazida (Predxal plus®, Micardis plus®), Olmesartan más hidroclorotiazida (BenicarHCT®, OlmetecPlus®).
   Pero no todo es tan oscuro, en diferentes países, se han agrupado prescriptores con la iniciativa de mantener las Prácticas de la Buena Prescripción, promocionada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS); sin dejarse influenciar por la Industria farmacéutica. Destacan el grupo chileno de “médicos sin marca”, ECURED, Salud y Fármacos (SyF), RELEM (Red Latinoamericana de Ética y Medicamentos), la Plataforma NoGracias (PNG), el grupo Catalán de farmacoepidemiología, la médica Teresa Forcade, entre otros. En diferentes publicaciones, estos grupos han denunciado que las compañías farmacéuticas, aplican la psicología social para influir en las conductas de prescripción y en las tomas de decisiones de los médicos. Alertan sobre la incertidumbre, en cuanto a la imparcialidad de la información, dado que no es posible detectar fallas comunes en los estudios clinicos presentados como omitir, deliberadamente información, ejemplo el estudio sobre Rofecoxib (Vioxx), en el cual Laboratorios Merck no mencionó que algunos pacientes habían sufrido infartos. Otro sesgo es omitir resultados negativos o comparar con un placebo y no con el fármaco estándar.
    Recientemente, el endocrinólogo Relimpio Astolfi, publicó una novela relacionada con el bombardeo de fármacos poco eficaces en el tratamiento de la diabetes. En su novela “KOL Líder de Opinión” menciona: "Cuando te das cuenta que el 80% del presupuesto, se consume en fármacos de aparición reciente y dudosa ventaja comparativa, como las gleptinas, te preguntas por obra de quién ha ocurrido eso". En el fondo no es corruptela pues el médico sólo ha ido a congresos de su especialidad. "Desde que eres residente, te van a seleccionar y te promocionan. Te ponen en contacto con líderes de opinión del extranjero, vas a más charlas, participas en foros, conferencias…y te conviertes en un prescriptor de la industria”
   En la República Bolivariana de Venezuela, se está formando un contingente de más de 10.000 médicos integrales comunitarios. Muchos de ellos permanecerán en la Red de atención primaria de salud, otros se formaran como especialistas. Todos son y serán prescriptores de medicamentos pero con la formación de que la “Salud no es mercancía” y que los fármacos deben indicarse en el marco de la Terapéutica razonada. Venezuela es pionera en acceso al medicamento pero debe garantizar el uso racional del mismo.

Capacítate con TAKEDA 
http://www.sovetorax.org/download/Beca%20para%20Residentes%20de%20TAKEDA.pdf
15 tareas importantes para un visitador médico ganador.
http://www.visitadoramedicos.com/las-15-tareas-y-actividades-importantes-de-un-visitador-medico-ganador.html
Gustavo Andrade. 7 Superconsejos para Promocionar su Producto a Médicos http://www.ganaropciones.com/superconsejos-medicos.htm
 Sin médicos, no hay mercado.
http://www.nogracias.eu/2014/02/20/es-la-big-pharma-el-diablo-los-medicos-comparten-las culpas/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=es-la-big-pharma-el-diablo-los-medicos-comparten-las-culpas&utm_source=twitterfeed&utm_medium=twitter
 Guía de la buena prescripción - Manual práctico.  Copyright © Organización Mundial de la Salud 1998 http://apps.who.int/medicinedocs/es/d/Jh2991s/
Ser cura y no creer en Dios. http://www.nogracias.eu/2014/05/22/ser-cura-y-creer-en-dios/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=ser-cura-y-creer-en-dios&utm_source=twitterfeed&utm_medium=twitter
 Rev GPU. 2011 Mar 7;1:92-102 La industria farmacéutica y su influencia en la práctica clínica.http://www.medicossinmarca.cl/archivo/articulos/introduccion-general/
Santa Cruz P. http://nogracias.eu/wp-content/uploads/2011/06/invencion_enfermedades_prologo.pdf
 Médicos bajo la influencia: Psicología social y estrategias de marketing de la industria Rev GPU 2013; 9; 4: 427-435
http://www.medicossinmarca.cl/wp-content/uploads/2014/01/M%C3%A9dicos-bajo-la-influencia.pdf
 Alexis Lama. Los congresos médicos de especialidades: algunas reflexiones http://www.medicossinmarca.cl/wp-content/uploads/2013/11/Los-congresos-m%C3%A9dicos-de-especialidades-algunas-reflexiones.pdf
 Bradley Evans La corrupción de la literatura científica de la medicina es imposible de evitarla (Corruption of the medical literature is impossible to prevent). http://www.saludyfarmacos.org/boletin-farmacos/boletines/may2014/p2014285/
Teresa Forcade. Los crímenes de las grandes compañías farmacéuticas. http://www.cristianismeijusticia.net/files/es141.pdf
Federico Relimpio “La industria farmacéutica lo compra todo” http://www.eldiario.es/andalucia/industria-farmaceutica-compra_0_125637902.html

