miércoles, 27 de abril de 2016

La Hora del Diablo y otras genialidades

Carola Chávez

Little demon
Desde el sector decente y pensante de esta país y con carácter de urgencia, llega, una, dos, tres veces en una semana, desde tres grupos distintísimos, sin conexión alguna entre ellos, más allá de su antichavismo rabioso, esta cadena de Whatsapp:
“Alguien, dotado de curiosidad, estuvo leyendo el decreto de Maduro sobre el cambio del horario. Me llamó la atención cuando dice que la hora se deberá cambiar el 1ro de mayo a las 2.30 am. Según él,   a esa hora debemos adelantar 30 minutos,  es decir debemos poner nuestros relojes en las 3.00 am. Por qué a esa hora? Lo lógico sería hacerlo a las 12 de la noche como se hace en los países normales, y recordé alguna historia siniestra, que alguna vez me contaron acerca del significado esa hora, entonces me puse a googlear y lo encontré. Nada se escapa de Dr. Google!!  Esa hora se denomina La Hora del Diablo! Búsquenlo en Google,  a esa hora anda el mal suelto…! esto no es más que brujería colectiva pura y dura. Yo les invito a tumbar sus porquerías. Cambien los relojes el 30 de abril a las 11.30pm y adelantelos los 30 minutos, es decir, pongan las 12 de la noche y que empiece el nuevo horario como debe ser, mientras lo hacen, recen por la protección de nuestra Venezuela, que Dios la bendiga y la proteja, y a nosotros también.  No importa cuál sea la religión que profesemos. Dios es uno y su bendición es siempre para todos . Reenvienlo a todos sus contactos en Venezuela.” (sic)
Imagino a los amigos que lo recibieron lo leyeron (sin que sangraran sus ojos) y lo reenviaron, con los pelos de punta, sintiendo un hilito frío de miedo recorriendo sus espaldas, santiguándose temblorosos, encomendándose a la Virgen Dorada de Altamira ¡Vade retro, Satanás!. ¡Clic! convirtiéndose en libertarios eslabones de esta cadena que, ooootra vez, desnuda al régimen Castro-madurista-palero.
La Hora del Diablo, lo dice clarito el “Dr. Google”. ¿Quién con dos dedos de frente podría dudar de la contundencia de este mensaje? Si apenas hace unos días Ramos Allup denunció por Twitter que la Asamblea Nacional había sido limpiada de elementos de brujería santera dejados allí por el chavismo para perpetuarse en el poder.
“¿Vieron lo que encontraron en el Congreso? –Escribió Gladys, de lo más cuartorepublicana, en el grupo whatsapp de su condominio. Queda clarísimo que es la magia negra lo que han mantenido a estos negros en el poder, por eso reenviemos a todos nuestros contactos esta imagen de San Miguel Arcángel envuelto en la bandera siete estrellas, y debilitemos al mal como lo hicimos el pasado 6D con la estampita virtual de San Jorge, otra vez venciendo al dragón”. Todo el edificio hizo clic y voló el Arcángel, con su espada de fuego, encadenado por las redes, colmando buzones y buzones junto al Dr. Google y otros runrunes.
Cada semana al menos una cadena distinta, que van desde los clásicos recurrentes, como el rumor de “ruidos de sables” que viene de buena fuente porque un amigo de la tía del vecino del señor que siempre me encuentro en la farmacia, es cuñado de la que la hace las uñas a la esposa de un general y está bien dateado; o el de la Patria Potestad que ha tenido, una y otra vez, a las familias pensantes de este país con el alma en vilo a pesar de que sus niños ya crecieron esperando ser arrebatados y nada. Pasando por los runrunes festivos-necrófilos, donde el muerto es siempre un chavista. “Dios quiera que sea cierto” y el emoticón de manitas rezando que por cierto, es pavosísimo, ¡Clic! O el del novedoso “Apagón General” que advierte a la colectividad que vienen días oscuros -¿Más? –Dice Gladys elevando sus manos al cielo- para que tomen sus precauciones porque la poca comida que les queda en la nevera se dañará por falta de luz y la hambruna que vivimos todos los venezolanos se convertirá en muerte y desolación, pero si es esto lo que tiene que pasar para que este pueblo abra los ojos y acabe con esta plaga chavista, pues, que así sea, porque la verdad es que el venezolano es flojo y sumiso y por eso no sale a luchar por la libertad.
Así durante los últimos 17 años, mandando incontables cadenas “para romper las cadenas”, primero por email y, avanzando al ritmo vertiginoso de las tecnologías, ahora por Twitter, Facebook, y Whatsapp. Cadenas que no han servido sino para meterse miedo entre ellos mismos, y para probar que no tiene límites la estupidez, sobre todo, cuando se mezcla con la arrogancia de quienes se autodefinen como la gente decente y pensante de este país.

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