Hernando Cortés Pico
TERROR, EQUIVALE A CAUSAR MIEDO. TERROR ES VIVIR INSEGURO Y DESORIENTADO. ES MATAR AL INDIVIDUIO EN VIDA. ES BURLARSE DEL SER HUMANO. ES MALDAD, FISICA MALDAD.Este episodio de la vida real de un ciudadano colombiano, por mencionar el ciudadano colombiano, equivale a cualquier ciudadano de cualquier país donde el capital y las macabras decisiones de esas oligarquías deshumanizadas, usan esa forma de sometimiento, el terror, para reinar. Como colombiano oriundo de la zona de Urabá, cuna del paramiltarismo en mi país, y muy conocedor de estas practicas de mi “Estado”, puedo asegurar que una cosa es el viejo cuento chimbo de “razones de estado” para el aplique del terror. Una cosa es, la vieja fraseología militarista de “seguridad democrática” para el aplique del terror y otra cosa el justificado por nosotros, “terrorismo de Estado” para también aplicar el terror. Pero también puedo asegurar, que para cualquier colombiano, estos términos demagógicos de oligarcas del siglo XX y XXl para justificar sus asesinatos, no es otra cosa que el terror de esas oligarquías para sostener sus status capitalistas. Toda esa sarta de pajudeces políticas, no es más que la sutil forma de salir por la tangente cuando es la física maldad aplicada por la clase rica del mundo, para seguir oprimiendo a sus anchas.En un país como el mió, Colombia, igual al país de muchos hombres y mujeres de África, Centroamérica, Asia y todos los “tercermundistas”, donde el hacendado, el empresario, el comerciante aburguesado, el profesional neoliberal, el empleado publico corrupto y alcahuete, y en general esa clase media nerviosa pero criminal, que aprendieron a mantener su status con la contratación de hombres y mujeres lumpems llamados mercenarios disfrazado de policías , soldados, paramilitares o marines y reclutados a base de sutiles necesidades impuestas, el hombre y la mujer del común, vive sus miedos y sus inseguridades como algo normal, como algo que forma parte de su existencia.Un colombiano cualquiera, de un pueblo grande o pequeño o de un barrio clase popular o sumido en la pobreza impuesta, sabe que en el cuartel de policía o en la base militar más cercana, están otros colombianos capaces de asesinarlo por cualquier motivo. Son capaces de torturarlo porque la “orden viene de arriba”, porque ese campesino “habla mucho”, porque parece que “colaboran” con la guerrilla. O porque en su casa había una silueta del Che o un libro de cooperativismo o un afiche con una hoz y un martillo. O porque en aquella casa vive la novia del hermano de un guerrillero. O porque aquel muchacho universitario lee libros de Marx o de Mao. O también, cuando un fogoso sindicalista mencionó en uno de sus discursos frases como socialismo o comunismo u oligarquía. Y lo matan con más razón, si dice en cualquier reunión pública o privada, que Fidel Castro, es una de las personas más importantes del siglo XX y del XXl. O también, si dice que Hugo Chavez Frías, es un humanista.Un colombiano cualquiera sabe que en su barrio o muy cerca de su casa y a veces su vecino, es un paramilitar o también sabe que su sobrino o su hermano están metidos en esa cosa. Y tiene miedo, pero habla con él de cosas baladí o le “lleva la corriente” cuando su amigo o familiar paraco le cuenta de sus últimos asesinatos. Un colombiano cualquiera, en cualquier camino de su finquita o en la calle del barrio o en el basurero de la ciudad, encontrará cualquier mañana un líder cívico con sus manos amarradas en la espalada con muchos tiros o degollado. Un colombiano cualquiera que labore en un lavadero de autos, en cualquier momento le toca lavar la camioneta de un comandante paramilitar o del ejercito y en la limpieza del vehiculo, es natural que encuentre unos dedos recién cortados, una oreja o un ojo, además de limpiar litros de sangre coagulada. ¡O quizás se tope con una motosierra con la guaya o cuchilla llena de…Un colombiano cualquiera sabe que la bomba que estalló en la carretera o en la avenida de la ciudad o en el edificio aquel, no la puso un guerrillero, no la activó un grupo de universitarios en una huelga. Un colombiano cualquiera sabe que la bomba que mató una docena de inocentes, fue activada por un capitán de la policía, por un soldado “profesional” del ejército colombiano. Lo mismo le sucede cuando sabe que su comunidad quedó sin luz porque volaron las torres de energía; el colombiano común sabe que el mismísimo ejército las voló y que la prensa dirá que fue la guerrilla. Un colombiano común sabe que en la carretera están asaltando los buses y quemando los camiones no por atacar a los ricos propietarios, sino para cobrar los seguros, y sabe que no es la guerrilla; él sabe que los asaltantes tienen brazaletes de la guerrilla, pero los asaltantes son de la base militar más cercana. Un colombiano cualquiera sabe que los oleoductos los explota el ejército nacional de Colombia o los paracos, en manguala con las mismas compañías que los repara y vuelven y los explotan para volverlos a reparar y vuelven y lo hacen.Un colombiano cualquiera sabe, que cuando hay expectativas por espectáculos deportivos como el fútbol a nivel nacional o internacional, es seguro, que ese día, se masacren a muchos campesinos o se asesine a cualquier líder cívico o un sindicalista, y el estruendo del espectáculo, opaque el macabro echo. Todo esto que le sucede y sabe un colombiano cualquiera, hace que la palabra terror, sea sinónimo de un poquito de miedo, hace que sea una palabra prácticamente sin sentido, porque el asombro ya no existe en ese colombiano cualquiera.El venezolano de hoy, ya casi no se acuerda que en los años sesenta y setenta y parte del ochenta, vivió cosas parecidas. Viene bien que esta gloriosa revolución, le recuerde a muchos venezolanos y les enseñen a los más jóvenes que esta revolución, es la esperanza de esos colombianos y los millones de hombres y mujeres de los países sometidos por esos oligarcas que usan el terror, como bandera de sus principios.¡Patria socialismo o muerte!¡Chavez es la paz. Chávez es socialismo!
hernandocortespico@gmail.com
domingo, 15 de junio de 2008
El terror de un colombiano cualquiera.
Etiquetas:
Mundo en Revolución
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario