
Nancy Mastronardi
Dentro de la tan buscada 'unidad' de la oposición venezolana continúan las contradicciones: unos aconsejan actuar de manera democrática y en teoría respetando la Constitución, mientras otro grupo plantea la promoción de guarimbas y acciones de calle. En un trabajo publicado por la periodista Anna Teresa Pozzolungo en el diario El Tiempo, de Puerto La Cruz, se destaca que en la oposición hay quienes aconsejan no darle a Hugo Chávez la excusa de llamarlos guarimberos. 'En ese bando están los que creen que tomar la calle es hacerle el juego al Gobierno', refleja el artículo. 'Dentro del mismo conglomerado opositor también hay quienes cuestionan la pasividad. En esa parcialidad están los que no renuncian a la protesta y se niegan a “poner la otra mejilla”'. Citado por El Tiempo, Amalio Belmonte, profesor de Sociopolítica de la Universidad Central de Venezuela (UCV), recordó que algunos errores pasados de la oposición, como la abstención sin razonamiento o la participación sin ofrecer un proyecto alterno, se han reflejado en resultados que, al final, son sólo cifras, y que no se han traducido en acciones constantes. “La oposición no se puede seguir manejando coyunturalmente sino de manera continua y ello significa que debe ver, en cada circunstancia, como actuar. Si no es así, seguirá la improvisación”, dice Belmonte. El sociólogo señala que los adversarios al Gobierno deben ponerse de acuerdo. “No son capaces de unificarse más allá de las pequeñas cosas, no son capaces de pensar que el dilema está entre democracia y formas de autoritarismo que pueden acabar con ella, sino que sólo piensan en quién va a suceder a Chávez'. AD reconoce que la oposición no tiene rumbo El presidente de Acción Democrática, Víctor Bolívar, señaló, tal como publica El Tiempo, que “el gran drama está en que nosotros todavía no tenemos definido qué es lo que haremos en caso de que Chávez salga del poder. Nos hemos quedado sólo en decir que es malo su socialismo y no hemos hecho un esfuerzo, ni serio ni profundo, para ofrecer alternativas viables”. El dirigente adeco reconoció que la oposición no tiene una organización definida ni unas líneas políticas de acción claras. Bolívar insiste en que la oposición debe revisarse, cosa que -advierte- luce difícil, dada la heterogeneidad de las organizaciones opuestas a la revolución. “Si seguimos actuando con los mismos códigos de Chávez: sin elecciones internas dentro de los partidos, sin legitimar las autoridades, abandonando la calle y escondiendo la cara frente a hechos graves, no seremos alternativa para Venezuela”, aseguró. Entre la calle y el respeto a la democracia, la oposición organizó el pasado lo que han denominado Mesa por la 'Unidad' Democrática, a ver si finalmente esta vez sí alcanzan la tan anhelada 'unión'. Y es que cada vez que se avecina un proceso electoral, los opositores se encuentran, afirman que están 'unidos' y que lucharán todos juntos por el país. Pero justo días antes de un comicio comienzan a desesperarse por el poder y comienzan las divisiones. Hasta ahí llega la 'unidad'. Falta de unidad y franqueza El politólogo Carlos Romero, también reseñado por el diario oriental, sostiene que la falta de unidad opositora tiene que ver con otra falta: la de franqueza. “No hay unión porque, entre otras cosas, no hay ningún dirigente que pueda estar por encima de otros igual o cercano a Chávez. Y como no lo hay, todos ellos pretenden ser ese dirigente”. De su lado, el integrante de Un Nuevo Tiempo (UNT) Alfonso Marquina 'recomienda a sus colegas políticos dejar de preocuparse por protagonismos y ocuparse de ser útiles a la gente', reseña el diario. También destaca: 'Recientemente, el presidente de Datanálisis, José Antonio Gil Yépez, explicó que mientras el gobierno acelera la revolución (...) del lado de la oposición no hay articulación alrededor de un líder, mensaje o partido'. A lo lejos, la 'unidad' El primer intento de la oposición por unirse se realizó en la denominada Coordinadora Democrática, fundada en octubre de 2002. Esta convergencia de partidos, protagonistas del golpe de Estado de 2002 se disolvió en el 2004 debido a la ruptura interna de la organización, poco después de haberse realizado el referendo revocatorio presidencial en agosto de ese mismo año. El 23 de enero de 2008 los opositores realizan un segundo intento con el denominado Pacto de la Unidad, mediante el cual buscaban concretar candidaturas unitarias de cara a las regionales. Un tercer paso se dio el pasado lunes 1 de junio cuando Acción Democrática informó sobre la creación de una mesa unitaria que comenzará a trabajar en distintas áreas, entre ellas electoral y organizativa.

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