 

martes, 3 de junio de 2014

El pulso de la calle en estos momentos en el país (III).

*JUAN MARTORANO.


En las inmensas contradicciones que en estos momentos, en el marcode la coyuntura que vive en nuestro país en estos momentos, podemosdecirla que es un reflejo de la situación mundial, pugna entre dosbloques históricos que buscan establecer su hegemonía: Capitalismoversus Socialismo. Como se señaló en la película Matrix, laprimera parte, porque las otras dos son muy coberas y no sirven, seexpresa esta realidad del tamaño de una catedral: " Tienes quecomprender que la mayor parte de los seres humanos son parte delsistema. Tienes que comprender que la mayoría de la gente no estápreparada para ser desconectada. Y muchos de ellos son tan inertes,tan desesperadamente dependientes del sistema, que lucharían paraprotegerlo".


Por eso, algunos no han entendido, en el marco de nuestro momentopolítico e histórico que atravesamos en estos momentos, a casiquince meses de no presencia del gigante Hugo Chávez, de lo queactualmente estamos viviendo. Nos consideramos leales y nuestrorespaldo a lo que representa en estos momentos el Gobierno de NicolásMaduro no deja lugar a dudas, pero nuestro estilo irreverente no lodejaremos a un lado. Con Chávez aprendimos a formular críticas, aautocríticarnos y a formular propuestas y acciones para corregir yavanzar en Revolución. Y eso falta mucho, como ya lo hemos señaladoen las dos entregas anteriores de este dossier, y que esperamos queeste sea el último.


En entregas anteriores, habíamos señalado de que hay querescatar las 3R de Chávez. Hoy más que ayer, no me queda la menorduda de que se debe aplicar de manera URGENTE las mismas. Según laúltima encuesta "Monitor País" de la agencia deinteligencia Hinterlaces, aún estamos en 52% en intención de votos.Esto, a 15 años de la llegada de la Revolución al Gobierno, no esnada catastrófico, y lo contrastamos con el 37% que señaló LuisVicente León, lo cual como lo señalamos en aquella oportunidad, esfalso. Pero el ejemplo de lo ocurrido en los municipios San Cristóbaly San Diego nos parece grave de que haya aún muchas personas quefavorezcan a sus verdugos, que voten por quienes los han agredido ysiguen agrediendo física, emocional y laboralmente, además desecuestrar su derecho al libre tránsito.


También debemos asociar esto al malestar de varios de nuestroscompatriotas, camaradas, compañeros y compañeras. A muchos y muchasse les escucha estar claros sobre esta guerra económica, PEROsienten el malestar económico producto del acaparamiento, laespeculación, el boicot, la usura y los intentos de que los salariosde nuestros trabajadores y trabajadoras, además de ciertas medidasque se han tomado.Por ejemplo: Con aproximadamente 1 año en la listapara adquirir vehículos, y aún hay muchos camaradas y compatriotasque ni siquiera le han dado respuesta a su solicitud.


Y lo más triste de todo esto, es que muchos de estos compatriotasy camaradas ven a muchos opositores con esos vehículos, se losentregan de manera express rayando en récord, y luego se burlan denuestros camaradas, de nuestras compañeras y compañeros. El regresode la cuota balón para viajes, tarjetas de crédito y compra devehículos. En fin, estamos obligados a escuchar el pueblo de a pie(Como siempre lo hizo nuestro Presidente siempre invicto, HugoChávez).


