domingo, 3 de febrero de 2019

Guaidó y las consecuencias del espejismo que construyó

 


A partir de esta hora 05:00 pm del dos (02) de Febrero de 2019, Juan Guaidó va a empezar a sufrir las consecuencias del espejismo que construyó, un absurdo fantasioso e ilusorio de la toma del poder.
Los efectos a priori del 23 de Enero pasado en que la oposición salió de su pasividad politica y se mostró en la calle de manera pacífica, nuevamente se diluyen, esto se conoce como «Regresión del Momento Constitucional».
Al montar una operación política estructurada en una lógica del absurdo, apoyada en argumentos carentes de razonabilidad, que en el fondo esconden un ataque burdo, obsceno y poco elegante a la Constitución y a la soberanía, restaron al renovado activismo político de calle de los opositores lo que John Elster llama la «sensatez y lucidez del momento constitucional»
Hasta ahora, no le ha funcionado a la oposición ninguna acción orientada o sustentada en un ataque a la Constitución. Rechazan tosudamente en reconocer, que la Constitución es sagrada, que es el baluarte y punto de apoyo y referencia de cualquier acción política orientada a la toma del poder.
Estoy seguro, que los asesores de los manipuladores de Juan Guaidó confundieron los problemas de rechazo y descontento de un sector de la población hacia el Presidente reelecto Nicolás Maduro con lo que Bruce Ackerman y John Elster denominan Momento Constitucional: «Los que ocurren en momentos caracterizados por el convencimiento del pueblo sobre la seriedad de lo que se discute y la gran movilización que esto acarrea».
Juan Guaidó, sus manipuladores y los asesores de éstos, intencionalmente desviaron el sentimiento de oposición de un importante sector de la sociedad venezolana, muy probablemente fundado en el deterioro de nuestra economía y los problemas que eso acarrea a la población en general.
Guaidó y los suyos confundieron algo absolutamente cotidiano y normal en la democracia, como es, el considerar el momento oportuno para arreciar la lucha opositora a los gobiernos, con la toma arbitraria del poder, con atentar contra la Constitución, cometiendo el delito de Insurrección, esta vez, amparados en las ya tristemente célebres modalidades al estilo Primavera Árabe, Revolución de Colores, con apoyo de las variadas y nuevas formas de guerra injerencistas, impregnadas de falsas posturas democráticas.
Reitero, Juan Guaidó y los suyos intencionalmente, se negaron en distinguir entre, un Momento Constitucional y un Momento Corriente, en fin, degradaron éste último momento, restándole lucidez y razonabilidad. No se ataron las manos como Ulises «para evitar la amenaza de su propia existencia» como no los enseña Elster en Ulises y Las Sirenas, libro que Guaidó y los suyos deberían leer y releer, a ver si aprenden de una definitiva vez a cultivar la calidad deliberativa que exige la democracia, si, es que en realidad, desean que sus engañados seguidores abandonen su pasividad política y asuman la Patria, la democracia y algo tan edificante para el ser humano como lo es el poder hablar en voz alta por si mismo.
Toda estrategia basada en el absurdo con apariencia triunfalista, si no logra tomar el poder en un tiempo determinado, se diluye, porque la racionalidad y razonabilidad, toman su espacio desplazado momentáneamente, esta vez en hombros de la Constitución.
Lamentablemente, lo que está empezando a sucederle a Juan Guaidó no podemos apreciarlo como un triunfo, pues, éste con su desviado comportamiento ha logrado que una potencia militar agresora, injerencista e invasora como los EEUU lleve a cabo abierta y deliberadamente acciones de asedio, hostiles, que amenazan nuestra seguridad nacional como nunca antes en nuestra historia, ese es el verdadero crimen de lesa Patria cometido por Juan Guaidó nos corresponde al pueblo de Venezuela exigirle a la clase política en general la mayor coherencia, el mayor apego a la Constitución y la mas elevada cultura democrática, porque no hay duda que los Guaidó surgen por efecto de deficits democráticos, en los que muchos han contribuido.

Abogado

Enrique Tineo Suquet



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