viernes, 29 de enero de 2010

Formación de delincuencia en la V República.


Ana María Camino

En el año 2000, ganada las elecciones de la Alcaldía por las fuerzas progresistas, un grupo de compañeros empeñados en hacer conocer el alcance de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, nos propusimos organizar los talleres a un grupo de jóvenes que tenían inquietud revolucionaria. El sitio de reunión para los mismos era la sede de la Alcaldía, el horario era a partir de la 5 P.m. luego de terminadas las actividades de ese ente oficial. Todo iba muy bien hasta que el debate se pronfudizó y los participantes hacían propuestas más de avanzada. De repente, se nos impidió el acceso a esa entidad con miles de excusas pretendiendo obstaculizar la tarea que nos habíamos propuesto. Como muchos de los compañeros asistentes vivían en el Barrio Colombia surge la propuesta de continuar los talleres en esa comunidad e incorporar a más personas de allí. Propuesta aceptada y nos trasladamos al Barrio Colombia. Los talleres los hacíamos los días sábado, desde 9 A.m. hasta las 5 P.m., en el patio del colegio, debajo de los árboles, aportando cada uno de los participantes la alimentación que consistía fundamentalmente en pan, mortadela, queso, agua, refrescos y jugos.

El Barrio Colombia era una comunidad tranquila, aunque empezaba a gestarse un pequeño sector penetrado por mafias del narcotráfico que los compañeros ya tenían detectado

Vino el golpe de estado, el paro criminal petrolero y los compañeros del Barrio Colombia se pusieron a la vanguardia de la defensa del proceso. Tomamos el colegio, se puso a funcionar con la comunidad, sacamos por Asamblea a los docentes conspiradores. Todas las decisiones se hacían por Asamblea donde participaban mayoritariamente la comunidad. Se dictaban talleres de contraloría social, planificación, presupuesto, cooperativismo, etc. Se repartía propaganda, se arengaba con altos parlantes por las calles, custodiamos las entradas de Guaraguao, se hacían trabajos culturales y deportivos con los niños. Es decir, la comunidad asumió la democracia participativa y protagónica en forma voluntaria. La vanguardia nos reuníamos todos los miércoles en la FBT que funcionaba en Palotal. El gobernador del Estado era David De Lima, miquilenista y golpista.

Pasado el golpe, la Dirección Regional y Municipal del Partido para aquel entonces, empezó a obstaculizar el proceso de avance de la comunidad. Penetraron el trabajo. Los docentes conspiradores fueron reintegrados a sus puestos, no le descontaron salario alguno, las decisiones de las Asambleas comunitarias fueron desconocidas, ofrecieron dádivas, regalaron pelotas, algunos cargos en la Alcaldía y Gobernación, por supuesto todo esto hubiese sido beneficioso si paralelamente se hubiese continuado con el trabajo de ideologización, formación y capacitación, cuestión que no se profundizó sino que mermó, pues poco a poco algunos de los compañeros no tenían tiempo para continuar con los talleres. Es de hacer notar que para aquel entonces la dirección del partido la controlaba el Davilismo, encabezado por el múltiple Ministro Alfonso Dávila.

De ese grupo surgieron nuevos cuadros políticos y dirigentes sindicales que voluntariamente siguieron su capacitación y nosotros en la FBT continuábamos

con la formación ,así como en la comunidad.

Nuevas elecciones, gana la gobernación el camarada Tarek, la lucha por el control del partido, había que hacerlo para desbancar las corrientes golpistas dentro de los cargos de dirección, tanto del gobierno como del partido, pero cometimos un grave error y es que esa lucha se llevó con demasiado pragmatismo descuidándose el aspecto de formación, organización y capacitación. Lo que se hacía era a punta de realazo y componendas, para nosotros era muy difícil competir con ello. Cuando hacíamos las críticas y denuncias internamente la respuesta era calificaciones de “contrarrevolucionarios, davilistas, escuálidos, anarquistas, despidos de trabajadores de los entes oficiales”.Resultado: La exclusión de los revolucionarios irreverentes que nos oponíamos a esa práctica. Nosotros, resistiendo y luchando.

En ese ínterin, en tan sólo siete (7) años, el germen de la delincuencia se apoderó del Barrio Colombia, bandas organizadas, tráfico de drogas, sicariato, operaciones tipo comando, entrenamiento para militar, proliferación de armas, corrupción policial, ramificándose estas bandas a otros sectores de Barcelona, como La Ponderosa, el Viñedo, Cruz Verde. Lo lamentable es que la mayoría de estos delincuentes son jóvenes que no pasan de 22 años de edad, formados y entrenados para militarmente en la V República, asesinos, deshumanizados, violentos y violentados. Casi todos los nuevos cuadros sociales que se formaron en esta comunidad abandonaron la misma producto de la inseguridad, los que se quedaron hicieron mutis, tienen que preservar sus vidas. Hoy, lamentablemente, se hace necesario aplicar la política de exterminio de estas bandas que, según las fuentes oficiales y el decir del pueblo, tienen en su haber más de 50 homicidios y el control de los cupos de empleos en la construcción y en las paradas de PDVSA.

Autocríticamente tenemos que asumir nuestra responsabilidad, pues la culpa no la tiene el ciego sino quien le da el garrote. ¿Qué dejamos de hacer? ¿La dirección del proceso en el Estado, en esta área, fue correcta? ¿Supimos entender nuestra realidad? ¿Quién es el responsable del adiestramiento de estas bandas? ¿Es suficiente el exterminio de las mismas? ¿Quién se beneficia de ellas? ¿Amparadas por quién o quienes? Si no hacemos una investigación exhaustiva desarticulando a los formadores de delincuentes y ponemos los correctivos a tiempo surgirán nuevas bandas. No queda duda que hay sectores interesados de que la inseguridad aumente y lo están logrando. Analicemos esta experiencia y reflexionemos. Todavía estamos a tiempo.

Enero, 14 del 2010

Patrullera

vvmariana@yahoo.com

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