*JUAN MARTORANO.
Para el momento en que escribo
estas líneas, restan exactamente treinta (30) días para unos comicios
parlamentarios definitivos y definitorios del rumbo que adoptará nuestra
Revolución Bolivariana en los próximos años. El 6 de diciembre de 2015, no sólo
iremos a las urnas electorales, no sólo conmemoraremos los 17 años del primer
triunfo electoral de Hugo Chávez. No, el venidero 6 de diciembre de 2015,
tenemos una cita con la historia.
Y no es menos cierto que vamos a
una de las contiendas más complejas y difíciles del chavismo en estos últimos dieciséis
(16) años. Creo que el escenario en el que vamos, si bien no es igual, es muy
análogo a los días previos al Golpe de Estado del año 2002, y del sabotaje
económico y petrolero de ese mismo año. Pudiéramos decir, que en estos
momentos, los bandos en pugna tienen una fuerza muy similar y pareja, aunque
cualitativamente, las fuerzas revolucionarias y chavistas tienen ventaja, pero
no podemos ni debemos subestimar esto.
Nadie puede dudar la poderosa
maquinaria que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en cuasi
perfecta unidad con demás factores de la izquierda que hoy se conforman en el
Gran Polo Patriótico Simón Bolívar (GPPSB), constituyen una ventaja importante,
más no determinante para definir esta contienda. Una de las cosas que nos ha
imbuido cuando llegamos a este tipo de coyunturas, a las electorales, es que el
pragmatismo es el factor preponderante y el debate como que se le da vacaciones
o se le guarda en un closet. No vemos una delimitación clara de los terrenos y
los bandos en pugna, y esto es extremadamente peligroso.
Cuando en mis últimos artículos
he escrito tal vez de algunas experiencias vividas, no es con la intención de “chismear”
como algunos han señalado, no viendo más allá de su ombligo. El propio Hugo
Chávez en varias de sus alocuciones colocaba ejemplos de situaciones que se
topó con personas, con casos aparentemente insignificantes, con “chismes”, y
los aprovechaba para regañar a ministros, a presidentes de institutos públicos
(la denominación de “autónomos fue eliminada de nuestro ordenamiento jurídico)
a gobernadores, de alcaldes. Muchos piensan que la batalla de diciembre se
decidirá en lo macro. Craso error, las 111 elecciones a escenificarse el 6D (87
circuitales y 24 por lista) se decidirá en lo micro, en las pequeñas cosas, en
los detalles. Y eso no lo estamos viendo el especial cuido de este elemento que
será determinante en la definición de esta batalla.
Pretendemos responsabilizar de la
actual crisis de nuestro país sólo a la derecha exógena, a los que hacen vida
en la Mesa de la Ultraderecha (MUD), cosa que es parcialmente cierto. ¿Quién puede
negar la inmensa cuota de responsabilidad de estos factores conspiradores en el
intento de agravamiento de los problemas que actualmente tenemos, en apoyo a la
ofensiva de Guerra No Convencional desplegada por el imperio yanqui a través de
la Guerra Económica, del paramilitarismo, de la merma de nuestros ingresos
petroleros, del bloqueo financiero contra nuestra Patria? Pero no es menos
cierto también que, lamentablemente, funcionarios y funcionarios públicos y
funcionarias públicas que usan boina roja y se ponen franelas del Comandante
Supremo y Eterno, infiltrados en nuestras filas y en puestos clave, contribuyan
en la estrategia del enemigo para hacernos más daño.
Nadie puede negar las fortalezas
que el chavismo tiene de cara a la contienda. Pero no es menos cierto que vamos
por primera vez a unas elecciones donde las amenazas se han incrementado a la
enésima potencia, incluso la posibilidad de una derrota que puede hacernos
perder lo que tanto nos ha costado. Ojalá que no nos toque llorar como mujeres
lo que no supimos defender como hombres.
Cuando Chávez inició su Gobierno
en 1999, habló de una “bomba de tiempo” social que estaba activada y podía
estallar. En buena medida, Chávez contribuyó a desactivar esta bomba. Hoy, a
casi tres años de su ausencia física, peligrosamente esta bomba como que se ha
reactivado. ¿Será que algunos como que no se han dado cuenta de este detalle? Me
preguntó.