Claro, por supuesto, no se trata de negar derechos incluso a losque hoy en día nos adversan, pero si se trata de garantizar unadistribución equitativa de nuestra riqueza, de nuestros bienes yservicios. Combatir los vicios, las corruptelas, las malas mañas. Nodejemos que los pequeños detalles que no atendamos, desmoralicen anuestro pueblo, y le hagan perder la esperanza y la Patria.


¡Bolívar y Chávez Viven, y sus luchas y la Patria que noslegaron siguen!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!


*Abogado,Activista por los Derechos Humanos,Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC). http:// juanmartorano.blogspot. com /http://juanmartorano. wordpre ss.com/ .jmartoranoster@g mail .com ,j_martorano@hotmail.com ,juan _ martoranocastillo@yahoo. com. ar . @juanmartorano (Cuenta en Tuiter).

Maya Angelou aún se levanta.

Amy Goodman y Denis Moynihan
“Podrás inscribirme en la historia
Con tus mentiras amargas y retorcidas,
Podrás arrastrarme en el fango
Y a pesar de todo, como el polvo, me levantaré.”
Estas son las palabras que entona Maya Angelou en su famoso poema “A pesar de todo, me levanto”. Angelou murió esta semana a los 86 años en su hogar de Carolina del Norte. Al recordarla, es importante destacar su compromiso con la lucha por la igualdad, que era una lucha no solo por su propia vida, por las mujeres y las personas afroestadounidenses, sino por la paz y la justicia en todo el mundo.
“Si crecer en el sur es doloroso para una chica negra, ser consciente de su propia exclusión es como tener una navaja al cuello”, escribió en el prólogo de su primera y sobrecogedora autobiografía, titulada “Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado”, que relata su vida desde la niñez hasta los 17 años. Nació en St. Louis con el nombre Marguerite Ann Johnson. A los 7 u 8 años de edad fue violada por el novio de su madre, que fue asesinado a golpes poco tiempo después. Como consecuencia de esa experiencia traumática, Maya prácticamente perdió el habla durante cinco años, en los que solamente hablaba con su hermano. Fue madre soltera a los 17 años y tuvo que luchar para mantener a su hijo, lo que la llevó a tener diversos empleos. Finalmente, tuvo éxito como cantante de calypso.
Tras escuchar un discurso de Martin Luther King Jr. en la Asociación de Escritores de Harlem, de la que era miembro, produjo junto con un músico colega la revista musical el “Caberet de la Libertad”, que presentaron en el barrio Greenwich Village de Nueva York a beneficio de la organización que presidía King, la Conferencia Sur del Liderazgo Cristiano, también conocida como Conferencia de Líderes Negros del Sur. Según cuentan, fueron el propio King o el legendario activista Bayard Rustin quienes le pidieron a Angelou que asumiera una posición de liderazgo en la organización, ofrecimiento que aceptó y así se convirtió en la coordinadora del grupo en el Norte.
Maya Angelou fue una fuerte defensora de Fidel Castro y de la Revolución Cubana. En 1961 conoció a un activista sudafricano por los derechos civiles, del que se enamoró, lo que la llevó a mudarse con su hijo a El Cairo. Aunque estuvieron juntos durante tan solo tres años, Angelou se quedó en África. Allí se mudó a Ghana, donde conoció a Malcolm X y colaboró con él en el decisivo proyecto político que estaba forjando: la Organización de la Unidad Afroestadounidense. Angelou regresó a Estados Unidos para apoyar la iniciativa, pero Malcolm