jueves, 23 de febrero de 2017

Trump bueno, Trump malo

Carola Chávez


donald-trump
La pasada fue, allá en la Casa Blanca, una semana movidita, por no decir jamaqueada: frenazos, renuncias, vocerías afirmando que el jefe dijo… Rusia otra vez en la belicosa mira, un descabellado “devuelvan a Crimea” y claro, no podía faltar Venezuela. Se acabó el silencio.
Al sur del Rio Grande el cipayaje, comiendo uñas de la angustia, esperaba el silbido del amo. Este llegó a Venezuela en forma de trino, que es lo mismo pero con plumas: Una foto de Lilian Tintori, con su cuidado look de aspirante a monja alpina, al lado de Trump, que posa con la boca fruncida y un dedo pulgar apuntando hacia arriba, que bien podía haber sido su dedo medio. Al otro lado el vice presidente y más allá, rompiendo la equidistancia y portando la única sonrisa de la foto, el senador Marco Rubio, a quien ya conocemos. Un tuit que tenía que ser un trofeo: “Liberen a Leopoldo, con un toque Trump “Immediately!” como si el gobierno venezolano fuera un concursante de “The Apprentice”, aquel programa de tele donde Trump dada todas las órdenes y quienes no las cumplía terminaban despedidos, “You’re fired!
Un tuit como ese, en tiempos de Obama habría recibido miles de respuestas, en inglés Open English de El Cafetal, desbordando agradecimiento. Ahora, entre las 16 mil respuestas al tuit de Trump, no pude encontrar ni una.
Un tuit de esa calaña tenía que haber sido Trending Topic (tendencia) en cuestión de segundos, especialmente cuando sabemos que el ala más histérica y más violenta de la oposición, el ala Leopoldera Mariacorinera, milita en en las redes sociales. Pero nada, los TT, esa noche fueron para CNNE, canal de TV sancionado ese día por CONATEL y al que Trump se refiere como Fake News.
Un giro tragicómico porque fue gracias a CNNE que la oposición venezolana supo que Trump era una horrible amenaza, un Chávez catire, un millonario ordinarísimo porque el mono, aunque se vista de seda y sea rubio, mono se queda. Gracias a CNNE lo odian con toda su alma.
Entonces sale Lilian Tintori, diciendo: ¡coronamos la cima!, y la cima es el esperpento con copete. ¿Cómo alegrarse? Celebrar ese encuentro sería negar lo que saben, sería dudar de CCNE que -¡Oh no!- ahora hace grotescos malabarismos mediáticos para convencer a su audiencia de que Trump aunque perverso, es chévere si se reúne con Lilian.

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