Nuestro Gobierno Bolivariano y el
Alto Mando Político y Militar de la Revolución, en ocasiones, caen en algunas
contradicciones que nos debilitan y hacen mucho daño. Debemos ideológicamente
estar muy claros para poder orientar a nuestro pueblo en esta batalla, debemos
rearmarnos en la teoría revolucionaria, en la teoría del socialismo científico,
esa es una de las primeras tareas. El enemigo de clase e histórico, aún cuando
pueda no contar con la maquinaria y la organización que las revolucionarias y
los revolucionarios tenemos, están trabajando fuertemente en el tema de la
subjetividad de cada uno de nosotros. Pretenden conquistar nuestras mentes y
ganar la batalla de la opinión pública. ¿Será que esto lo sabe y lo manejan
desde las Salas Situacionales de Miraflores y de nuestro Alto Mando Político y
Militar de la Revolución?
La batalla en estos momentos está
en el corazón de nuestro pueblo, de saber lo que siente y piensa el ciudadano y
la ciudadana de a pie, el pescador y pecadora, el campesino y campesina, el
obrero y obrera. El enemigo pretende romper definitivamente la conexión amorosa
entre el Poder Popular con sus gobernantes, la misma conexión amorosa que se
mantuvo durante años con Hugo Chávez, y que era el combustible principal que
daba fuerza al Gigante para tomar decisiones sin miedo, y en momentos de duras
y complejas confrontaciones. Y aún después de su partida física, esa conexión
se mantiene con él.
Sin duda no podemos quedarnos en
la mera teoría, en ese teoricismo que nos permite contemplar la realidad,
interpretar lo que allí ocurre, pero sin transformarla. Pero tampoco podemos
dejar que el pragmatismo ramplón se apodere en nuestras acciones y ejecutorias,
porque como lo señaló el mismo Carlos Lanz en algunos de sus trabajos que he
leído: “La Revolución o es cultural o inevitablemente reproducirá la dominación
capitalista que queremos erradicar”. Debemos ser congruentes en nuestra praxis,
entre el decir, entre nuestra teoría revolucionaria, con nuestras prácticas,
con el hacer, con nuestra cotidianidad. Y las contradicciones entre el decir y
el hacer que hoy observamos, minan la credibilidad de nuestra dirigencia con
sus bases, y nos debilitan peligrosamente.
En buena medida, nos sentimos, y
me incluyo porque me siento pueblo y al igual que muchos, tocado enfrentar penurias y momentos difíciles,
nos sentimos en orfandad, en que nos agreden, nos humillan y se juegan con
nuestras necesidades, y nuestra Administración Pública, nuestro Estado no da
respuesta oportuna a nuestros reclamos y peticiones. En estos momentos se hace
el esfuerzo de atender las problemáticas de nuestro pueblo, pero se crea una
percepción efectista de este mismo esfuerzo, ya que algunos lo toman como
medidas desesperadas que se toman para ganar las elecciones. No, las fiscalizaciones,
las acciones del Comando Nacional de Precios Justos, entre otras ejecutorias
deben tomarse permanentemente y de manera oportuna, y no sólo porque haya
elecciones.
No puede ser, por ejemplo, que
hayan jornadas de mi casa bien equipada solo para una casta de privilegiados
(algunos funcionarios públicos y funcionarias públicas y militares) y dejar al
margen a nuestro pueblo. Afirmo esto porque me entere de que uno de esos
operativos se realizó en una entidad federal que me reservó, y solamente
destinados a militares y sus esposas, pero se dejó por fuera al “pueblo de a
pie”. Igual para el tema de las viviendas, de los vehículos, entre otros
beneficios de nuestra Revolución. ¿Cómo hacer el trabajo ideológico y de
convencer en la necesidad del establecimiento de la conciencia del deber
social, cuando en la práctica observamos la materialización de un
individualismo exacerbado, del que “los que comen y tienen se olvidan de los
hambrientos y los pobres”?. Esto sin duda contribuye a matar la esperanza, al
descontento del pueblo que puede traducirse desmovilización popular, o de que
la Revolución Pacífica adopte otro signo y otra senda, porque además de las
privaciones relativas a las que se somete al pueblo. En el caso de que la
derecha llegue al Poder y empiece a revertir los logros y avances logrados con
Hugo Chávez. Un escenario de guerra civil y de violencia se materializaría de
inmediato en nuestro país, porque no nos la vamos a calar.