X fue asesinado poco después de su regreso. Esa tragedia y el asesinato de su amigo Martin Luther King Jr. en 1968 fueron acontecimientos devastadores para Maya. En 1969 el autor James Baldwin, entre otros, la animó a que volcara su energía a la escritura. Así nació la primera de siete autobiografías y la estupenda carrera por la que Maya Angelou se hizo famosa en todo el mundo. Tras recitar su poema “En el pulso de la mañana” durante la ceremonia de asunción de mando del Presidente Bill Clinton en 1993, Angelou se ganó un lugar muy importante en la conciencia colectiva de Estados Unidos.
Si bien algunas escuelas y bibliotecas aún censuran sus obras por reflejar en ellas sin tapujos la vida que llevó, fue en la biblioteca de mi ciudad natal donde vi por primera vez a Maya Angelou, durante mi adolescencia. La biblioteca la invitó a pronunciar un discurso. De modo que habló, pero también bailó y cantó, demostrando un talento que nos hizo reír, llorar y estremecernos al punto de conmocionar a las cientos de personas que estábamos en el público, blancos y negros por igual.
Al recordar la vida de Maya Angelou, nadie puede hablar de forma tan elocuente como lo hizo ella misma sobre las personas que la inspiraron. En la Convención Nacional Demócrata de Boston, en 2004, Angelou habló de Fannie Lou Hamer, quien intentó, 40 años antes, que el Partido Democrático de la Libertad de Mississippi obtuviera reconocimiento. Angelou afirmó: “En lo más recóndito del corazón de todos los estadounidenses hay un ardiente deseo de pertenecer a un gran país, de representar a un país noble, donde los poderosos no sometan a los más débiles y el sueño de la democracia no sea propiedad exclusiva de los más fuertes”.
Dos años más tarde, el tributo de Maya Angelou a su amiga Coretta Scott King podría pronunciarse hoy en honor a la propia Angelou: “Fue la mujer afroestadounidense por antonomasia. Nació en un pequeño pueblo represivo del Sur. Nació de carne y hueso, pero estaba destinada a volverse de hierro. Nació como planta de aciano, pero se convertiría en una magnolia de acero”.
En el funeral del actor y activista Ossie Davis en 2005, celebrado en la histórica Iglesia Riverside de Harlem, Maya Angelou pronunció un discurso poético, como siempre. Sus palabras de reflexión sobre la muerte de su amigo también pueden servir para honrarla a ella:
“Cuando los grandes árboles caen, tiemblan las rocas de colinas distantes. Los leones se refugian en el alto césped y hasta los elefantes buscan seguridad. Cuando los grandes árboles se caen en los bosques, las pequeñas criaturas se retiran en silencio, sus sentidos alterados más allá del miedo. Cuando las grandes almas mueren, el aire alrededor nuestro se vuelve ligero, enrarecido, estéril. Respiramos, brevemente. Nuestros ojos, brevemente, ven con una claridad dolorosa. Nuestra memoria, repentinamente agudizada, examina, roe las amables palabras no dichas, los senderos prometidos nunca tomados. Las grandes almas mueren y la realidad que nos une a ellas nos abandona”.
La elocuencia de Maya Angelou vive en su poesía:
De las barracas de la vergüenza de la historia,
me levanto.
Desde el pasado enraizado en el dolor,
me levanto.
Soy un océano negro, impetuoso y extenso.
Fluyendo y embraveciendo soporto la marea.
Dejando atrás noches de espanto y miedo,
Me levanto.
Con los talentos que mis ancestros dieron,
Yo soy el sueño y la esperanza del esclavo.
Y naturalmente…
Me levanto.

