miércoles, 27 de enero de 2010
"Un Vladimir Villegas entrampado" .

Iraida González
Me imagino como Vladimir Villegas pasas sus noches, debatiéndose todavía si termina de saltar la talanquera hacia los sectores opositores (que lo especulan pero le dan trabajo) o todavía se queda en la linea amarilla viendo para ambos lados.
Debe pesar, y de que manera, la carga enorme dejada por su padre, hombre correcto hasta lo máximo, luchador, siempre del lado del oprimido y sobre todo sin ambiciones personales ni materiales. Y debe pesar, porque Vladimir quiere entrar en los sectores donde se mueven Granier, Zuloaga, Ravell. Es más honesto su hermano Mario declarado y abierto opositor que la guabina en que anda Vladimir Villegas.
Es un periodista mediocre y no de ahora, sino de siempre, que encontró en este proceso revolucionario un trampolín, se vistió de revolucionario, se montó en el portaviones de Chávez, quién le dio todas las oportunidades para que demostrara su capacidad y que va, el hombre, mediocre al fin puso la torta en cada espacio que ocupó.
Todos recordamos su mal paso como embajador en México, la torta con velitas y todo, su terrible paso como presidente de VTV. Ahora da vergüenza y asco que un hombre con un padre como el que tuvo, se encuentre trabajando codo a codo con aquellos que llaman a la desestabilización, al golpe de estado, al magnicidio del presidente solo por un poco más de dinero. Da pena escuchar como Carla Angola lo domina, se burla, dirige el programa y él allí haciendo el NINI pero esperando las dádivas de sus amos.
Este es uno de los que piensa que haciendo ese triste papel, la oposición lo perdonaría por haber sido algún día participante de este proceso (en un hipótético caso que no estuviera Chávez en Miraflores) y lo dejaría estar con ellos. Sinvergüenza es lo menos que le digo a este mediocre defensor de los delitos de Manuitt y de un alcalde corruptísimo en Bolívar..
Como diría Enrique Mendoza, Villegas, aquí ya no nos chupamos el dedo y reconocemos quién es falso y oportunista. Ve a ver si logras salir de la trampa en que tu mismo te metiste. Defínete, sal del closet y asume tu barranco.
iraidagonzalez_61@yahoo.es
Me imagino como Vladimir Villegas pasas sus noches, debatiéndose todavía si termina de saltar la talanquera hacia los sectores opositores (que lo especulan pero le dan trabajo) o todavía se queda en la linea amarilla viendo para ambos lados.
Debe pesar, y de que manera, la carga enorme dejada por su padre, hombre correcto hasta lo máximo, luchador, siempre del lado del oprimido y sobre todo sin ambiciones personales ni materiales. Y debe pesar, porque Vladimir quiere entrar en los sectores donde se mueven Granier, Zuloaga, Ravell. Es más honesto su hermano Mario declarado y abierto opositor que la guabina en que anda Vladimir Villegas.
Es un periodista mediocre y no de ahora, sino de siempre, que encontró en este proceso revolucionario un trampolín, se vistió de revolucionario, se montó en el portaviones de Chávez, quién le dio todas las oportunidades para que demostrara su capacidad y que va, el hombre, mediocre al fin puso la torta en cada espacio que ocupó.
Todos recordamos su mal paso como embajador en México, la torta con velitas y todo, su terrible paso como presidente de VTV. Ahora da vergüenza y asco que un hombre con un padre como el que tuvo, se encuentre trabajando codo a codo con aquellos que llaman a la desestabilización, al golpe de estado, al magnicidio del presidente solo por un poco más de dinero. Da pena escuchar como Carla Angola lo domina, se burla, dirige el programa y él allí haciendo el NINI pero esperando las dádivas de sus amos.
Este es uno de los que piensa que haciendo ese triste papel, la oposición lo perdonaría por haber sido algún día participante de este proceso (en un hipótético caso que no estuviera Chávez en Miraflores) y lo dejaría estar con ellos. Sinvergüenza es lo menos que le digo a este mediocre defensor de los delitos de Manuitt y de un alcalde corruptísimo en Bolívar..
Como diría Enrique Mendoza, Villegas, aquí ya no nos chupamos el dedo y reconocemos quién es falso y oportunista. Ve a ver si logras salir de la trampa en que tu mismo te metiste. Defínete, sal del closet y asume tu barranco.
iraidagonzalez_61@yahoo.es
La interminable agresión sionista en Palestina y la complicidad mundial.

Rubén A Hernández A.
Hace más de un año comenzó una de las peores agresiones del Estado terrorista de Israel contra el pueblo palestino asentado en la Franja de Gaza y en Cisjordania, y a pesar de las nefastas consecuencias demográficas y de la ocupación ilegal de territorios, ningún organismo internacional, Gobierno o cualquier otra autoridad ha podido hacer algo efectivo para aliviar el sufrimiento de centenares de miles de palestinos. Lo peor del caso es que todas estas personas viven confinadas en sus propias tierras, con la constante amenaza de ser expulsados y con la posibilidad cierta de que sus asentamientos sean sustituidos totalmente por colonias israelíes. Quizá ha llegado el momento histórico en que el gran poder del sionismo a nivel mundial no sólo parece estar actuando de acuerdo a su total voluntad, sino que incluso desafía y ridiculiza a aquellas instituciones que exigen al Estado de Israel, por ejemplo, detener la construcción del muro de Palestina y de asentamientos de colonos en territorios palestinos. Una de dichas instituciones es nada más y nada menos que la ONU (Organización de las Naciones Unidas), cuyas resoluciones respecto a las agresiones continuas de Israel a Palestina han pasado casi desapercibidas, incluso desde que la misma organización avalara la creación del Estado sionista en el Cercano Oriente.
A continuación haremos una breve reseña histórica de las agresiones y despojos territoriales que ha sufrido Palestina a manos de los sionistas, proceso que no ha sido casual, considerando que las élites israelíes tienen como uno de sus objetivos más importantes el control total o mayoritario de la región conocida antiguamente como “Canaán” (al menos en su mayor parte), la supuesta “Tierra Prometida” por Yahvé a los judíos desde la época de Moisés. Como notaremos, desde el comienzo de las arremetidas sionistas hubo reacciones de la ONU y de distintos países a nivel mundial, a las que naturalmente hizo caso omiso el poderoso y arrogante movimiento sionista y su lobby internacional. Al final, veremos que la ONU parece haber sido más bien una organización cómplice del terrorismo sistemático y progresivo aplicado por el Estado de Israel contra el pueblo palestino.
Tengamos en cuenta, primeramente, que el territorio palestino, como tantos otros en el Cercano y Medio Oriente, fue controlado históricamente por diversos imperios, situación que por supuesto trajo lamentables consecuencias para los pobladores originarios y sus descendientes. Antes de la creación del Estado de Israel, a finales de la década de 1940, Palestina era controlada por los británicos, pero la mayoría de sus habitantes eran árabes vinculados históricamente con esta zona del continente asiático. Mientras tanto los judíos y otros grupos socioreligiosos constituían una minoría que no alcanzaba el 25% de la población total. En realidad el Estado de Israel no se creó precisamente para bienestar de los judíos palestinos, sino al servicio de individuos provenientes, en su mayor parte, de Europa oriental (judíos ashkenazi), quienes por supuesto no eran más que intrusos en unas tierras que bajo régimen colonial o no, estuvieron pobladas desde tiempos inmemoriales por humanos ligados estrechamente a su espacio. Tanto la idea bíblica de la “Tierra Prometida”, supuestamente localizada en Palestina, como la presión del movimiento sionista sobre las potencias europeas, desembocaron finalmente en el establecimiento del Estado de Israel en la zona, a costa, obviamente, de una parte de Palestina (partición de Palestina de acuerdo a una resolución de la ONU), ocupada, reiteramos, por una mayoría árabe desde la antigüedad.
A partir de la creación ilegal del Estado de Israel, la reacción de los árabes palestinos no se hizo esperar. De entrada el pueblo palestino sabía que se trataba de una nueva amenaza colonial, de un nuevo capítulo en su tortuosa Historia de sometimiento y humillación ante potencias extranjeras. Y el tiempo les ha dado la razón, pues el Estado sionista de manera sistemática y continua ha ido aumentando notablemente su extensión territorial original a costa del despojo de Palestina, hasta el punto que en nuestros días más del 80% de las tierras palestinas para finales de la década de 1940, son controladas ahora por los sionistas: “Quien mire un mapa de Palestina de antes de 1947, y luego lo confronte con el actual mapa de Israel, podrá comprobar a simple vista la prueba del despojo: Lo que antes era Palestina, ahora es Israel. Y lo que eran los asentamientos israelíes, hoy es Palestina. O sea que, el Estado de Israel se construyó sobre la base ilegítima del robo y la ocupación territorial promovida y apoyada por el eje sionista liderado entonces por Gran Bretaña y la potencias europeas y con EEUU como imperio emergente”.
(Fuente: “De cómo Israel ha ido apoderándose de Palestina en apenas sesenta años”. IAR Noticias. 21-01-2009. Dirección URL: www.insurrectasypunto.org/index.php?option=com_content&view=article&id=349).
Los sionistas han practicado tan abominable proceso sistemático de agresión y despojo, alegando el peligro que supuestamente ha representado para la seguridad del Estado israelí tanto las apetencias territoriales musulmanas como las amenazas terroristas. Pero lo que debió haber sido una simple respuesta defensiva, considerando el legítimo derecho a la defensa, de inicio operó como un proceso de invasión y control territorial, tal como lo realizado por todos los Imperios durante la Historia. De tal manera que a partir de la misma creación del Estado sionista, sus dirigentes consideraron y justificaron ante la opinión pública mundial la permanente arremetida contra los palestinos y contra diversos países árabes. Valga mencionar, por ejemplo, las guerras de 1948-1949, de 1956, y la de 1967 (mejor conocida como de los 6 días), luego de las cuales Israel ocupó algunos territorios, incluidas las zonas de Gaza y de Cisjordania en Palestina. Prácticamente todo el mundo apoyó a los israelíes ante los “agresivos” árabes y su “fundamentalismo religioso”, en especial Estados Unidos y sus aliados, quienes tenían en Israel un enclave geoestratégico para el control de reservas energéticas en el Medio y Cercano Oriente.