No quiero imaginarme si la derecha
conquista la mayoría de las bancadas de nuestro Parlamento lo que ocurrirá en
nuestro país. No creo que solo nos eliminarán las Misiones, paralizarán la
entrega de Canaimitas, que vuelva la flexibilización laboral, los créditos
indexados y las cuotas balón. No sólo será la entrada a un terrible período de
inestabilidad, sino que, la derecha, que se sentirá fuerte, guapa y apoyada, no
esperará hasta el 2018 para ir por la cabeza de Nicolás Maduro, y, por ende, de
la de cada uno de nosotros. Se irá con todos los hierros para activar un
referendo revocatorio contra el Presidente Nicolás Maduro, y les invito a un
ejercicio hipotético, y hasta macabro de lo que ocurriría en el país. Si se da
el revocatorio contra Maduro, en un escenario de alta conflictividad social, de
Guerra Económica y de desgaste de la popularidad de Primer Mandatario Nacional,
y lograsen revocar al Presidente Obrero, al Hijo de Chávez en el 2016,
necesariamente tendríamos que ir a una nueva elección universal y directa
dentro de los treinta días consecutivos siguientes, de conformidad con el
artículo 233 de nuestra Constitución. Se encargaría de la Presidencia durante
ese período el hoy Vicepresidente Ejecutivo de la República, Jorge Arreaza. Ahora,
repito, si llegásemos a este escenario extremo, me planteo las siguientes
interrogantes: ¿Estamos preparados para un escenario como ese? ¿Si Maduro es
revocado, será él el candidato de la Revolución? ¿Y si no es él, quien será el
cuadro revolucionario o revolucionaria que tomará el testigo? ¿Y si fuera otro
distinto a Maduro, será garantía para preservar los espacios de poder
conquistados, y por ende, la Revolución Bolivariana?
Sin embargo, esto sólo es un
escenario hipotético que dependerá del resultado de las elecciones a
escenificarse en nuestro país dentro de un mes. Es por eso que son muchas las
cosas que están en juego, más de lo que nos imaginamos.
Recorramos nuestras calles, porque
no sé ustedes pero a mí me preocupa (y ocupa desde mi trinchera) lo que veo y
observo todos los días en mis recorridos. Nuestro pueblo está muy descontento y
hasta enardecido con esta situación que vivimos y que le genera enormes
gastos y pérdida de tiempo para
desplazarse de un lugar a otro para buscar cualquier cosa. Demoras y retardos
con premeditación y alevosía porque empleados tanto del sector público como del
privado juegan con la paciencia de nuestro bravo pueblo. Por eso estoy
convencido de que aquí tiene que pasar algo, y como uno de los elementos que
están de moda son la implementación de las Operaciones de Liberación y Protección
para nuestro Pueblo (OLP), ante este
estado de cosas, y como lo señala un extraordinario programa de mi buen amigo y
hermano Jordán Rodríguez, yo me preguntó: ¿Por qué no se realiza una OLP
patriota en contra de los traidores y traidoras al legado de Chávez? ¿Por qué
no se realiza una OLP contra los “matavotos”? ¿Una OLP contra la incertidumbre?
¿Una OLP contra el miedo? ¿Una OLP contra los que quieren matarnos nuestros
sueños y esperanzas?
Creo aquí recoger inquietudes de
diversos sectores revolucionarios que observamos con cierta preocupación muchas
situaciones que requieren una inmediata respuesta. Sin embargo, seguimos
teniendo esperanza, que no la perdemos.
Debemos combatir al fascismo,
defender y preservar el legado de Chávez. No olvidemos que Venezuela en estos
momentos es el centro del universo y los ojos del mundo están puestos sobre
ella. Y esto se hará no sólo defendiendo nuestros logros y conquistas, con
colocar las propagandas con los dichos de Chávez, sino haciendo las críticas y
autocríticas con propuestas de solución y con la manifestación de la voluntad
política para realizar las rectificaciones que nuestro pueblo nos demanda en
estos momentos.
¡Sólo el Pueblo Salva al Pueblo!
¡Bolívar y Chávez viven, y sus
luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Independencia y Patria
Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!



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