© 2014 Amy Goodman
Traducción al español del texto en inglés: Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 750 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 400 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

 

Todo comenzó con el magnicidio de Chávez.

Esta confusa historia que hoy vivimos comenzó con el asesinato de Chávez. Al Comandante lo mataron, no cabe duda, absurdo es pensar lo contrario. Las evidencias que sustentan la tesis del asesinato son muchas y son contundentes.
Después de su muerte, entramos en turbulencia que amenaza con torcer el rumbo. Este ciclo histórico no puede terminar en fascismo, o en socialdemocracia, en pacto, eso sería otro magnicidio. Lo que resta a la Revolución es regresar al comienzo de este ciclo histórico y analizar las causas y consecuencias del magnicidio. Y tomar las medidas, las correcciones, necesarias.
Es inaudito que este hecho clave en la historia nuestra se deje pasar como si fuese algo inexplicable, inevitable, sin consecuencias, un capricho de raros dioses. Es una actitud equivocada. El Comandante tiene todavía mucho qué decir, tiene mucha fuerza para pelear, no es tiempo para confinarlo en el recuerdo, en las ceremonias, a las fotos en la pared. Así como Chávez trajo a Bolívar y a Cristo al combate contra las oligarquías, es tiempo de convocar al Comandante para que se ponga al frente de la batalla.
Chávez sentía el magnicidio biológico, de sus propias palabras pueden oír su alerta, el audio está en elaradoyelmar.blogspot.com
Lo primero es preguntarnos, ya establecido el asesinato, que dicho sea de paso siguen utilizando la misma distracción al hecho consumado que tuvieron con la amenaza de magnicidio (descreimiento, discusiones, sofismas, chistes), es necesario preguntarnos: ¿por qué lo hicieron, qué buscaban?, ¿quiénes lo hicieron? Esas son las preguntas importantes, las que no pueden pasar desapercibidas.
Las respuestas fluyen, sólo es necesario un poquito de intuición: lo hicieron para yugular a la Revolución, la marcha al Socialismo, ese es el motivo del crimen. ¿Quiénes? Los interesados en parar el Socialismo en un país petrolero lleno de historia heroica, los afectados por la ola libertaria que crecía en el continente: ¡las oligarquías!, las del norte y las de aquí adentro. ¿Modus operandi? Similar al de miles de asesinatos iguales a éste y que aún después de siglos no se aclaran.
Y por sobre todo, los empeñados en borrar de la memoria colectiva el recuerdo de un país, de un pueblo humilde que un día, tras un Mesías, intentó construir el Reino de Cristo aquí en la América. Esos que no han cesado en su empeño de acabar con la esperanza, que no aceptan concesiones, llamados a la paz, que sólo quieren las cenizas del Socialismo.
No entremos hoy a considerar si las oligarquías magnicidas están logrando su objetivo. Reflexionemos sobre la conducta de los revolucionarios: qué estamos haciendo para preparar a la masa chavista para el mejor homenaje al Comandante, que es seguir adelante en el camino al Socialismo. Cómo están la conciencia revolucionaria, la pasión, de la masa, qué hacemos para elevarlas. Las respuestas no son alentadoras. No nos engañemos, el giro hacia la derecha que da la dirigencia repercute en la masa, confunde a los cuadros medios. Con cada alcahuetería con el oligarca, con el capitalista, con cada pacto económico, con cada debilidad frente al enemigo se pierde la mística, la pasión, afloran las conductas derechistas con la fuerza de la aprobación de los superiores, aparece la persecución al chavismo -aunque esto parezca absurdo- que ahora hiede a extremismo, a errores cometidos, a conductas de otras épocas.
La masa busca con desespero llenar el vacío de la ausencia de un Chávez combativo que se le pare a la oligarquía. He allí un gran peligro, el vacío lo puede llenar un falso mesías.
Volvamos a Chávez, retomemos el camino del Socialismo, definamos al enemigo, la oligarquía en cualquiera de sus versiones, al capitalismo, al imperialismo. Como decía la Liga: Desechar las ilusiones, prepararse para el combate.
¡Chávez Vive! de verdad en la marcha hacia el Socialismo, en el ¡Horror a las Oligarquías!
www.elaradoyelmar.blogspot.com

En tiempos de guerra la cortesía se olvida: Una triste anécdota causada por la polarización en Venezuela.