Durante los primeros conflictos entre Israel y sus vecinos árabes, ya la ONU y otros organismos internacionales levantaron sus voces de protesta, y criticaron de cierta manera las acciones de Israel, incluidas las de ocupación territorial. En el caso de Palestina, no obstante, las resoluciones sucesivas de la ONU condenando la violencia ejercida contra su pueblo, no han sido más que letra muerta para las autoridades israelíes. Claro que esta situación no debería sorprender, considerando por un lado que la ONU y otras instituciones internacionales han sido apéndices de potencias mundiales como Estados Unidos, aliado incondicional de Israel, y por el otro, que la misma organización avaló de forma ilegal e inmoral la creación del Estado sionista en un territorio que simple y sencillamente estaba ocupado. Pensamos que la ONU en realidad ha sido cómplice del expansionismo sionista en el Medio Oriente, y sus resoluciones sólo han sido un elemento de distracción para la opinión pública mundial, con el propósito de hacer creer que dicha organización efectivamente estaría tratando de frenar las ambiciones israelíes y estadounidenses en la zona, actuando así de forma “equilibrada”.
Además de las supuestas apetencias territoriales musulmanas, el terrorismo ha sido otro de los factores esgrimidos por los israelíes para llevar a cabo la agresión sistemática contra Palestina. Tengamos en cuenta que hace algunas décadas surgieron en Palestina algunos grupos de resistencia contra el expansionismo sionista, como el caso de Hamas, que ipso facto fue considerado terrorista por las autoridades israelíes, y por lo tanto una “amenaza” para la seguridad de Israel. Curioso es que tal “amenaza”, mejor conocida como Intifada, ha hecho “peligrar” de tal manera al Estado sionista, que en poco tiempo es probable que éste ocupe la casi totalidad del territorio palestino originario a finales de la década de 1940. Ahora bien, al día de hoy muchos saben que la amenaza terrorista no es la verdadera causa que ha impulsado las constantes arremetidas de Israel contra el pueblo palestino. Así se demuestra, por ejemplo, tras la agresión de diciembre de 2008 y primeros meses de 2009, en la que uno de las razones desencadenantes de la misma, fue la intención de ciertas compañías transnacionales de la energía de apoderarse de reservas de gas existentes en Gaza: “The military invasion of the Gaza Strip by Israeli Forces bears a direct relation to the control and ownership of strategic offshore gas reserves. This is a war of conquest. Discovered in 2000, there are extensive gas reserves off the Gaza coastline” (Fuente: Michel Chossudovsky. “War and natural gas: The Israeli invasion and Gaza´s offshore gas fields”. Global Research; Centre For Research on Globalization. 15-01-2009. Dirección URL: www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=11680).
Téngase en cuenta que esta búsqueda de reservas de gas por el ejército sionista se enmarca en la actual crisis capitalista, y por tanto en la necesidad que tienen las transnacionales de la energía de mantener su dominio económico a nivel mundial, y por tanto mantener viva la voracidad del capitalismo y seguir alimentando el consumismo energético de gran parte de la población mundial.
Retomando la idea sobre el terrorismo, cabe la siguiente interrogante: ¿Quiénes son los verdaderos terroristas en el Cercano y Medio Oriente?. Sí tenemos en cuenta que la arremetida sistemática contra Palestina y otros pueblos árabes del Medio Oriente ha sido justificada por medio de argumentos verdaderamente débiles, es indudable que el Estado de Israel es el núcleo del terrorismo en toda la zona, un terrorismo de Estado lógicamente. Se trata, además, de un terrorismo apoyado por buena parte de la comunidad internacional, cuyas élites se han visto beneficiadas de distintas formas por la rapiña sionista-estadounidense no sólo en Palestina, sino en el mundo entero. Claro está que los israelíes han sido muy astutos en el manejo de la propaganda y de la información, de manera tal que toda la responsabilidad de las agresiones ha recaído sobre los “terroristas” de Hamas y otros grupos. Pero lo que no han podido explicar claramente las autoridades israelíes, es el hecho de que la respuesta del ejército sionista ha ocasionado mucho más perjuicio a las mujeres, niños y ancianos palestinos, que a los “terroristas”. Y es que no puede haber argumento válido posible cuando toda la población es considerada un blanco militar, y por tanto se violan de manera descarada sus Derechos Humanos, e incluso algunos códigos de guerra.
En términos generales, los ataques terroristas israelíes contra Palestina, siempre han sido concebidos como una respuesta a los “ataques” de Hamas u otros grupos de resistencia en la zona: “En el caso de Palestina, la falsa simetría iguala a ocupantes y ocupados, opresores y víctimas. Es frecuente, por ejemplo, que se informe que Israel toma "represalias" ante la "provocación" palestina. Este enfoque le asigna discretamente la responsabilidad del problema a los palestinos. En esta última contienda, el gran protagonista "equilibrador" de los bombardeos israelíes sobre la población de Gaza, fueron los siempre-presentes-en-las- noticias cohetes palestinos.
El último capítulo de este relato repetitivo dice que Israel emprendió la guerra para acabar con el lanzamiento de cohetes desde Gaza. Que Israel lo que quiere es acabar con el grupo Hamas, tildado de "terrorista". Que todo se debe a que este grupo de irresponsables ataca en forma insensata a un enemigo de mayor poderío. Que Israel, agotada su paciencia, no tiene más remedio que responder para proteger a su población. Que la dirigencia palestina está dividida en interminables rencillas internas, y que Israel es una nación democrática y pacífica, pero acosada por sus vecinos” (Fuente: Claudio Fabián Guevara. “Israel, palestina y la narrativa mentirosa”. Rebelión. 30-01-2009. Dirección URL: www.rebelion.org).
Cualquier coincidencia con la Guerra Global contra el terrorismo, estrategia ideada por los Estados Unidos, no es pura casualidad. En el caso de Israel, además, la inventada amenaza terrorista palestina ha encubierto de cierta forma el sistemático despojo territorial, dándole incluso cierta legitimidad a nivel internacional, al menos entre Gobiernos terroristas como el estadounidense y el colombiano. Bien cabe citar aquí el dicho popular “Entre sastres no se pagan hechuras”, para hacer alusión al hecho de que entre colegas se entienden y se protegen.
La ocupación de territorios palestinos por el Estado de Israel, evidentemente ha implicado el desplazamiento de numerosos palestinos tanto a algunas zonas reducidas en comparación con los espacios originarios de poblamiento, como a otros países del Cercano y Medio Oriente, y aún del mundo entero. Centenares de miles han sido prácticamente confinados a una pequeña área rodeada por un muro de unos 700 kilómetros de longitud, mientras que los israelíes siguen con la práctica ilegal e inmoral de establecer asentamientos en aquellas zonas anteriormente ocupadas por los palestinos. El sostenido expansionismo sionista en Palestina ha desencadenado un serio problema demográfico que parece no importarle a nadie, salvo a determinados organismos “humanitarios”. Además del problema que significa la gran cantidad de desplazados y de refugiados palestinos, el Estado de Israel pretende concentrar a la totalidad de la población alrededor del oprobioso muro que aún se construye, como cual campo de concentración que recuerda las desgracias de los antepasados de aquellos que ya han practicado un genocidio en pequeña escala contra el pueblo palestino: "En esas tierras, de las más fértiles de Cisjordania, viven más de 274,000 palestinos. Ahí se encuentran fuentes importantes de agua subterránea, indispensables para la agricultura, la industria y la vida diaria.
La ONU calcula que el muro perjudicará además a por lo menos 400,000 palestinos, a raíz de que muchos pueblos quedarán separados de las tierras de cultivo. Los agricultores tendrán que pedir permiso cada vez que vayan a trabajar en sus cultivos. Ahora en muchas comunidades hay que cruzar al otro lado del muro para ir al trabajo o a las escuelas que están en pueblos y ciudades más grandes” (Fuente: “El muro de limpieza étnica de Israel”. La Neta del Obrero Revolucionario. 14-12-2003. Dirección URL: www.nwor.org).
Muchos aún hacen referencia a la caída del Muro de Berlín, pero pocos han caído en cuenta de las nefastas consecuencias del oprobioso muro de Palestina, unos por ignorancia o cobardía, y otros simplemente por complicidad. Por cierto que contra este muro hay una resolución de la Corte Internacional de Justicia: “El caso fue remitido a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que, en su opinión consultiva de julio de 2004, determinó que la valla/muro violaba el derecho internacional humanitario y de derechos humanos.
La CIJ concluyó que Israel debía detener la construcción del muro dentro de los Territorios Ocupados, desmantelar las secciones ya construidas allí y reparar el daño causado. El gobierno israelí rechazó las recomendaciones de la CIJ” (Fuente: Amnistía Internacional. “El Muro de Israel”. 2007. Dirección URL: www.web.es.amnesty.org/muro-de-israel/muro.php?opcion=muro).
Obviamente el Estado genocida y terrorista de Israel ha hecho caso omiso tanto de esta “orden” como de todas aquellas resoluciones que la ONU ha emitido sobre el problema de los desplazados y refugiados. Para los sionistas el muro es necesario ante las continuas amenazas “terroristas” de decenas de miles de palestinos, incluidos niños, mujeres y ancianos.
A continuación algunas de las resoluciones que en materia humanitaria han sido obviadas por las élites israelíes, proceder que demuestra la arrogancia y la determinación sionista en alcanzar sus oscuros objetivos. Como el Estado Forajido que es, Israel ha pasado por encima de la legislación internacional al incumplir normativas como las siguientes:
“Resolución 471. Israel, potencia ocupante, no ha facilitado la protección adecuada a la población civil en los territorios ocupados».
Resolución 2443. Israel debe desistir en su política de destrucción de casas de la población civil árabe en las áreas ocupadas.
Resolución 194. Israel debe permitir a los refugiados que lo deseen regresar a sus hogares lo más pronto posible. Se deben pagar indemnizaciones a título de compensación por los bienes de aquellos que decidan no regresar a sus hogares y por todos los bienes que hayan sido perdidos o dañados” (Fuente: Rosa Meneses. “Resumen de resoluciones de la ONU contra Israel”. Centro de Medios Independientes de Puerto Rico. 24-07-2006. Dirección URL: www.pr.indymedia.org/news/2006/07/17369.php).
