ASALIA VENEGAS S.
Sí. La oposición es víctima de sus propios errores.
Tiene una fijación, en anverso y reverso, con la figura del Presidente. El nombre de Hugo Chávez ronda siempre pensamientos y ejecutorias de los seguidores de los que le adversan, sea en las urbes o en zonas muy apartadas del país. Chávez siempre está presente, lo mencionan para bien o para mal (los opositores). Para ellos, es como deshojar una margarita: “Chávez sí, Chávez no”.
Este fenómeno político en Venezuela, en el tránsito del siglo XX al XXI, ha sido estudiado y seguirá siendo objeto de análisis. Es un líder que genera, per se, su propia historiografía. Tal como lo señala Rafael R. Castellanos, ya van más de 3.000 títulos escritos sobre su figura e impacto en América Latina. El Presidente ya hizo historia. Es el mandatario que se ha sometido a más procesos eleccionarios en el país. Reelecto recién, su gobierno concluirá dentro de seis años, en el 2019.
Se lee rápido, pero tiene su sentido. Teoría y praxis. Un pensamiento consecuente y puesto al servicio del pueblo. Un accionar político al servicio de las mayorías excluidas y colocadas, ahora, por obra y gracia de la revolución bolivariana, como protagonistas de esta historia que se escribe pulso a pulso, día a día, en el fragor de la lucha y el esfuerzo.
Los sectores más conservadores de la política nacional, desde 1992 cuando Chávez sale a la palestra pública, han estigmatizado y demonizado a este personaje, trasladándole todo el atavismo anticomunista macarthysta, todo ese odio acumulado contra el izquierdismo latinoamericano. Le han agregado todos los fantasmas e ismos posibles. Y nada, la popularidad y el carisma del presidente se han mantenido en el tiempo.
Desde hace más de una década, en todos los procesos eleccionarios de América Latina, el nombre de Hugo Chávez compite sin ser de aquellas naciones: en México, El Salvador, Perú, Chile, Panamá y Paraguay; la derecha lo adversa y lo usa de trapo rojo. Amenazan con que los gringos les quitarán su apoyo “si se relacionan con Chávez”. En esta semana, a propósito de esas elecciones, era inevitable la tercería del nombre del Presidente: Obama y Romney han emitido juicios en torno a Venezuela y al proceso que lideriza el presidente Chávez, ¿Por qué será?
Peridista/Prof. universitaria

Este fenómeno político en Venezuela, en el tránsito del siglo XX al XXI, ha sido estudiado y seguirá siendo objeto de análisis. Es un líder que genera, per se, su propia historiografía. Tal como lo señala Rafael R. Castellanos, ya van más de 3.000 títulos escritos sobre su figura e impacto en América Latina. El Presidente ya hizo historia. Es el mandatario que se ha sometido a más procesos eleccionarios en el país. Reelecto recién, su gobierno concluirá dentro de seis años, en el 2019.
Se lee rápido, pero tiene su sentido. Teoría y praxis. Un pensamiento consecuente y puesto al servicio del pueblo. Un accionar político al servicio de las mayorías excluidas y colocadas, ahora, por obra y gracia de la revolución bolivariana, como protagonistas de esta historia que se escribe pulso a pulso, día a día, en el fragor de la lucha y el esfuerzo.
Los sectores más conservadores de la política nacional, desde 1992 cuando Chávez sale a la palestra pública, han estigmatizado y demonizado a este personaje, trasladándole todo el atavismo anticomunista macarthysta, todo ese odio acumulado contra el izquierdismo latinoamericano. Le han agregado todos los fantasmas e ismos posibles. Y nada, la popularidad y el carisma del presidente se han mantenido en el tiempo.
Desde hace más de una década, en todos los procesos eleccionarios de América Latina, el nombre de Hugo Chávez compite sin ser de aquellas naciones: en México, El Salvador, Perú, Chile, Panamá y Paraguay; la derecha lo adversa y lo usa de trapo rojo. Amenazan con que los gringos les quitarán su apoyo “si se relacionan con Chávez”. En esta semana, a propósito de esas elecciones, era inevitable la tercería del nombre del Presidente: Obama y Romney han emitido juicios en torno a Venezuela y al proceso que lideriza el presidente Chávez, ¿Por qué será?
Peridista/Prof. universitaria



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