viernes, 15 de marzo de 2019

Evitar el abismo

Aurora Lacueva.- Escribo el domingo 10 de marzo por la tarde, en un momento cuando el gran reto de la dirigencia política y de la ciudadanía es evitar que el país caiga en un abismo de violencia, improductividad y atraso, del cual le cueste décadas salir.
Ya habrá tiempo más adelante para analizar las causas que nos trajeron hasta aquí y para clarificar responsabilidades. Al presente lo importante es darle, sin mayor dilación, una solución pacífica y democrática a la crisis de múltiples caras que sufrimos.
No son los días de marearnos con diálogos sin agenda definida, ni de pretender el “todo o nada”. Gobierno y oposición, ayudados por mediadores aceptados por ambos, necesitan llegar rápidamente a acuerdos que nos alejen del despeñadero y nos enrumben por una senda de trabajo, creación y desarrollo.
Quizá no sea la senda que uno u otro soñaron liderar, pero será una vía, por lo menos, de acumulación de logros, de tranquilidad y, esperamos, de justicia.
En lo político, necesitamos un poder ejecutivo aceptado por toda la población. Sin entrar a considerar si hubo o no irregularidades en la elección presidencial de 2018, lo cierto, lo innegablemente cierto, es que millones de venezolanas y venezolanos no fueron a votar en esa oportunidad porque estaban convencidos de que tal elección era un fraude.
Por mi parte, voté. Pero ¿cómo ignorar lo que entonces pasó? La mayoría de los que se abstuvieron ese día no eran los típicos desentendidos que dicen preferir “la playita”. Ellas y ellos no reconocen a Maduro como presidente legítimo. Empeñarse en ignorar esto nos empuja al desastre. Por otra parte, el gobierno actual –por diversas razones- no está en posibilidad de sacarnos de esta crisis.
Se requiere entonces un acuerdo político que permita nombrar un nuevo CNE, el cual convoque a elecciones presidenciales. Y, si las partes así lo deciden, también a legislativas. Un gobierno de unidad nacional podría asumir durante breve lapso para organizar este proceso y lograr ciertos avances urgentes en la situación económica y social del país. Las diversas tendencias políticas habrían de reconocerse mutuamente y respetarse su derecho a actuar. Propuestas como estas pueden ser sometidas a referéndum para ganar en fuerza y constitucionalidad.
Aurora Lacueva
Educadora

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