Cabe destacar que en dichas resoluciones la ONU admite que los sionistas han ocupado territorios ajenos, sí bien el organismo no condena tal situación a pesar de que representa la raíz del problema de los desplazados y refugiados. Por esta y otras vacilaciones a la hora de pronunciarse y actuar sobre distintas problemáticas mundiales, es que algunos piensan que la ONU no sólo ha sido ineficiente para solventar crisis como la del pueblo palestino, sino que de veras ha sido cómplice, al menos mediante el silencio o la indiferencia, de las agresiones ejecutadas por los países poderosos contra pueblos casi indefensos.
A un año de la brutal matanza de centenares de palestinos por el ejército israelí, podemos señalar que sí bien ha disminuido la intensidad de la arremetida sionista, también es cierto que el despojo y la ocupación continua de territorios sigue su camino casi libre de obstáculos. Tengamos en cuenta que, salvo la intervención militar de otro país, o una gigantesca reacción popular en el mundo entero, proseguirá la agresión sionista contra Palestina hasta controlar total o mayoritariamente toda esta zona del Cercano Oriente. De suerte que el Estado de Israel pretende consolidarse como potencia asiática y mundial, y continuar como un firme aliado de los intereses estadounidenses y de otras potencias, ahora en el contexto de un Nuevo Orden Mundial capitalista.
Desafortunadamente para el pueblo palestino, en especial para centenares de miles de mujeres, de niños y de ancianos, a casi nadie parece importarle lo que sigue ocurriendo en su terruño. Tras la vorágine informativa de diciembre de 2008 y de los primeros meses de 2009, la agresión de Israel contra Palestina ya no ocupa los primeros planos de las grandes empresas de “comunicación” en el mundo, y por lo tanto resulta irrelevante para las mayorías desinformadas. Más allá de las críticas de algunos Gobiernos, como el venezolano, la ONU y otros organismos internacionales sólo han emitido algunas resoluciones escuetas, sin aplicación posible a la realidad, salvo que sea para minimizar la resistencia palestina, y allanarles aún más el camino a los sionistas.
Hace más de un año comenzó una de las peores agresiones del Estado terrorista de Israel contra el pueblo palestino asentado en la Franja de Gaza y en Cisjordania, y a pesar de las nefastas consecuencias demográficas y de la ocupación ilegal de territorios, ningún organismo internacional, Gobierno o cualquier otra autoridad ha podido hacer algo efectivo para aliviar el sufrimiento de centenares de miles de palestinos. Lo peor del caso es que todas estas personas viven confinadas en sus propias tierras, con la constante amenaza de ser expulsados y con la posibilidad cierta de que sus asentamientos sean sustituidos totalmente por colonias israelíes. Quizá ha llegado el momento histórico en que el gran poder del sionismo a nivel mundial no sólo parece estar actuando de acuerdo a su total voluntad, sino que incluso desafía y ridiculiza a aquellas instituciones que exigen al Estado de Israel, por ejemplo, detener la construcción del muro de Palestina y de asentamientos de colonos en territorios palestinos. Una de dichas instituciones es nada más y nada menos que la ONU (Organización de las Naciones Unidas), cuyas resoluciones respecto a las agresiones continuas de Israel a Palestina han pasado casi desapercibidas, incluso desde que la misma organización avalara la creación del Estado sionista en el Cercano Oriente.
A continuación haremos una breve reseña histórica de las agresiones y despojos territoriales que ha sufrido Palestina a manos de los sionistas, proceso que no ha sido casual, considerando que las élites israelíes tienen como uno de sus objetivos más importantes el control total o mayoritario de la región conocida antiguamente como “Canaán” (al menos en su mayor parte), la supuesta “Tierra Prometida” por Yahvé a los judíos desde la época de Moisés. Como notaremos, desde el comienzo de las arremetidas sionistas hubo reacciones de la ONU y de distintos países a nivel mundial, a las que naturalmente hizo caso omiso el poderoso y arrogante movimiento sionista y su lobby internacional. Al final, veremos que la ONU parece haber sido más bien una organización cómplice del terrorismo sistemático y progresivo aplicado por el Estado de Israel contra el pueblo palestino.
Tengamos en cuenta, primeramente, que el territorio palestino, como tantos otros en el Cercano y Medio Oriente, fue controlado históricamente por diversos imperios, situación que por supuesto trajo lamentables consecuencias para los pobladores originarios y sus descendientes. Antes de la creación del Estado de Israel, a finales de la década de 1940, Palestina era controlada por los británicos, pero la mayoría de sus habitantes eran árabes vinculados históricamente con esta zona del continente asiático. Mientras tanto los judíos y otros grupos socioreligiosos constituían una minoría que no alcanzaba el 25% de la población total. En realidad el Estado de Israel no se creó precisamente para bienestar de los judíos palestinos, sino al servicio de individuos provenientes, en su mayor parte, de Europa oriental (judíos ashkenazi), quienes por supuesto no eran más que intrusos en unas tierras que bajo régimen colonial o no, estuvieron pobladas desde tiempos inmemoriales por humanos ligados estrechamente a su espacio. Tanto la idea bíblica de la “Tierra Prometida”, supuestamente localizada en Palestina, como la presión del movimiento sionista sobre las potencias europeas, desembocaron finalmente en el establecimiento del Estado de Israel en la zona, a costa, obviamente, de una parte de Palestina (partición de Palestina de acuerdo a una resolución de la ONU), ocupada, reiteramos, por una mayoría árabe desde la antigüedad.
A partir de la creación ilegal del Estado de Israel, la reacción de los árabes palestinos no se hizo esperar. De entrada el pueblo palestino sabía que se trataba de una nueva amenaza colonial, de un nuevo capítulo en su tortuosa Historia de sometimiento y humillación ante potencias extranjeras. Y el tiempo les ha dado la razón, pues el Estado sionista de manera sistemática y continua ha ido aumentando notablemente su extensión territorial original a costa del despojo de Palestina, hasta el punto que en nuestros días más del 80% de las tierras palestinas para finales de la década de 1940, son controladas ahora por los sionistas: “Quien mire un mapa de Palestina de antes de 1947, y luego lo confronte con el actual mapa de Israel, podrá comprobar a simple vista la prueba del despojo: Lo que antes era Palestina, ahora es Israel. Y lo que eran los asentamientos israelíes, hoy es Palestina. O sea que, el Estado de Israel se construyó sobre la base ilegítima del robo y la ocupación territorial promovida y apoyada por el eje sionista liderado entonces por Gran Bretaña y la potencias europeas y con EEUU como imperio emergente”.
(Fuente: “De cómo Israel ha ido apoderándose de Palestina en apenas sesenta años”. IAR Noticias. 21-01-2009. Dirección URL: www.insurrectasypunto.org/index.php?option=com_content&view=article&id=349).
Los sionistas han practicado tan abominable proceso sistemático de agresión y despojo, alegando el peligro que supuestamente ha representado para la seguridad del Estado israelí tanto las apetencias territoriales musulmanas como las amenazas terroristas. Pero lo que debió haber sido una simple respuesta defensiva, considerando el legítimo derecho a la defensa, de inicio operó como un proceso de invasión y control territorial, tal como lo realizado por todos los Imperios durante la Historia. De tal manera que a partir de la misma creación del Estado sionista, sus dirigentes consideraron y justificaron ante la opinión pública mundial la permanente arremetida contra los palestinos y contra diversos países árabes. Valga mencionar, por ejemplo, las guerras de 1948-1949, de 1956, y la de 1967 (mejor conocida como de los 6 días), luego de las cuales Israel ocupó algunos territorios, incluidas las zonas de Gaza y de Cisjordania en Palestina. Prácticamente todo el mundo apoyó a los israelíes ante los “agresivos” árabes y su “fundamentalismo religioso”, en especial Estados Unidos y sus aliados, quienes tenían en Israel un enclave geoestratégico para el control de reservas energéticas en el Medio y Cercano Oriente.
Durante los primeros conflictos entre Israel y sus vecinos árabes, ya la ONU y otros organismos internacionales levantaron sus voces de protesta, y criticaron de cierta manera las acciones de Israel, incluidas las de ocupación territorial. En el caso de Palestina, no obstante, las resoluciones sucesivas de la ONU condenando la violencia ejercida contra su pueblo, no han sido más que letra muerta para las autoridades israelíes. Claro que esta situación no debería sorprender, considerando por un lado que la ONU y otras instituciones internacionales han sido apéndices de potencias mundiales como Estados Unidos, aliado incondicional de Israel, y por el otro, que la misma organización avaló de forma ilegal e inmoral la creación del Estado sionista en un territorio que simple y sencillamente estaba ocupado. Pensamos que la ONU en realidad ha sido cómplice del expansionismo sionista en el Medio Oriente, y sus resoluciones sólo han sido un elemento de distracción para la opinión pública mundial, con el propósito de hacer creer que dicha organización efectivamente estaría tratando de frenar las ambiciones israelíes y estadounidenses en la zona, actuando así de forma “equilibrada”.
Además de las supuestas apetencias territoriales musulmanas, el terrorismo ha sido otro de los factores esgrimidos por los israelíes para llevar a cabo la agresión sistemática contra Palestina. Tengamos en cuenta que hace algunas décadas surgieron en Palestina algunos grupos de resistencia contra el expansionismo sionista, como el caso de Hamas, que ipso facto fue considerado terrorista por las autoridades israelíes, y por lo tanto una “amenaza” para la seguridad de Israel. Curioso es que tal “amenaza”, mejor conocida como Intifada, ha hecho “peligrar” de tal manera al Estado sionista, que en poco tiempo es probable que éste ocupe la casi totalidad del territorio palestino originario a finales de la década de 1940. Ahora bien, al día de hoy muchos saben que la amenaza terrorista no es la verdadera causa que ha impulsado las constantes arremetidas de Israel contra el pueblo palestino. Así se demuestra, por ejemplo, tras la agresión de diciembre de 2008 y primeros meses de 2009, en la que uno de las razones desencadenantes de la misma, fue la intención de ciertas compañías transnacionales de la energía de apoderarse de reservas de gas existentes en Gaza: “The military invasion of the Gaza Strip by Israeli Forces bears a direct relation to the control and ownership of strategic offshore gas reserves. This is a war of conquest. Discovered in 2000, there are extensive gas reserves off the Gaza coastline” (Fuente: Michel Chossudovsky. “War and natural gas: The Israeli invasion and Gaza´s offshore gas fields”. Global Research; Centre For Research on Globalization. 15-01-2009. Dirección URL: www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=11680).
