miércoles, 30 de enero de 2019

Auctoritas


Luisa Estella Morales L.- Del considerable porcentaje del aumento del salario mínimo aun resulta desconcertante para el común de los venezolanos la meta del Buen Vivir. Es que nuestro problema más que escasez, que se halla cualquier producto de la cesta básica para la dieta diaria, esa grosera manipulación de los bienes y de los precios de estos.
Durante las navidades, “desapareció” el azúcar, y reapareció en enero con un precio duplicado sin que nadie diera explicación, salvo los inescrupulosos dueños de la oferta y la demanda, que cual dueños de la inquietante especulación, responden: “compre que la semana próxima va a estar al doble, porque el dólar va a subir”. En enero “desapareció”  la sal, y ya está “reapareciendo” con un precio más alto que el azúcar… y los huevos más caros que  carne.
Por obra de los precios de los alimentos, nuestro coeficiente de Gini se aleja de la igualdad en la misma proporción que nuestro salario mínimo aumenta en un loable afán del gobierno de acercar la curva de Lorenz a nuestro ansiado proyecto del Buen Vivir Bolivariano y Socialista.
Si la adquisición  de nuestra energía alimentaria básica (proteínas, carbohidratos, etc.) lograse la meta de no exceder el 10% del ingreso familiar, estaríamos vislumbrando la vía hacia una economía popular equilibrada acorde con el salario mínimo.
De modo que la solución responde más al control, la supervisión y la defensa propia del ejercicio de la autoridad compartida con el pueblo organizado contra la prepotencia representada por el capitalismo salvaje sin freno y el comercio injusto y atropellante.
Paralelamente, el productor es sometido al alza de los precios de los insumos y de los alimentos para cría de animales, de modo que resulta cuesta arriba mantener una producción alimentaria sostenible.
Esta situación tan compleja que ahoga al productor y permite la especulación inescrupulosa representa un abierto atentado contra la soberanía alimentaria de la nación y pone en riesgo la seguridad alimentaria, dos conceptos diferentes encuadrados dentro de las garantías constitucionales consagradas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, dentro del Sistema Socioeconómico de la Nación, en el articulo 305 y siguientes.
Los correctivos bien pudiesen estar a la altura de tan graves circunstancias.
Luisa Estella Morales L.
Magistrada emérita del TSJ

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