Cuenta el gran Homero en su canto VI de Ilíada un momento singular que solo reviste importancia para nosotros si nos identificamos con él. Resulta que en pleno combate entre aqueos y troyanos, se encuentran el aqueo Diomedes y el troyano Glauco, al verlo, Diomedes le pregunta a Glauco sobre su linaje y origen. Entonces Glauco, hijo Hipóloco, le responde a su oponente de dónde proviene y quién es su padre; al escucharlo Diomedes, hijo de Tideo, recuerda que sus padres fueron amigos en otros tiempos en que la guerra no había mellado sus corazones y que entre ambos padres había existido, inclusive, el principio de la hospitalidad, acto de cortesía muy importante en el mundo antiguo griego, pues de él derivaría la posterior noción que hoy en día tenemos de los embajadores que deben ser atendidos gratamente por el país que los recibe.
Así pues, y por esa vieja amistad de familia que los unía, ambos deciden no luchar, pues estarían violando el viejo principio de la hospitalidad. Recuerdo que en ese canto, el aqueo Diomedes le responde al troyano Glauco: "Tengo a muchos troyanos y a muchos aliados famosos que matar, si algún dios me los pone al alcance. Tienes tú a otros aqueos a quienes matar, si es que puedes. Y cambiemos ahora las armas a fin de que todos sepan que nos gloriamos de haber sido paternos huéspedes. Dijo así y descendieron los dos de sus carros brillantes y las manos, en prueba de amigos, los dos se estrecharon."
Este aleccionador pasaje nos demuestra cómo, en medio de un sangriento combate, dos amigos de la infancia son capaces de apartar las lanzas de sus cuerpos y estrecharse las manos en señal de la paz que en otros tiempos reinó entre sus familias. Lamentablemente, no muchos de nosotros somos capaces, hoy en día, de apartar nuestras pasiones y tenderle el abrazo al amigo que en otros tiempos compartió con nosotros momentos de grata cercanía.
Hoy fui a almorzar con mi familia a un restaurante de una gran amiga de muchos años atrás; al pasar aproximadamente una hora de nuestra llegada, arribaron al mismo sitio dos entrañables afectos de mi juventud universitaria; el primero, un querido profesor que me enseñó a apreciar la música clásica desde su cátedra impecable de Historia de la música en mi Facultad de Humanidades; su compañera, amiga afable de mis primeros años en la Maestría en Lingüística, maestra que me enseñó tanto y a quien le debo gran parte de lo aprendido luego de años de trabajo en compañía, siempre respetuosa; sin duda, una de las mejores profesoras que tuve y a quien admiré siempre por su excelente nivel académico; una de las poquísimas personas a quien me atreví a mostrarle algunos de mis poemas sobre el arte poética.
Resultó que al verlos llegar les sonreí e intenté levantarme para abrazarlos cariñosamente como siempre; como respuesta recibí un mohín de ambos, y como si nunca me hubiesen conocido, voltearon sus cabezas para ignorarme. Quisieron las Moiras, esas que tejen el destino de los hombres, que el anfitrión los sentara justo a nuestro lado. Quisieron las Moiras que ellos me ignoraran, dándome la espalda en señal de la descortesía más abrumadora que había experimentado en años. Quisieron las Moiras que ese almuerzo fuese amargo para todos, porque en medio de la guerra, no fue posible que alzáramos nuestras lanzas en honor a los hermosos tiempos compartidos en el pasado.
El destino determinó que la intolerancia política de mis entrañables amigos reinara sobre la cortesía. A cambio, unos kakoi daimones1 se posesionaron del lugar y oscurecieron nuestro almuerzo. Nosotros, en señal de amabilidad, pedimos la cuenta lo antes posible y al salir nos despedimos gratamente; en mi caso, recibí el mismo mohín del principio, ese feo gesto que enturbia el alma y que logró borrar de un plumazo una amistad de casi 20 años que yo estimaba como pocas.
Al regresar a la ciudad, recordé ese episodio en que Diomedes y Glauco, siendo contrincantes, se daban la mano por respeto al pasado vivido. Lastimosamente ello no sucedió hoy. Ese momento repite, ad infinitum, el caso de muchos venezolanos a quienes la política ha oscurecido sus corazones hasta hacerlos carbón de tanto odio.
Hubiese esperado un destino más noble para esa vieja amistad, al menos un poco de cortesía, viniendo de una estudiosa de este aspecto en Venezuela. Creo que esta vez, ella no le hizo honor a los estudios que la han hecho destacar como una de las mejores y más productivas lingüistas que tiene nuestra Universidad de Los Andes, precisamente, por ser pionera en los estudios de la cortesía en nuestro país.
No sé hacia dónde iremos a parar cabalgados por tanto ira, sólo sé que espero que algún día, pueda estrechar los brazos de esa amiga y compañera de trabajo a quien me unen recuerdos maravillosos, verdaderos regalos de la vida.
1 Con el nombre de kakoi daimones espíritus malos la mitología griega llamaba a aquellos espíritus que, muchas veces, se posesionaban del alma de héroes antes de librar una batalla o de un lugar, antes de que sucediera un hecho sangriento. Había igualmente agathoi daimones, espíritus buenos que acompañaban, especialmente a los enamorados.


Profesora Filóloga Clásica, Msc en Lingüística y Doctora en Lingüística. Universidad de Los Andes
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 Rosa Amelia Asuaje
 
 

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