Téngase en cuenta que esta búsqueda de reservas de gas por el ejército sionista se enmarca en la actual crisis capitalista, y por tanto en la necesidad que tienen las transnacionales de la energía de mantener su dominio económico a nivel mundial, y por tanto mantener viva la voracidad del capitalismo y seguir alimentando el consumismo energético de gran parte de la población mundial.
Retomando la idea sobre el terrorismo, cabe la siguiente interrogante: ¿Quiénes son los verdaderos terroristas en el Cercano y Medio Oriente?. Sí tenemos en cuenta que la arremetida sistemática contra Palestina y otros pueblos árabes del Medio Oriente ha sido justificada por medio de argumentos verdaderamente débiles, es indudable que el Estado de Israel es el núcleo del terrorismo en toda la zona, un terrorismo de Estado lógicamente. Se trata, además, de un terrorismo apoyado por buena parte de la comunidad internacional, cuyas élites se han visto beneficiadas de distintas formas por la rapiña sionista-estadounidense no sólo en Palestina, sino en el mundo entero. Claro está que los israelíes han sido muy astutos en el manejo de la propaganda y de la información, de manera tal que toda la responsabilidad de las agresiones ha recaído sobre los “terroristas” de Hamas y otros grupos. Pero lo que no han podido explicar claramente las autoridades israelíes, es el hecho de que la respuesta del ejército sionista ha ocasionado mucho más perjuicio a las mujeres, niños y ancianos palestinos, que a los “terroristas”. Y es que no puede haber argumento válido posible cuando toda la población es considerada un blanco militar, y por tanto se violan de manera descarada sus Derechos Humanos, e incluso algunos códigos de guerra.
En términos generales, los ataques terroristas israelíes contra Palestina, siempre han sido concebidos como una respuesta a los “ataques” de Hamas u otros grupos de resistencia en la zona: “En el caso de Palestina, la falsa simetría iguala a ocupantes y ocupados, opresores y víctimas. Es frecuente, por ejemplo, que se informe que Israel toma "represalias" ante la "provocación" palestina. Este enfoque le asigna discretamente la responsabilidad del problema a los palestinos. En esta última contienda, el gran protagonista "equilibrador" de los bombardeos israelíes sobre la población de Gaza, fueron los siempre-presentes-en-las- noticias cohetes palestinos.
El último capítulo de este relato repetitivo dice que Israel emprendió la guerra para acabar con el lanzamiento de cohetes desde Gaza. Que Israel lo que quiere es acabar con el grupo Hamas, tildado de "terrorista". Que todo se debe a que este grupo de irresponsables ataca en forma insensata a un enemigo de mayor poderío. Que Israel, agotada su paciencia, no tiene más remedio que responder para proteger a su población. Que la dirigencia palestina está dividida en interminables rencillas internas, y que Israel es una nación democrática y pacífica, pero acosada por sus vecinos” (Fuente: Claudio Fabián Guevara. “Israel, palestina y la narrativa mentirosa”. Rebelión. 30-01-2009. Dirección URL: www.rebelion.org).
Cualquier coincidencia con la Guerra Global contra el terrorismo, estrategia ideada por los Estados Unidos, no es pura casualidad. En el caso de Israel, además, la inventada amenaza terrorista palestina ha encubierto de cierta forma el sistemático despojo territorial, dándole incluso cierta legitimidad a nivel internacional, al menos entre Gobiernos terroristas como el estadounidense y el colombiano. Bien cabe citar aquí el dicho popular “Entre sastres no se pagan hechuras”, para hacer alusión al hecho de que entre colegas se entienden y se protegen.
La ocupación de territorios palestinos por el Estado de Israel, evidentemente ha implicado el desplazamiento de numerosos palestinos tanto a algunas zonas reducidas en comparación con los espacios originarios de poblamiento, como a otros países del Cercano y Medio Oriente, y aún del mundo entero. Centenares de miles han sido prácticamente confinados a una pequeña área rodeada por un muro de unos 700 kilómetros de longitud, mientras que los israelíes siguen con la práctica ilegal e inmoral de establecer asentamientos en aquellas zonas anteriormente ocupadas por los palestinos. El sostenido expansionismo sionista en Palestina ha desencadenado un serio problema demográfico que parece no importarle a nadie, salvo a determinados organismos “humanitarios”. Además del problema que significa la gran cantidad de desplazados y de refugiados palestinos, el Estado de Israel pretende concentrar a la totalidad de la población alrededor del oprobioso muro que aún se construye, como cual campo de concentración que recuerda las desgracias de los antepasados de aquellos que ya han practicado un genocidio en pequeña escala contra el pueblo palestino: "En esas tierras, de las más fértiles de Cisjordania, viven más de 274,000 palestinos. Ahí se encuentran fuentes importantes de agua subterránea, indispensables para la agricultura, la industria y la vida diaria.
La ONU calcula que el muro perjudicará además a por lo menos 400,000 palestinos, a raíz de que muchos pueblos quedarán separados de las tierras de cultivo. Los agricultores tendrán que pedir permiso cada vez que vayan a trabajar en sus cultivos. Ahora en muchas comunidades hay que cruzar al otro lado del muro para ir al trabajo o a las escuelas que están en pueblos y ciudades más grandes” (Fuente: “El muro de limpieza étnica de Israel”. La Neta del Obrero Revolucionario. 14-12-2003. Dirección URL: www.nwor.org).
Muchos aún hacen referencia a la caída del Muro de Berlín, pero pocos han caído en cuenta de las nefastas consecuencias del oprobioso muro de Palestina, unos por ignorancia o cobardía, y otros simplemente por complicidad. Por cierto que contra este muro hay una resolución de la Corte Internacional de Justicia: “El caso fue remitido a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que, en su opinión consultiva de julio de 2004, determinó que la valla/muro violaba el derecho internacional humanitario y de derechos humanos.
La CIJ concluyó que Israel debía detener la construcción del muro dentro de los Territorios Ocupados, desmantelar las secciones ya construidas allí y reparar el daño causado. El gobierno israelí rechazó las recomendaciones de la CIJ” (Fuente: Amnistía Internacional. “El Muro de Israel”. 2007. Dirección URL: www.web.es.amnesty.org/muro-de-israel/muro.php?opcion=muro).
Obviamente el Estado genocida y terrorista de Israel ha hecho caso omiso tanto de esta “orden” como de todas aquellas resoluciones que la ONU ha emitido sobre el problema de los desplazados y refugiados. Para los sionistas el muro es necesario ante las continuas amenazas “terroristas” de decenas de miles de palestinos, incluidos niños, mujeres y ancianos.
A continuación algunas de las resoluciones que en materia humanitaria han sido obviadas por las élites israelíes, proceder que demuestra la arrogancia y la determinación sionista en alcanzar sus oscuros objetivos. Como el Estado Forajido que es, Israel ha pasado por encima de la legislación internacional al incumplir normativas como las siguientes:
“Resolución 471. Israel, potencia ocupante, no ha facilitado la protección adecuada a la población civil en los territorios ocupados».
Resolución 2443. Israel debe desistir en su política de destrucción de casas de la población civil árabe en las áreas ocupadas.
Resolución 194. Israel debe permitir a los refugiados que lo deseen regresar a sus hogares lo más pronto posible. Se deben pagar indemnizaciones a título de compensación por los bienes de aquellos que decidan no regresar a sus hogares y por todos los bienes que hayan sido perdidos o dañados” (Fuente: Rosa Meneses. “Resumen de resoluciones de la ONU contra Israel”. Centro de Medios Independientes de Puerto Rico. 24-07-2006. Dirección URL: www.pr.indymedia.org/news/2006/07/17369.php).
Cabe destacar que en dichas resoluciones la ONU admite que los sionistas han ocupado territorios ajenos, sí bien el organismo no condena tal situación a pesar de que representa la raíz del problema de los desplazados y refugiados. Por esta y otras vacilaciones a la hora de pronunciarse y actuar sobre distintas problemáticas mundiales, es que algunos piensan que la ONU no sólo ha sido ineficiente para solventar crisis como la del pueblo palestino, sino que de veras ha sido cómplice, al menos mediante el silencio o la indiferencia, de las agresiones ejecutadas por los países poderosos contra pueblos casi indefensos.
A un año de la brutal matanza de centenares de palestinos por el ejército israelí, podemos señalar que sí bien ha disminuido la intensidad de la arremetida sionista, también es cierto que el despojo y la ocupación continua de territorios sigue su camino casi libre de obstáculos. Tengamos en cuenta que, salvo la intervención militar de otro país, o una gigantesca reacción popular en el mundo entero, proseguirá la agresión sionista contra Palestina hasta controlar total o mayoritariamente toda esta zona del Cercano Oriente. De suerte que el Estado de Israel pretende consolidarse como potencia asiática y mundial, y continuar como un firme aliado de los intereses estadounidenses y de otras potencias, ahora en el contexto de un Nuevo Orden Mundial capitalista.
Desafortunadamente para el pueblo palestino, en especial para centenares de miles de mujeres, de niños y de ancianos, a casi nadie parece importarle lo que sigue ocurriendo en su terruño. Tras la vorágine informativa de diciembre de 2008 y de los primeros meses de 2009, la agresión de Israel contra Palestina ya no ocupa los primeros planos de las grandes empresas de “comunicación” en el mundo, y por lo tanto resulta irrelevante para las mayorías desinformadas. Más allá de las críticas de algunos Gobiernos, como el venezolano, la ONU y otros organismos internacionales sólo han emitido algunas resoluciones escuetas, sin aplicación posible a la realidad, salvo que sea para minimizar la resistencia palestina, y allanarles aún más el camino a los sionistas.
Participación de las mujeres y los retos por venir.

Tania Delgadillo Rivera
La participación de las mujeres en las luchas sociales en Bolivia no es reciente. Desde el siglo XVIII las mujeres han sido partícipes e inclusive protagonistas de movilizaciones y gestas revolucionarias para lograr cambios en la sociedad; del mismo modo en el periodo independentista, por ejemplo, heroínas como Juana Azurduy de Padilla han sido fundamentales en nuestra historia.
