martes, 27 de abril de 2021

La falsa normalidad

 


En nuestro análisis anterior abordamos la estrategia informativa polarizada imperante en el país, que, en una suerte de circularidad, replica y alimenta la bifrontalidad política.

El seguimiento y análisis noticioso que hemos realizado esta semana, aun cuando es reflejo del modelo político que se fundamenta en el enfoque  “amigo-enemigo”, expresa y reseña un  incipiente proceso de comunicación  entre las partes. Cambio que es producto  tanto de las diversas tentativas nacionales e internacionales de negociación y mediación; como de la crítica situación que atraviesa el país que nos conmina a una actuación concertada y de conciliación de intereses.  Igualmente es resultado de una suerte de pacto ciudadano espontaneo en torno a la necesidad de suscribir un acuerdo político.   Fenómeno que, de ser apoyado e impulsado por las fuerzas políticas,  podría desembocar en un proceso de comunicación interactiva donde las partes, a la vez que protegen y defienden sus intereses,  actúan de forma concertada en pro del país. Dentro de esa misma línea, con diferentes matices políticos, los medios informan sobre el reinicio del proceso de dialogo. Destaca la noticia de la próxima llegada al país  de  una delegación de Noruega. 

Desde el ámbito político destacan declaraciones, expresiones y comunicados desde la oposición favorables al dialogo.  Sin embargo,  más que un llamado a la conciliación,  la negociación o mediación, enfatizan sus propios intereses y razones, en tanto condiciones para suscribir “un acuerdo político con el régimen”.   En esa dirección va el reciente Comunicado de Primero Justicia, que cierra con estas dos condiciones: “… exigimos al régimen que cese la instrumentalización política de la grave crisis de la COVID-19”. “Exigimos la liberación de todos los presos políticos (civiles y militares) y cese la persecución política a organizaciones civiles, gremios y sindicatos”. Obviando la  comunicación interactiva, la acción concertada entre las partes  y protección de  los intereses.

No hay duda que predomina en el país una grave confrontación  de intereses entre las dos fuerzas políticas que, en vez de resolverse,  ha conducido a un precario equilibrio político. Prevalece el vivir y aprovecharse del conflicto, en tanto cómoda “falsa normalidad”.

@maryclens 

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