viernes, 18 de marzo de 2011

El espacio mediático jamás será neutral La trampa Televen:

Ximena Gonzalez Broquen 


¿Hasta cuándo seguiremos cayendo en las trampas ideológicas de la Sociedad de la Información? ¿Hasta cuándo seguiremos creyendo que la neutralidad es la base necesaria para el desarrollo democrático del diálogo o del debate? ¿Hasta cuándo seguiremos pensando que el diálogo es un instrumento para limpiar diferencias? ¿Hasta cuándo seguiremos creyendo que la democracia tiene que ser conciliación de los puntos de vista diferentes? ¿Hasta cuándo seguiremos pensando que elespacio publico es un espacio indiferenciado y neutro?
     Y sobre todo ¿Hasta cuándo seguiremos creyendo que el espacio mediáticodemocrático es un espacio sin cualidades, es decir un espacio cuyo equilibrio se mide a su neutralidad matemática?
     Televen nos dio ayer una tremenda lección y nos comimos el cuento de que era un espacio neutral hasta sus últimas migajas. Los estudiantes bolivarianos aceptaron participar en una escenificación de debate, cuyas características ya venían truncadas. Truncadas por su falsa pretensión a la neutralidad, su falsa concepción del equilibrio y del respeto. Truncadas por una concepción de lo que tiene que ser el espacio publico y el diálogo democrático. Truncadas por una escenografía ilusoria de ágora en gradas cuyos maestros de obras quedan siempre fuera del campo. Truncadas por el supuesto papel de arbitro neutral que pretendió jugar Televen en el juego político.
     El espacio no es neutro, nunca lo fue y nunca lo será. El espacio es poder, la transmisión de la información es poder, y la escenificación del espacio mediático como espacio de debate democrático es representación ideológica del poder: Y en este caso particular representación y escenificación ideológica de uno de los fundamentos de la democracia neoliberal: el espacio mediático neutro como lugar para el debate de opiniones, sustituto a la participación del pueblo en lo político, en el cual toda comunicación es silenciada y neutralizada.
     Tocqueville denuncio hace tiempo ya la tiranía de la opinión. Esta tiranía tiene hoy en día, con el desarrollo planetario de la superpotencia mediática neoliberal, unas modalidades particulares que hacen de lo mediático el poder más grande jamás concebido para inmovilizar al pueblo. Inmovilizarlo física y mentalmente, despojándolo de su movimiento y de su palabra, reduciéndolo al silencio lanzando sobre él la quimera que usurpa su identidad: la opinión pública. Opinión publica, verdadero animal mitológico del siglo XXI, omnipresente y tentacular, agregado de encuesta y de opiniones catonizadas, mitad espectro radio-eléctrico, mitad cifra.
     Opinión publica mediática y mediatizada instantáneamente y en continuo, y que pretende, ahí esta la trampa en la cual seguimos cayendo, desarrollarse en un espacio neutral. Aceptando sus reglas, caemos entonces bajo el dominio del espacio de juego de la tiranía neoliberal. Espacio de juego en el cual estamos casi siempre destinados a perder: lo sucedido en Televen ayer es una muestra caricatural de esto.
     Ayer, a través de la ausencia-presencia los estudiantes manitos blancas, títeres de un juego político tentacular que los engloba, fuimos derrotados dos veces. Primero entrando en su sistema, es decir aceptando las reglas de juego de un espacio que pretendiéndose neutral, neutralizó en realidad las aspiraciones de confrontación de nuestros estudiantes bolivarianos. La trampa funciono de maravilla: creyendo lo increíble, que Televen era un arbitro y un espacio neutral (SIC), los estudiantes bolivarianos acudieron para librar una batalla mediática que nunca se daría. La confrontación no tuvo lugar justamente porque el espacio de TELEVEN no es un espacio neutro y desinteresado en la lucha, sino, al contrario, uno de los actores de la guerra mediática que vive Venezuela. Los estudiantes bolivarianos terminaron hablando solos, como los locos. Y creyeron comérsela, como se dice coloquialmente, porque los otros no acudieron. Cuando no solamente acudieron, después, con toda las ventajas que TELEVEN y el desenfoque espacio-temporal les suministro, sino que voltearon contra nosotros nuestros propios principios, que traicionamos en el momento mismo en el cual aceptamos sus reglas del juego. La trampa resulto doble, y caímos doblemente.
     Si los estudiantes manitos blancas no asintieron al debate, fue, según sus propias alegaciones, porque estaban marchando hacia la asamblea, es decir estaban participando y comunicando en el verdadero espacio de lo político. Si no acudieron al debate, fue porque, según sus propias palabras, el espacio de debate mediático no es el verdadero espacio político decisional. Reivindicaron la participación por encima del show mediático. Y desacreditaron y ridiculizaron entonces la voluntad de debate mediático de los estudiantes bolivarianos, usando con ellos sus propias armas.
     A partir de ahí, pudieron, ahora sí, presentarse luego en el escenario mediático, con todas las armas afiladas, y ofrecer un verdadero espectáculo mediático, orquestado magistralmente: Ofrecieron al país, una maravillosa parodia de diálogo y de debate, leyendo sus discursos perfectos y admirables frente a ellos mismo. Dejándonos ver entonces la fuerza implacable que posee el espacio publico mediático neoliberal, poder que nunca nos dará siquiera un chance de acudir al escenario en igualdad de condiciones. Siempre habrá desventaja, el juego mediático siempre estará truncado, porque, justamente, se trata de su juego, y no del nuestro.
     Por eso mi pregunta inicial: ¿Hasta cuándo seguiremos creyendo no solamente que un espacio mediático puede ser neutral, sino que la neutralidad es la característica que necesitamos para emprender la lucha?
xigonz@gmail.com


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