En el siglo XX, mineras, campesinas e indígenas, dan continuidad a las luchas en pos de la justicia social para los sectores relegados. Luego activistas, feministas y organizaciones de mujeres en las últimas décadas, orientan las reivindicaciones hacia el logro del ejercicio pleno de los derechos sociales, económicos, culturales y políticos de las mujeres, notándose avances importantes en la participación femenina en la vida política, sobre todo en el último periodo, con el incremento histórico en el porcentaje de mujeres que integran la Asamblea Legislativa Plurinacional.
Como resultado de la incidencia política de las agrupaciones de mujeres, en la nueva Constitución Política del Estado se refleja también adelantos significativos, cuya instrumentalización en Leyes y su respectivo cumplimiento es el desafío que le toca asumir al segundo mandato de Evo Morales Ayma, que tiene a favor una amplia mayoría en la Asamblea Legislativa.
Otro avance en el campo de la participación de la mujer en política es la asunción de la primera mujer, en nuestra historia, a la cabeza del Senado: Ana María Romero, ex defensora del pueblo y firme defensora de los derechos humanos se constituye en una esperanza para alcanzar logros en materia legislativa que favorezcan a las y los bolivianos, pero sobre todo se espera también que agilice la aprobación de leyes en beneficio de la población femenina, que en Bolivia representa algo más del 50 por ciento y cuya mayoría continúa sufriendo las consecuencias de la injusticia social y la pobreza.
Mientras tanto, los problemas que aquejan a un gran porcentaje de las mujeres bolivianas continúan siendo la pobreza, la violencia psicológica, física y sexual, la discriminación en razón de género, el tráfico y trata de personas, la mortalidad materna e infantil que figura entre las más altas de América Latina, el Vih. que según datos de algunas organizaciones “se ha feminizado”, es decir, que hay un aumento de casos de SIDA en mujeres, entre otros se constituyen en desafíos que tienen hombres y mujeres del actual gobierno, además de avanzar hacia la presencia paritaria de mujeres y hombres en los próximos periodos eleccionarios, misma que deberá traducirse no sólo en la ocupación de espacios de poder, como un fin en si mismo, sino que se espera que la participación femenina en estos espacios se traduzca en acciones concretas que contribuyan a superar las condiciones de vida de la gran mayoría de las mujeres, que aún están limitadas, por diversos factores, para ejercer sus derechos fundamentales en el naciente Estado Plurinacional.
andamiajes@gmail.com
La participación de las mujeres en las luchas sociales en Bolivia no es reciente. Desde el siglo XVIII las mujeres han sido partícipes e inclusive protagonistas de movilizaciones y gestas revolucionarias para lograr cambios en la sociedad; del mismo modo en el periodo independentista, por ejemplo, heroínas como Juana Azurduy de Padilla han sido fundamentales en nuestra historia.
En el siglo XX, mineras, campesinas e indígenas, dan continuidad a las luchas en pos de la justicia social para los sectores relegados. Luego activistas, feministas y organizaciones de mujeres en las últimas décadas, orientan las reivindicaciones hacia el logro del ejercicio pleno de los derechos sociales, económicos, culturales y políticos de las mujeres, notándose avances importantes en la participación femenina en la vida política, sobre todo en el último periodo, con el incremento histórico en el porcentaje de mujeres que integran la Asamblea Legislativa Plurinacional.
Como resultado de la incidencia política de las agrupaciones de mujeres, en la nueva Constitución Política del Estado se refleja también adelantos significativos, cuya instrumentalización en Leyes y su respectivo cumplimiento es el desafío que le toca asumir al segundo mandato de Evo Morales Ayma, que tiene a favor una amplia mayoría en la Asamblea Legislativa.
Otro avance en el campo de la participación de la mujer en política es la asunción de la primera mujer, en nuestra historia, a la cabeza del Senado: Ana María Romero, ex defensora del pueblo y firme defensora de los derechos humanos se constituye en una esperanza para alcanzar logros en materia legislativa que favorezcan a las y los bolivianos, pero sobre todo se espera también que agilice la aprobación de leyes en beneficio de la población femenina, que en Bolivia representa algo más del 50 por ciento y cuya mayoría continúa sufriendo las consecuencias de la injusticia social y la pobreza.
Mientras tanto, los problemas que aquejan a un gran porcentaje de las mujeres bolivianas continúan siendo la pobreza, la violencia psicológica, física y sexual, la discriminación en razón de género, el tráfico y trata de personas, la mortalidad materna e infantil que figura entre las más altas de América Latina, el Vih. que según datos de algunas organizaciones “se ha feminizado”, es decir, que hay un aumento de casos de SIDA en mujeres, entre otros se constituyen en desafíos que tienen hombres y mujeres del actual gobierno, además de avanzar hacia la presencia paritaria de mujeres y hombres en los próximos periodos eleccionarios, misma que deberá traducirse no sólo en la ocupación de espacios de poder, como un fin en si mismo, sino que se espera que la participación femenina en estos espacios se traduzca en acciones concretas que contribuyan a superar las condiciones de vida de la gran mayoría de las mujeres, que aún están limitadas, por diversos factores, para ejercer sus derechos fundamentales en el naciente Estado Plurinacional.
andamiajes@gmail.com
Chávez denuncia que EEUU gesta una triangulación fatal entre Honduras, Colombia y Haití.

Hernán Mena Cifuentes.
El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, ha dado muestra una vez más de su avanzada visión de estratega militar y político al descifrar el código de un nuevo y macabro proyecto, diseñado por Estados Unidos (EEUU) y que en forma de “una triangulación fatal se gesta entre Colombia, Honduras y la ocupada Haití. Tres versiones de la nueva estrategia de intervención yanqui en suelo nuestro americano”.
En la más reciente de “Las líneas de Chávez”, espacio de opinión que publica semanalmente, el líder de la Revolución Bolivariana hace un breve, pero profundo análisis, de la situación político-social por la que atraviesan esos tres países, seleccionados por las “mentes tenebrosas” que detentan el poder verdadero en Washington como “puntas de lanza” de un proceso intervencionista y bélico, cuyo objetivo principal es frenar y destruir los procesos revolucionarios de la región.
El escrito lo inicia evocando el 52º aniversario de los sucesos del 23 de enero de 1958, fecha que culminó con el derrocamiento del dictador Marcos Pérez Jiménez, gesta traicionada por los políticos que se adueñaron del poder conquistado ese día por el pueblo, señalando el Comandante que “nada ocurrió en Venezuela, a no ser el simple cambio de unos hombres por otros al frente de los destinos públicos. Nada se hizo por erradicar los privilegios ni las injusticias”.
“Quienes ocuparon el poder, con excepciones honrosas, claro está, nada hicieron para liberarnos de las coyundas imperialistas, de la dominación feudal, de la opresión oligárquica. Por el contrario, sirvieron como instrumento de aquellos intereses que gravitan en forma negativa sobre el cuerpo desfalleciente de la patria”, refiere el texto.
Más adelante, al abordar el tema de la conjura que desde Honduras, Colombia y Haití adelanta EEUU contra los procesos revolucionarios que han cambiado el mapa político, económico y social de América Latina y el Caribe, Chávez pasa revista a los acontecimientos registrados en esas tres naciones, donde la traición de gobernantes pitiyanquis se combinó con la furia de la naturaleza para dar paso al intervencionismo a través de la “triangulación fatal que allí se gesta”.
Aun cuando no aborda en profundidad el caso de Honduras, asolada el año pasado por un golpe de Estado y un ilegítimo proceso electoral, engendros político-sociales financiados por EEUU y ejecutados por la oligarquía criolla como parte del macabro plan, cuyo objetivo es destruir la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (Alba), con el fin de retrotraer a la región a épocas superadas; el Comandante lo menciona como uno de los puntos clave de la nueva conspiración que adelanta el imperio.
Fue en Honduras donde comenzó a desbordarse el proyecto intervencionista contra los procesos revolucionarios a mediados del 2009, casi simultáneamente con el anuncio de la instalación de las bases militares yanquis en Colombia y más tarde, este año, tras el terremoto, la ocupación militar de Haití bajo el pretexto de una ayuda humanitaria, denunciada también por Chávez como “otra agresión contra nuestra América, contra la soberanía del Caribe, contra el Alba y, sobre todo, contra el pueblo haitiano”.
En Honduras la prepotencia y brutal fuerza del imperio se impuso sobre normas y principios elementales del Derecho y la voz de la razón de los pueblos del mundo que unánimemente, a través de sus instituciones y organismos más representativos, rechazaron y repudiaron la asonada de la madrugada del 28 de junio de 2009 que derrocó a Manuel Zelaya Rosales, legítimo presidente, quien con apoyo del Alba adelantaba un proceso de reformas político-sociales a favor del pueblo.
La tímida posición asumida por la Organización de Estados Americanos (OEA), que soportó con humillación los insultos, ofensas y desmanes de Roberto Micheletti, el traidor que con un grupo de “gorilas escapados de la jaula” dio el golpe, permitió también que la asonada se consolidara, abriendo espacios de diálogo entre víctima y victimario y, pese a la digna e insistente posición de los representantes de Caracas y Managua, en vez de actuar ajustada a la carta del organismo, claudicó cobardemente ante el enemigo.
La OEA permitió además que Washington asumiera un liderazgo que no le correspondía en el conflicto, al presentar por intermedio de la secretaria de Estado yanqui, Hillary Clinton, al “Caballo de Troya” que fue Oscar Arias, el presidente costarricense con su “Acuerdo de San José”, diseñado y escrito a la medida de los planes e intereses de EEUU, objeto de las más duras críticas por parte de Fidel Castro y de Chávez, conscientes de que se trataba de una “trampa”.
Así fue cerrándose el cerco de la conspiración contra el mandatario y la democracia hondureña hasta que, finalmente con nuevas intervenciones de los agentes del imperio, se tendió una nueva celada al no cumplirse el compromiso de restituir en la primera magistratura a Zelaya, dando paso a las espurias elecciones del 29 de noviembre que llevaron a la presidencia a Porfirio Lobo Sosa, la nueva ficha del imperio que sustituye a “Goriletti”.
