domingo, 26 de febrero de 2017

Estados Unidos no recibió a Ana Frank cuando pidió ser refugiada; no cometamos el mismo error otra vez

Amy Goodman y Denis Moynihan
Ana Frank tendría ahora 87 años de edad si no hubiera fallecido en Bergen-Belsen, un campo de concentración nazi en Alemania. Cabe preguntarse qué palabras sabias le podría ofrecer al gobierno de Trump mientras este elabora la última versión de su prohibición de ingreso al país de musulmanes y refugiados. Ana Frank es conocida por su famoso diario, escrito mientras ella y su familia se escondían de la Gestapo en el “anexo secreto” de una casa en Ámsterdam, entre 1942 y 1944. Tiempo antes de que la familia tuviera que ocultarse, el padre de Ana, Otto Frank, intentó desesperadamente conseguir visas para llevar a su familia a Estados Unidos. Como a otras decenas de miles de judíos europeos de la época, le negaron la solicitud varias veces.
Ana Frank y su familia fueron delatados y enviados a campos de concentración. Solo sobrevivió su padre, Otto, quien publicó los escritos de Ana en un libro conocido en español como “El diario de Ana Frank”, que pasó a formar parte del canon de la literatura de resistencia. El libro debería ser una lectura obligatoria ahora que Donald Trump y su círculo íntimo de xenófobos intentan prohibirles a musulmanes y refugiados el ingreso a ese mismo lugar de refugio que no le fue otorgado a la familia Frank hace 75 años.
Stephen Goldstein, director ejecutivo del Centro Ana Frank para el Respeto Mutuo, contó en Democracy Now!: “A Ana Frank le negaron el permiso de inmigración al menos dos veces. Otto Frank, su padre, envió solicitudes al gobierno de Franklin Roosevelt, aproximadamente entre 1939 y 1941. Frank era un hombre con buenas conexiones. Era un hombre inteligente con amigos en cargos importantes. Y logró tener comunicaciones con funcionarios de alto nivel del gobierno de Roosevelt, en las que expresó: ‘Por favor, salven a mi familia. Salven a la familia Frank’. No funcionó. [Roosevelt] rechazó acoger a la refugiada Ana Frank”.
Este aspecto de la historia de Ana Frank no era conocido hasta que, décadas más tarde, se descubrió una serie de documentos al respecto, que se hicieron públicos en 2007. Las 81 páginas de documentación registran los intentos de Otto Frank para obtener visas de viaje a Estados Unidos para su familia. Con la excusa del temor a que la Alemania nazi pudiera enviar agentes y saboteadores en medio del flujo potencial de refugiados, funcionarios antisemitas del Departamento de Estado bloquearon el ingreso de todos los refugiados que pudieron, con lo que condenaron a decenas de miles de personas a morir a manos de los nazis. Steven Goldstein prosiguió: “Sin importar si este prejuicio maligno contra los refugiados fue perpetrado por un demócrata como Franklin Roosevelt o un republicano como Donald Trump, es un cargo inadmisible en la conciencia nacional estadounidense. Es por eso que, en nombre de Ana Frank, tenemos la obligación de apoyar a los refugiados musulmanes y a todos los refugiados en general, y ayudarlos a venir a este país”.
Desde que el presidente Trump asumió el cargo ha surgido una ola de amenazas y ataques tanto contra judíos como contra musulmanes. Al menos 69 amenazas de bomba fueron dirigidas a 54 Centros Comunitarios Judíos en todo Estados Unidos desde la asunción de Trump. El miércoles por la mañana, la Liga Antidifamación, que rastrea estas amenazas, recibió una amenaza de bomba en sus oficinas de la ciudad de Nueva York. En University Hills, Missouri, cerca de Saint Louis, derribaron más de cien lápidas en un cementerio judío.
Cuando surgieron las imágenes del vandalismo antisemita, dos activistas musulmanes –Linda Sarsour, copresidenta de la Marcha de Mujeres en Washington, y Tarek El-Messidi– lanzaron una campaña de recaudación de fondos para reparar el daño. Esperaban recaudar 20.000 dólares; en 24 horas, consiguieron más de 90.000. “Los fondos que queden tras la restauración del cementerio serán destinados a la reparación de cualquier otro centro judío que sea vandalizado”, escribieron. Dos semanas antes, el sábado 28 de enero, el Centro Islámico en Victoria, Texas, fue quemado por completo. La comunidad judía local les dijo a los fieles musulmanes que en su sinagoga había espacio para que todos hicieran sus oraciones y les entregó las llaves del templo. Se lanzó una campaña en Internet para reconstruir la mezquita y en cuestión de semanas se recaudaron más de 1.100.000 dólares. La obra ya está en marcha.
El 27 de enero fue el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto. El presidente Trump emitió una declaración que fue ampliamente criticada por no mencionar a los judíos en absoluto. Poco después, en una conferencia de prensa celebrada con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, cuando un periodista israelí le preguntó sobre el aumento del antisemitismo desde que fue electo, Trump respondió con alardes sobre su victoria electoral.
Periodista: “Señor presidente, desde su campaña electoral e incluso después de su victoria, hemos visto un gran aumento en incidentes antisemitas a lo largo de Estados Unidos. Y me pregunto, ¿qué tiene para decirle a la comunidad judía de Estados Unidos e Israel, y tal vez del resto del mundo, que creen que su gobierno está teñido de xenofobia y quizá racismo?”
Presidente Trump: “Bueno, solo quiero decir que nos sentimos muy honrados por la victoria que tuvimos: 306 votos del Colegio Electoral. No se suponía que superáramos los 220. Lo sabes ¿cierto? No había forma de llegar a 221, después dijeron que no había forma de llegar a 270”.
Al día siguiente, en otra conferencia de prensa donde estaba solo, cuando un periodista judío jasídico lo interrogó nuevamente sobre el aumento del antisemitismo, Trump arremetió contra el periodista; le dijo que se sentara y agregó ”silencio, silencio, silencio”.
Periodista: “Lo que nos preocupa y lo que realmente no hemos visto que se haya atendido es el aumento del antisemitismo y qué planea hacer al respecto el gobierno. Hay un informe de que hubo 48 amenazas de bomba contra centros judíos en todo el país en las últimas semanas. Hay personas que están cometiendo actos antisemitas o amenazando con…”
Presidente Trump: “Así que dijo que iba a hacer una pregunta muy simple y fácil, pero no lo es. No es una pregunta simple, no es una pregunta justa. Bien, siéntate. Entiendo el resto de tu pregunta. Este es el asunto, amigos. Número uno: soy la persona menos antisemita que hayan visto en toda su vida. Número dos: racismo. La persona menos racista. De hecho, nos fue bastante bien, en comparación con otros candidatos republicanos… Silencio, silencio, silencio.
Después de las críticas generalizadas por su omisión al no condenar la ola de amenazas de bomba contra los Centros Comunitarios Judíos, el presidente Trump finalmente calificó al antisemitismo de “horrible” y “doloroso”. Después de eso, el vicepresidente Mike Pence visitó el cementerio de Missouri que había sido vandalizado.
En estas épocas de resurgimiento del nacionalismo de derecha y la xenofobia, las palabras de Ana Frank pueden ayudarnos a todos: “Lo hecho, hecho está, pero podemos evitar que suceda de nuevo”.

© 2017 Amy Goodman
Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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