jueves, 16 de febrero de 2017

Elevemos la temperatura por la Patria

De nuevo a atrapar la vida, ¡carrizo!, cuando creemos que se puede ir… vivámosla en defender con fiereza y con el alma los ideales que sustentan nuestro quehacer y sentido para vivir viviendo, como nos lo adelantó el Comandante Chávez.
Mientras el diezmado sector de aventureras y aventureros sigue en su miserable tarea del odio y venganza, por el hecho histórico universal que dio al traste a sus últimos 40 años del Puntofijismo de gobernantes que sí, que eran solo aprovechadores de las rapiñas del poder, mientras Venezuela solo fuese el “patio trasero” del Gobierno de EEUU.
Pero ese pueblo llano venezolano verdadero sigue en pie, incluidos sus burlados “seguidores” exigiendo al presidente Maduro que le pare ya el trote a la impunidad. No solo a los rateros de todas las nacionalidades y sus atracos a punta de precios especulativos, sino a los grandes consorcios empresariales, determinantes en el tráfico de alimentos privados y públicos, y en el gobierno se vele por el cuido del proceso Bolivariano. Realidad que, sin perder de vista una inseguridad hasta importada, realidades estas que elevan la temperatura del clima en el país.
Oportuno artículo del sacerdote de Petare Bruno Renaud: “La calle… y nosotros”, sobre la permanente bulla de conceptos irritantes de la situación, el sacerdote petareño reclama que se esgriman sólo opiniones negativas, en contraste con el optimismo propio del venezolano”.
Argumenta el párroco lo indispensable de un diálogo.
También el papa Francisco esgrime el diálogo, pero a la elitesca CEV, autista, no parece preocuparle un baño de sangre en Venezuela.
¡Seamos entonces de verdad revolucionarios!, ¡a quienes el imbatible Comandante Chávez rescató, a otros formó, y estimulemos la esperanza que sí nos eleve la temperatura, pero en defensa de la Patria que nos dejó con su vida.
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Autor: 

Carmen Castillo Travieso