Mientras se espera de un momento a otro la salida del país del legítimo presidente de los hondureños, EEUU realiza una desesperada campaña presionando a varios gobiernos del mundo para que reconozcan a Lobo Sosa, cuya presidencia presenta un inequívoco “vicio de origen” por tratarse de una prolongación del régimen de facto nacido el 28 de junio de 2009, repudiado y rechazado desde el principio por la comunidad internacional.
La campaña ha surtido cierto efecto, ya que, como siempre sucede en estos casos, gobiernos lacayos de Colombia, Perú y Panamá anunciaron que reanudarán las relaciones con Honduras, mientras que otros, en un acto de inconsecuencia con los más elementales principios del Derecho y la moral, han dicho que harán lo mismo, sin tomar en cuenta que con ello contribuyen a que en cualquier momento su traición les conduzca a una situación similar a la sufrida por Honduras.
Por eso es que este miércoles los mandatarios de Perú, Panamá, Guatemala, República Dominicana y Taiwán, únicos jefes de Estado que, junto con el vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, asistirán al espurio acto de toma de posesión de Lobo, lucirán como leprosos de épocas pasadas, marginados y aislados del mundo que los rechaza y repudia por su cobarde acto de traición y deserción, señalados por el índice acusador de los pueblos como modernos Judas, huérfanos de moral y ética.
Allí, muy cerca de ellos, estarán Arturo Valenzuela, secretario de Estado adjunto de EEUU para Asuntos del Hemisferio Occidental; Ian Kelly, portavoz del Departamento de Estado yanqui; y Dan Restrepo, director de Asuntos Hemisféricos del Consejo de Seguridad Nacional de EEUU, para agradecerles en nombre del imperio por su vergonzoso gesto de sumisión que constituirá su presencia en tan ilegítimo como ilegal evento.
La ceremonia promete ser para la inmensa mayoría del pueblo hondureño y del resto del mundo, en vez de una manifestación de júbilo, una ceremonia luctuosa, por el duelo que significa ese “entierro” de la democracia en la patria de Lempira y Morazán que marcará un enorme contraste con el multitudinario, jubiloso y vistoso acto que fue la asunción del democrático y popular Manuel Zelaya Rosales hace cuatro años.
Sólo los auténticos garantes de la ley y dignidad del ser humano, con Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Nicaragua y Paraguay al frente, se niegan a ser cómplices de tanta ignominia, y orgullosos, dispuestos a mantener su posición de condena, han reiterado la firme y decidida decisión asumida tras aquel aciago día en que el Imperio y sus secuaces asestaron tan artero golpe a la democracia, liberando los fantasmas de una pesadilla que se creía superada tras el despertar de las democracias en la región.
Primero fue la Revolución cubana liderada por Fidel, hace 51 años; luego, hace 11 años, llegó la Revolución Bolivariana, bajo el liderazgo de Chávez, a la que siguieron los procesos libertarios dirigidos por Lula, Kirchner, Morales, Vázquez, Ortega y Correa, quienes impulsaron el proceso integracionista concebido por Bolívar y que hoy avanza por la región a través de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y del Alba, algo intolerable para Washington.
De allí que la reacción de ese imperio en agonía que es el yanqui haya sido la de planificar una gigantesca conspiración orientada a destruir al Alba, y el golpe asestado en Honduras no ha sido más que la ruptura de su eslabón más débil al que habrán de seguir nuevos intentos desestabilizadores en la región, como el organizado a través del Plan Colombia desde las bases militares que Álvaro Uribe Vélez entregó a EEUU junto con la soberanía de su patria.
Este proyecto de invasión inicial a Venezuela, Ecuador y Bolivia, naciones miembros del Alba, pero que incluye igualmente a la vasta y rica Amazonía de la que ellos forman parte al igual que Brasil, Colombia, Perú y Guyana, amenaza también al resto de los países de América del Sur, Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile; ya que, según documentos publicados por la USAF sobre el uso de las bases militares en Colombia, el plan de conquista incluye a toda la región.
En el área del Caribe, donde Cuba es el baluarte de dignidad y libertad pese a los constantes, pero fallidos ataques del Imperio por destruir a la revolución, EEUU en el marco de ese proyecto reactivó a la IV Flota de la US Navy, poderoso dispositivo militar marino que incluye los más moderno buques de guerra de superficie, entre ellos un portaaviones nuclear y una flotilla de sumergibles atómicos que amenazan la integridad y soberanía de todas las naciones de la zona.
El devastador terremoto que este mes asoló a Haití ha favorecido la ampliación y consolidación del plan desestabilizador y de conquista que Washington ha diseñado para el Caribe, ya que, con el pretexto de ayudar al pueblo haitiano, EEUU ha enviado más de 16 mil soldados que, con el apoyo de una gran flota de aviones, helicópteros y barcos, hoy ocupan militarmente al país, como lo pudo comprobar y denunciar el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, luego de su visita a la nación caribeña.
Pero si Honduras, Colombia y Haití se presentan como “cabecera de playa” o “punta de lanza” de una eventual invasión, a las naciones de América Latina y el Caribe opuestas a sus planes de conquista y dominación, sus regímenes cómplices tampoco escaparían a la desmedida ambición de conquista de su amo, porque, como bien dice el sabio y viejo refrán, “mal paga el Diablo a quien bien le sirve”, ellos también están llamados a caer en sus garras, una vez que el Imperio no los necesite.
Por eso el llamado hecho por Chávez debe ser escuchado y acogido como advertencia cierta e invitación a la unidad y al fortalecimiento de todos los mecanismos de defensa con que cuentan los gobiernos progresistas de la región, ya que sus pueblos se enfrentan este año 2010 como el momento más grave de su historia por el intento del imperio y sus cómplices de frenar el avance de su proceso integracionista.
El Comandante advierte en otro de los párrafos de sus “Líneas” escritas el domingo, refiriéndose al terrible sismo que sacudió a Haití el 12 de enero y los eventos que le han sucedido, que “no existe ningún fatalismo histórico que condene a perpetuidad al valiente y tenaz pueblo haitiano”.
'No existe tal maldición, salvo en la mente enferma del archiconocido predicador Pat Robertson. Su reflexión cavernaria, pueril y rebosante de ignorancia no es más que otro eslabón en la estrategia de 'poder inteligente' (smart power) a través del cual el imperio está realizando la más infame de sus invasiones militares”, dijo.
Basta recordar que fue Robertson, el asesor espiritual de George W. Bush, otro demente como él, quien en una macabra expresión de la cultura de la muerte, sugirió la aplicación del “asesinato selectivo” contra Chávez, cobarde modalidad del crimen que EEUU y el Estado sionista de Israel utilizan para eliminar a los líderes que luchan contra la intervención, invasión y ocupación de sus pueblos.
El archimillonario telepredicador le recomendó a Bush el magnicidio, porque, según explicó, “sería más económico asesinarlo que lanzar una guerra contra Venezuela como la lanzada años antes contra Irak”, emulando así a otros acérrimos e irracionales enemigos del mandatario, como el ex presidente Carlos Andrés Pérez, quien en julio de 2004 dijo desde su exilio en Miami que “la vía violenta permitiría sacarlo. Es la única vía. Chávez debe morir como un perro”.
Pero, como le manifestó el Quijote a Sancho: “Si ladran, es señal de que avanzamos”, el proceso revolucionario avanza por América Latina y el Caribe, a pesar de los planes del Imperio y sus secuaces para destruirlo que han levantado una triangulación fatal gestada en Honduras, Colombia y Haití. No podrán hacerlo, porque Chávez, desde su óptica de visionario, ha puesto al descubierto la conjura y ha alertado sobre esta nueva amenaza a través de sus mas recientes “Líneas”.
“A los patriotas y las patriotas de nuestra América no nos queda otra vía que recurrir a la estrategia perfecta: Contraataque popular a todo lo largo del frente de batalla”, expresó.
Más adelante, comentó:“El 22 de enero, allá en las alturas de Bolivia, con un Evo Morales iniciando un nuevo periodo de Gobierno Socialista y con un pueblo desbordando aquellos espacios, donde nuestro Padre Bolívar sintió 'el amor más desenfrenado de libertad', iniciamos la contraofensiva internacional de este año 2010, Bicentenario del inicio de esta revolución de Independencia”.
Y así como El Libertador le confesó en imaginario diálogo al gran Pablo Neruda, diciéndolo:“Despierto cada cien años/ cuando despierta el pueblo”, hoy ha vuelto de nuevo para combatir al lado de sus líderes y pueblos contra el Imperio y sus lacayos, guiándolos con su espíritu y su espada que “camina por América Latina” hacia ese mundo posible por el que luchan con decisión y valentía para hacer realidad esa utopía.
El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, ha dado muestra una vez más de su avanzada visión de estratega militar y político al descifrar el código de un nuevo y macabro proyecto, diseñado por Estados Unidos (EEUU) y que en forma de “una triangulación fatal se gesta entre Colombia, Honduras y la ocupada Haití. Tres versiones de la nueva estrategia de intervención yanqui en suelo nuestro americano”.
En la más reciente de “Las líneas de Chávez”, espacio de opinión que publica semanalmente, el líder de la Revolución Bolivariana hace un breve, pero profundo análisis, de la situación político-social por la que atraviesan esos tres países, seleccionados por las “mentes tenebrosas” que detentan el poder verdadero en Washington como “puntas de lanza” de un proceso intervencionista y bélico, cuyo objetivo principal es frenar y destruir los procesos revolucionarios de la región.
El escrito lo inicia evocando el 52º aniversario de los sucesos del 23 de enero de 1958, fecha que culminó con el derrocamiento del dictador Marcos Pérez Jiménez, gesta traicionada por los políticos que se adueñaron del poder conquistado ese día por el pueblo, señalando el Comandante que “nada ocurrió en Venezuela, a no ser el simple cambio de unos hombres por otros al frente de los destinos públicos. Nada se hizo por erradicar los privilegios ni las injusticias”.
“Quienes ocuparon el poder, con excepciones honrosas, claro está, nada hicieron para liberarnos de las coyundas imperialistas, de la dominación feudal, de la opresión oligárquica. Por el contrario, sirvieron como instrumento de aquellos intereses que gravitan en forma negativa sobre el cuerpo desfalleciente de la patria”, refiere el texto.
