miércoles, 22 de octubre de 2014

El delito acusa.

Antonia Muñoz

 

Algunas expresiones que encierran mensajes moralizantes, consejos, enseñanzas o críticas, con el uso se convierten en un adagio, proverbio o refrán, que no siendo lo mismo, las repetimos sin someterlas al mayor análisis, ya que el tiempo y la costumbre se encargaron de colocarlas en el imaginario colectivo; por lo tanto, el pueblo las usa en el momento o circunstancia apropiada. Nadie pondrá en duda la sabiduría que encierran estas expresiones. Hoy decidimos referirnos a varios temas, pero no queríamos que el mensaje luciera como una colcha de retazos; por lo tanto, decidimos acudir a una de estas expresiones que es muy común en mi querido Barlovento; y se aplica a la gente que se descubre sola, que deja al desnudo sus verdaderas intenciones, cuando se da por aludida o reacciona en forma desproporcionada ante un mensaje o una medida, cuya aplicación va dirigida a todos, pero a nadie en particular. La expresión “el delito acusa”, tiene una connotación similar a “el que se pica es porque ají come” o “el que no la debe no la teme”.
Si en una asamblea se observa que uno o varios miembros de un grupo se oponen a que los participantes voten en forma secreta para decidir sobre la adopción de una medida o selección de las o los candidatos para alguna función, cualquiera puede estar seguro que esa o esas personas esconden un interés o propósito no expresado abiertamente. Probablemente se trata de alguien que utiliza la coacción, el chantaje o la amenaza, para controlar la decisión de la asamblea, pero manteniendo su ropaje y discurso de demócrata. Actualmente es muy común que gente que se queja de la inseguridad en un determinado sector, si se despliegan los cuerpos de seguridad y se deja apostamiento de la Guardia Nacional Bolivariana en el sector, no falta quien haga la acusación de que se está militarizando el país. Ud. puede estar seguro que quien así reacciona, no tiene interés o por alguna razón no le conviene que el Estado controle la inseguridad.
Debería llamar la atención que unas cuantas voces se hayan levantado en forma virulenta en contra del uso de capta huellas para realizar un control biométrico y determinar la frecuencia con la cual cada familia compra los alimentos de primera necesidad o consumo masivo. Una primera razón para tal reacción es que a algunos de esos ciudadanos se les terminaría el negocio. Una segunda razón, es que a más de uno no le conviene que se controle una de las causa de la escasez y de la inflación. Quienes reaccionaron con estridencia saben que la medida nada tiene que ver con violación de los derechos humanos, ni con racionamiento al estilo cubano, ni con humillación a las y los venezolanos por el uso del capta huellas. Eso es lo que quieren hacer creer, pero siempre “se les ve el bojote”, porque el delito siempre acusa. Del mismo tenor, pero todavía más sorprendente, es la reacción de algunos ante las medidas para controlar el contrabando de extracción en los estados fronterizos; muy especialmente en Táchira y Mérida. El contrabando sólo les conviene a quienes se lucran con ese delito y a quienes lo utilizan para desestabilizar la economía del país y para sacarle dividendo político. Hay un grupo que obtienen ambos beneficios: el pecuniario y el político.
Todos sabemos que los recursos provenientes de la venta del petróleo, son la principal fuente de financiamiento para el Proyecto de Presupuesto de la Nación. Cada año las mismas voces de la oposición se levantan para quejarse porque el Gobierno Bolivariano para elaborar el presupuesto, toma como precio base del barril de petróleo, 40 ó 50 dólares ($) y en el año 2014 tomó $60, aún cuando el precio de la cesta venezolana llegó hasta $130 en el 2008. La oposición acusa al gobierno de querer utilizar el diferencial en gastos superfluos y sin ningún control, cuando ese excedente, en buena parte se distribuye en créditos adicionales para los estados y municipios. Si en el 2008 se hubiese calculado el presupuesto a $ 100 o más el barril, la situación financiera hubiese sido aún más comprometida de lo que fue, ya que ese año los precios del barril de petróleo venezolano tuvieron una abrupta caída. Los voceros de la oposición, además de alegrarse, hubiesen dicho que quienes manejaban las finanzas eran unos irresponsables. Así que la verdadera razón para la crítica, es que ante la caída de los precios del petróleo no se pueda cumplir con el proyecto de presupuesto, lo cual se utilizaría como bandera de descalificación para el gobierno.
Definitivamente, en muchas oportunidades los seres humanos no expresamos nuestros verdaderos deseos, temores o sentimientos, pero siempre “el delito nos acusa”. En política hay que tener cuidado para que no se vean estas costuras, y hay que aprender a dar correcta lectura a lo que se dice, porque en política no siempre lo que se dice es lo que tenemos en la mente y en el corazón. CHÁVEZ VIVE. LA LUCHA SIGUE!
San Juan de los Morros, miércoles 22 de octubre de 2014.


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