Más adelante, al abordar el tema de la conjura que desde Honduras, Colombia y Haití adelanta EEUU contra los procesos revolucionarios que han cambiado el mapa político, económico y social de América Latina y el Caribe, Chávez pasa revista a los acontecimientos registrados en esas tres naciones, donde la traición de gobernantes pitiyanquis se combinó con la furia de la naturaleza para dar paso al intervencionismo a través de la “triangulación fatal que allí se gesta”.
Aun cuando no aborda en profundidad el caso de Honduras, asolada el año pasado por un golpe de Estado y un ilegítimo proceso electoral, engendros político-sociales financiados por EEUU y ejecutados por la oligarquía criolla como parte del macabro plan, cuyo objetivo es destruir la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (Alba), con el fin de retrotraer a la región a épocas superadas; el Comandante lo menciona como uno de los puntos clave de la nueva conspiración que adelanta el imperio.
Fue en Honduras donde comenzó a desbordarse el proyecto intervencionista contra los procesos revolucionarios a mediados del 2009, casi simultáneamente con el anuncio de la instalación de las bases militares yanquis en Colombia y más tarde, este año, tras el terremoto, la ocupación militar de Haití bajo el pretexto de una ayuda humanitaria, denunciada también por Chávez como “otra agresión contra nuestra América, contra la soberanía del Caribe, contra el Alba y, sobre todo, contra el pueblo haitiano”.
En Honduras la prepotencia y brutal fuerza del imperio se impuso sobre normas y principios elementales del Derecho y la voz de la razón de los pueblos del mundo que unánimemente, a través de sus instituciones y organismos más representativos, rechazaron y repudiaron la asonada de la madrugada del 28 de junio de 2009 que derrocó a Manuel Zelaya Rosales, legítimo presidente, quien con apoyo del Alba adelantaba un proceso de reformas político-sociales a favor del pueblo.
La tímida posición asumida por la Organización de Estados Americanos (OEA), que soportó con humillación los insultos, ofensas y desmanes de Roberto Micheletti, el traidor que con un grupo de “gorilas escapados de la jaula” dio el golpe, permitió también que la asonada se consolidara, abriendo espacios de diálogo entre víctima y victimario y, pese a la digna e insistente posición de los representantes de Caracas y Managua, en vez de actuar ajustada a la carta del organismo, claudicó cobardemente ante el enemigo.
La OEA permitió además que Washington asumiera un liderazgo que no le correspondía en el conflicto, al presentar por intermedio de la secretaria de Estado yanqui, Hillary Clinton, al “Caballo de Troya” que fue Oscar Arias, el presidente costarricense con su “Acuerdo de San José”, diseñado y escrito a la medida de los planes e intereses de EEUU, objeto de las más duras críticas por parte de Fidel Castro y de Chávez, conscientes de que se trataba de una “trampa”.
Así fue cerrándose el cerco de la conspiración contra el mandatario y la democracia hondureña hasta que, finalmente con nuevas intervenciones de los agentes del imperio, se tendió una nueva celada al no cumplirse el compromiso de restituir en la primera magistratura a Zelaya, dando paso a las espurias elecciones del 29 de noviembre que llevaron a la presidencia a Porfirio Lobo Sosa, la nueva ficha del imperio que sustituye a “Goriletti”.
Mientras se espera de un momento a otro la salida del país del legítimo presidente de los hondureños, EEUU realiza una desesperada campaña presionando a varios gobiernos del mundo para que reconozcan a Lobo Sosa, cuya presidencia presenta un inequívoco “vicio de origen” por tratarse de una prolongación del régimen de facto nacido el 28 de junio de 2009, repudiado y rechazado desde el principio por la comunidad internacional.
La campaña ha surtido cierto efecto, ya que, como siempre sucede en estos casos, gobiernos lacayos de Colombia, Perú y Panamá anunciaron que reanudarán las relaciones con Honduras, mientras que otros, en un acto de inconsecuencia con los más elementales principios del Derecho y la moral, han dicho que harán lo mismo, sin tomar en cuenta que con ello contribuyen a que en cualquier momento su traición les conduzca a una situación similar a la sufrida por Honduras.
Por eso es que este miércoles los mandatarios de Perú, Panamá, Guatemala, República Dominicana y Taiwán, únicos jefes de Estado que, junto con el vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, asistirán al espurio acto de toma de posesión de Lobo, lucirán como leprosos de épocas pasadas, marginados y aislados del mundo que los rechaza y repudia por su cobarde acto de traición y deserción, señalados por el índice acusador de los pueblos como modernos Judas, huérfanos de moral y ética.
Allí, muy cerca de ellos, estarán Arturo Valenzuela, secretario de Estado adjunto de EEUU para Asuntos del Hemisferio Occidental; Ian Kelly, portavoz del Departamento de Estado yanqui; y Dan Restrepo, director de Asuntos Hemisféricos del Consejo de Seguridad Nacional de EEUU, para agradecerles en nombre del imperio por su vergonzoso gesto de sumisión que constituirá su presencia en tan ilegítimo como ilegal evento.
La ceremonia promete ser para la inmensa mayoría del pueblo hondureño y del resto del mundo, en vez de una manifestación de júbilo, una ceremonia luctuosa, por el duelo que significa ese “entierro” de la democracia en la patria de Lempira y Morazán que marcará un enorme contraste con el multitudinario, jubiloso y vistoso acto que fue la asunción del democrático y popular Manuel Zelaya Rosales hace cuatro años.
Sólo los auténticos garantes de la ley y dignidad del ser humano, con Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Nicaragua y Paraguay al frente, se niegan a ser cómplices de tanta ignominia, y orgullosos, dispuestos a mantener su posición de condena, han reiterado la firme y decidida decisión asumida tras aquel aciago día en que el Imperio y sus secuaces asestaron tan artero golpe a la democracia, liberando los fantasmas de una pesadilla que se creía superada tras el despertar de las democracias en la región.
Primero fue la Revolución cubana liderada por Fidel, hace 51 años; luego, hace 11 años, llegó la Revolución Bolivariana, bajo el liderazgo de Chávez, a la que siguieron los procesos libertarios dirigidos por Lula, Kirchner, Morales, Vázquez, Ortega y Correa, quienes impulsaron el proceso integracionista concebido por Bolívar y que hoy avanza por la región a través de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y del Alba, algo intolerable para Washington.
De allí que la reacción de ese imperio en agonía que es el yanqui haya sido la de planificar una gigantesca conspiración orientada a destruir al Alba, y el golpe asestado en Honduras no ha sido más que la ruptura de su eslabón más débil al que habrán de seguir nuevos intentos desestabilizadores en la región, como el organizado a través del Plan Colombia desde las bases militares que Álvaro Uribe Vélez entregó a EEUU junto con la soberanía de su patria.
Este proyecto de invasión inicial a Venezuela, Ecuador y Bolivia, naciones miembros del Alba, pero que incluye igualmente a la vasta y rica Amazonía de la que ellos forman parte al igual que Brasil, Colombia, Perú y Guyana, amenaza también al resto de los países de América del Sur, Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile; ya que, según documentos publicados por la USAF sobre el uso de las bases militares en Colombia, el plan de conquista incluye a toda la región.
En el área del Caribe, donde Cuba es el baluarte de dignidad y libertad pese a los constantes, pero fallidos ataques del Imperio por destruir a la revolución, EEUU en el marco de ese proyecto reactivó a la IV Flota de la US Navy, poderoso dispositivo militar marino que incluye los más moderno buques de guerra de superficie, entre ellos un portaaviones nuclear y una flotilla de sumergibles atómicos que amenazan la integridad y soberanía de todas las naciones de la zona.
El devastador terremoto que este mes asoló a Haití ha favorecido la ampliación y consolidación del plan desestabilizador y de conquista que Washington ha diseñado para el Caribe, ya que, con el pretexto de ayudar al pueblo haitiano, EEUU ha enviado más de 16 mil soldados que, con el apoyo de una gran flota de aviones, helicópteros y barcos, hoy ocupan militarmente al país, como lo pudo comprobar y denunciar el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, luego de su visita a la nación caribeña.
Pero si Honduras, Colombia y Haití se presentan como “cabecera de playa” o “punta de lanza” de una eventual invasión, a las naciones de América Latina y el Caribe opuestas a sus planes de conquista y dominación, sus regímenes cómplices tampoco escaparían a la desmedida ambición de conquista de su amo, porque, como bien dice el sabio y viejo refrán, “mal paga el Diablo a quien bien le sirve”, ellos también están llamados a caer en sus garras, una vez que el Imperio no los necesite.
Por eso el llamado hecho por Chávez debe ser escuchado y acogido como advertencia cierta e invitación a la unidad y al fortalecimiento de todos los mecanismos de defensa con que cuentan los gobiernos progresistas de la región, ya que sus pueblos se enfrentan este año 2010 como el momento más grave de su historia por el intento del imperio y sus cómplices de frenar el avance de su proceso integracionista.
El Comandante advierte en otro de los párrafos de sus “Líneas” escritas el domingo, refiriéndose al terrible sismo que sacudió a Haití el 12 de enero y los eventos que le han sucedido, que “no existe ningún fatalismo histórico que condene a perpetuidad al valiente y tenaz pueblo haitiano”.
'No existe tal maldición, salvo en la mente enferma del archiconocido predicador Pat Robertson. Su reflexión cavernaria, pueril y rebosante de ignorancia no es más que otro eslabón en la estrategia de 'poder inteligente' (smart power) a través del cual el imperio está realizando la más infame de sus invasiones militares”, dijo.
Basta recordar que fue Robertson, el asesor espiritual de George W. Bush, otro demente como él, quien en una macabra expresión de la cultura de la muerte, sugirió la aplicación del “asesinato selectivo” contra Chávez, cobarde modalidad del crimen que EEUU y el Estado sionista de Israel utilizan para eliminar a los líderes que luchan contra la intervención, invasión y ocupación de sus pueblos.
El archimillonario telepredicador le recomendó a Bush el magnicidio, porque, según explicó, “sería más económico asesinarlo que lanzar una guerra contra Venezuela como la lanzada años antes contra Irak”, emulando así a otros acérrimos e irracionales enemigos del mandatario, como el ex presidente Carlos Andrés Pérez, quien en julio de 2004 dijo desde su exilio en Miami que “la vía violenta permitiría sacarlo. Es la única vía. Chávez debe morir como un perro”.
Pero, como le manifestó el Quijote a Sancho: “Si ladran, es señal de que avanzamos”, el proceso revolucionario avanza por América Latina y el Caribe, a pesar de los planes del Imperio y sus secuaces para destruirlo que han levantado una triangulación fatal gestada en Honduras, Colombia y Haití. No podrán hacerlo, porque Chávez, desde su óptica de visionario, ha puesto al descubierto la conjura y ha alertado sobre esta nueva amenaza a través de sus mas recientes “Líneas”.
“A los patriotas y las patriotas de nuestra América no nos queda otra vía que recurrir a la estrategia perfecta: Contraataque popular a todo lo largo del frente de batalla”, expresó.
Más adelante, comentó:“El 22 de enero, allá en las alturas de Bolivia, con un Evo Morales iniciando un nuevo periodo de Gobierno Socialista y con un pueblo desbordando aquellos espacios, donde nuestro Padre Bolívar sintió 'el amor más desenfrenado de libertad', iniciamos la contraofensiva internacional de este año 2010, Bicentenario del inicio de esta revolución de Independencia”.
Y así como El Libertador le confesó en imaginario diálogo al gran Pablo Neruda, diciéndolo:“Despierto cada cien años/ cuando despierta el pueblo”, hoy ha vuelto de nuevo para combatir al lado de sus líderes y pueblos contra el Imperio y sus lacayos, guiándolos con su espíritu y su espada que “camina por América Latina” hacia ese mundo posible por el que luchan con decisión y valentía para hacer realidad esa utopía.
martes, 26 de enero de 2010
Tratado Michelena-Pombo.

Alberto Müller Rojas
No dispongo de ninguna historia viva -conservada dentro de mi tradición familiar- vinculada a la naturaleza de las relaciones binacionales entre Venezuela y Nueva Granada, al momento de la disolución de COLOMBIA LA GRANDE. Por ello debo recurrir a la historia oficial. Con ese marco aprendemos que el problema limítrofe entre ambos países se inicia con el intento de demarcación territorial contenido en el Tratado de Amistad, Alianza, Comercio, Navegación y Limites firmado en Bogotá entre el Ministro Plenipotenciario de Venezuela SANTOS MICHELENA y el Secretario de Relaciones Exteriores de Nueva Granada LINO DE POMBO (1833). Una denominación indicativa de una tentativa de definir la relación en términos cooperativos. Y al parecer ellas funcionaron así en lo correspondiente a la distribución equitativa de las deudas de guerra y, a la coalición frente a la amenaza representada por el intento de la Santa Alianza de restablecer el dominio de las monarquías absolutas en sus antiguas áreas de señorío. Empeño que, en Nuestraamérica, adelantó el Imperio Portugués establecido en Brasil, mediante la invasión a Bolivia en 1825. Fue contra esta agresión que el Libertador Simón Bolívar convocó el Congreso Anfictiónico de Panamá en 1826, rebautizado como Alianza Santa como contraposición al nombre de la coalición absolutista.
De este modo, con la inclusión en el Tratado Michelena-Pombo de la obligación de ambos países de abrir operaciones en cualquiera de los territorios nacionales ante la presencia de un agresor externo, se mantenía el espíritu de la decisión bolivariana destinada a defender la soberanía de las dos comunidades políticas. La controversia aparecería en lo relacionado con las respectivas aspiraciones territoriales de las dos comunidades políticas. Sin embargo ella no se transformó en polémicas sino hasta el momento en el cual se planteó una contradicción ideológica relacionada con la naturaleza de los regímenes políticos de los dos estados. A finales del siglo XIX chocaban el liberalismo laico establecido en Venezuela como resultado del Tratado de Coche que puso fin a la Guerra Federal, con una hierocracia (gobierno del clero), bajo la cual se ampararían las clases propietarias y mercantiles neogranadinas. Una situación que obligó a Antonio Guzmán Blanco a amenazar a Colombia con la guerra si persistía en sus intentos de apoderarse de parte de lo que hoy es el Estado Amazonas. Es el mismo estado de cosas que hoy subsiste, a pesar del retiro táctico del clero católico, cuyos intereses continúan coincidiendo con los de las clases propietarias y mercantiles del vecino país. Efectivamente, tal cuadro ha mantenido el uso de la fuerza como instrumento de negociación tácita. A principios de siglo, con las invasiones de Carlos Rangel Garviras a Venezuela, representando los intereses conservadores neogranadinos y la de Rafael Uribe Uribe a Colombia, en alegoría a la tesis revolucionaria bolivariana sobre la recomposición de Colombia la Grande, sostenida por el Presidente Cipriano Castro. Fue una situación que encontró una salida con el tratado de 1941, en el cual, según personajes como el Dr. Pedro J. Lara Peña, no estuvo ausente la amenaza del uso de la fuerza por parte del gobierno de Bogotá.
Pero el recurso de la violencia política se incrementó a partir del Acuerdo Bilateral de Cooperación Militar Colombo-Norteamericano, negociado entre las fuerzas armadas colombianas y el General usamericano Eduard Sibert en 1952. Pero en estas circunstancias ya no eran los intereses de las clases propietarias y mercantiles de aquel país los que jugaban dentro de las tensiones bilaterales. Eran los intereses del Imperio capitalista globalizado los que impulsaban la tensión dentro de su política del Balance de Poder en Ultramar. Así vimos las incursiones sobre el Golfo de Venezuela durante el régimen de Marcos Pérez Jiménez y el puntofijista de Jaime Lusinchi. En este último caso, un cuadro que casi provocó la guerra entre los dos estados.
Obviamente, la anterior apreciación tiene un alto grado de subjetividad como es lo típico en las historias vivas. Pero a esta interpretación es posible complementarla con otras valoraciones de los hechos comentados. Por ello, agradezco cualquier aporte, el cual podría ser enviado a través del correo amullerrojas@gmail.com.
amullerrojas@gmail.com
No dispongo de ninguna historia viva -conservada dentro de mi tradición familiar- vinculada a la naturaleza de las relaciones binacionales entre Venezuela y Nueva Granada, al momento de la disolución de COLOMBIA LA GRANDE. Por ello debo recurrir a la historia oficial. Con ese marco aprendemos que el problema limítrofe entre ambos países se inicia con el intento de demarcación territorial contenido en el Tratado de Amistad, Alianza, Comercio, Navegación y Limites firmado en Bogotá entre el Ministro Plenipotenciario de Venezuela SANTOS MICHELENA y el Secretario de Relaciones Exteriores de Nueva Granada LINO DE POMBO (1833). Una denominación indicativa de una tentativa de definir la relación en términos cooperativos. Y al parecer ellas funcionaron así en lo correspondiente a la distribución equitativa de las deudas de guerra y, a la coalición frente a la amenaza representada por el intento de la Santa Alianza de restablecer el dominio de las monarquías absolutas en sus antiguas áreas de señorío. Empeño que, en Nuestraamérica, adelantó el Imperio Portugués establecido en Brasil, mediante la invasión a Bolivia en 1825. Fue contra esta agresión que el Libertador Simón Bolívar convocó el Congreso Anfictiónico de Panamá en 1826, rebautizado como Alianza Santa como contraposición al nombre de la coalición absolutista.
De este modo, con la inclusión en el Tratado Michelena-Pombo de la obligación de ambos países de abrir operaciones en cualquiera de los territorios nacionales ante la presencia de un agresor externo, se mantenía el espíritu de la decisión bolivariana destinada a defender la soberanía de las dos comunidades políticas. La controversia aparecería en lo relacionado con las respectivas aspiraciones territoriales de las dos comunidades políticas. Sin embargo ella no se transformó en polémicas sino hasta el momento en el cual se planteó una contradicción ideológica relacionada con la naturaleza de los regímenes políticos de los dos estados. A finales del siglo XIX chocaban el liberalismo laico establecido en Venezuela como resultado del Tratado de Coche que puso fin a la Guerra Federal, con una hierocracia (gobierno del clero), bajo la cual se ampararían las clases propietarias y mercantiles neogranadinas. Una situación que obligó a Antonio Guzmán Blanco a amenazar a Colombia con la guerra si persistía en sus intentos de apoderarse de parte de lo que hoy es el Estado Amazonas. Es el mismo estado de cosas que hoy subsiste, a pesar del retiro táctico del clero católico, cuyos intereses continúan coincidiendo con los de las clases propietarias y mercantiles del vecino país. Efectivamente, tal cuadro ha mantenido el uso de la fuerza como instrumento de negociación tácita. A principios de siglo, con las invasiones de Carlos Rangel Garviras a Venezuela, representando los intereses conservadores neogranadinos y la de Rafael Uribe Uribe a Colombia, en alegoría a la tesis revolucionaria bolivariana sobre la recomposición de Colombia la Grande, sostenida por el Presidente Cipriano Castro. Fue una situación que encontró una salida con el tratado de 1941, en el cual, según personajes como el Dr. Pedro J. Lara Peña, no estuvo ausente la amenaza del uso de la fuerza por parte del gobierno de Bogotá.
Pero el recurso de la violencia política se incrementó a partir del Acuerdo Bilateral de Cooperación Militar Colombo-Norteamericano, negociado entre las fuerzas armadas colombianas y el General usamericano Eduard Sibert en 1952. Pero en estas circunstancias ya no eran los intereses de las clases propietarias y mercantiles de aquel país los que jugaban dentro de las tensiones bilaterales. Eran los intereses del Imperio capitalista globalizado los que impulsaban la tensión dentro de su política del Balance de Poder en Ultramar. Así vimos las incursiones sobre el Golfo de Venezuela durante el régimen de Marcos Pérez Jiménez y el puntofijista de Jaime Lusinchi. En este último caso, un cuadro que casi provocó la guerra entre los dos estados.
Obviamente, la anterior apreciación tiene un alto grado de subjetividad como es lo típico en las historias vivas. Pero a esta interpretación es posible complementarla con otras valoraciones de los hechos comentados. Por ello, agradezco cualquier aporte, el cual podría ser enviado a través del correo amullerrojas@gmail.com.
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